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Estados Unidos ha firmado los denominados “Acuerdos de Comercio Recíproco” con El Salvador y Guatemala. Estos acuerdos prevén reducciones y límites a los aranceles estadounidenses sobre determinados productos de ambos países, en el marco de los llamados “aranceles recíprocos”. A cambio, El Salvador y Guatemala se comprometen a facilitar el comercio y la inversión estadounidenses, reforzar la protección de la propiedad intelectual, eliminar barreras regulatorias, prohibir la importación de productos fabricados con trabajo forzoso y profundizar la cooperación económica y en materia de seguridad.
Para las empresas españolas, estos acuerdos pueden traducirse en una mayor competencia en el mercado estadounidense por parte de productos procedentes de El Salvador y Guatemala, especialmente en sectores donde España ya exporta a EE. UU.
Al mismo tiempo, el compromiso de estos países de reforzar la protección de la propiedad intelectual, eliminar barreras regulatorias y prohibir el trabajo forzoso puede mejorar la seguridad jurídica y operativa para empresas europeas que ya operan o estén valorando invertir, producir o abastecerse en Centroamérica como parte de sus cadenas de suministro.
La Casa Blanca ha emitido una Orden Ejecutiva, en vigor desde el 30 de enero, por la que declara una emergencia nacional respecto a Cuba, al amparo de la IEEPA y la Ley de Emergencias Nacionales (NEA). La orden establece un mecanismo que podría derivar en la imposición de aranceles a los países que suministren petróleo a la isla. En este marco, el Secretario de Comercio identificará a los países proveedores de petróleo y lo comunicará a las autoridades competentes, tras lo cual el Secretario de Estado decidirá si procede imponer un arancel ad valorem adicional a los bienes originarios de dichos países, correspondiendo al Secretario de Comercio su aplicación.
Para las empresas españolas, esta medida introduce un nuevo elemento de incertidumbre en el comercio internacional, ya que EE. UU. podría imponer aranceles adicionales a productos de países que suministren petróleo a Cuba, aunque esos productos no tengan relación directa con Cuba ni con el sector energético. Aunque la medida no se dirige específicamente a empresas europeas, conviene seguir su evolución, ya que puede afectar indirectamente a proveedores, socios comerciales o países terceros con los que las empresas españolas mantengan relaciones comerciales o cadenas de suministro vinculadas al mercado estadounidense.