Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

La economía portuguesa en los últimos decenios se ha caracterizado por la importancia creciente del sector servicios, a semejanza de lo ocurrido en otros países de Europa. Además de una mayor incidencia del sector terciario en la actividad económica, se ha verificado una alteración significativa en el patrón de especialización de la industria transformadora en Portugal que ha reducido la dependencia que tenía de actividades industriales tradicionales, se ha modernizado abrazando otros sectores que incorporan un mayor componente tecnológico, como es el caso del sector automóvil y sus componentes, el sector electrónico, el farmacéutico, el energético y todos los relacionados con las tecnologías de la información y comunicación.

Dentro del sector servicios tiene particular importancia la industria turística que se beneficia de la posición geográfica del país, de su clima moderado y de su estabilidad social y política.

A lo largo de 2019 y por sexto año consecutivo, la economía portuguesa ha seguido creciendo, aunque a un ritmo más lento que en el pasado reciente. Después de un primer semestre de ligera ralentización, el crecimiento del PIB se mantuvo relativamente estable durante el segundo semestre y el año finalizó con un crecimiento del PIB del 2,2%.
 

 

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Portugal tiene una red de carreteras razonablemente desarrollada, compuesta por Autopistas (AE), Itinerarios Principales (IP), Itinerarios Complementarios (IC), Carreteras Nacionales (EN) y Regionales (ER). En total, la red viaria en el continente abarca aproximadamente unos 15.000 km, de los cuales, más de 3.000 km son de autopistas.

El país tiene casi 2.600 km de red ferroviaria que une las principales ciudades del país. Entre Lisboa y Oporto la línea es doble y está electrificada, existiendo un servicio ALFA con cinco frecuencias en ambas direcciones. Dicho servicio se intercala con un INTERCITY, con cuatro frecuencias diarias de lunes a viernes. El proyecto inicial de Alta Velocidad Lisboa-Madrid, ha sido sustituido por otro cuya prioridad es la de facilitar al máximo el acceso de las mercancías portuguesas a los mercados europeos, vinculando el tráfico de pasajeros al de mercancías en un nuevo proyecto llamado "velocidad alta" cuya conclusión se prevé para diciembre de 2023. Entre Oporto y Vigo se realizan 4 conexiones diarias directas a través de los denominados "trenes Celta".

Las infraestructuras portuarias han mejorado en estos últimos años, correspondiendo al importante papel que el tráfico marítimo desempeña en Portugal. Los principales puertos son los de Lisboa, Leixões (Oporto) y Sines. Otros puertos destacables son los de Setúbal, Aveiro, Funchal (Madeira) y Ponta Delgada (Azores).

El Puerto de Lisboa es la principal terminal de transporte marítimo de Portugal. Se ubica en la confluencia de las aguas del río Tajo y el océano Atlántico, formando un puerto natural en el estuario del Tajo, con una cuenca líquida total de 32 mil hectáreas, lo que le permite recibir barcos de cualquier tamaño, como transoceánicos, y también ofrece condiciones para la práctica de deportes. La costa portuguesa, por su posicionamiento estratégico en el cruce de las principales rutas comerciales internacionales y en el frente atlántico de Europa, ocupa un lugar destacado en cadenas logísticas de comercio internacional y circuitos de cruceros. El puerto tiene un muelle a ambos lados del Tajo. Las terminales de cruceros se encuentran relativamente cerca de la zona central de Lisboa.

El puerto de Sines, el más moderno del país y en vías de expansión para construir una nueva terminal de contenedores, es fundamental para el suministro energético del país (asegurando la entrada de petróleo, carbón y gas natural) está preparado fundamentalmente para atender al complejo petroquímico existente en la zona.

El país tiene en total 15 aeropuertos y 23 aeródromos. Los principales aeropuertos portugueses en territorio continental son: Portela en Lisboa, Francisco Sá Carneiro en Oporto y Faro en el Algarve. En las islas, Funchal en Madeira y Ponta Delgada, en San Miguel (Azores). El emplazamiento del nuevo aeropuerto de Lisboa se localizará en Alcochete, al sur del Tajo.  La conexión aérea entre España y Portugal es frecuente y la oferta de vuelos internacionales es bastante diversificada tanto a través de compañías de bandera como Iberia, TAP y Portugalia como a través de líneas aéreas de bajo coste: Vueling, Ryanair, Central Wings e Easy Jet.

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

De los aproximadamente 10,3 millones de habitantes del país, alrededor del 49% se considera población activa (5,1 millones).

El ciclo económico de crisis vivido en este país, iniciado en 2013, aportó una novedad en el análisis del desempleo, ya que este se ha visto aumentado por la disminución de la población activa por vía de la emigración (creciente en esos años). Desde entonces, durante los últimos años, Portugal ha ido paulatinamente recuperando las cifras de empleo. En 2018 el mercado de trabajo registró una evolución muy favorable, habiéndose registrado un crecimiento del empleo (aunque en desaceleración) y una disminución sustancial de la tasa de desempleo. En 2019 el crecimiento del empleo total no alcanzó el 1% en relación con el año anterior y la tasa de paro afectaba al 6,9% de la población activa. El año 2020 afectado por la pandemia COVID19 ha sido nefasto para este indicador con tasas de decrecimiento entre el -3,6 y el -1,2% y una tasa de paro al final del año del 7,3%. El año 2021 ha visto recuperarse las cifras de este indicador con un aumento del empleo total al final del año del 3,1% y una tasa de desempleo del 6,3%.
 

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PIB per capita y distribución de la renta

Portugal Renta bruta per cápita (€) Renta disponible bruta per cápita (€)
2010 16.988 16.530
2011 16.680 16.534
2012 16.006 15.802
2013 16.304 16.293
2014 16.638 16.590
2015 17.350 17.220
2016 18.061 17.970
2017 19.023 19.022
2018 19.952 19.910
2019 20.800 20.752
2020 19.660 19.838
 
Fuente: INE-Anuario Estadístico de Portugal 2020

 

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Sector primario

Portugal al igual que otros países europeos ha ido aumentando durante los últimos 30 años la participación del sector terciario en su economía. En consecuencia, el sector agrícola y pesquero que tenía en los años 60 un peso del 24% del PIB, ha reducido este porcentaje al 2,5% en el año 2020. No obstante, y pese a que después de varios años de abandono de los campos, muchos portugueses vuelven a apostar por la agricultura, el porcentaje de la población empleada que ejerce en el sector es del 2,4% por debajo del 4,3% de la media comunitaria.

La crisis económica y social que afectó a Portugal en 2011 generó una tasa de desempleo muy alta y modificó la perspectiva con la que se miraba este sector por la importancia de la producción de bienes transaccionables. Posteriormente los programas europeos de ayudas públicas para la inversión en agricultura dirigidos a los jóvenes que querían establecerse en la agricultura por primera vez y a los menos jóvenes interesados en invertir en el sector primario, dio un importante apoyo en la renovada apuesta por este sector.

Una de las razones de la debilidad de este sector se deriva de la reducida dimensión de las explotaciones agrícolas que, en Portugal tienen un promedio de 13,7 hectáreas cuando la media europea es de 20. En consecuencia, se está produciendo una intensificación del inevitable ajuste estructural del sector a partir de una mayor dimensión de las explotaciones y de avances tecnológicos si bien con evidentes disparidades sectoriales y regionales. Para conseguir economías de escala y producción en cantidad suficiente para satisfacer las necesidades de las redes de distribución muchos agricultores han constituido asociaciones que definen la variedad de la producción y el timing de cada una, lo que ha resultado ser de gran utilidad y ha repercutido en el aumento reciente de las cifras de este sector.

Entre los casos de éxito de este sector se destaca el aumento de producción de algunos productos como el concentrado de tomate y la producción del famoso vino de Oporto en la región del Duero. Se ha ido asistiendo a un aumento paulatino de las extensiones vinícolas responsables por una producción de 6,27 millones de hectolitros,según datos del INE referidos al año 2020 y una creciente producción de aceite que aceite que en la campaña de 2020-2021 aumentó la producción un 46% frente a la campaña anterior alcanzando los 2,25 millones de hectolitros.

Actualmente se asiste en Portugal a una sobreexplotación de los recursos pesqueros, fruto de la presión que viene siendo ejercida sobre los recursos de las aguas nacionales, originado por factores de orden diverso, tales como la pérdida de potencial de la pesca de altura y la creciente eficacia de los aparejos y métodos fruto del desarrollo tecnológico. En contrapartida, se ha verificado un aumento acelerado de la acuicultura durante la última década, representando en estos momentos alrededor de un 13% del volumen de pescado fresco desembarcado y capturado en aguas continentales. La urgencia en preservar los recursos existentes, aliada a la necesidad de garantizar la viabilidad económica de la actividad, son actualmente las principales prioridades del sector.

Portugal es un gran exportador de productos forestales. Se trata de un importante recurso en la economía nacional que ha ido creciendo de manera regular y significativa dando lugar a una importante producción de materia prima para las industrias papelera y de corcho. El corcho tiene una producción muy significativa. Con un área de 730 mil hectáreas de alcornoques, Portugal es responsable por más del 50% de la producción mundial de corcho.  Los recursos minerales más importantes en Portugal son el cobre, el litio, el wolframio, el estaño, el uranio, los feldespatos, la sal gema, el talco y el mármol. 

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Sector secundario

Desde la incorporación de Portugal a la CE, la industria transformadora nacional experimentó una expansión considerable en términos de producción y valor añadido, la cual se truncó a partir de 1991. El retroceso relativo de la industria en el conjunto de la economía no ha sido incompatible con alteraciones, aunque lentas, en la especialización productiva portuguesa, sino que tiene lugar a la par del refuerzo de ciertas producciones, en segmentos de mayor valor añadido y contenido tecnológico.

En la última década, ciertos sectores "tradicionales" han reforzado su peso en el conjunto de las actividades transformadoras, tanto desde el punto de vista del empleo como de la exportación: las industrias de "calzado", "cerámica", "rocas ornamentales" o "alimentación y bebidas", mantuvieron un dinamismo igual o superior a la media de la industria transformadora en el periodo referido; "vestuario y textil" mantiene su posición hegemónica en la estructura del empleo y de las exportaciones (representa 1/3 de la exportación global portuguesa), aunque sufre pérdidas relativas en sus niveles de producción.

En el último decenio se ha verificado un cambio significativo en el patrón de especialización, de la industria transformadora portuguesa saliendo de la dependencia de actividades industriales tradicionales para una situación en la que ganan peso y nueva dinámica de crecimiento, sectores de mayor incorporación tecnológica como el sector automóvil, y sus componentes, la electrónica, la energía, el sector farmacéutico y las industrias relacionadas con las nuevas tecnologías de la información y comunicación. En contrapartida, perdieron peso relativo en la producción y el empleo la "industria metalmecánica de base", "máquinas no eléctricas", "material de transporte" y "químicos no industriales" (sectores todos ellos en los que Portugal es fuertemente dependiente de las importaciones).

Según los datos más recientes referidos al segundo trimestre de 2021, las industrias extractiva y transformadora, ocupan el  16,4% de la población portuguesa empleada, peso que ha ido disminuyendo en las últimas décadas: hace veinte años el sector industrial empleaba en Portugal el 33,2% de la población.
 

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Sector terciario

La estructura de la economía portuguesa está caracterizada por un elevado peso del sector servicios, a semejanza de lo que ocurre con la gran mayoría de los países europeos. El sector responde aproximadamente por un 83% del VAB y por el empleo de alrededor del 80% de la población activa (a principios del milenio, la cifra era del 54,2%, según datos de Eurostat). Dentro de este los subsectores más relevantes son los de "comercio, restauración y hostelería" que da empleo al 19% de la población y es responsable por el 18% del VAB y el subsector de "actividades financieras e inmobiliarias" que ocupan el 12% de la población empleada generando un 18% del VAB total, aproximadamente.

No obstante, el sector estrella elegido como designio nacional, es el turismo. Los planes estratégicos diseñados por los sucesivos gobiernos en el marco de las políticas públicas han sido determinantes para aumentar la importancia del sector en la economía, colocando a disposición varios mecanismos de apoyo a proyectos de naturaleza empresarial y de infraestructuras. De acuerdo con las estadísticas más recientes, el sector turismo tiene un peso del 14,6% en el PIB nacional y las actividades con él relacionadas ocupan el 8,8% de la población empleada.

En los últimos años, Portugal ha demostrado también una evolución muy positiva en el desarrollo de start-ups y a raíz de ello el Gobierno ha implementado diversos programas al objeto de atraer inversión y de dotar la industria portuguesa de mayor número de recursos dirigidos a las nuevas tecnologías y a la innovación. En este ámbito, Portugal ha logrado fijar la celebración de la Web Summit en Lisboa durante 10 años consecutivos.
 

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