Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

El general Ne Win, que llegó al poder tras un golpe de estado en 1962, introdujo un régimen socialista de autosuficiencia que sumió a Myanmar en un escaso desarrollo económico. Además, la Junta Militar birmana fue reiteradamente acusada de cometer violaciones de los derechos humanos, lo que dio lugar a duras sanciones de la comunidad internacional que causaron el aislamiento del país. Algunas de ellas, aunque mucho más leves, se mantienen hoy.

Después de que la Junta Militar birmana presentara una agenda con pasos hacia la democratización, la actitud de los países y organizaciones internacionales ha sido más conciliadora. Este avance y las reformas de las que ha sido objeto la economía birmana a fin de liberalizar el comercio y la inversión, han facilitado que Myanmar se reintegre de nuevo en el panorama internacional.

Pese a estos avances, Myanmar es hoy en día uno de los países más pobres del mundo. El peso de la agricultura, es aún considerable (en torno al 30% del PIB) y su sector industrial ha crecido en los últimos años, aunque el país carece de la tecnología y bienes de equipo para sustentarlo. El sector servicios, gracias al auge del turismo y el comercio, sigue en crecimiento.

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Precios (minoristas y mayoristas)

La tradicional política acomodaticia y la monetización del déficit público han causado tensiones inflacionistas en Myanmar en los últimos años. Sin embargo, gracias a una ley promulgada en julio de 2013, esta institución se vio dotada de mayor autonomía en el ejercicio de la política monetaria, persiguiendo el objetivo de control de precios, aunque su capacidad, dada su escasa trayectoria y experiencia, aún es limitada y sigue financiando parte del déficit público. No obstante, tanto el BM como el FMI esperan que en los próximos años el recurso a la monetización deje de ser una fuente de financiación del déficit público.

La inflación en la economía de Myanmar, medida por el índice de precios de consumo (IPC), en el 2016/2017 alcanzó un 4,6% de media, gracias a la recuperación de la producción agrícola y la eliminación de los efectos sobre la inflación derivados del ciclón Komen del año 2015.

No obstante, la tasa media de inflación media aumentó al 5,9% en el 2017-2018, llegando al 8,2% en agosto (yoy), revirtiendo la tendencia moderada asentada durante el año anterior. Este repunte de los precios se explicaría por un aumento de los precios de los alimentos, la depreciación que experimentó el myanmar kyat durante ese año y el aumento del precio internacional del crudo.

Durante el 2018-2019, el IPC mostró tasas todavía mayores, del 8,6% de media anual, alcanzando un 10,9% interanual en julio de 2019. Los motivos apuntan al aumento de los precios de la electricidad en verano de 2019, como parte de la política energética del gobierno para garantizar la sostenibilidad del sistema.

Finalmente, el último dato del IPC apunta una caída de la inflación, siendo del 5,2% interanual en abril de 2020. Esto podría explicarse por una caída de en el consumo e interrupciones en la cadena de suministro. Alimentos, prendas de vestir, bebidas alcohólicas, ocio, cultura, combustibles y artículos de oro son los productos que habrían conducido a la moderación del IPC durante este tiempo. Además, el efecto de la subida de los precios de la electricidad del año anterior se disipará durante este año.  

En el medio plazo, las instituciones financieras internacionales prevén que la inflación se mantendrá en valores cercanos al 5% durante los próximos cinco años. Algunos expertos concluyen también que el nivel de inflación en la economía de Myanmar es compatible con el nivel de desarrollo del país y la reasignación de los recursos productivos en los diferentes sectores económicos.

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Uno de los principales factores de crecimiento que han impedido  al país alcanzar un nivel de crecimiento económico aceptable es el deficiente estado de sus infraestructuras. Aunque el gobierno democrático parecía haber dado una cierta prioridad ala modernización y expansión de sus infraestructuras, el golpe de estado y el establecimiento de la dictadura militar en febrero de 2021, ha puesto la casi totalidad de proyectos y planes de inversión y desarrollo en infraestructuras en un estado de suspensión, hasta la normalización del país. La guerra civil, declarada por el Gobierno de Unidad Nacional (NUG) en el exilio, en septiembre de 2021, y los enfrentamientos armados ocurridos en la casi totalidad del país ha supuesto un deterioro considerable de las infraestructuras de carreteras, ferroviarias, energéticas y de telecomunicaciones... lo que ha supuesto que el déficit de infraestructuras ha aumento, en lugar de disminuir, como estaba inicialmente previsto.

Según el Banco Asiático de Desarrollo, Myanmar habría necesitado una inversión de 60.000 MUSD entre 2016-2030 para mejorar sus infraestructuras. Este objetivo había sido interiorizado por el Gobierno de Myanmar  de entonces e incluido en sus planes sectoriales (Plan Nacional Maestro de Transporte 2014 y el Plan Nacional Maestro de Logística en desarrollo) y en su estrategia transversal de desarrollo, el Myanmar Development Master Plan. No obstante, la capacidad financiera de Myanmar no es lo suficientemente robusta como para hacer frente de manera individual la inversión necesaria para alcanzar los objetivos. Es por ello  que el papel de sus socios de cooperación y la inversión privada nacional e internacional, a través de modelos PPP o BOT, era vital para el desarrollo de la red de infraestructuras del país. La apertura del país a partir de la  fase democrática comenzada en 2012 y culminada en el año 2015 con la elección del gobierno del NLD, había facilitado esa financiación y cooperación internacional.  Un aspecto destacable del desarrollo de las infraestructuras del país es la  importancia geoestratégica para la competencia por el liderazgo en el Sudeste Asiático por parte de sus potencias vecinas (India, China y Japón), siendo el caso más emblemático el importante papel que juega Myanmar en la BRI china. Con la dictadura militar, y la salida de las empresas internacionales, y el parón de la inversión internacional, China se ha quedado como principal socio del gobierno militar, aunque en menor medida y para proyectos concretos, Tailandia se mantiene también como socio importante.

Carreteras:
Myamar tiene 148.690 km de  red viaria, que en general está en deficiente estado de desarrollo y conservación. Aunque el transporte por carretera  es el medio de transporte más importante del país, debido a que la mayoría de pueblos y ciudades sólo son accesibles por esta vía. No obstante, dentro de ASEAN, las carreteras de Myanmar son las menos desarrolladas,  sólo el 40% de éstas están pavimentadas y la red de carreteras secundarias y locales se encuentra en muy mal estado, quedando algunas de ellas incluso en estado no transitable en la estación del monzón. El BAsD, ya antes del golpe de estado y de la guerra civil subsiguiente,  consideraba que el 60% de la red de Myanmar necesitaba urgentemente trabajos de reparación y consolidación, dado su pobre estado. Desde el golpe de estado la conservación de las carreteras en zonas rurales afectadas por los enfrentamientos, que es la mayoría del país,  se ha suspendido, y los enfrentamientos y ataques han deteriorado adicionalmente el estado de las carreteras.

Pese a la ampliación llevada a cabo los gobiernos de Myanmar desde 2004, la densidad de carreteras en Myanmar se mantiene en los niveles más bajos de la región. También, las conexiones fronterizas de Myanmar con sus países vecinos son limitadas y precarias. Queda pendiente asimismo mejorar la conexión terrestre entre las zonas rurales y las ciudades, a través de una mejora de las infraestructuras viales existentes, invirtiendo en su mantenimiento, para así cumplir con los objetivos de desarrollo equitativo de las diversas regiones del país... pero en el estado actual del país, este es un objetivo muy secundario para la Junta Militar.

Además, las señales de tráfico en Myanmar no cumplen con los estándares internacionales. El diseño de las salidas a las estaciones de servicio y descanso y el trazado de las curvas en algunos tramos de las carreteras tampoco es adecuado, lo que da lugar a numerosos accidentes. Los trabajos de mantenimiento de las carreteras, ya antes de la Dictadura militar, han sido siempre exiguos, lo que causa que estas vías se encuentren a menudo en mal estado, especialmente en la época de monzones cuando se producen inundaciones y deslizamientos de tierras. Los baches sin reparar son también muy habituales, así como otros tipos de obstáculos y arcenes no transitables.

Los anteriores Gobiernos de Myanmar, en línea con el Plan Maestro Nacional de Transporte de 2014, han dado prioridad a las infraestructuras de carreteras para mejorar el transporte terrestre y las conexiones por tierra con los diferentes países de la región, con el fin de impulsar la integración económica y cumplir con los compromisos en el marco del Plan Director de ASEAN. Dada la importancia del desarrollo de estas infraestructuras para modernizar el país, fomentar su desarrollo y las interconexiones. El nuevo Gobierno de la Junta Militar, aunque no ha cancelado los Planes existentes anteriores al golpe de estado,  no ha otorgado  prioridad alguna a este sector, ni a la realización de los proyectos pendientes. El Ministerio de Construcción es el que mantiene, nominalmente,  las competencias de desarrollo de la red de carreteras y puentes del país.

Las principales carreteras de Myanmar en término de tráfico son los siguientes:

- Carretera Nacional 1- NR1: Cruza el país de sur a norte, conectando Yangón y Mandalay, las dos ciudades más importantes del país, a través de otras con especial relevancia como Bago, Taungoo, Pyinmana, la capital Naypyidaw y Meikhtila. Tiene un total de 695 km de longitud.

- Autopista Yangon-Mandalay: más reciente que la anterior, discurre paralelamente a la NR1, conectando igualmente Yangon con Mandalay. Tiene 586 km de longitud y reduce a la mitad el trayecto entre estas dos ciudades respecto a la NR1.

- Carretara Meikhtila – Tachileik: Es una ramificación de la Carretera Nacional 1 de 205km de longitud que conecta Meikhtila con Tachileik, ciudad del Estado Shan fronteriza con Tailandia. A su vez, esta carretera pasa por la capital de este estado, Taunggyi. . Tiene una longitud de 790 km.

- Carretera Nacional 3–NR3: Esta carretera de 477 km, conecta la ciudad norteña de Mandalay con Muse, ciudad fronteriza con China, de especial relevancia en cuanto al comercio de mercancías.

- Carretera Nacional 2 – NR2- Yangón – Pyay: Esta carretera fue construida con la ayuda del Gobierno de Japón, y es considerada la mejor carretera en Myanmar, uniendo la antigua capital del país con Pyay, un importante centro para el comercio en el delta del río Ayeyarwady.

- Carretera Pyay – Magway: En realidad es una extensión de la anterior, conectando Pyay a lo largo de la orilla oriental del río Irrawaddy. Desde Magway, la carretera continúa a Bagan, pasando por Yenangyaung, que es la ciudad principal de perforación petrolífera del centro del país.

- Carretera Nacional 8 - NR8 - Payagyi (Bago)-Thaton-Mawlamyine-Dawei-Myeik: es la autopista más importante del sur. Conecta con la NR1 en Payagyi (Bago) y termina en Myeik, al sur de país.

Asimismo, existe la autopista de conexión India-Myanmar-Tailandia, de 1.400km de extensión, desde Moreh (India) a Mae Sot (Tailandia) y que forma parte del Corredor Económico Este-Oeste de la Subregión del Gran Mekong, con el objetivo de fomentar la integración e interconexión a nivel regional. La ruta completa de este corredor cuando esté terminado será Moreh (India) – Tamu (Myanmar) – Kalewa (Myanmar) – Yagyi (Myanmar) – Monywa (Myanmar) – Mandalay (Myanmar) – Meiktila (Myanmar) – Nay Pyi Taw (Myanmar) – Payagyi (Myanmar) – Theinzayat (Myanmar) – Thaton (Myanmar) – Hpa'an (Myanmar) – Kawkareik (Myanmar) – Myawaddy (Myanmar) – Mae Sot (Tailandia).

Las obras para la construcción de esta autopista comenzaron en 2012 y concluyeron en 2019. El primero de sus tramos (Myawaddy- Thinggan Nyenaung- Kawkareikya, de 26,5km) fue inaugurado en agosto de 2015, reduciendo el tiempo de transporte de 3 horas a 45 minutos. El proyecto ha sido una prioridad para India, al tratarse de su mayor conexión terrestre con el Sudeste de Asia y se estudia su próxima ampliación para alcanzar Vietnam, Camboya y Lao, proyectándose nuevas ampliaciones en el territorio de Myanmar para alcanzar este último destino.

El gobierno indio está financiando la renovación de 73 puentes en Myanmar dentro de esta ruta, que fueron construidos en la II Guerra Mundial. Por su parte, BAsD ha propuesto promocionar un servicio de autobús a lo largo de la ruta. Además, también cabe destacar el proyecto de transporte multimodal de Kaladan, que supone una inversión en infraestructuras de transporte de 500 MUSD. Este proyecto incluye la construcción de una carretera que conecte Plaetwa con Mizoram, en India.

También, se debe destacar el proyecto de la carretera elevada de Yangón, financiado a través de un crédito concesional japonés y mediante un sistema de PPP, en actual licitación, el cual será el primer proyecto de infraestructura de transporte a desarrollar a través de una PPP en el país. Los trabajos preparatorios del proyecto habían comenzado en 2020, pero su estado actual es de suspensión, aunque no se ha cancelado.

Finalmente, cabe el proyecto de la carretera entre Muse y Mandalay, la cual, de realizarse, será el mayor proyecto de infraestructura vial en Myanmar con un presupuesto estimado inicialmente de hasta US$ 4.000 millones . El proyecto servirá de conexión en el tramo nororiental de Myanmar cruzando los Estados de Shan y Kachin y las Regiones de Sagaing y Mandalay a través de una carretera de 446 km. El proyecto se había planeado con una esquema de colaboración BOT, pero su ejecución ha sido suspendida.


Puertos:

Myanmar cuenta con diez puertos relevantes: Yangón, Sittwe, Kyaukphyu, Thandwe, Pathein, Mawlamyine, Thilawa, Dawei, Myeik y Kawthaung. El resto de puertos son pequeños puertos costeros. Según las estadísticas de la autoridad portuaria de Myanmar, el 90% del total de mercancías que se reciben por vía portuaria, se manejan en los puertos de la Región de Yangón, los cuales igualmente tienen escasa capacidad y profundidad.

En la construcción de varios de estos puertos han participado gobiernos extranjeros, como sería el caso de los puertos de las Zonas Económicas Especiales de Dawei y Kyaukphyu, como se hablará más adelante en el apartado de Zonas Económicas Especiales, y el puerto de Sittwe.

Este último, situado en el estado de Rakhine, en la desembocadura del río Kaladan, ha sido financiado y construido por el gobierno de India, con un coste de 120 MUSD. El puerto, forma parte de un ambicioso proyecto de mayor envergadura denominado Proyecto de transporte multimodal de tránsito de Kaladan (Kaladan Multi-Modal Transit Transport Project), igualmente con financiación del gobierno indio. Antes de esta colaboración, la única ruta alternativa al litoral nordeste de la India era una franja de territorio indio situada entre Bangladesh y Bután, conocido como corredor de Siliguri. Además del fin comercial, el proyecto tiene una inmensa importancia para garantizar los intereses de India en la región, rivalizando con China, que ha llevado a cabo un importante proyecto en Kyaukphyu, como se explica más adelante.

Otra infraestructura comercial relevante es la terminal de uso múltiple de capital privado operada por la empresa Hutchinson Ports Holdings, que es la Myanmar International Terminals Thilawa MITT, cerca de la desembocadura del río Yangón. La terminal, situada a 25km de Yangón y cerca de la Zona Económica Especial de Thilawa, cuenta con cinco embarcaderos capaces de manejar una amplia variedad de cargas y que permiten además a buques de gran calado atracar, a diferencia de otras terminales más adentradas en la ciudad. Además, una línea ferroviaria une esta terminal con Yangón.

Desde junio de 2016 las aduanas de todos los puertos de Myanmar están teóricamente abiertas las 24h del día. Anteriormente a 2016, las aduanas de Myanmar (incluso en el puerto de Yangón) estaban abiertas de 9h a 18h, lo que creaba retrasos y congestión. El despacho de aduanas en horas extraordinarias (fuera del horario anterior) está sujeto a una tasa adicional. Con el golpe de estado y la instauración de la dictadura militar, el movimiento de Desobediencia Civil, que motivó que muchos funcionarios (incluidos los de  aduanas) dejaran sus puestos, y que procedieran a ralentizar los procesos de la Administración, hizo que los retrasos en Aduanas aumentaran, pese a la fuerte reducción en los volúmenes de comercio. La dura represión de la Junta con el Movimiento de Desobediencia Civil,  ha ido reduciendo los problemas en aduanas, a pesar de la recuperación de los volúmenes de comercio.

Existen algunos proyectos de ampliación de estos puertos, aunque la mayoría se han suspendido tras el golpe de estado:

1. Se espera que Italian-Thai Development lleve a cabo la ampliación del puerto de aguas profundas de Dawei, con el apoyo del gobierno japonés. Sin embargo, el proyecto lleva paralizado desde 2013 como se explicará más adelante.

2. Hutchison Port Holding de Hong Kong, lleva a cabo la segunda fase de ampliación del puerto de Thilawa, con el apoyo del gobierno japonés de 120,4 MUSD.

3. El gobierno chino financiará la ampliación del puerto de aguas profundas de Kyauphyu, que está siendo realizada por un consorcio de empresas chinas, dentro del proyecto de Zona Económica Especial, que se explicará más adelante.

4. El grupo singapurense Adani está desarrollando la ampliación del puerto situado en el distrito de Ahlone, Yangón, mediante la construcción de una segunda terminal comercial de carácter internacional. Con este fin, se está destinando un presupuesto de 240 millones USD.

Myanmar también estaba comenzando a desarrollar varios proyectos para mejorar la infraestructura de transporte fluvial en el país. El Directorate of Water Resources and Improvements of River Systems (DWIR) ha propuesto siete proyectos (cuatro de ellos prioritarios) para mejorar el tráfico de mercancías y de personas, destacando el puerto fluvial de Mandalay, en la localidad de Amarapura, el cual se encuentra en construcción. De nuevo, el golpe de estado y la dictadura militar han alterado  completamente los calendarios y horizontes de realización de estos proyectos.

Finalmente, el Gobierno anterior  también contaba con planes para desarrollar puertos secos a lo largo de la red de infraestructuras de transporte terrestre, en base a un modelo de desarrollo de infraestructuras por corredores y polos económicos. Entre ellos, cabe destacar los puertos secos de Ywar Thargyi en Yangon y de Myit Nge en Mandalay, interconectados por tren y carretera, y desarrollados y  operados a través de BOT por empresas de capital local y extranjero... y cuya realización está en un compás de espera.


Aeropuertos:

Myanmar cuenta con 32 aeropuertos operativos, 3 de ellos internacionales (Yangón, Mandalay y Nay Pyi Taw). De acuerdo al Departamento de Aviación Civil de Myanmar (DCA) los aeropuertos domésticos de Nyaung U (Bagan), Heho (Lago Inle), Thandwe, Sittwe y Dawei son los más activos. En el otro extremo, algunos aeropuertos no están en funcionamiento debido al escaso tráfico de pasajeros. Con la crisis del COVID, y posteriormente con el golpe de estado, el único aeropuerto que quedó abierto para vuelos internacionales fue el de Yangón. La cancelación de los vuelos comerciales a raíz del golpe de estado, y el posterior cierre efectivo del país, ha significado la suspensión de la casi totalidad de los vuelos internacionales y una fuertísima reducción de los nacionales, que ahora en mayo de 2022 se empiezan a restablecer.

El proyecto más importantes de creación de nuevas infraestructuras aeroportuarias es el aeropuerto internacional de Hanthawaddy, situado cerca de Bago a 80km de Yangon, e ideado para aliviar la congestión del aeropuerto de Yangon. El consorcio Yongnam Holdings Ltd. (que incluye a una filial de la singapurense Changi Airport Group y la japonesa JGC Corp) resultó adjudicatario en octubre de 2015 sobre la base de una asociación público-privada, firmando posteriormente en junio de 2016 el acuerdo marco con el DCA. No obstante, dicho acuerdo prescribió a principios de 2018, aunque se consiguió su renovación en 2019. No obstante, todavía no se ha concretado cuándo empezarán las obras, retrasadas este año por el Covid-19. El coste estimado del proyecto es de 1.500 MUSD, con una capacidad de tránsito estimada de 12 millones de pasajeros al año. Con las suspensiones de vuelos por el COVID y el golpe de estado, los planes de realización del proyecto se han aparcado.

El aeropuerto de Yangón fue objeto de una ampliación en los años 2015-2016. YACL, subsidiaria de la empresa Asia World Group, se adjudicó el contrato en 2013 y firmó un contrato de concesión con DCA en 2015. La nueva terminal (T1) fue inaugurada en marzo de 2016 con una capacidad de 20 millones de pasajeros al año. La terminal internacional ya existente, que también es gestionada por Asia World Group, fue rebautizada como Terminal 2 (T2). Los trabajos de ampliación también recogían un plan para crear una "ciudad aeroportuaria" que comprendía hoteles, tiendas y un centro cultural y comercial. Aproximadamente, el 80% de los vuelos que aterrizan en Myanmar lo hacen en el aeropuerto de Yangón. El número de pasajeros de este aeropuerto creció de 1,99 millones en 2010 a 6,5 millones en 2019. . No obstante, la irrupción del Covid-19 en 2020  y el golpe de estado en 2021 ha supuesto una caída dramática del número de pasajeros, y de vuelos, en este aeropuerto.

También se  realizó un plan de renovación para el aeropuerto de Mandalay, que incluyó la construcción  de una terminal para mercancías, entre otras mejoras, y que fue realizado entre 2015 y 2017.


Ferrocarril:

El sector ferroviario en Myanmar estaba operado en régimen de monopolio por la empresa de propiedad estatal Ferrocarriles de Myanmar (Myanma Railways).  La red ferroviaria de Myanmar cuenta con 8.737 km de vía férrea estrecha (1.000 mm) que pasan sobre 121.023 puentes y atraviesan 12 túneles en total. El país cuenta con 960 estaciones y 436 locomotoras que circulan a una velocidad media de 40-50 km/h. Se calcula que el 80% de la red ferroviaria está inoperativa por el estado de las vías. Los datos disponibles, sin embargo, son de 2018, y aunque se han realizado algunos proyectos de mantenimiento y mejora de algunas vías desde entonces, el estado general de la red se encuentra al borde del colapso. Con el golpe de estado y el establecimiento de la Dictadura Militar, las operaciones ferroviarias se han suspendido en todo el país, lo que posiblemente suponga el fin de los ferrocarriles birmanos.

La red ferroviaria se ha ampliado considerablemente en los últimos veinte años, con la prioridad de mejorar los servicios de transporte y conectividad con las zonas remotas del país. Las principales rutas del país son las siguientes:
1. Yangon – Naypyidaw – Mandalay
2. Yangon – Pyay - Bagan
3.
Yangon – Mawlamyine – Dawei
4. Mandalay – Myitkyina

De acuerdo con la evaluación del BAsD, la red se encuentra en mal estado y la inversión en infraestructura básica, tales como renovación de raíles, sustitución de traviesas, y modernización de los sistemas de señalización y comunicaciones, es necesaria por encontrarse las existentes en un estado muy inadecuado. En este sentido, los datos de volumen de tráfico ferroviario en Myanmar muestran un uso en declive. El número de usuarios apenas ha aumentado entre 2015 y 2018, y el volumen de mercancía transportada se ha reducido en un 20,1% entre estos años, pasando de 1.990 toneladas a 1.590. Tras la dictadura se ha suspendido el tráfico ferroviario, tanto de mercancías como de pasajeros.

Bajo el marco de los planes de Reforma Económica y Social, el gobierno se comprometió a mejorar la calidad de las rutas que conectan los importantes centros económicos en el país, como Yangón-Mandalay-Myitkyitna y Bago-Mawlamyine, cuya modernización será financiada por JICA (tramo Yangon-Mandalay) y el Korea Eximbank (tramo Mandalay-Myitkyina), y  Bago-Mawlamyine, financiada por el India Exim Bank. Existen también varios planes para conectar Myanmar con otros países mediante vías ferroviarias:

- Ruta de transporte ferroviario desde la provincia china de Kunming hasta Singapur que incluye parte de su recorrido en territorio birmano.
- Ruta desde Dawei, al sur de Myanmar, pasando por Bangkok, que conecta con Aranyaprathet, en la frontera entre Tailandia y Camboya.
- Ruta para conectar India-Myanmar-Tailandia a través de las ciudades Jiribam (India), Kalay (Myanmar) y Mae Sot (Tailandia).

Finalmente, la firma del MoU entre China y Myanmar para la creación de un corredor económico entre ambos países, el China-Myanmar Economic Corridor, desde la ZEE de Kyaukphyu podría suponer la articulación de una nueva vía ferroviaria que conecte la ZEE, como con China, como se verá más adelante. Esta línea, que  atraviesa desde parte de Myanmar, y una la ciudad China de Xinguan,  y pasa por  Kunming-Muse-Lashio-Mandalay-Kyaukphyu,  ha sido inaugurada en mayo de 2022. También existe un plan de rehabilitación de la línea ferroviaria entre Yangón y Mandalai, y la modernización de los trenes, financiado por la cooperación oficial japonesa (JICA), que teóricamente  sigue en ejecución, aunque substancialmente retrasada.

Zonas Económicas Especiales en Myanmar

Tras las reformas económicas iniciadas en 2011, se dio la bienvenida a la inversión extranjera, razón por la cual el gobierno de Myanmar comenzó a facilitar la creación de Zonas Económicas Especiales (ZEE) con el fin de facilitar el desarrollo económico del país y la llegada de capitales extranjeros.

La ley de Zonas Económicas Especiales, promulgada en 2014, prevé la creación de varias áreas industriales en Myanmar, a través de una serie de incentivos fiscales y no fiscales para hacer estas zonas atractivas de cara a los inversores, tales como vacaciones en el pago del impuesto de sociedades o exención del pago de aranceles para productos importados, entre otros.

Actualmente, existen tres ZEE en Myanmar: Thilawa, Dawei, y Kyuakpyu, las dos últimas aún en fase de desarrollo.

Hasta la fecha, la inversión en las ZEE de Myanmar ha sido constante, gracias al interés de los inversores por aprovechar la floreciente economía y los incentivos, y la seguridad en el suministro de agua, electricidad y otras infraestructuras industriales y logísticas que suponen la excepción dentro de las deficiencias en infraestructuras del país.

No obstante, existe una creciente oposición pública al desarrollo de las ZEE previstas, debido al papel dominante que podría ejercer China y otros gobiernos extranjeros en los megaproyectos de infraestructuras que son necesarios para el desarrollo de las ZEE, así como en los procesos de adquisición de tierras e impacto medioambiental que acompañan estos proyectos.

- Dawei ZEE

La zona de Dawei se sitúa en el sudeste de Myanmar, a lo largo de la costa de Andamán, próxima a Tailandia. Con una extensión estimada de 20.000 hectáreas, se proyectó para que esta ZEE sirva principalmente a las industrias del acero, fertilizantes, energía y plantas petroquímicas (terminal de recepción de gas natural licuado). Dentro de la ZEE de Dawei está planificada la construcción de un puerto de aguas profundas y un polígono industrial de 196km2, así como toda la infraestructura necesaria para su pleno funcionamiento, como carreteras, plantas energéticas, desarrollo de red eléctrica, etc. También, se ha planificado un astillero para la construcción y reparación de buques que hagan uso del puerto.

El proyecto ha recibido financiación y apoyo de Tailandia y Japón. Así, Japón, Myanmar y Tailandia firmaron un memorando de intenciones en julio de 2015 durante la VII Cumbre Mekong-Japón celebrada en Tokio, donde acordaron el desarrollo de la ZEE de Dawei a través de la sociedad vehículo Dawei SEZ Development, con participación igualitaria de los tres países.

El contrato de concesión para la construcción de esta área lo firmó la constructora tailandesa Italian-Thai, a través de su filial Dawei Development por un montante de 600 MUSD y por un periodo de 70 años, a cambio de un 25% de la gestión del proyecto. Además, el gobierno tailandés ofreció un préstamo al gobierno de Myanmar con un interés del 0,10% con el objetivo de construir 137 km de carretera entre Dawei y la frontera tailandesa, lo cual también apoyaría las ZEE fronterizas de Tailandia. Por parte de Japón, la financiación corre principalmente a cargo de la JICA (Agencia para la Cooperación Internacional de Japón), lo que permite al país estrechar lazos económicos con las naciones del Mekong y rivalizar con China por el predominio en la región.

El puerto de Dawei, una vez queden las obras terminadas, podría rivalizar con el de Singapur en capacidad. Asimismo, supondría una alternativa al estrecho de Malaca. Los 196 km2 con los que contaría la zona industrial de esta ZEE, la convertiría en uno de los mayores parques industriales del Sudeste Asiático. No obstante, este proyecto ha estado paralizado desde que en el 2013 la constructora Italian-Thai se retirara del proyecto por restricciones financieras. Además, el proyecto ha sido criticado por su potencial impacto medioambiental y por no garantizar compensaciones adecuadas por la construcción a la comunidad local.

Actualmente, el proyecto sigue en una fase preliminar de elaboración de los debidos informes de impacto medioambiental, social, económico, etc, a través de JICA. El tamaño del proyecto se podría reducir a solo 27 km2. Italian-Thai seguiría como parte inversora, aunque se habría abierto la posibilidad de participación en la inversión a otras empresas.


-Kyaukphyu ZEE

La ZEE de Kyaukphyu, de 16.000 hectáreas de extensión, se encuentra en la costa occidental de Myanmar, en la isla de Ramree en el estado de Rakhine.

El puerto de Kyaukphyu sirve desde hace tiempo como punto de exportación de bienes de Myanmar, si bien la zona ha cobrado importancia desde la construcción en 2013 de un gaseoducto de metano y un oleoducto de 2.800km de extensión, desde el puerto de Kyaukpyu hasta las provincias de Guizhou y Guangxi, pasando por Yunnan, lo que permite a China actualmente trasportar gas y crudo procedente de la Bahía de Bengala a su territorio, evitando el estrecho de Malaca. La inversión, valorada en 2.500 MUSD fue realizada en su totalidad por China National Petroleum Company (CNPC).

El gobierno chino también propuso un proyecto de mayor amplitud, consistente en la construcción de una línea ferroviaria siguiendo la ruta de las tuberías, valorado en 20.000 MUSD, y que permitiría a China importar más fácilmente madera y otro tipo de materias primas, a la vez que facilitaría el flujo de trabajadores chinos. Como se indica arriba, en 2019 se iniciaron los estudios de viabilidad e impacto de esta línea ferroviaria para el tramo que cruzaría Myanmar de norte a sur.

La ZEE de Kyaukphyu incluye un puerto de aguas profundas, un parque industrial y un proyecto residencial, además de una planta energética de ciclo combinado y un puerto de contenedores. El consorcio seleccionado para la realización de las obras está liderado por la compañía china CITIC Group Corporation e incluye a otras cuatro empresas chinas (China Merchants Holdings Co. Ltd., China Harbor Engineering Company Ltd., TEDA Investment Holding y Yunnan Construction Engineering Group) y una tailandesa (Charoen Pokphand Group Company Limited, Grupo CP). La firma del MoU entre el gobierno de China y de Myanmar para el desarrollo del proyecto había estado paralizado por desacuerdos en el reparto de la propiedad entre Myanmar y CITIC, siendo la propuesta inicial 15:85. En octubre de 2018 se desbloqueó el proyecto al alcanzar un acuerdo final de 30:70 en línea con los intereses de Myanmar.
Kyaukphyu es una ZEE de especial atractivo para los inversores chinos debido a su ubicación estratégica, al ser la ruta más rápida de comercio entre lndia y China. Se espera que esta área acoja principalmente a empresas dedicadas a la industria manufacturera de prendas de vestir y calzado, procesado de petróleo y gas, y distribución de productos agrícolas y minerales.

A diferencia de otras ZEE, Kyaukphyu está alejada de las principales ciudades de Myanmar y de las fronteras con China y Tailandia, por lo que el desarrollo de infraestructuras es clave para hacer esta ZEE comercialmente viable, destacando así la importancia de la línea ferroviaria Kunming-Muse-Lashio-Mandalay-Kyaukphyu.

 -Thilawa ZEE

La ZEE de Thilawa, localizada a 20km del sudeste de Yangón, es la primera ZEE de Myanmar, en funcionamiento desde septiembre de 2015. Es la más pequeña de las ZEE planificadas y la única en funcionamiento hasta la fecha, con 2.400 hectáreas de extensión. Thilawa goza de gran atractivo por su proximidad con Yangón, el centro de distribución del país, así como con los puertos situados dentro de esta región. Está concebida para albergar empresas de la industria textil y otras industrias ligeras, así como industrias de alta tecnología y de bienes de consumo.

El desarrollo de esta ZEE ha sido posible gracias a un consorcio entre la empresa Japan Thilawa SEZ Company (formado por las japonesas Mitsubishi, Marubeni y Sumitomo) con Myanmar Thilawa SEZ Holdings (un consorcio a su vez de nueve promotores myanmareños), Thilawa SEZ management committee y JICA, la agencia de cooperación del gobierno nipón.

Desde el año 2017, la empresa Myanmar Thilawa SEZ Holdings forma parte del reducido grupo de empresas que cotiza en la Bolsa de Yangon.

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

El primer censo oficial realizado en Myanmar en cincuenta años, valoró la población de Myanmar en 51,5 millones de habitantes en 2014.

Previamente a ese recuento, los organismos internacionales valoraban cifras más altas, en torno a los 60 millones. Esta diferencia en los datos se debe a las precarias infraestructuras de transporte y comunicaciones, lo que dificulta censar con exactitud la población, ya que algunos de sus habitantes viven en zonas remotas de difícil acceso. De hecho, el propio censo determina que el 27,3% de la población de Myanmar no cuenta con ningún documento identificativo. Además, en Myanmar algunos grupos étnicos viven aislados o escondidos, e incluso no les es reconocida la nacionalidad de Myanmar, como es el caso de los rohingya, quienes fueron excluidos deliberadamente del recuento, según denunció NN.UU.

De acuerdo al censo, la población de Myanmar se divide en 51,8% mujeres y 48,2% hombres. El 28,6% de la población pertenece al estrato de menores de 15 años, el 65,6% al estrato de 15-65 años y el 5,8% tiene más de 65 años. El índice de alfabetismo alcanza el 89,5%. Las regiones más pobladas son Yangón (14,3% de la población), Ayeyawady (12%), Mandalay (12%), Shan (11,3%) y Sagaing (10,3%).

Myanmar es un país étnicamente diverso. Se reconocen 135 grupos étnicos, siendo dominante la población de etnia Bamar (68%), aunque también destacan otros grupos, como Shan (9%), Karen (7%), Rakhine (4%), China (3%), India (2%) y Mon (2%).

Según la Myanmar Central Statistical Organization, la población activa del país ascendió al 67% de las personas entre 15-64 años (22,6 millones). La proporción de hombres laboralmente activos es mucho más alta (76,8%) que el de las mujeres (49,6%). La tasa de desempleo es cifrada en el 1%.

Myanmar introdujo el salario mínimo en 2015 y se contempla su revisión cada 2-3 años. Actualmente, el salario mínimo es de 4.800 MMK diarios (3 euros). Existe un sistema de Seguridad Social, aunque sus provisiones solo contemplan cobertura sanitaria, no existiendo compensación por desempleo.

Se estima que 2 millones de ciudadanos de Myanmar trabajan en el extranjero, concentrándose el 70% en Tailandia, repartiéndose el resto entre Malasia, China y Singapur.

No existen datos exactos sobre la distribución de la población ocupada por sectores de actividad, aunque sí se conoce que el sector primario congrega aproximadamente la mitad de la mano de obra nacional, debido al peso que ocupa el sector agropecuario en la composición del PIB y la baja productividad del trabajo en este sector por su escasa mecanización. Finalmente, el elevado peso de la economía informal en Myanmar impide arrojar más luz al análisis del mercado laboral.

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PIB per capita y distribución de la renta

Según el Banco Mundial, el PIB per cápita en Paridad de Poder Adquisitivo (PPA) de Myanmar en el año 2019 fue de 5.764 dólares, siguiendo una senda de crecimiento que se espera que continúe en los años siguientes, en concordancia con el mayor desarrollo económico del país.

Pese a ser un país rico en recursos naturales, Myanmar es uno de los países más pobres de Asia y se encuentra dentro de la lista LDC (Least Developed Countries ó PMA, Países Menos Avanzados) de Naciones Unidas. Además, se estima que actualmente el 25% de su población vive por debajo del umbral de la pobreza y el 33% cercano a ella. No obstante, en la Revisión Trianual de 2018 del Comité Económico y Social de NN.UU., Myanmar cumplió con los criterios de graduación de país PMA.

Su PIB per cápita en PPA es tres veces inferior al de Tailandia (18.463 dólares), e incluso inferior al de Laos (7.826 dólares), aunque superior al de Camboya (4.388 dólares), de acuerdo a los datos del Banco Mundial. En el Informe de Desarrollo Humano (IDH) de 2019 realizado por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), Myanmar se situó en la posición 145º de 189 países analizados, subiendo 1 puesto respecto al año anterior y a la cola del grupo de países de desarrollo humano medio, solo por encima de Camboya, Nepal, Pakistán, Siria y Afganistán en Asia, en una situación peor a la de Laos (140º) o Bangladesh (135). Pese al pobre resultado, es preciso resaltar que Myanmar ha mejorado su posición en este índice considerablemente en los últimos años.

El Banco Mundial calcula que el índice de Gini de Myanmar es de 35,04 para 2017.

A nivel desagregado, factores como el género, el entorno rural y el la existencia de conflicto inciden de manera negativa en los resultados de estos índices en Myanmar.

 

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Sector primario

La economía de Myanmar es un ejemplo de una economía en desarrollo, con un peso relativo muy elevado del sector primario en el PIB, pero claramente en recesión  en las fases de desarrollo de la economía. Así, la aportación de las actividades agropecuarias a la economía de Myanmar se ha reducido paulatinamente desde el 32,5% sobre el PIB que representaban en 2011 al 22,5% en 2020.

Agricultura

La agricultura es el principal medio de vida para cerca la mitad de la población myanmareña (22 millones de personas de un total de población de 54 millones), y el entorno rural alberga el 70% de la población. Además, en el año fiscal 2020, la agricultura contribuyó con cerca de un 20% del PIB y al 10% de las exportaciones (15.000 MUSD), siendo uno de los principales sectores de exportación del país- junto con el textil y los hidrocarburos- y uno de los grandes exportadores mundiales de arroz, legumbres y hortalizas de vaina.  Así, el sector agrícola de Myanmar tiene un elevada importancia en la estructura económica del país y un gran potencial de expansión, gracias a sus tierras fértiles y sus abundantes recursos hídricos.

El sistema a agrícola de Myanmar se encuentra bastante diversificado, con rotación de cultivos entre la época de lluvias, cuando se cultiva arroz, y la época seca, cuando se cambia al cultivo de legumbres, hortalizas de vaina, semillas oleaginosas y maíz.

La producción agraria myanmareña ha estado históricamente centrada principalmente en el cultivo del arroz, el cual constituye la base dietética del país. Su producción se estima entre los 25 y 28 millones de toneladas según las fuentes, suponiendo, aproximadamente, el 53,4% del total de la producción agraria del país, cuenta con una tasa de autosuficiencia del 168%, y su cultivo ocupa un tercio de la superficie cultivable. Su producción está generalizada a lo largo del país, destacando la región del Ayeryawaddy como una de las grandes extensiones arroceras del mundo, y se estima que casi todas las zonas del país cuentan con una producción mayor a su consumo. No obstante, la eficiencia de este cultivo ha ido mermándose a lo largo de las últimas décadas y superada por otros cultivos, lo que podría anunciar un cambio en el paradigma productivo.

La producción de judías y legumbres es el otro gran cultivo del país. Solamente la producción de judías contabilizó casi 5 millones de toneladas producidas en 2018, lo que  posiciona a Myanmar como el tercer mayor productor mundial de esta categoría a nivel mundial tras India y Canadá. No obstante, las exportaciones de estos productos dependen en gran medida del mercado indio y son sensibles a la imposición de cuotas a la importación por parte de su país vecino.

Por otro lado, Myanmar ha visto su producción de caña de azúcar aumentada progresivamente entre 2015 y 2019, hasta una cantidad anual de 10,66 millones de toneladas.  Como característica concreta de este cultivo, Myanmar constituía uno de los principales mercados para el refinado de azúcar en la cadena de valor del sector azucarero chino, gracias a sus bajos costes en comparación al Gigante Asiático. Esta tendencia acabó en 2017 con la prohibición de estas actividades de re-exportación por parte del Gobierno de Myanmar.

La producción de aceite de sésamo, cacahuete y palma son otras fuentes relevantes de divisas, que ha recibido apoyo del gobierno para poder servir a la creciente demanda de aceites comestibles y reducir la dependencia de las importaciones. El cultivo de opio, aunque no está generalizado y no es legal, sigue suponiendo una fuente de ingresos vital para algunos agricultores a pequeña escala, por ser un cultivo más lucrativo que los cultivos tradicionales legales. Myanmar es el segundo productor mundial de opio después de Afganistán.

Sin embargo, el sector agrícola  adolece de una baja productividad y eficiencia relativa a países de su entorno debido a diferentes factores asociados con déficits en servicios públicos e infraestructura rural que afectan los factores productivos agrícolas capital/tierra/trabajo. Según la OCDE, el ingreso per cápita agrícola en Myanmar es el más bajo de Asia, situándose en 200 dólares/hectárea. Debe ser objeto de amplias reformas destinadas a fomentar aquellas actividades de mayor valor añadido, siendo la mejora de la productividad agrícola, resiliencia y seguridad alimentaria una prioridad a nivel nacional y un motor para el desarrollo económico del país, al menos hasta el golpe de estado militar de febrero de 2021, cunaod las prioridades económicas del país se han visto muy alteradas.

En Myanmar, de acuerdo a los datos de FAO, el 47,8% del territorio son bosques, el 16,5% son tierras cultivables, el 2,2% son tierras dedicadas a cultivos permanentes y el 0,5% son pastos para ganado. El restante 33% se considera como "Vacant, Fallow and Virgin Land," (terrenos vacantes, en barbecho y tierras vírgenes)  y es generalmente utilizada por agricultores sin tierra y de manera mancomunada tras la expropiación de tierras de la Junta Militar de Thant Shwe. Esto ha provocado que la propiedad  y uso de la tierra sea una cuestión conflictiva entre agricultores, autoridades e inversores, interesadas las autoridades en regular la propiedad para atraer inversión privada; tensión acrecentada tras la publicación de la Vacant, Fallow and Virgin Land Law de 2018. Además, el 80% de las plantaciones son minifundistas, cuyos rendimientos en Myanmar (2 USD día) son  menores que en otros países de la región (13 USD día). A esto se une el problema de la deforestación, causada por la tala y quema agrícola, que está destruyendo los bosques del país, provocando la erosión del suelo y el agotamiento de la fertilidad de las tierras afectadas.

En relación al clima, la  fuerte dependencia de las lluvias monzónicas supone un obstáculo importante para el desarrollo sostenible de este sector. Por ello, las autoridades han reformado presas y embalses y construido otros nuevos, así como incrementado el bombeo de agua de ríos, arroyos y demás sistemas de regadío. Además, Myanmar es el segundo país más expuesto a desastres naturales de las últimas décadas, siendo especialmente afectado por inundaciones y ciclones, lo que pone en peligro la producción agrícola y la seguridad alimentaria del país de manera habitual. Las sequías también suponen un problema para la zona central del país.

Estos factores exógenos son acrecentados con el bajo acceso al capital productivo, el cual es de difícil acceso y de baja calidad y diversidad, lo que encarece su coste. Así, el uso y la calidad de fertilizantes y pesticidas son deficientes e inapropiados, el acceso a semillas certificadas no supera el 1%, y la mecanización es inexistente en términos generales. Finalmente, los sistemas de irrigación cubren apenas el 15% de la superficie cultivada.

Esto, a su vez, viene causado por un déficit en la provisión de servicios públicos, como investigación agraria, infraestructura, o formación agrícola. Además, el acceso al crédito es otra barrera fundamental que impide la mejora en la utilización y calidad del capital productivo.

Así, los prestamistas privados e informales cobran tasas exorbitantes, y no hay suficientes instituciones bancarias que operen en las áreas rurales y en base a los ciclos agrícolas. Las instituciones de micro créditos están copando un papel fundamental en cubrir las necesidades financieras de la producción agrícola del país, aunque su capacidad es limitada.

Todos estos factores impiden el aumento de la productividad y los salarios de esta actividad económica, fundamental para avanzar en la reducción de la pobreza en el país.

Adicionalmente, con los enfrentamientos armados entre las fuerzas democráticas del Gobierno de Unidad Nacional en el exilio, y las de la Junta Militar, los vías de acceso y distribución de la producción agraria se han visto dañadas, dificultando la venta de la producción en las grandes ciudades donde se concentra la población. El fuerte aumento del coste de los combustibles, y su escasez, también está convirtiéndose en una gran dificultad y un freno para la producción agraria.

  

Ganadería

Dentro de este sector, destaca la cría de aves de corral para la obtención de carne, pues la carne aviar es el tipo de carne más consumido en el país y supone el 50% de la producción de carne (1,6 millones de toneladas anuales). No obstante, las cifras de consumo nacional de carne aviar (6kg per cápita al año) y de productos derivados, como huevos (40 unidades per cápita al año), son todavía muy bajas en comparación con otros países de la región (Tailandia 20kg/160uds; Malasia 32kg/240uds). Las previsiones apuntan a que la demanda de carne aviar se duplique en los próximos tres años, lo que requerirá una inversión significativa en criaderos.

La mayoría de los criaderos en Myanmar son de pequeño tamaño, con una capacidad de 1.500 pollos, de los que gran parte son pollos de engorde, criados específicamente para la carne. Actualmente, sólo está operativo un matadero comercial en Myanmar con una capacidad de 1.500 aves/ hora, operado por el grupo empresarial tailandés CP. La mayor parte del ganado aviar se sacrifica de forma manual en los mercados tradicionales.

Las ineficiencias en los métodos de producción, así como el aumento de coste de su alimentación, han incrementado el precio para la carne aviar en comparación con otros mercados del Sudeste Asiático. Los principales ingredientes utilizados para el pienso (maíz, soja y trigo) son importados desde EE.UU, Brasil o Argentina, pese a que Myanmar tiene potencial para producirlos. Otro problema añadido es la seguridad alimentaria, pues son frecuentes los brotes de gripe aviar.

La carne de cerdo es la segunda fuente más importante de carne, suponiendo el 30% de la producción de carne a nivel nacional. El 80% de la cría de cerdo se realiza a pequeña escala y su productividad está a menudo a niveles bajos, con índices de crecimiento y engorde inferiores a otros países. La producción a mediana escala es operada por familias y empresas dedicadas a otros negocios relacionados, como molienda de arroz u otras actividades de la industria alimentaria. Muchas familias dependen de estas actividades como una fuente suplementaria de ingresos, pero no se dedican de forma exclusiva. En las comunidades rurales, las mujeres y los niños siguen desempeñando un activo papel en la cría.

La industria ganadera porcina se ha desarrollado significativamente en los últimos años gracias a la mejora en los procesos de cría y al uso de técnicas de inseminación artificial. En la producción de carne porcina comercial y semicomercial existen medidas de bioseguridad y programas de prevención de enfermedades más eficientes, cosa que no ocurre en las pequeñas explotaciones, siendo estos cerdos más propensos a las enfermedades.

El mayor consumo de carne de cerdo se registra en Yangón y en Mandalay, por lo que la región de Ayeyarwady se ha convertido en una zona de importancia para la cría de ganado porcino, erigiéndose como suministrador de estos mercados. Generalmente, los productos porcinos llegan al mercado a través de canales de distribución muy largos, con varios intermediarios, debido a la deficiente infraestructura comercial. Esto perjudica tanto a productores, los cuales no reciben un precio adecuado por su producción, como a consumidores, abocados a pagar un precio alto en los mercados.

La producción ganadera se ve muy afectada por las fluctuaciones en el precio de la alimentación animal, por lo que para impulsar la producción de ganado en Myanmar es prioridad asegurar la cadena de suministro y desarrollar la industria local de alimentación.

La cría de ganado bovino –incluyéndose bueyes y búfalos- se encuentra en una etapa inicial, dada la escasa mecanización de la agricultura y la utilización de estos animales como fuerza de tiro. De hecho, la política gubernamental se centra en este uso, ya que existen restricciones relativas a los sacrificios de animales menores de doce años, así como la prohibición de exportar ganado bovino vivo. No obstante, las exportaciones no oficiales se han incrementado notablemente debido a una creciente demanda en los mercados de China y Vietnam y al mayor precio de estos animales en esos países.

Como consecuencia, el sector de sacrifico y transformación del ganado bovino está en una etapa primaria, ampliamente dominado por mataderos a baja escala y escasa capacidad.

La ganadería bovina se concentra en las áreas centrales de Myanmar, concretamente en Mandalay, Sagaing y Magway, por ser  las más favorables para la cría, dada la disponibilidad de alimento, la cobertura de los servicios veterinarios y las infraestructuras actuales de distribución. Aunque el consumo de carne bovina no es común en la cultura birmana, hay una demanda creciente de este tipo de carne en las ciudades más densamente pobladas, así como en las zonas turísticas e industriales.  

 

Madera

Debido a su amplia distribución geográfica, los bosques de Myanmar son muy variados: árbol de hoja perenne (16% de la cubierta forestal), bosque caducifolio mixto (40%), bosque seco (10%), bosques de dipterocarpáceas de hoja caduca (5%), colina y bosque templado de hoja perenne (26%) y pantano de marea (4%). 

Las exportaciones de madera representan una cantidad significativa de los ingresos por exportaciones (290 MUSD en 2019) y una fuente importante de fondos para el gobierno (9% ingreso público), ya que la empresa pública Myanmar Timber Enterprise, opera en monopolio en el mercado. Con el golpe de estado, al pasar a depender de la Junta Militar, ha sido objeto de algunas sanciones, y algunos de sus mercados más importantes se han cerrado.

Dentro de los tipos de madera que Myanmar exporta, destaca considerablemente la teca. Myanmar es el mayor exportador del mundo de teca y su producto es reconocido en todo el mundo por su alto valor y calidad. Se estima que el 70% de las reservas de teca mundiales se encuentran en este país.

El proceso de democratización en Myanmar trajo consigo también reformas en la industria maderera, en un intento por preservar los bosques de la tala excesiva ejercida durante la década de los 90. En el año 2010, la cubierta forestal se había reducido al 47% de la superficie del país, en contraste con el 58% que representaba en 1990, según fuentes ministeriales. Por ello, en abril de 2014, Myanmar prohibió la exportación de troncos de madera y estableció licencias anuales de explotación. Dado que la gran mayoría de teca era vendida en este formato, esta acción equivalía a una prohibición en la práctica a las exportaciones de teca.

A pesar de la prohibición, la tala ilegal continua en el noreste de Myanmar, donde la madera de teca y de palo rosa (tipuana tipu) se introduce de contrabando en China en la frontera. El gobierno de Myanmar ha intentado desalentar esta práctica a través de severas sentencias, como la condena a cadena perpetua impuesta a 153 madereros chinos en julio de 2015, y de un aumento de recursos al Departamento Forestal del Ministerio de Recursos Naturales. Por su parte, la UE, a través de su Timber Regulation, prohíbe la importación de estos recursos que no demuestren la trazabilidad del producto.

Los bosques de caucho proporcionan también madera para muebles sustitutiva de la teca. El principal destino de las exportaciones de Myanmar de madera de caucho es igualmente China. 

Myanmar ha experimentado un rápido crecimiento de los bosques de caucho en la última década, siguiendo con la tendencia acaecida en todo el área del Sudeste Asiático cuando con previsiones de demanda superior a la oferta en un 10%, la industria de caucho buscó nuevos territorios en los que invertir, y Myanmar fue uno de los últimos objetivos. En la industria maderera de caucho prevalecen las grandes explotaciones, ya que las empresas privadas han comprado grandes extensiones de tierra para llevar a cabo sus plantaciones.

Problemas usuales al sector primario, como la baja productividad y valor añadido introducido en el país al producto y problemas en relación a la propiedad de tierras, impiden una explotación sostenible y más eficiente de los recursos forestales.

 

Pesca

Debido a las condiciones geográficas de Myanmar, la pesca costera y continental es igualmente importante, jugando un papel fundamental las tradicionales explotaciones a pequeña escala para la subsistencia de 2 millones de familias y emplea al 2% de la población activa.

Myanmar tiene una extensión costera de 2.832 km y 486.000 km cuadrados de Zona Económica Exclusiva (ZEE) de 20m a 500m de profundidad. Los principales ríos del país, que también proporcionan recursos a estas actividades son el Ayeyarwaddy (2.170km), el Thanlwin (1.274 km), el Chindwin (960 km), y  el Sittaung (298 km), así como los grandes lagos Indawgyi e Inlay.

Los productos pesqueros suponen el 3,5% del PIB del país y es el cuarto grupo de principales productos exportados de Myanmar al resto del mundo, por delante de la madera. En 2019, las exportaciones de Myanmar alcanzaron los 474 MUSD. Además, emplea al 6% de la población activa. Myanmar destaca especialmente en la exportación de labeo rohita, anguila viva, cangrejo de manglar vivo y tenualosa ilisha. No obstante, en los últimos 40 años, los recursos pesqueros han caído un 90%, haciendo vital la necesidad de hacer sostenible la explotación de estos.

La acuicultura ha ido ganando importancia dentro del sector, incrementando su aportación a la producción pesquera nacional (18% en 2018). Sin embargo, esta industria todavía debe hacer frente a serios retos como la  seguridad alimentaria, el establecimiento de fuertes controles y estándares de calidad y la baja productividad que caracteriza el sector primario.

La Unión Europea aprobó en 2019 las importaciones de productos de la acuicultura procedentes de Myanmar para una serie de establecimientos  previamente autorizados. Tras el golpe de estado, y con la imposición de sanciones, se han visto afectadas las exportaciones de madera de teca, de aquellas compañías, bien estatales que dependen de la Junta Militar. o bien de empresas privadas ligadas a los integrantes de la Junta Militar.

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Sector secundario

El sector secundario es especialmente relevante en Myanmar, que es un país muy rico en recursos mineros, especialmente en hidrocarburos, que junto con otros productos energéticos, constituyen sus principales productos de exportación .  El sector secundario contribuyó en 2020  con un 36,9% al PIB nacional. Dentro de este sector, destacaron las manufacturas (23,2% del PIB) con especial mención al sector  de confección textil, que representa casi el 90% de las exportaciones industriales,  la minería (6,4%) y la construcción (7,3%).

 

Minería

Myanmar tiene una vasta y diversa mezcla de recursos minerales, incluyendo, oro, plata, platino, estaño, tungsteno, zinc, cobre, jade y piedras preciosas, localizados la mayoría en el área central y norte del país. A pesar de esta riqueza mineral, muy pocos de estos recursos se han explotado, lo que ha convertido a la minería en uno de los sectores de mayor atractivo para la inversión extranjera debido a la potencialidad del sector.

A pesar de que la minería ha sido uno de los sectores con gran crecimiento en términos de aportación al PIB, pasando del 5,8% en el año 2011 al 7,3% en el año 2014, desde entonces se ha mantenido en torno al 6% del PIB. El sector minero en Myanmar emplea a aproximadamente 900.000 personas, con sueldos en el tramo más alto de los empleos de naturaleza industrial, y supone el 20% de las exportaciones totales del país, según lo indicado por la iniciativa EITI. No obstante, estas cifras podrían estar infraestimando el peso real sobre el PIB al no contemplar toda la información sobre el comercio de jade, cuyo volumen anual se estima podría alcanzar un porcentaje relevante  del PIB del país, (31.000 MUSD según las estimaciones más optimistas de la ONG Global Witness).

Actualmente, este sector se encuentra en una fase de expansión, y las autoridades de la Junta  Militar han abordado su control, habida cuenta de ser uno de los sectores con mayor capacidad de generación de divisas...que ya anteriormente al golpe de estado, las principales empresas del sector estaban en manos del Ejército. 

Pero existen varios escollos para el pleno desarrollo del sector, entre los que se destaca la falta de información, pues sólo la mitad del país está mapeado y existen discrepancias en las estimaciones de los recursos con los que cuenta el país. Igualmente destacable es el exiguo sector financiero local, lo que repercute en la incapacidad de los bancos locales para asumir el riesgo en estas operaciones y ocasiona que los inversores extranjeros sean la principal fuente de financiación. El sector también adolece falta de inversión de industrias adyacentes que aumenten el valor añadido de la producción minera. Por otro lado, el sector presenta importantes problemas sociales y medioambientales, como es su naturaleza de motor de conflicto entre diferentes grupos de interés, contrabando, precariedad laboral de mineros informales, escasa sostenibilidad medioambiental de las explotaciones, y escasa capacidad de supervisión por parte de las autoridades; siendo el caso de la explotación de jade especialmente sensible a estas cuestiones, pero las mismas no parecen ser un motivo de preocupación para las autoridades de la Junta Militar.  En los últimos años, ha habido numerosos l corrimientos de tierras en las minas, que se han cobrado la vida de cientos, si no miles, de trabajadores. El destino principal del jade es el mercado de China.

El Ministerio de Recursos y Conservación del Medio Ambiente (Ministry of Natural Resources and Environmental Conservation, MONREC), es el encargado de evaluar el impacto social y medioambiental de los proyectos mineros y de regular y gestionar las concesiones de explotación minera. Por su parte, Myanmar Gems Enterprise hace lo propio para la explotación de jade y piedras preciosas, actuando no solo como regulador sino también como operador.

Las sanciones impuestas a Myanmar por los países occidentales hicieron muy difícil la inversión en el país e incluso la venta de equipos y maquinaria extranjeros destinado a la minería. No obstante, algunas empresas extranjeras siguieron operando, ajenas a las sanciones impuestas por los países de Occidente, como las procedentes de China, Tailandia y Corea. El levantamiento de las sanciones relativas a la importación de jade y rubíes procedentes de Myanmar en EE.UU. en el año 2016 supusieron el fin del bloqueo comercial de este tipo de productos al cual estaba sometido el país, y que se han vuelto a imponer tras el golpe de estado militar de 2021.

El ejecutivo anterior al de Aung San Suu Kyi fomentó la inversión extranjera en este sector, logrando atraer flujos de inversión, provenientes sobre todo de sus vecinos China y Tailandia, quienes ven en el país una oportunidad de explotación de recursos.   La promulgación de una nueva Ley de Minas a finales de 2015 generó nuevos atractivos para la inversión extranjera, pero todo ello parece estar cuestionado por la Junta Militar, menos interesada en fomentar la participación extranjera en el sector. Cualquier proyecto de inversión en el sector debe contar, en cualquier caso,  con la aprobación de la Myanmar Investment Commission, ahora bajo control absoluto de la Junta Militar.

Otro de los cambios sustanciales de la nueva legislación sobre inversiones extranjeras fue la extensión a 50 años de los permisos para proyectos de gran envergadura, además de la introducción de nuevos esquemas de colaboración con el Estado. Con la ley anterior, se obligaba a las empresas a firmar un contrato de producción compartida (Production Sharing Contract, PSC) por el que el Estado actuaba como un socio sin aporta capital, pero con derecho al 30% de los minerales extraídos. Con la nueva ley, se permite también la colaboración en esquema de beneficios compartidos y de capital compartido.

Además, el gobierno de Myanmar anterior al golpe de estado tomó otra serie de medidas para hacer más atractivo el sector a través de un ambicioso programa de reestructuración, materializado en la incorporación del país a la Iniciativa de Transparencia de las Industrias Extractivas (Extractives Industries Transparency Initiative EITI) en julio de 2014. Fruto de ello, Myanmar, ha implementado el estándar  EITI, lo que significa que debe publicar los pagos que el gobierno recibe del sector extractivo y la información concerniente a los titulares de licencias, datos de producción, empresas estatales y asignación de los ingresos provenientes de sus recursos naturales, todo ello con el objetivo final de garantizar la transparencia de la industria minera.

Finalmente, como se ha indicado anteriormente, la extracción de jade y piedras preciosas ha adolecido históricamente de problemas relacionados con explotaciones ilegales, contrabando, conflicto y desastres e impacto medioambiental. El gobierno del NLD estableció una moratoria a la concesión de nuevas licencias en 2016 a la espera de la enmienda a la Myanmar Gemas Law de 1995, aprobada en 2019. Esta enmienda ha sido criticada por no tener en cuenta prácticas irresponsables o ilegales como criterio para la concesión de licencias, no resuelve el conflicto de interés del papel de la Myanmar Gems Enterprise, no reforma el sistema de royalties y no regula explotaciones a gran escala. Por último, este sector ha sido señalado en múltiples ocasiones por ONGs y NN.UU. por la violación de Derechos Humanos y medioambientales ocurridos en sus explotaciones y por la importante fuente económica que supone para el Ejército de Myanmar, y tras el golpe de estado ha estado sometido a severas sanciones por muchos países occidentales, pero China y  Tailandia, como principales socios y clientes,  y otros países de la región continúan operando y comprando del sector maynma.

 

Construcción

Las actividades relacionadas con la construcción supusieron en el año 2011 el 4,5% del PIB de Myanmar, porcentaje que se ha incrementado hasta el 6,5% en el año 2019 y emplea al 5% de la mano de obra del país.

Pese al fuerte potencial de crecimiento del sector, el golpe de estado ha frenado completamente su desarrollo. Muchos birmanos se ahan marchado al extranjero, y la visita de visitantes y de turistas ha prácticamente desaparecido, por lo que la mayoría de los proyectos de construcción en marcha, o los planeados para el futuro, se han interrumpido..

Las principales empresas constructoras del mercado birmano son Shwe Taung, Naing Group, A1 Construction, Shine Group, Max Myanmar Group, Fatherland Construction, Yoma Group&SPA Group, Marga Landmark Development, Crown Advanced Construction y Min Dhama, pero tras dos años de parón del sector, han entrado en un proceso de ralentización. 

 

Energía

Myanmar cuenta con abundantes recursos energéticos (carbón, petróleo y gas), incluyendo la fuentes de energía renovables (hidroeléctrica, biomasa, solar y eólica). Así, cuenta con 5.000 km de aguas fluviales, con un potencial de 52GW; un potencial solar muy elevado, con una estimación de 27GW. No obstante, estas dos fuentes de energía renovable fluctúan entre la estación seca y húmeda. Myanmar también es rico en hidrocarburos, con reservas de petróleo estimadas en 50.000 millones de barriles y de gas natrual en 283.000 millones de metros cúbicos. Sin embargo, su capacidad de refino es limitada y la explotación de muchos yacimientos no es viable financieramente.

La energía hidroeléctrica es la principal fuente de energía del país. Las centrales hidroeléctricas contribuyen casi el 60,4% de la electricidad total generada a  nivel nacional, seguido por el 35% producido a partir de gas natural y el 4% restante a partir del carbón y diésel. Sin embargo, el Comité Nacional de Gestión Energética de Myanmar (NEMC, por sus siglas en inglés) publicó en el año 2016 el Plan Maestro de Energía de Myanmar (Myanmar Energy Master Plan), en el que se plantea un cambio drástico del mix energético del país. Así, el nuevo mix energético contemplará un 60% de generación hidroeléctrica, 5 % energía renovable, principalmente solar, una reducción considerable del uso de gas natural al 10%, al igual que un aumento del uso del carbón, suponiendo este el 25% restante. No obstante, se han detectado discrepancias en el gobierno por la contribución del carbón y del gas natural en el mix energético, ya que a principios de 2018 la misma institución descartaba el uso del carbón, manteniendo la estimación de la generación de electricidad mediante centrales de ciclo combinado al 35%. En 2019, todavía no hay una decisión firme al respecto. Por otro lado, la capacidad de generación instalada es de 5.826 MW, funcionando al 50%. Además, el Plan Maestro de Energía tiene el objetivo de aumentar la capacidad instalada hasta los 23.500 MW. La propiedad de las plantas de generación se divide en 55% propiedad pública, 45% productores privados independientes y joint ventures.

En los últimos diez años el consumo eléctrico en Myanmar se ha duplicado, aunque continúa siendo el más bajo de Asia, ya que sólo el 50% de los hogares del país tiene acceso al suministro eléctrico, reduciéndose la cifra a tan sólo el 33% en las zonas rurales, aunque en ciudades como Yangon alcanza casi el 100%. En este sentido, el objetivo de este Plan Maestro de Energía es aumentar el suministro eléctrico en los hogares hasta un 75% en 2025 y universalizarlo en 2030, siendo esta una de las principales reformas socioeconómicas del nuevo gobierno del NLD.

Con un sistema de más de 60 años de antigüedad, la red de transmisión y distribución está obsoleta, al igual que sus líneas, lo que provoca grandes pérdidas de energía, estimadas en un 20% de la energía circulante. Con el propósito de mejorar la eficiencia de la red de distribución eléctrica, el Gobierno está reemplazando progresivamente el cableado de 6,6 kV por una combinación de cables de 11 y 33 kV. Además, dicha red no cubre la totalidad del país, estando gran parte del mismo desconectado de la red principal, teniendo que depender de redes off grid, basadas en motores diésel, pequeñas centrales hidroeléctricas y placas fotovoltaicas, o de fuentes de energía no eléctrica.

En la red nacional, la transmisión corre a cargo de la Compañía Eléctrica de Myanmar, comprador único de energía eléctrica en el país, y el Departamento de Transmisión Eléctrica y Control de Sistemas del Ministerio de Energía y Electricidad transporta la energía a las compañías públicas de distribución eléctrica, quienes comercializan la electricidad para el consumo final. Uno de los grandes problemas del sistema eléctrico es su sostenibilidad financiera. Actualmente, el coste medio de la electricidad para el consumidor final es de las más bajas del sudeste asiático, de 50 MMK por kWh (0,03 €) y no llega a cubrir los gastos en los que incurre el gobierno para proveer el servicio. A su vez, estos precios desincentivan la inversión privada. No obstante, en junio de 2019 se anunció un aumento de los precios de la electricidad, por primera vez en 5 años, lo que responde a la necesidad de hacer que el sector eléctrico de Myanmar sea financieramente sostenible, atractivo para la inversión privada y progresivo para los consumidores.

El Plan Maestro destacaba la dependencia de la ayuda internacional, dadas las carencias de infraestructuras y tecnología del sector energético. El Gobierno no puede cubrir la magnitud de las inversiones con el presupuesto nacional, por lo que será necesario recurrir a la inversión extranjera y también a la colaboración del Banco Mundial (en adelante BM) y Banco Asiático de Desarrollo (BAsD).  Con el golpe de estado militar, estas instituciones han interrumpido completamente la colaboración con la Junta Militar,  y los proyectos que tenían establecidos  se han suspendido, con la excepción de algunos proyectos de ayuda humanitaria y de carácter social.

Por otro lado, Myanmar cuenta con notables reservas de gas natural y petróleo. La explotación de estos recursos se viene haciendo desde los años 90 y, actualmente, existen 54 bloques offshore en Myanmar, pero solo 18 están operativos. A pesar de que los yacimientos operativos empiezan a agotarse, todavía existe margen para continuar la actividad en el país. Así, se estima que Myanmar cuenta con 5,1 billones de metros cúbicos de gas natural y 3.200 millones de barriles de crudo todavía sin explotar. Este recurso es el principal sector de exportación de Myanmar, copando casi la mitad del total de sus exportaciones, lo que hace dependiente de las fluctuaciones del precio internacional de estas materias primas al equilibrio de la cuenta corriente del país. La actividad se rige a través de contratos de explotación compartida entre empresas privadas, fundamentalmente extranjeras, y la empresa pública Myanmar Oil and Gas Enterprise, ahora bajo el pleno control de la J8unta Militar, lo que ha motivado que muchas empresas extranjeras occidentales (Total Energies, Chvron, Woodsides,...) hayan abandonado los proyectos, tomando empresas tailandesas , chinas o rusas su lugar en los mismos.

Myanmar no cuenta con capacidad de refino de crudo y la mayor parte del gas que produce es exportada a China y Tailandia. Además, la distribución minorista de combustibles se ha abierto a la inversión extranjera en 2017, siendo las primeras entrantes empresas como Singapore Petroleum, PTT Oil y Shell, que todavía siguen en el país a pesar del golpe de estado.. Se espera que las nuevas rondas de exploración y producción que estaban previstas no se retomen hasta la normalización del país, lo que dudosamente se dará mientras esté en el poder la Junta Militar.  

 

Manufacturas

Durante la última década, Myanmar ha atraído la atención de la producción industrial intensiva en mano de obra, conforme la economía china se ha ido diversificando hacia un modelo productivo basado en servicios e industria intensiva en capital. A esto se le suma diversas reformas económicas implementadas durante este tiempo, como es la mayor apertura a IED, la creación de Zonas Económicas Especiales y Zonas Industriales e incentivos fiscales que han permitido el florecimiento de una industria enfocada en la producción textil, alimenticia y de componentes electrónicos, que componen 2/3 del valor añadido total del sector. 

En materia textil, Myanmar tiene una larga tradición de producción de hilados, tejidos y prendas de vestir que se remonta a la época en que era colonia británica.

La industria textil es uno de los sectores de manufacturas clave dentro de la industrialización y las exportaciones del país. Myanmar intenta posicionarse como un centro de producción textil, aprovechando sus bajos costes de producción y la pérdida de competitividad de otros países que tradicionalmente han jugado un papel relevante en esta industria, como es Tailandia. De hecho, varias fábricas tailandesas han mudado sus instalaciones a Myanmar con el fin de ganar competitividad.

De acuerdo a la Asociación de Productores de Prendas de Vestir (Myanmar Garment Manufacturers Association, MGMA), en este sector hay aproximadamente 533  empresas establecidas, de las cuales el 97,5% son sociedades privadas, que dan empleo a más de 350.000 personas, el 90% mujeres. La mayoría de las empresas se sitúan en las zonas industriales de la región de Yangón o en sus alrededores, para así tener acceso a los puertos de Yangón a tan sólo unas horas de carretera. La producción se basa en el sistema CMP y está enfocada a la exportación.

La externalización de las actividades a Myanmar ofrece un ahorro de costes significativo para las empresas productoras de prendas de vestir, no sólo por los bajos salarios en Myanmar, sino también por los incentivos ofrecidos en las zonas económicas especiales, lo que ha atraído oleadas de inversión extranjera en este sector. No obstante, a principios del 2018 se produjo una revisión del salario mínimo, estableciéndose en 4800 kyats al día o 600 kyats la hora para empresas de más de 10 trabajadores, suponiendo una subida del 33% en relación al salario mínimo anterior.

Pese a las buenas perspectivas, son necesarias grandes inversiones en educación y formación profesional-vocacional con el fin de que los empleados, y en definitiva las compañías manufactureras, puedan cumplir con los estándares internacionales que requieren las grandes marcas de prendas textiles. A este respecto, debe destacarse el lanzamiento en 2015 del proyecto SMART (SMEs for Environmental Accountability, Responsibility and Transparency) financiado con fondos europeos. El objetivo de este programa es que Myanmar sea un centro de producción sostenible de prendas textiles, para lo cual se incluye programas de asesoramiento y ayudas a las fábricas locales para cumplir con la normativa internacional en materia ambiental y laboral. 

De forma similar, la MMA lanzó en el 2015 su estrategia 2015-2024 que esboza los objetivos y problemas a los que se enfrenta el sector. Así, la estrategia se pone el objetivo de desarrollar un sector textil de entre 8 y 10 billones de dólares y 1,5 millones de trabajadores para el 2020 a la par que se progresa en la ética laboral, sostenibilidad y crecimiento responsable.

Las exportaciones myanmareñas de prendas de vestir en el año fiscal 2014-15 alcanzaron el valor de 1.121 MUSD,  un 9% sobre el total de la oferta exportadora del país. En el año fiscal 2018-2019, las exportaciones de prendas de vestir supusieron 6000 MUSD, un 30% más que en el año anterior y un 30 % de la oferta exportadora de Myanmar. Los principales mercados de estos bienes, son Japón, Corea del Sur y la Unión Europea, destacando dentro del bloque europeo Alemania como primer país de destino de las exportaciones de esta naturaleza. Además, este es el principal sector beneficiado por el Sistema de Preferencias Generalizado EBA (Everything But Arms/ Todo Menos Armas) de eliminación arancelaria que aplica la UE sobre países en desarrollo que cumplan con una serie de convenios internacionales sobre derechos humanos y laborales, suponiendo el 80% del total de importaciones de la UE procedentes de Myanmar.

Actualmente, este sistema se encuentra en revisión, tras la crisis rohingya en Rakhine de verano de 2017 y las condenas de violación de Derechos Humanos por parte del Ejército y las fuerzas de seguridad de Myanmar relacionadas con este tema, y más aún tras el golpe de estado militar, pero la escasa presencia y vínculos del sector con el estamento militar, hace poco posible que la UE vaya a revocar el EBA, sobre todo teniendo en cuenta el efecto social que ello tendría en el país, habida cuenta que hay cerca de 600.000 empleos que dependen del mismo.

El sector manufacturero, y especialmente el textil, se vio profundamente afectado debido al Covid-19 por diversos factores, como la interrupción de cadenas de suministro procedentes de China y de demanda exterior, especialmente europea, así como por las restricciones al movimiento de personas y a actividades económicas. Esto se tradujo en  ha traducido en el cierre de más de 100 fábricas textiles y el despido de 60.000 trabajadoras. Sin embargo, a finales del año 2021, y en tiempo que llevamos del año 2022, se ha producido una reactivación del sector, que vuelve a estar a niveles de producción parecidos a los anteriores a la llegada del COVID.

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Sector terciario

El sector servicios ha experimentado un paulatino crecimiento en su importancia relativa y en el peso del PIB hasta el año 2020 . En 2011, las actividades de este sector representaban el 36,2% del PIB, mientras que en 2020 alcanzó el 41,9%,  todavía un peso reducido si lo comparamos con las economías desarrolladas, donde el peso relativo del sector servicios se sitúa en torno al 70%.

El golpe de estado posiblemente haya hecho retroceder considerablemente esa importancia relativa, ya que el sector bancario ha tenido una crisis tras otra desde la instauración de la dictadura, y el sector turismo ha prácticamente desaparecido durante toda la epidemia del COVID, y posteriormente, con la guerra civil en marcha, tampoco se ha relanzado, aunque desde mayo de 2022, los turistas pueden, al menos teóricamente, venir al país... pero todavía está por ver que lo hagan.

Servicios financieros

Desde las reformas políticas de 2011, se habían dado una serie de pasos significativos hacia la liberalización del sector bancario. Especialmente relevante es la ley de 2013 que permitió dotar de la autonomía necesaria al Banco Central de Myanmar e hizo posible la instalación de cajeros automáticos para así dotar a la población de mayor acceso a este tipo de servicios. Igualmente, se han creado nuevos bancos privados, se han concedido licencias a bancos extranjeros para abrir oficinas de representación y se han introducido servicios de banca móvil, aún en una fase muy temprana de desarrollo. También cabe a destacar la Ley de Instituciones Financieras de 2016 que incorpora los criterios de regulación financiera de Basilea y otorga mayores competencias regulatorias al Banco Central de Myanmar; y la liberalización de la actividad de crédito a la exportación y a empresas locales por parte de bancos extranjeros en el año 2018. Otras reformas clave han sido la creación del primer buró de crédito, la implementación de Ley de Compañías, que permite una participación de hasta un 35% de capital extranjero en una empresa local, y la apertura de la actividad de seguros a empresas y capital extranjero. A medida que crece la economía y la penetración de estos servicios es más profunda, las reformas legislativas serán clave para la expansión y también para el acceso de las compañías extranjeras.

En términos generales, el sistema financiero de Myanmar está muy poco desarrollado, como consecuencia de las sanciones económicas que pesaban sobre el país, dificultando a los bancos internacionales llevar a cabo transacciones bancarias directas con bancos locales. En mayo de 2016, EE.UU. levantó algunas de sus sanciones y ahora permite realizar a los bancos estadounidenses transacciones con algunos bancos de Myanmar que figuraban en una lista negra, como es el caso de Myanmar Foreign Trade Bank (MFTB), Myanmar Investment and Commercial Bank (MICB), Myanmar Economic Bank (MEB).  Igualmente, la organización intergubernamental Financial Action Task Force (FATF) eliminó en junio de 2016 a Myanmar de su lista de países con políticas débiles contra el blanqueo de dinero y financiación del terrorismo y la proliferación, lo que también supone un aliciente. No obstante, la falta de impulso al proceso de reforma del sistema financiero de Myanmar durante los últimos años, sobre todo en lo referente a conversión de préstamos a descubierto por créditos con madurez determinada, y las amnistías fiscales propuestas por el gobierno en los últimos años, han justificado la reincorporación de Myanmar a dicha lista en 2020, así como a la de la UE. Por último, cabe destacar el riesgo actual para la evolución del sector y la economía del país derivado de la sobreexposición histórica del sector bancario al inmobiliario y el proceso actual de restructuración y reforma del sistema a través de la implementación gradual de los Criterios de Basilea de sostenibilidad financiera.

Según el Banco Central de Myanmar, la estructura del sistema financiero myanmareño comprende 4 bancos estatales (Myanma Foreign Trade Bank, Myanma Agriculture and Development Bank, Myanma Economic Bank, Myanma Investment and Comercial Bank), 24 bancos privados (9 de los cuales son instituciones semigubernamentales), 13 bancos extranjeros y 49 oficinas de representación de bancos extranjeros o compañías financieras extranjeras, 1 aseguradora de propiedad estatal, 12 aseguradoras privadas, 3 empresas de carteras digitales (wallets) y un naciente mercado de capitales (Yangón Stock Exchange desde marzo de 2016).

Mientras que los bancos estatales siguen dominando el mercado, los activos de la banca privada superan actualmente a los de los bancos estatales, tras un rápido crecimiento en los últimos años. No obstante, en la actualidad se estima que tan sólo un 20% de la población de Myanmar tiene acceso a los servicios financieros bancarios. La mayoría de la gente utiliza métodos informales tanto de ahorro (oro), como de préstamo (amigos o prestamistas) y transferencias (agentes). Algunos de los bancos estatales, como  Myanmar Agriculture Development Bank y Myanmar Economic Bank tienen como objetivo la inclusión de varios estratos de población, pero los bancos comerciales se enfocan hacia los segmentos de población con más renta. 

En este sentido, las instituciones de microfinanciación, reguladas mediante autorización a través de licencia en base a la Ley de Empresas de Microfinanciación de 2015, jugaban un papel esencial a la hora de financiar los proyectos y empresas de los ciudadanos de Myanmar. El último registro antes del golpe de estado, cifraba el número de instituciones de microfinanciación en 168, de las cuales 5 pertenecen a ONGIs, 22 a ONGs locales, 103 a empresas locales, 35 a empresas extranjeras y 3 a parternariados empresariales. Según el Ministerio de Planificación y Finanzas de Myanmar, la microfinanciación ha emitido préstamos por un total de 168 MEUR a 2.665.000 prestatarios desde la puesta en marcha del sistema de licencias hasta junio de 2017. Los microcréditos han financiado hasta la fecha iniciativas privadas en 17.500 pueblos y 225 ciudades de Myanmar.

Los bancos extranjeros que actualmente están operando en Myanmar son los siguientes: The Bank of Tokyo – Mitsubishi UFJ Ltd (Japón); Oversea–Chinese Banking Corporation Ltd (Singapur); Sumitomo Mitsui Banking Corporation (Japón); United Overseas Bank Limited (Singapur); Bangkok Bank Public Company Limited (Tailandia); Industrial and Commercial Bank of China (Shanghai); Malayan Banking Berhad or Maybank (Malasia); Mizuho Bank Limited (Japón); Australia and New Zealand Banking Group Limited (Australia); State Bank of India; E. Sun Commercial Bank (Taiwan) y The Joint Stock Commercial Bank for Investment and Development of Vietnam BIDV (Vietnam).

Según el informe "Doing Business 2020" del BM, Myanmar ocupa el puesto 181 de 191 países en cuanto a la facilidad de obtención de crédito, muy por detrás de los países de su entorno. Las principales barreras para la obtención de crédito son un reducido índice de fortaleza legal (2/12) y de alcance de la información crediticia (0/8). Sin embargo, el golpe de Estado ha desbaratado el sector bancario, y el financiero. Aunque las instituciones y los bancos siguen estando ahí, los bancos no han tenido liquidez para permitir a los clientes el retirar libremente sus fondos desde el golpe de  estado. Incluso ahora, la cantidad de moneda nacional que los clientes pueden retirar es de un máximo de 300.000 kyats (equivalente a 150 dólares)  cada dos semanas. Las cuentas en dólares tras la Instrucción del Banco Central del 3 de abril de 2022, se han convertido en moneda local a un tipo de cambio reducido (lo que ha supuesto para los propietarios una perdida de entre el 10 y el 15%), y durante bastante tiempo los propietarios no han podido tener acceso a esos fondos en moneda nacional.  Si la confianza es el elemento esencia para un banco, el sector bancario de Myanmar está herido de muerte. También el crédito ha desaparecido. No hay disponibilidad de divisas, y las compañías de importación no han podido seguir importando porque el Banco Central, a través de la Comisión de Supervisión del Comercio Extranjero (Supervisory Foreign Exchange Commission), no les ha concedido las divisas... lo que ha motivado escasez de una variedad de productos importados, desde combustible para los vehículos, hasta piezas de repuesto, artículos eléctricos, cerveza,... En este área, el problema sea posiblemente derivado de una falta de divisas, pero la gestión y normativas implementadas por el Banco Central de Myanmar, y en última instancia las autoridades de la Junta Militar, han agudizado la crisis.

 

 Telecomunicaciones

El sector de las telecomunicaciones de Myanmar era el sector icónico del proceso de reformas económicas del país. Había estado tradicionalmente subdesarrollado, con tasas de penetración excepcionalmente bajas para el tamaño y potencial del mercado, cuando estuvo monopolizado por las empresas estatales, Myanmar Posts and Telecommunications (MPT) y MECtel del holding militar Myanmar Economic Corporation, hasta  su privatización en 2013 y la aprobación de la nueva Ley de Telecomunicaciones de ese mismo año.

Desde que en ese año ganaran las licitaciones dos compañías extranjeras (Ooreedo de Catar y Telenor de Noruega) y empezaran a operar en 2014, los ratios de penetración se dispararon,  y se mejoraron las tasas de acceso a este tipo de servicios. Desde el año 2018, existía un cuarto operador móvil en el país, MyTel, una JV de capital militar local (Myanmar Economic Holdings) y vietnamita (Viettel). Con todo ello, el sector había sido uno de los principales receptores de IED, habiendo acumulado en la última década el 15% del total recibido por el país (11.000 MUSD).

A medida que la disponibilidad, accesibilidad y conveniencia de las tarjetas SIM (muy caras, llegando a costar 3000 USD, y difíciles de obtener anteriormente) y de los Smartphones (cuyo precio anterior rondaba los 1.000 USD) aumentaron considerablemente la penetración  de teléfonos móviles entre la población y el uso de internet a través del móvil. Mientras que en 2014 la penetración de Smartphones alcanzaba el 30%, en 2018 este dato alcanzaba el 80%. Además, en 2020, el 61% de la población tenían en acceso a internet, fundamentalmente a través de red móvil, teniendo una penetración del 126% a través de redes 3G, 4G y 5G.

Sin embargo, el acceso a los servicios de telecomunicaciones ha mejorado sólo en las principales ciudades y destinos turísticos, mientras que gran parte del país todavía está pendiente de recibir un mejor servicio, debido a problemas estructurales del país comunes a otros sectores e infraestructuras, como la disponibilidad de tierras, el conflicto armado, las condiciones climatológicas o la formación de la mano de obra. Además, la falta de esquemas de acceso compartido a la infraestructura contribuye a esta falta de extensión del servicio a todo el territorio. Cabe destacar la interrupción de internet impuesta por el gobierno a la zona norte del Estado de Rakhine y parte del Estado de Chin debido al conflicto existente con la organización Arakan Army, lo que ha provocado una falta de acceso a este servicio por parta de la población civil que se extiende desde junio de 2019.

A raíz del golpe de Estado, el Gobierno militar ha intentado controlar el acceso a internet, y las comunicaciones en redes sociales. La salida de Telenor en 2021y la asunción de su posición de operador por un grupo asociado a los militares M! Group,  ha hecho  posible un mayor control, pero una nueva legislación que prohibía el uso de VPN (para poder efectivamente controlar las comunicaciones) y un intento de censurar el acceso a las redes sociales, ha sido un fracaso estrepitoso, que finalmente se ha traducido en frecuentes cortes del servicio.

 

La Ley de Telecomunicaciones creó la figura de un regulador independiente, la Comisión de Telecomunicaciones de Myanmar, y establecía toda la estructura administrativa de licencias, derechos de interconexión, defensa de la competencia y mecanismos de resolución de disputas... que han quedado básicamente en el papel con las acciones ye intento de control de la Junta Militar.

El  desarrollo de esta infraestructura en el país, y la incipiente la aparición de empresas asociadas a la economía digital, como fintech, e-commerce, streaming y video-on-demand, videojuegos online, aplicaciones de transporte y distribución, etc… ha quedado también suspendida con el golpe de estado, aunque  es posible que se pueda retomar tan pronto haya una normalización del país, que permita  dar respuesta a una población con gran potencial de demanda todavía insatisfecha de este tipo de servicios.

Turismo

Desde la apertura del país en 2012, y la relajación de los requisitos y restricciones para obtener visados, el número de turistas que visitaban Myanmar se había incrementado, llegando en el año 2019 a los 5 millones de turistas en el año,  incrementado significativamente  el tamaño del sector y la oferta de otras actividades relacionadas.

De acuerdo con los datos del ministerio de Turismo y Hoteles de Myanmar, el país recibió 1.367.948 turistas en 2017, una cifra algo superior a los 1.272.596 turistas del año 2016. El incremento de llegadas ha sido constante desde los 900.161 turistas registrados en 2013. No obstante, en el año 2018 Myanmar experimentó un estancamiento del turismo, situándose en 1.398.098 turistas, posiblemente debido a la imagen negativa del país tras la crisis de Rakhine de verano del 2017. Además, no responde a las elevadas expectativas de turismo que el gobierno tiene para el sector. Sin embargo, las cifras se recuperaron en 2019, creciendo al 40% respecto al año anterior al dar la bienvenida el país a 1.938.425 turistas. A pesar de ello, el año 2020, con la irrupción del COVID puso freno a esta tendencia, con el cierre de fronteras durante unos meses, y con el golpe de estado en febrero de 2021, se confirmó el cierre total del país que se ha mantenido hasta mayo de 2022, en teoría (hasta el 20 de mayo de 2022 no se podían solicitar visados de turista).  Sin embargo, la situación de falta de seguridad hace muy poco probable que haya un número significativo de turistas en el futuro previsible.  

Dentro de los principales mercados de emisión de turistas, en el año 2019 se consolidó de nuevo Asia, representado el 59% sobre el total, destacando especialmente Tailandia (14% del total) y China (40%), siendo este país el que ha experimentado el mayor crecimiento durante los últimos dos años, doblándose su representación. Los turistas procedentes de países de Europa Occidental representaron nuevamente el segundo mayor grupo y el 10% del total, aunque han experimentado una caída del 25% desde el 2017. Dentro de este grupo, destacaron los turistas franceses (3% del total), británicos (2,5%) y alemanes (2%). Los turistas españoles representaron un 0,7% del total con 13.589 turistas en 2019, un 21% más que en 2018.

En todo caso, el auge del turismo y su desarrollo futuro estará supeditado a la mejora de las infraestructuras en todo el país, ya que ante la apertura anterior de nuevos destinos turísticos en el país , era evidente la falta de alojamiento e instalaciones. El Gobierno había invitado a los inversores extranjeros a participar en este sector, debido a la importancia de los ingresos en divisa. En el sector hotelero es donde se hacía más patente la necesidad de nuevas infraestructuras, pues se estimaba un aumento  de la demanda en los próximos años. De nuevo, con el golpe de estado, el futuro del sector está claramente abortado hasta que haya una normalización del país, difícilmente previsible a corto y medio plazo.

Existía una escasez de hoteles de calidad, de 4 y 5 estrellas, ya que de 1.964 hoteles existentes en Myanmar, únicamente 184 llegaban a esta categoría, encareciéndose así los precios por la falta de oferta en el mercado. Desde el golpe de estado, varios de estos hoteles han cerrados y algunas de las compañías hoteleras extranjeras han abandonado el país.  Las principales cadenas hoteleras internacionales presentes eran  Accor (con hoteles en Yangón, Nay Pyi Taw y Lago Inle), Hilton (Ngapali, Mandalay y Nay Pyi Taw), Meliá, gestionando un hotel en Yangón; Rosewood, Wyndham y se esperaba  que abriera el hotel The Peninsula en Yangon, lo que abortó el golpe de estado.

En cuanto a la inversión extranjera directa recibida, según fuentes del ministerio de Hoteles y Turismo, el sector ha recibido un total de 2.093 MUSD desde 2012 hasta 2020, 39,5 MUSD en ese año.

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