Sistema financiero

Sistema financiero

Indonesia cuenta actualmente con un sistema financiero estable y relativamente capitalizado tras el importante proceso de reestructuración llevado a cabo como consecuencia del fuerte impacto que sufrió el país y el sector financiero con ocasión de la crisis asiática de finales de los 90, aunque sigue mostrando ratios de coste sobre ingresos relativamente elevadas.

Indonesia fue un caso poco frecuente en el que la liberalización del sistema financiero se realizó antes que la del comercio exterior, con medidas liberalizadoras en los 80 sin un adecuado refuerzo de la supervisión prudencial y criterios poco ortodoxos de actividad crediticia. Tras la grave crisis fue necesario un programa de apoyo financiero por parte del Fondo Monetario Internacional y un proceso de ajuste y reestructura de las entidades y del sector como consecuencia de los compromisos adquiridos con el FMI.

Actualmente el sector bancario supone en torno al 50% del PIB de Indonesia, frente a datos más elevados de otros países asiáticos y mucho más en el caso de economías desarrolladas. Tras el crecimiento del sector, el porcentaje de población adulta con una cuenta bancaria ha aumentado sensiblemente pero aún está en torno al 35%.

El Banco de Indonesia es la autoridad responsable de la política monetaria y sistema de pagos y cierto seguimiento del sector, con un objetivo de control de la inflación con cierta independencia del gobierno.

Por otra parte, desde el año 2014, la Autoridad de Servicios Financieros (OJK) ha asumido las competencias en regulación y supervisión bancaria, además de las que ya tenía sobre el resto de servicios financieros y de seguros.

Desde el año 1992 había tenido lugar un cierto proceso de apertura del sector al capital exterior, aunque desde el año 2013, las últimas medidas regulatorias han ido tendentes a limitar la participación de la banca extranjera en el sector, con un límite del 40% del capital que sólo puede superarse previa autorización expresa del regulador, límite que parece será mantenido en la nueva Ley Bancaria.

Básicamente existe libertad de apertura de cuentas para no residentes con algunas salvedades y restricciones en el caso de operaciones con derivados, estando los Bancos obligados a un criterio de prudencia y especial supervisión. En el caso de la apertura de cuentas bancarias por parte de extranjeros, deberá aportarse pasaporte, permiso de residencia, permiso de trabajo y carta del empleador.

Como consecuencia del proceso de saneamiento y reestructuración tras la crisis asiática, los bancos privados de menos peso desaparecieron y el resto de bancos con problemas pasaron a la agencia estatal encargada de su gestión y recapitalización con fondos públicos, desaparecida a comienzos del 2004. Sin embargo, a pesar de la reestructuración y concentración acometida, el sector se encuentra bastante atomizado y fragmentado. Según el Directorio de Bancos de 2017, realizado por la Autoridad de Servicios Financieros de Indonesia, el país cuenta con 116 bancos comerciales, de los cuales 102 son banca convencional y 12 son bancos organizados en torno a la ley sharia.

Durante el proceso de saneamiento, los bancos estuvieron sometidos a un control de sus niveles de solvencia y dependiendo de éste, se recapitalizaron o cerraron. Los bancos públicos tienen un peso muy importante dentro del sistema, alcanzando un 50% de los activos totales. Según los datos obtenidos en el segundo cuatrimestre de 2018, el principal banco del país en términos de activos es el Bank Rakyat Indonesia (BRI), seguido muy de cerca por Bank Mandiri, creado a raíz de la fusión de 4 bancos públicos. Los otros dos bancos pertenecientes al Estado son el Bank Negara Indonesia (BNI) y el Bank Tabungan Negara (BTN). El principal banco privado es el Banco BCA, seguido del malasio CIMB Niaga.

A pesar de la fragmentación, los cinco primeros bancos concentran más de la mitad de los activos del sistema bancario y los diez primeros concentran dos terceras partes. El grueso de los 116 bancos comerciales ostenta un porcentaje reducido de los activos del sistema. No existe ningún banco español operativo, aunque BBVA cuenta con una Oficina de representación y el resto de los grandes bancos españoles tienen oficinas de representación en la región asiática.

El crecimiento de activos del sector ha sido notable en la última década con crecimientos de la inversión creditica de doble dígito. En términos generales, de acuerdo con el incremento de nuevos créditos, la industria bancaria del país ha mejorado y se han reducido los créditos de dudoso cobro. El porcentaje de mora es relativamente bajo, aunque con la desaceleración económica experimentada desde el año 2014 se han deteriorado algunos acitvos y algunos bancos han debido dotar provisiones extraordinarias empeorando sus resultados.

Es posible que continúe el contexto de desaceleración con un cierto riesgo de deterioro de la calidad crediticia, tasa de mora y ratios de solvencia del sector en su conjunto, siendo necesario un mayor control de riesgos y gestión prudencial. Sería además deseables, especialmente en las entidades de menor tamaño, mejoras en eficiencia operativa y gestión, además de esfuerzos para impulsar una mayor cultura financiera.

Además de los 116 bancos comerciales, existen más de 1.500 bancos rurales y regionales, no integrados en el sistema de pagos, 140 aseguradoras, 270 fondos de pensiones, 685 mutual funds, 120 compañías de valores, y más de 300 compañías financieras de otro tipo (multi-finance, venture capital ...).

El negocio del seguro y reaseguro está regulado por la legislación dependiente del Ministro de Finanzas, y actualmente bajo la Autoridad de Servicios Financieros, existiendo un aumento de las restricciones respecto de la operativa de empresas extranjeras.

En mercados financieros, se ha producido un notable aumento de la actividad de la renta variable y emisiones de deuda pública privada, de la mano del desarrollo del Indonesia Stock Exchange y la operativa de sociedades de valores como la pública Danareksa, responsable inicialmente de la gestión de la bolsa. Las emisiones de deuda también han pasado a ser una fuente de financiación habitual de las grandes empresas.

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Líneas de crédito, acuerdos multilaterales de financiación

Indonesia es un país de renta media-baja. Al no ser un país de renta baja según la categoría del Banco Mundial no es susceptible de recibir subvenciones a fondo perdido por parte de la Agencia Internacional de Desarrollo, dentro del Grupo del Banco Mundial, pero sigue siendo receptor de ayuda al desarrollo del Banco Mundial, así como del Banco Asiático de Desarrollo, del Banco Islámico de Desarrollo y será receptor de apoyo por parte del Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras, principalmente en forma de préstamos financieros con cierto elemento de concesionalidad, y en menor medida en subvenciones para asistencias técnicas.

El Banco Mundial apuesta en su estrategia 2016-2020, por apoyo hacia el desarrollo social, urbano y rural; salud y educación, energía y sectores extractivos; gobernanza, transporte, medio ambiente; agua y agricultura; y mercados financieros. Los proyectos en curso del Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo, dentro del Grupo del Banco Mundial, suponen un volumen cercano a los 6.500 millones de dólares.

Por su parte el Banco Asiático de Desarrollo tiene un volumen de apoyo en proyectos de más de 12.000 millones de dólares para el periodo 2018-2020. Dicho volumen es en concepto de recursos ordinarios y concesionales, así como préstamos y subvenciones para el desarrollo de proyectos en el archipiélago. La mayor parte es apoyo financiero destinado a los sectores de desarrollo de infraestructuras de transporte, agua y medioambiente, sostenibilidad, generación eléctrica incluyendo hidroeléctrica, sector financiero, etc. Los fondos se dividen por igual en operaciones soberanas y no soberanas.

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Régimen de cobros y pagos al exterior. Control de cambios

En principio existe libertad de pagos, salvo por los requisitos de información, estándares y notificación especial para transacciones superiores a los 10.000 dólares. Al no haber controles de capital en Indonesia, en principio las divisas extranjeras pueden entrar y salir sin autorización previa. El medio de pago recomendado es vía carta de crédito confirmada e irrevocable. Todos los aranceles, impuestos devengados y cargas deben ser satisfechos a través de bancos oficiales designados.

En cuanto a la moneda de las transacciones, desde julio de 2015, la nueva normativa del Banco de Indonesia establece el uso obligatorio de la rupia para todas las transacciones financieras dentro del territorio indonesio, con excepciones ligadas a sectores prioritarios y proyectos de inversión. El objetivo principal es impulsar el uso de la rupia en la actividad económica.

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Repatriación de capital/control de cambios

En principio existe como se ha señalado libertad de pagos, salvo por los requisitos de información y notificación para transacciones superiores a los 10.000 dólares. Al no haber controles de capital en Indonesia, en principio las divisas extranjeras pueden entrar y salir sin autorización previa, si bien en determinados sectores, como el del petróleo y gas, se exigen que los flujos financieros procedentes de ingresos de exportaciones sean canalizados a través de bancos locales, y existen exigencias del Banco de Indonesia respecto del uso de la rupia como moneda de referencia en las transacciones.

Los beneficios netos de las inversiones pueden a priori repatriarse, según su participación, por la empresa extranjera. También pueden repatriarse el importe de las desgravaciones por amortización de maquinaria y equipos, los beneficios resultantes de la venta a los socios locales de acciones de los inversores extranjeros, los gastos de empleados extranjeros y de los indonesios que asistan a cursos de capacitación fuera del país, los pagos de préstamos extranjeros (tanto principal como intereses) y las compensaciones recibidas en caso de nacionalización de la empresa por parte del Gobierno.

No obstante en determinados sectores pueden existir obligaciones de reinversión o planes de compromisos de inversión para el ejercicio de la actividad como en el caso de minería o petróleo, y en estos sectores existe además un estricto marco de supervisión de los costes de recuperación de inversiones que puede limitar la repatriación de beneficios.

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