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Estudios recientes revelan que el 74 % de los consumidores turcos ya utiliza inteligencia artificial en alguna fase de sus compras, desde la búsqueda y comparación de productos hasta la adquisición directa a través de asistentes virtuales y plataformas digitales, una tendencia que además está transformando la visibilidad de las marcas y redefiniendo las estrategias del comercio electrónico.
El uso de herramientas de inteligencia artificial (IA) en los procesos de compra se está consolidando como una de las principales transformaciones del comercio minorista y de la industria de bienes de consumo de alta rotación (Fast-Moving Consumer Goods). Un estudio elaborado por NielsenIQ (NIQ) en colaboración con Kearney revela que el 74 % de los consumidores ya utiliza algún tipo de inteligencia artificial durante su proceso de compra, una cifra que pone de manifiesto la rápida integración de estas tecnologías en los hábitos de consumo cotidianos y en el comercio electrónico global.
Según explicó Didem Şekerel Erdoğan, directora general de NIQ Türkiye y vicepresidenta regional de E-Commerce para Europa del Este, Oriente Medio, África e India, el estudio muestra que el 54 % de los consumidores emplea herramientas de IA principalmente en la fase de investigación, búsqueda y comparación de productos, mientras que un 20 % ya recurre directamente a sistemas basados en inteligencia artificial para realizar compras o recibir recomendaciones automatizadas. Estos datos reflejan cómo la IA ha dejado de ser una tecnología experimental para convertirse en una herramienta cada vez más habitual entre los consumidores.
La investigación señala además que la inteligencia artificial está modificando profundamente la manera en que los usuarios descubren productos, comparan precios y toman decisiones de compra. En lugar de limitarse a funcionar como una herramienta complementaria, los sistemas de IA comienzan a actuar como intermediarios activos entre consumidores y marcas. Plataformas digitales, motores de búsqueda y páginas web de retailers incorporan cada vez más asistentes virtuales y modelos de lenguaje avanzados capaces de recomendar productos, filtrar opciones y personalizar resultados en función de las preferencias, historial de navegación y hábitos de consumo de cada usuario.
Este fenómeno ha dado lugar al concepto de “agentic commerce” o comercio agéntico, un modelo en el que sistemas de inteligencia artificial autónomos participan activamente en la experiencia de compra. De acuerdo con NIQ y Kearney, estas herramientas ya están influyendo en la visibilidad y posicionamiento de productos dentro de plataformas de comercio electrónico, alterando así las dinámicas tradicionales de marketing y distribución. Factores como las reseñas de otros usuarios, la calidad de la información de producto, los atributos estructurados y la relevancia contextual ganan cada vez más peso en los algoritmos que determinan qué artículos son mostrados al consumidor.
Además, los expertos señalan que la expansión de la IA en el comercio electrónico está acelerando cambios en las estrategias empresariales. Las compañías están invirtiendo cada vez más en análisis predictivo, automatización de atención al cliente y personalización de contenidos para adaptarse a un consumidor que demanda experiencias de compra más rápidas, precisas y adaptadas a sus necesidades.
No obstante, el estudio también advierte de que persisten ciertas preocupaciones relacionadas con la privacidad de los datos, la transparencia de los algoritmos y la confianza de los consumidores en las recomendaciones generadas automáticamente. A pesar de ello, NIQ y Kearney consideran que la inteligencia artificial seguirá ganando protagonismo en el comercio minorista y redefinirá la relación entre consumidores, plataformas digitales y marcas durante los próximos años.
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