¿Qué es el metaverso?
Pero, ¿qué es y qué ofrece el metaverso?. En primer lugar, hay que aclarar que el metaverso, como tal, es más un proyecto que una realidad operativa, aún está en proceso de construcción pero, una vez se concluya, aspira a componer el nuevo ciberespacio, la Web de 3ª generación, es decir un entorno virtual completamente inmersivo y persistente que ofrezca a sus usuarios una sensación presencial. El metaverso virtual pretende ofrecer un ecosistema en el que podamos interaccionar, socializar, producir, trabajar, relacionarnos, divertirnos y, sobre todo, consumir. La puesta en marcha del metaverso exige del concurso de múltiples tecnologías, como la realidad virtual, la realidad aumentada, la realidad mixta y extendida, la tecnología sensorial y la computación espacial, entre otras. Su fin es generar y conceder a los usuarios nuevas experiencias y emociones reales, en un entorno virtual, sin limitaciones físicas o legales. Este nuevo ecosistema no está planteado para un uso exclusivo de gamers o empresas tecnológicas; sino al contrario, representa, ante todo, un mercado con una potencial nueva economía, para todo tipo de marcas de consumo.
El metaverso chino o Chinaverso
Gracias a la gigantesca base de internautas chinos, que supera los 1.000 millones de usuarios, y a su pujante poder de compra, ya que más de 400 millones de consumidores disponen de una capacidad adquisitiva equivalente a la occidental; China es un mercado potencialmente óptimo para aprovechar las oportunidades que ofrece el metaverso, gracias a la curiosidad y empatía de los nativos digitales chinos. De hecho, el año 2021 fue ya bautizado en China como el Primer año del metaverso y, según Morgan Stanley, el valor futuro que generará este entorno en el gigante asiático superará los 8 billones de dólares. Asimismo, se prevé que, para el año 2025, 37 millones de internautas chinos dispondrán de una identidad virtual en el metaverso.
Las cifras marean, pero hay que tener muy presente que, con toda probabilidad, China va a establecer su propia versión del metaverso -estanca, local y sujeta al control de Pekín: el Chinaverso-, adaptada a sus características, sus prioridades económicas, a su estrategia política y a un marco regulatorio propio, como ya sucedió en el sector Fintech. Las autoridades locales de algunas de las áreas más sensibles a la vanguardia digital en China, como son Shanghai, Shenzhen, Hangzhou, Chengdu, Wuhan o Hefei; ya incluyen en sus últimos informes de trabajo puntos relacionados con el desarrollo del metaverso. Aunque el cuerpo normativo que regula el Chinaverso está aún por definir, este estará sujeto a estrictas leyes y normas que regularán su uso, al igual que el dominio que se tenga de los activos que lo compongan, entre ellos, claro está, su seguridad, la propiedad de los datos, su control y su portabilidad. Así, el Chinaverso estará regulado de modo no muy diferente a como ya se reglamenta la propiedad tradicional de bienes muebles e inmuebles, tangibles e intangibles en los mundos físico y digital actuales.
Prueba del interés que despierta el metaverso en China, son las millonarias inversiones que las grandes compañías tecnológicas chinas (especialmente las denominadas BAT: Baidu, Alibaba y Tencent); están haciendo ya en el segmento de la realidad aumentada o la realidad virtual, desarrollando aplicaciones operativas en el metaverso o registrando nombres comerciales relacionados con él. Hasta la fecha se han registrado en China más de 20.000 marcas comerciales ligadas al Chinaverso. Los DPI (derechos de la propiedad intelectual, PRI en inglés) componen el primer activo a salvaguardar en el metaverso, incluso preventivamente por aquellos propietarios que no planean operar en él.