La brecha de investigación, diagnóstico y financiación en salud femenina está impulsando nuevas oportunidades empresariales de base tecnológica.
Cada 28 de mayo, el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres nos hace recordar la necesidad de la igualdad en el acceso a diagnósticos, tratamientos, prevención y datos médicos de calidad para situaciones clínicas específicamente femeninas.
Pero esa reivindicación sanitaria histórica empieza a tener, cada vez más, una lectura empresarial: un mercado global en expansión, con oportunidades para startups, inversoras, compañías tecnológicas, laboratorios, aseguradoras y empresas de salud digital. Como afirmaba Lucía Orozco, fundadora de la red Femtech Spain para Mujer e Internacionalización, “se está viendo que hay una oportunidad económica grande”.
El término femtech agrupa soluciones tecnológicas como aplicaciones de seguimiento menstrual, fertilidad o embarazo hasta dispositivos conectados, plataformas de telemedicina, herramientas de estudio hormonal, atención a la menopausia, bienestar sexual, salud pélvica o inteligencia artificial aplicada al diagnóstico y la prevención.
La consultora Global Market Insights, que incluye en su análisis las aplicaciones tecnológicas en el ecosistema sanitario, estima que el mercado global femtech alcanzó los 66.200 millones de dólares en 2025 y podría llegar a 255.500 millones en 2035, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 14,9%.
Las líneas con mayor tracción combinan salud digital, atención personalizada y modelos de consumo directo, según revela el informe de realizado por la consultora. La etapa reproductiva sigue siendo el segmento dominante, pero crecen las soluciones vinculadas a menopausia, enfermedades crónicas, salud mental, autocuidado, monitorización remota, sensores portátiles y análisis de datos. En Europa, el impulso de la atención preventiva y personalizada favorece la adopción de este tipo de plataformas.
La firma de estudios económicos Mordor Intelligence, con una visión más acotada en el mercado de desarrollos digitales, prevé que pase de 9.780 millones de dólares en 2026 a 18.980 millones en 2031.
El interés del sector se explica, en parte, por la magnitud de la brecha de género sanitaria. Según el Foro Económico Mundial, las mujeres pasan un 25% más de su vida con mala salud o discapacidad que los hombres, lo que equivale a una pérdida global de 75 millones de años de vida. El mismo análisis estima que cerrar esa disparidad podría aportar al menos un billón de dólares anuales a la economía mundial en 2040.
La oportunidad también está relacionada con la falta de inversión, ese mismo organismo destaca que el citado análisis solo el 6% del capital privado en salud se destina a condiciones que afectan a las mujeres, a pesar de que representan casi la mitad de la población. Además, áreas como la menopausia, la endometriosis, la salud cardiovascular, la osteoporosis o el alzhéimer continúan recibiendo menos atención que otros ámbitos más tradicionales de la salud femenina.
Desde el punto de vista económico, el retorno de la inversión empieza a cuantificarse. Un estudio difundido por EAE Business School señala que por cada euro invertido en salud de la mujer se recuperan tres, mientras que una mejor atención a la endometriosis y la menopausia podría aportar 115.550 millones de euros al PIB mundial antes de 2040.
Otro de los retos pendientes está en quién toma las decisiones. Aunque muchas soluciones desarrolladas por el sector nacen de experiencias y necesidades detectadas por mujeres, el capital sigue concentrado en estructuras con escasa presencia femenina. El informe WHAM, elaborado por la plataforma Women’s Health Access Matters recuerda que las mujeres ocupan solo el 11% de los puestos de decisión en firmas de capital riesgo y que, en 2023, apenas el 2% de la financiación de venture capital en innovación sanitaria se destinó a salud de la mujer.
Para emprendedoras, directivas e inversoras con vocación internacional, el femtech representa algo más que una tendencia: es un espacio donde confluyen ciencia, tecnología, datos, impacto social y negocio. Convertir necesidades desatendidas en soluciones escalables puede abrir nuevas vías de crecimiento en un sector llamado a ganar protagonismo en la agenda global de salud e innovación.