Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

La economía portuguesa en los últimos decenios se ha caracterizado por la importancia creciente del sector servicios, a semejanza de lo ocurrido en otros países de Europa. Además de una mayor incidencia del sector terciario en la actividad económica, se ha verificado una alteración significativa en el patrón de especialización de la industria transformadora en Portugal que ha reducido la dependencia que tenía de actividades industriales tradicionales, se ha modernizado abrazando otros sectores que incorporan un mayor componente tecnológico, como es el caso del sector automóvil y sus componentes, el sector electrónico, el farmacéutico, el energético y todos los relacionados con las tecnologías de la información y comunicación.

Dentro del sector servicios tiene particular importancia la industria turística que se beneficia de la posición geográfica del país, de su clima moderado y de su estabilidad social y política.

A lo largo de 2019 y por sexto año consecutivo, la economía portuguesa ha seguido creciendo, aunque a un ritmo más lento que en el pasado reciente. Después de un primer semestre de ligera ralentización, el crecimiento del PIB se mantuvo relativamente estable durante el segundo semestre y el año finalizó con un crecimiento del PIB del 2,2%.
 

 

Volver a índice de Estructura de la oferta

Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Portugal tiene una red de carreteras razonablemente desarrollada, compuesta por Autopistas (AE), Itinerarios Principales (IP), Itinerarios Complementarios (IC), Carreteras Nacionales (EN) y Regionales (ER). En total, la red viaria abarca en el continente 14.310 km, aproximadamente de los cuales, más de 17% (alrededor de 2.988 km) son de autopistas que unen los siguientes ejes: Lisboa-Oporto (A1), Lisboa-Elvas, en dirección a Badajoz (A2), Costa de Estoril (A5), Oporto-Braga (A3), Oporto-Amarante (A4), Lisboa- Leiria (A8).

Portugal tiene casi 2.600 km de red ferroviaria que une las principales ciudades del país. Entre Lisboa y Oporto la línea es doble y está electrificada, existiendo un servicio ALFA con cinco frecuencias en ambas direcciones. Dicho servicio se intercala con un INTERCITY, con cuatro frecuencias diarias de lunes a viernes. También aquí los esfuerzos necesarios para el equilibrio presupuestario han hecho con que el gobierno suspendiese todas las obras proyectadas para la línea de Alta Velocidad Lisboa-Madrid, sustituyendo la conexión de alta velocidad de pasajeros por una línea que sirve la prioridad actual que es la de facilitar al máximo el acceso de las mercancías portuguesas a los mercados europeos, vinculando el tráfico de pasajeros al de mercancías transportadas en un nuevo proyecto llamado "velocidad alta".

Las infraestructuras portuarias han mejorado en estos últimos años, correspondiendo al importante papel que el tráfico marítimo desempeña en Portugal. Los principales puertos son el de Lisboa, Leixões (Oporto) y Sines. Otros puertos destacables son los de Setúbal, Aveiro, Funchal (Madeira) y Ponta Delgada (Azores).

El puerto de Lisboa dispone de 85 puestos de atraque y el de Leixões de 37, soportando ambos el 85% de la carga total. Sines, el más moderno del país y en vías de expansión para construir una nueva terminal de contenedores, dispone de 6 puestos de atraque y está preparado fundamentalmente para atender al complejo petroquímico existente en la zona.

Los principales aeropuertos portugueses en territorio continental son: Portela en Lisboa, Francisco Sá Carneiro en Oporto y Faro en el Algarve. En las islas, Funchal en Madeira y Ponta Delgada, en San Miguel (Azores). Recientemente se definió el emplazamiento del nuevo aeropuerto de Lisboa que se localizará en Alcochete, al sur del Tajo.

Tanto Iberia como TAP y Portugalia ofrecen frecuentes vuelos entre España y Portugal. Por otra parte se han establecido en Portugal algunas líneas aéreas de bajo coste: Vueling, Ryanair, Central Wings y Easy Jet.
 

Volver a índice de Estructura de la oferta

Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

El ciclo económico de crisis vivido en este país, iniciado en 2013,  aportó una novedad en el análisis del desempleo, ya que este se ha visto aumentado por la disminución de la población activa por vía de la emigración (creciente en esos años).  Desde entonces durante los últimos 4 años, Portugal ha ido paulatinamente recuperando las cifras de empleo.  En 2018 el mercado de trabajo ha registrado una evolución muy favorable, habiéndose registrado un crecimiento del empleo (aunque en desaceleración) y una disminución sustancial de la tasa de desempleo.En 2019 el empleo total creció un 1% en relación con el año anterior y la tasa de paro afectaba al 6,70% de la población activa.

Las perspectivas para este indicador están rodeadas de incertidumbre, si bien es evidente que el primer efecto de la pandemia recae sobre la oferta laboral. La cuarentena declarada cerró escuelas, servicios y fábricas, el teletrabajo no se puede aplicar a muchos procesos, hay una fuerte reducción en las horas trabajadas, con la consiguiente caída en la producción. Pese a las medidas implementadas por el gobierno para en una primera fase apoyar empresas y familias y en un segundo momento, impulsar la economía, se estima que en 2020 el empleo se reduzca un 3,5% y el paro alcance al 10,1% de la población activa.

Volver a índice de Estructura de la oferta

PIB per capita y distribución de la renta

PIB a precios corrientes millones €
4º Trimestre de 2019 51.018,40
3er trimestre de 2019 50.647,90
2.º Trimestre de 2019 50.489,90
1.º Trimestre de 2019 50.256,50
4.º Trimestre de 2018 49.898,70
3.º Trimestre de 2018 49.683,00
2.º Trimestre de 2018 49.465,60
1.º Trimestre de 2018 49.072,20
4.º Trimestre de 2017 48.769,20
3.º Trimestre de 2017 48.388,80
2.º Trimestre de 2017 48.049,60
1.º Trimestre de 2017 47.821,20

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: INE-Contas nacionais regionais

 

Volver a índice de Estructura de la oferta

Sector primario

Portugal al igual que otros países europeos ha ido aumentando durante los últimos 30 años la participación del sector terciario en su economía. En consecuencia, el sector agrícola y pesquero que tenía en los años 60 un peso del 24% del PIB, ha reducido este porcentaje al 2,3% en el año 2018. No obstante, después de varios años de abandono de los campos, muchos portugueses vuelven a apostar por la agricultura. Portugal es el quinto país del UE donde la agricultura pesa más en el empleo ocupando el 8,6% de la población, muy por encima del 4,3% de la media comunitaria, justo detrás de Rumania (23%), Bulgaria (18%), Grecia (11%) y Polonia (10%).

La crisis económica y social que afectó a Portugal en 2011 generó una tasa de desempleo muy alta y modificó la perspectiva con la que se miraba este sector por la importancia de la producción de bienes transaccionables. En 2013 los programas europeos de ayudas públicas para la inversión en agricultura dirigidos a los jóvenes que querían establecerse en la agricultura por primera vez y a los menos jóvenes interesados en invertir en el sector primario, dio un importante apoyo en la renovada apuesta por este sector.
Se está produciendo una intensificación del inevitable ajuste estructural del sector a partir de una mayor dimensión de las explotaciones y de avances tecnológicos si bien con evidentes disparidades subsectoriales y regionales. Las regiones más dinámicas son el Ribatejo y la zona Oeste. Una de las razones de la debilidad de este sector se deriva de la reducida dimensión de las explotaciones. En Portugal las explotaciones agrícolas tienen un promedio de 12 hectáreas cuando la media europea es de 20. Para conseguir economías de escala y producción en cantidad suficiente para satisfacer las necesidades de las redes de distribución muchos agricultores han constituido asociaciones que definen la variedad de la producción y el timing de cada una, lo que ha resultado ser de gran utilidad y ha repercutido en el aumento reciente de las cifras de este sector.

Según un estudio del Banco de Portugal, entre 2013 y 2017, el número de nuevas empresas en este sector creció en más del 31%, cuatro veces superior al ritmo de crecimiento de las demás actividades económicas.
Entre los casos de éxito de este sector se destaca el aumento de producción de algunos productos como el concentrado de tomate y la producción del famoso vino de Oporto en la región del Duero. Se ha ido asistiendo a un aumento paulatino de las extensiones vinícolas que en la actualidad alcanzan las 350.000 ha. Existe también una amplia producción de olivo (4000 kilómetros cuadrados), viñedos (3750 km ²), trigo (3000 km ²) y maíz (2.680 km²).

Actualmente se asiste en Portugal a una sobreexplotación de los recursos pesqueros, fruto de la presión que viene siendo ejercida sobre los recursos de las aguas nacionales. El origen de esto está en factores de orden diverso, tales como la pérdida de potencial de la pesca de altura y la creciente eficacia de los aparejos y métodos fruto del desarrollo tecnológico. En contrapartida, se ha verificado un aumento acelerado de la acuicultura, representando en estos momentos alrededor de un 5% del volumen de pescado fresco desembarcado y capturado en aguas continentales. La urgencia en preservar los recursos existentes, aliada a la necesidad de garantizar la viabilidad económica de la actividad, son actualmente las principales prioridades del sector.

Portugal es un gran exportador de productos forestales. Se trata de un importante recurso en la economía nacional que ha ido creciendo de manera regular y significativa dando lugar a una importante producción de materia prima para las industrias papelera y de corcho. El corcho tiene una producción muy significativa. Con un área de 730 mil hectáreas de alcornoques, Portugal es responsable por más del 50% de la producción mundial de corcho.
Los recursos minerales más importantes en Portugal son el cobre, el litio, el wolframio, el estaño, el uranio, los feldespatos, la sal gema, el talco y el mármol. 

Volver a índice de Estructura de la oferta

Sector secundario

Desde la incorporación de Portugal a la CE, la industria transformadora nacional experimentó una expansión considerable en términos de producción y valor añadido, la cual se truncó a partir de 1991. El retroceso relativo de la industria en el conjunto de la economía no ha sido incompatible con alteraciones, aunque lentas, en la especialización productiva portuguesa, sino que tiene lugar a la par del refuerzo de ciertas producciones, en segmentos de mayor valor añadido y contenido tecnológico.

En la última década, ciertos sectores "tradicionales" han reforzado su peso en el conjunto de las actividades transformadoras, tanto desde el punto de vista del empleo como de la exportación: las industrias de "calzado", "cerámica", "rocas ornamentales" o "alimentación y bebidas", mantuvieron un dinamismo igual o superior a la media de la industria transformadora en el periodo referido; "vestuario y textil" mantiene su posición hegemónica en la estructura del empleo y de las exportaciones (representa 1/3 de la exportación global portuguesa), aunque sufre pérdidas relativas en sus niveles de producción.

En el último decenio se ha verificado un cambio significativo en el patrón de especialización, de la industria transformadora portuguesa saliendo de la dependencia de actividades industriales tradicionales para una situación en la que ganan peso y nueva dinámica de crecimiento, nuevos sectores de mayor incorporación tecnológica como el sector automóvil, y sus componentes, la electrónica, la energía, el sector farmacéutico y las industrias relacionadas con las nuevas tecnologías de la información y comunicación. En contrapartida, perdieron peso relativo en la producción y el empleo la "industria metalmecánica de base", "máquinas no eléctricas", "material de transporte" y "químicos no industriales" (sectores todos ellos en los que Portugal es fuertemente dependiente de las importaciones).

En 2018, la industria empleó al 23,2% de la población portuguesa, ligeramente por encima del 21,8% de la Unión Europea. No obstante el peso de este sector en el empleo ha ido disminuyendo en las últimas décadas: hace veinte años el sector industrial empleaba en Portugal el 33,2% de la población y el 26,2% en la Unión Europea.
 

Volver a índice de Estructura de la oferta

Sector terciario

La estructura de la economía portuguesa está caracterizada por un elevado peso del sector servicios, a semejanza de lo que ocurre con la gran mayoría de los países europeos. Este responde aproximadamente por un 80% del VAB y por el empleo de alrededor del 70% de la población activa (a principios del milenio, la cifra era del 54,2%, según datos de Eurostat). Dentro de este, el comercio es el subsector de servicios más relevante, empleando al 14% de la población y generando el 20% del VAB total.

El sector estrella, elegido no obstante como designio nacional, es el turismo. Los planes estratégicos diseñados por los sucesivos gobiernos en el marco de las políticas públicas han sido determinantes para aumentar la importancia del sector en la economía, colocando a disposición varios mecanismos de apoyo a proyectos de naturaleza empresarial y de infraestructuras. De acuerdo con las estadísticas más recientes, el sector turismo tiene un peso del 14,6% en el PIB nacional y las actividades con él relacionadas ocupan el 8,8% de la población empleada.

En los últimos años, Portugal ha demostrado también una evolución muy positiva en el desarrollo de start-ups y a raíz de ello el Gobierno ha implementado diversos programas al objeto de atraer inversión y de dotar la industria portuguesa de mayor número de recursos dirigidos a las nuevas tecnologías y a la innovación. En este ámbito, Portugal ha logrado fijar la celebración de la Web Summit en Lisboa durante 10 años consecutivos.
 

Volver a índice de Estructura de la oferta

  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex