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Reino Unido anuncia un impuesto de servicios digitales dirigido a las tecnológicas que más facturan

Noviembre - 2018 | City A.M. | Comentarios (0)

El gobierno británico lleva tiempo planeando cómo reformular el modelo actual de impuestos que afecta a las multinacionales tecnológicas con presencia en Reino Unido, y que operan a nivel global. El objetivo es adoptar un marco regulatorio fiscal que se mantenga a la par, a medida que la nueva economía se desarrolla a través de la tecnología, innovación y digitalización.

El pasado lunes, el ministro de Hacienda, Philip Hammond, anunció los presupuestos del Gobierno británico para 2019. Entre los titulares que dejó, City AM destaca la presentación de Hammond de un nuevo impuesto de servicios tecnológicos digitales, que recaudará el 2 % de los ingresos a partir de 2020 en Reino Unido, y que circunscribirá a aquellas plataformas digitales que sean rentables y facturen más de 500 millones de libras a nivel global.

Según recoge el proyecto de la normativa, “se aplicará en modelos de negocio digitales específicos”, lo que por otras palabras viene a decir los mayores negocios que se basen en motores de búsqueda, plataformas de redes sociales y portales de venta online. Algunos expertos se han mostrado reticentes a la nueva normativa y han expresado su disconformidad ya que dicho impuesto puede desanimar a la inversión en el sector digital, y provocar una perdida competitiva del Reino Unido frente a otros competidores.

El titular de Hacienda prevé una recaudación total de 400 millones de libras anuales (455 millones de euros) a través de este gravamen, una cifra mínima si se compara con los 66.000 millones de libras (75.132 millones de euros) que el erario público obtiene a través del impuesto de sociedades. El plan de Hammond se centra en las grandes digitales internacionales que pueden permitirse pagar este impuesto, como pueden ser las que tienen un volumen de negocio tipo Amazon, eBay, Facebook y Google.

La medida ha sido descrita como una “medida provisional” mientras Londres sigue a la espera de que se avance hacia una regulación del sector a nivel global. The Guardian aplaude la implicación de Hammond en el asunto, ya que hasta ahora no se ha tomado ninguna resolución final en este aspecto.

A pesar de que esta regulación fiscal solamente entrará en vigor en 2020, es muy posible que no se llegue por dicha fecha a un acuerdo mundial con la OCDE y el G20, hecho que va a significar que Reino Unido se desmarque del resto de países y actúe unilateralmente. Tarde o temprano se llegará a un consenso a nivel internacional, por lo que esta “medida provisional” será reemplazada por la que se acuerde en el futuro.

Desde el Gobierno británico se está alerta de las repercusiones que puede entrañar una intervención en este sentido, ya que podría revertir en una desinversión en la expansión de la economía digital en Reino Unido. Sin embargo, este nuevo gravamen sólo afectará a las grandes firmas que tengan margen de beneficio, el Tesoro británico afirma que “no es un impuesto online a la venta de bienes”, presumiblemente porque, de serlo, el coste se traspasaría a los consumidores.

Por su parte, en la Unión Europea se está planteando una proposición equivalente, pero que sólo suponga un gravamen del 3 % en el volumen de ingresos. Sin embargo, la propuesta sigue parada debido a las divisiones internas y las preocupaciones de los estados miembros ante una posible represalia por parte de Estados Unidos, debido a que las grandes firmas son norteamericanas.
 


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