Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

Letonia tiene una superficie de 64.559 km2,  una población de 1.911.200 habitantes (septiembre 2019) y  una densidad de población de 29,6 habitantes por Km2. Casi el 70% de la población es urbana, concentrándose en Riga, la capital, casi la mitad de la misma.

Es un país con un poder adquisitivo medio-bajo dentro de la UE, con un PIB de 29.524 millones de euros en 2019 (un 2,4% del PIB español) y 15.300 € en términos per cápita (lejos de los 25.900 € de España), lo que le sitúa en la posición 24 en el conjunto de la Unión.  No obstante, Letonia es una de las economías que más han progresado en materia de convergencia real con el resto de la UE, de manera que su PIB per cápita ha pasado de representar la mitad del PIB per cápita medio europeo en 2009 a estar un 30% por debajo de este en 2018.  

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Precios (minoristas y mayoristas)

Durante los años previos a la crisis (2003-2007), Letonia creció a tasas muy elevadas, generándose importantes desequilibrios estructurales y dando lugar entre otros a una tasa de inflación descontrolada, que llegó a alcanzar el 16%. La crisis económica iniciada en 2008, que afectó duramente a la economía letona, produjo una brusca desaceleración de la actividad, del crédito, de los salarios y como resultado de la demanda y de los precios que en 2010, llegaron a reducirse un -1,1%. Cuando en enero de 2014, se implanta el euro en Letonia los precios habían comenzado a crecer pero dentro del límite establecido en los criterios de Maastricht (los precios no puedes superar en un 1,5% al precio medio de los los tres Estados de la eurozona con menor inflación). Tras moderarse los precios durante 2015 y 2016 con tasas del 0,2% y del 0,1% respectivamente, ascendieron nuevamente en 2017 y 2018 con subidas del 2,9% y 2,5% respectivamente. Se espera que durante los próximos 3 años los precios se mantengan en niveles en torno al 2,9%. El crecimiento de los precios, por encima de la media de la UE,  se sustentan en el significativo crecimiento de los salarios y en los recientes aumentos de los impuestos especiales.

Durante 2018, los productos que más se encarecieron fueron los relacionados con seguros y servicios financieros (24,8% y 7,3% respectivamente), así como bebidas espirituosas y tabaco (5,2%). Los productos cuyos precios más se redujeron fueron el azúcar (-5,6%), vegetales (-4,6%) y café y té (-4,3%).

Respecto de los precios de la electricidad , Letonia es el noveno país de la UE con el precio más bajo para consumo doméstico (0,1531 EUR/KWh). Sin embargo, es uno de los países con coste de electricidad más caro para consumidores no domésticos, a pesar de ello de que este se ha reducido un 13% en los últimos años. 

En cuanto a los precios del gas, Letonia tiene el segundo precio más bajo de la UE para consumidores domésticos (0,04 EUR/KWh), siendo tan solo más bajo en Rumania, aunque empata con otros 7 países. En cuanto al precio para consumidores no domésticos, se encuentra en una posición intermedia. No obstante, es uno de los países en los que más se ha incrementado el precio, que creció un 11% durante el primer semestre de 2018.

Finalmente, en cuanto a los precios de la vivienda , desde la gran caída de 2009, los precios han mantenido una tendencia creciente que ha sido ligera, pero constante. Actualmente el precio de compra del m2 en apartamentos nuevos se sitúa entre los 1.200 y 1.800 EUR en zonas residenciales (600 – 850 EUR para construcciones antiguas) y 2.100 – 4.000 EUR en el centro de la ciudad (900 – 3.600 EUR para edificios antiguos), mientras que el precio de alquiler está en torno a los 9 EUR/m2.

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Puertos marítimos

Los puertos libres de hielo de Riga, Ventspils y Liepaja desempeñan un papel clave en el comercio de tránsito. Aunque el de Riga es el mayor con diferencia, los otros dos puertos están especializados en mercancías concretas. Son puertas de entrada y salida importantes no solo para los productos letones sino también para los productos procedentes de los países CE. Los principales productos cargados en los puertos letones son los derivados de petróleo, carbón, cereales, fertilizantes, madera. El puerto de liderazgo en términos de volumen de carga y descarga es Riga (el volumen de mercancías cargadas/descargadas en 2016 ascendió a 37 millones de toneladas). Existen conexiones de transporte con Alemania y Suecia, así como importantes servicios logísticos disponibles en los tres puertos francos.

Carreteras

El sistema de carreteras de Letonia consta de 73.592 km, de los que 20.131 km son carreteras estatales. Las carreteras principales tienen 1.749,5 kms y las regionales cerca de 5.800 kms. Las carreteras constituyen el principal medio de transporte de viajeros y mercancías en el interior del país. Con el apoyo financiero de la UE, Letonia se ha embarcado en la mejora de su red de carreteras, respecto a la que el Ministerio de Transporte gestiona un cronograma de necesidades a medio y largo plazo Este ministerio tiene identificados numerosos proyectos futuros de carreteras. Asimismo, se ejecutan obras basadas en el “Programa de Reconstrucción de Carreteras del Estado”, que se va adaptando a las necesidades y que se financian con apoyo de fondos CEF.

Ferrocarriles

La red principal de ferrocarriles tiene una longitud de 1.860 km y fue diseñada durante la época soviética por lo que mantiene una estructura radial con el centro en Moscú y un ancho de vía de 1520mm, el mismo que Rusia y el resto de las antiguas Repúblicas Soviéticas y países de su órbita. 

Con el fin de facilitar los flujos comerciales en dirección norte-sur e integrar las redes de Letonia y demás países bálticos con las de la Unión Europea, se está construyendo línea de ferrocarril de ancho europeo, para pasajeros y mercancías, de 870 kms de largo, que unirá Tallin con Polonia,a través de Estonia, Letonia y Lituania. El proyecto conocido como Rail Baltica, será un ferrocarril de velocidad alta (hasta 240 kms/h para pasajeros y 120 kms/h para mercancías), que formará parte del Corredor Mar del Norte – Báltico. El coste de construcción del tramo báltico es de unos 5.800 millones de euros, de los que 1.900 millones de euros corresponden al tramo de Letonia. Los fondos provienen de la Unión Europea (CEF, hasta un 85%) y de los tres países bálticos. Esta línea está previsto que continúe a través de Polonia para enlazar con las redes ferroviarias europeas. El proyecto ya está iniciado y avanza a base de subsecuentes convocatorias de concursos. Se prevé que se haya terminado en 2026. Letonia juega un papel central en este proyecto ya que los tres países bálticos han formado una empresa mixta, RB Rail AS, que coordina de manera muy estricta todo el proyecto y está ubicada en Riga, la capital letona.

Transporte aéreo 

Letonia cuenta con un solo aeropuerto internacional, el Aeropuerto Internacional de Riga, RIX, propiedad del estado. Entre 2005 y 2018 ha pasado de recibir 1 millón de pasajeros a 7,1 millones en. El aeropuerto Internacional de Riga se ha convertido en el hub del transporte aéreo de la región de los bálticos. La estrategia desarrollada por la aerolínea de bajo coste letona Air Baltic y la política para atracción de otras aerolíneas ha cambiado de manera significativa la estructura de vuelos, pasajeros y servicios aeroportuarios en los últimos años. El aeropuerto ha acometido importantes proyectos de ampliación entre los que se encuentran la nueva terminal norte, inaugurada en 2016 y que amplió la capacidad del aeropuerto a 7-10 millones al año; y,  la ampliación de la pista a 3,2 km, que la convierte en pista de categoría 2, donde cualquier avión puede aterrizara. Actualmente se están desarrollando otra serie de proyectos entre los que se encuentra la construcción de una nueva terminal, la construcción de una nueva estación ferroviaria para la línea ferroviaria de Rail Baltica, la ampliación de la pista de estacionamiento para los vuelos de carga, la construcción de una nueva terminal y en un futuro el desarrollo de un parque de negocios en los terrenos aledaños al aeropuerto. 

Existen otros dos pequeños  aeropuertos regionales, el de Liepaja solo tiene vuelos a/de Riga y el Ventspils cerrado en 1983 y reabierto un par de meses en 2008.  

Oleoductos 

El sistema de oleoductos y gasoeductos en Letonia ofrece servicios de transporte y almacenamiento de petróleo, productos derivados del petróleo y el gas. La longitud total de los mismos en Letonia es de 417 kilómetros y 1.242 kilómetros respectivamente. Permiten conectar las plantas de extracción de petróleo y refinería en los países CEI (la más cercana está en Polock, en Bielorrusia) con los puertos de Letonia. En cuanto a interconexiones gasísticas con Estonia y Lituania, está planteada su ampliación en el marco del desarrollo e integración del mercado del Gas con el de la UE.  

 

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

El dinamismo de la actividad económica se refleja en el buen comportamiento del mercado laboral en los último años, que alcanza ya tasas de ocupación similares a las anteriores a la crisis. En el trienio 2008-2010 se perdieron más de 200.000 puestos de trabajo, la tasa de desempleo se triplicó desde la situación de práctico pleno empleo hasta alcanzar el 22% de la población activa en los peores momentos de la crisis. 

La tasa de desempleo registró un valor del 7,4% a finales de 2018, el valor más bajo de la última década, destacando especialmente el crecimiento del empleo en el sector de la construcción (80% de los empleos creados en 2018), seguido del empleo en el sector de las TIC. La tasa de desempleo masculina fue del 8,1%, mientras que la femenina se situó en el 6,2%. El número de puestos de trabajo ofertados en 2018 aumentó más de un 40% respecto al año anterior, lo que también se ha plasmado en un aumento del 1,6% en el número de ocupados.

El principal problema que enfrenta actualmente el mercado de trabajo en Letonia es el continuo descenso de la población activa (15-74) que disminuyó un 0,9% respecto a 2017. Esta tendencia provoca tensiones en el mercado de trabajo, ante la falta de trabajadores en determinadas regiones, que se plasma entre otros en significativas subidas salariales. En 2018, el salario medio creció un 5,8%, manteniéndose las subidas por encima del 5% en los cuatro años anteriores. Aunque el salario medio continúa siendo de los más bajos de la UE (430 € mes en 12 pagas), ha ido disminuyendo el número de empleados que reciben este salario en los últimos años, representando ya 1/3  el número de empleado que reciben sueldos mensuales superiores a los 1.000 euros.

Al continuo descenso de la población en Letonia, se le une también la distorsión geográfica del mercado laboral. Respecto a esto último señalar que la falta de movilidad laboral interna provoca situaciones de ofertas de empleo sin ocupar, como en la región de Riga donde el paro se sitúa en el 4% y las empresas tienen serias dificultades para encontrar personal cualificado y zonas del este de Letonia, como Latgale, donde la tasa de paro alcanza el 15%. Esto puede resultar en un paro estructural de difícil solución. En este mismo sentido, la tasa de parados de larga duración también es elevada, 1/4 de los demandantes de empleo lo son desde hace más de una año, lo cual muestra la la falta de formación adecuada para los puestos que se ofertan.

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PIB per capita y distribución de la renta

Letonia, junto a los demás países bálticos, ha experimentado uno de los mayores crecimientos del PIB per cápita respecto al conjunto de países de la Unión Europea. En concreto, según los datos de la Central Estadística de Letonia, éste ha pasado de 2.893 euros a principios del siglo XXI a un total de 15.329 euros en el año 2018, lo que supone un incremento medio interanual de 10,35%. Pese a la progresiva convergencia con los países de la Unión, el nivel de desigualdad, al igual que ocurre en la vecina Lituania, continúa siendo una de las asignaturas pendientes de estas economías.

En 2018, Letonia registró un índice GINI del 35,6, según datos de Eurostat, lo que sitúa a este país como el más desigual dentro de la UE, tan solo por delante de Bulgaria y Lituania (España se sitúa en el puesto 23, lo que es una mala posición para nuestro país). El índice para la media de la UE se sitúa en el 30,7 (valores más bajos indican menor desigualdad). Por otro lado, la relación entre la renta que posee el 20% de la población letona más rica y la renta que posee el 20% más pobre fue del 5,1 en 2018, el conocido como índice S80/S20 de desigualdad de ingresos, situando a Letonia en la posición 24 dentro de la UE. Como resultado de esta desigualdad, Letonia, al igual que ocurre en Lituania, presenta un elevado nivel de emigración y un bajo índice de natalidad, lo que le sitúa como uno de los países de la OCDE con mayor pérdida de población en edad de trabajar.
 

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Sector primario

El sector agrícola se ha reducido tanto en términos absolutos como relativos desde la independencia del país, el porcentaje de la agricultura en el PIB pasó del 23,1% en 1990 al 3,8% en 2018, la caída en la mano de obra ha sido aún más pronunciada (lo que ha mejorado la escasa productividad de las explotaciones) hasta situarse en el 7,7% de la población activa en el 2016. 

Según datos del censo agrícola de 2014 existen un total de 83.386 explotaciones agrícolas de todos los tamaños repartidas en 2.879.100 ha. de suelo de las que 1.933.800 ha. han sido clasificadas como suelo agrícola, lo que arroja un promedio de 23 ha. de suelo por explotación. El suelo agrícola utilizable se elevó a 1.796.300 ha. representando el área cultivable el 62,6% del total de suelo agrícola. El 73% de las explotaciones agrícolas presentan una estructura de autoconsumo. 

Tras la pérdida de mercados tradicionales en los 90, la producción agraria aumentó hasta un 11,3% en el 2000, debido a un aumento de las cosechas y de la producción ganadera, para irse ralentizando a partir de entonces, mostrando un crecimiento en torno al 6% anual. Este crecimiento estuvo muy por debajo de otros sectores de la economía acusando el proceso de terciarización de la economía en detrimento del sector primario.

Los principales subsectores son el cultivo de cereales, granjas de productos lácteos y cría de ganado porcino. Los cultivos más importantes son los cereales (trigo, cebada, avena y centeno), lino, remolacha, patatas y otros vegetales. La producción ganadera (carne de cerdo y de vaca, fundamentalmente), disminuyó en la década de los 90, pasando el país a depender de las importaciones de carne (durante los 25 años de independencia la producción de carne se redujo casi tres veces, la producción de leche - dos veces). 

El sector agrícola ha perdido peso en la economía por el desarrollo del sector servicios. Por otro lado, con motivo de la adhesión a la UE Letonia ha debido adaptar sus explotaciones agrícolas viéndose afectadas por la imposición de cuotas de producción por parte de la UE. 

Los bosques, que cubren el 49,5% del territorio, constituyen un recurso crucial para la producción maderera, la industria de papel y el turismo.

 

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Sector secundario

Una de los principales problemas que enfrenta el sector eléctrico en Letonia es una demanda limitada y con poca capacidad de crecimiento, primero por los objetivos marcados en términos de eficiencia energética (en este sentido, el sector residencial tiene un largo camino por recorrer, lo que conllevará una reducción de su demanda) y por otro lado la reducción de la propia población a lo que se le une la falta de proyectos a gran escala que conlleven un mayor consumo de energía.

La industria letona de la etapa anterior a la independencia (1991) estaba integrada en el sistema centralizado de la URSS, presentando un elevado grado de concentración y una fuerte dependencia de las importaciones de materias primas, energía y mano de obra. En 1990, el 38,9% de los ocupados en el sector industrial trabajaban en industrias relacionadas con la maquinaria y la electrónica y un 17% en la industria textil. Letonia era el Estado báltico más industrializado produciendo todos los trenes eléctricos y diésel de la Unión Soviética y más de la mitad de los teléfonos. Tras el colapso de la Unión y la independencia del país, la industria se vio afectada muy negativamente siendo necesario un proceso profundo de reconversión industrial hacia un sector orientado a una economía abierta de mercado.

Actualmente, el sector industrial letón supone el 23,19% del PIB y da empleo al 23,70% de la población activa . La industria manufacturera genera algo más del 12% del PIB y emplea al 12,04% del total de la población activa,siguiéndole en importancia dentro de este sector, la construcción que genera un valor añadido ligeramente superior al 6%.

Manufacturas.

El sector manufacturero es un sector eminentemente exportador, destino de 2/3 de sus ventas en 2018, destacando especialmente los subsectores de manufacturas de vehículos (91,8%), productos electrónicos (90,8%), industria ligera (85%) y maquinaria (84,4%). El sector de la madera también tiene un peso determinante en el sector exportador, exportando el 71,5% de su producción, siendo asimismo significativo su peso dentro del sector manufacturero. Genera el 28,6% del valor añadido de las manufacturas y emplea al 20,3% de los trabajadores del sector si no que además exporta el 71,5% de sus ventas.

La Industria alimentaria es la segunda en importancia generando el 21,4% de la producción manufacturera y dando empleo al 19,7% de los trabajadores del sector. Su producción se destina principalmente al mercado doméstico y sólo 1/3 se exporta. Su principal destino han sido los países CIS (Rusia, Ucrania y Bielorrusia), por lo que se ha visto negativamente afectado por las sanciones de Rusia, así mientras que el 2014 las exportaciones a los CIS suponían el 43% de las exportaciones de la industria alimentaria el porcentaje se redujo al 33% en 2018.

Las industrias de maquinaria y componentes, así como la de electrónica han comenzado a recuperarse después de la profunda reconversión realizada tras la independencia, con una reorientación de su producción hacia la UE. Tras la adhesión de Lituania a la UE, se han intensificado los intercambios con sus países miembros, hacia donde se han dirigido en media más del 50% de sus ventas en 2018. Los países CIS siguen siendo el segundo bloque en importancia.

En cuanto a producción, los subsectores de manufacturas que más han crecido más durante 2018 han sido el de maquinaria (9,1%), productos electrónicos (7,6%), productos minerales no metálicos (7,5%) y productos químicos y farmacéuticos (6%).  Como puede apreciarse, crecen sobre todo las manufacturas de productos de tecnología alta (alrededor de un 450% desde 2005) y media-alta (por encima del 300%). Sin embargo, su importancia relativa es todavía reducida (apenas un 17%) respecto al resto de manufacturas. Las manufacturas de productos de tecnología baja suponen el 63%.

Construcción.

Aun siendo un sector con un crecimiento muy volátil, altamente ligado a los ciclos económicos y al ritmo de recepción de los Fondos Comunitarios, la construcción ha ido ganado peso en el sector industrial desde la adhesión de Letonia a la UE.  Actualmente, la construcción está experimentando un crecimiento significativo sustentada tanto en el dinamismo de los proyectos de obra civil como en el de la construcción de viviendas. El elevado ritmo de absorción de los Fondos comunitarios explican en buena medida el actual dinamismo en el sector que se espera se mantenga durante los próximos dos años en línea con la recepción de los fondos provenientes del programa europeo 2014-2020.

Tras la moderación de la actividad en el periodo 2015-2016, resultado de la transición entre programas marco europeos, la construcción recuperó el dinamismo en 2017 apoyado en la obra civil ligada a la absorción de los fondos europeos y en la construcción de viviendas (residencial y oficinas). Como resultado su aportación al PIB volvió a alcanzar el 6%. En 2018, la actividad constructora se ha incrementado en un 21,9% respecto al año anterior, reflejando el dinamismo de la construcción de edificios (25,6%), obra civil (11,6%) y actividades de construcción especializadas (rehabilitaciones, reformas, etc.-27,8%).

Destaca, el ligero aumento de la actividad exportadora de la industria de la construcción. Mientras que en 2008 la industria operaba casi en exclusiva en el mercado local, en 2017 algo más de un 10% de sus ingresos se generan en el exterior.

Energía.

Durante los últimos años, el sector energético ha ido perdiendo peso gradualmente en el PIB, al mantener un ritmo de crecimiento estable inferior al del resto de la economía. Una de los principales problemas que enfrenta el sector eléctrico en Letonia es una demanda limitada y con poca capacidad de crecimiento, primero por los objetivos marcados en términos de eficiencia energética (en este sentido, el sector residencial tiene un largo camino por recorrer, lo que conllevará una reducción de su demanda de energía) y por otro lado la reducción de la propia población a lo que se le une la falta de proyectos a gran escala que demanden más  energía.

El consumo bruto de energía en Letonia (consumo de recursos energéticos en el sector de transformación más consumo final) se ha reducido en los últimos diez años y su composición ha variado en favor de un mayor peso de las energías renovables en detrimento del gas natural. En 2017, la proporción de las energías renovables en el consumo bruto de energía alcanzó el 33,6%la última década y el de gas un 21,8% (cayendo más de 6 puntos porcentuales). Esta situación ha favorecido la reducción de la dependencia energética del país, del 63,9% en 2005 al 47,2% en 2016.

A medida que aumenta el peso de las energías renovables en el consumo bruto de energía, Letonia se acerca al objetivo estratégico para 2020 de alcanzar el porcentaje del 40% del consumo final bruto de energía debe provenir de fuentes renovables hasta 2020. En esta misma línea, los Estados miembros se han comprometido a garantizar que en 2020 la proporción de energías renovables consumidas en el sector del transporte representarán el 10%. 

En cuanto al consumo energético por sectores económicos, destaca el sector del transporte como el que más energía consume fue el de transportes con un 30% del consumo total (un 14,6% más que en 2016). La principal fuente de energía utilizada por este sector es el petróleo (65,4%). Los hogares representaron el 29,2% del consumo energético, consumiendo principalmente madera, mientras que el consumo de gas natural se redujo un 10,9%. Por su parte, la industria representó el 21%, consumiendo también madera (54,2%).

En cuanto a la evolución de la actividad en la industria de transformación energética, destaca también el mayor peso de las renovables en la obtención de energía. La producción de energía para la calefacción y la electricidad que hace unos años se obtenía principalmente de los combustibles fósiles (con un peso importante del gas natural), comienza a sustentarse en las renovables. El uso de gas natural se ha reducido desde el 81% en 2010 hasta el 56,1% en 2017, año en que las renovables constituyeron el 43,5% de los recursos utilizados para obtener electricidad y calefacción. Como consecuencia, las importaciones de gas natural, petróleo y derivados se han reducido y han sido suplidas por la producción local de leña, biogás y otros tipos de biomasa.

Respecto a la producción de petróleo, Letonia no dispone de una refinería propia, por lo que todos sus productos refinados son importados, principalmente de Rusia, Bielorrusia y Lituania. Sin embargo, es un país importante en cuanto a transporte de petróleo por su ubicación geográfica. Cabe señalar que tras un lustro (2010-2015) de crecimiento en las importaciones de petróleo, en 2016 y 2017 el volumen de importaciones ha disminuido un 1,3% y un 4,8% respectivamente. Por su parte, el consumo de productos derivados del petróleo está siguiendo una tendencia inversa; tras unas caídas continuadas entre 2007 y 2012 (5,3% al año), la demanda creció un 3,5% en 2017 en línea con el dinamismo de la actividad económica.

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Sector terciario

La evolución del sector servicios refleja la terciarización de la economía letona, desde una economía planificada, previa a la independencia, a una economía de mercado plenamente integrada en la UE. Desde 1992 este sector ha crecido de forma continuada. En 2018, el sector servicios representó casi un 73% del PIB, y un 69,30% del total de la ocupación en Letonia. Los sectores más relevantes son los típicos en una economía desarrollada, encabezada por el comercio, servicios de educación y salud, así como la logística y transporte, telecomunicaciones y servicios a la vivienda.

Comercio, hostelería y turismo.

En 2018, el conjunto de estas actividades representaron el 15,9% del VAB. Dentro del sector del retail, se observa un crecimiento generalizado (16,2% en el periodo 2015-2018). El comercio de productos alimenticios creció un 14,7% ese periodo , mientras que los no alimenticios crecieron un 15,8%. Este crecimiento es consecuencia de las mejoras en el mercado laboral y el crecimiento de los salarios, que han incentivado el consumo interno.

Por su parte, el sector de la hostelería se ha visto positivamente afectado por el auge del turismo, aumentando su volumen de producción en un 8% entre el 2017 y el 2018, según muestran los datos oficiales.
Respecto del turismo, los últimos datos disponibles muestran un crecimiento del 31,3% durante el periodo 2015-2018. En total 2,8 millones de personas visitaron Letonia en 2018, en comparación con los 2,1 de 2015. En cuanto al turismo extranjero, éste creció un 30,6% en el periodo 2015-2018 y los principales países de procedencia de los turistas fueron: Rusia, Alemania, Lituania, Estonia y Finlandia. Las principales ciudades visitadas fueron Riga (51,1%), Jūrmala (7,52%) y Liepāja (3%). 

Transporte y almacenamiento.

Este sector supuso prácticamente el 10% del total de la economía en el año 2018.R El transporte ha estado vinculado tradicionalmente al transporte internacional de mercancías, al ser Letonia un hub de comunicaciones en los ejes de comercio norte-sur y este-oeste. A pesar de que las actividades de carga y descarga en los puertos y el transporte ferroviario de mercancías se resintieron durante los últimos años, en 2018 mostraron claros signos de mejoría, aumentando un 7% las actividades en los puertos y un 16% el transporte ferroviario de mercancías.

Respecto a los pasajeros, el transporte de estos se ha mantenido más o menos estable en los últimos años. Sin embargo, destacan algunas partidas, como el crecimiento del transporte por ferries, que ha aumentado un 7% entre 2017 y 2018; el transporte por vía aérea, que ha crecido un 10% entre los dos últimos años; y el transporte ferroviario que supuso un crecimiento del 4,2%.

En cuanto al transporte por carretera, cabe señalar que en 2018 se transportaron más de 76 millones de toneladas de mercancías (un 12,7% más que en 2017). Las principales mercancías transportadas fueron minerales metálicos y otros productos de la explotación minera (29% del total), productos procedentes de la agricultura, caza, silvicultura y pesca (22,24%) y madera y sus derivados (12,7%). Cabe destacar también que los precios en este sector se elevaron en 2018 alrededor de un 3,3%, debido principalmente al incremento de los precios de los carburantes en un 8%.

Sector inmobiliario

El sector inmobiliario tiene un peso creciente en el sector servicios. Este ha registrado un aumento considerable en los últimos años, creciendo un 15,4% entre 2015 y 2018, hasta generar el 16% del PIB de la economía. La creciente actividad inmobiliaria ha ido acompañada de un aumento de la inversión en el sector, en torno al 10,41% entre 2016 y 2017 (últimos datos disponibles).

Respecto a los precios, el crecimiento tanto en las actividades inmobiliarias como en la construcción (comentado en el epígrafe anterior) ha supuesto un incremento del 4,8% en el precio medio de la vivienda en 2018. Tan solo los precios en el conjunto de bebidas alcohólicas y el tabaco crecieron a un ritmo superior.

Según datos de Arco Real Estate (compañía inmobiliaria líder en los países bálticos) y Ober Haus Market Report Baltic States 2019, los precios en Riga subieron alrededor del 2,85% entre 2017 y 2018, situándose el m2 en las zonas residenciales entorno a los 782 euros de media para apartamentos antiguos y entre 1.200 y 1.800 para los nuevos. Respecto a las viviendas en el centro de la ciudad, las nuevas presentan un precio por m2 de entre 2.100 y 4.000 euros (alcanzando incluso los 6.000 euros los apartamentos más lujosos). Otras ciudades han sufrido un incremento de precios más pronunciados, como el 11% de Ogre en los tres primeros trimestres de 2018 (últimos datos) y el 9% en Kauguri.

Respecto a los alquileres, según datos del informe Ober-Haus-Market-Report-Baltic-States-2019, a finales de 2018 las oficinas de clase A tenían un precio de entre 12 y 16 euros m2, al igual que en el 2017, mientras que en las oficinas de clase B, este rango oscilaba entre los 8 y 12 euros (similar también al rango del 2017). En cuanto a los pisos, no ha habido un cambio significativo entre 2017 y 2018, aunque entre 2016 y 2017 si que hubo un aumento medio del 5%.
 

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