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El pasado 14 de enero, la Casa Blanca publicó una proclamación presidencial con los resultados de la investigación realizada bajo la Sección 232 sobre semiconductores, equipos de fabricación y productos derivados. La proclamación constata la elevada dependencia de EE. UU. de las importaciones y su limitada capacidad de producción doméstica, y anuncia la imposición de un arancel del 25 % sobre determinados chips avanzados (HTSUS 8471.50; 8471.80; 8473.30). Asimismo, el presidente ordena al Departamento de Comercio y al USTR avanzar en compromisos con socios comerciales para reforzar la seguridad de las cadenas de suministro, garantizar un trato preferencial al mercado estadounidense y evitar futuros incrementos arancelarios. Estas medidas se enmarcan en la estrategia de la Administración para aplicar el acuerdo alcanzado en diciembre con NVIDIA y AMD.
Para las empresas españolas, estas medidas refuerzan la tendencia hacia un mayor intervencionismo en el sector de los semiconductores y una creciente vinculación entre política comercial y seguridad nacional. A corto plazo, el nuevo arancel puede afectar a los costes y a la planificación de cadenas de suministro en sectores intensivos en tecnología. Al mismo tiempo, el énfasis en acuerdos con socios comerciales y en el refuerzo de la producción en EE. UU. puede abrir oportunidades para empresas europeas con capacidad tecnológica o presencia industrial en el mercado estadounidense, siempre que se adapten a este nuevo marco.
En este contexto, EE. UU. ha comenzado también a ajustar su política de licencias de exportación de determinados semiconductores avanzados a China y Macao, pasando de una presunción de denegación a una evaluación caso a caso, lo que refuerza el enfoque de control selectivo sobre tecnologías estratégicas.
Estados Unidos y Taiwán han anunciado un compromiso para establecer una asociación económica estratégica orientada a reforzar las cadenas de suministro de semiconductores y asegurar el liderazgo tecnológico e industrial de EE. UU. En este marco, EE. UU. aplicará aranceles recíprocos de hasta el 15 % sobre determinados productos taiwaneses, con exenciones para sectores estratégicos, y prevé que los futuros aranceles sobre semiconductores tengan en cuenta las inversiones realizadas en EE. UU. Por su parte, Taiwán se compromete a realizar inversiones significativas en producción e innovación en territorio estadounidense y a facilitar la inversión estadounidense en sectores estratégicos taiwaneses.
Para las empresas españolas, este acuerdo refuerza la reconfiguración geopolítica del sector de los semiconductores, con un claro foco en alianzas estratégicas y localización de inversiones. Aunque el acuerdo se centra en la relación bilateral entre EE. UU. y Taiwán, puede tener efectos indirectos en la competencia global y en las cadenas de valor del sector. Al mismo tiempo, el impulso a nuevas inversiones y parques industriales puede generar oportunidades para proveedores y empresas europeas especializadas en tecnología, equipamiento o servicios asociados, siempre que sepan posicionarse en este entorno cada vez más alineado con criterios estratégicos y de seguridad.
También el 14 de enero, mediante proclamación presidencial, se publicaron los resultados de la investigación llevada a cabo bajo la Sección 232 sobre minerales críticos. A diferencia de otros casos, las medidas anunciadas no incluyen la imposición de aranceles, sino que se centran en garantizar la continuidad de las negociaciones con socios comerciales. La proclamación insta al Departamento de Comercio y al USTR a entablar conversaciones con terceros países y prevé que, si en un plazo de 180 días no se alcanzan acuerdos satisfactorios o estos resultan ineficaces, el presidente pueda adoptar medidas adicionales.
Desde la perspectiva de las empresas españolas, la ausencia de aranceles inmediatos reduce el impacto a corto plazo sobre los flujos comerciales de minerales críticos. No obstante, la referencia explícita a posibles medidas futuras introduce un elemento de incertidumbre regulatoria que conviene seguir de cerca, especialmente para sectores dependientes de estos insumos. Al mismo tiempo, el énfasis en la negociación con socios comerciales puede generar espacios de cooperación y posicionamiento para empresas europeas integradas en cadenas de suministro estratégicas.