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La importación por correo o transporte exprés de calzado, juguetes y artículos de cuero declarados mediante el sistema de “declaración simplificada” queda ahora restringida, tras detectar niveles elevados de sustancias peligrosas en muestras comercializadas por plataformas de e-commerce.
La decisión, comunicada por el Ministerio de Comercio en una circular que entró en vigor el 20 de octubre de 2025 (Circular nº 2025/11), restringe la llegada al país de estos tres grupos de producto cuando se trate de envíos a través de servicios postales o de paquetería exprés bajo el régimen simplificado. La medida responde al resultado de inspecciones y análisis de laboratorio en los que, según el Ministerio, 148 de 182 productos examinados no cumplían los criterios de seguridad, con un 81 % de no conformidad en los productos examinados, y se hallaron ftalatos, plomo, cadmio y PAHs por encima de los límites legales.
Esta medida no surge de la nada: en 2025 Turquía ya reforzó el control de importaciones en el marco de su sistema de inspección basado en riesgo (TAREKS) y publicó comunicaciones específicas sobre la inspección de juguetes y otros bienes de consumo. Además, la regulación química KKDIK (equivalente local de REACH) y otras normas sectoriales han ido ampliando las pruebas obligatorias (ensayos químicos y mecánicos) y el etiquetado para calzado, cuero y textiles. Estos cambios regulatorios han venido acompañados por una reducción del umbral de valor exento para envíos B2C y otras restricciones durante 2025.
1. Revisar la clasificación arancelaria (HS code) de los productos enviado a Turquía y comprobar si aparecen en las listas de productos sujetos a inspección.
2. Solicitar certificados de conformidad y pruebas de laboratorio sobre ftalatos, metales pesados (plomo, cadmio), PAHs y otras sustancias restringidas antes del envío.
3. Evitar la modalidad de “declaración simplificada” para estos grupos si la mercancía puede ser considerada de riesgo.
4. Consultar asesoría local (agente aduanero o consultora regulatoria) para entender requisitos de etiquetado (incluida la obligación de declarar componentes de origen animal en calzado y complementos) y cambios recientes en aranceles/impuestos.
La ofensiva regulatoria turca sobre envíos pequeños responde a una doble preocupación: proteger la salud pública ante la proliferación de productos importados no conformes y cerrar vías que se consideraban un “canal de riesgo” para entrar en el mercado sin controles suficientes. Para exportadores y plataformas internacionales supone un empujón hacia un mayor rigor en el control de calidad y documentación previa a la exportación; para consumidores, un posible efecto inmediato en forma de demoras o costes adicionales en compras transfronterizas.
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