Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

En cuanto la composición del PIB, los datos del Haut Commissariat au Plan (HCP) indican que en el año 2020 un 13,2% correspondía del sector primario, 29,5% del sector secundario y 57,3% del sector terciario. La estructura económica de Marruecos se caracteriza por dos elementos básicos: por un lado, una excesiva dependencia del sector agrícola (en 2020 el sector agropecuario absorbía alrededor del 35% de la población ocupada); y por otra, la ausencia de recursos naturales energéticos, lo que hace que su tasa de dependencia de energía primaria del exterior se sitúe, según el Ministerio de Economía, en torno a 88% (2020). Se trata en cualquier caso del primer productor y exportador mundial de fosfatos, con alrededor de un 75% de las reservas mundiales. La contribución al PIB de la minería en su conjunto se situaría en torno al 6%, si incluimos la industria de transformación. Por su parte el sector industrial ha ido perdiendo peso que se intenta recuperar en los últimos años. Su principal componente, la industria manufacturera, se concentra fundamentalmente en tres actividades clásicas: la industria de productos químicos, la agroalimentaria y la industria textil y del cuero. A éstas se han añadido dos sectores manufactureros con alto potencial, el automovilístico, con el arranque en 2012 de la nueva planta de Renault en Tánger, la de Citroën en Kenitra en 2019 y sus proveedores, y el aeronáutico. Finalmente, los servicios continúan teniendo un peso predominante y en aumento en el PIB, destacando especialmente en los últimos años, el turismo, el transporte, las comunicaciones y los servicios de intermediación financiera e inmobiliaria.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto


PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD (porcentajes) 2018 2019 2020
SECTOR PRIMARIO 13,9 13,7 13,2
Agricultura 12,7 12,6 12,1
Pesca 1,2 1,1 1,1
SECTOR SECUNDARIO 29,4 28,7 29,5
Industria extractiva 2,6 2,6 2,6
Industria de transformación 17,8 16,9 17,2
Electricidad y agua 2,9 3,1 3,4
Construcción y obra pública 6,1 6,1 6,3
SECTOR SERVICIOS 56,7 57,6 57,3
Comercio 9 9 9
Hoteles, bares y restaurantes 3 3 2
Transporte 4,4 4,7 3,6
Comunicaciones 2,2 2,2 3,2
Finanzas y seguros 5,1 5,2 5,2
Inmobiliario, alquiler y servicios 12,6 12,8 12,5
Administración pública y s.s. 10,4 10,6 11,7
Educación, sanidad y acción social 8,6 8,6 8,6
Otros servicios no financieros 1,5 1,5 1,5

Fuentes: Haut Commissariat au Plan. Última actualización agosto 2021.

COMPONENTES DE DEMANDA EN RELACIÓN AL PIB (% S/PIB) 2018 2019 2020
CONSUMO FINAL HOGARES/PIB 57,5 56,8 57,6
CONSUMO FINAL AAPP y ONG/PIB 19,6 19,9 20,9
CONSUMO FINAL NACIONAL 77,1 76,7 74,3
TASA DE INVERSIÓN (FBCF)* 33,5 32,2 28,4
+ EXPORTACIONES 38,7 39,1 34,9
- IMPORTACIONES 49,3 48 42,6
SECTOR EXTERIOR -10,6 -8,9 -7,7

Fuentes: Haut Commissariat au Plan. 2020 datos provisionales. Última actualización agosto 2021.
* Incluye variación de stocks. 

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Por el lado de la demanda, el motor del crecimiento en Marruecos es sin duda la inversión, que alcanza tasas muy elevadas, sostenidamente entre el 30-35% del PIB. La inversión de origen público puede superar el 50% del total. Sin embargo, la productividad de la inversión es baja, quizás debido a una deficiente selección de proyectos y a frecuentes problemas de ejecución.

Desde un punto de vista estructural, el crecimiento del país sigue condicionado por factores externos, como la coyuntura europea (dos tercios de su comercio se realiza con Europa), la evolución de los precios energéticos o las condiciones climatológicas (el sector agrícola contribuye con hasta un 14% del PIB y existe una gran correlación entre los resultados del sector agrícola, muy volátiles a causa de su alta dependencia de la pluviometría, y la evolución del PIB).

El año 2019 no fue un año bueno: el crecimiento del PIB fue del 2,7%. Incluso antes de la crisis del covid-19, las estimaciones para el 2020 apuntaban a un crecimiento del PIB bastante moderado, debido a las expectativas de una mala campaña agrícola. Hasta la llegada de la crisis sanitaria, Marruecos prestaba especial atención a sus déficits gemelos: el déficit por cuenta corriente y el déficit público. A pesar del bajo crecimiento de 2019, tanto los mercados financieros como las decisiones que iba tomando el gobierno daban señales de gran confianza en la economía marroquí. En noviembre de 2019, el Tesoro colocó una emisión de 1.000 M€ de bonos a 12 años en los mercados internacionales. La colocación fue un éxito.

Todo esto ha cambiado sustancialmente a raíz de la crisis sanitaria, que ha producido una profunda alteración del normal funcionamiento de la economía mundial. Las previsiones sobre la economía marroquí empeoraron mucho. El Banco Central (Bank Al-Maghrib, BAM) ha estimado una contracción del 7% del PIB para el 2020, acompañada de un déficit presupuestario del 7,6% del PIB (-3,7% en 2019). Se estima que el saldo por cuenta corriente ha sido de un déficit del 1,5% del PIB (desde un -3,7% en 2019).

Ante estas perspectivas de incertidumbre y bajo nivel de actividad, la acción del gobierno se ha dirigido a mantener un equilibrio entre el control de la pandemia, la mitigación de su impacto en la población más vulnerable, la continuidad de la actividad empresarial y el mantenimiento de los equilibrios macroeconómicos básicos en las cuentas públicas y la balanza pagos.

La principal preocupación ha sido asegurar la financiación del gasto público y preservar la estabilidad del dírham manteniendo un nivel suficiente de reservas internacionales. Es imprescindible asegurar la capacidad presupuestaria para financiar los gastos adicionales inducidos por la crisis y, en lo posible, limitar su impacto sobre la deuda del Tesoro, que en el año 2020 se prevé se sitúe en torno al 76% del PIB, un salto de 11 puntos porcentuales desde el 65% en que estaba estabilizada en los últimos cuatro años (sin contar la deuda exterior garantizada de las empresas públicas y la de los ayuntamientos y bancos, cuya inclusión llevaría esta ratio hasta el 94%).

En el plano social, ya en los primeros momentos de la crisis se impulsó la creación de un Fondo Especial contra el coronavirus, dotado con aportaciones públicas y privadas, destinado a financiar el incremento del gasto sanitario y también el gasto social de atención a la población más vulnerable. En un intento de evitar daños permanentes en el tejido empresarial, sobre todo entre las PYMES, el gobierno ofreció también apoyo a las empresas por varias vías. Abrió un programa de garantías que tiene por objeto facilitar financiación a las PYMES y las empresas medianas con dificultades para financiar sus gastos corrientes a causa de la caída de actividad.

El cambio radical de coyuntura llevó al gobierno a tomar medidas para asegurar la estabilidad del sistema, activando la línea precautoria de liquidez de Marruecos con el Fondo Monetario Internacional por valor de 3.000 M$. Con el mismo objetivo, el Tesoro salió de nuevo a los mercados internacionales el 24 de septiembre de 2020 y logró colocar bonos por importe de 1.000 M€ en dos tramos de 500 M cada uno, el primero a 5,5 años a un interés anual del 1,375% y el segundo a 10 años al 2% de interés. Hasta 197 inversores hicieron ofertas por valor de 2.500 M€. La intención inicial del emisor era colocar 2.000 M€ pero las condiciones poco favorables de mercado redujeron la emisión a la mitad finalmente.

Con posterioridad a esa emisión, Fitch Ratings rebajó la calificación de las emisiones de Marruecos desde BBB- a BB+ con “perspectivas estables”, lo que implica que el bono marroquí ha perdido su investment grade y pasa la categoría de “especulativo”. No obstante, el 8 de diciembre el Tesoro realizó una nueva emisión, esta vez denominada en dólares, por un monto total de 3.100 millones (750 millones a 7 años, a una tasa de interés de 2,375%, 1.000 millones a 12 años y 3 de interés y 1.350 a 30 años y 4%).

Los últimos datos disponibles apuntan al inicio de la recuperación después del fuerte impacto de la crisis en la economía marroquí. En junio del 2021, las exportaciones se han incrementado en un 24% con respecto al mismo periodo del año anterior. Por su parte, las importaciones han aumentado en un 19,5%. La tasa de cobertura a junio 2021 fue del 61,1%. Los elementos financiadores del déficit por cuenta corriente parecen haber funcionado bien. A pesar de las previsiones iniciales, las remesas de emigrantes se han mostrado extraordinariamente resistentes y se han incrementado en un 48,1. Los ingresos por turismo han caído un 74,1% según Bank al Maghrib y, por último, las inversiones directas han aumentado un 5,4% a fecha de junio 2021.
Las líneas maestras de la política que intenta seguir Marruecos ante el impacto de la crisis fueron fijadas en el discurso pronunciado por el Rey a mediados de agosto de 2020:

- Relanzamiento de la economía con un programa de créditos garantizados por el estado por valor de 75 millardos de dirhams (aprox. 7.500 M€), con un desembolso inicial de 500 M€ procedente del Fondo Especial contra el coronavirus.
- Creación de un fondo de inversiones estratégicas (bautizado Fonds Mohammed VI pour l’investissement) dotado con 4.500 M€, con el objetivo de acompañar a los grandes proyectos de inversión con participación pública y privada.
- Ampliación en el curso de los próximos cinco años del sistema de cobertura social.
- Reforma y reestructuración del sector público. Este objetivo incluye la creación de una Agencia nacional bajo la tutela del ministerio de Economía para realizar una gestión estratégica de las participaciones del Estado.

La misión virtual del staff del FMI, que analizó la economía de Marruecos en noviembre de 2020, respaldó las líneas generales de la política económica del gobierno marroquí, en particular, el mantenimiento de una política expansiva para minimizar el impacto económico y social de la crisis. El FMI recomendó explícitamente insistir en la ampliación de la base fiscal y el aumento de la progresividad del sistema, recordando la conveniencia de iniciar una senda de reducción de la deuda pública con respecto al PIB a partir de 2022.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

  
 

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS (Datos en Euros) 2018 2019 2020
PIB
PIB (millones de € a precios corrientes) 99.956 106.866 99.642
Tasa de variación real 3,1% 2,5% -7% 
Tasa de variación nominal 4,1% 6,9% -6,7%
INFLACIÓN
Media anual 1,1% 0,2% 0,7%
Fin de período -0,7% 1,3% -0,4%
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual 2,25% 2,25% 1,5% (desde jun. 2020)
Fin de período 2,25% 2,25% 1,5%
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (en miles de habitantes) 35.220 35.783 36.104
Población activa en miles de personas 11.979 12.082 11.971
% Desempleo sobre población activa 10,6% 9,3%  14,8%
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB -3,7% -3,7% -7,6%
DEUDA PÚBLICA
en millones de euros 64.035 69.636 75.799 (prev.)
en % de PIB 65,3% 65,2% 75% (prev.)
EXPORTACIONES DE BIENES
en millones euros 24.730 26.078 24.292
Tasa de variación respecto al período anterior 8,6% 5,4% -7,5% 
IMPORTACIONES DE BIENES
en millones de euros 43.168 45.853 38.939
Tasa de variación respecto al período anterior 7,7% 6,2% -14,1% 
SALDO B. COMERCIAL (bienes)
en millones de euros -17.148-17.654 -13.586
en % de PIB-17,3% -16,6% -13,8%
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
En millones de euros -5.263 -3.938 -1.476
en % de PIB -5,3% -3,7% -1,5%
DEUDA EXTERNA
en millones de euros 29.806 31.567 22.037
en % de PIB 29,5% 29,7% 22,4%
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en millones de euros 2.577 2.706 3.784
en % de ingresos corrientes 5,8% 5,4% n.d.
RESERVAS INTERNACIONALES
en millones de euros 19.979 22.799 26.675
en meses de importación de bienes y servicios 4,8 5,2 7,4 (prev.)
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL DÓLAR
Media anual 9,398 9,627 9,427
Fin de período 9,566 9,593 8,905
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL EURO
Media anual 11,061 10,779 10,846
Fin de período 10.593 10,765 10,935

 Fuentes: Haut Commissariat au Plan, Bank Al Maghrib, Office des Changes, Ministère des Finances. Última actualización: septiembre 2021.

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Principales objetivos de política económica

Las prioridades del gobierno en materia económica se centran en la aceleración de puesta en marcha del plan de recuperación económica (fondo Mohammed VI para la inversión, continuación de los grandes proyectos de infraestructuras, nuevos mecanismos de promoción de la inversión privada nacional y extranjera, transformación de la CCG para incrementar la financiación a las pymes a través de diversos programas de garantías); la priorización de políticas sociales (lanzamiento de la primera fase de la cobertura social, educación, 3º fase programa INDH, programa de reducción de las disparidades territoriales y sociales) y la reforma y reestructuración del sector público y de las empresas públicas para lograr una mayor eficiencia.

Los objetivos principales del Proyecto de Ley de Finanzas para 2022 (todavía en tramitación) son: consolidación de las bases de la recuperación económica, consolidación de mecanismos de integración y desarrollo para la generalización de la protección social, fortalecimiento del capital humano y reforma del sector público y mejora de los mecanismos de gobernanza.

En el medio plazo, el país parece continuar apostando por mantener su proceso de reformas económicas estructurales, con el objetivo de ir corrigiendo paulatinamente la dualidad económica existente, mediante ganancias de productividad. Para ello deberá evitar las tentaciones neoproteccionistas (preferencia nacional, requisitos de integración local, renegociación de acuerdos de libre comercio…) que inevitablemente han surgido al rebufo de la crisis. Su nivel de desarrollo relativo, que permite aún fuertes ganancias de productividad; su posición estratégica entre Europa y África; su gran estabilidad política; y una regulación no restrictiva, permiten convertir a Marruecos en una economía atractiva para el capital extranjero, y por tanto con un fuerte potencial de crecimiento pese a la ausencia de grandes recursos naturales.

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Previsiones macroeconómicas

El cuadro siguiente recoge las previsiones para los 5 años siguientes, presentadas por el FMI en su informe del artículo IV para Marruecos de diciembre de 2020.
Se trata de previsiones con grandes riesgos a la baja y muy dependientes de la evolución de la pandemia y de las posibilidades de recuperación de algunos sectores como el turismo o la automoción, de los que Marruecos es muy dependiente.
Destaca sobre todo en estas previsiones la dificultad de recuperar la senda de reducción del déficit público, que en 2025 sería todavía superior al registrado en año 2019. Esto tiene implicaciones negativas sobre los niveles de deuda.
Como nota positiva destaca la capacidad de Marruecos para mantener las reservas internacionales a niveles adecuados gracias su buen acceso a los mercados internacionales y su buen crédito ante las instituciones financieras multilaterales. La balanza comercial muestra también una evolución relativamente equilibrada, en el sentido en que los déficits previstos en relación con el PIB no superan los registrados los años anteriores a la crisis. La balanza por cuenta corriente presenta una situación más precaria, fundamentalmente a causa del colapso del sector turístico.
Se espera que, en un contexto de grandes incertidumbres, en 2021 comience una recuperación económica gradual, si bien los crecimientos anuales previstos están por debajo crecimiento promedio del 4% alcanzado a lo largo de la década pasada
.
 

PREVISIONES MACROECONÓMICAS 2020 (pre-covid) 2020 2021 2022 2023 2024 2025
Evolución del PIB (%) 3,7 -7,2 4,5 3,9 3,6 3,7 3,7
Evolución del PIB agrario (%) 3,3 -5 7 3,9 4 4,1 4,2
Evolución del PIB no- agrario (%) 3,7 -7,5 4,2 3,9 3,6 3,6 3,7
IPC (variación últimos 12 meses, %) 1,2 0,2 0,8 1,2 1,6 1,8 2,0
Déficit público -3,8 -7,7 -6,3 -6,2 -5,6 -4,8 -4,0
Deuda pública 65,7 76,5 76,9 77,3 77,7 77,3 76,6
Balanza Comercial -15,6 -14,6 -15,1 -14,8 -14,6 -14,6 -14,6
Cuenta Corriente excluyendo transferencias publicas -4,2 -6,7 -5,8 -5,1 -4,6 -4,5 -3,8
Cuenta Corriente incluyendo transferencias publicas -3,9 -6,0 -5,4 -4,8 -4,3 -4,4 -3,7
Inversión Extranjera Directa (IED) 1,6 1,2 1,1 1,3 1,4 1,4 1,5
Deuda externa total 32,7 39,7 39,3 39,3 39,9 39,0 39,1
Reservas (en miles de millones de $) 25,8 32,0 32,3 33,1 33,8 35,2 38,8
PIB Nominal (en miles de millones de $) 123,6 113,0 124,2 131,1 138,2 145,7 153,8
Población (en millones) 36,0 36,0 36,3 36,7 37,0 37,4 37,7
Crecimiento población (en %) 1,03 1,03 1.00 0,98 0,96 0,94 0,92


Fuente: FMI - 2020 Article IV Consultation. Datos en %/PIB salvo indicación contraria.
 

 

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Política fiscal y presupuestaria

La política fiscal expansiva por la adopción de medidas sociales puestas en marcha en el marco de la Primavera Árabe motivó la aparición de dos “déficits gemelos” que en el 2013 alcanzaron el 5,4% del PIB el déficit público y el 7,2% del PIB el déficit por cuenta corriente, vinculados esencialmente con las importaciones energéticas y de otros bienes básicos para los que se mantiene una política de bienes subvencionados. La insostenibilidad de la situación provocó la necesidad de ir introduciendo medidas correctoras paulatinamente.
La política presupuestaria de Marruecos en estos últimos años ha tenido como objetivo mantener el crecimiento económico y restablecer los equilibrios macroeconómicos. Así se ha venido registrando una reducción del déficit público que ha pasado del 6,8% del PIB en 2012 al 4% de 2016, 3,6% en 2017, 3,7% en 2018 y 2019.
Las dificultades de contención del déficit ya se hicieron patentes en 2019, incluso antes de la crisis del Covid. En 2019, el gobierno no pudo cumplir el objetivo de déficit que se había fijado del 3% PIB, lo que comprometió también el objetivo de reducir la deuda pública al 60% del PIB a medio plazo.
Ante la llegada de la crisis, el gobierno aplicado una política fiscal expansiva, asumiendo una reducción de ingresos e incrementando su gasto social para atender a la población más vulnerable y evitar la destrucción de empresas. Hacia adelante se prevé una consolidación fiscal muy gradual, manteniendo los estímulos a través de gasto creciente en inversiones y tratando de maximizar los ingresos está fiscales. La valoración de esta política por parte del fondo monetario es positiva, siguen recuerda el escaso espacio fiscal que tiene el gobierno marroquí al partir de un déficit muy elevado y la urgente necesidad de ampliar la base fiscal e incrementar la progresividad del sistema.
El Banco Central o Bank Al- Maghrib(BAM) aplica su política monetaria a través de varios instrumentos: el control del tipo de interés interbancario diario, manteniéndolo próximo al tipo director; el mantenimiento de un tipo de cambio que fluctúa dentro de una banda alrededor de un tipo cuasi fijo –anclado a una cesta de monedas donde predomina el euro- ; y el control de los movimientos de capitales a los residentes (si bien, el ambicioso objetivo de convertir Casablanca en una plaza financiera de ámbito mundial e influencia en toda África, exige dar pasos hacia la liberalización del control de cambios vigente).
La política monetaria de Marruecos ha sido acomodaticia, buscando apoyar la actividad económica y mitigar el efecto de la pandemia en la economía real y el sector financiero. No se esperan cambios en 2021, a no ser que su observe la aparición de tensiones inflacionistas de importancia, cosa improbable lado el elevado output gap existente y la marcada atonía de la demanda, afectada además por riesgos a la baja.
EL BAM redujo el tipo de interés de referencia el 13 de marzo de 2020 del 2,25% al 2% y, nuevamente, del 2% al 1,5% en junio de 2020, tasa que prevalece desde entonces. En cuanto al tipo de cambio, Bank Al- Maghrib, en una primera fase, permitió la fluctuación del dírham en una banda estrecha del +/- 0,3% respecto del cambio cuasi fijo relacionado con la cesta euro/dólar. El 13 de abril de 2015, el BAM decidió actualizar la ponderación del DH respecto al euro y al dólar, pasando del 80/20% al 60/40% respectivamente. En enero de 2018 el tipo de cambio del dírham pasó a fluctuar en una banda de ± 2.5 y el 9 de marzo de 2020 el BAM amplió nuevamente la banda de fluctuación en ± 5%.%, en consonancia con las recomendaciones del FMI. La liberalización del tipo de cambio continuará siendo muy gradual. El BAM recuerda además el escaso valor de un tipo de cambio más flexible, con mayor margen para una devaluación cuando los principales socios comerciales de Marruecos se encuentran también severamente afectados por la pandemia.

 


 

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Política monetaria

En cuanto a la política monetaria, el Banco Central o Bank Al- Maghrib(BAM) la ejecuta mediante: el control del tipo de interés interbancario diario, manteniéndolo próximo al tipo director; el mantenimiento de un tipo de cambio que fluctúa dentro de una estrecha banda alrededor de un tipo cuasi fijo –anclado a una cesta de monedas donde predomina el euro- ; y el control de los movimientos de capitales a los residentes.

EL BAM redujo el tipo de interés de referencia el 13 de marzo de 2020 del 2,25% al 2% y, nuevamente, del 2% al 1,5% en junio de 2020. En cuanto al tipo de cambio, Bank Al- Maghrib, en una primera fase, permitió la fluctuación del dírham en una banda estrecha del +/- 0,3% respecto del cambio cuasi fijo relacionado con la cesta euro/dólar. El 13 de abril de 2015, el BAM decidió actualizar la ponderación del DH respecto al euro y al dólar, pasando del 80/20% al 60/40% respectivamente, como primer paso hacia un régimen de cambios más flexibles. En enero de 2018 el tipo de cambio del dírham pasó a fluctuar en una banda de ± 2.5 y el 9 de marzo de 2020 el BAM amplió nuevamente la banda de fluctuación en ± 5%.%, en consonancia con las recomendaciones del FMI. En los últimos años, las presiones de liquidez del sistema, generadas por la caída de las reservas internacionales, han obligado al Banco Central a una continua intervención en el mercado interbancario y a la reducción de las reservas obligatorias del sistema, que pasaron en septiembre de 2019 del 4 al 2% para aumentar la liquidez de los bancos e incentivar el crédito.

La evolución de los precios del petróleo, junto a una ralentización de la demanda, ha contribuido a que la inflación se haya mantenido por debajo del 2% en los últimos años. Según BAM la inflación pasó del 1,9% en 2018 al 0,2% en 2019. El nuevo sistema de indexación de los precios para los derivados del petróleo, salvo el butano, introducido en los últimos años no ha tenido efectos inflacionarios gracias a la coincidencia en el tiempo con una fase bajista del precio del barril de petróleo. Por otra parte, el ambicioso objetivo de convertir Casablanca en una plaza financiera de ámbito mundial e influencia en toda África, implica dar pasos hacia una cierta liberalización del control de cambios.

 

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Con el objetivo de poner en valor las reformas estructurales llevadas a cabo para mejorar los ratios e indicadores relacionados con el entorno regulatorio y su efecto en el clima de negocios, se creó en 2009 el Comité Nacional de Clima de Negocios (CNEA, en sus siglas en inglés) presidido por el Jefe del Gobierno. La atención del CNEA se ha centrado en los informes internacionales de mayor visibilidad, como el Doing Business del Banco Mundial y/o el Global Competitiveness Index del World Economic Forum. Estos esfuerzos han dado buenos resultados. Marruecos alcanzó el puesto 75 sobre 140 países, en el índice global de competitividad, Global Competitiveness Index (GCI), informe 2018-2019. Por otra parte, en el informe anual Doing Business 2020 Marruecos obtiene el puesto 53º entre 190 países, por delante de países del área como Argelia (157º), Egipto (114º) y Túnez (78º), situándose en el 3er puesto del continente africano. Según el DB, las principales debilidades de Marruecos la resolución de insolvencias (73º), en la obtención de créditos (119º) y en el registro de la propiedad (81º).

El mismo objetivo de mejora en el ambiente de negocios perseguiría la reforma –largamente anunciada y todavía pendiente– de la Charte de l’Investissement, dirigida a la simplificación administrativa y mejora del entorno de la inversión. Otras reformas, como la reforma de la justicia, de la sanidad pública, del sistema de jubilaciones (se ha aprobado una reforma para la jubilación de los funcionarios), la ley de huelga o la finalización de la reforma estructural de la caja de compensación, van más lentas, aunque siempre figuren en la agenda del gobierno. La respuesta a crisis del COVID ha vuelto a poner en primer plano los objetivos de mejora de la protección social (pensiones, seguro médico, protección plan de desempleo, ayudas emergencia a las familias).

En 2019, con anterioridad a la pandemia, destaca la creación, a iniciativa real, de una comisión de 35 personalidades (entre las que se encontraban economistas de reconocido prestigio) que se encargaría de la elaboración de un "Nuevo Modelo de Desarrollo (NMD)" para Marruecos que permitiera mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos y reducir las desigualdades sociales y territoriales. En mayo de 2021 el informe ha sido presentado al Rey.

Los objetivos del nuevo modelo son la creación de una economía productiva, diversificada, inclusiva, creadora de empleo de calidad y basada en un capital humano bien preparado. El informe aboga por un estado fuerte y multifuncional que necesita reformarse con urgencia para mejorar la eficiencia de sus inversiones y coordinarse con un sector privado más participativo. Se propone también una regionalización acentuada de las políticas públicas, hoy concebidas con una visión muy centralista. El epígrafe del informe dedicado a la financiación del NMD cifra las necesidades anuales en un 4% del PIB en la fase de arranque, entre 2022 y 2025, y un 10% una vez alcanzada la velocidad de crucero, hasta 2030. Se espera que el impulso del Estado en la fase de arranque tenga un impacto transformador que permita alcanzar un crecimiento medio anual del PIB del 6% a partir de 2025 y del 7% a partir de 2030. Esta dinámica llevaría a una fuerte corrección de los desequilibrios fiscales y permitiría lograr una reducción de las necesidades de financiación del Estado. El documento habla de una “estrategia de financiación voluntarista”, que aborde los gastos adicionales del NMD como inversiones en el porvenir que permitirían entrar en un círculo virtuoso de crecimiento. Esta estrategia de financiación se apoya en cinco palancas “estructurantes”:

1. Priorización de la asignación de recursos hacia el crecimiento del capital humano, mejorando la asignación de las ayudas a través de un Registro Social Unificado y acelerando la reforma de las empresas públicas para racionalizar las transferencias presupuestarias en su favor y permitir un aumento de los dividendos que reparten.
2. Mayor recurso al endeudamiento, que resulta inevitable a corto plazo. Se asume que será necesario romper las reglas macroeconómicas más restrictivas de la acción del Estado.
3. Una política fiscal más eficaz, que incremente la base fiscal, elimine las exoneraciones no justificadas e integre al sector informal. Por esta vía deberían obtenerse anualmente recursos fiscales suplementarios del orden del 2-3% del PIB.
4. Recurso rápido a las transformaciones estructurales de la administración pública que permitan incrementar la generación de recursos a corto plazo. Se trata de lograr una mayor diversificación productiva y otorgar un papel más activo a las empresas públicas, con reformas profundas en los sectores clave: agua, electricidad, economía digital, logística.
5. Mayor rol del sector privado. Es imprescindible incrementar sustancialmente su participación en la inversión total, que se afirma hoy solo alcanza el 35%. Para lograrlo, se proponen medios como la mejora de los mecanismos de financiación, la creación de un entorno regulatorio propicio o la preparación de un pipeline de proyectos bancables. 

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