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Efectos económicos sobre la economía turca del conflicto Rusia-Ucrania

Abril - 2022 | Oficina Económica y Comercia de España en Ankara | Comentarios (0)

El conflicto bélico que comenzó el pasado 24 de febrero tras la agresión de la Federación Rusa a Ucrania y las sanciones impuestas por los países occidentales en respuesta, están teniendo una amplia repercusión en la economía mundial. Por el momento, Turquía no se ha unido a las sanciones occidentales a Rusia y tampoco se encuentra en la lista de países no amistosos publicada por Rusia. Sin embargo, el encarecimiento de la energía o los cereales, la reducción del comercio con Rusia o las posibles subidas de tipos de interés puede repercutir de forma negativa sobre la economía turca.

En primer lugar, cabe destacar que Turquía tiene una fuerte dependencia energética del exterior. Según la Agencia Internacional de la Energía (IEA) en año 2020 el 82,9 % de la oferta total de energía procedía de energías fósiles. Turquía importa la práctica totalidad del gas natural que consume, el 93 % del petróleo y el 60 % del carbón. Se espera que la acusada alza de los precios en el mercado internacional del gas y el petróleo encarezca el volumen de las importaciones totales, aumentando el déficit en la balanza por cuenta corriente e incrementando las necesidades de financiación exterior. Por otra parte, una subida en los precios finales de la energía supondría una presión inflacionaria adicional para la economía turca, que según el Instituto de Estadística de Turquía (TUIK) ya ha alcanzado el 61 % anual.

De manera adicional Turquía también es un importador neto de cereales, la mayoría de los cuales proceden de Rusia y Ucrania: en el 2021 en torno al 80 % del total de los cereales importados correspondía a estos dos países. Como consecuencia del conflicto se espera que la cantidad de trigo exportado por los países en conflicto disminuya. Los mercados de futuros ya están descontando un encarecimiento de los precios en el medio plazo lo que podrá derivar en consecuencias para los alimentos básicos y un efecto negativo similar al de los precios de los combustibles fósiles.

Por otra parte, el comercio de productos no energéticos entre Turquía y Rusia se verá negativamente afectado por la salida de este último de SWIFT y por la prohibición a terceros países de exportar ciertos componentes tecnológicos fabricados por los países que han impuesto sanciones a Rusia.

Otro factor a tener en cuenta son las posibles subidas de tipos de interés de por parte de los principales bancos centrales (FED y BCE) para frenar la inflación que ya arrastraban sus economías, y que ha aumentado como consecuencia de la guerra. Una subida de tipos de interés de estas dos monedas supondría una mayor depreciación de la lira turca y por lo tanto importar productos extranjeros sería más caro. No obstante, las exportaciones turcas ganarían en competitividad al reducirse su coste en dólares o euros.

El conflicto puede derivar en la llegada de mano de obra cualificada rusa a Turquía, dado que la salida de grandes multinacionales de Rusia puede provocar la fuga de profesionales que trabajaban para estas firmas occidentales. Turquía podría tratar de simplificar los trámites burocráticos para facilitar que una parte de estos rusos se instalen en este país, aportando sus conocimientos al sistema productivo turco.


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