Menú
23/03/2026 - 28/03/2026
Malasia ha declarado nulo el Acuerdo sobre Comercio Recíproco firmado con Estados Unidos el pasado 26 de octubre, convirtiéndose en el primer país en dar este paso. La decisión se produce tras el fallo del Tribunal Supremo estadounidense, que en febrero declaró ilegales los aranceles impuestos bajo la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA).
El ministro de Comercio e Industria de Malasia ha confirmado que el acuerdo ha quedado “sin efecto”, y ha criticado el uso de aranceles generalizados basados en déficits comerciales sin distinguir sectores específicos. Esta decisión introduce incertidumbre en las relaciones comerciales bilaterales y podría afectar a sectores clave de exportación del país, como electrónica, petróleo y gas, aceite de palma, guantes y productos de caucho.
Además, Malasia se encuentra actualmente bajo investigación por parte de EE. UU. en el marco de la Sección 301, junto con otras economías como la Unión Europea. Estas investigaciones analizan tanto cuestiones de sobrecapacidad industrial como el cumplimiento de estándares laborales y medioambientales, lo que podría derivar en nuevas medidas comerciales.
Para las empresas españolas, este movimiento refleja un entorno comercial más inestable y con mayor riesgo de cambios regulatorios. La posible adopción de nuevas medidas por parte de EE. UU. podría afectar indirectamente a cadenas de suministro globales y a la competencia en terceros mercados, especialmente en sectores industriales y de manufactura.
Estados Unidos ha anunciado la conclusión de un Acuerdo sobre Comercio Recíproco con Ecuador, siendo este el único país de América Latina con el que se han materializado negociaciones en este marco. Aunque previamente se había alcanzado un entendimiento preliminar, este es el primer acuerdo formalizado.
A diferencia de otros acuerdos recientes, los compromisos arancelarios asumidos por EE. UU. son más limitados. En concreto, se establece que el país proporcionará un trato arancelario preferencial a los productos originarios de Ecuador en futuras medidas comerciales, pero con importantes excepciones, como las relacionadas con defensa comercial, seguridad nacional o medidas de salvaguardia .
El acuerdo incluye también compromisos en materia de reducción de barreras no arancelarias, facilitación del comercio, estándares regulatorios, comercio digital y cooperación en ámbitos como seguridad económica y control de inversiones. Por su parte, Ecuador asume obligaciones relevantes para mejorar el acceso al mercado de productos estadounidenses y adaptar su marco normativo.
Para las empresas españolas, este acuerdo refuerza la presencia comercial de EE. UU. en Ecuador y podría generar una mayor competencia en determinados sectores. No obstante, el alcance limitado de las concesiones arancelarias por parte de EE. UU. sugiere que el impacto será moderado, aunque conviene seguir la evolución de estos acuerdos en la región por su posible efecto acumulativo.
La Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR) ha puesto en marcha dos nuevas investigaciones en el marco de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, un instrumento que permite a EE. UU. analizar prácticas comerciales de otros países y, en su caso, adoptar medidas correctoras.
La primera investigación se centra en analizar si las políticas de varios países —entre ellos la Unión Europea, China, Japón, India y México— relacionadas con la capacidad productiva y el exceso de producción en sectores industriales pueden considerarse injustas o discriminatorias y estar afectando al comercio estadounidense. La segunda examina si hasta 60 países, incluida la UE, cuentan con mecanismos eficaces para prohibir la importación de productos elaborados con trabajo forzoso.
Ambos procesos podrían concluir en julio de 2026 y servir como base para la adopción de nuevas medidas comerciales por parte de EE. UU. Estas medidas podrían sustituir al actual arancel global del 10% (más el arancel NMF), así como a los denominados “aranceles recíprocos”, que fueron anulados recientemente por el Tribunal Supremo estadounidense.
Para las empresas españolas, estas investigaciones abren un escenario de posible endurecimiento de las condiciones de acceso al mercado estadounidense, especialmente en sectores industriales. A medio plazo, podrían derivar en nuevos aranceles o restricciones comerciales, por lo que resulta recomendable seguir de cerca su evolución y evaluar posibles impactos en exportaciones, cadenas de suministro y cumplimiento normativo, especialmente en materia de sostenibilidad y trazabilidad.