Noticias

La industria farmacéutica rusa se prepara para competir con la occidental

Agosto - 2016 | Lenta | Comentarios (0)

En los últimos años, se ha popularizado en Rusia cualquier fórmula para sustituir las importaciones y no siempre ha tenido una connotación positiva. Muchos creen que las empresas rusas no están en condiciones de fabricar productos equiparables en calidad a los que se venían trayendo desde Occidente y que posiblemente este loable intento sólo termine beneficiando a los bolsillos del empresario ruso. Sin embargo, hace tiempo que Rusia trabaja en una puesta al día de sus laboratorios farmacéuticos. Mientras en otros sectores la etiqueta “made in Russia” busca hacerse un hueco entre las preferencias del cliente ruso, los medicamentos nacionales tratan ya de tú a tú a las alternativas foráneas.

La sustitución de importaciones en todos los sectores no comenzó en 2014, tras la imposición de sanciones contra Rusia, pues en algunos campos esta tendencia empezó a mediados de la década pasada. En el caso de la farmacia, en gran parte debido a razones de seguridad: nada menos que para asegurar la provisión de medicamentos a la población en caso de que se consumara una amenaza militar.

Este movimiento previsor coincidía con el deseo de las autoridades por equilibrar la balanza comercial, en concreto en bienes de consumo. Para ello se hace necesario el desarrollo de las industrias de alta tecnología, ya sea ingeniería o energía nuclear, y estos avances permiten trabajar en otras áreas. En el caso de la farmacia, relanzar la producción local fue más difícil de lo que se esperaba.

Un representante de esta industria cuenta que el 90% del dinero gastado por los consumidores en medicinas se iba a medicamentos de producción extranjera. “Muchos recursos simplemente se esfumaban del país”, asegura esta fuente anónima. “Era un mercado salvaje, desregulado”. Pronto quedó claro que el sector farmacéutico en Rusia prácticamente había desaparecido y que fortalecerlo llevaría tiempo. Por eso se tomó la decisión de promover la producción en Rusia para empresas extranjeras.

“Rusia tenía que usar la tecnología que había sido desarrollada para fabricar muebles”, aseguran desde el sector farmacéutico. “Al principio se exportaba madera a Finlandia, allí la procesaban e importábamos muebles terminados. Después aumentaron los aranceles sobre la madera, pero permitieron exportar productos de madera semipreparados. Más adelante, Finlandia bloqueó estos también. Poco a poco, el ciclo de producción completa en Rusia se reveló como la mejor opción, y mucho más rentable que la exportación de materias primas. Lo mismo ocurrió con los automóviles, y otros sectores como el farmacéutico”.

La situación cambia lentamente, pero el proceso ha empezado. En un inicio a los extranjeros les atraía la condición de productores rusos, para lo que se hacía necesario producir efectivamente en Rusia. Pero también las condiciones para ser considerado productor ruso a efectos legales han sido distintas a lo largos de los años. Al principio bastaba con situar una parte del proceso productivo en Rusia, como el empaquetado. Con el tiempo, la tendencia de las autoridades ha sido integrar el ciclo completo, lo cual interesaba también a las propias compañías, ya que, en paralelo a este proceso de atracción de los productores, el sector público ha ido aumentando su dependencia de productores nacionales en detrimento de los foráneos.

La eterna sustitución de importadores

El verdadero instrumento para llevar a cabo el plan de sustitución de importaciones es la “estrategia de desarrollo de desarrollo de la industria farmacéutica hasta 2020”, adoptada en 2009 y conocida simplemente como 'Pharma 2020'. El objetivo de la medida es que hacia 2020 el 90% de las medicinas vitales y esenciales (ZhVLP) se produzca en Rusia, y que esa producción suponga al menos el 50% del valor de la lista. Se trata de un objetivo muy plausible, pues al final de 2016, la Rusia producirá ya el 76% de esas medicinas.

La proporción de medicamentos rusos en el mercado crece mientras las importaciones se reducen. El mercado farmacéutico ha explosionado. En 2015 aumentó un 24% y este es el mejor indicador de la capacidad de la industria.

Las compañías farmacéuticas argumentan que todos los objetivos de 'Pharma 2020' se lograrán. "No sé con qué rapidez se mueve la sustitución de importaciones en otros sectores, pero la industria farmacéutica es muy activa”, dice el CEO de la compañía de biotecnología BioCad, Dmitry Morozov. “Hay indicadores totalmente objetivos que lo acreditan, como reportes del Ministerio de Industria y Comercio, el aumento del número de productos complementarios en el mercado o el hecho de que cada vez más medicamentos comprados por el Estado sean de origen ruso y no de producción extranjera”.

Aleksandr Petrov, diputado de la Duma Estatal, miembro del Comité para el Cuidado Sanitario y uno de los impulsores del clúster biomédico de los Urales, destaca que la actividad de las muchas empresas extranjeras recientemente instaladas en Rusia crece a un ritmo entre el 30 y el 40% anual en términos de unidades fabricadas. Asimismo, señala la importancia de que ya existan exportaciones rusas de preparados que requieren alta tecnología en su elaboración.

La apuesta del Estado por la sustitución de medicamentos ha jugado un rol fundamental indudable pero el éxito de esta estrategia pasa por que la inversión no se interrumpa. Todas las farmacéuticas del mundo están sujetas al respeto al derecho de patentes y cuando finaliza el plazo de protección, las que hasta entonces no tenían permiso para producirlo se lanzan a su comercialización. Esto no es un secreto para las propietarias de patentes, que saben con antelación qué empresas van a producir sus medicamentos.

“Pharma 2020 se actualiza, con la sustitución de importaciones, y el foco se pone ahora sobre el liderazgo”, asegura el fundador de BioCad. Por ejemplo, recientemente se ha publicado una lista de objetivos prometedores, es decir, los objetivos en los que se concentrarán los mayores esfuerzos. Algunas empresas ya se han embarcado en los llamados períodos “de anticipación”. Apunta que las mejores empresas farmacéuticas modernas comenzaron desde hace 10 o 15 años y alaba los resultados conseguidos por BioCad: “Prácticamente hemos dejado de copiar. Cuando dejemos de fabricar dos bioanálogos, nuestra producción consistirá solo en productos nuevos y originales. No tiene sentido copiar. Es mejor mantenerse por delante”.

Sin reporte formal

Existe cierta creencia extendida acerca de que el golpe de efecto que la sustitución de importaciones ha significado es sólo un pretexto para disparar el presupuesto. En las primeras etapas de esta transición, las empresas reciben ayudas, aunque no se subvenciona ningún producto en particular. “Esta es una situación habitual. Siempre ocurre que hay quien vive parasitando al Estado, pero esto ocurre en todas partes; no es una realidad solamente rusa”, afirma una fuente. Pero es impensable que cualquier empresa que sostenga que va a realizar sustitución de importaciones tenga los fondos garantizados. En el sector farmacéutico, el control es muy rígido y el sistema está construido de tal forma que esos fraudes no pueden ocurrir.

En palabras de Dmitri Morozov, el Ministerio de Comercio, del que es representante, visita regularmente las empresas y supervisa los procesos que realizan. Por su parte, el director general de Biocad dice que el Ministerio de Salud cuenta con medios objetivos de control: “Las empresas deben presentar informes periódicos al Ministerio de Comercio. Si un medicamento supera una fase de producción, el Ministerio está inmediatamente al corriente. El Estado facilita créditos para fines concretos, pero éstos no son regalos ni dotaciones. Está claro que son créditos con comisiones muy bajas, pero el dinero no se da directamente a la empresa sino que financia contratos ya cerrados, y todo esto lo comprueba la fiscalía”.

Hoy en día, los medicamentos son desarrollados por compañías con su propio dinero, y sólo después de completar todas las fases reciben la ayuda pública. Los tres ministerios implicados (Salud, Comercio y Economía) mantienen reuniones frecuentes con los representantes de las compañías en las que se obtienen muchos detalles sobre la marcha de los proyectos que, según el director de Biocad, en muchas ocasiones no son aprobados para recibir la subvención.

El sistema de control es tan rígido que en caso de fraude, el responsable puede llegar a perder su negocio. El ministerio espera siempre la justificación del dinero invertido y no sólo en forma documental sino en productos en el mercado.

En un primer momento, el apoyo del estado estaba destinado a promover la producción nacional de forma tal que se pudiera llegar a prescindir de las importaciones, pero a la vista de que estos fines serán alcanzados antes de lo previsto, el apoyo financiero del sector público permanece con la intención de poder a llegar a exportar parte de la producción nacional.

“La exportación de medicina nacional de alta tecnología es un proceso complejo. Solo completar los procesos formales de registro puede prolongarse entre cinco y diez años, pero ya se puede ver como en Rusia va a ocurrir a medida que aumenta su volumen de producción, que ya empieza a contar en el cómputo global”, comenta Aleksandr Petrov.

Rusia se ocupa no sólo de la producción de medicamentos, sino también de la fabricación de los principios activos. “Esto es esencial, pues es imposible garantizar la calidad del producto listo para el consumo si no se tiene control sobre sus componentes. En este sentido, Rusia todavía está relegada respecto a los países occidentales”, explica Petrov, seguro, sin embargo, de que está situación está ya cerca de cambiar.  

Los hospitales rusos ahorran al dar prioridad a la producción nacional 

El Gobierno ruso restringirá las compras públicas de medicamentos extranjeros

 

 

 

 

 


Añadir un comentario

ICEX se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios que, entra otras cuestiones:

  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex