Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

Letonia es un país pequeño (tiene una superficie de 64.559 km2) con una población de 1,9 millones de habitantes. El 80% de la población es urbana, concentrándose en Riga, la capital, casi la mitad de esta. La población de Letonia no ha dejado de disminuir en la última década, habiendo perdido en los últimos 20 años en torno a los 600.000 habitantes.

Es un país con un poder adquisitivo medio-bajo dentro de la UE, no obstante, Letonia ha progresado en materia de convergencia real con el resto de la UE en los últimos años, situándose en 2021 el PIB per cápita en términos de paridad de poder adquisitivo en un 71%, lo que le sitúa en la posición 23 en el conjunto de la UE. En los términos absolutos su PIB per cápita a precios corrientes llega a un 52% de la media europea (el de España a un 79%). 

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Precios (minoristas y mayoristas)

 

Letonia es una economía que forma parte de la UE y ocupa el puesto 30 en el Índice de Libertad Económica mundial en 2021. En 2014, año en que Letonia adopta el euro, el nivel de precios comenzó a crecer, dentro de los límites establecidos por los criterios de Maastricht, es decir, sin superar en más de un 1,5% el precio medio de los tres Estados de la eurozona con menor inflación. A final de 2020, la inflación se situó en un 0,2%. Por sectores, es importante destacar el comportamiento del mercado en algunas industrias:

a) Electricidad: El mercado letón de la electricidad se abrió al libre comercio en julio de 2007, y comenzó la integración en el mercado de la UE en 2009 con la aprobación del Plan de interconexión del mercado de la energía del Báltico (BEMIP).

En cuanto al mercado minorista, Letonia presenta un nivel de precios de electricidad en cuanto a consumo doméstico por debajo de la media de la Unión Europea. A final de año 2020, la media letona fue de 0,1432 euros por kilovatio/hora incluidos tasas e impuestos, mientras que la media en la Unión Europea alcanzó los 0,2134 euros. En cuanto a precios para consumidores no domésticos, Letonia presentó a final de 2020 tarifas que alcanzaron los 0,1055 euros por kilovatio/hora, mientras que la media europea presentaba cifras algo superiores, de 0,1254 euros por kilovatio/hora. Los precios están controlados por la Comisión de Servicios Públicos (www.sprk.gov.lv), que determina la metodología de cálculo de tarifas. Los prestadores del servicio público calcularán las tarifas de acuerdo con el procedimiento establecido y estas se someten a la evaluación de la Comisión. Cabe señalar que el mercado minorista está muy concentrado, ya que la empresa estatal Latvenergo, acumula el 59% de la cuota de mercado en el país. En la actualidad, además de esta empresa estatal, existen otros 17 proveedores de electricidad en el país.

b) Gas: Desde abril de 2017 el mercado de distribución de gas natural está totalmente liberalizado. Las competencias que anteriormente recaían en el monopolio de Latvijas Gaze AS, han sido transferidas a Conexus Baltic Grid AS (operador de sistemas de transmisión y almacenamiento de gas natural) y GASO AS (operador de sistemas de distribución).

Las tarifas para consumo doméstico experimentan desde 2015 una tendencia a la baja, constituyéndose actualmente como el país con los precios más bajos de la Unión Europea; con un precio a finales de 2020, de 0,0280 euros por kilovatio/hora, seguido de Lituania y Hungría. Por su parte, la media europea se situó en 2020 en 0,0698 euros por kilovatio/hora. España, asimismo, ocupó la cuarta posición con los precios más caros, tan solo detrás de Suecia, Países Bajos e Italia, respectivamente. En cuanto al suministro para consumidores no domésticos, las tarifas se encuentran a un nivel más cercano a la media europea, alcanzando un precio de 0,0201 euros por kilovatio/hora (siendo la media europea de 0,0279 euros por kilovatio/hora).

c) Inmueble: En el caso de las oficinas, la gran demanda de espacio llevó a un ligero aumento de los alquileres en 2019, que se situaron entre 8 y 16 € por metro cuadrado dependiendo de la categoría de la oficina (A o B); y que se mantuvieron a lo largo de 2020. La tasa de oficinas disponibles en Riga aumentó del 8,5% al 15,1% en 2020. Concretamente, la tasa de disponibilidad de las oficinas tipo B, se elevó hasta el 15,4% (frente al 9% de 2019), mientras que la tasa de oficinas disponibles frente al total para oficinas tipo A fue del 14,1% (frente al 5% del año anterior). El aumento de oferta durante 2020 se debe tanto a la mayor disposición espacial (aproximadamente 50.000 metros cuadrados de nuevas oficinas), así como al aumento del modelo de teletrabajo a distancia durante la pandemia del coronavirus.

Asimismo, se prevé que en el transcurso de 2021-2023 salgan al mercado seis nuevos edificios de oficinas en Riga, con una superficie total de oficinas de más de 112.000 m2, con lo que se espera que la tasa de disponibilidad se mantenga alta durante este periodo.

En lo que respecta a locales comerciales, la tasa de disponibilidad aumentó del 3,2% al 7,5% en 2020. Cabe destacar que ya en 2019 aumentó significativamente el espacio comercial en Riga, con casi 81.000 metros cuadrados nuevos en Riga, destacando la apertura de centro Akropolis; y en 2020, se añadieron aproximadamente otros 100.000 metros cuadrados adicionales, con la apertura del centro comercial Saga en cuarto trimestre de 2020. Este aumento de la oferta, unido a un auge del retail online, ha frenado el precio de alquiler, que no ha registrado aumentos significativos.

En 2019 el precio de alquiler en el centro la ciudad se mantuvo al nivel de años anteriores, entre 10 y 33 euros por metro cuadrado al mes, para locales de hasta 100 metros cuadrados (20 o 40 euros, en el caso del casco antiguo). En centros comerciales, el alquiler varía entre los 8 euros para locales grandes (más de 1.000 metros cuadrados), entre 15 y 35 euros para locales medianos (aproximadamente entre 150 y 300 metros cuadrados) y entre 25 y 50 euros para los pequeños (de menos de 100 metros cuadrados).

El precio de la vivienda residencial en bajaron un 0,9% en 2020, tras un aumento del 2,3% en 2019. Durante 2020, los precios disminuyeron ligeramente en edificios de construcción antigua en los distritos residenciales, mientras que los precios de los apartamentos de nueva construcción, a pesar de algunas fluctuaciones a mitad del año, se mantuvieron en el mismo nivel que en 2019.

Los precios de apartamentos en edificios de era soviética disminuyeron un 1% y se situaron en una media de 801 euros por m2 a finales de 2020 (suelen ser un 40-50% más baratos que proyectos nuevos en la misma ubicación). Por su parte, los precios de nuevas viviendas en el centro y casco antiguo de la ciudad, oscilaron entre 1.800 y 4.000 euros por m2 a finales de 2020 (pudiendo superar los 7.000 euros por metro cuadrado los apartamentos de lujo). Las nuevas viviendas pero que se encuentran en la periferia oscilaron entre los 1.550 y 2.100 euros por metro cuadrado.

En lo que respecta al alquiler, los precios más elevados se acumulan en los apartamentos de nueva construcción y zona centro y casco antiguo, donde los precios rondan los 300-800 euros al mes en apartamentos de dos habitaciones, 400-1.500 euros para tres habitaciones, o 850-2.100 euros para cuatro o cinco habitaciones. Comparado con 2019, los precios de alquiler de vivienda bajaron en torno a un 10-25%.

Por otro lado, el precio en áreas suburbanas se mantiene alrededor de los 250 y 500 euros al mes. Los edificios antiguos presentan precios más reducidos, de 180-300 euros al mes en apartamentos de una habitación, y entre 300-500 euros para tres habitaciones.

Cabe destacar que, debido a la situación de pandemia, el teletrabajo y la bajada de turismo, la cancelación de reservas de alquiler a corto plazo tuvo un fuerte impacto durante 2020. Como respuesta, muchos propietarios ofrecieron alquileres a largo plazo, lo que llevó a una importante reducción de la disponibilidad del alquiler a largo plazo en Letonia, llegando en algunos casos a reducirse la disponibilidad a largo plazo hasta un 50% comparado con años anteriores. Esta tendencia también se explica desde el punto de vista del teletrabajo, pues una parte de la población que vivía fuera del país volvió a Letonia durante el año, estimulando el mercado del alquiler nuevamente.

Por otra parte, cabe señalar que el 1 de mayo de 2021 entró en vigor la nueva Ley de Alquileres, con la que se pretende regular el mercado del alquiler, promoviendo el desarrollo y el mantenimiento de nuevos inmuebles de alquiler, y reduciendo la economía sumergida. La misma, ha promovido una mayor actividad de inversores y promotores en el segmento de la vivienda de alquiler.

d) IPC: Si se observa la variación media interanual de bienes y servicios entre 2019 y 2020, Letonia registró un IPC positivo del 0,2, en comparación con 2019, cuando representaba el 2,8. Por su parte, en octubre de 2021, se registra un incremento del 1,1% respecto a octubre de 2020. Las partidas que registran un mayor incremento de precios en julio 2021 fueron los bienes y servicios relacionados con el transporte, hostelería, equipamiento para el hogar y suministros, servicios de salud, así como bebidas alcohólicas y productos de tabaco.
 

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

 

Puertos marítimos

Los puertos de Riga, Ventspils y Liepaja desempeñan un papel clave en el comercio de tránsito, constituyéndose como puertas de entrada y salida no solo para los productos letones sino también para los productos procedentes de los países CEI. Los principales productos cargados en los puertos letones son los derivados del petróleo, carbón, cereales, fertilizantes, y madera.

El puerto de Riga ostenta el liderazgo en términos de volumen de carga y descarga que ascendió a 23,7 millones de toneladas en 2020, frente a los 32,8 millones de toneladas que representó 2019 (bajada de 27,7%).
En cuanto al servicio de pasajeros, en el año 2019, el volumen de pasajeros fue de 868.653, experimentando una bajada en 2020, año en el que las cifras de pasajeros bajaron a 278.759, lo que supone una disminución en un 67,9%.

Los tres puertos son libres de hielo, por lo que son accesibles los 365 días del año. También disponen de conexiones de transporte con Alemania y Suecia, así como importantes servicios logísticos.

Carreteras

El sistema de carreteras de Letonia consta en 2020 de 70.437 km, de los que 20.066 km son carreteras nacionales. Las carreteras principales (autovías) tienen 1.673 km y las regionales cerca de 5.448 km.

Las carreteras constituyen el principal medio de transporte de viajeros y mercancías en el interior del país. Permiten tener acceso directo a los destinos del este (Rusia/CEI) y del sudoeste (Europa central y occidental). También están bien conectadas con el norte de Europa (Finlandia y Suecia) a través de otros países y puertos con capacidad RO-PAX. Con el apoyo financiero de la UE, Letonia se ha embarcado en la mejora de su red de carreteras. El Ministerio de Transporte gestiona un cronograma de necesidades a medio y largo plazo, e identifica numerosos proyectos a llevar a cabo. Asimismo, se ejecutan obras basadas en el “Programa de Reconstrucción de Carreteras del Estado”, que se va adaptando a las necesidades y que se financian con apoyo de fondos CEF.

Cabe destacar que todas las conexiones viales principales están incluidas en la red de transporte TEN-T, y las inversiones más importantes se realizan directamente en esas rutas. Esto asegura el tráfico de los puertos de Letonia a Rusia y Bielorrusia.

Ferrocarriles

La red principal de ferrocarriles tiene una longitud de 1.867,8 km y fue diseñada durante la época soviética, por lo que mantiene una estructura radial con el centro en Moscú. Del total, 1.377,2 km son de vía única, 451,3 km de doble vía y 39,3 km de triple vía. De toda la red ferroviaria, la gran mayoría, 1.827 km, tiene un ancho de vía ruso de 1.520 mm y 33 km es ferrocarril de vía estrecha, 750 mm (línea museo, además de prestar servicios de transporte, tramo de Gulbene – Alūksne). En la actualidad, la longitud total de las líneas electrificadas es de tan solo 251 km.

Con el fin de facilitar los flujos comerciales en dirección norte-sur e integrar las redes de Letonia y demás países bálticos con las de la Unión Europea, se está construyendo una línea de ferrocarril de ancho europeo, para pasajeros y mercancías, de 870 kms de largo, que unirá Tallin con Polonia, a través de Estonia, Letonia y Lituania. Se trata del proyecto conocido como Rail Baltica.

Este, será un ferrocarril de velocidad alta (hasta 240 kms/h para pasajeros y 120 kms/h para mercancías), que formará parte del Corredor Mar del Norte – Báltico. El coste de construcción del tramo báltico es de unos 5.800 millones de euros, de los que 1.900 millones de euros corresponden al tramo de Letonia. Los fondos provienen de la Unión Europea (CEF, hasta un 85%) y de los tres países bálticos. Esta línea está prevista que continúe a través de Polonia para enlazar con las redes ferroviarias europeas. El proyecto ya está iniciado y avanza a base de subsecuentes convocatorias de concursos, previéndose su finalización y puesta en marcha en 2026.

Letonia juega un papel central en este proyecto ya que los tres países bálticos han formado una empresa mixta, RB Rail AS, que coordina de manera muy estricta todo el proyecto y está ubicada en Riga, la capital letona.

Transporte aéreo

Letonia cuenta con un solo aeropuerto internacional, el Aeropuerto Internacional de Riga, RIX, propiedad del Estado. En 2019, atendió a 7,8 millones de pasajeros, consiguiendo un nuevo récord anual de pasajeros (+10,5% de crecimiento interanual), lo que representó casi la mitad (43%) de todos los pasajeros del Báltico. El aeropuerto también gestionó 27.265 toneladas de carga en 2019.

Sin embargo, la crisis del coronavirus impactó de lleno en la actividad aeroportuaria a nivel mundial y por tanto en la actividad del aeropuerto de Riga. Este aeropuerto pasó de 489.700 pasajeros transportados en el mes de febrero de 2020 a tan solo 3.100 en abril del mismo año, en un momento de cierre de fronteras. La actividad, que ha continuado con una tendencia descendente, el volumen de pasajeros entre los meses de enero y marzo de 2021, ha sido de 107.727, lo cual supone una reducción de un 91,4% respecto al año anterior.

Respecto al volumen de carga transportada, si bien en 2019, este superaba las 27 mil toneladas, en 2020, no se observó una reducción excesivamente pronunciada, ascendiendo a 23.219 toneladas.

Pese a todo, el aeropuerto Internacional de Riga se ha convertido en el hub del transporte aéreo de la región de los bálticos. La estrategia desarrollada por la aerolínea de bajo coste letona Air Baltic y la política para atracción de otras aerolíneas ha cambiado de manera significativa la estructura de vuelos, pasajeros y servicios aeroportuarios en los últimos años.

Asimismo, el aeropuerto ha acometido importantes proyectos de ampliación entre los que se encuentran la nueva terminal norte, inaugurada en 2016 y que amplió la capacidad del aeropuerto a 7-10 millones de viajeros al año; y, la ampliación de la pista a 3,2 km, que la convierte en pista de categoría 2, permitiendo el aterrizaje de cualquier avión. Actualmente se están desarrollando otra serie de proyectos entre los que se encuentra la construcción de una nueva terminal, la construcción de una nueva estación ferroviaria para la línea ferroviaria de Rail Báltica, la ampliación de la pista de estacionamiento para los vuelos de carga y en un futuro, el desarrollo de un parque de negocios en los terrenos aledaños al aeropuerto.

Existen otros dos pequeños aeropuertos regionales, el de Liepaja, que solo tiene vuelos a/de Riga y el Ventspils que pasó a ser aeródromo nacional en 2011.

Oleoductos

El sistema de oleoductos y gaseoductos en Letonia ofrece servicios de transporte y almacenamiento de petróleo, productos derivados del petróleo y el gas. La longitud total de los mismos en Letonia es de 415 kilómetros y 1.188 kilómetros respectivamente. Permiten conectar las plantas de extracción de petróleo y refinería en los países CEI (la más cercana está en Polock, en Bielorrusia) con los puertos de Letonia.

Por otro lado, cabe comentar que, en 2021, se puso en servicio la primera conexión directa al sistema de transporte de gas en Letonia (en Priekuļi), destinada a garantizar la producción de gas natural comprimido.

Respecto a las empresas encargadas del sistema se transporte tanto del gas natural como del petróleo y sus derivados, se encuentran:

  • JSC "Conexus Baltic Grid", único operador del transporte de gas natural en Letonia. Permite a los comerciantes certificados utilizar el sistema de transporte de gas natural letón para su comercialización, no sólo en el territorio de Letonia, sino también en las regiones inmediatas.
  • "LatRosTrans" (LRT) es la única empresa de transporte de petróleo y productos derivados del petróleo de Letonia; proporciona transporte de combustible diésel por oleoducto principal desde la frontera bielorrusa hasta Ventspils.
     

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

 

El mercado de trabajo en Letonia se ve afectado en gran medida por el continuo descenso de la población activa. Esto limita considerablemente la entrada de nuevos trabajadores en el mercado laboral.

De igual modo, la desaceleración del crecimiento económico también ha afectado al mercado laboral desde 2019, cuando solo crecía un 0,1% respecto al 2018. Pese a ello, el empleo se ha comportado mejor de lo inicialmente esperado durante 2020, gracias en parte a las medidas implementadas por las autoridades para mitigar el impacto económico de la Covid-19. En 2020 la tasa de desempleo fue del 8,1%, tan solo 1,8 puntos porcentuales superior a la de finales del año 2019. El empleo se ha reactivado en 2021, de forma que en agosto se registró una tasa de desempleo del 6,9%. El aumento de los puestos ocupados se concentró principalmente en el comercio, industria, servicios de transporte, finanzas, y construcción.

La tasa de población con empleo alcanzó el 64,2% en 2020, un decrecimiento de 0,7 puntos porcentuales respecto a 2019. Por su parte, la tasa de desempleo en Letonia, de 8,1%, supera en 1,1 puntos porcentuales la media UE-27 (del 7% en 2020). Sus países vecinos presentaron una tasa de desempleo de 6,8% en Estonia y 8,5% en Lituania. Es destacable la alta proporción de desempleados de larga duración (más de un año), que representa el 27,3% del total de solicitantes de empleo registrados.
El continuo descenso de la población en Letonia, unido a la escasa movilidad laboral interna, crea tensiones en el mercado de trabajo por la falta de trabajadores en determinadas regiones. Ejemplo de ello es, por ejemplo, la región de Latgale, cuya tasa de desempleo (12,4%) fue superior a la de Riga (7,5%) durante 2020.

Desde 2011, el número de puestos ocupados en el sector privado ha experimentado un aumento del 20,2%, mientras que los puestos en el sector público crecieron tan solo un 1,3%. Es decir, los nuevos empleos se generan en mayor medida en el sector privado. Por otro lado, es preciso señalar que los salarios brutos en el sector público (7,2% de variación interanual a finales de 2020) aumentaron a un ritmo mayor que en el sector privado (7%).

Los salarios, por su parte han continuado creciendo en términos nominales, alcanzando en 2020 una tasa del 6,2%, gracias sobre todo al aumento de los salarios en el sector público, especialmente el aumento del salario mínimo (situado en 500€ en enero de 2021) y de los sueldos de los médicos y los profesores. El mercado de trabajo letón sigue no obstante enfrentando una dualidad preocupante consecuencia de la falta de movilidad interna de la población, lo que provoca la escasez de mano de obra preparada en determinadas zonas, con la consecuente presión sobre los salarios, frente a niveles de paro elevados en otras regiones lo que da lugar a importantes bolsas de pobreza. Este hecho contrasta aún más si se tiene en cuenta la importancia de la emigración de los letones hacia otros países de la UE.

En cualquier caso, el aumento de la demanda de mano de obra y la disminución de la población activa ejercen una continua presión al alza sobre los salarios, que han aumentado de manera progresiva a lo largo de los últimos años. A finales de 2020, el salario bruto medio creció un 6,6%, respecto a 2019, alcanzando los 1.188 euros a final de mes. En la segunda mitad del 2021, esta cifra alcanzó los 1.237 euros brutos.

En 2020 el 39,6% el número de empleados recibieron sueldos mensuales brutos superiores a los 1.000 euros.

 

 

 

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PIB per capita y distribución de la renta

Pese a la progresiva convergencia con los países de la UE, el nivel de desigualdad interna, al igual que ocurre en la vecina Lituania, continúa siendo una de las asignaturas pendientes de esta economía. En 2020, último dato disponible, según datos de Eurostat Letonia registró un índice GINI del 34,5 lo que sitúa a este país entre los más desiguales dentro de la UE, tan solo por delante de Bulgaria y Lituania (el de España fue de 32,1).

Por otro lado, el índice S80/S20 de desigualdad de ingresos, el cual mide la relación entre la renta que posee el 20% de la población letona más rica y la renta que posee el 20% más pobre fue de 6,27 en 2020, lo que la posiciona en el puesto 24 dentro de la UE. Como resultado de esta desigualdad, Letonia, al igual que ocurre en Lituania, presenta un elevado nivel de emigración y un bajo índice de natalidad, siendo uno de los países de la OCDE con mayor pérdida de población en edad de trabajar en los últimos años.

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Sector primario

 

El sector primario se ha reducido considerablemente desde la independencia del país. La aportación de este sector al PIB pasó de representar el 23,1% en 1990, a la actual cifra de 4,6% en 2020. Sin embargo, cabe destacar que, en los últimos seis años, el peso del sector primario sobre el PIB ha experimentado crecimientos ininterrumpidos (con la única excepción del año 2016).

Este sector, generó 36.500 puestos de trabajo en 2020, el 4,7% del número total de empleados en la economía nacional. cabe destacar que, la empleabilidad del sector primario en los últimos diez años se ha reducido en aproximadamente un 20%.

A finales de 2020, existían un total de 73.000 explotaciones agrícolas en Letonia, de un tamaño medio de aproximadamente 39,4 hectáreas (un 33,6% mayores que en 2010). Asimismo, la superficie agrícola media por explotación aumentó un 37% desde 2010, pasando de las 19,6 hectáreas en 2010 a las 26,9 hectáreas en 2020. En los últimos años, la superficie agrícola total utilizada en el país ha venido experimentando una tendencia creciente. Actualmente, la superficie agrícola total utilizada alcanza las 1.969.00 hectáreas en 2020. Esta estuvo dedicada principalmente al cultivo, en un 67,7%, concentrándose principalmente en cereales (56,5%), cultivos forrajeros (22,5%) y cultivos industriales (11,4%). Las mayores superficies de tierras de cultivo se encuentran en las regiones de Kurzeme y Zemgale, que ocupan el 80% de la superficie agrícola total. Por su parte, el terreno agrícola dedicado a prados y pastizales fue de 31,8%.

En 2019, en comparación con 2018, la producción agrícola aumentó un 20,2%, explicado por el incremento en la producción de cultivos (del 44,3%), principalmente de cereales (del 53,8%). Durante el periodo 2019-2020, el incremento fue menor, del 10,6%, y desde 2016 hasta 2020, este crecimiento continuado en el tiempo ha sido de 29,4%. Por su parte, la producción de productos ganaderos se redujo en un 11,3% entre 2019-2020; aunque la tendencia evolutiva entre 2016 y 2020 ha sido positiva, del 6%.

Tanto 2019 como 2020 han sido años excepcionales en la producción del grano, ya que se ha alcanzado un alto rendimiento de producción por hectárea, 42,6 ql/ha en 2019, y 46,4 ql/ha en 2020 respectivamente. Desde 2014 hasta 2018, el rendimiento medio estaba situado en 39,1 ql/ha, con un repunte en 2015 de 44,9 ql/ha. La ampliación en 2019 de un 7,5% de las tierras dedicadas al cultivo de cereales (constituyendo la superficie más extensa hasta el momento), permitieron registrar la mayor producción de grano lograda en Letonia en las últimas décadas: 3,2 millones de toneladas, creciendo un 52,4% respecto 2018.

En términos de renta agraria, que representa el valor generado por la actividad de la producción agraria, en Letonia durante 2020, la producción de cultivos supuso el 65,8% del total de la estructura de producción agrícola del país (% a precios básicos); siendo el restante 34,2%, derivado de la producción animal. Respecto a los cultivos, el grano ocupó la primera posición, representando el 38,5% , seguido de la colza (10,9%), los cultivos de forraje (5,7%), las verduras y vegetales (3,4%), patatas (3,1%), una escasa producción de frutas y bayas con el 0,9% de la estructura, y, el 33,4% restante, derivado de otros cultivos.

En lo que respecta a la ganadería, la producción de leche fue el componente más importante de la estructura ganadera, representando el 18,9% de la estructura de producción agrícola total. La carne de cerdo iría en segundo lugar con el 4,4%, las aves de corral con el 3,7%, la carne de vacuno con el 2,9%, la producción de huevos con el 2,9% y tan solo un 1,3% de la estructura es de otros productos de origen animal.

A finales de 2020, el número de animales se mantuvo muy similar al año previo, solo hubo variaciones de menor importancia. Así, el número de bovinos fue de 399 mil cabezas, de los cuales, 136 mil eran vacas lecheras. Asimismo, el número de cerdos fue de casi 307 mil, el de ovejas de 92 mil, y el de cabras, 11.500 en total. Por su parte, el número de caballos a final de año fue de 8.300, el de conejos superó los 24 mil, y el número de colmenas de abejas fue de 104.300. La cifra más grande por número de animales se encuentra sin embargo en las aves de corral, con 5.835 mil ejemplares, de las cuales, más del 57% eran gallinas ponedoras de huevos.

Respecto a la producción pecuaria, el periodo 2018-2019 fueron excepcionalmente buenos, sobre todo gracias al incremento de la producción de miel, que en 2019 creció un 35,7% respecto a 2016. No obstante, en 2020, la producción apícola se redujo un 22%, con 1.679 toneladas.

En términos totales, la producción del sector ganadero se redujo un 11,2% respecto a 2019, aunque manteniendo una tendencia positiva desde 2016, del 6%. Por orden de importancia en 2020 se encuentran la producción apícola (43,9%); leche (25,9%); huevos (21%); lana (6,8%); y carne (2,4%).

Respecto a los productos cárnicos, la producción de carne cayó un 2,2% en 2020, alcanzando casi las 92.000 toneladas; aunque la tendencia a lo largo de los años ha sido positiva de crecimiento, un 5,4% de media interanual desde 2016.

El aumento más significativo se observa en la carne de aves de corral (24,2% desde 2016) y cerdo (2,5%), mientras que la producción de vacuno se ha mantenido constante en el tiempo, con unas mil toneladas anuales. Se experimentó un ligero aumento respecto a la producción de leche del 0,9%, desde 2019. La producción de huevos creció un 0,8% 2020, y un 6,9% desde 2016. En 2020 la producción de huevos alcanzó las 801.800 unidades.

Los productos pecuarios han sido tradicionalmente importantes en la economía nacional de Letonia. Las actividades pesqueras en Letonia se concentran principalmente en el Mar Báltico y el Golfo de Riga. En 2019 las capturas de pescado ascendieron a 104,3 mil toneladas, lo que supuso un 6,5% menos que en 2019. Por su parte, la captura de crustáceos y moluscos alcanzó las 2,2 mil toneladas, un 69,2% más que en 2019, mientras que en los años 2017 y 2018 no se registraron capturas de estos productos. Comparando con otros Estados Bálticos, las capturas de pescado de Letonia en 2018 (136,4 mil toneladas) fueron superiores a las de sus países vecinos, que alcanzaron cifras de 63,26 mil toneladas en Lituania y 83,7 mil toneladas en Estonia.
 

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Sector secundario

La industria letona de la etapa anterior a la independencia (1991) estaba integrada en el sistema centralizado de la URSS, presentando un elevado grado de concentración y una fuerte dependencia de las importaciones de materias primas, energía y mano de obra. En 1990, el 38,9% de los ocupados en el sector industrial trabajaban en industrias relacionadas con la maquinaria y la electrónica y un 17% en la industria textil. Letonia era el Estado báltico más industrializado produciendo todos los trenes eléctricos y diésel de la Unión Soviética y más de la mitad de los teléfonos. Tras el colapso de la Unión y la independencia del país, la industria se vio afectada muy negativamente siendo necesario un proceso profundo de reconversión industrial hacia un sector orientado a una economía abierta de mercado.

En 2020, el sector industrial letón supuso el 15,1% del PIB nacional, y el de la construcción un 7%. Ambos subsectores dieron empleo al 24,6% de la población activa, casi 192.000 personas. Se trata de un sector en crecimiento, que desde 2016 ha aumentado un 4,2%, sobre todo en la construcción.

La industria manufacturera genera el 53% de la aportación industrial. Su actividad representa el 10,2% del PIB nacional. Le siguen en importancia dentro de este sector la industria de la construcción (6,0% del PIB) y la industria energética (3,1% del PIB).

Manufacturas.

En 2020, el sector manufacturero en Letonia aportó el 12,5% del PIB del país. A pesar del crecimiento paulatino a lo largo de los años, el peso del sector sobre el PIB nacional experimenta una tendencia a la baja desde el año 2010, cuando representaba el 13,4% del PIB.

Las principales industrias manufactureras en el país son la de productos y artículos de madera y corcho, que acumularon el 28,5% del total de la producción de manufacturas en 2018 (último dato desglosado actualizado), seguida de la industria de productos alimenticios, bebidas y tabaco, que representó el 19,5%. Algunos acontecimientos a escala internacional han tenido un impacto relevante en estas industrias en los últimos años.

Concretamente, el crecimiento de los volúmenes de facturación en la industria maderera se ha ralentizado considerablemente en 2019, por causa del Brexit y la plaga de escarabajos del abeto en Europa que ha conducido a un excedente en productos de elaboración de la madera, afectando a los precios.

Por otra parte, el embargo de productos alimenticios impuesto por Rusia en 2014 afectó considerablemente al desarrollo de la industria de fabricación de alimentos y bebidas. La proporción de productos exportados a países de la CIS disminuyó del 43% en 2014 al 31% en 2019. En cualquier caso, los países de la CIS siguen siendo los principales socios de la industria alimentaria; y en términos de exportaciones letonas totales, la CIS representó en 2020 el 12,6%.

Según los últimos datos ofrecidos por la Oficina de Estadísticas letona, durante el año 2020, las industrias que impulsaron, en mayor medida, el crecimiento del sector fueron la manufactura de productos alimenticios (10,5%); equipos informáticos, eléctricos y ópticos (10,3%), así como la reparación e instalación de maquinaria y equipo (31,8%). No obstante, subsectores como la industria relacionada con la automoción (fabricación de vehículos de motor, remolques y semirremolques, así como otro tipo de transporte), decrecieron un 61,2%.

El sector manufacturero en Letonia es eminentemente exportador. En 2020 el 64,9% del total de ventas fueron destinadas a mercados exteriores. Aun así, cabe señalar que en este periodo los volúmenes de producción exportados mantuvieron un crecimiento moderado, frente al rápido crecimiento de los volúmenes de producción en el ámbito nacional.

Durante 2020, la exportación de madera y artículos de madera supuso el 16,5% del valor total de las exportaciones en Letonia. Destaca también la exportación de maquinaria, aparatos mecánicos y equipo eléctrico, que supuso el 18,8%. Otras industrias con peso exportador fueron la de alimentos preparados, bebidas alcohólicas y no alcohólicas y tabaco (9,2%), metales básicos (8,2%) y productos de la industria química (7,9%).

En 2020, las previsiones del Ministerio de Economía en el país señalan que el crecimiento de la manufactura se verá limitado por la situación de incertidumbre en la economía mundial, especialmente por el efecto de la pandemia de la Covid-19, que dificultará la actividad exportadora del sector.

Construcción.

La construcción ha ido ganado peso en el sector industrial desde la adhesión de Letonia a la Unión Europea. Cabe señalar que los resultados de esta industria son muy volátiles, altamente influenciados por la recepción de los Fondos Comunitarios, los ciclos económicos y la finalización de grandes proyectos de construcción.

Este sector sufrió en gran medida los efectos de la recesión económica de 2008-2010, que condujo a la reducción de la producción en más del doble. La atracción de fondos estructurales de la Unión Europea permitió reanudar el crecimiento en 2011-2014, aunque sin alcanzar los niveles de producción de antes de la crisis. En 2015-2016, el sector volvió a caer (un promedio de 8,6% anual), por iniciarse el período de transición de los fondos de la Unión Europea, en el que disminuyeron las inversiones en construcción. Finalmente, en 2017-2018 los volúmenes de producción volvieron a crecer y de forma significativa, un 20,3% anual, impulsado por la ejecución de proyectos de los fondos estructurales de la Unión Europea después de un período de transición, y la afluencia de inversiones privadas para la construcción de grandes obras. Las altas tasas de crecimiento alcanzadas estos años, explican en cierta medida el crecimiento más moderado del sector en el período 2019 y 2020.

Durante el año 2019, la construcción aumentó en 2,9%, pues todos sus subsectores experimentaron un crecimiento moderado, siendo la construcción de edificios la contribución más importante, que aumentó un 7,8%. Por su parte, en 2020, la construcción en términos globales aumentó un 2,7%; debido al incremento de actividades especiales de construcción, con una subida del 8%, pese a una ligera bajada en las construcciones de ingeniería civil, que decreció un 1,5%.

Por otro lado, en 2020, los subsectores de construcción más significativos fueron en primer lugar, aquellos proyectos de nueva construcción (greenfield), representando el 46,3% de las construcciones realizadas. Por su parte, dentro de los proyectos civiles (32,1%), destacan las construcciones de carreteras y ferrocarriles (20,2%), autovías (18,9%), y proyectos de servicios públicos (10,1%). Dentro de la rama de proyectos de construcción especializadas (31,3%), destacan las actividades relacionadas con la instalación eléctrica, plomería y otras construcciones (15,6%); también destacan los proyectos de acabado de edificios (7,6%); así como otras actividades de construcción especializadas (6,2%).

Los permisos de construcción concedidos crecieron por cuarto año consecutivo, pasando de 3.700 permisos en 2016, a casi 5.000 concedidos en 2020.

El sector tiene además cada vez una orientación más exportadora. Desde 2017, la exportación de productos de construcción ha sido de al menos el 10%, cifras que contrastan con las de 2008, cuando la industria operaba casi por completo en el mercado interno y se exportaban menos del 1% total de obras. En 2020, esta cifra alcanzó el 13,9%.

Energía.

Durante los últimos años, el sector energético ha ido perdiendo peso gradualmente en el PIB, al mantener un ritmo de crecimiento estable inferior al del resto de la economía. Uno de los principales problemas que enfrenta el sector eléctrico en Letonia es una demanda limitada y con poca capacidad de crecimiento, primero por los objetivos marcados en términos de eficiencia energética (en este sentido, el sector residencial tiene un largo camino por recorrer, lo que conllevará una reducción de su demanda de energía), y por otro lado, la reducción de la propia población, a lo que se le une la falta de proyectos a gran escala que demanden más energía.

El consumo bruto de energía en Letonia (consumo de recursos energéticos en el sector de transformación más consumo final) se ha reducido en los últimos diez años y su composición ha variado en favor de un mayor peso de las energías renovables en detrimento del gas natural. En 2019, con los últimos datos actualizados a fecha de agosto de 2021, la proporción de las energías renovables en el consumo bruto de energía alcanzó el 35,5% (41% en el mix energético), y el gas natural un 23,5% (registrando una caída del 8% desde 2010-2019). Esta situación ha favorecido la reducción de la dependencia energética del país. El porcentaje de productos petrolíferos aún representa casi el 40% del consumo bruto de energía.

En la última década (2010-2020), el consumo de energías renovables ha aumentado más de un 25%, siendo el aumento entre 2015-2019, de un 16,7%. Concretamente, durante 2019, el consumo bruto de fuentes de energía renovables en Letonia ascendió a 75,5 petajulios.

Por su parte, las dos fuentes de energía renovable más destacadas en el país son la biomasa (principalmente la leña) y la energía hidroeléctrica, mientras que todavía existe un gran potencial para el desarrollo en el ámbito de la energía eólica y la energía solar. En 2020, la energía generada a partir de fuentes de energía renovables procedió en un 71% de centrales hidroeléctricas y un 14% de las plantas de cogeneración. Por su parte, la energía eólica tan solo supuso un 4,8%, mientras que la solar fue prácticamente inexistente, aportando tan solo un 0,1%. El uso de fuentes de energía renovables se considera un elemento clave de la política energética europea. La Directiva 2009/28/CE relativa al fomento del uso de energía procedente de fuentes renovables estableció como objetivo para Letonia, lograr que el 40% de la energía fuese producida a partir de energías renovables en 2020, objetivo alcanzado en 2018, cuando el porcentaje de renovables ascendió a 40,3% (la media de la UE es de 18%). Así pues, Letonia ocupa el tercer lugar en la Unión Europea en cuanto a la proporción de energías renovables en el consumo de energía final.

En esta misma línea, los Estados miembros se comprometieron a garantizar que en 2020 la proporción de energías renovables consumidas en el sector del transporte representarán el 10%. La participación alcanzada por Letonia en 2019 fue del 5,1%.

En cuanto al consumo energético por sectores económicos, destaca el sector del transporte que acumuló el 33% del consumo total, alcanzando los 54,3 PJ en 2019. La principal fuente de energía utilizada por este sector fue el petróleo. Aun así, destaca el aumento de 54,3% el consumo de electricidad en el sector del transporte en 2019, impulsado por la introducción de autobuses eléctricos en el transporte público y el mayor número de vehículos eléctricos ligeros registrados en Letonia.

El consumo doméstico fue de 49,7 PJ en 2019, cayendo un 3,5 % respecto al año anterior. La leña fue el recurso más utilizado, mientras que el consumo de gas natural se redujo un 7,0% y el carbón un 29,3%.

Por su parte, la industria redujo el consumo de recursos energéticos un 5,7% en 2019, con un consumo final de 38,4 PJ. La industria maderera concentra la mayor proporción del consumo, con el 53.8 %.

En cuanto a la evolución de la actividad en la industria de transformación energética, destaca también el mayor peso de las renovables en la obtención de energía. La producción de energía para la calefacción y la electricidad que hace unos años se obtenía principalmente de los combustibles fósiles (con un peso importante del gas natural), comienza a sustentarse en las renovables. En 2019, las renovables constituyeron el 41% de los recursos utilizados para obtener energía. A este respecto, la proporción de energía renovable empleada en la obtención de electricidad fue del 53,4%; en calefacción y refrigeración, del 57,8%; y en transporte, apenas el 5,1%.

Respecto a la producción de petróleo, Letonia no dispone de una refinería propia, por lo que todos sus productos refinados son importados, principalmente de Rusia, Bielorrusia y Lituania.

Letonia continúa trabajando en el proyecto de sincronización de las redes eléctricas de los países bálticos con la zona de Europa central, particularmente importante para poner fin a la dependencia de los sistemas de suministro de energía de Rusia y Bielorrusia e integrar a los países bálticos en el mercado de electricidad de la Unión Europea. Se prevé terminar este proyecto para el año 2025.

Otra novedad en el sector ha sido la entrada en vigor, a partir del 1 de enero de 2020, del mercado único de gas natural en Letonia, Lituania, Estonia y Finlandia. Se trata de la primera unificación transfronteriza de los mercados del gas en la Unión Europea.

 

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Sector terciario

 

La evolución del sector servicios refleja la terciarización de la economía letona, desde una economía planificada, previa a la independencia, a una economía de mercado plenamente integrada en la UE. Desde 1992 el peso de este sector en el PIB ha crecido de forma continuada, con excepción de los años 2009-2019, posteriores a la crisis económica en los que ha permanecido invariable . En 2020 el sector servicios representó el 73,6% del VAB y un 59,6%% del total de la ocupación en Letonia. Los sectores más relevantes son los típicos de una economía desarrollada, encabezada por el comercio al por mayor y al por menor junto con la reparación y venta de vehículos de motor y motocicletas, que, en conjunto representan el 14,4% del VAB total, seguido de actividades inmobiliarias (12,8%), un subsector que ha mantenido su peso en los últimos años. Asimismo, tienen gran importancia las actividades de administración pública y defensa, las profesionales relacionadas con la seguridad social, la educación, la sanidad y de servicios sociales. Estas últimas, representaron en su conjunto, el 18% del VAB.

Comercio, hostelería y turismo.

En 2019, el conjunto de estas actividades representó el 16,5% del VAB, disminuyendo al 15,8% durante 2020. Dentro del sector retail, se observa un crecimiento generalizado, de 16,7% en el periodo 2015-2019.

Respecto a la situación del turismo y la hostelería, esta ha estado marcada por la inestabilidad derivada de la pandemia de la Covid-19, que ha afectado de forma significativa a estos sectores. Los últimos datos disponibles muestran que un total de 1,46 millones de personas visitaron Letonia en 2020, frente a los 2,85 millones que representaron en 2019, lo que supone un decrecimiento del 48,7%. Evolutivamente desde 2011, se observaba un crecimiento continuado, hasta la llegada de la pandemia.

Concretamente, en 2019 aumentaba en un 7,3% el número de viajeros extranjeros, así como el gasto que estos realizaron en el país, que también creció un 7,2%, alcanzando los 806,3 millones de euros. De manera contraria, en 2020, estos datos se tradujeron en una caída del 61,6% respecto del número de viajeros extranjeros, y de un gasto de 239,7 millones de euros (reducción del 70,3%).

Asimismo, respecto a la proporción de turistas nacionales y extranjeros que se quedaban alojados, en 2020, fue de 51% letones y 49% extranjeros, mientras que, en 2019, la proporción era de 32% nacionales y 68% extranjeros.

Los principales países de procedencia de los turistas durante 2020 fueron Lituania (32,3%), Estonia (14,2%), Rusia (13,4%), Reino Unido (7,9%), Alemania (6,9%) y Finlandia (5,6%), representando un 19,7% el resto de los países. Por su parte, los viajes internos de los residentes letones, tanto de viajes de un día como de varios, aumentaron un 29,2%. Las principales ciudades visitadas fueron Riga, Jurmala y Liepaja.

Transporte y almacenamiento.

El sector de transporte y el almacenamiento supuso el 7,4% del total de la economía en 2020. El transporte ha estado vinculado tradicionalmente al transporte internacional de mercancías, al ser Letonia un hub de comunicaciones en los ejes de comercio norte-sur y este-oeste. Después de tres años de crecimiento de valor añadido entre 2016-2018, durante 2019 el sector registró una caída de 2,3%, y de 2019 a 2020, esta fue negativa de 14,2%.

Este descenso en 2019 estuvo determinado por la disminución del transporte de mercancías (8,5%), que cayó en todas las formas de transporte: ferrocarril 15,8%, puertos 5,7% y carretera 3,8%, aunque aumentó en la vía aérea, un 14,3%. En 2020, el transporte de mercancías se redujo asimismo un 13,4%, siendo la mayor caída, la obtenida en ferroviaria (42%), seguida del transporte aéreo (31,3%); aunque mejorando sus cifras en el transporte por carretera en 2,6%.

Predomina el transporte por carretera, que en 2020 alcanzó un volumen de 75,7 millones de toneladas (73,7 millones en 2019). Las principales mercancías transportadas por carretera fueron minerales metálicos y otros productos de la explotación minera (29% del total), productos procedentes de la agricultura, caza, silvicultura y pesca (19,2%) y madera y sus derivados (16,1%). El volumen transportado en puertos fue de 44,9 millones de toneladas (frente a los 62,4 millones de 2019) y de 24,1millones en ferrocarril (frente a los 41,5 millones representados en 2019).

Por su parte, el transporte de pasajeros ha decrecido un 37,9% entre 2019 y 2020, pasando de representar 244,4 millones de pasajeros en 2019, a los 153,5 millones en 2020. Concretamente, el número de pasajeros por vía aérea se redujo en un 73,1%, y en 30,6% en transporte ferroviario. Por su parte, el transporte por carretera continúa con la tendencia a la baja de los últimos años, que acumuló una caída del 8% entre 2014 y 2019. En 2020, el volumen de pasajeros que utilizaron los buses decreció un 38%, y un 35% los usuarios del transporte urbano y eléctrico.

Sector inmobiliario.

El sector inmobiliario tiene un peso creciente en el sector servicios, registrando un aumento considerable en los últimos años, con un crecimiento del 21% entre 2015 y 2020. En 2020, representó el 12,5% del VAB, un aumento del 7% respecto al año anterior.

Según datos de Arco Real Estate (compañía inmobiliaria líder en los países bálticos) y Ober Haus Market Report Baltic States 2021, los precios en Riga, que en 2019 habían subido alrededor del 2,3%, cayeron un 0,9% en 2020. Así pues, el m2 en las zonas residenciales se situó en torno a los 801 euros de media para apartamentos antiguos; y entre 1.550 y 2.100€ para los nuevos apartamentos situados en la periferia. Respecto a las viviendas en el centro de la ciudad, las nuevas presentan un precio por m2 de entre 1.800 y 4.000 euros (alcanzando incluso los 7.000 euros los apartamentos más lujosos).

Respecto a los alquileres, según datos del informe Ober-Haus-Market-Report-Baltic-States-2021, a finales de 2020 las oficinas de clase A tenían un precio de entre 13 y 16 euros m2, mientras que en las oficinas de clase B oscilaban entre los 8 y 13 euros, un rango de precios similar al de años previos. En cuanto al alquiler residencial, la disminución de la demanda externa de apartamentos de alquiler ha conducido a una caída de entre 10-25% en los precios en 2020; producida en gran medida por la falta de necesidad de desplazarse a otras partes de la ciudad al trabajar o estudiar de manera remota.
 

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