Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

Tras una larga guerra civil que finalizó en el año 2002, Angola va transformándose desde una economía post-conflicto a una economía típicamente de mercado. Para ello cuenta con la ayuda de unos recursos naturales impresionantes: petróleo, gas natural, diamantes, minerales, recursos hidráulicos, madereros, agrícolas y pesqueros. Hay que destacar que el aprovechamiento de los mismos está mejorando. Además, en muchos sectores claves de la economía entre los que se encuentra la distribución, Angola se está abriendo desde el oligopolio en muchos productos básicos necesarios tanto para el desarrollo industrial como para el agrícola y el sector servicios.
La política económica de Angola pretende mantener e incluso desarrollar con nuevas explotaciones en aguas profundas la industria del petróleo promoviendo al mismo tiempo la diversificación económica.
Como se puede observar, la economía depende en buena medida de las industrias extractivas, fundamentalmente el petróleo, y requiere una importante diversificación mediante el desarrollo del sector privado. Gran parte del PIB se deriva pues de la demanda externa de petróleo. Las industrias, fábricas y el cultivo de la agricultura experimentaron recientemente un fuerte desarrollo, especialmente entre 2012 y 2014, el cual se ha visto frenado desde el 2015 debido a la crisis económica derivada de los bajos precios del petróleo. Durante el 2017 se reanudaron algunos de los proyectos que estaban en marcha, sobre todo en el sector agrícola y maderero. Los servicios han tenido un importante crecimiento en los últimos años, en especial por el tirón de los financieros y de telecomunicaciones. La demanda interna continúa siendo muy limitada y se ha visto debilitada desde el 2015 por la crisis económica que ha tenido consecuencias en la actividad económica con el cierre de empresas, el aumento del desempleo y la pérdida de poder adquisitivo para la mayoría de la población debido a la inflación.
Por último, hay que destacar que el sector público sigue siendo el motor de la economía, estando además el sector privado muy supeditado a los desarrollos y financiación promovidos por el Estado. La composición del PIB en el 2018 por sectores fue de: 1) 27,8% servicios no comerciales, 2) 24,4 % petróleo, 3) 17,1% energía, 4) agricultura 6,2%, 5) 5,6% industria transformadora, 6) 2,5% construcción, 7) 2,2% pesca, 8) 1,2% diamantes y 9) 5,3% otros.    

 Sectores (% PIB)
2016
2017 (P)
2018 (PGE)
Agricultura
14,21
6,1
6,2
Pesca
0,39
2,2
2,2
Diamantes
0,96
1,2
1,2
Petróleo
22,23
24,6
24,4
Industria transformadora
8,93
5,7
5,6
Energía
12,69 
17,3
17,1
Construcción
0,28
1,6
2,5
Servicios no comerciales
30,81
27,8
27,8
Otros
9,49
13,5
13,2

Fuente: Banco Nacional de Angola, noviembre 2018.
P: proyecciones cerradas
PGE: Presupuesto General del Estado

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

GASTO

Variable (%)
2018 e
2019p
2020p
2021p
2022p
2023p
PIB
-0,7
1,7
2,9
2,4
2,8
3,1
Consumo privado
1,8
3,0
4,1
3,8
4,0
4,3
Consumo público
3,6
4,1
3,6
4,3
4,5
4,6
Inversión fija bruta
5,0
4,8
4,0
3,7
3,9
4,1
Exportaciones bienes y servicios
3,2
4,8
3,8
4,0
4,2
4,4
Importaciones bienes y servicios
6,0
4,9
4,7
4,8
4,9
5,1
Demanda doméstica
2,4
3,8
4,0
3,8
4,0
4,3
Agricultura
1,1
2,2
2,1
2,8
3,1
3,3
Industria
1,8
2,4
1,9
2,4
2,7
2,9
Servicio
  1,5
2,3
3,3
3,2
3,5
3,1

Fuente: Economist Intelligence Unit (e) estimación; (p) previsión.

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

PIB: Tras un largo periodo de expansión económica, el crecimiento económico en Angola cambió radicalmente su tendencia en el año 2015, entrando a partir entonces en una etapa de recesión alternada con algún periodo de crecimiento débil. En particular, el PIB cayó en 2016 (-0,8%), creció ligeramente en 2017 (1%) y volvió caer significativamente en 2018 (-1,7%). La previsión actual para 2019 es que se registre un crecimiento económico de 2,5%, no obstante, varias fuentes oficiales reconocen que el impacto del proceso de consolidación fiscal llevado a cabo por el gobierno llevará a una contracción de la renta nacional en el segundo semestre del presente año. 

Varios factores desencadenaron la crisis, pero sin duda el más importante fue la espectacular caída de los precios del petróleo. El precio del barril, que se mantuvo por encima de 100 USD desde final de 2010, cayó a la mitad en 2015, manteniéndose desde entonces en el entorno de los 53 USD/barril. El shock petrolífero (en el que además, hay que incluir también una notable caída de la producción) ha sido brutal, registrándose una caída de ingresos fiscales petrolíferos de cerca del 70% entre 2012 y 2016. Sólo en 2018, parece que se dichos ingresos empiezan a recuperarse con un ligero repunte del precio del barril por encima de 62 USD. Hay que tener presente que el crudo representa el 84% de las exportaciones, el 70% de los ingresos fiscales y el 30% del PIB. En términos de producción, el PIB real del sector petrolífero se contrajo en 5 de los últimos 9 años, lo que da una idea de la dimensión estructural del problema: enorme dependencia del petróleo de la renta nacional, las cuentas públicas y las reservas internacionales, precios volátiles y relativo agotamiento de yacimientos actualmente en explotación.  

La política económica fue bastante errática hasta la llegada del nuevo Presidente, João Lourenço. A partir de ahí, ha habido un firme compromiso del gobierno con la estabilización macroeconómica: consolidación fiscal, política de control de precios y paso a un sistema de tipo de cambio flexible. 

Precios: En los últimos 3 años el crecimiento del IPC ha estado en el entorno del 30%. Para 2019, la previsión es que acabe en un nivel algo más moderado, alrededor del 20%. La política monetaria tiene un corte moderadamente restrictivo (el FMI recomienda mayor rigor), debido a la confluencia de circunstancias. El factor clave en 2018 y 2019 ha sido la importante depreciación del tipo de cambio que ha presionado al alza los precios. El abandono en la segunda mitad de 2018 del tipo de cambio fijo (con bandas del 2% respecto al euro), ha llevado a una importante depreciación del Kwanza. Una vez alcanzado su valor de mercado, su comportamiento está en línea con la inflación. Hay que tener presente que el BNA ha tenido (y tiene) que gestionar una multiplicidad de objetivos: control de precios, estabilidad del tipo de cambio, gestión de las insuficientes reservas sin perder de vista el débil crecimiento económico. En este sentido, el impacto sobre el crecimiento económico del severo ajuste fiscal probablemente ha llevado al Banco Central a atenuar el carácter contractivo de su gestión  monetaria. 

Tipo de cambio y reservas de divisas: El mercado cambiario ha vivido grandes convulsiones en los últimos años. Hasta 2017, existía un régimen de tipo de cambio fijo, ligado al dólar (en el entorno de 100 Kz/$). El 4 de enero de 2018 el Comité de Política Monetaria del Banco Nacional de Angola (BNA) decidió tomar el euro como referencia del valor del Kwanza, adoptando un sistema de bandas del 2% dentro del dual se movía el Kwanza. Ante la ingente pérdida de reservas, finalmente, en la segunda mitad de 2018, se abandonó este sistema, permitiendo desde entonces una flotación sucia del Kwanza. En todo caso, el mercado cambiario sigue sometido a un funcionamiento anómalo dada la escasez de reservas del país, la cual, junto con la inflación de dos dígitos, mantiene las presiones depreciatorias en la moneda nacional. En la actualidad, el tipo de cambio oficial con el dólar se encuentra en el entorno de 350 Kz/$, mientras que el cambio con el euro está alrededor de 390 Kz/€. Existe un mercado paralelo, que sirve de alivio de las tensiones del mercado oficial y que mantiene una divergencia de entre el 20 y el 35% con respecto al cambio oficial. Es probable que las presiones persistan debido a la falta de divisas de la que adolece el país hasta el momento y que ha provocado un racionamiento de las mismas.  

Balanza de pagos: La balanza de pagos por cuenta corriente lleva arrojando saldos deficitarios desde 2014. Esto se debe a que a pesar del permanente superávit comercial debido esencialmente a las exportaciones de petróleo, su magnitud ha caído notablemente por la crisis petrolífera, con lo que desde 2014, no se consigue compensar los déficits permanentes de las balanzas de servicios y rentas. En 2018 el déficit fue del 3,5% y la previsión para 2019 está en el entorno del 2,5%. La cuenta financiera comenzó a dar saldos deficitarios en 2015, a raíz de la reversión de los flujos de inversión directa. LA tremenda crisis económica unida a las enormes dificultades cambiarias generaron la práctica imposibilidad de realizar pagos y transferir beneficios al extranjero, lo que forzó la salida ingente de empresas instaladas. En consecuencia, el saldo de la cuenta de liquidaciones oficiales ha sido negativo desde 2014, lo que se ha traducido en una permanente pérdida de reservas del país. 

Deuda pública: Angola cerró el último año con una ratio deuda/PIB del 87,8%. La previsión para 2019 es que dicho nivel aumente ligeramente hasta 90,5%. A pesar de que dicho comportamiento va en sentido contrario a los compromisos contraídos por el gobierno con el FMI en el marco del programa financiero firmado en diciembre de 2018, la evaluación que hace el propio Fondo es positiva, considerando que el objetivo de sostenibilidad a medio plazo se puede seguir cumpliendo. En términos de reparto de dicho endeudamiento entre tenedores residentes y no residentes, dos terceras partes de la misma es deuda externa, mientras que el tercio restante es deuda interna. Según la información más reciente, los principales acreedores de Angola son China con el 19%, Portugal (17%), Estados Unidos, (7%) y Brasil (6%). En este sentido, cabe señalar que parte de las ventas de petróleo han estado comprometidas por la deuda con estos tres socios financieros. 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

DATOS ECONÓMICOS

2016

2017

2018

 

2019 (p)

 

Evolución del PIB (%)

-0,8

1,0

-1,7

2,5

PIB por habitante ($)

3.485

4.418

3.924

3.666

PIB absoluto (M$ corrientes)

101.459

119.426

 114.504 (2018 p)

110.186 (2019)

IPC (variación últimos 12 meses (%)

41,9

26,3

 20.006 (2018)

12,0 (2019)

Tipo de interés de referencia

20,17

20

16,5 (ago 2018)

16,5 (ago 2018)

Desempleo (%)

N.D.

N.D.

N.D.

N.D.

Exportaciones (M€)

31.100

34.800

 42.700 (2018 p)

37.072 (2019 p)

Exportaciones de la UE (M€)

3.397

3.858

3.055 ( ene-nov2018)

3.055 ( ene-nov 2018)

Importaciones (M€)

19.200

19.500

24.200 (2018 p)

24.200 (2018 p)

Importaciones de UE (M€)

4.181

2.338

3.429 (ene-nov 2018)

3.429 (ene-nov2018)

IED recibida (M$)

N.D.

1.419,3 (III Trimestre)

1.904,2 (III Trimestre)

1.904,2 (III Trimestre)

IED emitida (M$)

N.D.

3.195,8 (III Trimestre)

3.058,8 (III Trimestre)

3.058,8 (III Trimestre)

Saldo por cuenta corriente (% PIB)

-4,8

-6

0,4(2018 p)

0,1 (2019 p)

Reservas exteriores, excluido oro (M$)

22.208

13.299,71

15.759 (tercer trimestre 2018)

15.759 (tercer trimestre 2018)

Saldo presupuestario (% PIB)

-6,8

-6,9

-6,4 (2018 p)

1,3 (2019 p)

Deuda externa (% PIB)

43,1

35,2

51,4 (2018 p)

57,5

Tipo de cambio ($/Kw)

165 (dic. 2016

165 (dic.2017)

253,617 (julio.2018)

348,82 (junio 2019)

% servicio de la deuda/exportaciones

31,8

30,3

21,0 (III Trimestre)

21,0 (III Trimestre)

Tamaño sector público (% ingresos presupuesto/ PIB)

28,8

30,3 (2017 p.)

32,7 (2018 p.)

32,7 (2018 p.)

(p)*: previsión.

Fuentes: FMI, Economist Intelligence Unit, Ministerio de Economía y Competitividad de España, Aduanas de España, Banco Nacional de Angola, Comisión Europea, Ministerio de Finanzas, Banco Mundial, UNCTAD, OCDE.

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Principales objetivos de política económica

El Gobierno angoleño sigue las recomendaciones del FMI y prima la estabilidad de la economía, estando dispuesto a mantener políticas de austeridad tras la caída de los precios del petróleo. Los principales objetivos son la diversificación de la actividad económica, la lucha contra la pobreza, el desarrollo de las infraestructuras y la mejora de los servicios básicos accesibles para la población.

Sin embargo, todavía los indicadores sociales son modestos. El Banco Mundial destaca el compromiso excepcional de Angola para financiar la reconstrucción y expansión de sus infraestructuras. Sin embargo, también señala numerosos desafíos pendientes: la mejora de las infraestructuras de transmisión y distribución de electricidad, la expansión del sistema de suministro de agua urbano y la realización de ajustes de política y regulación en fronteras.

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Previsiones macroeconómicas

Las previsiones dependen de la evolución del precio del petróleo y de la producción interna de dicho producto, ya que aunque se está tratando de diversificar la economía, introduciendo nuevas fuentes de renta, el petróleo continúa siendo de forma destacada la principal fuente de riqueza.

El crecimiento para el año 2019 está estimado en un 3% según el FMI, siendo positivas las predicciones para el periodo 2018-2023 con signos de recuperación. Según se recupere el precio del petróleo y el consumo del sector público y privado aumente, se prevé un crecimiento que alcance el 2% en 2020 así como una media de crecimiento anual del 3,3% hasta 2023.

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Política fiscal y presupuestaria

Desde las elecciones de agosto de 2017, se vienen sentando las bases para el paso a un entorno de estabilización macroeconómica, con el objetivo de conseguir un crecimiento sostenible. Tras las elecciones, el nuevo Presidente, João Lourenço impulsó un ambicioso programa de reformas estructurales, dio instrucciones a su equipo económico para llegar a un acuerdo con el FMI para la firma de un programa financiero, que finalmente se produjo de diciembre de 2018, y emprendió una campaña de transparencia y lucha contra la corrupción.

El elemento más novedoso y que más está condicionando la actuación del Gobierno en materia de política económica es el programa de asistencia financiera firmado con el FMI. Es cierto que las medidas de consolidación fiscal, de política monetaria ortodoxa y de flexibilización de los mercados son anteriores a la firma del acuerdo, pero no hay duda de que dicho acuerdo supone un ancla y una garantía de continuidad.

El Programa de Estabilización Macroeconómica (PEM) que está llevando a cabo el gobierno se centra en la consolidación fiscal, la sostenibilidad de la deuda pública, la reducción de la inflación, el paso a un régimen de tipo cambio flexible y la mejora de la estabilidad del sector financiero. Hay cuatro grandes líneas de actuación:

-         Política fiscal: el objetivo es revertir la situación e déficit público con el fin de contener el incremento de la ratio deuda‑PIB y mitigar los efectos inflacionistas que la flexibilización del tipo de cambio introducirá. Se pretende que a lo largo del periodo de duración del programa de asistencia financiera se lleve a cabo un ajuste gradual en términos de saldo primario no petrolífero, así como conducir la deuda a un nivel del entorno del 65% del PIB.

-         Política monetaria y cambiaria: liberalizar el régimen cambiario  y eliminar las distorsiones del mercado de divisas, levantando las restricciones existentes.

-         Reforma del sector financiero: reforzar la estabilidad del sistema financiero, incrementando la capacidad de los bancos para gestionar el riesgo, llevando a cabo una revisión dela calidad de los activos en manos del sector bancario, fomentando las recapitalizaciones cuando sean necesarias y restructurando los principales bancos públicos.

-         Reformas estructurales: mejorar el buen gobierno, el entorno legal y el acceso a la financiación de las empresas y reducir riesgos relacionados con la actuación dela empresas públicas, lo que incluye la restructuración de Sonangol.

 

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Política monetaria

La política monetaria tiene como prioridad la estabilidad de precios y  del tipo de cambio de la moneda nacional, el Kwanza. Dicha estabilidad del tipo de cambio permitió en su momento facilitar el cumplimiento de los objetivos inflacionistas del Gobierno, habiendo en el pasado conseguido disminuir la inflación a un solo dígito. En este sentido, el compromiso político del Gobierno para llevar a cabo las reformas estructurales es fundamental. En particular, se considera importante la mejora de las redes de distribución y los costes logísticos de forma que se incremente la competencia y se abaraten costes.

La restricción al crecimiento de la inflación continúa siendo un objetivo clave para el BNA (Banco Nacional de Angola) que se estima llegó al 20% a finales de 2018.  Por otro lado, el desarrollo limitado del sistema financiero provoca la escasez de financiación y los altos tipos de interés.

Se ha creado una bolsa de valores que mejorará la transparencia a nivel empresarial y propiciará nuevas posibilidades de financiación. Por el momento, la economía angoleña se encuentra muy supeditada a los shocks externos por la alta concentración en el petróleo como fuente de riqueza.

Como ya se ha señalado, la situación de crisis económica que atraviesa el país desde el 2014, ha traído consigo la escasez de divisas y a su vez ha provocado la depreciación de la moneda local y la aparición de un tipo de cambio paralelo que ha llegado a duplicar e incluso ha llegado a triplicar al oficial (durante el año 2016 y 2017). Por su parte, el Gobierno también está haciendo esfuerzos para conseguir aumentar los ingresos fiscales no petrolíferos, no obstante, debido a la caída de la actividad económica en general, los ingresos fiscales se vieron mermados en el 2017 y 2018. Se prevé que esta tendencia continúe en el 2019 aunque con una ligera recuperación debido al incremento del precio del barril de petróleo (que se ha mantenido desde inicios de 2018 por encima de los 60 dólares).

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Angola tiene en marcha una serie de reformas estructurales, para recuperar un país que tuvo que soportar una cruel guerra civil que duró 27 años y que concluyó en 2002. El Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2013-2017 y el posterior PND 2018-2022, marcan las directrices de la actividad del Gobierno dentro de la estrategia a largo plazo denominada “Angola 2050”.

El PND está centrado en llevar a cabo una serie de objetivos en un horizonte temporal de cinco años: reducción de la pobreza y desigualdad en las rentas, facilitar el acceso a la educación básica y los servicios sanitarios y mejorar el clima de negocios.

Otro de los objetivos que se pretende llevar a cabo en el PND es la diversificación de la economía y la consiguiente reducción de la dependencia que tiene el país del petróleo, desarrollando y potenciando el sector no petrolero. Dentro del sector petrolero, el PND prevé la disminución en los precios del petróleo, así como una recuperación gradual y sólida del sector no petrolero en los próximos años, con la ayuda de programas como el Programa de apoyo a la Producción, Diversificación de las Exportaciones y Substitución de Importaciones (PRODESI), que apuesta por la diversificación de las exportaciones y el aumento de la producción nacional en detrimento de las importaciones.

En materia fiscal, el PND también pretende la reducción de la deuda y su sostenibilidad a medio plazo, así como una consolidación de la política fiscal en el país. A esto se suma la entra en vigor del IVA, en sustitución del actual impuesto (en cascada) al consumo, junto con la reducción del gasto corriente.

Dentro de las acciones llevadas a cabo en el PND para potenciar la inversión privada destacan, entre otras, la aprobación de la Ley de Inversión Privada n.º 10/2018, que elimina la obligatoriedad de identificar un socio local para invertir en el país; la puesta en marcha de la Ley de Competencia y la adopción de medidas que permitan simplificar los procedimientos de exportación e importación.

En el ámbito de las políticas macroeconómicas, es importante tener en cuenta el Plan de Estabilización Macroeconómica (PEM) aprobado el 27-12-17 por el Consejo de Ministros y que estableció un conjunto de medidas para llevar a cabo un ajuste macroeconómico. Las principales son la consolidación fiscal, la adopción de un régimen cambiario sobre la base de un tipo de cambio flexible y restructuración de la deuda pública, con el objetivo de mantener sus sostenibilidad a medio plazo.

 Dicho Plan de Estabilización estableció las bases para la consecución del acuerdo con el FMI para la puesta en marcha de un programa financiero de ayuda que fue aprobado por dicha institución en diciembre de 2018. Desde entonces, la política económica del país ha venido marcada por la búsqueda de los objetivos establecidos conjuntamente con el FMI, esencialmente consolidación fiscal, reducción de la ratio deuda/PIB, policía monetaria dirigida al control de la inflación, flexibilidad de los mercados, incluyendo el cambiario y reformas estructurales y de apoyo a la población más desfavorecida.

En la práctica, los objetivos de estabilización han primado sobre cualesquiera otros, lo cual ha redundado en un éxito en la puesta en marcha del programa del FMI, cuya primera revisión, realizada a los seis meses, reconoce los logros y aplaude los esfuerzos del gobierno.

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