Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

Cuba presenta una estructura económica que en algunos sectores se aproxima a la de un país en desarrollo, mientras que en otros se parece más a uno intermedio o incluso desarrollado.

Tiene un sector agropecuario todavía poco productivo a pesar de las reformas agrarias, aunque haya mejorías en algunas áreas; una minería, sector energético e industria pesada necesitados de modernización y una industria ligera escasamente competitiva; otro tanto puede decirse del sector de la construcción.

En el sector servicios cuenta con sectores bastante desarrollados, como la salud, la educación, cultura y deporte y otros en los que se inició el desarrollo más tarde, pero que tienen importancia y gran potencial, como es el turismo; en el otro extremo, hay sectores que tienen un escaso desarrollo, como la distribución comercial o el transporte.

En lo que se refiere a los servicios financieros, la banca minorista está poco desarrollada. En los últimos años entraron en vigor algunas normativas para facilitar los créditos y otros servicios bancarios a ciudadanos cubanos que no existían antes. El sector de seguros está poco desarrollado.

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Precios (minoristas y mayoristas)

Existe monopolio estatal tanto en el abastecimiento como en la distribución de productos. Por ello, los precios se establecen por normativas estatales sin que sean las leyes de la oferta y la demanda las que los determinen.

Concretamente, en las tiendas de productos de consumo en pesos convertibles (CUC), por normativa estatal se establecen unos márgenes comerciales para los productos importados que van de un 180% a un 240% del costo del producto, lo que da lugar a un nivel de precios de consumo bastante superior al existente en España.

Los datos de inflación que da la Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba se refieren únicamente a los mercados en pesos no convertibles (CUP), que constituyen una parte cada vez menor de la cesta de la compra de los cubanos. Los últimos datos disponibles indican que la inflación fue de un 2,8 en 2015, un -2,9 en 2016 y un 0,6 en 2017. Aun no hay datos de 2018 pero la relevancia de este dato es mínima, pues a lo ya dicho se añade la importancia de la economía sumergida.

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Transporte:

- Aéreo: En Cuba existen infraestructuras suficientes aunque algo obsoletas: 12 aeropuertos internacionales y 9 nacionales. El de La Habana parece que va a ser renovado por un consorcio francés, cuyos trabajos no acaban de empezar. Las conexiones con el exterior son buenas; con España hay dos vuelos regulares diarios (Iberia y Air Europa) y miércoles, viernes y domingos uno adicional con Evelop.  También hay conexión frecuente con varias capitales europeas y todavía más con algunas iberoamericanas (México y Panamá, sobre todo). Es además un punto de conexión para las islas menores del Caribe.También hay numerosos y frecuentes vuelos a Miami y a otras ciudades norteamericanas, que son especialmente utilizados por cubanos residentes en EE UU, dadas las restricciones introducidas recientemente en ese país para viajar a Cuba.

Los vuelos internos son escasos y adolecen de falta de regularidad, pues Cubana de Aviación no se encuentra en su mejor momento, especialmente después del grave accidente que sufrió en mayo de 2018 con un avión fletado a una compañía mexicana. 

- Por carretera: El transporte en autobús y automóvil es el más usado en la isla. La red de carreteras y caminos suma 71.500 km., de los que unos 28.000 km. son carreteras asfaltadas y autopistas.Existen un número razonable de carreteras, aunque su conservación y, sobre todo, señalización necesita mejoras. El parque móvil no está en buen estado, lo que hace aconsejable extremar las precauciones y evitar viajar por la noche. Los viajes por carretera deben estar bien planificados y organizados pues las distancias y tiempos de viaje pueden ser largos. El viaje de La Habana a Santiago de Cuba (860 km) puede durar más de 12 horas. Es recomendable utilizar alguna aplicación de las que funcionan a través de gps,-como maps.me- dada la escasa señalización.

En el país se pueden encontrar los siguientes tipos de vías:

  • Autopistas: Vías con entre 4 y 6 carriles. Carecen de cerca perimetral y telefonía para urgencias aunque gran parte de las autopistas tienen cobertura móvil. Los cruces rasantes con otras carreteras y vías ferroviarias son habituales. También la invasión de la calzada por animales, incluso de gran tamaño.
  • Carreteras principales: Son el eje de la infraestructura vial de la isla, generalmente con un carril por cada sentido y un límite de velocidad de 80 km/h. Casi todos los cruces con otras vías se producen a nivel. Suelen soportar un tráfico bastante intenso, sobre todo la Carretera Central.
  • Otras carreteras. Vías con un carril por senda y límites de velocidad de entre 60 y 80 km/h, con un ancho de entre 5 y 6 metros. Casi todos los cruces con otras vías se producen a nivel.
  • Caminos: Vías con superficie de tierra compactada y cuya utilización suele estar condicionada por la estación de lluvias.

- Por tren: Cuba fue uno de los primeros países en el mundo en tener ferrocarril. Hoy en día, posee 8.367 km de líneas férreas, pero el desarrollo del ferrocarril sufrió un estancamiento que lo ha distanciado enormemente de los estándares europeos. En los últimos años, se han realizado mejoras y existe un plan de importantes inversiones para su recuperación. No obstante, la irregularidad de los horarios y el estado del material aconseja descartar este sistema de transporte para la mayoría de los destinos.

- Por barco: Existen varias líneas regulares directas con México y con Europa. Hay algunas con España, normalmente con una periodicidad quincenal-mensual. El trayecto suele durar de 12 a 15 días. Los costos son elevados por el insuficiente tráfico y por la limitación que marca la Ley Torricelli del embargo norteamericano ya referida.

Comunicaciones:

Están monopolizadas por la empresa estatal Etecsa que controla la telefonía fija y móvil. En cuanto a internet, es posible instalar conexión en las viviendas y desde finales de 2018 también el servicio de datos en móviles. El servicio es lento y, sobre todo, caro para la inmensa mayoría de cubanos incluso para estándares internacionales. La conexión también está disponible (siempre mediante pago en divisas) en salas de conexión, hoteles, empresas, etc. Desde 2013 se implementaron también puntos wifi en lugares públicos que exigen la compra de unas tarjetas codificadas a un coste de 1 cuc/hora.

Energía:

La energía eléctrica se genera en centrales termoeléctricas alimentadas por petróleo cubano y que surten a la práctica totalidad de las necesidades del país. La generación eléctrica por vías alternativas (solar, eólica, hidroeléctrica…) es todavía incipiente  (menos del 4%), aunque hay planes de expansión hasta el 24% en 2030. No hay energía de origen nuclear. Sí se produce energía a través de grupos electrógenos instalados a lo largo del país. Esta prevista finalmente la instalación de una planta de gas natural de 500 Mw en la Bahía de Matanzas cuya construcción todavía no ha comenzado.

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

En el año 2017 (aun sin datos completos de 2018) la población activa fue de 4.550.0000 personas: 1.694.500 mujeres y 2.855.500 hombres. De ellos, según cifras oficiales, las ocupadas en la economía fueron 4.478.800 personas.

Según declaraciones oficiales, la tasa de desempleo en 2018 fue del 1,7% —igual a la del año 2017—. Se mantiene la disminución que comenzó en 2013 y que corresponde en parte a la recolocación en el sector privado ("cuentapropistas") de trabajadores que resultaron excedentes en la reestructuración de las empresas estatales. En 2018 ha habido 581 mil cuentapropistas. En una economía centralizada como la de Cuba, resulta interesante analizar los niveles de productividad frente a la propia tasa de desempleo. Elevar el ratio de productividad se encuentra entre los objetivos de la economía del país. En 2018, se prevé que la tasa de ocupación laboral se mantenga y se estima que la productividad de los ocupados crezca un 2,8%, según declaraciones oficiales.

Desde 2005 aumentaron las pensiones, las ayudas de la asistencia social y los salarios mínimos. Sin embargo, los salarios aún son muy bajos (el equivalente a 25-30 dólares/mes). En 2017, el salario medio mensual se fijó en 767 pesos cubanos no convertibles (CUP) (un 3,6% superior al del año anterior). Las autoridades cubanas alegan que los salarios reales son mucho mayores si se tienen en cuenta las prestaciones sociales gratuitas en salud, educación, cultura y las subvenciones de que disfrutan todavía los productos incluidos en la "libreta" (cada vez menos) y otros productos o servicios como el agua o la electricidad, pero es difícil entender cómo una persona puede sobrevivir en La Habana con 30 usd mensuales, especialmente cuando se tiene en cuenta lo dicho respecto al nivel de precios.

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PIB per capita y distribución de la renta

Según la Oficina Nacional de Estadísticas el PIB per cápita de 2017 (datos de 2018 aun no disponibles) a precios corrientes fue de 8.617 pesos (equivaldría al de un país como México). Las rentas salariales fueron 34.262 millones de pesos; las rentas de propiedades y empresas, 39.377 millones de pesos; y los impuestos indirectos fueron 23.212 millones de pesos. El Producto Interior Bruto fue de 96.851 millones de pesos.

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Sector primario

Agricultura: La reforma agraria y la colectivización de los años 60 no tuvieron éxito ya que, pese a la inversión de grandes recursos, la producción no creció lo suficiente y el sector permaneció lastrado durante décadas. El resultado fue una agricultura poco productiva y poco diversificada, dominada durante muchos años por la caña de azúcar que, hasta el 2002, ocupaba el 50% del área cultivable. En esa fecha se llevó a cabo una fuerte reducción de las áreas de cultivo de caña azucarera.

La agricultura y la ganadería aportaron en 2017 (aún sin datos de 2018) un 3,8% del PIB, aunque empleó a casi el 18% de la población ocupada. Al no satisfacer la demanda nacional, el país está obligado a recurrir a importaciones cuantiosas de varios productos. Se importa casi un 70% de los alimentos que consume la población, a un costo que rondó los 1670 millones de dólares en 2017, según declaraciones oficiales del Ministro de Economía y Planificación. Del total de 6,3 millones de hectáreas de superficie agrícola de la que dispone el país, en 2017 solo se encuentran cultivadas un 43,9%. Otro 14,5% corresponde a tierras ociosas, y el resto a tierras agrícolas asignadas que, por diversas razones, no se aprovechan.

Para aumentar la producción y reducir las importaciones, en los últimos años se han tomado medidas para que individuos, cooperativas y entidades estatales dispongan de tierras ociosas entregadas en régimen de usufructo. El sector público gestionaba antes más del 70% de la tierra cultivable, pero obtenía rendimientos por debajo del pequeño agricultor privado y de ahí la apuesta por esta nueva política. Según datos oficiales, hasta 2017 se habían entregado cerca de 2,3 millones hectáreas a campesinos privados y a Cooperativas de Créditos y Servicios. Se implantó un impuesto sobre tierras ociosas, que afecta al agricultor privado, con el objetivo de estimular la productividad. Dicho impuesto comenzó a gravar en 2018, mediante el pago de una cuota fija según la categoría del suelo. 

Otras medidas que se aplican para incrementar la productividad en la agricultura incluyen la venta a los agricultores de herramientas y otros insumos agrarios, la autorización de venta directa por parte de las cooperativas a entidades relacionadas con el turismo y la puesta en marcha de algunos mercados mayoristas controlados por cooperativas. Asimismo, se aprobaron mejoras en las condiciones de vida de los campesinos, como la posibilidad de que puedan construir una vivienda en la tierra que tienen en usufructo, o incrementos de precios en la compra de sus producciones.

En 2016 la producción de la agricultura no azucarera aumentó un 4,9% respecto al año anterior, rompiendo así con la evolución negativa de los años anteriores. Sin embargo, en 2017 la agricultura no azucarera volvió a disminuir un 1,2% y en 2018 disminuye nuevamente un 4,9% según declaraciones del Ministro de Economía en la Asamblea de finales de diciembre de 2018.

Azúcar: La producción de azúcar fue el principal rubro de la economía cubana desde el siglo XIX hasta la década de los 90, con su máximo de producción en los años 70, con una cosecha récord de 8 millones de toneladas. Cuba llegó a representar el 25% de la producción mundial en su momento de apogeo. Sin embargo, esta cifra se vio reducida drásticamente hasta representar en 2011 tan solo el 0,7% de la cuota mundial. En 2002 se decidió reestructurar el sector, se cerraron 71 centrales de los 156 existentes y se reorientaron otros 25 para fabricar derivados.

La zafra decreció cada año desde 2003 hasta llegar en 2007 al mínimo en un siglo, con la discreta cifra de 1,1 millones de toneladas. A partir de ese momento, la producción se estabilizó durante varios años entre los 1,1 - 1,3 millones de toneladas. 700.000 toneladas son destinadas al consumo interior; 400.000 toneladas se dedican a cumplir un compromiso con China y otra parte a la cuota de importación preferencial que la UE le adjudica a Cuba. La zafra creció un 20% en 2016/2017 con un valor de 1,8 millones de toneladas según declaraciones oficiales, retomando el pulso después de la caída de producción del 19% registrada en la de 2015/2016. Sin embargo, la zafra de 2017/2018 ha vuelto a ser muy mala, con una producción no superior a las 1,1 millones de toneladas (como en 2007). Según declaraciones del Ministro de Economía, la caída fue de un 43,7%. 

Finalmente, en la zafra actualmente en marcha (2018/2019), fuentes oficiales estiman un crecimiento de un 50% respecto a la zafra anterior basado en los buenos resultados obtenidos hasta la fecha. La previsión es alcanzar los 1,5 millones de toneladas.

Tabaco: Es el cuarto renglón en ingresos del Producto Interior Bruto en Cuba. La elaboración de puros está en manos del Estado y su comercialización internacional la realiza en exclusiva Habanos S.A., una empresa mixta creada por la hispano- francesa Altadis que después fue adquirida por la británica Imperial Tobacco.

Según cifras oficiales, Cuba produjo unas 32.000 toneladas de hojas de tabaco en la cosecha 2017/2018, casi un 10% más que la campaña anterior. Cuba es el principal exportador de puros del mundo. En 2018 alcanzo un récord en ventas de 537 millones de dólares, con un crecimiento del 7% con respecto al año anterior. Acapara en torno al 70% de la cuota de mercado mundial, a pesar de no estar presente en el mercado de EE.UU. Tiene la exclusiva de venta internacional de marcas líderes como Cohiba, Partagás y Montecristo.

Cítricos: Cuba es productora de cítricos y era un exportador importante de zumos. La naranja y el pomelo son los principales cultivos y los zumos concentrados el producto elaborado más importante. Desde 2004 hasta 2014, la producción de cítricos en Cuba se redujo drásticamente (-88%), debido a la baja productividad y a una plaga que diezmó notablemente la cosecha. En 2015 y 2016 se registra un ligero repunte, pero quedan todavía lejos las cosechas de 800.000 toneladas de principios de siglo XXI. En 2017, la producción de cítricos ascendió a 98.761 toneladas, un 21% menos que el periodo anterior. A modo comparativo, España registró una producción de cítricos en la campaña 2016/2017 de alrededor de 7 millones de toneladas. Según datos estadísticos cubanos, la producción de cítricos hasta septiembre de 2018 era 29 mil toneladas, lo que implicará un nuevo descenso importante.

Pesca: La pesca y la acuicultura son relativamente importantes, y su producción se destina fundamentalmente a la exportación. El destino principal de estas exportaciones es España.Las principales producciones de acuicultura son la tenca, la claria, los camarones y la langosta. Las condiciones naturales para el desarrollo de la industria son buenas, y en los últimos años ha habido un mejor aprovechamiento de la flota de pesca de la langosta y una mejora de los sistemas de almacenamiento, que han permitido ampliar la capacidad de exportación, incluyendo la de langosta viva.

La captura bruta total alcanzo su cota máxima de 64.879 toneladas en el 2009. En 2017 fue de 52.724 toneladas, prácticamente idéntica a la del año anterior. Aún no hay datos del 2018.

Ganadería: Fue duramente afectada por la crisis de los 90, con una importante disminución de la cabaña ganadera que las autoridades trataron de frenar con medidas disciplinarias y, a partir del 2007, con incentivos económicos, como el aumento de precio y el pago parcial en divisas de la producción de leche de vaca. Estas últimas medidas estimularon el crecimiento de un sector cuya producción aumentó casi un 50% entre 2006 y 2016, debido casi en su totalidad al crecimiento de la producción no estatal. En 2017 la producción de leche de vaca ascendió a 536 millones de litros, un 12% inferior al mismo periodo del año anterior. En 2018 (datos hasta septiembre) la producción de leche mejoró un 14% respecto al mismo periodo del año anterior.

La ganadería presenta en 2017 resultados dispares. Se entregó a sacrificio un 2,5% más de ganado vacuno y un 11% más de ganado porcino. La producción de huevos creció en un 4,8%. El sacrificio de aves, sin embargo, registró un descenso de 4,3%. Los datos hasta septiembre de 2018 son también dispares. Cae la producción de cerdo y se mantiene o aumenta ligeramente la de ganado vacuno y aves.

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Sector secundario

En la época soviética la industria fue un sector pujante de la economía cubana. Al amparo de un mercado protegido y con fuentes de energía a precios subvencionados, se desarrollaron empresas de gran tamaño. Por ello, fue el sector más afectado por la crisis de los años 90 y aunque se ha recuperado, nunca ha vuelta alcanzar de nuevo los niveles de los 90. A modo ejemplificativo, el índice del volumen físico de la industria se situó en 2017 en un 68% de lo que era en 1989. En la actualidad, su tecnología está obsoleta y las empresas no son  competitivas en los mercados internacionales.

Minería: Los principales productos son el níquel (Cuba posee un tercio de las reservas mundiales conocidas) y el cobalto (3er. país por reservas).

El níquel, que fue durante años el principal producto de exportación, ha perdido importancia en los últimos años por la evolución del precio del mismo y, sobre todo, por la obsolescencia de las plantas que lo producen. Hoy solo quedan dos: «Pedro Sotto», mixta con la canadiense Sherrit; y «Ernesto Che Guevara», en proceso de reforma que esperan finalizar en 2019. Ambas se encuentran en Moa, Holguín. Las exportaciones de níquel pasaron de 1.465 millones de dólares en 2011 a menos de 500 millones de dólares en 2016, según declaraciones oficiales no estadísticas. No se han dado datos de 2017 ni posteriores aunque en declaraciones oficiales de la empresa productora, se indica que esperaban terminar 2018 con una producción de 50 mil toneladas de níquel+cobalto.  

Además del níquel existe producción a menor escala de otros minerales como oro, plata, zinc y cromo. También existen reservas de mármol y zeolita. 

Según declaraciones del Ministro de Economía y Planificación en la Asamblea de diciembre 2018, la producción minera decrece en ese año un 2% respecto al año anterior.

Energía: Las principales fuentes de energía primaria son el petróleo y el gas. Existe producción nacional de petróleo y gas, que cubre cerca del 50% del consumo interno. Es un crudo de baja calidad que necesita mezclarse con otros más ligeros y se utiliza, en parte para quemar y producir energía en las plantas termoeléctricas y otra parte, para ser procesado en la refinería de Cienfuegos. Esta planta fue recuperada con la colaboración de la empresa mixta cubano-venezolana CUPET-PDVSA (en 2017 disuelta y convertida de nuevo en empresa 100% cubana) que cuenta con una capacidad de refino de 65.000 barriles diarios. Los productos se destinan tanto al consumo interno como a la exportación a otros países del área. A pesar de que fuentes oficiales afirman trabajar a plena capacidad, se estima que desde 2016 el refino de Cienfuegos se ha reducido más de la mitad, al disminuir drásticamente el envío de crudo por parte de Venezuela.

Cuba importó durante años unos 105.000 barriles diarios de petróleo de Venezuela en condiciones preferenciales, que utilizaba en parte para completar sus necesidades de consumo; el resto lo procesaba y reexportaba a países del ALBA. Este escenario cambió notablemente desde 2015, cuando la ayuda preferencial venezolana en el suministro de combustibles se redujo notablemente debido a la bajada de los precios del petróleo. Desde entonces, y pese a la recuperación de los precios internacionales del petróleo, Venezuela se ha visto inmersa en una fuerte crisis que afecta a los intercambios bilaterales entre ambos países. Se estima que los envíos procedentes de Venezuela se han reducido a un tercio en 2017 (aún sin datos de 2018). En vista de lo cual, Cuba retomó la compra de petróleo a Argelia y Rusia.

En 2012 y 2013 se realizaron sin éxito perforaciones en aguas profundas del Golfo de México por Repsol, la malaya Petronas, la venezolana PDVSA y la rusa Zarubezhneft. 

En 2016 la compañía australiana Meo anunció haber encontrado un importante yacimiento de petróleo en tierra, en la zona norte de las provincias de Matanzas y Villa Clara, aunque las autoridades cubanas matizaron más tarde que el hallazgo estaba pendiente de futuras exploraciones para confirmarse.

La mayor parte de la energía eléctrica se produjo hasta 2005 en las centrales termoeléctricas del país. El sistema contaba con una capacidad de 4.200 megavatios, pero trabajaba muy por debajo de esta capacidad lo que implicaba muchos apagones de luz causados por problemas en el mantenimiento y funcionamiento de las centrales.

Para resolver estos problemas se planteó en 2006 un cambio sustancial de estrategia. La llamada «Revolución Energética» potenciaba por una parte las dos centrales de ciclo combinado y por otra la instalación de una serie de grupos diésel conectados entre sí y distribuidos por todo el país, próximos a las zonas deficitarias.La instalación de estos grupos electrógenos, importados fundamentalmente de España, Alemania y Corea del Sur, por un monto superior a los 1.000 millones de dólares, produjo una gran mejoría en el sistema de generación eléctrica. Posteriormente se acometió una segunda fase de esta renovación, con la paulatina sustitución de las redes de distribución obsoletas y en precario estado.

A nivel doméstico, se fomentó el ahorro en el consumo eléctrico de los hogares a través de un incremento sustancial de las tarifas eléctricas, a la vez que se distribuyeron a las familias aparatos eléctricos y bombillas de bajo consumo, sustituyendo equipos antiguos.

El Gobierno cubano insiste en su compromiso por alcanzar una matriz energética más eficiente y sostenible, con la progresiva sustitución de combustibles fósiles por fuentes renovables de energía. En 2018 el 96,5% de la energía que se produjo en Cuba procedió del petróleo quemado en las 8 centrales termoeléctricas existentes (Mariel-Artemisa, Antonio Guiteras-Matanzas, Nuevitas-Camagüey, Felton-Holguín, Moa-Holguín, Renté-Santiago de Cuba, Céspedes-Cienfuegos y Santa Cruz-Mayabeque) grupos electrógenos y del gas acompañante en los yacimientos petrolíferos. El objetivo de sustitución por fuentes de energía renovables en 2018 era alcanzar un 4,35% que no fue posible. El objetivo a largo plazo es aumentar la aportación de las fuentes renovables a la matriz energética nacional hasta llegar al 24% en 2030. 

Según el Ministerio de Energía y Minas – MINEM, se prevé que en 2030 el país consuma en torno a 30.000 GWh de energía, de los cuales 7.316 GWh provendrían de fuentes renovables de energía. Para ello, el Estado cubano calcula que debería desembolsar 3.700 millones de dólares en importaciones a lo largo de los próximos años. Este ambicioso proyecto contempla la instalación de 2.334 MW de nueva potencia eléctrica de origen sostenible, frente a los 87,5 MW instalados en 2017. Concretamente, se proyecta la construcción de 25 plantas bioeléctricas que funcionarán con biomasa cañera (bagazo y residuos agrícolas – marabú), 14 parques eólicos, 191 parques solares fotovoltaicos, 74 centrales hidroeléctricas y 531 plantas de biogás. 

Construcción: Fue uno de los sectores más pujantes durante la década de los 90. Durante ese tiempo, los proyectos de construcción se centraron en salud, educación, viviendas y, sobre todo, turismo, con la construcción de hoteles y oferta extra-hotelera. Fue también uno de los mayores sectores importadores de Cuba, ya que la producción nacional de materiales y equipamiento para la construcción era escasa.

A partir de 2005 el sector reflejó un ligero aumento, principalmente aupado por el programa de la «batalla de ideas», centrado en dos objetivos: la finalidad social (escuelas y hospitales) y la construcción turística. En edificación de viviendas, el déficit aumentó.En 2006 el Gobierno anunció un nuevo programa de vivienda con el objetivo de construcción y rehabilitación de 100.000 viviendas anuales; objetivo que no se ha cumplido. Año a año se observa un descenso constante en la cifra de viviendas construidas. Así en el año 2017 la cifra de viviendas terminadas fue de 21.827 (según la ONEI) . Se fomenta, por parte del gobierno, la construcción de viviendas por los propios interesados, a través de la concesión de créditos y la venta subsidiada de determinados materiales de la construcción. En 2017, la construcción de viviendas por «esfuerzo propio» representó el 49% de las construidas en total. 

En paralelo, en 2015 durante el deshielo con los EE UU se anunció un ambicioso proyecto para aumentar la capacidad hotelera. Este plan implica por la construcción de nuevos hoteles y la remodelación de instalaciones anticuadas para ponerlas en servicio. El objetivo es la construcción o rehabilitación de 108.000 nuevas habitaciones hasta 2030 para alcanzar aproximadamente las 173.000 habitaciones. De las nuevas, al menos 30.000 de ellas tendrán participación de capital extranjero, lo que abrirá nuevas oportunidades de gestión y de inversión.

Según datos facilitados en la Asamblea de diciembre de 2018, la construcción decreció en un 2,2% en el año.

Informática y electrónica: Cuba tiene una cierta capacidad de producción de software para diferentes sectores, especializándose en algunos como el hospitalario y el hotelero. La producción de software cubana es valorada internacionalmente y es uno de los sectores con posibilidades de exportación.

En el sector electrónico, el país caribeño ha desarrollado ciertas producciones en los últimos años (componentes electrónicos, antenas, paneles eléctricos, equipos médicos, paneles solares....). También se ensamblan algunos productos en la isla, principalmente de componente chino (televisores).

Biotecnología: Cuba desarrolla desde los años 90 la industria biotecnológica, con centros especializados en sus diferentes ramas. Las autoridades cubanas impulsan la cooperación biotecnológica, por ejemplo, con China, su primer socio comercial. En el caso de España, una empresa española participa en un proyecto para fabricar en España el medicamento cubano HeberProt-P, para el tratamiento del pie diabético, destinado al mercado de la UE. También en 2018 ha sido creada una empresa mixta en Mariel con participación norteamericana (Instituto Roswell) para el desarrollo de medicamentos para tratamiento del cáncer.

De los laboratorios cubanos han salido medicamentos contra el cáncer, colesterol, vitíligo y retinosis pigmentaria, vacunas contra la meningitis B y C, la leptospirosis, la fiebre tifoidea, la hepatitis B y una vacuna sintética contra la haemophilus influenzae tipo B, la causa principal de la meningitis y otras infecciones infantiles.

La exportación de la industria biotecnológica cubana representa uno  de los ingresos de la economía cubana. Se comercializan unos 38 medicamentos en unos 40 países. Según cifras oficiales, las exportaciones de productos medicinales y farmacéuticos se han reducido en los últimos años alcanzando unos  235 millones de dólares en 2017. Aún no hay datos oficiales de 2018.

Independientemente de las producciones de más nivel tecnológico, desde hace unos años se trata de potenciar la producción de medicamentos básicos para sustituir importaciones y abastecer farmacias y hospitales cubanos.

Industria alimentaria: Existe producción cubana de otras gamas de productos elaborados como los productos cárnicos, algunas conservas vegetales y de pescado y bebidas (refrescos, cervezas y ron). Este es un sector que se pretende potenciar para sustituir las importaciones destinadas tanto al turismo como al consumo local y que cuenta con la presencia de varias empresas extranjeras que fabrican en el país bajo la forma de empresas mixtas (Havana Club, en la producción de ron, Ciego Montero, agua y refrescos... ).

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Sector terciario

El sector de los servicios está liderado por la exportación de servicios médicos y el turismo. Ha tenido un gran crecimiento y se ha convertido en la actividad más dinámica de la economía cubana: representa cerca del 75% de su PIB.

Turismo: Es uno de los principales motores de la recuperación cubana y continúa en una fase de expansión y repercusión en la sociedad y en la economía insular.

El sector turístico crece cada año. En 2016 Cuba registró un crecimiento anual de un 13,5% en la llegada de visitantes. Los ingresos fueron 3.069 millones de dólares. En cuanto a la evolución en 2017, las estadísticas confirman un crecimiento sostenido en la llegada de turistas. Cuba recibió a 4,6 millones de visitantes, un 16% más que el año anterior, batiendo un nuevo récord histórico ese año.  En 2018, y según declaraciones oficiales, la llegada de visitantes fue de 4,73 millones lo que implicaría un crecimiento modesto de un 1'7%.

Los principales emisores de turismo en 2017 (aún sin datos desglosados de 2018), según la Oficina Nacional de Estadísticas, fueron Canadá (24%), EE. UU. (13%)  y la Comunidad Cubana en el Exterior que es contabilizada de forma independiente (11%). Por otro lado, Francia, Italia, Rusia, España, Argentina y Brasil son los mercados tradicionales que mas crecen, presentado todos ellos cifras crecientes, aunque menores.

El turismo español, acostumbrado a situarse en cotas superiores a los 120.000 turistas al año, marcó un mínimo histórico en el año 2013 con apenas 73.000 visitantes. Sin embargo, en los últimos años se ha registrado un repunte importante en la llegada de turistas de la Península. Así en 2017, el turismo español en Cuba creció un 10%, con 168.949 visitantes. 

Salud: Cuba tiene un sistema gratuito de atención sanitaria a la población cubana. El sistema padeció los problemas derivados de la crisis económica con un deterioro de las instalaciones y disponibilidades de material y equipos. Desde 2005 se puso en marcha un programa de reparaciones para paliar esta situación. En cualquier caso, los parámetros sanitarios de Cuba (esperanza de vida al nacer, mortalidad infantil, etc.) están entre los mejores de América Latina y son equiparables a los de países desarrollados.

La exportación de servicios médicos, oftalmólogos, enfermeras y otro personal sanitario, especialmente a Venezuela, según declaraciones oficiales que parecen poco realistas generan ingresos en divisas que superan los 9.000 millones de dólares anuales por ventas de servicios profesionales. Se estima que esta cifra de ingreso se reduzca sustancialmente por la rescisión del contrato con Brasil a raíz del cambio de gobierno en aquel país. Asimismo, esta exportación de servicios ha creado un déficit interno de estos profesionales pues aproximadamente un tercio de los médicos cubanos están en el exterior. El ratio de pacientes por médico en los últimos años es de 123/1.

Dentro de los servicios de salud prestados al exterior destacan los acuerdos firmados inicialmente entre Cuba y Venezuela. Otros países latinoamericanos (Bolivia, Nicaragua, Ecuador, etc.) se han adherido a estos programas que consisten en la atención de pacientes por profesionales cubanos, tanto en sus países de origen (en muchos casos en barrios marginales) como en Cuba.

Telecomunicaciones: La empresa estatal de telecomunicaciones, Etecsa, continúa con su proceso de modernización de líneas y plantas. En 2017 se alcanzó el 99,9% de digitalización nacional. La densidad telefónica es baja pero aumenta progresivamente. La telefonía móvil también está controlada por Etecsa. En 2012, se implantó finalmente el sistema «el que llama, paga» en llamadas entre móviles (anteriormente se cobraba una misma llamada tanto al emisor como al receptor) y en 2017, a llamadas entre fijo y móvil. También se implantó un sistema de cobro a tiempo real que factura por los segundos de conversación y no por minutos completos como sucedía antes. Los precios de las llamadas locales de móviles en 2018 son de 0,35 dólares/min y el envío de SMS a 0,09 dólares. A finales del 2018 existían (según declaraciones oficiales) 5,3 millones de líneas. Estas, unidas a las líneas fijas, implican una densidad de alrededor de 59,3 líneas por cada 100 habitantes.  

Por otro lado se firmó un acuerdo en 2014 entre Etecsa y la norteamericana IDT para permitir la realización de llamadas directas de los EE. UU. a Cuba.

La difusión de Internet es escasa y el país caribeño todavía cuenta con una de las peores tasas de penetración de Internet del mundo. Las oficinas de la Administración, universidades y empresas suelen tener acceso web, mientras que apenas unos pocos hogares cubanos cuentan con conexión. A partir de 2013, el Gobierno cubano habilitó puntos de conexión a Internet en plazas y parques públicos. Actualmente existen más de 1.000 puntos wifi distribuidos por todo el país. Los precios son en divisas y el servicio es caro en comparación con los salarios:  1 CUC/hora. Al servicio Nauta Hogar que permite el acceso a la red wifi desde casa, están suscritos en 2018 alrededor de 60.000 hogares. Adicionalmente, a finales de 2018 se aprobó el servicio de plan de datos móviles con paquetes de diferentes capacidades y, por ende, tarifas. Como referencia, el paquete de 1Gb cuesta 10CUC (recuérdese, 1cuc=1 usd).

Hay 5 canales nacionales de televisión y uno, Cubavisión Internacional, dirigido al exterior. También existen 15 centros televisivos provinciales y 30 municipales con su propia emisión local. No existe televisión privada.

Transporte: La carretera más importante es la autopista central, planificada para atravesar la isla de este a oeste, pero que está sin acabar. Alguna carretera de las zonas turísticas se explota por el Estado bajo régimen de peaje. Las condiciones viales son deficientes en cuanto a señalización y mantenimiento del firme y estas circunstancias, junto con la circulación de vehículos de tracción animal o la carencia de señales luminosas, hace peligrosa la circulación durante la noche.

El transporte por carretera es otro sector que ha acusado la crisis por la falta de recursos para renovar las flotas. En 2007 comenzaron una serie de inversiones que se centraron principalmente en la compra de nuevos autobuses (de origen chino) para rutas urbanas e interurbanas y en las reparaciones de las vías más transitadas. Esto ha dado como resultado un crecimiento del número de pasajeros transportados anualmente de forma más o menos constante hasta 2017. A pesar de ello, el sistema no está exento de problemas diversos (falta de repuestos, obsolescencia de los equipos, etc.) que lastran y afectan al sector que, en términos generales, se podría calificar de no homologable con la situación en Europa.

Está en marcha un programa de mejora del ferrocarril con material chino y sobre todo ruso. A pesar de estas mejoras, los servicios de transporte por ferrocarril son casi inexistentes.

El transporte marítimo está afectado por la Ley Torricelli de EE. UU., que establece que cualquier buque que toque puerto cubano no podrá tocar puerto norteamericano en 6 meses. El puerto de Mariel, próximo a La Habana, es el más importante seguido de Santiago, Cienfuegos y Matanzas. 

El transporte de mercancías en contenedores está centralizado en el puerto del Mariel, a 45 km de La Habana. Aspira a recibir a los grandes porta-contenedores que atraviesen el Canal de Panamá y convertirse en un hub de distribución para el Caribe y en un futuro para los puertos atlánticos de EE. UU. Igualmente dotará a Cuba de una infraestructura de más de 400 km² donde se ha implantado una «Zona Especial de Desarrollo». Como complemento, se ha construido una amplia infraestructura de autopista y vía ferroviaria que conducen hasta el puerto. No obstante, es importante señalar que la ZED de Mariel se encuentra en una fase inicial de implantación. 

Cuba tiene varios aeropuertos internacionales. El más importante es el «José Martí», de La Habana, donde se concentra la mayor parte del transporte de mercancías y pasajeros. Entre La Habana y Varadero se reciben más del 70% de las llegadas internacionales. La compañía nacional es «Cubana de Aviación», que en 2019 opera muy pocos vuelos nacionales y menos internacionales, sobre todo después de un grave accidente sufrido en mayo de 2018 en un vuelo doméstico. El transporte internacional está casi exclusivamente en manos de compañías extranjeras, entre ellas Air Europa, Iberia y Evelop. Dentro del sector de transporte aéreo de cargas, Iberia participa en una empresa que opera una terminal de carga para la zona del Caribe. 

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Privatizaciones

No existe el concepto de privatización en Cuba. Todas los medios de producción y recursos son del Estado y vía inversión extranjera sólo se obtienen "concesiones" de explotación temporal.

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