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17/12/25
Es el ejemplo vivo de que una científica española puede ser aun referente a nivel mundial. La descubridora de la estructura de la tubulina, una proteína clave para los nuevos tratamientos de cáncer, cree en el valor de la experiencia en el exterior para conseguir la excelencia.
Se presenta como una chica de un pueblo de Madrid “que creció en una familia sin antecedentes en el mundo de la ciencia, pero donde siempre se nos inculcó la idea de que debíamos ir a la universidad y formarnos para ser algo más de lo que éramos”. Hoy, Eva Nogales es referente mundial en biología molecular y única española galardonada con el Premio Shaw, considerado el “Nobel asiático”.
Tras licenciarse en Física en la Universidad Autónoma de Madrid, decidió abrir fronteras y dedicarse a la biofísica en Estados Unidos, donde encontró en Berkeley un entorno excepcional para desentrañar la estructura de proteínas clave para la vida como la tubulina, diana clave para la formulación de nuevos medicamentos de enfermedades como el cáncer.
“Creo firmemente que exponerse a otras formas de vida, a otras culturas y a distintas maneras de enfocar los problemas es siempre enriquecedor. Es algo particularmente valioso en ciencia, una profesión en la que debes estar aprendiendo y reciclándote constantemente” afirma Nogales, subrayando la importancia de la cooperación internacional y la curiosidad constante.
Su historia es también un recordatorio de la importancia de los referentes femeninos en la ciencia: “Creo que ahora empieza a haberlos, pero los modelos clásicos eran casi siempre masculinos, con la gran excepción de Marie Curie, que es como una luz en la oscuridad, un referente increíble. Tuve la suerte de contar con profesoras extraordinarias de Matemáticas, Biología y Física en el instituto: mujeres potentes, apasionadas por el conocimiento y por enseñar. Sin embargo, en la universidad no había ninguna profesora de Física.”, señala.
Conoce mejor a Eva Nogales en esta entrevista.