Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

Cuba presenta una estructura económica que en algunos sectores se aproxima a la de un país en desarrollo, mientras que en otros se parece más a uno intermedio o incluso desarrollado.

Tiene un sector agropecuario todavía poco productivo a pesar de las reformas agrarias, aunque haya mejorías en algunas áreas; una minería, sector energético e industria pesada necesitados de modernización y una industria ligera escasamente competitiva; otro tanto puede decirse del sector de la construcción.

En el sector servicios cuenta con sectores bastante desarrollados, como la salud, la educación, cultura y deporte y otros en los que se inició el desarrollo más tarde pero que tienen importancia y gran potencial, como es el turismo; en el otro extremo hay sectores que tienen un escaso desarrollo, como la distribución comercial o el transporte.

En lo que se refiere a los servicios financieros, la banca minorista está poco desarrollada. En los últimos años entraron en vigor algunas normativas para facilitar los créditos y otros servicios bancarios a ciudadanos cubanos que no existían antes. El sector de seguros está poco desarrollado.

Volver a índice de Estructura de la oferta

Precios (minoristas y mayoristas)

Existe monopolio estatal tanto en el abastecimiento como en la distribución de productos. Por ello, los precios se establecen por normativas estatales sin que sean las leyes de la oferta y la demanda las que los determinen.

Concretamente, en las tiendas de productos de consumo (tanto las que venden en pesos cubanos CUP como las que venden en divisas mediante tarjetas magnéticas en USD o €), se establecen unos márgenes comerciales para los productos importados que van de un 180% a un 240% del costo del producto, lo que da lugar a un nivel de precios de consumo bastante superior al existente en España.

Los datos que da la Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba-ONEI indican que la inflación fue de 2,4 en 2018 y -1,3 en 2019. Aun no hay datos disponibles para 2020. Y aunque la relevancia de este dato es mínima por la importancia de la economía sumergida, a raíz de las medidas enmarcadas en la "tarea Ordenamiento" se espera un fuerte incremento de precios en 2021.

Volver a índice de Estructura de la oferta

Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Transporte:- Aéreo: En Cuba existen infraestructuras suficientes aunque obsoletas: 12 aeropuertos internacionales y 9 nacionales. La renovación del de La Habana fue adjudicada a un consorcio francés en 2016, pero los trabajos no acaban de empezar. Las conexiones con el exterior son buenas. En condiciones normales (sin la existencia de la pandemia por COVID-19) con España estaban programados dos vuelos regulares diarios (Iberia y Air Europa) y cuatro días a la semana uno adicional con Evelop. También había conexión frecuente con varias capitales europeas y con algunas iberoamericanas (México y Panamá, sobre todo). Era además un punto de conexión para las islas menores del Caribe.También había vuelos a Miami (sólo desde La Habana) que durante varios años fueron frecuentes si bien se fueron reduciendo a partir de 2019 por las restricciones americanas y, en menor medida, a otras ciudades norteamericanas. Estos vuelos eran especialmente utilizados por cubanos residentes en EE UU, dadas las restricciones introducidas en ese país para que los norteamericanos viajen a Cuba. Toda esta frecuencia de vuelos se ha visto restringida a raíz de la COVID-19 y, a comienzos de 2021, las frecuencias han disminuido mucho por la menor afluencia de viajeros y también por las restricciones impuestas a países que están en una peor situación epidemiológica.

Los vuelos internos son escasos y adolecen de falta de regularidad, pues Cubana de Aviación no se encuentra en su mejor momento. 

- Por carretera: El transporte en autobús y automóvil es el más usado en la isla. La red de carreteras y caminos suma 71.500 km., de los que unos 28.000 km. son carreteras asfaltadas y autopistas. Hay un número razonable de carreteras aunque su conservación y, sobre todo, señalización necesita mejoras. El parque móvil no está en buen estado, lo que hace aconsejable extremar las precauciones y evitar viajar por la noche. Los viajes por carretera deben estar bien planificados y organizados pues las distancias y tiempos de viaje pueden ser largos. El viaje de La Habana a Santiago de Cuba (860 km) puede durar más de 12 horas. Es recomendable utilizar alguna aplicación de las que funcionan a través de gps,-como maps.me- dada la escasa señalización.

En el país se pueden encontrar los siguientes tipos de vías:

  • Autopistas: Vías con entre 4 y 6 carriles. Carecen de cerca perimetral y telefonía para urgencias aunque gran parte de las autopistas tienen cobertura móvil. Los cruces rasantes con otras carreteras y vías ferroviarias son habituales. También la invasión de la calzada por animales, incluso de gran tamaño.
  • Carreteras principales: Son el eje de la infraestructura vial de la isla, generalmente con un carril por cada sentido y un límite de velocidad de 80 km/h. Casi todos los cruces con otras vías se producen a nivel. Suelen soportar un tráfico bastante intenso, sobre todo la Carretera Central.
  • Otras carreteras. Vías con un carril por senda y límites de velocidad de entre 60 y 80 km/h, con un ancho de entre 5 y 6 metros. Casi todos los cruces con otras vías se producen a nivel.
  • Caminos: Vías con superficie de tierra compactada y cuya utilización suele estar condicionada por la estación de lluvias.

- Por tren: Cuba fue uno de los primeros países en el mundo en tener ferrocarril. Hoy en día, posee 8.367 km de líneas férreas, pero el desarrollo del ferrocarril sufrió un estancamiento que lo ha distanciado enormemente de los estándares internacionales. En los últimos años se han realizado mejoras y está en marcha un plan de importantes inversiones para su recuperación que ya ha implicado el arranque de algunos trayectos paralizados durante años.

- Por barco: Existen varias líneas regulares directas con México y con Europa. Hay algunas con España, normalmente con una periodicidad quincenal-mensual. El trayecto suele durar de 12 a 15 días. Los costos son elevados por el insuficiente tráfico y por la limitación que marca la Ley Torricelli y las restricciones a petroleros del embargo norteamericano ya referidas.

Comunicaciones: Están monopolizadas por la empresa estatal Etecsa que controla la telefonía fija y móvil. En cuanto a internet, es posible instalar conexión en las viviendas y desde 2018 también el servicio de datos móviles. El servicio es lento y sobre todo caro para la inmensa mayoría de cubanos e incluso para estándares internacionales. La conexión también está disponible en salas de conexión, hoteles, empresas, etc. Desde 2013 se implementaron también puntos wifi en lugares públicos que exigen la compra de unas tarjetas codificadas.

Energía: La energía eléctrica se genera principalmente en centrales termoeléctricas alimentadas por petróleo cubano y que surten a la práctica totalidad de las necesidades del país. La generación eléctrica por fuentes renovables (solar, eólica, hidroeléctrica, biodigestores…)  es incipiente (5,8% en 2019), aunque hay planes de expansión hasta el 24% en 2030. No hay energía de origen nuclear. Sí se produce energía a través de grupos electrógenos instalados a lo largo del país. Hay planes para la instalación de una planta de gas natural de 500 Mw en la Bahía de Matanzas cuya construcción todavía no ha comenzado. En 2020 ha comenzado a operar una planta bioeléctrica en un central azucarero en Ciego de Avila que utiliza bagazo y marabú.

Volver a índice de Estructura de la oferta

Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

En el año 2019 la población activa fue de 4.642.300 personas. De ellos, las ocupadas en la economía fueron 4.585.200 personas. Aun no hay datos disponibles de 2020. 

La tasa de desempleo en 2019 fue del 1,3%, con una reducción importante respecto a la del año anterior (1,7%). Se mantiene la tendencia que comenzó en 2013 y que corresponde en parte a la recolocación en el sector privado (los llamados Trabajadores por Cuenta Propia- TCP o "cuentapropistas") de trabajadores que resultaron excedentes en la reestructuración de las empresas estatales y al aumento de salarios en algunos trabajos estatales (médicos, maestros, etc.) producido en 2019 y que implicó la vuelta al trabajo de algunos profesionales. En 2019 hubo 617.000 cuentapropistas según la ONEI y, según declaraciones oficiales, en 2020 la cifra fue similar ("más de 600 mil"). En una economía centralizada como la de Cuba, resulta interesante analizar los niveles de productividad frente a la propia tasa de desempleo. Elevar el ratio de productividad se encuentra entre los objetivos de la economía del país. 

Los salarios y las pensiones han sido históricamente muy bajos. A pesar del aumento de salarios de 2019, que benefició a 2,7 millones de trabajadores (sector médico, educación y prensa, entre otros) y de las pensiones inferiores a 500 pesos mensuales, las cifras seguían siendo muy bajas, con un salario medio de 879 CUP mensuales, lo que equivalía a unos 40 usd/mes. Las autoridades cubanas alegaban que los salarios reales eran mucho mayores, teniendo en cuenta las prestaciones sociales gratuitas en salud, educación, cultura y las subvenciones de que disfrutaban los productos incluidos en la "libreta" y otros productos o servicios como el agua o la electricidad.

Esta situación ha cambiado totalmente. Dentro del proceso de reforma integral acometido en diciembre de 2020, se aumentan de forma significativa los salarios para estimular la incorporación al empleo a la par que se eliminan gratuidades y subsidios. El salario mínimo se fija en 2.100 CUP mensuales (pesos cubanos equivalente a unos 90 usd) y se establece una escala salarial en función de la complejidad de los trabajos siendo el salario máximo 9.510 CUP mensuales (equivalente a unos 400 usd). En paralelo se han incrementado de forma importante las tarifas eléctricas, de servicio de agua, transporte, etc. y los precios de muchos productos básicos (arroz, huevos, etc.) que la población recibía por las "libretas de racionamiento" y que dejan ahora de estar subvencionados por el Estado. En el caso de las pensiones, se fija la mínima en 1.528 CUP (64 usd).

Volver a índice de Estructura de la oferta

PIB per capita y distribución de la renta

Según la Oficina Nacional de Estadísticas el PIB per cápita de 2019 a precios corrientes fue de 9.207 pesos (equivaldría al de un país como México). Las rentas salariales fueron 38.565 millones de pesos; las rentas de propiedades y empresas, 41.499 millones de pesos; y los impuestos indirectos fueron 23.067 millones de pesos. El Producto Interior Bruto fue de 103.131 millones de pesos. Aun no hay datos de 2020.

Volver a índice de Estructura de la oferta

Sector primario

Agricultura: La reforma agraria y la colectivización de los años 60 no tuvieron éxito ya que, pese a la inversión de grandes recursos, la producción no creció y el sector permaneció lastrado durante décadas. El resultado fue una agricultura poco productiva y poco diversificada, dominada durante muchos años por la caña de azúcar que hasta el 2002 ocupaba el 50% del área cultivable. En esa fecha se llevó a cabo una fuerte reducción de las áreas de cultivo de caña azucarera.

La agricultura y la ganadería aportaron en 2019 un 3,4% del PIB (aun sin datos 2020), aunque empleó a casi el 18% de la población ocupada. Al no satisfacer la demanda nacional, el país está obligado a recurrir a importaciones cuantiosas de varios productos. Se importa casi un 80% de los alimentos que consume la población. De ello, las principales importaciones son: arroz, maíz, leche en polvo, harina de soya y pollo, según declaraciones del Ministro de Economía en la Asamblea de diciembre 2020. Del total de 6,4 millones de hectáreas de superficie agrícola de la que dispone el país, en 2019 se encuentran cultivadas un 49%. Otro 6% corresponde a tierras ociosas y el resto a tierras agrícolas que, por diversas razones, no se aprovechan. A pesar de que las cifras no son buenas, destacar que hay una cierta mejoría de datos con respecto a los del año anterior (+5% en tierras cultivadas y -8% en tierras ociosas).

Para aumentar la producción y reducir las importaciones en los últimos años se han tomado medidas para que individuos, cooperativas y entidades estatales dispongan de tierras ociosas en régimen de usufructo. El sector público gestionaba antes más del 70% de la tierra cultivable, pero obtenía rendimientos por debajo del pequeño agricultor privado y de ahí la apuesta por esta política. Según datos oficiales, hasta 2019 se habían entregado casi 2,4 millones de hectáreas a campesinos privados y a Cooperativas de Créditos y Servicios. Se implantó en 2018 un impuesto sobre tierras ociosas que afecta al agricultor privado, con el objetivo de estimular la productividad.

Otras medidas para incrementar la productividad en la agricultura incluyen la venta a los agricultores de herramientas y otros insumos agrarios, la autorización de venta directa por parte de cooperativas a entidades relacionadas con el turismo, la puesta en marcha de algunos mercados mayoristas controlados por cooperativas, mejoras en las condiciones de vida de los campesinos, como la posibilidad de construir una vivienda en la tierra que tienen en usufructo o incrementos de precios en la compra de sus producciones y, desde 2020, la posibilidad de realizar operaciones de comercio exterior exportando sus producciones e importando insumos. Estas operaciones de comercio exterior deben realizarse contando con la intermediación de empresas estatales.

En 2016 la producción de la agricultura no azucarera aumentó un 4,9% respecto al año anterior, rompiendo así con la evolución negativa de los años anteriores. Sin embargo entre 2017 y 2019 ha vuelto a disminuir un 1'2%, un 2% y un significativo 10,7% respectivamente (datos ONEI). Aún no hay datos de 2020 aunque las declaraciones de directivos del Ministerio de la Agricultura no hacen pensar en una mejoría de la situación.

Azúcar: La producción de azúcar fue el principal rubro de la economía cubana desde el siglo XIX hasta la década de los 90, con su máximo de producción en los años 70, con una cosecha récord de 8 millones de toneladas. Cuba llegó a representar el 25% de la producción mundial en su momento de apogeo. Sin embargo esta cifra se vio reducida drásticamente hasta representar en 2020 tan solo el 0,7% de la cuota mundial según fuentes no cubanas. En 2002 se reestructuró el sector, cerrando 71 centrales de los 156 existentes y reorientando otros 25 para fabricar derivados.

La zafra decreció cada año desde 2003 hasta llegar en 2007 al mínimo en un siglo, con 1,1 millones de toneladas. A partir de ese momento la producción se estabilizó durante varios años entre los 1,1-1,3 millones de toneladas. 700.000 se destinan al consumo interior; 400.000 a cumplir compromisos con China y otra parte a la cuota de importación preferencial que la UE le adjudica a Cuba. La zafra creció en 2016/2017 hasta 1,8 millones de toneladas para volver a disminuir en las dos temporadas siguientes. En 2018 /2019 con 1,2 millones de toneladas y la de 2019/ 2020 no ha mejorado aunque aún no se han facilitado cifras oficiales. Las previsiones para la zafra en marcha 2020/2021 no parecen ser tampoco muy halagüeñas.

Tabaco: Es el cuarto renglón en ingresos del país. La elaboración de puros está en manos del Estado y su comercialización internacional la realiza en exclusiva Habanos S.A., una empresa mixta creada por la hispano- francesa Altadis que después fue adquirida por la británica Imperial Tobacco. En 2019 la prensa española ha aireado la intención de esta empresa de vender su filial, Tabacalera, incluida naturalmente la empresa mixta con Cuba. Sin embargo no hay aún noticias definitivas al respecto siendo así que se precisa el acuerdo de las autoridades cubanas para proceder a la venta de la empresa mixta mencionada, comercializadora de los cigarros habanos. 

Según cifras oficiales, Cuba produjo 61.710 toneladas de hojas de tabaco en la cosecha 2019 (sin datos aun de 2020), para un aumento de un 105% respecto a la campaña anterior. Cuba es el principal exportador de puros del mundo. En 2019 sus ingresos por exportaciones alcanzaron los 267 millones de dólares. Acapara en torno al 70% de la cuota de mercado mundial, a pesar de no estar presente en el mercado de EE.UU. Tiene la exclusiva de venta internacional de marcas líderes como Cohiba, Partagás y Montecristo.

Cítricos: Cuba es productora de cítricos, en general de menor calidad, y fue un exportador importante de zumos. La naranja y el pomelo eran los principales cultivos y los zumos concentrados el producto elaborado más importante. Entre 2004 y 2014 la producción de cítricos en Cuba se redujo drásticamente (-88%), debido a la baja productividad y a una plaga que diezmó notablemente la cosecha. A pesar de existir un ligero repunte en la producción entre 2015 y 2016, desde 2017 la producción ha vuelto a descender. En 2018 cayó un 28% y en 2019 un 6% para un total de 67.096 toneladas. Aun no hay datos del 2020.

Pesca: La pesca y la acuicultura son relativamente importantes y su producción de mariscos (langosta y camarón) se destina fundamentalmente a la exportación, siendo España el destino principal de estas exportaciones. Las producciones más destacadas de acuicultura son la tenca, la claria (siluro), la tilapia, los camarones y la langosta. A pesar de que las condiciones naturales para el desarrollo de la industria son buenas y ha habido un mejor aprovechamiento de la flota de pesca de la langosta y una mejora de los sistemas de almacenamiento, que han permitido ampliar la capacidad de exportación, incluyendo la de langosta viva, los datos a 2019 (últimos disponibles) no son positivos y muestran un descenso total de un 11% en la captura bruta total. El descenso en la langosta es aún más significativo con un 28%. Sólo la camaronicultura tiene resultados, aunque modestos, positivos con un crecimiento de un 3%.

Ganadería: Fue duramente afectada por la crisis de los 90, con una importante disminución de la cabaña ganadera que las autoridades trataron de frenar con medidas coercitivas y, desde 2007, con incentivos económicos como el aumento de precio y el pago parcial en divisas de la producción de leche de vaca. Estas últimas medidas estimularon el crecimiento de un sector cuya producción aumentó casi un 50% entre 2006 y 2016, debido casi en su totalidad al crecimiento de la producción no estatal. En 2019 la producción de leche de vaca ascendió a 512 millones de litros, un 11% inferior al año anterior. Aun no hay datos de 2020.

La ganadería presenta en 2019 resultados más negativos que el año anterior. Se entregó a sacrificio un 2% menos de ganado vacuno y un  3% menos de ganado porcino. La producción de huevos disminuyo un 9%. El sacrificio de aves registró un descenso de un 4%. Aun no hay datos de 2020.

Volver a índice de Estructura de la oferta

Sector secundario

En la época soviética, la industria fue un sector pujante de la economía cubana. Al amparo de un mercado protegido y con fuentes de energía a precios subvencionados se desarrollaron empresas de gran tamaño. Por ello fue el sector más afectado por la crisis de los años 90, la generada por la caída de la Unión Soviética, y aunque se ha recuperado en parte, nunca ha vuelto a alcanzar esos niveles. A modo de ejemplo, el índice del volumen físico de la industria se situó en 2019 (aún sin datos más actuales) en un 61% de lo que era en 1989. En la actualidad su tecnología está obsoleta y las empresas no son competitivas en los mercados internacionales. Se puede decir que Cuba ha descuidado totalmente su sector industrial confiando en lo renglones de "servicios" de la balanza de pagos para la financiación de sus importaciones, lo que desde hace un tiempo causa honda preocupación y coloca la "sustitución de importaciones" como el objetivo a cumplir por las políticas sectoriales.

Minería: Los principales productos son el níquel (Cuba es el 5º país en reservas mundiales) y el cobalto (3er. país por reservas).

El níquel, que fue durante años el principal producto de exportación, ha perdido importancia en los últimos años por la evolución del precio del mismo y, sobre todo, por la obsolescencia de las plantas que lo producen. Hoy solo quedan dos: «Pedro Sotto», mixta con la canadiense Sherrit; y «Ernesto Che Guevara», en proceso de reforma. Ambas se encuentran en Moa, Holguín. Las exportaciones de níquel pasaron de 1.465 millones de dólares en 2011 a  733 millones de dólares en 2018 (últimos datos disponibles). No hay datos desglosados de la exportación de 2019 aunque dentro del rubro total de "menas y desechos metálicos"  se habla de un total general de 645 millones lo que implica evidentemente un descenso de producción respecto al año anterior. La producción de 2018 fue de 52 mil toneladas de níquel + cobalto. No se han dado cifras de producción para 2019 ni 2020, aunque declaraciones de autoridades del sector indican que la producción en 2020 rondaría las 50 mil toneladas.

Además del níquel existe producción a menor escala de otros minerales como oro, plata, zinc y cromo. También existen reservas de mármol y zeolita. En los últimos años se ha producido inversión extranjera en este sector minero. La empresa mixta Emincar está llevando a cabo el proyecto Castellanos, en Pinar del Río, para extraer y exportar concentrados de plomo y cinc.

Energía: Las principales fuentes de energía primaria son el petróleo y el gas. Existe producción nacional de petróleo y gas, que cubre cerca del 60% del consumo para la producción de energía eléctrica. Es un crudo de baja calidad que necesita mezclarse con otros más ligeros y se utiliza en parte para quemar y producir energía en las plantas termoeléctricas y otra parte para ser procesado en la refinería de Cienfuegos. Esta planta fue recuperada por la empresa mixta cubano-venezolana CUPET-PDVSA (en 2017 disuelta y convertida de nuevo en empresa 100% cubana) que cuenta con una capacidad de refino de 65.000 barriles diarios aunque opera a un nivel muy por debajo de ese. Los productos se destinan tanto al consumo interno como a la exportación a otros países del área. Se estima que desde 2016 el refino de Cienfuegos se ha reducido más de la mitad, al disminuir drásticamente el envío de crudo por parte de Venezuela.

Cuba importó durante años unos 105.000 barriles diarios de petróleo de Venezuela en condiciones preferenciales, que utilizaba en parte para completar sus necesidades de consumo; el resto lo procesaba y reexportaba a países del ALBA. Este escenario cambió notablemente desde 2015, cuando la ayuda preferencial venezolana en el suministro de combustibles se redujo notablemente debido a la bajada de los precios del petróleo. Desde entonces, y pese a la recuperación de los precios internacionales del petróleo, Venezuela se ha visto inmersa en una fuerte crisis que afecta a los intercambios bilaterales entre ambos países por lo que los envíos desde Venezuela se han reducido de forma considerable (fuentes venezolanas mencionan 60.000 barriles diarios). En vista de ello Cuba retomó la compra de petróleo a Argelia y Rusia. La importación de combustibles y productos afines alcanzó los 3.272 millones de dólares en 2018. Aun no hay datos de 2019 ni 2020.

Desde 2012 y 2013 en que se realizaron sin éxito perforaciones en aguas profundas del Golfo de México por Repsol, Petronas, PDVSA y Zarubezhneft no se han realizado más exploraciones. Son varias las áreas de la costa cubana donde se está licitando la prospección petrolífera aún sin adjudicaciones en 2021.

En 2016 la compañía australiana Melbana anunció haber encontrado un importante yacimiento de petróleo en tierra, en la zona norte de las provincias de Matanzas y Villa Clara, aunque las autoridades cubanas matizaron más tarde que el hallazgo estaba pendiente de futuras exploraciones para confirmarse. Hasta 2020 no se ha explotado ese yacimiento.

La mayor parte de la energía eléctrica se produjo hasta 2005 en centrales termoeléctricas. El sistema contaba con una capacidad de 4.200 megavatios, pero trabajaba muy por debajo de esta capacidad lo que implicaba muchos apagones de luz causados por problemas en el mantenimiento y funcionamiento de las centrales. Para resolver estos problemas se implementó en 2006 la llamada «Revolución Energética» que potenciaba por una parte las dos centrales de ciclo combinado y por otra la instalación de una serie de grupos diésel conectados entre sí y distribuidos por todo el país, próximos a las zonas deficitarias. La instalación de estos grupos electrógenos, importados fundamentalmente de España, Alemania y Corea del Sur, por un monto superior a los 1.000 millones de dólares, produjo una gran mejoría en el sistema de generación eléctrica, pues aunque seguramente tienen menor eficiencia, a cambio son menos vulnerables a los problemas de transporte. Posteriormente se acometió una segunda fase de esta renovación, con la paulatina sustitución de las redes de distribución obsoletas y en precario estado.

A nivel doméstico se fomentó el ahorro en el consumo eléctrico de los hogares a través de un incremento sustancial de las tarifas eléctricas, a la vez que se distribuyeron a las familias aparatos eléctricos y bombillas de bajo consumo, sustituyendo equipos antiguos. Estas tarifas eléctricas han vuelto a ser incrementadas de forma sustancial en enero del 2021 dentro de los cambios acometidos con la unificación monetaria y reformas salariales del país.

El Gobierno cubano insiste en su compromiso por alcanzar una matriz energética más eficiente y sostenible, con la progresiva sustitución de combustibles fósiles por fuentes renovables de energía. En 2019 el 94,2% (aún sin datos 2020) de la energía que se produjo en Cuba procedió del petróleo quemado en las 8 centrales termoeléctricas existentes (Mariel-Artemisa, Antonio Guiteras-Matanzas, Nuevitas-Camagüey, Felton-Holguín, Moa-Holguín, Renté-Santiago de Cuba, Céspedes-Cienfuegos y Santa Cruz-Mayabeque), grupos electrógenos y gas acompañante de los yacimientos petrolíferos. En el 2021 se planifica que el 6,3% de la energía proceda de fuentes renovables. El objetivo a largo plazo es aumentar la aportación de las fuentes renovables a la matriz energética nacional hasta llegar al 24% en 2030, proveniente sobre todo de la biomasa y la solar fotovoltaica. 

Según el Ministerio de Energía y Minas – MINEM, se prevé que en 2030 el país consuma en torno a 30.000 GWh de energía, de los cuales 7.316 GWh provendrían de fuentes renovables de energía. Para ello, el Estado cubano calcula que debería desembolsar 3.700 millones de dólares en importaciones a lo largo de los próximos años. Este ambicioso proyecto contempla la instalación de 2.334 MW de nueva potencia eléctrica de origen sostenible. El plan incluye la construcción de 25 plantas bioeléctricas que funcionarán con biomasa cañera, 14 parques eólicos, 191 parques solares fotovoltaicos, 74 centrales hidroeléctricas y 531 plantas de biogás. La empresa mixta Biopower, en el central azucarero de Ciro Redondo (Ciego de Avila), ya comenzó a operar en 2020 siendo la primera bioeléctrica que opera en el país quemando bagazo y marabú. Esta instalación produce 62 MW y ahorra un consumo de 100.000 ton de combustibles fósiles.

Construcción: Fue uno de los sectores más pujantes durante la década de los 90. Durante ese tiempo, los proyectos de construcción se centraron en salud, educación, viviendas y, sobre todo, turismo, con la construcción de hoteles y oferta extra-hotelera. Fue también uno de los mayores sectores importadores de Cuba, ya que la producción nacional de materiales y equipamiento para la construcción era escasa.

A partir de 2005 el sector reflejó un ligero aumento, principalmente por el programa de la «batalla de ideas», centrado en dos objetivos: social (escuelas y hospitales) y la construcción turística. También se anunció un ambicioso programa de vivienda que se incumplió durante muchos años, aunque desde 2018 sus resultados son más positivos para un 2019 en que ha experimentado un importante crecimiento de un 46% (44.566 viviendas). Se fomenta la construcción de viviendas por los propios interesados a través de la concesión de créditos y la venta subsidiada de determinados materiales de la construcción. En 2019 la construcción de viviendas por «esfuerzo propio» representó el 65% de las construidas en total. En 2020 las declaraciones oficiales mencionan 47.297 viviendas terminadas, de las cuales un 55% serían por ·esfuerzo propio".

En paralelo en 2015, durante el deshielo con los EE UU, se anunció un ambicioso proyecto para aumentar la capacidad hotelera. Este plan implica la construcción de nuevos hoteles y la remodelación de instalaciones anticuadas para ponerlas en servicio. El objetivo es la construcción o rehabilitación de 108.000 nuevas habitaciones hasta 2030 para alcanzar aproximadamente las 173.000 habitaciones. De las nuevas, al menos 30.000 de ellas tendrán participación de capital extranjero, lo que abrirá nuevas oportunidades de gestión y de inversión.

Según datos facilitados en la Asamblea de diciembre de 2020, se han incorporado en el año 2.021 habitaciones (6 hoteles terminados).

Informática y electrónica: Cuba tiene una cierta capacidad de producción de software para diferentes sectores, especializándose en algunos como el hospitalario y el hotelero. La producción de software cubana es valorada internacionalmente y es uno de los sectores con posibilidades de exportación.

En el sector electrónico, el país caribeño ha desarrollado ciertas producciones en los últimos años (componentes electrónicos, antenas, paneles eléctricos, equipos médicos, paneles solares....). También se ensamblan algunos productos en la isla, principalmente de componente chino (televisores) y se está desarrollando legislación para tratar de fomentar las producciones nacionales.

Biotecnología: Cuba desarrolla desde los años 90 la industria biotecnológica, con centros especializados en sus diferentes ramas. Las autoridades cubanas impulsan la cooperación biotecnológica con otros países. En el caso de España, una empresa española participa en un proyecto para fabricar en España el medicamento cubano HeberProt-P, para el tratamiento del pie diabético, destinado al mercado de la UE. También en 2018 se firmó una empresa mixta en Mariel con participación norteamericana (Instituto Roswell) para el desarrollo de medicamentos para tratamiento del cáncer.

De los laboratorios cubanos han salido medicamentos contra el cáncer, colesterol, vitíligo y retinosis pigmentaria, vacunas contra la meningitis B y C, la leptospirosis, la fiebre tifoidea, la hepatitis B y una vacuna sintética contra la haemophilus influenzae tipo B, la causa principal de la meningitis y otras infecciones infantiles. En 2020 Cuba ha comenzado también la investigación de 4 candidatos vacunales contra la COVID-19 que están, de momento, en diferentes fases de desarrollo y prueba.

La exportación de la industria biotecnológica cubana representa uno de los principales ingresos de la economía cubana. Se comercializan unos 38 medicamentos en unos 40 países. Según cifras oficiales, las exportaciones de productos medicinales y farmacéuticos se han reducido en los últimos años alcanzando 324 millones de dólares en 2017. No se han facilitado datos de 2018, 2019 y 2020.

Independientemente de las producciones de más nivel tecnológico, desde hace unos años se trata de potenciar la producción de medicamentos básicos para sustituir importaciones y abastecer farmacias y hospitales cubanos.

Industria alimentaria: Existe producción cubana de algunos rubros como los productos cárnicos, algunas conservas vegetales y de pescado y bebidas (refrescos, cervezas y ron). Este es un sector que se pretende potenciar para sustituir las importaciones destinadas tanto al turismo como al consumo local y que cuenta con la presencia de varias empresas extranjeras que producen en el país bajo la forma de empresas mixtas (Havana Club, en la producción de ron, Ciego Montero, agua y refrescos... ). En concreto hay 12 empresas mixtas en operaciones en este sector.

Volver a índice de Estructura de la oferta

Sector terciario

El sector de los servicios está liderado por la exportación de servicios médicos y el turismo. Ha tenido un gran crecimiento y se ha convertido en la actividad más dinámica de la economía cubana representando anualmente más del 75% de su PIB.

Turismo: Es uno de los principales motores de la economía cubana y continúa en fase de expansión en la sociedad y en la economía insular.

El turismo creció de forma importante hasta 2018 cuando alcanzó su récord histórico con 4,7 millones de visitantes y unos ingresos asociados de 2.782 millones de dólares. En 2019 la cifra de turistas descendió hasta los 4,2 millones de visitantes (-9,3%). La causa principal fue el descenso de turismo norteamericano debido a las restricciones de la Administración Trump (prohibición de cruceros, descenso de vuelos directos y restricciones a la entrada de turismo, principalmente). Los ingresos asociados fueron 2.645 millones. En 2020, y como ha ocurrido en el resto del mundo por la COVID-19, el turismo ha sufrido una drástica reducción de sus cifras. En la Asamblea Nacional de diciembre 2020 se menciona la cifra de 1,1 millones de visitantes, de los cuales el 90% se contabilizan entre los meses de enero y marzo cuando aún no se habían cerrado aeropuertos por la pandemia. El 10% restante correspondería a la reapertura de vuelos a partir de octubre.

Los principales emisores de turismo en 2019 fueron Canadá (26%), la Comunidad Cubana en el Exterior, contabilizada de forma independiente (15%), EE UU (12%), Rusia, Alemania, Francia y México. España se situaba en 8º lugar. En el atípico 2020, y con unas cifras evidentemente mucho más bajas, el ranking se mantiene muy similar y España cae un puesto.  

El turismo español marcó un mínimo histórico en el año 2013 con 73.000 visitantes. Posteriormente se recuperó y se mantuvo en cifras que rondan los 168 mil visitantes anuales hasta 2018. En 2019 se reduce un 13% para un total de 146.339 visitantes. Los datos de 2020 (disponibles hasta el mes de marzo) dan una cifra de 21.870 visitantes que no es comparable a ningún año por las razones expuestas de la pandemia.

Salud: Cuba tiene un sistema gratuito de atención sanitaria a su población. El sistema padeció los problemas derivados de la crisis económica con un deterioro de las instalaciones y disponibilidades de material y equipos que se trató de revertir en parte con un programa de reparaciones y mejoras. En cualquier caso, los parámetros sanitarios de Cuba (esperanza de vida al nacer, mortalidad infantil, etc.) están entre los mejores de América Latina y son equiparables a los de países desarrollados, aunque el prestigio de que goza el sistema sanitario es posiblemente exagerado.

La exportación de servicios médicos y otro personal sanitario, especialmente a Venezuela, generan ingresos en divisas que alcanzaron 6.400 millones de dólares en 2018 y 5.382 millones en 2019. La cifra se redujo, entre otros, por la rescisión del contrato con Brasil a raíz del cambio de gobierno en aquel país. En 2020, aun sin datos definitivos, se espera que la cifra aumente por el impacto de la COVID-19 que ha generado misiones médicas cubanas adicionales a las habituales a países como México, Italia, Andorra, Guinea, Qatar, Perú, Kenya, Kuwait, Sierra Leona, etc. La exportación de servicios médicos ha creado un déficit interno de estos profesionales pues aproximadamente un tercio de los médicos cubanos están en el exterior. El ratio de pacientes por médico en 2019 fue de 116/1. Aun no hay datos de 2020.

Telecomunicaciones: La empresa estatal de telecomunicaciones, Etecsa, continúa con su proceso de modernización de líneas y plantas alcanzándose en 2019 el 100% de digitalización nacional. La densidad telefónica es baja pero aumenta progresivamente alcanzando el 67% de habitantes en 2019. Aun sin datos de 2020.

La telefonía móvil también está controlada por Etecsa. En 2012 se implantó finalmente el sistema «el que llama, paga» en llamadas entre móviles y, en 2017, a llamadas entre fijo y móvil. También se implantó un sistema de cobro a tiempo real por segundos de conversación y no por minutos completos. El precio de las llamadas locales de móviles en 2021 equivalen a 0,35 dólares/min y el envío de SMS a 0,09 dólares. A finales del 2019 existen 6 millones de líneas. Aun sin datos 2020.

Desde 2014, y por un acuerdo firmado entre Etecsa y la norteamericana IDT, hay llamadas directas de los EE.UU. a Cuba.

La difusión de Internet es limitada aunque está creciendo de forma importante. Se ha pasado de 261 usuarios de internet por 1000 habitantes en 2013 a 643 en 2019. Las oficinas de la administración, universidades y empresas tienen acceso web y cada vez más hogares cubanos cuentan con conexión. Desde 2013 se habilitaron puntos de conexión a Internet en plazas y parques públicos y en 2018 se habilitó el servicio de datos móviles para particulares. Directivos de Etecsa mencionan que a mediados de 2020 ya hay 4 millones de usuarios con internet en el móvil. El servicio es más caro que los estándares internacionales: 17,5 CUP/hora (equivalente a 0,7 usd) en parques públicos y, en el caso de datos móviles y como referencia, el paquete de 1Gb /4G cuesta 100 CUP (equivalente a 4 usd).

Hay 7 canales nacionales de televisión. También existen 15 centros televisivos provinciales y 30 municipales con su propia emisión local. No existe televisión privada. También están disponibles Rusia Today y Telesur.

Transporte: La carretera más importante es la autopista central, planificada para atravesar la isla de este a oeste, pero que está sin acabar desde hace muchos años. Alguna carretera de las zonas turísticas se explota por el Estado bajo régimen de peaje. Las condiciones viales son deficientes en cuanto a señalización y mantenimiento del firme y estas circunstancias, junto con la circulación de vehículos de tracción animal o la carencia de señales luminosas, hacen peligrosa la circulación durante la noche.

El transporte por carretera es otro sector que ha acusado la crisis por la falta de recursos para renovar las flotas. En 2007 comenzaron una serie de inversiones que se centraron principalmente en la compra de nuevos autobuses (de origen chino) para rutas urbanas e interurbanas y en las reparaciones de las vías más transitadas. Esto dio como resultado un crecimiento más o menos constante del número de pasajeros transportados anualmente hasta 2018. En 2019 hay un ligero descenso en las cifras y aún se carece de datos de 2020. El sistema sigue manteniendo problemas diversos: falta de repuestos, obsolescencia de los equipos, etc. que lastran de forma importante el sector.

Desde hace unos años, está en marcha un programa de mejora del ferrocarril con material chino y ruso que dio los primeros resultados en 2019 con un crecimiento de pasajeros transportados de un 28% respecto al año anterior. Se retoma la ruta Habana-Santiago que había desaparecido hace años y se pusieron en funcionamiento 80 nuevos coches en los trenes nacionales, se rehabilitaron estaciones ferroviarias y se mejoraron los servicios de transporte en general.

El transporte marítimo está afectado por la Ley Torricelli de EE UU, que establece que cualquier buque que toque puerto cubano no podrá tocar puerto norteamericano en 6 meses. Adicionalmente, en 2019 la Administración Trump restringió la llegada de buques petroleros a Cuba lo que causó problemas recurrentes con el abasto de combustible. El puerto de Mariel, próximo a La Habana, es el más importante seguido de Santiago, Cienfuegos y Matanzas. 

El transporte de mercancías en contenedores está centralizado en el puerto del Mariel, a 45 km de La Habana. Aspira a recibir a los grandes porta-contenedores que atraviesen el canal de Panamá y convertirse en un hub de distribución para el Caribe y en un futuro para los puertos atlánticos de EE UU.  Igualmente dotará a Cuba de una infraestructura de más de 400 km² donde se ha implantado una «Zona Especial de Desarrollo» que se ha dotado de una amplia infraestructura de autopista y vía ferroviaria que conducen hasta el puerto.

Cuba tiene varios aeropuertos internacionales. El más importante es el «José Martí», de La Habana, donde se concentra la mayor parte del transporte de mercancías y pasajeros. Entre La Habana y Varadero se reciben más del 70% de las llegadas internacionales. La compañía nacional es «Cubana de Aviación», que en 2019 y 2020 operó muy pocos vuelos nacionales y menos internacionales, sobre todo después del grave accidente de mayo de 2018 en un vuelo doméstico. El transporte internacional está casi exclusivamente en manos de compañías extranjeras, entre ellas Air Europa, Iberia y Evelop. Dentro del sector de transporte aéreo de cargas, Iberia participa en una empresa mixta que opera una terminal de carga para la zona del Caribe. 

Volver a índice de Estructura de la oferta

Privatizaciones

No existe el concepto de privatización en Cuba. La práctica totalidad de los medios de producción y recursos son del Estado y vía inversión extranjera sólo se obtienen "concesiones" de explotación temporal.

Volver a índice de Estructura de la oferta

  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex