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La transformación de los bancos del GCC en tiempos del COVID-19

Mayo - 2020 | KPMG | Comentarios (0)

Las perspectivas a futuro del sector bancario en Oriente Medio son bastante halagüeñas. Los bancos se han visto empujados a adaptarse a la nueva situación con gran celeridad con el objetivo de contrarrestar los efectos perniciosos de las medidas contra el COVID-19 sobre la economía. La apuesta es clara, la innovación y el recorte de gastos son las prioridades.

La epidemia causada por el COVID-19 ha supuesto la adopción de medidas de contención y distanciamiento social necesarias para aliviar la carga de los sistemas sanitarios. Debido a estas medidas, la demanda de petróleo mundial ha disminuido empujando los precios a la baja. Según el FMI, se estima que la economía de los países pertenecientes al GCC se contraiga en un 2.7% durante 2020.


El shock externo indudablemente ha afectado al sector bancario de Oriente Medio, pero se prevé que el golpe será amortiguado por la política monetaria de sus bancos centrales y por la fuerza y resiliencia que mostraba el sector. Aunque el ROA se encuentre alrededor del 1%, el ROE medio en cada país arroja cifras muy positivas situándose entre el 6.3% y 13.2% durante el año pasado.
 

Los principales desafíos a los que se enfrentan la banca tras las implicaciones del COVID-19 en Oriente Medio son, principalmente, la falta de liquidez, la disminución de ingresos, el empeoramiento de la calidad crediticia de sus activos, el mayor riesgo operacional de las cuentas de sus clientes y la adaptación digital. Según KPMG, como resultado de estos desafíos, el sector deberá prestar especial atención a la simulación de hipotéticos escenarios y a sus análisis de liquidez y capital. También deberá mantener una comunicación efectiva con sus stakeholders, mejorar la interacción con sus clientes e involucrar activamente a sus empleados.

No obstante, el cambio de paradigma en el sector ofrece diversas oportunidades para aquellas entidades que se adapten antes a los cambios. Las dos principales estrategias adoptadas son la digitalización y la mejora de la eficiencia enfocándose en la disminución de costes. Los bancos están realizando esfuerzos en programas de rápida digitalización. Aprovechando la situación de confinamiento, han realizado pruebas y testeos necesarias para el lanzamiento de sus productos digitales. Por otro lado, las principales estrategias para disminuir los costes han sido la creación de centros de llamadas, la racionalización de sucursales y la venta de deuda morosa.

Se espera que la regulación bancaria siga intensificándose en el futuro tal y como ha sucedido tras la total implementación del IFRS 9. Como resultado de la búsqueda de mayor estabilidad, los países del GCC están experimentando una mayor consolidación en el sector tras las fusiones y adquisiciones experimentadas durante 2019. La mayor concentración de capital en manos de unos pocos actores estimula tanto la eficiencia operacional como la eficiencia de la inversión en tecnología. Aunque el crecimiento de la concesión de crédito está muy limitada por la caída de los precios del petróleo y la disminución de la actividad económica, la captación de capital experimentará un repunte en el segundo semestre del año. Los gobiernos permitirán unos coeficientes de solvencia y requisitos mínimos de capital más laxos en respuesta a la crisis. Algunos bancos tienen previsto emitir bonos corporativos aprovechándose de los bajos tipos de interés.

Para concluir, las perspectivas de crecimiento se han estabilizado. Mientras persista el apoyo gubernamental y se mantenga el compromiso de seguir invirtiendo en infraestructura productiva, el sector bancario será capaz de mantener un crecimiento sostenido a largo plazo.


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