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El proyecto de ley para acabar con gran parte de los aranceles suizos sigue adelante

Junio - 2021 | NZZ | Comentarios (0)

A pesar de que el proyecto estuvo apunto de fracasar en el Parlamento debido a la alianza entre los partidos de ala izquierda y los agricultores, la vinculación política de este proyecto de ley a un impuesto CO2 a la importación puede salvarlo.

Según publica NZZ, el Consejo Nacional (Cámara Baja) debería haber decidido a principios de junio sobre la abolición o no de todos los aranceles de importación fuera del sector agrícola y pesquero. Sin embargo, tras un rechazo del proyecto por parte del Consejo Nacional (Cámara Baja) y el apoyo por parte del Consejo de Estados (Cámara Alta) en 2020, tocaba ahora votar nuevamente, en una segunda vuelta, en la Cámara Baja. Un no hubiera significado el hundimiento del proyecto de ley, pero la votación se ha pospuesto hasta septiembre. Según los círculos interesados, el proyecto legislativo tiene mayores posibilidades en otoño, cuando está prevista la moción sobre el sistema de ajuste en frontera del CO2.

El Consejo Federal espera que el proyecto de ley estimule la economía: se calcula un beneficio económico en torno a los 860 millones de francos suizos (789 millones de euros) por año. A cambio, el Gobierno federal tendría que renunciar a ingresos aduaneros de más de 500 millones de francos suizos (459 millones de euros) anuales.

Posicionamiento de los partidos

Durante mucho tiempo tanto la izquierda, con especial preocupación por la pérdida de ingresos aduaneros, como los representantes de los agricultores, que temen que la abolición unilateral de los aranceles industriales someta al sector agrícola suizo a una presión aún mayor para la eliminación sus aranceles en las futuras negociaciones sobre acuerdos comerciales internacionales, se mostraron contrarios a este proyecto y lograron que el Consejo Nacional lo rechazara. El resto de los partidos veían el proyecto de ley como una herramienta para el fortalecimiento de la plaza económica de Suiza.

Desde entonces, la relación entre los representantes de los agricultores y la industria exportadora ha cambiado. El aplazamiento del proyecto de Política Agrícola 22 y la lucha conjunta contra las dos iniciativas que postulan la prohibición del uso de plaguicidas, han hecho que algunos representantes de los agricultores, especialmente dentro del partido conservador SVP, estén más dispuestos a comprometerse con el proyecto.

En cuanto al centro, se estima que solo la mitad del grupo sigue apoyando el proyecto de ley. Esto podría inclinar la balanza a favor de los liberales verdes. Aunque apoyaron el proyecto de ley en la primera vuelta, ya entonces quedó claro que querían un instrumento que gravara las importaciones de alto consumo energético.

En mayo, la Comisión de Asuntos Económicos del Consejo Nacional aprobó una moción en la que se pedía al Consejo Federal que tomara medidas para que Suiza participara en el sistema de ajuste fronterizo de CO2 previsto por la UE. Es esta la razón por la que no se quería tratar la supresión de los aranceles industriales hasta la sesión de septiembre, en la que se debatirá asimismo la moción sobre el sistema de ajuste en frontera del CO2.

El mecanismo de ajuste en frontera del CO2 y sus limitaciones técnicas, legales y políticas

Dado que los países gravan las emisiones de CO2 de forma muy diferente, los sectores de mayor emisión de CO2 podrían emigrar a países con gravámenes más bajos. Esto no mejoraría la situación del clima, sino que perjudicaría a los países con gravámenes elevados de CO2. Un impuesto a la importación de CO2 contrarrestaría estas maniobras de evasión.

Un problema clave que plantea este mecanismo es la imposibilidad de hacer un balance limpio de CO2 de cada bien importado y, por tanto, fijar un precio de ajuste en frontera "correcto". Por ello, según los expertos, el sistema previsto por la UE debería abarcar inicialmente solo las industrias básicas de alto consumo energético, como la del acero, el cemento o el aluminio. También se deberían adjudicar a los productos importados valores de emisión de referencia según sector, si bien el importador debería poder reducir el impuesto de importación de CO2 si puede probar una emisión inferior a la referenciada para el sector.

De acuerdo con las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), un sistema de ajuste de fronteras de CO2 es, en principio admisible, pero dependerá de su diseño. Así, según la jurista especializada en comercio internacional, Kateryna Holzer, un sistema con incentivos a la exportación no sería compatible con las normas OMC. Es de esperar, por ello, que la propuesta que la Comisión de la UE presente este verano no incluya este tipo de incentivos.

También existen problemas políticos. Varios países, como Estados Unidos, Brasil, China, India o Sudáfrica, han expresado su preocupación por los planes de la UE. Lo que para unos es política climática para otros es proteccionismo.

En vista de las numerosas incertidumbres, la moción suiza para participar en un futuro sistema de la UE parece anticiparse a una realidad todavía lejana. La moción debe entenderse probablemente como una declaración de intenciones.

Según Jürg Grossen, presidente de los Liberales Verdes, la participación de Suiza en el anunciado sistema de ajuste fronterizo de la UE no tiene por qué producirse al mismo tiempo que la supresión de los aranceles industriales. "Eso sería deseable, pero no es realista en cuanto a los plazos. Probablemente pasará un tiempo antes de que se establezca un sistema comunitario".

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