Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

La perdida de peso del sector primario se registrá tanto desde el punto de vista de su contribución al PIB  (3,1% en 2018) como de la generación de empleo, con un continuo proceso de expulsión de mano de obra hacia otros sectores productivos La industria, que en 2018 representó un 29,1% del PIB, se concentra sobre todo en los sectores de manufacturas textiles, madera y mueble, procesamiento de metal y maquinaria, industria alimentaria y la industria energética, centrada esta última en la refinería de petróleo de Orlen Lietuva. 

El sector servicios, como es característico en la economías desarrolladas, va ganando peso gracias al desarrollo del comercio, los transportes, el turismo y las telecomunicaciones. Se prevé que la modernización de las infraestructuras de transporte, de la distribución y del sector financiero continuarán impulsando el aumento de peso de los servicios en la economía lituana durante los próximos años.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

VAB POR SECTORES DE ACTIVIDAD (%)
2014201520162017
POR SECTORES DE ORIGEN
AGROPECUARIO3,83,83,43,5
AGRICULTURAn.d.n.d.n.d.n.d.
GANADERÍAn.d.n.d.n.d.n.d.
SILVICULTURA Y PESCAn.d.n.d.n.d.n.d.
INDUSTRIAL30,429,628,629,0
MINERÍA0,40,30,30,3
MANUFACTURAS19,219,318,819,1
CONSTRUCCIÓN7,37,26,56,6
ELECTRICIDAD Y AGUA3,52,83,03,0
SERVICIOS65,866,768,067,5
TRANSPORTE, COMUNICACIONES Y ALMACENAMIENTO12,311,711,712,1
COMERCIO18,318,118,118,0
FINANZAS2,02,12,22,0
INMOBILIARIO6,56,86,96,7
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA12,813,213,513,1
OTROS SERVICIOS13,914,815,615,6
TOTAL100,0100,0100,0100,0
PIB POR COMPONENTES DEL GASTO (%)
CONSUMO78,979,981,079,4
Consumo Privado62,062,463,862,7
Consumo Público16,617,217,016,4
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO19,020,617,717,9
FBCFn.d.n.d.n.d.n.d.
Var. existencias0,11,0-1,6-1,3
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS81,175,874,180,9
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS79,076,372,878,1
DISCREPANCIA ESTADÍSTICA
 

 

 

 
TOTAL100,0100,0100,0100,0
Fuente: Departamento de Estadísticas Lituano
Última actualización: febrero, 2019

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

Tras haber mantenido tasas de crecimiento ligeramente por encima del 2% en los años 2015 y 2016, la economía lituana creció con fuerza en 2017, un 4,1%, sustentada en la fortaleza tanto de la demanda externa como de la interna. Durante la primera mitad del año 2018, la economía continuó creciendo con fuerza, desacelerándose ligeramente en la segunda mitad consecuencia principalmente del comportamiento del sector agrícola cuya producción a finales del año descendió en torno al 25%, afectado por una severa sequía. Como resultado, el PIB creció un  3,4% en 2018, tasa ligeramente inferior a la inicialmente prevista (3,9%).

El dinamismo de la economía lituana en los últimos años se ha sustentado en gran medida en el consumo de los hogares, que continúa creciendo con dinamismo (3,9%) gracias al aumento del empleo y al notable incremento de los salarios que más que compensó el efecto negativo de la subida de los precios en 2017. Tras años de tendencia a la baja, la inflación ascendió en 2017 hasta el 3,7%, moderándose nuevamente en 2018, año que se cerró con un aumento de los precios del 2,7% gracias a la contención en el incremento de los precios de la energía. 

La inversión, por su parte, también ha registrado tasas de crecimiento elevadas, del 6,9% y 6,5% en 2017 y 2018 respectivamente, apoyada tanto en una aceleración del ritmo de absorción de los fondos comunitarios a partir de la segunda mitad de 2017 como en el aumento de la inversión productiva (maquinaria y nuevas tecnologías).  Los fondos comunitarios tienen un peso significativo en la economía del país, al suponer el 70% de la inversión pública en Lituania y el 3% de su PIB anual. Por otro lado, en lo que se refiere a inversión productiva, hay que tener en cuenta que las empresas lituanas se enfrentan actualmente a importantes tensiones en el mercado laboral (escasez de mano de obra) por lo que se ven obligada a invertir en automatización de procesos y en nuevas tecnologías para hacer frente a la demanda de una manera competitiva. El dinamismo de la inversión ha permitido el descenso de los costes laborales reales en el sector privado en 2017 (-0,6%) y un aumento moderado en 2018, en 1,1%, a pesar del fuerte incremento de los salarios.

En este contexto, la tasa de paro ha bajado desde el 15,9% en 2010 hasta el 7,1% en 2017 y el 6,1% en 2016.  Según las previsiones, tanto del Gobierno como de las principales agencias internacionales, esta tendencia debería mantener en los próximos años hasta alcanzar tasas por debajo del 6% en torno al 2022. La escasez de mano de obra no es sólo resultado de la fuerte demanda de empleo sino también de la disminución de la población activa lituana, que emigra, de manera creciente en los últimos años, a otros países europeos. En el año 2018, la población activa disminuyó un 1% a pesar de atravesar la economía un periodo de bonanza económica. Esta situación impulsa al alza los salarios, con un aumento en bruto de la ganancia media mensual del 9,6% en 2018, ya que las empresas lituanas deben mejorar los sueldos para intentar retener a sus empleados cualificados. La emigración no ha sido compensada tradicionalmente por los flujos de inmigración, que son cuantitativamente menores y esencialmente de ciudadanos ucranianos, poco cualificados, para trabajar en el sector del transporte por carretera y en menor medida de ciudadanos lituanos que retornan ante la mejor situación económica del país. No obstante, en 2018 se observa una pequeña moderación en el timo de pérdida de población, pasando de perder -27.557 habitantes en 2017 a registrar tan solo una pérdida de -3.292 habitantes en 2018. No obstante, es pronto para adelantar un cambio de tendencia en uno de los mayores problemas que enfrenta la economía lituana, el de la pérdida de población en edad de trabajar, el cual pone en serio peligro no solo la continuidad del crecimiento, por la escasez de mano de obra, sino también el sistema de pensiones, sanitario y fiscal. 

En cuanto a la demanda externa, ésta también contribuyó de manera importante al crecimiento económico en los dos últimos años, con superávits en la balanza por cuenta corriente del 0,9% y del 1,1% del PIB en 2017 y 2018 respectivamente. El superávit de 2018 es el resultado del saldo positivo de la balanza de servicios y de rentas que han compensado el déficit en la balanza de mercancía, la cual alcanzó en 2018 un saldo negativo de -2.624 millones de euros. Las exportaciones de bienes y servicios seguirán registrando un comportamiento dinámico, aunque algo más suave consecuencia del creciente proteccionismo en los mercados internacionales resultado de las tensiones entre China y Estados Unidos.

Las cuentas públicas se mantienen asimismo saneadas con un superávit en 2018, en torno al 0,9% del PIB, que representa el tercer año consecutivo de saldos positivos. En consecuencia la deuda pública continuará con su tendencia a la baja hasta alcanzar en 2018 un valor en torno al 35,9% del PIB . No obstante se espera que en los próximos años esta situación cambie como consecuencia de los problemas demográficos, disminución de la población activa y envejecimiento de la población del país factores que presionan al alza el gasto público.

 

 

 

 

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS

2015

2016

2017

2018

PIB

PIB (M€ a precios corrientes)

37.434

38.849

42.191

45.134

Tasa de variación real (%)

2,0

2,4

4,1

3,4

Tasa de variación nominal (%)

2,4

3,8

8,6

7,0

INFLACIÓN

Media anual (%)

-0,9

0,9

3,7

2,7

Fin de período (%)

-0,1

1,7

3,9

1,9

TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL

Media anual (%)

-

-

-

-

Fin de período (%)

-

-

-

-

EMPLEO Y TASA DE PARO

Población (x 1.000 habitantes)

2.905

2.868

2.828

2.801

Población activa (x 1.000 habitantes)

1.469

1.478

1.458

1.465

% Desempleo sobre población activa

9,1

7,9

7,1

6,1

DÉFICIT PÚBLICO

% de PIB

-0,2

0,3

0,5

n.d.

DEUDA PÚBLICA

en M€

15.940

15.515

16.614

n.d.

en % de PIB

42,7

39,9

39,4

n.d.

EXPORTACIONES DE BIENES (BP)

en M€

22.904

22.607

26.411

28.332

% variación respecto a período anterior

-5,7

-1,3

16,8

7,3

IMPORTACIONES DE BIENES (BP)

en M€

25.400

24.700

28.516

30.955

% variación respecto a período anterior

-1,9

-2,8

15,4

8,6

SALDO B. COMERCIAL

en M€

-2.496

-2.093

-2.105

-2.623

en % de PIB

-6,7

-5,4

-5,0

-5,8

SALDO B. CUENTA CORRIENTE

en M€

-847

-300

371

723

en % de PIB

-2,3

-0,8

0,9

1,6

DEUDA EXTERNA

en M€

28.332

33.087

35.271

35.400

en % de PIB

75,7

85,2

83,6

78,4

SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA

en M€

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

en % de exportaciones de b. y s.

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

RESERVAS INTERNACIONALES

en M€

1.376

2.263

3.509

4.831

en meses de importación de b. y s.

0,7

1,1

1,5

1,9

INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA

en M€ (stock de inversión)

13.497

13.926

14.816

15.507 (T3)

TIPO DE CAMBIO FRENTE AL EURO

media anual

n.a.

n.a.

n.a.

n.a.

fin de período

n.a.

n.a.

n.a.

n.a.

Fuente: Departamento de Estadísticas de Lituania, Banco de Lituania (Central)
Déficit público: símbolo - implica déficit. Última actualización: marzo, 2019

 

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Principales objetivos de política económica

Principales objetivos de política económica

Muy resumidamente, los principales  objetivos del gobierno son:  mantener los equilibrios macro, continuar en la senda de las reformas estructurales, promover el crecimiento y converger con la Unión Europea, así como reducir la desigualdad y frenar la dinámica emigratoria. Las principales medidas, recogidas en el Programa Nacional de reformas, de abril de 2018, y en los Presupuestos Generales de 2019 han sido ya comentadas en epígrafes anteriores. Cabe recordar entre ellas: Reducción de la pobreza y la desigualdad incrementando pensiones y otros beneficios sociales; Promover el emprendimiento y la innovación mediante incentivos fiscales; Priorización de los sistemas de salud y defensa, incrementando el gasto en línea con las obligaciones con la OTAN; Introducción de progresividad en la fiscalidad y reducción del tratamiento fiscal preferencial de ciertos sectores de la economía.

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Previsiones macroeconómicas

Previsiones macroeconómicas.

Lituania seguirá creciendo en los próximos años, aunque a un ritmo más suave, tal y como apuntan las previsiones realizadas por los principales organismos internacionales y el propio Banco Central de Lituania. Los principales factores que sustentarán el actual ciclo económico serán tanto la demanda interna, gracias a un consumo que continúa creciendo en un entorno de mayores salarios e inflación sostenida y en un ritmo inversor que se va suavizando gradualmente. La inversión irá perdiendo fuerza resultado tanto de la mayor capacidad instalada alcanzada por las empresas como de la absorción del grueso de los fondos comunitarios. La demanda externa irá también cediendo consecuencia de unas exportaciones menos dinámicas.  En un marco de estabilidad presupuestaria,  superávit fiscal, las autoridades lituanas continuarán poniendo en marcha algunas de las necesarias reformas estructurales (impositivas, pensiones, beneficios sociales, etc) que tendrán un efecto positivo sobre la evolución de la economía, el problema persistente de la pérdida de población y sobre la atracción de inversiones.

Las principales magnitudes macro estimadas para 2019 según el Banco Central de Lituania, consistentes con las realizadas por la Comisión Europea y la OCDE, son:

  • Crecimiento del PIB:  2,7%
  • Crecimiento del Consumo:3,9%
  • Crecimiento de la Inversión: 5,3%
  • Crecimiento de los salario: 8,1%
  • Crecimiento de las exportaciones: 4,0%
  • Crecimiento de las importaciones: 5,8%
  • Inflación (IPC): 2,4%
  • Desempleo: 6,0%
  • Superávit público: 0,5% del PIB
  • Deuda pública: 38,1% del PIB

En el medio-largo  plazo pueden surgir una serie de factores exógenos que pueden afectar negativamente a la economía de este  país,  pequeño y muy abierto al exterior, y por tanto muy sensible a las tensiones proteccionistas que están surgiendo a nivel mundial. A este proteccionismo creciente se le une la tensión recurrente con Rusia, principal mercado de reexportación, y un potencial Brexit duro. Estos factores no solo afectarían a su sector exterior si no a la propia confianza de las empresas y los consumidores y consecuentemente a la demanda interna. Otro factor a tener en cuenta es la más que probable disminución de fondos estructurales comunitarios a partir de 2020, con el consecuente impacto negativo sobre la inversión pública, al representar el 60% de dicha inversión. En cualquier caso, la economía lituana está mejor preparada actualmente que en la pasada crisis de 2008 para afrontar shock externos. A los factores externos, hay que añadir la capacidad del gobierno para avanzar en la implementación de las reformas estructurales, determinantes para acabar con la desigualdad socia, los problemas del mercado de trabajo y el descenso continuado de la población activa, sobre todo la cualificada.

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Política fiscal y presupuestaria

La política fiscal en Lituania, como país miembro de la zona euro, se enmarca dentro de los objetivos establecidos anualmente  en el Programa de Estabilidad. El control de las cuentas públicas durante los últimos años han permitido a la economía lituana disfrutar en 2018 de su tercer ejercicio consecutivo de superávit, alcanzando un saldo del 0,7% del PIB ligeramente superior al 0,5% del año anterior. Estos resultados se obtienen tras el esfuerzo realizado para superar el fuerte deterioro sufrido por las finanzas públicas durante la crisis económica que llevó a Lituania a registrar en 2009 un déficit público del 9,4%, según datos del Ministerio de Finanzas. 

Los ingresos del Estado aumentaron un 10,4% gracias a la favorable evolución de la actividad económica y el aumento en el nivel de empleo. Los ingresos del Estado continúan sustentados principalmente en los impuestos indirectos y en la contribuciones sociales. En torno al 76% de los ingresos proceden de los impuestos, y dentro de estos el 48% de la recaudación se obtiene del IVA y el 19% de los impuestos especiales (sobre todo por alcohol, cuyos impuestos subieron de manera sustancial en enero de 2018). El peso de los ingresos por impuestos directos es sin embargo muy limitado lo que pone de manifiesto el poco carácter redistributivo que todavía tiene el sistema fiscal en Lituania. A pesar de la reforma fiscal aprobada en a mediados de 2018, en la que se incluían, entre otras medidas, un aumento del mínimo exento para disminuir la carga fiscal que soportan las rentas más bajas y una mayor progresividad en las retenciones impositivas, la progresividad continúa siendo reducida. A esto se añade, la  modificación en los distribución de porcentajes en el pago de las contribuciones sociales entre empleados y empleadores, aplicable desde el 1 de enero de 2019, y que contrarresta la progresividad introducida por la reforma fiscal. En consecuencia,  el sistema fiscal sigue sin contribuir a paliar los niveles de desigualdad en la sociedad. Tampoco se ha aprovechado la reforma para una reorientación de la estructura impositiva, no incluyendo impuestos que aseguren un crecimiento sostenible en el futuro (impuestos sobre carburantes, transporte, etc).

Otra parte importante del presupuesto nacional lituano son los fondos procedentes de la UE que representan en torno al 10% de los ingresos tanto en 2018 como en 2019. Lituania es uno de los mayores beneficiarios de fondos  comunitarios, 8.400 millones de euros en el marco financiero plurianual 2014-2020. A finales de 2018 se habían asignado el 66% de estos fondos (5.600 millones de euros) a lo que hay que sumarles los 390 millones de euros asignados en proyectos de transporte a través del Conecting Europe Facility (CEF) durante el mismo periodo y 40 millones de euros en el marco de Horizonte 2020. En el escenario post 2020, las autoridades lituanas no prevén un descenso sustancial de las transferencias procedentes de la UE, ya que están en marcha proyectos de infraestructuras de gran relevancia para la región, los cuales no es posible dejar inacabados. 

En cuanto al capítulo de gastos,  los gastos se prevén aumenten en 2019 un 4,4% debido principalmente a la implementación de reformas estructurales en el campo de la protección social, la educación y la salud.El 35,5% del gasto público se destina a mejoras sociales entre las que están el aumento del salario mínimo mensual (555€/12 pagas), aumenta de la ayuda por hijo  y reformas en el sistema de pensiones. Respecto a esta última , señalar que el gasto en pensiones en relación con el PIB (en torno al 7%/11% de media en la UE) es el más bajo de toda la UE, lo que implica que el ratio de pobreza entre los ancianos también es el mayor de toda la Unión. Además, existe un problema de sostenibilidad ante una población que no solo envejece sino que además decrece. Entre las medidas tomadas en estos últimos ejercicios destaca la indexación de las pensiones (aumentando un 6,8% y un 7,6% en 2018 y 2019, respectivamente) y un aumento de los años cotizados requeridos para cobrar una pensión completa (de 30 a 35 años).   

La segunda partida más importantes en los gastos es la de salud, a lo que se destinará en 2019 el 13,8% de los gatos totales e incluyen la mejora de los salarios de las profesiones ligadas al sector salud y la mejora del sector sanitario, con especial énfasis en la asistencia primaria y la medicina preventiva.

Las previsiones del Ministerio de Finanzas lituano anticipan el mantenimiento del superávit para los próximos tres años, cerrando 2021 con un ligero saldo positivo del 0,1% del PIB. El superávit de las cuentas públicas irá disminuyendo de manera simultanea a la desaceleración prevista de la economía que se estima que continuará creciendo hast 2021 aunque a ritmos progresivamente más moderados. El Ministerio prevé durante estos ejercicios acumular reservas que les permitan en ejercicios posteriores continuar implementando las principales reformas estructurales.

En este sentido, destacar los bajos niveles de deuda pública de la economía lituana, uno de los más bajos de la UE. Si bien la deuda partía de un ratio bajo, 15,6% del PIB en 2008, ésta aumentó drásticamente durante los años de crisis, hasta el 37,9% en 2010. En 2017, la deuda pública representaba el 36,2% del PIB descendiendo hasta el 34,3% en 2018, estimando el Ministerio de Finanzas lituano que continuará con la tendencia a la baja hasta alcanzar un ratio del 34,3% del PIB en 2021. En consecuencia, el nivel de reservas acumuladas en Lituania, alcanzan los 1.500 millones de euros a finales de 2018, lo que le permitirá mantener la disciplina fiscal en momentos de menor crecimiento económico. 

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Política monetaria

Política Monetaria. Está determinada por el Banco Central Europeo, al formar Lituania parte de la zona euro desde el 1 de enero de 2015.

El sistema bancario lituano opera con elevados niveles de capitalización (TIER 1 del 18,7 en 2018), buena liquidez y rentabilidad. Su tasa de morosidad se sitúa en el 3% y la rentabilidad sobre su equity es del 13,5%. Por otro lado su ratio entre préstamo y depósitos se situaba a finales del 2018 en el 93%, lo que refleja una adecuada sostenibilidad entre su actividad de fondeo y de prestamista.

El sistema bancario está altamente concentrado, los tres principales bancos representan el 82% del mercado, lo que ha llevado al Banco Central de Lituania ha implementar diversas medidas para atraer a nuevos participantes. Destaca especialmente la política activa para la atracción de FinTech, siendo uno de los primeros países a nivel mundial en aplicar las recomendaciones realizadas por el FMI y el BM en 2018 para el desarrollo del sector FinTech. Asimismo, ha sido el primer país de la UE en conceder la licencia de dinero electrónico. En consecuencia, 110 Fintech han obtenido su licencia por parte del Banco Central de Lituania (operadores de plataformas de crowdfunding y peer-to-peer, dinero electrónico, instituciones de pago y bancos especializados). En los tres primeros meses de 2019, se han recibido en torno a 100 nuevas solicitudes.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Hay tres cuestiones de especial relevancia al considerar la política económica de Lituania: la puesta en marcha del conjunto de reformas estructurales recogidas en su Programa Nacional de Reformas, la necesaria convergencia con la UE, en la cual se va avanzando gracias a la bonanza económica de los últimos años  y por último, el problema de la emigración, cuya solución está íntimamente ligada a las otras dos cuestiones. 

Reformas estructurales. Con el objetivo de alcanzar de manera plena los objetivos incluidos en la Estrategia Europa 2020 y de acuerdo con las recomendaciones emitidas por el Consejo europeo de junio de 2010, Lituana ha establecido un calendario para la puesta en marcha de una serie de reformas estructurales las cuales se recogen de manera anual en su Programa Nacional de Reformas, siendo el último aprobado el de abril de 2018. Los principales reformas recientemente aprobadas y las previstas para 2019 son:

  • Sector de educación y ciencia. Destacan entre otras: mejora del salario de los profesores, aumento de los días de escolaridad, mejora de la formación profesional, desarrolla de la educación para adultos a través del desarrollo de programas de educación no formal, avanzar en la aplicación de las leyes para la reforma del sistema universitario de investigación (aprobadas estas últimas en 2017).
  • Políticas sociales y sanitarias. Destacar en el ámbito social: la reforma el 1 de enero de 2018 en el cálculo de las pensiones, se ha cambiado el método de indexación y el cálculo de las pensiones ligadas a la incapacidad laboral; en 2018 se aprobó una ley encaminada a dar mayor protección a las familias desfavorecidas con hijos a su cargo, asimismo se aprobó una ayuda directa por hijo; se incrementó el salario mínimo y la contribución presupuestaria en las bajas de maternidad y paternidad; en 2019 entrará en vigor una ley encaminada a ligar la evolución de los beneficios sociales del Estado a la evolución de los precios de los productos alimentarios y no alimentarios. En el ámbito sanitario: desarrollar la medicina preventiva, campaña contra el consumo de alcohol (se inició en 2018 con la prohibición de cualquier publicidad relativa al alcohol, la elevación a 20 años de la edad para su consumo y el aumento de los impuestos especiales), mejorar los servicios de salud mental (lituania es el país de la UE con mayor tasa de suicidios), reformar el sistema hospitalario dando mayor relevancia a los centros de asistencia primaria, reducir el coste del medicamento asumido por el paciente, etc.
  • Sistema fiscal. El 1 de enero de 2018 entraron en vigor una serie de reformas ligadas al IRPF como fueron: el aumento el 1 de enero de 2018 de la base exenta de cotización de 310€ a 380€, la supresión del impuesto directo ligado al tipo de actividades económicas, la inclusión  de importantes bonificaciones tanto para los inversores como para las empresas que reinviertan los beneficios en I+D+i. En 2019, está previsto continuar con las reformas del sistema fiscal encaminadas a reducir la economía sumergida, incentivar el pago voluntario de impuesto, luchar contra el fraude ampliando, entre otras medidas, el tamaño de la administración tributaria.  
  • Innovación, digitalización y desarrollo de start-up. En el periodo 2000-2016, Lituania fue una de las economías con una productividad del trabajo más elevada. Con objeto de continuar con esta tendencia, los presupuestos generales de los últimos años, así como el de 2019 incluyen medidas destinadas a apoyar la I+D+i, la digitalización de la economía y la mejora general del entorno empresarial, a través tanto de mejoras fiscales como del apoyo financiero a iniciativas concretas  (por ejemplo, la creación de un centro de asesoría para el desarrollo de start-ups).

Convergencia con la UE. Uno de los principales objetivos de política económica de Lituania es la convergencia real con la Unión Europea. Actualmente la renta per cápita lituana se sitúa según Eurostat en el 78% de la media comunitaria.

Emigración. Uno de los principales retos para el Gobierno lituano es acabar con las elevadas tasas de emigración, sobre todo de población cualificada. Durante los años de independencia (desde el 1990) el número de habitantes de Lituania se redujo casi en 700.000 y, según las estimaciones del Gobierno, durante el mismo periodo emigraron más de 870.000 personas, o sea casi un cuarto de la población. En 2018, el número de emigrantes (32.206) disminuyó respecto al año anterior, pero siguió siendo superior al de inmigrantes,lo que unido a la baja tasa de natalidad ha dado lugar a un nuevo descenso de la población (14.900 habitantes menos que en 2017). En 2019 la tendencia continúa, terminando el mes de febrero con 2.790 habitantes unos 4.000 menos que en diciembre de 2018.

 

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  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex