Régimen fiscal

Estructura general del sistema fiscal

El sistema impositivo australiano se corresponde con el de un país desarrollado, en el que la mayor fuente de ingresos públicos proceden de los impuestos directos sobre la renta y de sociedades y el impuesto indirecto sobre el consumo de bienes y servicios. En Australia, las figuras tributarias están repartidas entre los distintos niveles de gobierno -federal, estatal o territorial y local-. Cabe señalar que los impuestos federales se aplican en todos los estados y territorios son administrados por la Australian Taxation Office (ATO), el equivalente a la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) española. A este nivel de gobierno, el principal impuesto es el derivado de los ingresos tanto de las personas físicas como jurídicas. En general, todo residente en Australia está sujeto al impuesto sobre los ingresos que grava las rentas y las ganancias de capital derivadas de todas las fuentes, ya sean dentro o fuera de Australia. A un no residente se le gravan únicamente las rentas obtenidas de fuentes australianas y las ganancias de capital realizadas (o consideradas realizadas) sobre activos clasificados como taxable australian property (TAP). También a este nivel se regula el Goods and Service Tax (GST) (equivalente al IVA español), aranceles aduaneros, impuestos especiales (excise duties) y los impuestos sobre las ganancias no monetarias (fringe benefits tax). Todos los ciudadanos deben solicitar en la ATO el número de identificación fiscal, Tax File Number (TFN), y las empresas, por su parte, el Australian Business Number (ABN). El sistema tributario australiano se basa en un modelo de autoevaluación en el que los contribuyentes se responsabilizan de la presentación de sus propias declaraciones. Así, cada año fiscal -que va del 1 de julio al 30 de junio- éstos han de presentar su declaración de impuestos que se considera verdadera. La ATO realiza auditorías de las declaraciones de impuestos de las personas y las empresas para garantizar que las declaraciones son consistentes con su situación real.

En cuanto a los impuestos estatales o territoriales, cada estado impone un elevado número de impuestos y es responsable de configurar su propia legislación impositiva, regulación y tipos. Por este motivo, pueden existir remarcables diferencias entre los distintos impuestos y tipos de los estados australianos. Los principales impuestos en este nivel de gobierno son el impuesto sobre las nóminas (payroll tax), impuestos sobre ciertos documentos y transacciones (stamp duty) e impuestos sobre terrenos (land tax).

ACT: http://www.revenue.act.gov.au/
NSW: http://www.osr.nsw.gov.au/
VIC: http://www.sro.vic.gov.au/
QLD: http://www.osr.qld.gov.au/
WA: http://www.osr.wa.gov.au/
SA: http://www.revenuesa.sa.gov.au/
NT: http://www.treasury.nt.gov.au/Pages/home.aspx
TAS: http://www.sro.tas.gov.au/

Por último, en el caso de los impuestos locales, la mayoría están dirigidos a los propietarios de terrenos. Estos suponen menos del 5% de los impuestos que recaen sobre el sector privado. 

 

 

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Sistema impositivo (estatal, regional y local)

Las principales figuras impositivas en Australia a nivel federal se detallan a continuación:

Impuesto sobre la renta (income tax): desde un punto de vista recaudatorio, el impuesto más importante en Australia es el impuesto sobre la renta. Este viene regulado en las leyes fiscales Income Tax Assessment Act de 1936, Income Tax Assessment Act de 1997 y Taxation Administration Act de 1953. Se trata de un impuesto directo que grava la renta obtenida por las personas físicas y jurídicas, ya sean residentes como no residentes. A los no residentes se les gravan las rentas obtenidas de fuentes australianas. En el caso de las personas física el tipo de gravamen aplicable dependerá del tramo de la escala impositiva en la que se encuentre la base liquidable. El tipo marginal máximo aplicable es del 45%. La escala de gravamen aplicable a los no residentes es distinta y contiene menos tramos. Por su parte, a las empresas se les aplica un tipo impositivo único del 30% ya sean residentes o no. Las empresas con una facturación inferior a los 25.000.000 AUD y que no supere un 80% de rentas pasivas se les aplica un tipo único del 27,50%.

Impuesto sobre ganancias de capital (capital gains tax): este impuesto grava en general cualquier ganancia de capital realizada mediante la venta de activos -tangibles o intangibles- por parte de una persona física o jurídica tanto si es residente como no residente. Este impuesto se liquida como parte del impuesto sobre la renta y los tipos impositivos aplicables son los mismos que en el impuesto general sobre la renta.

Impuesto sobre bienes y servicios (goods and service tax): es un impuesto indirecto al consumo que grava la venta de bienes y servicios (también importados). Es el equivalente al IVA. El tipo de gravamen aplicable es único del 10% y algunos bienes y servicios -como alimentación, educación, salud y exportaciones- están exentos de gravamen. Las empresas o individuos que tengan un negocio con una facturación superior a un importe determinado han de registrarse en la ATO para la liquidación de este impuesto.

Impuestos especiales (excise taxes): en Australia hay impuestos especiales sobre el alcohol, el tabaco, el combustible y los productos derivados del petróleo que se producen o fabrican en Australia. Los impuestos especiales los liquida el fabricante o el distribuidor.

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Resumen de la imposición sobre la renta de las personas físicas

A efectos fiscales, se considera que un individuo es residente australiano si cumple algunos de los criterios de residencia (residency tests) establecidos por la ATO, a saber: test de residencia, test de domicilio, test de los 183 días, test del Commonwealth Superannuation Fund. Todo residente fiscal australiano ha de declarar todos los ingresos que recibe de fuentes extranjeras en su declaración de impuestos dado que éstos son gravables, si bien existen excepciones. Si un individuo no cumple los criterios de residencia fiscal, entonces se considera un residente extranjero. Los residentes extranjeros han de declarar todas las rentas obtenidas de fuentes australianas, incluidas las ganancias de capital. A éstos no se les aplica el mínimo exento ni se les carga el denominado Medicare levy. Los residentes temporales -aquellos que con visado de residencia temporal y que no se consideran residentes según el Social Security Act de 1991- también han de declarar las rentas obtenidas en Australia, así como todos los ingresos obtenidos en el desarrollo de un trabajo o prestación de un servicio fuera de del país mientras esté en vigor el visado de residencia temporal. En Australia se aplican escalas impositivas diferentes a los residentes y no residentes. Estas escalas son además progresivas. La escala de tipos marginales aplicable a los residentes va del 0% al 45% mientras que la aplicable a los no residentes va del 32,5% al 45%. Por otro lado, los individuos con residencia fiscal en Australia deben abonar el Medicare Levy, calculado, en términos generales, como un 2% de las rentas imponibles, si bien éste puede variar dependiendo de las circunstancias de cada persona. Además, dependiendo del nivel ingresos gravables y de si el individuo posee o no un seguro sanitario privado, se puede aplicar una sobrecarga denominada Medicare Levy Surcharge que va desde el 1% hasta el 1,5%.

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Resumen de la imposición sobre sociedades

Los criterios para determinar la residencia fiscal de una entidad empresarial dependen del tipo de entidad del que se trate. Así en el caso de una empresa (company) se considera que es residente a efectos fiscales si está constituida en Australia o, aunque no esté constituida en Australia, realiza negocios, tiene su gestión y control central en el país, o el poder de voto está bajo el control de accionistas que son residentes australianos. En el caso de las sociedades civiles privadas, se considera residente si la asociación se constituyó en Australia o ésta realiza negocios en el país o tiene su administración y control central en el mismo. Toda entidad que es residente en Australia a efectos fiscales ha de declarar todos los ingresos ordinarios y legales obtenidos dentro y fuera del país. Por su parte, las entidades no residentes sólo han de declarar los ingresos ordinarios y legales obtenidos de fuentes australianas. En Australia, las fuentes de ingresos de negocios australianos, beneficios y ganancias, así como las ganancias derivadas de activos vinculados a Australia incluidos en un listado a efectos del impuesto sobre ganancias de capital de una empresa no residente sin la protección de un convenio de doble imposición están sujetas a gravamen. En el caso de que haya un convenio de doble imposición en vigor, la empresa no residente tendría que tributar por los ingresos, beneficios y ganancias atribuibles al establecimiento permanente, así como por los ingresos asociados a activos vinculados a Australia incluidos en un listado a efectos del impuesto sobre ganancias de capital, si bien, esto dependen del clausulado de cada convenio. A este respecto, cabe señalar que la repatriación de las ganancias obtenidas por sucursales no está sometida a tributación. Por su parte, una empresa sin residencia fiscal en Australia y sin establecimiento permanente pero que, sin embargo, cuenta con la protección de un tratado de doble imposición no está sometida a tributación por los ingresos asociados al negocio, las fuentes de beneficios y ganancias australianas, se les aplican tipos reducidos a otros ingresos y, en virtud del convenio de doble imposición, podría tributar por ganancias de capital asociadas a activos australianos. Las entidades con residencia fiscal en Australia están sujetas a un tipo fijo del 30% de base liquidable (27,5% para las pequeñas empresas). Por su parte, las entidades no residentes están gravadas por las rentas de fuentes australianas (aparte de intereses, dividendos y royalties que están sujetos una retención) al mismo tipo que las compañías residentes. Desde julio de 2002 los denominados wholly-owned corporate groups (cuando una empresa controla al 100% a otra empresa) tienen la opción de ser gravadas como una sola entidad en términos de impuestos sobre beneficios. El 1 de julio de 2017 entró en vigor el nuevo Diverted Profit Tax, que tiene como objetivo evitar que las empresas multinacionales lleguen a acuerdos para desviar los beneficios obtenidos en Australia a entidades relacionadas con paraísos fiscales y de esta forma no tener que pagar impuestos en Australia. El tipo impositivo es del 40% y se aplica sobre los beneficios que se detecten como desviados. Los infractores tendrán 21 días para pagarlo. Solo se aplicará a multinacionales que tengan unos ingresos globales de más de 1.000 millones de AUD y unos ingresos en Australia de más de 25 millones de AUD.

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Resumen de la imposición sobre la el patrimonio

En Australia no existen las figuras tributarias del impuesto sobre el patrimonio (Net Wealth tax) ni del impuesto sobre sucesiones o donaciones.

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Resumen de la imposición sobre el consumo

El principal impuesto indirecto sobre el consumo en Australia es el Goods and Services Tax (GST), que es el equivalente al IVA español. El 1 de julio de 2000 se introdujo el GST, impuesto que grava una amplia gama de bienes y servicios con un tipo impositivo del 10%. Además, el GST sirvió para sustituir a una serie de impuestos, principalmente del sector financiero, que eran considerados como ineficientes. Algunos bienes y servicios están exentos, entre otros los siguientes: productos básicos de alimentación, algunas medicinas, determinados equipos médicos, la mayoría de los servicios educativos.

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Otros impuestos y tasas

Otros impuestos a nivel estatal son: 

IMPUESTOTIPO IMPOSITIVO
Stamp Duty: Impuesto estatal que se aplica a los documentos escritos y ciertas transacciones como seguros e hipotecas.Los tipos varían según el tipo de transacción  y del estado. Ejemplo: Transferencia de un inmueble. Tipo variable, hasta un 7% del valor total de la propiedad.
Payroll Tax: Impuesto estatal sobre los salarios pagados a los trabajadores. Se abona cuando el montante total de los salarios pagados en Australia excede el umbral exento. En Nueva Gales del Sur, por ejemplo, se aplica si el total de los salarios de una empresa o grupo de empresas relacionadas supera los 750.000 dólares australianos anuales.El tipo varía entre los estados, pero es cercano al 5,45% en la mayoría de casos.
Land Tax (impuestos estatales): Existe en todos los estados y ACT menos en Northern Territory. Es un impuesto anual sobre el valor catastral de la tierra. Existen varias exenciones dependiendo del uso que se dé a la tierra, incluyendo (en la mayoría de casos) la exención por residencia principal del individuo.El gravamen es de 100 dólares australianos hasta el umbral de 692.000 AUD (esta cifra es revisada anualmente) y de 1,6% para el valor total que supere el umbral. Para los casos en los que el valor total supere los 4.231.000 AUD, se aplicará un tipo marginal del 2% en el estado de Nueva Gales del Sur.
Fringe Benefit Tax (FBT): Impuestos a pagar sobre ingresos no monetarios - en especie - (determinados por el empresario) que se conceden a los trabajadores y a sus familiares.Tipo impositivo del 47%.
Interest Withholding Tax: Retención sobre los intereses obtenidos por un no residente. Existen varias exenciones.El tipo general es del 10% sobre el interés bruto.

  Fuente: Elaboración propia de la Ofecomes, a partir de los datos de la Australian Tax Office (ATO)

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Tratamiento fiscal de la inversión extranjera

A grandes rasgos, el tratamiento fiscal que reciben los dividendo, intereses y royalties en el régimen australiano es el siguiente: por lo que se refiere a los dividendos distribuidos, cabe señalar que a los residentes y no residentes se les aplica una retención del 30% si éstos proceden de beneficios que no han sido gravados (unfranked dividend). En el caso de que haya un tratado de doble imposición, el tipo puede ser inferior. En cuanto a los dividendos que proceden de beneficios que han sido parcial o totalmente gravados (franked dividends), no se grava la parte que ya ha sido sometida a impuestos. A este respecto, los accionistas con residencia fiscal en Australia tendrían derecho a un crédito fiscal parcial o total (franking credit), mientras que los no residentes no. Respecto a los dividendos recibidos de fuentes extranjeras por un residente fiscal, cabe señalar que, en general, no se gravan si el accionista australiano posee al menos el 10% de las acciones con derecho a voto de la empresa extranjera. Por su parte, los intereses pagados a extranjeros, o pagos de la misma naturaleza, están sujetos a una retención fiscal del 10%, si bien, ésta puede ser inferior en el caso de que exista un convenio de doble imposición. Por lo que respecta al pago de royalties de una empresa australiana a un residente extranjero, cabe apuntar que están sujetas también a un gravamen del 30%, si bien, el tipo puede ser inferior en el supuesto de que exista un convenio de doble imposición.

Australia tiene convenios para evitar la doble imposición con más de 40 países. Entre éstos se encuentra el Convenio de Doble Imposición firmado con España en 1992 y en virtud del cual:

  • Los beneficios de una empresa de uno de los Estados contratantes solamente pueden someterse a imposición de ese Estado, a no ser que la empresa realice la actividad en el otro estado a través de establecimiento permanente. Sólo si la empresa realiza su actividad de dicha manera, sus beneficios pueden someterse a imposición en el otro Estado, pero únicamente en la medida en que puedan atribuirse a dicho establecimiento permanente.
  • Por otra parte, los dividendos pagados por una sociedad residente de uno de los Estados contratantes, cuyo beneficiario efectivo sea residente del otro Estado contratante pueden someterse a imposición en ese otro Estado. Dichos dividendos pueden someterse a imposición en el Estado contratante del que sea residente la sociedad que paga los dividendos, y conforme a la legislación de ese Estado, pero el impuesto así exigido tiene un límite y no podrá exceder del 15% de su importe bruto.
  • Por lo que respecta a los intereses procedentes de un Estado contratante, cuyo beneficiario efectivo sea residente del otro Estado contratante, pueden someterse a imposición en ese otro Estado. Dichos intereses pueden someterse a imposición en el estado contratante del que procedan, y conforme a la legislación de ese Estado, pero el impuesto así exigido también tiene un límite y no podrá exceder del 10% de su importe bruto.
  • Por último, los cánones procedentes de un Estado contratante, cuyo beneficiario efectivo sea un residente del otro Estado contratante, pueden someterse a imposición en ese otro estado. Dichos cánones pueden someterse a imposición en el Estado contratante del que procedan, y conforme a la legislación de ese Estado, pero el impuesto así exigido está limitado y no podrá exceder del 10% de su importe bruto.

 

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