El informe Women in Business 2026 advierte de un ligero retroceso mundial en los puestos de directivas, aunque defiende al liderazgo diverso como palanca de crecimiento.
Las mujeres ocupan el 32,9% de los puestos de alta dirección en las empresas medianas a escala global. El dato supone un descenso de 1,1 puntos respecto al año anterior y rompe la tendencia de avance registrada en los últimos ejercicios. Así lo recoge el informe “Women in Business 2026: el valor de la visibilidad”, elaborado por Grant Thornton a partir de su International Business Report.
Desde que esta compañía de análisis económica comenzara esta medición hace 22 años, el porcentaje ha pasado del 19,4% en 2004 al 32,9% actual. Sin embargo, al ritmo previsto, la paridad en la alta dirección no llegaría hasta 2051, según sus cálculos.
Afirma el estudio que, mientras algunas grandes firmas han rebajado sus políticas de diversidad, equidad e inclusión, las empresas medianas mantienen una posición más firme. El 92,7% cuenta con este tipo de iniciativas y el 75,8% asegura seguir comprometido con sus medidas de igualdad. Además, el 36,8% prevé introducir nuevas actuaciones.
De esta forma, Grant Thornton llega a una conclusión capital: la igualdad en los equipos directivos no debe entenderse solo como una cuestión reputacional o de valores, sino como un factor de competitividad. Entre las compañías que mantienen su compromiso y planean nuevas medidas, el 73% declaró haber aumentado sus ingresos más de un 5% en 2025, el 56,2% incrementó su plantilla por encima de ese umbral y el 48,8% elevó sus exportaciones en más de un 5%.
Esta lectura se refuerza con el Libro Blanco “Del talento al poder real: cómo acelerar el acceso de las mujeres a la máxima dirección en la empresa española”, elaborado por Grant Thornton y Mujeres&Cía, que sitúa el problema no en la falta de talento, sino en el acceso desigual a las experiencias que preparan para ejercer la máxima responsabilidad ejecutiva. El documento señala que las futuras CEO se forman mediante decisiones sobre quién dirige unidades de negocio, gestiona cuentas de resultados, lidera transformaciones, asume responsabilidades internacionales o gana exposición ante los órganos de decisión.
También advierte de que la brecha comienza antes de llegar a la alta dirección, en los primeros ascensos, cuando se decide quién lidera equipos, entra en circuitos de alto potencial o recibe proyectos estratégicos. En ese punto, la corresponsabilidad y las medidas de conciliación dejan de ser solo políticas de bienestar para convertirse en condiciones que pueden evitar renuncias, interrupciones o penalizaciones invisibles en la progresión profesional.
La radiografía regional muestra diferencias relevantes. Sudamérica lidera el ranking, con un 37% de puestos directivos ocupados por mujeres, aunque retrocede ligeramente. Europa es la única región que evita la caída, con un avance mínimo de 0,1 puntos y una presencia del 34,9%. Norteamérica baja hasta el 34,4%, África se sitúa en el 31,9% y Asia-Pacífico, pese al empuje de países como Filipinas o Tailandia, queda en el 31,8%.
España mantiene una posición por encima de la media internacional y europea, con un 37,2% de mujeres en puestos directivos. Sin embargo, el dato nacional también muestra señales de desgaste: tras alcanzar el 40% en 2024, encadena dos años de descenso y sale del top 10 mundial. Además, el porcentaje de empresas españolas sin ninguna mujer en su comité directivo aumenta hasta el 7,8%.
El informe insiste en una idea clave: la visibilidad importa. Para Grant Thornton, contar con referentes en puestos estratégicos ayuda a consolidar culturas corporativas más inclusivas, mejora la atracción de talento y refuerza la confianza de inversores. De hecho, el 91,9% de los líderes de empresas medianas afirma que tiene en cuenta las iniciativas de igualdad de una compañía cuando opta a un nuevo puesto, y para el 66,6% son una prioridad.
En España, esta dimensión aparece también como un objetivo compartido. El 50,2% de los hombres considera prioritario que una empresa cuente con programas de igualdad al participar en un proceso de selección, y otro 42,8% lo valora como un factor relevante.
Así el informe deja el mensaje de que avanzar en liderazgo equilibrado no es solo una cuestión interna de recursos humanos. También afecta a la capacidad de competir, atraer inversión, retener talento y crecer en mercados exteriores.
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