Ir arriba

Deshacer

Deshacer

Dar el salto de la conciliación a la corresponsabilidad

01/10/2025
Imagen para el reportaje "Dar el salto de la conciliación a la corresponsabilidad", que muestra dos manos de dos personas diferentes uniendo dos piezas de puzzle.

Compatibilizar vida laboral y personal es un esfuerzo en equipo entre tú, tu familia y tu empresa, incluso en un entorno internacional.

Durante décadas, el debate sobre la conciliación entre la vida laboral y personal ha ocupado un lugar importante en el discurso sobre igualdad de género en el ámbito empresarial. En las entrevistas realizadas durante estos años a referentes femeninos en empresas internacionalizadas, hemos observado que el principal hándicap para trabajar en otros mercados reside en la dificultad de armonizar trabajo y familia, viajando por todo el mundo. Una cuestión de equilibrio personal, en suma.

Sin embargo, hoy en día el concepto de corresponsabilidad ha emergido como una evolución hacia la idea de reparto de tareas entre los sexos. Pero ¿entendemos dónde está la diferencia y qué significa exactamente corresponsabilidad y por qué es clave para una transformación real en las organizaciones?

 

Conciliación vs. Corresponsabilidad: del equilibrio a la justicia

La conciliación tradicionalmente se ha entendido como la posibilidad de compatibilizar el trabajo con la vida personal y familiar. En muchos casos, sin embargo, esta responsabilidad ha recaído de forma casi exclusiva sobre las mujeres, reforzando roles de género tradicionales. Es común que las medidas de conciliación sean percibidas como “privilegios” femeninos o soluciones parciales que perpetúan la idea de que el cuidado del hogar no compete por igual a hombres y mujeres.

La corresponsabilidad, por el contrario, supone un cambio de paradigma. Se trata de distribuir equitativamente las tareas del hogar, los cuidados familiares y las responsabilidades profesionales entre ambos sexos. Esto implica eliminar la división entre el ámbito público, el trabajo, secularmente vinculado a lo masculino, y el privado, el hogar, asociado a lo femenino, rompiendo los estereotipos.

En este enfoque de reparto de tareas debemos incluir también el llamado “trabajo emocional”, según señalan en los cursos de formación sobre el tema impartidos por el servicio municipal Madrid Corresponsable. Se refiere a todas las tareas relacionadas con planificar y estar pendiente de la agenda familiar y realizar la toma de decisiones sobre esos temas, cuestión que es una de las que más tiempo o dedicación lleva de la propia labor de cuidado, según señalan en esta iniciativa madrileña.

“Hablamos de un compromiso que debe involucrar tanto a las administraciones públicas como a las empresas y a la sociedad en su conjunto, implicándose en un cambio cultural que vea la corresponsabilidad como un valor compartido, donde hombres y mujeres asumen la responsabilidad de equilibrar la vida personal, familiar y laboral”, incide la directora del Instituto de las Mujeres, Cristina Hernández, quien añade que “necesitamos un cambio cultural profundo para garantizar que las mujeres no tengan que elegir entre trabajar y cuidar”.

Por tanto, se necesita que las instituciones, las compañías y las personas trabajadoras se impliquen en la idea de que compartir responsabilidades es la mejor solución. Y el primer paso para materializarla es contar con un marco legal favorable.

Medidas clave en España: más allá del discurso

En España, diversas normativas han impulsado el cambio de mentalidad. La Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres fue un primer hito relevante que sembró el concepto de conciliación y corresponsabilidad. Ya en 2019 se crearon los permisos por nacimiento iguales e intransferibles para ambos progenitores, y en 2022 se puso en marcha el Plan Corresponsables, concebido como la semilla de un Sistema Estatal de Cuidados con provisión pública.

La transposición de la Directiva Europea 2019/1158 (DOUE-L-2019-81171) se materializó principalmente mediante el Real Decreto‑ley 5/2023, que modificó el Estatuto de los Trabajadores Estatuto de los Trabajadores para incorporar nuevos permisos retribuidos y no retribuidos, reforzar el derecho a la adaptación de jornada, ampliar la cobertura a convivientes y consolidar derechos vinculados al teletrabajo. Estas medidas han sido valoradas por el Instituto de las Mujeres como un avance significativo en corresponsabilidad. A ello se suma la reducción progresiva de la jornada laboral máxima hasta las 37,5 horas semanales sin merma salarial, aprobada por el Consejo de Ministros el 6 de mayo de 2025.

Una de las herramientas más potentes para fomentar la corresponsabilidad son los Planes de Igualdad que las empresas a partir de 50 trabajadores están obligadas a implantar desde la aprobación del Real Decreto-ley 902/2020, que incluye cuestiones como selección y promoción profesional sin sesgos de género, auditorías salariales, revisión de permisos, excedencias y adaptaciones de jornada, así como una labor de formación en corresponsabilidad y análisis del impacto de las políticas empresariales sobre personas trabajadoras y cuidadoras.

A pesar del impulso normativo dado en los últimos años, las mujeres siguen siendo mayoría entre quienes hacen uso de los derechos de conciliación, siendo las medidas más empleadas los permisos parentales y la flexibilidad de la jornada laboral a la entrada y a la salida, el cómputo semanal o mensual de las horas de trabajo, así como la acumulación de horas para poder atender necesitades puntuales imprevistas, según ha podido analizar el Instituto de las Mujeres. También solicitan más la reducción de jornada por cuidados, que supone una disminución en la remuneración.

Sin embargo, cada vez más hombres piden y consumen íntegramente los permisos por nacimiento, equiparables ya a los femeninos, así como otras concesiones y medidas que no suponen reducción de salario.  Es precisamente este tipo de disposiciones que no tienen consecuencias en el bolsillo las que más éxito tienen entre empresas y plantillas, como ahora veremos.

La corresponsabilidad también es rentable para las empresas

Según el Servicio Madrid Corresponsable del Ayuntamiento de Madrid, en las encuestas de evaluación de medidas de conciliación realizadas para sus actividades formativas, tanto trabajadores como organizaciones valoran más positivamente aquellas que no implican un coste económico.

Nos referimos a aquellos beneficios relacionados principalmente con el uso del tiempo y del espacio, y que no supongan pagar horas extras ni la reducción del sueldo. Son iniciativas como la flexibilidad de la jornada laboral a la entrada y a la salida, el cómputo semanal o mensual de las horas de trabajo o la acumulación de horas para poder atender necesidades puntuales imprevistas.

Desde la Subdirección General para el Emprendimiento, la Igualdad en la Empresa y la Negociación Colectiva de Mujeres dependiente del Instituto de las Mujeres se destaca que cada vez más compañías están implantando políticas de corresponsabilidad que incentivan esa flexibilidad sin que afecten a la promoción profesional, además de otras medidas de conciliación innovadoras, como las políticas de “luces apagadas” que desincentivan el alargamiento de las jornadas laborales, otorgar días adicionales, como los "viernes de bienestar" y jornadas de libre disposición en Navidad sin afectar el saldo de vacaciones; extender los permisos por nacimiento, y sensibilizar y animar a los mandos intermedios y superiores para que sean ejemplo para el resto de la plantilla en la asunción de sus responsabilidades domésticas y de cuidado.

Según relatan desde esta área del Instituto dedicado a empresa e igualdad, son múltiples los estudios que muestran que las compañías que promueven medidas de corresponsabilidad experimentan beneficios tanto a corto como a largo plazo, no solo para los empleados, sino que contribuyen al éxito y la competitividad de los negocios,  ya que suponen mayor retención de talento, especialmente entre las generaciones más jóvenes; mejora la productividad, porque permite mejorar el equilibrio entre la vida personal, familiar y laboral; reduce el absentismo y dota de una imagen corporativa positiva, especialmente en el contexto internacional.

Por tanto, lejos tratarse de una cuestión únicamente normativa o de justicia social, la corresponsabilidad se puede entender también como un valor estratégico para las compañías.

Sí, en puestos de internacionalización también es posible

Los beneficios de estas nuevas políticas de reparto de competencias también deben ser prioridad en puestos de desarrollo de negocio en otros mercados, señalan desde el Instituto. Y es que las empresas y las administraciones públicas deben garantizar que los derechos de conciliación no se vean afectados por la necesidad de viajar o expatriarse, afirman.

De hecho sugieren que las firmas exportadoras pueden incorporar la corresponsabilidad en puestos internacionales a través de la flexibilidad adaptada a las diferencias horarias, los permisos parentales igualitarios y adaptables para el personal expatriado, el acompañamiento familiar en movimientos laborales que impliquen un traslado del hogar a otro país, ofreciendo servicios de reubicación para que la familia de la persona trabajadora pueda integrarse en el nuevo país, así como  el teletrabajo o trabajo remoto parcial, que permita la continuidad de las funciones sin necesidad de estar presente físicamente en la sede de la empresa.

Ejemplos prácticos para integrar corresponsabilidad e internacionalización

Desde la S.G para el Emprendimiento, la Igualdad en la Empresa y la Negociación Colectiva de Mujeres, nos proponen un quinteto de ejercicios que pueden realizar las firmas exportadoras que quieran poner en marcha políticas de corresponsabilidad:

  • Activar programas de expatriación responsables que aseguren que las familias que se trasladen a otros países para cumplir funciones dentro de la empresa tengan apoyo logístico y psicológico, que puede incluir también acompañamiento para la búsqueda de empleo a la pareja.
  • Formación intercultural que fomente el entendimiento sobre la idea de reparto de tareas en las distintas culturas, con el objetivo de atajar sesgos y estereotipos de género, para reducir las desigualdades en los hogares y promover un entorno laboral inclusivo.
  • Impulsar medidas de acción positiva para incrementar el número de mujeres que acceden a la movilidad internacional y expatriación para aumentar la presencia femenina en roles de liderazgo. Esto también ayuda a cambiar las percepciones tradicionales y el papel de las directivas en entornos internacionales. También fortalecería la corresponsabilidad en el hogar.
  • Permisos parentales flexibles y adaptables a la movilidad internacional.
  • Programas de trabajo remoto o híbrido adaptados a diversos contextos culturales.

Propuestas como estas pueden ir calando en la creación de políticas corporativas hacia la idea de compartir competencias entre los dos sexos. En un momento en que valores como la sostenibilidad, el bienestar y la equidad se han convertido en generadores de valor para una mayor competitividad empresarial, avanzar hacia una organización del trabajo corresponsable no es solo deseable: es imprescindible.

Palabras clave: corresponsabilidad, conciliación, reparto de tareas, trabajo emocional, igualdad de género, cambio cultural, cuidados, permisos por nacimiento iguales e intransferibles, permisos parentales, teletrabajo, flexibilidad horaria, adaptaciones de jornada, reducción de jornada por cuidados, planes de igualdad, auditorías salariales, retención de talento, movilidad internacional, puestos internacionales, mujer e internacionalización, equipos globales, diferencias horarias, trabajo remoto parcial, expatriación, reubicación familiar, servicios de reubicación, formación intercultural, acompañamiento familiar, desarrollo de negocio en otros mercados.

Cerrar modal de login