Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

En cuanto a su estructura, Lituania es una economía de servicios, sector que ha ido ganando peso desde que el país recobró su independencia en 1991, pasando de generar sobre el 50% del PIB en los primeros años de independencia hasta generar casi el 70% del PIB en 2019, según el Departamento de Estadísticas lituano. Por el contrario, los sectores industrial y primario han ido perdiendo peso gradualmente en la estructura de la economía, especialmente este último.

La pérdida de peso del sector primario se registra tanto desde el punto de vista de su contribución al PIB (3,5% en 2019) como de la generación de empleo, con un continuo proceso de expulsión de mano de obra hacia otros sectores productivos. La industria, que en 2019 ha generado algo más del 20% del Valor Añadido Bruto, se concentra sobre todo en los sectores de manufacturas textiles, madera y mueble, procesamiento de metal y maquinaria, industria alimentaria y la industria energética, centrada esta última en la refinería de petróleo de Orlen Lietuva.

El sector servicios, como es característico en la economías desarrolladas, va ganando peso gracias al desarrollo del comercio, los transportes, el turismo y las telecomunicaciones. Se prevé que la modernización de las infraestructuras de transporte, unido al creciente peso del sector logístico y el fuerte desarrollo del sector Fintech en el país impulsarán el aumento de peso de los servicios en la economía lituana durante los próximos años.  

 

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

VAB POR SECTORES DE ACTIVIDAD (%)
2015201620172018
POR SECTORES DE ORIGEN
AGROPECUARIO3,83,43,53,0
AGRICULTURAn.d.n.d.n.d.n.d.
GANADERÍAn.d.n.d.n.d.n.d.
SILVICULTURA Y PESCAn.d.n.d.n.d.n.d.
INDUSTRIAL29,628,629,029,0
MINERÍA0,30,30,30,3
MANUFACTURAS19,318,819,119,1
CONSTRUCCIÓN7,26,56,66,6
ELECTRICIDAD Y AGUA2,83,03,03,0
SERVICIOS66,768,067,568,0
TRANSPORTE, COMUNICACIONES Y ALMACENAMIENTO11,711,712,1n.d.
COMERCIO18,118,118,0n.d.
FINANZAS2,12,22,02,1
INMOBILIARIO6,86,96,76,4
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA14,014,314,414,3
OTROS SERVICIOS14,014,814,312,4
TOTAL100,0100,0100,0100,0
PIB POR COMPONENTES DEL GASTO (%)
CONSUMO79,981,079,479,1
Consumo Privado62,463,862,762,4
Consumo Público17,217,016,416,5
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO20,617,717,918,2
FBCFn.d.n.d.n.d.n.d.
Var. existencias1,0-1,6-1,3-1,0
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS75,874,180,982,3
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS76,372,878,179,1
DISCREPANCIA ESTADÍSTICA
 

 

 

 
TOTAL100,0100,0100,0100,0
Fuente: Departamento de Estadísticas Lituano
Última actualización: abril, 2019

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Lituania se encuentra actualmente en cuarentena, al igual que el resto de los países europeos y un buen número de países en otros continentes. La crisis sanitaria desatada por la pandemia del coronavirus no tiene una fecha clara para su control por lo que sus efectos económicos son todavía poco predecibles. Lituania, en línea con la mayoría de los países de la UE, ha puesto en marcha un conjunto de medidas que permitan amortiguar, aunque sea parcialmente, el impacto económico del COVID 19.

La actual pandemia impacta en un momento en el que la economía lituana empezaba a mostrar ligeros signos de debilidad tras haber mantenido en 2019 un crecimiento superior al anticipado a inicios de ese año. En efecto, tras crecer con fuerza en 2017 y 2018, un 4,1% y un 3,6% respectivamente, el año 2019 cerró con un aumento del PIB del 3,9%, muy por encima del 2,7% anticipado por las autoridades a principio de año. Lituania, economía pequeña y muy abierta, resistió mejor de lo esperado el impacto de un entorno internacional menos favorable. Al prolongado período de incertidumbre resultado tanto de la guerra comercial entre China y Estados Unidos como de las largas negociaciones del Brexit se le unió en 2019 el creciente proteccionismo y la desaceleración de las principales economías europeas y emergentes.
La fortaleza de la demanda interna y más concretamente del consumo de los hogares y un dinamismo mayor de lo esperado de la demanda externa, gracias fundamentalmente a la balanza de servicios, sustentaron la mejora de la actividad económica en Lituania a lo largo del pasado año.

El consumo privado siguió creciendo con fuerza, 3,9% en 2018 y 3,2% en 2019, gracias al aumento del empleo y al notable incremento de los salarios. El dinamismo de la inversión de los últimos años se desaceleró en menor medida de lo inicialmente previsto, pasando de un crecimiento del 8,5% en 2018 al 7,3% en 2019. Esta evolución ha estado marcada por la aceleración en el ritmo de absorción de los fondos comunitarios, sobre todo en el actual ejercicio, en el cual el nivel de fondos absorbidos destinados a la inversión ha aumentado un 68% respecto al mismo periodo del año anterior. Estos fondos tienen un peso significativo en la economía del país, al suponer el 60% de la inversión pública en Lituania y entorno al 3% de su PIB anual. El crecimiento de la inversión productiva (maquinaria y nuevas tecnologías) ha sido igualmente importante, como respuestas de las empresas lituanas a las tensiones en el mercado laboral (escasez de mano de obra), viéndose obligadas a invertir en automatización de procesos y en nuevas tecnologías que les permita mantener un nivel elevado de competitividad. La productividad del trabajo vuelve de hecho a aumentar nuevamente en 2019, un 2,9%. Los niveles sostenidos de inversión se han plasmado en un aumento de las capacidades de producción, reforzando el crecimiento industrial y las exportaciones. Asimismo, la inversión ha permitido, a pesar de la escasez de mano de obra y el consecuente aumento de los salarios, que los costes laborales reales en el sector privado se hayan mantenido en niveles adecuados, descendiendo el índice del coste laboral por hora en la economía lituana un -4,5% en 2019, respecto al año anterior.

En este contexto, la tasa de paro bajó desde el 15,9% de 2010 hasta el 6,1% de 2018, cerrando 2019 en el 6,3%. El mercado laboral se enfrenta a un problema de escasez de mano de obra, reflejado en un significativo aumento de los salarios que crecieron un 10% en 2018 y un 8,5% en el conjunto de 2019, según las últimas proyecciones realizadas por el Banco de Lituania en diciembre de ese año. La actual escasez de mano de obra es el resultado tanto de la fuerte demanda de empleo como de la disminución de la población activa lituana, que ha emigrado de manera creciente en los últimos años a otros países europeos. En el año 2018, la población activa disminuyó un 1% a pesar del actual periodo de bonanza económica, tendencia que parece moderarse ligeramente en el año 2019, en línea con la estabilización de la población en torno a los 2,79 millones de habitantes.

La pérdida de población ha sido tradicionalmente uno de los mayores problemas que ha enfrentado este país, al poner en serio peligro no solo la continuidad del crecimiento, por las tensiones en el mercado de trabajo, sino también la sostenibilidad del propio sistema económico, del sistema de pensiones, del sanitario y del fiscal. La emigración no ha sido tradicionalmente compensada por los flujos de inmigración, que son cuantitativamente menores y esencialmente de ciudadanos ucranianos, poco cualificados, para trabajar en el sector del transporte por carretera y en menor medida de ciudadanos lituanos que retornan ante la mejor situación económica del país. No obstante, en 2019, la migración neta ha sido positiva por primera vez en años, llegando 40.067 inmigrantes frente a los 29.273 lituanos que emigraron.

La expansión de la economía no se plasmó en tensiones inflacionistas significativas, si bien los precios se sitúan bastante por encima de la media de la eurozona (1,4% en 2019). Tras años de moderación, la inflación ascendió en 2017 hasta el 3,7%, desacelerándose en 2018 hasta el 2,7% tasa que se mantiene en 2019.

En cuanto a la demanda externa, ésta contribuyó positivamente al crecimiento de la economía lituana con superávits de la balanza por cuenta corriente del 0,3% en 2018 y 2,0% en 2019. A pesar de las comentadas tensiones en el comercio internacional y la ralentización económica en la zona euro, las exportaciones de mercancía aumentaron a buen ritmo durante buena parte del año 2019, hasta alcanzar el valor de 29.635 millones de €, lo que supone un aumento del 4,8% respecto al año anterior. Las importaciones de mercancías aumentaron un 3,0% en ese periodo, totalizando los 31.859 millones de euros. El resultado fue una reducción del tradicional déficit comercial en la balanza de mercancías hasta los -2.224 millones de €. A esto se le sumó el favorable comportamiento de la balanza de servicios, que se plasmó en un aumento significativo del superávit de la balanza por cuenta corriente, hasta representar el 3,7% del PIB.

En 2019, las cuentas públicas se mantuvieron saneadas, registrando en 2019 el quinto superávit consecutivo, del 0,1%, ligeramente inferior al del año anterior (0,6% del PIB), según el Ministerio de Finanzas. No obstante, la crisis del Coronavirus ha anulado todas las previsiones de ingresos y gastos realizadas por el gobierno incluidas en los presupuestos del Estado de 2020. La favorable situación presupuestaria permite a las autoridades afrontar con mayor solvencia los planes puestos en marcha en el ámbito sanitario, social y económico para enfrentar los efectos de la pandemia.

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS 2016 2017 2018 2019
PIB
PIB (M€ a precios corrientes) 38.849 42.191 45.114 48.272
Tasa de variación real (%) 2,4 4,1 3,5 3,9
Tasa de variación nominal (%) 3,8 8,6 6,9 7,0
INFLACIÓN
Media anual (%) 0,9 3,7 2,7 2,3
Fin de período (%) 1,7 3,9 1,9 2,7
TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL
Media anual (%) - - - -
Fin de período (%) - - - -
EMPLEO Y TASA DE PARO
Población (x 1.000 habitantes) 2.868 2.828 2.801 2.794
Población activa (x 1.000 habitantes) 1.478 1.458 1.465 1.470
% Desempleo sobre población activa 7,9 7,1 6,1 6,3
DÉFICIT PÚBLICO
% de PIB 0,3 0,5 0,6 -
DEUDA PÚBLICA
en M€ 15.525 16.625 15.425 -
en % de PIB 40,0 39,4 34,1 -
EXPORTACIONES DE BIENES (BP)
en M€ 22.607 26.411 28.271 29.598
% variación respecto a período anterior -1,3 16,8 7,0 4,7
IMPORTACIONES DE BIENES (BP)
en M€ 24.700 28.516 30.943 31.817
% variación respecto a período anterior -2,8 15,4 8,5 2,8
SALDO B. COMERCIAL
en M€ -2.093 -2.105 -2.672 -2.219
en % de PIB -5,4 -5,0 -5,9 -4,6
SALDO B. CUENTA CORRIENTE
en M€ -434 213 131 744 (1)
en % de PIB -1,1 0,5 0,3 2,1 (1)
DEUDA EXTERNA
en M€ 33.514 35.447 35.532 33.858 (1)
en % de PIB 86,3 84,0 78,8 95,0 (1)
SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA
en M€ n.d. n.d. n.d. n.d.
en % de exportaciones de b. y s. n.d. n.d. n.d. n.d.
RESERVAS INTERNACIONALES
en M€ 2.263 3.509 4.831 4.273
en meses de importación de b. y s. 1,1 1,5 1,9 1,7
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA
en M€ (stock de inversión) 15.224 16.305 17.032 18.182 (1)
TIPO DE CAMBIO FRENTE AL EURO
media anual n.a. n.a. n.a. n.a.
fin de período n.a. n.a. n.a. n.a.

 

Fuente: Departamento de Estadísticas de Lituania, Banco de Lituania (Central)
Déficit público: símbolo - implica déficit. Última actualización: enero, 2020

(1) Datos del tercer trimestre de 2019

 

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Principales objetivos de política económica

Los principales objetivos del gobierno para los próximos ejercicios son: mantener los equilibrios macro, continuar en la senda de las reformas estructurales, promover el crecimiento y converger con la Unión Europea, así como reducir la desigualdad y frenar la dinámica migratoria.

Las principales medidas, recogidas en el Programa Nacional de reformas, de abril de 2018, y en los Presupuestos Generales de 2020 han sido ya comentadas en epígrafes anteriores. Cabe recordar entre ellas: Reducción de la pobreza y la desigualdad incrementando pensiones y otros beneficios sociales; Promover el emprendimiento y la innovación mediante incentivos fiscales; Priorización de los sistemas de salud y defensa, mantener el nivel de gasto de defensa en línea con las obligaciones con la OTAN; Introducción de progresividad en la fiscalidad y reducción del tratamiento fiscal preferencial de ciertos sectores de la economía. No se espera que los Presupuestos para 2020 incluyan grandes modificaciones en estas líneas de actuación.

 

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Previsiones macroeconómicas

Lituania seguirá creciendo en los próximos años, aunque a un ritmo más suave, tal y como apuntan las previsiones realizadas por los principales organismos internacionales y el propio Banco Central de Lituania. El consumo será el principal factor que continúe sustentando la actividad económica, apoyado en el nivel de creación de empleo de los últimos años y en el crecimiento de los salarios, aunque a ritmos más moderados, todo ello en un entorno de inflación contenida. La inversión irá perdiendo fuerza debido por un lado a la menor absorción de fondos comunitarios, coincidiendo con fin del actual marco financiero multianual 2014-2020, y por otro lado por la elevada capacidad productiva instalada en la industria. La demanda externa irá cediendo gradualmente, consecuencia de un entorno internacional menos favorable.

Los Presupuestos Generales del Estado para 2020 recogen el siguiente escenario macroeconómico para el ejercicio actual y 2021, respectivamente:

  • Crecimiento del PIB real: 2,4%;2,3%
  • Crecimiento del Consumo privado:3,6%;3,4%
  • Crecimiento de la Inversión: 7,0%;4,7%
  • Crecimiento medio de los salarios brutos: 8,5%;6,7%
  • Crecimiento de las exportaciones de bienes y servicios: 8,8%;4,0%
  • Crecimiento de las importaciones: 6,9%;4,5%
  • Inflación (IPC): 2,3%;2,3%
  • Desempleo: 6,2%;6,2%

En el medio-largo plazo pueden surgir una serie de factores exógenos que pueden afectar negativa o positivamente a la economía de este país, pequeño y muy abierto al exterior, y por tanto muy sensible. La evolución de las tensiones proteccionistas a nivel mundial y muy especialmente la evolución de la actividad económica en la UE, su principal cliente, impactarán sobre la demanda externa y consecuentemente sobre el crecimiento de la economía lituana. Otro factor importante a tener en cuenta es la más que probable disminución de los fondos estructurales comunitarios a partir de 2020, con el consecuente impacto negativo sobre la inversión pública, al representar el 60% de dicha inversión.

En cualquier caso, la economía lituana está mejor preparada actualmente que en la pasada crisis de 2008 para afrontar shock externos. A la modernización y mejora de la competitividad de la economía en general, hay que añadir la capacidad del gobierno para avanzar en la implementación de las reformas estructurales. La actual situación de superávit presupuestario permite a las autoridades lituanas enfrentar el actual momento económico sin grandes modificaciones en sus políticas económicas. Durante los próximos ejercicios, continuarán implementándose las necesarias reformas estructurales (impositivas, pensiones, beneficios sociales, etc.) que se espera impacten positivamente sobre los niveles de desigualdad, la pérdida de población activa, sobre todo la población activa cualificada, y permitan atraer inversiones extranjeras.

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Política fiscal y presupuestaria

Lituania está sujeta al brazo preventivo del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, por lo que debe preservar una posición fiscal sólida, que garantice el cumplimiento de su objetivo presupuestario a medio plazo, -1,0% del PIB, permitiendo la Comisión Europea una desviación temporal del mismo para la implementación de las reformas estructurales.

Lituania presentó su borrador de Presupuestos para 2020 a la Comisión Europea quien emitió una opinión favorable el 20 de noviembre de 2019. Según la Comisión Europea, Los Presupuestos Generales fijan un saldo estructural por encima del objetivo marcado a mediano plazo y, por lo tanto, cumplen con los establecido en el brazo preventivo.

Los Presupuestos generales para 2020 se han diseñado en el marco de unas circunstancias económicas todavía favorables en Lituania, lo que permite entre otros continuar con el proceso de acumulación gradual de reservas fiscales, la implementación de reformas estructurales, el aumento del gasto social y el cumplimiento de los compromisos de gasto en defensa (2% del PIB). Para el año 2020, las cuentas del Estado se espera que vuelvan a arrojar un saldo positivo del 0,2% del PIB, suponiendo el quinto año consecutivo de superávits fiscales.

Para 2020, los Presupuestos incluye 33 medidas de ingresos discrecionales con un impacto presupuestario positivo acumulado de alrededor del 1,2% del PIB y 18 medidas de gastos discrecionales que tienen un impacto presupuestario negativo del 0,9% del PIB.

Los ingresos del Estado siguen con la tendencia creciente de los últimos ejercicios (10,4% en 2018 y 16,7% para 2019) aumentando un 9% en 2020, hasta los 11.545 millones de €, representando el 36,7% del PIB. Entre los objetivos fijados para 2020 destacan el de ampliar la recaudación impositiva a través del aumento de la lucha contra la economía sumergida y el de introducir nuevas figuras impositivas ligadas a la protección medioambiental. En este sentido vuelven a aumentar los impuestos sobre alcohol, tabaco y combustibles, se reducen las excepciones para los carburantes agrícolas, se establece un impuesto al petróleo, a los vehículos y a las calefacciones, etc. Los impuesto continúan siendo el origen de casi un tercio de los ingresos del Estado, destacando especialmente el peso de los impuestos indirectos, de los que casi la mitad proceden de la recaudación del IVA (48%) y el 19% por impuestos especiales (sobre todo por alcohol, cuyos impuestos han subido de manera sustancial desde enero de 2018). Los fondos procedentes de la UE y otras instituciones multilaterales suponen el 10% de los ingresos del Estado en los presupuestos para 2020. El peso de los ingresos por impuestos directos es sin embargo mucho más limitado, el 22% se obtiene del impuesto sobre la renta y el 9% del impuesto de sociedades. A pesar de la reforma fiscal aprobada a mediados de 2018, entre cuyos objetivos se fijaba el aumentar el carácter redistributivo y progresivo del sistema impositivo, incluyendo medidas como el aumento del mínimo exento para disminuir la carga fiscal que soportan las rentas más bajas y una mayor progresividad en las retenciones impositivas, la progresividad continúa siendo reducida. Intentando avanzar en este línea, en enero 2020 se ha incrementado la tasa impositiva aplicable a las rentas superiores a los 110.000 €, del 27% al 32%. No obstante, la modificación en la distribución de los porcentajes en el pago de las contribuciones sociales entre empleados y empleadores, aplicable desde el 1 de enero de 2019, contrarresta parcialmente la progresividad introducida por la reforma fiscal. En consecuencia, el sistema fiscal sigue sin conseguir uno de sus principales objetivos que es el de paliar los niveles de desigualdad en la sociedad.

En cuanto al capítulo de gastos, se prevé que en 2020 aumenten un 8% (4,4% en 2018) alcanzando los 12.646 millones de € debido principalmente a la implementación de reformas estructurales en el campo de la protección social, la educación y la salud. Los aumentos salariales planificados en el sector público se traducirán en un gasto público mayor de aproximadamente 0,4% del PIB. Los aumentos en los beneficios sociales y otros tipos de apoyo social deberían ascender al 0,6% del PIB en 2020. Otras medidas introducidas son: continuar con el aumento del salario mínimo mensual (607 € brutos mensuales en 2020,52€ más que en 2019), aumentar la ayuda por hijo (para lo que se destinarán 149 millones de €) y continuar con la reformas en el sistema de pensiones. Respecto a esta última medida, hay que señalar que el gasto en pensiones en relación con el PIB (en torno al 7% frente al 11% de media en la UE) es el más bajo de toda la Unión Europea, lo que implica que el ratio de pobreza entre los ancianos también es el mayor de toda la Unión. Además, existe un problema de sostenibilidad ante una población que no solo envejece, sino que además decrece. Entre las medidas tomadas en estos últimos ejercicios destaca la indexación de las pensiones (aumentando un 6,8% en 2018, un 7,6% en 2019 y un 8,1% en 2020 respectivamente) y un aumento de los años cotizados requeridos para cobrar una pensión completa (de 30 a 35 años). La segunda partida más importantes dentro del gasto público es el gasto en salud, entre los que se incluyen mejoras de los salarios de las profesiones ligadas al sector salud (con un impacto sobre el presupuesto de 2,2 millones de €) y la mejora del sector sanitario, con especial énfasis en la asistencia primaria y la medicina preventiva.

Las previsiones del Ministerio de Finanzas lituano anticipan el mantenimiento del superávit para los próximos dos años, cerrando 2021 y 2022 con saldos positivos del 0,1% del PIB. El superávit de las cuentas públicas irá disminuyendo de manera simultánea a la moderación del crecimiento durante los próximos ejercicios. El Ministerio de Finanzas lituano ha fijado como uno de sus objetivos prioritarios el incremento de las reservas, lo cual permitirá en ejercicios de menor actividad económica continuar implementando las principales reformas estructurales. Las reservas alcanzarán en 2020 un valor de 1.690 millones de €, lo que representa el 3,3% del PIB.
Por otro lado, la deuda pública de la economía lituana seguirá en niveles bajos, uno de los más bajos de la UE. Partiendo de un ratio del 15,6% del PIB en 2008, aumentó drásticamente durante los años de crisis, hasta el 37,9% en 2010. En 2019, la deuda pública se prevé alcance el 36,1%, estimando el Ministerio de Finanzas lituano que continuará con la tendencia a la baja hasta alcanzar un ratio del 34,3% del PIB en 2021.

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Política monetaria

Política Monetaria. Está determinada por el Banco Central Europeo, al formar Lituania parte de la zona euro desde el 1 de enero de 2015.

El sistema bancario lituano opera con elevados niveles de capitalización (TIER 1 del 18,7), buena liquidez y rentabilidad. Su tasa de morosidad se sitúa en el 3% y la rentabilidad sobre su equity a finales de 2019 era del 12,6%. El tamaño de los depósitos de residentes alcanzaba casi los 24.000 millones de € a finales de 2019 mientras que el de préstamos a residentes ascendía a unos 20.400 millones de €.

El sistema bancario está altamente concentrado, los tres principales bancos representan el 70% de los activos, lo que ha llevado al Banco Central de Lituania a implementar diversas medidas para atraer a nuevos participantes, principalmente Fintech, e introducir una mayor competencia en el mercado. Destaca la política activa para la atracción de Fintech, siendo uno de los primeros países a nivel mundial en aplicar las recomendaciones realizadas por el FMI y el BM en 2018 para el desarrollo de este sector. Asimismo, ha sido el primer país de la UE en conceder la licencia de dinero electrónico, siendo el segundo país que más licencias de dinero electrónico ha emitido hasta el momento en la UE, sólo por detrás de Reino Unido (el gran mercado de las Fintech europeo). En los dos últimos años, las solicitudes de licencia ante el Banco Central de Lituania han crecido un 45%. Estas licencias son de operadores de plataformas de crowdfunding y peer-to-peer, dinero electrónico, instituciones de pago y bancos especializados.

Hay tres cuestiones de especial relevancia al considerar la política económica de Lituania: la puesta en marcha del conjunto de reformas estructurales recogidas en su Programa Nacional de Reformas, la necesaria convergencia con la UE, en la cual se va avanzando gracias a la bonanza económica de los últimos años y, por último, el problema de la pérdida de población, cuya solución está íntimamente ligada a las otras dos cuestiones.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Hay tres cuestiones de especial relevancia al considerar la política económica de Lituania: la puesta en marcha del conjunto de reformas estructurales recogidas en su Programa Nacional de Reformas, la necesaria convergencia con la UE, en la cual se va avanzando gracias a la bonanza económica de los últimos años y, por último, el problema de la pérdida de población, cuya solución está íntimamente ligada a las otras dos cuestiones.

Reformas estructurales. Con el objetivo de alcanzar de manera plena los objetivos incluidos en la Estrategia Europa 2020 y de acuerdo con las recomendaciones emitidas por el Consejo europeo de junio de 2010, Lituana estableció un calendario para la puesta en marcha de una serie de reformas estructurales las cuales se recogen de manera anual en su Programa Nacional de Reformas y se plasman en sus Presupuestos generales del Estado. Los principales reformas algunas de ellas ya implementadas o en proceso de implementación son:

  • Sector de educación y ciencia: Mejora del salario de los profesores, aumento de los días de escolaridad, mejora de la formación profesional, desarrollo de la educación para adultos a través del desarrollo de programas de educación no formal, avanzar en la aplicación de las leyes para la reforma del sistema universitario de investigación.
  • Políticas sociales: destaca la reforma del sistema de pensiones con cambios en la base de cálculo, en el método de indexación y en el cálculo de las pensiones ligadas a la incapacidad laboral (la pensión media en 2020 se situará en los 377 € mensuales); En 2018 se aprobó una ley encaminada a dar mayor protección a las familias desfavorecidas con hijos a su cargo, asimismo se aprobó una ayuda directa por hijo que en 2020 se verá incrementada; se está incrementando anualmente el salario mínimo y la contribución presupuestaria en las bajas de maternidad y paternidad; en 2019 entró en vigor una ley encaminada a ligar la evolución de los beneficios sociales del Estado a la evolución de los precios de los productos alimentarios y no alimentarios.
  • En el ámbito sanitario: desarrollar la medicina preventiva, campaña contra el consumo de alcohol (se inició en 2018 con la prohibición de cualquier publicidad relativa al alcohol, la elevación a 20 años de la edad para su consumo y el aumento de los impuestos especiales), mejorar los servicios de salud mental (Lituania es el país de la UE con mayor tasa de suicidios), reformar el sistema hospitalario dando mayor relevancia a los centros de asistencia primaria, reducir el coste del medicamento asumido por el paciente, etc. En 2020, está previsto un nuevo aumento en el salario de los profesionales del sector sanitario.
  • Sistema fiscal. El 1 de enero de 2018 entraron en vigor una serie de reformas ligadas al IRPF como fueron: el aumento el 1 de enero de 2018 de la base exenta de cotización de 310€ a 380€, la supresión del impuesto directo ligado al tipo de actividades económicas, la inclusión de importantes bonificaciones tanto para los inversores como para las empresas que reinviertan los beneficios en I+D+i. En 2020, está previsto continuar con las reformas del sistema fiscal encaminadas a reducir la economía sumergida, incentivar el pago voluntario de impuesto, luchar contra el fraude ampliando, entre otras medidas, el tamaño de la administración tributaria e incrementar la progresividad fiscal.
  • Innovación, digitalización y desarrollo de start-up. En el periodo 2000-2016, Lituania fue una de las economías con una productividad del trabajo más elevada. Con objeto de continuar con esta tendencia, los presupuestos generales de los últimos años, así como el de 2020 incluyen medidas destinadas a apoyar la I+D+i, la digitalización de la economía y la mejora general del entorno empresarial, a través tanto de mejoras fiscales como del apoyo financiero a iniciativas concretas (por ejemplo, la creación de un centro de asesoría para el desarrollo de start-ups).

Convergencia con la UE. Uno de los principales objetivos de política económica de Lituania es la convergencia real con la Unión Europea. Actualmente la renta per cápita lituana se sitúa según Eurostat en el 78% de la media comunitaria.

Población. Uno de los principales retos para el Gobierno lituano es acabar con las elevadas tasas de emigración, sobre todo de población cualificada. Durante los años de independencia (desde el 1990) el número de habitantes de Lituania se redujo casi en 700.000 y, según las estimaciones del Gobierno, durante el mismo periodo emigraron más de 870.000 personas, o sea casi un cuarto de la población. En 2019, el número de emigrantes descendió por tercer año consecutivo (29.273 en 2019 frente a 32.206 en 2018) siendo por primera vez superior al de inmigrantes (40.067). Gracias a estos flujos, en 2019 se ha registrado una pequeña estabilización de la población en torno a los 2,79 millones, pero todavía es pronto para prever un cambio de tendencia.
 

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  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex