Sistema financiero

Sistema financiero

 El Líbano tiene una larga tradición bancaria, con 54 bancos comerciales y 14 bancos especializados en la concesión de créditos a corto y medio plazo. La banca libanesa da empleo a 21.337 personas que trabajan en 912 sucursales. Diez bancos árabes tienen paquetes accionariales en bancos locales. Cuatro bancos extranjeros (HSBC Bank Middle East, Bank Saderat Iran, Habib Bank y Citibank) operan en el país y otros seis bancos extranjeros tienen una oficina de representación en Líbano. No obstante, en abril 2016, declaró HSBC que quiere deshacerse de sus acciones en el Líbano.

Los principales bancos del país (Bank Audi, Blom Bank, Bank Byblos, Bank of Beirut, BLC, Fransabank y Bemo Bank) cotizan en la Bolsa de Beirut.

El Banco Central de Líbano (BCL), el Banque du Liban, establecido en 1964, tiene las funciones de emisión de moneda, prestamista en última instancia, banquero del Estado y consejero en materias financieras y económicas. Su gobernador y los cuatro vicegobernadores son nombrados por el Consejo de Ministros y el primero tiene autoridad total en lo referente al funcionamiento del Banco.

En la delimitación de la política monetaria, y de común acuerdo con el Ministerio de Hacienda, el Banco Central interviene en el mercado de divisas para mantener la paridad libra-dólar deseada; absorbe importantes emisiones de bonos del tesoro y ayuda a su colocación; vigila el cumplimiento de las normas financieras que rigen la actividad bancaria y regula los tipos de interés. El éxito más destacado del BDL ha sido la estabilización de la paridad libra-dólar al tipo de cambio de 1 USD = 1.507,5 LBP, mediante la intervención en el mercado de cambios y el mantenimiento de unos tipos de interés atractivos para los tenedores de deuda pública; pero también hay que destacar el logro de haber robustecido el sistema financiero libanés, gracias a un acertado ajuste de los coeficientes bancarios y a una acertada política de fusiones.

El sistema bancario libanés, uno de los más desarrollados y eficientes de la región, se ha librado de la crisis financiera mundial e incluso se ha beneficiado de ella debido a que numerosos depositantes, libaneses de la diáspora o inversores de los países del Golfo Pérsico, atraídos por la legislación local de secreto bancario y el mantenimiento de altos tipos de interés de la deuda pública, han transferido grandes cantidades de dinero al refugio rentable de la banca libanesa. En el 2018 los activos consolidados de la banca comercial que opera en el Líbano ascendieron a  unos186.000 MUSD, representando un incremento de 5,0% con respecto al mismo período del año anterior . En cuanto a los pasivos financieros, los depósitos del sector privado residente totales de la banca comercial alcanzaron la cifra de 120.000 MUSD representando un incremento de 4,7% con respecto al año anterior. Los depósitos del sector privado no residente fueron de 32.000 MUSD en  2018, lo cuál constituyó un incremento de 4,3%. 

Un capítulo destacado de la balanza de pagos libanesa son las remesas que alcanzaron en 2018 la cifra de 7.160 MUSD según el Banco Mundial, un 3,3% menos que en el año anterior. Este dato sitúa al Líbano como el decimosexto país receptor de remesas a nivel mundial. Las remesas supusieron en 2018 alrededor de un 15% del PIB. No obstante,  la tendencia bajista ha continuado en el 2019 alcanzando la cifra mas baja de los últimos 30 años. 

En 2018 las reservas exteriores del Banco Central, excluido el oro, ascendieron a 56.333 MUSD que cubren durante 22,4 meses las importaciones de bienes y servicios. las reservas en oro están valoradas en 11.335 MUSD a precios  de mercado.

Desde finales del año 2019, el país se encuentra inmerso en su peor crisis económica. La libra se ha devaluado más de un 60% en el mercado paralelo, los bancos han impuesto límites a la retirada de divisas y no se pueden hacer transferencias, pagos por importaciones, excepto a los importadores de algunos productos considerados estratégicos. Se trata de un corralito no reconocido oficialmente.

La intervención del FMI parece cada más necesaria y urgente, y en este contexto hay que remarcar dos áreas donde las empresas españolas tendrán una interesante oportunidad de negocio. La primera sería en todo lo relacionado con la privatización de empresas públicas.
 

Respecto a la segunda área, hay que mencionar la necesidad de reestructuración del sector bancario. Las empresas españolas podrían realizar un asesoramiento fundamental para llevar a cabo el proceso de fusiones que se requiere.

El Banque du Liban regula el sistema financiero, excepto el sector de los seguros, que es supervisado por el Ministerio de Economía y Comercio, a través de la Comisión de Control de Seguros (ICC).  

Más de 50 compañías de seguros existen en el Líbano pero sólo 10 controlan el 80% del mercado. Esta situación pone de manifiesto que la consolidación del sector a través de fusiones entre las distintas entidades aseguradoras, se convierte en un proceso inevitable para que puedan competir en el resto de países de la región. Además, el estancamiento de la economía libanesa en los últimos dos años está acelerando todo este proceso.

El mercado libanés de los seguros  está relativamente saturado en comparación con otros mercados de la región. En el Líbano 50 compañías de seguros se reparten 1.200 millones de dólares de primas de seguro.

La Bolsa de Valores de Beirut (BSE) está dirigida por un Comité nombrado por el Consejo de Ministros, a propuesta del Ministro de Hacienda. La duración del mandato del Comité es de cuatro años.

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Líneas de crédito, acuerdos multilaterales de financiación

Las principales contribuciones financieras a favor del Líbano provienen del Banco Mundial, el Banco Europeo de Inversiones, el Fondo Árabe para el Desarrollo Económico y Social, los Fondos Kuwaitíes, el Banco Islámico de Desarrollo, Arabia Saudita, Italia, Francia y los bancos comerciales.

Desde el año 2001 se han reunido en París representantes de entidades internacionales y países donantes para refinanciar la elevada deuda pública del Líbano y ayudar al país a su reconstrucción. En agosto de 2006, tras la guerra entre el Líbano e Israel, se celebró una conferencia de donantes en Estocolmo en la que el Líbano recaudó 901 MUSD de ayuda. Unos meses después, en enero de 2007, se celebró en París otra conferencia de donantes, conocida como Paris III, en la que el Líbano obtuvo 7.534 MUSD en donaciones y préstamos.

Entre los donantes de París III, destacan las instituciones financieras internacionales, como el Banco Europeo de Inversión, Banco Mundial, Banco Islámico de Desarrollo, Fondo Árabe Monetario y Fondo Monetario Internacional. A nivel bilateral sobresalen Arabia Saudí, Estados Unidos, Francia, Emiratos Árabes Unidos, Italia, Alemania y España.

En la Conferencia de donantes organizada en Londres, febrero 2016, con objeto de mitigar los efectos del conflicto sirio en los países colindantes, la Unión Europea, Banco Mundial, y demás instituciones multilaterales así como estados y donantes privados cifraron en 9.000 MUSD millones el paquete de ayuda a repartir entre Jordania, Líbano y Turquía. El Líbano, por su parte, cifro en 11.000 MUSD la ayuda que necesitaría para mejorar infraestructuras y poder minimizar el impacto de los más de 1,2 millones de refugiados llegados al país. Aun está por determinar el paquete de ayudas definitivo que recibirá el Líbano.

La última Conferencia organizada en París, conferencia de los Cedres, se aprobaron 11.000 millones USD en préstamos blandos y subvenciones, correspondiendo  1000 MUSD en subvenciones.

El plan de inversión de capital (CIP por sus siglas en inglés) se presentó en la Conferencia de París, también denominada de los Cedros, a principios de abril 2018 en París. Esta Conferencia fue seguida por la Conferencia de Bruselas a finales de abril 2018.

La Conferencia de París tiene tres objetivos, conseguir la estabilidad del país, estimular el crecimiento económico y la creación de puestos de trabajo en Líbano.

Por su parte la Conferencia de Bruselas se ocupará de cómo mitigar el impacto y repercusión de los desplazados sirios.

El CIP es un programa ambicioso con el que se pretende modernizar las infraestructuras libanesas, llevando a cabo las reformas estructurales y sectoriales necesarias. Hay que destacar que la consultora Mackenzie ha contribuido muy activamente en la elaboración del mismo.
 

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Régimen de cobros y pagos al exterior. Control de cambios

Las formas de pago más habituales son el pago por anticipado y el crédito documentario irrevocable. En cuanto al control de cambios, no ha habido restricciones bancarias para el pago de las importaciones, que ha estado sujeto a un mecanismo para intentar controlar el blanqueo de dinero (AML). 

En este sentido, hay que resaltar que el sistema bancario debe cumplir con los requisitos exigidos por la legislación americana sobre el control de fondos de Hezbollah, emitido por las autoridades americanas desde abril 2016.

No obstante, desde octubre 2019 la banca tiene restricciones para pagar las importaciones, así como la retirada de efectivo.

A fecha febrero 2020 solo se puede retirar 200 o 300 USA $ cada dos semanas, dependiendo del banco. Se trata de un corralito oficialmente no reconocido ajeno a los importadores. La libra libanesa ha perdido más de 50 % de su valor en el mercado paralelo, mientras que los bancos siguen aplicando el tipo de cambio oficial.

Los importadores de productos farmacéuticos y equipamiento médico hospitalario, importadores de trigo y petróleo se  benefician de mayores facilidades para realizar transferencias al exterior para el pago de sus pedidos,  considerados productos de primera necesidad. Sin embargo, los importadores están teniendo muchas dificultades para trabajar con cartas de crédito que los bancos se niegan a abrir si no se trata de dinero fresco o “fresh money”.

Desde octubre 2019, apenas se abren créditos documentarios, dado que su procedimiento es más complicado y tarda mas de lo habitual.En la actualidad, la remesa documentaria no se realiza si el cliente no aporta al banco local fresh money.
 

En cuanto a la carta de crédito, el banco local está bloqueando el 100 % del importe de la misma. Las comisiones bancarias son del 2 por mil para la remesa y 3 por mil para la carta de crédito.

No obstante, el grado de confianza y la relación comercial existente entre las empresas, perfil del cliente local, solidez e historial comercial juegan un papel muy importante. Sin embargo, hay que tener en cuenta que algunas empresas pueden aprovechar este momento para tardar o no cumplir con sus obligaciones.

 

 

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Repatriación de capital/control de cambios

No hay restricciones bancarias para la repatriación de capital o dividendos. Las transferencias están sujetas a un mecanismo contra el blanqueo de dinero (AML). No obstante, desde octubre 2019 se observa un aumento de restricciones por parte de la banca a la retirada de efectivo, así como para pagar las importaciones.

A fecha 20 febrero 2020 solo se puede retirar 200 o 300 USA $ cada dos semanas, dependiendo del banco. Se trata de un corralito oficialmente no reconocido ajeno a los importadores. La libra libanesa ha perdido más de 50 % de su valor en el mercado paralelo, mientras que los bancos siguen aplicando el tipo de cambio oficial.
 

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