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Según el informe The State of Fashion 2026, co-publicado por The Business of Fashion y McKinsey & Company, las tecnologías de IA no solo están cambiando operaciones internas, sino que están alterando radicalmente cómo los consumidores descubren, eligen y compran productos, con el auge de agentes de compra autónomos que actúan en nombre del cliente.
El “agentic commerce” —el comercio en el que agentes de IA realizan búsquedas, comparan opciones y concretan compras de forma semiautónoma— se perfila como un nuevo pilar del ecommerce. Estos sistemas aprovechan modelos generativos avanzados, como los grandes modelos de lenguaje (LLMs), para interactuar con los compradores de manera conversacional, optimizar decisiones y, en algunos casos, completar procesos de pago y entrega sin intervención humana directa.
La adopción de IA está redefiniendo la visibilidad de las marcas en un entorno donde ya no basta con tener presencia en un sitio web, sino que el contenido debe ser legible y atractivo para los agentes de IA. El informe destaca que técnicas como la Generative Engine Optimisation (GEO) están empezando a complementar al tradicional SEO, permitiendo que la información de productos y marcas sea interpretada fácilmente por los modelos de IA y recomendada con mayor frecuencia a los consumidores.
Los consumidores están adoptando masivamente las herramientas de IA para sus experiencias de compra, con niveles de confianza crecientes. Según el propio reporte, el 41 % de los consumidores confía más en los resultados de búsqueda generados por IA que en la publicidad tradicional, y el 85 % expresa una mayor satisfacción con las experiencias de compra asistidas por IA frente a los métodos convencionales. Este cambio de comportamiento está acelerando la transición hacia una economía de compras más guiada por datos y menos centrada en las interfaces clásicas de ecommerce.
El informe calcula que incluso con una adopción moderada, el comercio impulsado por IA autónoma podría alcanzar un valor de entre 3 y 5 billones de dólares para 2030. Esta proyección —enunciada por expertos de McKinsey durante presentaciones relacionadas— refleja el enorme potencial económico de estos sistemas cuando se vuelven una parte integrada del viaje de compra, desde la inspiración hasta la transacción final.
La transformación no se limita al ‘front end’ de las compras; también está cambiando operaciones internas y la forma en que las empresas estructuran sus recursos humanos. El reporte subraya que la IA está pasando de ser una ventaja competitiva a una necesidad empresarial fundamental, con procesos de automatización que liberan tiempo para que los equipos se concentren en tareas más creativas y analíticas, y con roles laborales que se reconfiguran alrededor de la supervisión y la optimización de sistemas generativos.
A la par del auge tecnológico, los retos para las marcas son considerables y estructurales: deben repensar su posicionamiento de marca, su presencia digital, y su capacidad para generar contenidos que las plataformas de IA recomienden con precisión. Esto incluye desde metadatos claros y detallados hasta narrativas de marca que puedan condensarse en respuestas de agentes de IA sin perder identidad ni valor.
Los hábitos de consumo, especialmente entre las generaciones más jóvenes, ya están cambiando hacia una relación más estrecha con agentes de IA como interlocutores principales en compras y recomendaciones. Informes complementarios señalan que muchos consumidores —sobre todo de la generación Z— buscan guía y eficiencia en sus decisiones de compra, evitando la saturación de mensajes de marketing y la sobrecarga de opciones tradicionales en plataformas de ecommerce.
El cambio tecnológico se produce en un contexto general de crecimiento lento, volatilidad y prioridades de gasto cautelosas. El State of Fashion 2026 ubica la inversión en inteligencia artificial como la mayor oportunidad de crecimiento del sector, por encima de otras prioridades como la diferenciación de producto o la sostenibilidad, en un entorno donde el crecimiento económico global proyectado sigue siendo moderado.
Además del impacto en la experiencia de compra, la IA está dando lugar a nuevas categorías de comercio y descubrimiento de productos, que incluyen desde asistentes de estilo personalizados hasta plataformas que integran búsqueda por imagen y recomendaciones adaptadas al contexto del usuario. Esto no sólo transforma la toma de decisiones de los consumidores, sino también cómo las marcas compiten por su atención y lealtad en un ecosistema dominado por la interpretación de datos y la personalización.
Para 2026 la industria de la moda se enfrenta a un punto de inflexión tecnológico donde la IA generativa y los agentes autónomos no son tendencias pasajeras, sino elementos que reconfigurarán a largo plazo la manera de comprar, vender y gestionar marcas. Quienes adopten estas tecnologías con una estrategia clara y centrada en el cliente estarán mejor posicionados para competir en un mercado cada vez más digitalizado y orientado a experiencias predictivas.
Fuentes: The State of Fashion 2026 Report (The Business of Fashion & McKinsey & Company), Business of Fashion, McKinsey & Company, LinkedIn, Business of Fashion, FashionUnited, Business of Fashion, CFDA