Demanda y Coyuntura

Estructura del PIB por sectores y por componentes del gasto

La pérdida de peso del sector primario se registra tanto desde el punto de vista de su contribución al PIB  (3,1% en 2018) como de la generación de empleo, con un continuo proceso de expulsión de mano de obra hacia otros sectores productivos. La industria, que en 2018 representó un 29,1% del PIB, se concentra sobre todo en los sectores de manufacturas textiles, madera y mueble, procesamiento de metal y maquinaria, industria alimentaria y la industria energética, centrada esta última en la refinería de petróleo de Orlen Lietuva. 

El sector servicios, como es característico en la economías desarrolladas, va ganando peso gracias al desarrollo del comercio, los transportes, el turismo y las telecomunicaciones. Se prevé que la modernización de las infraestructuras de transporte, unido al creciente peso del sector logístico y el fuerte desarrollo del sector Fintech en el país impulsarán el aumento de peso de los servicios en la economía lituana durante los próximos años.

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Cuadro de PIB por sectores de actividad y por componentes del gasto

VAB POR SECTORES DE ACTIVIDAD (%)
2015201620172018
POR SECTORES DE ORIGEN
AGROPECUARIO3,83,43,53,0
AGRICULTURAn.d.n.d.n.d.n.d.
GANADERÍAn.d.n.d.n.d.n.d.
SILVICULTURA Y PESCAn.d.n.d.n.d.n.d.
INDUSTRIAL29,628,629,029,0
MINERÍA0,30,30,30,3
MANUFACTURAS19,318,819,119,1
CONSTRUCCIÓN7,26,56,66,6
ELECTRICIDAD Y AGUA2,83,03,03,0
SERVICIOS66,768,067,568,0
TRANSPORTE, COMUNICACIONES Y ALMACENAMIENTO11,711,712,1n.d.
COMERCIO18,118,118,0n.d.
FINANZAS2,12,22,02,1
INMOBILIARIO6,86,96,76,4
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA14,014,314,414,3
OTROS SERVICIOS14,014,814,312,4
TOTAL100,0100,0100,0100,0
PIB POR COMPONENTES DEL GASTO (%)
CONSUMO79,981,079,479,1
Consumo Privado62,463,862,762,4
Consumo Público17,217,016,416,5
FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL FIJO20,617,717,918,2
FBCFn.d.n.d.n.d.n.d.
Var. existencias1,0-1,6-1,3-1,0
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS75,874,180,982,3
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS76,372,878,179,1
DISCREPANCIA ESTADÍSTICA
 

 

 

 
TOTAL100,0100,0100,0100,0
Fuente: Departamento de Estadísticas Lituano
Última actualización: abril, 2019

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Evolución de las principales variables económicas: crecimiento, inflación…

La economía lituana empieza a sentir en la última parte del año los efectos de una peor situación económica a nivel mundial.  Al prolongado período de incertidumbre se le une el creciente proteccionismo y la desaceleración de las principales economías. Aún así, la economía lituana ha resistido en 2019 mejor que lo esperado, lo que llevó a las autoridades a revisar al alza en septiembre, por segunda vez en el ejercicio, sus proyección sobre el crecimiento del PIB en 2019, situandolo en el 3,7% ( en junio lo situó en el 3,2% y en las proyecciones de marzo en el 2,7%). La evolución de la actividad se sustenta principalmente en la demanda interna, en particular, el consumo privado, mientras que las exportaciones, han ido moderando su tendencia a lo largo del ejercicio.  

Tras crecer con fuerza en 2017 y 2018, un 4,2% y un 3,6% respectivamente, las previsiones no cumplidas  apuntaban a una fuerte desaceleración en 2019. Finalmente, la fortaleza de la demanda interna y, más concretamente, del consumo de los hogares y un dinamismo mayor de lo esperado de la demanda externa, gracias fundamentalmente a la balanza de servicios han permitido que el año cierre con un crecimiento de la economía estimado del 3,7%, que la Comisión Europea eleva al 3,8%.

El consumo privado ha seguido creciendo con fuerza, 3,9% en 2018 y 2019 (previsión) gracias al aumento del empleo y al notable incremento de los salarios que a más que compensado el efecto de la subida de los precios. La inversión, por su parte, también ha registrado un notable dinamismo en los los últimos años, creciendo un 6,5% en 2018 y un 7,5% en 2019, según estimaciones del Banco Central de Lituania. Esta evolución ha estado marcada por la aceleración en el ritmo de absorción de los fondos comunitarios, sobre todo en el actual ejercicio, en el cual el nivel de fondos absorbidos destinados a la inversión ha aumentado un 68% respecto al mismo periodo del año anterior. Estos  fondos tienen un peso significativo en la economía del país, al suponer el 60% de la inversión pública en Lituania y entorno al 3% de su PIB anual. El crecimiento de la inversión productiva (maquinaria y nuevas tecnologías) ha sido igualmente importante, como respuestas de las empresas lituanas a las tensiones en el mercado laboral (escasez de mano de obra), viéndose obligadas a invertir en automatización de procesos y en nuevas tecnologías que les permita mantener un nivel elevado de competitividad. La productividad del trabajo vuelve de hecho a aumentar nuevamente en 2019, un 2,9%. Los niveles sostenidos de inversión se han plasmado en un aumento de las capacidades de producción, reforzando el crecimiento industrial y las exportaciones. Asimismo, la inversión ha permitido, a pesar de la escasez de mano de obra y el consecuente aumento de los salarios, que los costes laborales reales en el sector privado se hayan mantenido en niveles adecuados, descendiendo en 2019 (-4,5% en el segundo trimestre del año en tasas interanuales) frente al pequeño repunte registrado en 2018. 

En este contexto, la tasa de paro ha bajado desde el 15,9% en 2010 hasta el 6,1% en 2018 y el 6,0% estimado para 2019, enfrentándose el mercado laboral a la escasez de mano de obra y al consecuente aumento de los salarios, que crecieron un 10% en 2018 y se estima aumenten un 8,3% en el conjunto de 2019. La actual escasez de mano de obra es el resultado tanto de la fuerte demanda de empleo como de la disminución de la población activa lituana, que ha emigrado de manera creciente en los últimos años a otros países europeos. En el año 2018, la población activa disminuyó un 1% a pesar del actual periodo de bonanza económica, tendencia que parece moderarse ligeramente en el año 2019, en línea con la estabilización de la población en torno a los 2,79 millones de habitantes. 

La pérdida de población ha sido tradicionalmente uno de los mayores problemas que ha enfrentado este país, al poner en serio peligro no solo la continuidad del crecimiento por las tensiones en el mercado de trabajo, sino también la sostenibilidad del propio sistema económico, del sistema de pensiones, del sanitario y del fiscal. La emigración no ha sido tradicionalmente compensada por los flujos de inmigración, que son cuantitativamente menores y esencialmente de ciudadanos ucranianos, poco cualificados, para trabajar en el sector del transporte por carretera y en menor medida de ciudadanos lituanos que retornan ante la mejor situación económica del país. No obstante, en el primer semestre de 2019, la migración neta ha sido positiva por primera vez en años, gracias al aumento en un 22% en el número de emigrantes respecto al mismo periodo del año anterior. Aún así, la población ha continuado descendiendo, un 0,3% en tasa interanual, si bien es la tasa de descenso más baja desde el año 1994. 

La expansión de la economía no se está plasmando en tensiones inflacionistas significativas. Tras años de moderación, la inflación ascendió en 2017 hasta el 3,7%, desacelerándose en 2018 hasta el 2,5% y anticipándose para el año 2019 una inflación en torno al 2,3%. La ligera contención de los precios es el resultado del descenso de los precios del petróleo en los mercados internacionales, si bien la inflación se ve presionada por el resto de los componentes, destacando la subida del precio de los alimentos.

En cuanto a la demanda externa, ésta sigue contribuyendo al crecimiento de la economía lituana, muy abierta al exterior, con superávits de la balanza comercial del 2,7% en 2018 y en 2019. No obstante, las tensiones internacionales, las previsiones de ralentización económica en la zona euro y la incertidumbre que arroja un Brexit duro, tendrán finalmente un efecto negativo sobre la balanza comercial lituana. La balanza por cuenta corriente cerrará 2019 con un superávit  del 0,8% frente al 1,6% registrado en 2018, anticipándose que entré en saldo negativo en 2020. 

Las cuentas públicas se mantienen saneadas, registrando en 2018 el tercer superávit consecutivo, del 0,6% del PIB, que se reducirá en 2019 hasta el 0,1%, todavía en valores positivos. El dinamismo económico asegura el mantenimiento de unas finanzas públicas solventes, si bien la implantación de las políticas sociales recientemente aprobadas y el mantenimiento del compromiso europeo de un 2% del PIB en gasto defensa, suponen un aumento importante del gasto público. La deuda pública continuará en sus bajos niveles actuales, en torno al 34,1% del PIB en 2018, anticipándose un ligero aumento  hasta el 35% en 2019. Hay que tener en cuenta que los países bálticos tienen niveles de deuda relativamente bajos al no aceptar la parte de deuda soviética que les correspondía al independizarse, por considerar que habían sido anexionados ilegalmente. No obstante, los problemas demográfico ligados a la disminución de la población activa y al envejecimiento de la población en general y las actuaciones ligadas a disminuir el elevado nivel de desigualdad presionarán al alza sobre el gasto público en los próximos años con el consecuente impacto negativo sobre la deuda.  

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Cuadro de principales indicadores macroeconómicos

 

PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS

2015

2016

2017

2018

PIB

PIB (M€ a precios corrientes)

37.434

38.849

42.191

45.114

Tasa de variación real (%)

2,0

2,4

4,1

3,5

Tasa de variación nominal (%)

2,4

3,8

8,6

6,9

INFLACIÓN

Media anual (%)

-0,9

0,9

3,7

2,7

Fin de período (%)

-0,1

1,7

3,9

1,9

TIPOS DE INTERÉS DE INTERVENCIÓN DEL BANCO CENTRAL

Media anual (%)

-

-

-

-

Fin de período (%)

-

-

-

-

EMPLEO Y TASA DE PARO

Población (x 1.000 habitantes)

2.905

2.868

2.828

2.801

Población activa (x 1.000 habitantes)

1.469

1.478

1.458

1.465

% Desempleo sobre población activa

9,1

7,9

7,1

6,1

DÉFICIT PÚBLICO

% de PIB

-0,2

0,3

0,5

0,9

DEUDA PÚBLICA

en M€

15.940

15.525

16.625

15.417

en % de PIB

42,7

40,0

39,4

34,2

EXPORTACIONES DE BIENES (BP)

en M€

22.904

22.607

26.411

28.271

% variación respecto a período anterior

-5,7

-1,3

16,8

7,0

IMPORTACIONES DE BIENES (BP)

en M€

25.400

24.700

28.516

30.943

% variación respecto a período anterior

-1,9

-2,8

15,4

8,5

SALDO B. COMERCIAL

en M€

-2.496

-2.093

-2.105

-2.672

en % de PIB

-6,7

-5,4

-5,0

-5,9

SALDO B. CUENTA CORRIENTE

en M€

-847

-300

371

723

en % de PIB

-2,3

-0,8

0,9

1,6

DEUDA EXTERNA

en M€

28.332

33.087

35.271

35.400

en % de PIB

75,7

85,2

83,6

78,4

SERVICIO DE LA DEUDA EXTERNA

en M€

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

en % de exportaciones de b. y s.

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

RESERVAS INTERNACIONALES

en M€

1.376

2.263

3.509

4.831

en meses de importación de b. y s.

0,7

1,1

1,5

1,9

INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA

en M€ (stock de inversión)

13.497

13.926

14.816

15.500

TIPO DE CAMBIO FRENTE AL EURO

media anual

n.a.

n.a.

n.a.

n.a.

fin de período

n.a.

n.a.

n.a.

n.a.

Fuente: Departamento de Estadísticas de Lituania, Banco de Lituania (Central)
Déficit público: símbolo - implica déficit. Última actualización: agosto, 2019

 

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Principales objetivos de política económica

En cualquier caso, la economía lituana está mejor preparada actualmente que en la pasada crisis de 2008 para afrontar shock externos. A la modernización y mejora de la competitividad de la economía en general,  hay que añadir la capacidad del gobierno para avanzar en la implementación de las reformas estructurales. La actual situación de superávit presupuestario permite a las autoridades lituanas enfrentar el actual momento económico sin grandes modificaciones en sus políticas económicas. Durante los próximos ejercicios, continuarán implementándose las necesarias reformas estructurales (impositivas, pensiones, beneficios sociales, etc) que se espera impacten positivamente sobre los niveles de desigualdad, la pérdida de población activa, sobre todo la población activa cualificada,  y permitan atraer inversiones extranjeras.

Los principales  objetivos del gobierno para los próximos ejercicios son:  mantener los equilibrios macro, continuar en la senda de las reformas estructurales, promover el crecimiento y converger con la Unión Europea, así como reducir la desigualdad y frenar la dinámica migratoria. Las principales medidas, recogidas en el Programa Nacional de reformas, de abril de 2018, y en los Presupuestos Generales de 2019 han sido  ya comentadas en epígrafes anteriores. Cabe recordar entre ellas: Reducción de la pobreza y la desigualdad incrementando pensiones y otros beneficios sociales; Promover el emprendimiento y la innovación mediante incentivos fiscales; Priorización de los sistemas de salud y defensa, mantener el nivel de gasto de defensa en línea con las obligaciones con la OTAN; Introducción de progresividad en la fiscalidad y reducción del tratamiento fiscal preferencial de ciertos sectores de la economía. No se espera que los Presupuestos para 2020 incluyan grandes modificaciones en estas líneas de actuación.

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Previsiones macroeconómicas

Lituania seguirá creciendo en los próximos años, aunque a un ritmo más suave, tal y como apuntan las previsiones realizadas por los principales organismos internacionales y el propio Banco Central de Lituania. El consumo será el principal factor que sustente la actividad económica, apoyado en el nivel de creación de empleo de los últimos años y en el crecimiento de los los salarios, todo ello en un entorno de inflación contenida. La inversión irá perdiendo fuerz debido por un lado a la menor absorción de fondos comunitarios, coincidiendo con fin del actual marco financiero multianual 2014-2020, y por otro lado por la elevada capacidad productiva instalada en la industria.  La demanda externa irá también cediendo consecuencia de un entorno internacional menos favorable. 

Los Presupuestos Generales del Estado para 2020, en diseño en el momento actual, se están realizando sobre la base de las siguientes previsiones macroeconómicas para los años 2020 y 2021 respectivamente realizadas en septiembre de 2019 por el Ministerio de Finanzas de Lituania, consistentes con las elaboradas por la Comisión Europea y la OCDE, son:

  • Crecimiento del PIB real:  2,4%;2,3%
  • Crecimiento del Consumo privado:3,9%;3,5%
  • Crecimiento de la Inversión: 4,9%;4,0%
  • Crecimiento medio de los salarios brutos mensuales: 7,4%;5,8%
  • Crecimiento de las exportaciones de bienes y servicios: 4,7%;3,9%
  • Crecimiento de las importaciones: 4,0%;3,0%
  • Inflación (IPC): 2,3%;2,1%
  • Desempleo: 5,9%;5,9%

En el medio-largo  plazo pueden surgir una serie de factores exógenos que pueden afectar negativamente a la economía de este  país,  pequeño y muy abierto al exterior, y por tanto muy sensible a las tensiones proteccionistas que están surgiendo a nivel mundial. A este proteccionismo creciente se le une la tensión recurrente con Rusia, principal mercado de reexportación y un potencial Brexit duro. Estos factores no solo afectarían a su sector exterior si no a la propia confianza de las empresas y los consumidores y consecuentemente a la demanda interna. Otro factor a tener en cuenta es la más que probable disminución de fondos estructurales comunitarios a partir de 2020, con el consecuente impacto negativo sobre la inversión pública, al representar el 60% de dicha inversión. 

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Política fiscal y presupuestaria

La política fiscal en Lituania, como país miembro de la zona euro, se enmarca dentro de los objetivos establecidos anualmente  en el Programa de Estabilidad. El control de las cuentas públicas durante los últimos años han permitido a la economía lituana disfrutar en 2018 de su tercer ejercicio consecutivo de superávit, alcanzando un saldo del 0,6% del PIB ligeramente superior al 0,5% del año anterior. Estos resultados se obtienen tras el esfuerzo realizado para superar el fuerte deterioro sufrido por las finanzas públicas durante la crisis económica que llevó a Lituania a registrar en 2009 un déficit público del -9,4%, según datos del Ministerio de Finanzas. 

Los ingresos del Estado aumentaron un 10,4% en 2018 y se prevé un aumento del 16,7% para 2019, gracias a la favorable evolución de la actividad económica y el aumento en el nivel de empleo. Un 76% de los ingresos del Estado en 2019 provienen de impuestos y un 18% de financiación de la Unión Europea. Dentro de los impuestos, destaca el peso de los impuestos indirectos, casi la mitad se recaudan por IVA (48%) y el 19% por impuestos especiales (sobre todo por alcohol, cuyos impuestos han subido de manera sustancial desde enero de 2018). El peso de los ingresos por impuestos directos es sin embargo mucho más limitado, el 22% se obtiene del impuesto sobre la renta y el 9% del impuesto de sociedades. A pesar de la reforma fiscal aprobada a mediados de 2018, entre cuyos objetivos se fijaba el aumentar el carácter redistributivo y progresivo del sistema impositivo, incluyendo medidas como el aumento del mínimo exento para disminuir la carga fiscal que soportan las rentas más bajas y una mayor progresividad en las retenciones impositivas, la progresividad continúa siendo reducida. A esto se añade, la  modificación en la distribución de los porcentajes en el pago de las contribuciones sociales entre empleados y empleadores, aplicable desde el 1 de enero de 2019, y que contrarresta parcialmente la progresividad introducida por la reforma fiscal. En consecuencia,  el sistema fiscal sigue sin contribuir a paliar los niveles de desigualdad en la sociedad. Tampoco se ha aprovechado la reforma para una reorientación de la estructura impositiva, no incluyendo impuestos que aseguren un crecimiento sostenible en el futuro (impuestos sobre carburantes, transporte, etc).

Otra parte importante del presupuesto nacional lituano son los fondos procedentes de la UE que representan en torno al 18% de los ingresos tanto en 2018 como en 2019. Lituania es uno de los mayores beneficiarios de fondos  comunitarios, 8.400 millones de euros en el marco financiero plurianual 2014-2020. A finales de 2018 se habían asignado el 66% de estos fondos (5.600 millones de euros) a lo que hay que sumarles los 390 millones de euros asignados a proyectos de transporte a través del Connecting Europe Facility (CEF) durante el mismo periodo y 40 millones de euros en el marco de Horizonte 2020. En el escenario post 2020, las autoridades lituanas no prevén un descenso sustancial de las transferencias procedentes de la UE, ya que están en marcha proyectos de infraestructuras de gran relevancia para la región, los cuales no es posible dejar inacabados. 

En cuanto al capítulo de gastos,  se prevé que aumenten en 2019 un 4,4% debido principalmente a la implementación de reformas estructurales en el campo de la protección social, la educación y la salud.El 35,5% del gasto público se destinará a mejoras sociales entre las que están el aumento del salario mínimo mensual (555€/12 pagas), aumento de la ayuda por hijo  y reformas en el sistema de pensiones. Respecto a esta última medida, señalar que el gasto en pensiones en relación con el PIB (en torno al 7%/11% de media en la UE) es el más bajo de toda la UE, lo que implica que el ratio de pobreza entre los ancianos también es el mayor de toda la Unión. Además, existe un problema de sostenibilidad ante una población que no solo envejece sino que además decrece. Entre las medidas tomadas en estos últimos ejercicios destaca la indexación de las pensiones (aumentando un 6,8% y un 7,6% en 2018 y 2019, respectivamente) y un aumento de los años cotizados requeridos para cobrar una pensión completa (de 30 a 35 años).   

La segunda partida más importantes dentro del gasto público es el gasto en salud, a lo que se destinará en 2019 el 13,8% de los gastos totales e incluyen mejoras de los salarios de las profesiones ligadas al sector salud y la mejora del sector sanitario, con especial énfasis en la asistencia primaria y la medicina preventiva.

Las previsiones del Ministerio de Finanzas lituano anticipan el mantenimiento del superávit para los próximos tres años, cerrando 2021 con un ligero saldo positivo del 0,1% del PIB. El superávit de las cuentas públicas irá disminuyendo de manera simultanea a la desaceleración prevista de la economía que se estima que continuará creciendo hasta 2021 aunque a ritmos progresivamente más moderados. El Ministerio prevé durante estos ejercicios acumular reservas que les permitan en ejercicios posteriores continuar implementando las principales reformas estructurales.

En este sentido, destacar los bajos niveles de deuda pública de la economía lituana, uno de los más bajos de la UE. Si bien la deuda partía de un ratio bajo, 15,6% del PIB en 2008, ésta aumentó drásticamente durante los años de crisis, hasta el 37,9% en 2010. En 2018, la deuda pública representaba el 35,9%, estimando el Ministerio de Finanzas lituano que continuará con la tendencia a la baja hasta alcanzar un ratio del 34,3% del PIB en 2021. En consecuencia, el nivel de reservas acumuladas en Lituania, ha alcanzado en 2018 los 1.500 millones de euros, lo que le permitirá mantener los compromisos fiscales en momentos de menor crecimiento económico. 

En el momento actual se están elaborando los nuevos presupuesto para 2020 realizados sobre la base de las previsiones lanzadas por el Ministerio de Finanzas en septiembre de 2019 y que serán presentados a la Comisión Europea durante el mes de octubre,

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Política monetaria

Política Monetaria. Está determinada por el Banco Central Europeo, al formar Lituania parte de la zona euro desde el 1 de enero de 2015.

El sistema bancario lituano opera con elevados niveles de capitalización (TIER 1 del 18,7 en 2018), buena liquidez y rentabilidad. Su tasa de morosidad se sitúa en el 3% y la rentabilidad sobre su equity es del 13,5%. Por otro lado su ratio entre préstamos y depósitos se situaba a finales del 2018 en el 93%, lo que refleja una adecuada sostenibilidad entre su actividad de fondeo y de prestamista.

El sistema bancario está altamente concentrado, los tres principales bancos representan el 82% del mercado, lo que ha llevado al Banco Central de Lituania ha implementar diversas medidas para atraer a nuevos participantes. Destaca especialmente la política activa para la atracción de FinTech, siendo uno de los primeros países a nivel mundial en aplicar las recomendaciones realizadas por el FMI y el BM en 2018 para el desarrollo del sector FinTech. Asimismo, ha sido el primer país de la UE en conceder la licencia de dinero electrónico, siendo el segundo país que más licencias de dinero electrónico ha emitido hasta el momento en la UE, sólo por detrás de Reino Unido (el gran mercado de las Fintech europeo). En los dos últimos años, las solicitudes de licencia ante el Banco Central de Lituania han crecido un 45% y  170 ya la han obtenido. Estas licencias son de operadores de plataformas de crowdfunding y peer-to-peer, dinero electrónico, instituciones de pago y bancos especializados.

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Políticas estructurales (programas, reformas, etc.)

Hay tres cuestiones de especial relevancia al considerar la política económica de Lituania: la puesta en marcha del conjunto de reformas estructurales recogidas en su Programa Nacional de Reformas, la necesaria convergencia con la UE, en la cual se va avanzando gracias a la bonanza económica de los últimos años  y, por último, el problema de la emigración, cuya solución está íntimamente ligada a las otras dos cuestiones. 

Reformas estructurales. Con el objetivo de alcanzar de manera plena los objetivos incluidos en la Estrategia Europa 2020 y de acuerdo con las recomendaciones emitidas por el Consejo europeo de junio de 2010, Lituana ha establecido un calendario para la puesta en marcha de una serie de reformas estructurales las cuales se recogen de manera anual en su Programa Nacional de Reformas, siendo el último aprobado el de abril de 2018. Los principales reformas recientemente aprobadas y las previstas para 2019 son:

  • Sector de educación y ciencia. La principales medidas adoptadas son: mejora del salario de los profesores, aumento de los días de escolaridad, mejora de la formación profesional, desarrolla de la educación para adultos a través del desarrollo de programas de educación no formal, avanzar en la aplicación de las leyes para la reforma del sistema universitario de investigación (aprobadas estas últimas en 2017).
  • Políticas sociales y sanitarias. En el ámbito social destacan: la reforma el 1 de enero de 2018 en el cálculo de las pensiones, se ha cambiado el método de indexación y el cálculo de las pensiones ligadas a la incapacidad laboral; en 2018 se aprobó una ley encaminada a dar mayor protección a las familias desfavorecidas con hijos a su cargo, asimismo se aprobó una ayuda directa por hijo; se incrementó el salario mínimo y la contribución presupuestaria en las bajas de maternidad y paternidad; en 2019 entrará en vigor una ley encaminada a ligar la evolución de los beneficios sociales del Estado a la evolución de los precios de los productos alimentarios y no alimentarios. En el ámbito sanitario: desarrollar la medicina preventiva, campaña contra el consumo de alcohol (se inició en 2018 con la prohibición de cualquier publicidad relativa al alcohol, la elevación a 20 años de la edad para su consumo y el aumento de los impuestos especiales), mejorar los servicios de salud mental (lituania es el país de la UE con mayor tasa de suicidios), reformar el sistema hospitalario dando mayor relevancia a los centros de asistencia primaria, reducir el coste del medicamento asumido por el paciente, etc.
  • Sistema fiscal. El 1 de enero de 2018 entraron en vigor una serie de reformas ligadas al IRPF como fueron: el aumento el 1 de enero de 2018 de la base exenta de cotización de 310€ a 380€, la supresión del impuesto directo ligado al tipo de actividades económicas, la inclusión  de importantes bonificaciones tanto para los inversores como para las empresas que reinviertan los beneficios en I+D+i. En 2019, está previsto continuar con las reformas del sistema fiscal encaminadas a reducir la economía sumergida, incentivar el pago voluntario de impuesto, luchar contra el fraude ampliando, entre otras medidas, el tamaño de la administración tributaria.  
  • Innovación, digitalización y desarrollo de start-up. En el periodo 2000-2016, Lituania fue una de las economías con una productividad del trabajo más elevada. Con objeto de continuar con esta tendencia, los presupuestos generales de los últimos años, así como el de 2019 incluyen medidas destinadas a apoyar la I+D+i, la digitalización de la economía y la mejora general del entorno empresarial, a través tanto de mejoras fiscales como del apoyo financiero a iniciativas concretas  (por ejemplo, la creación de un centro de asesoría para el desarrollo de start-ups).

Convergencia con la UE. Uno de los principales objetivos de política económica de Lituania es la convergencia real con la Unión Europea. Actualmente la renta per cápita lituana se sitúa según Eurostat en el 78% de la media comunitaria.

Emigración. Uno de los principales retos para el Gobierno lituano es acabar con las elevadas tasas de emigración, sobre todo de población cualificada. Durante los años de independencia (desde el 1990) el número de habitantes de Lituania se redujo casi en 700.000 y, según las estimaciones del Gobierno, durante el mismo periodo emigraron más de 870.000 personas, o sea casi un cuarto de la población. En 2018, el número de emigrantes (32.206) disminuyó respecto al año anterior, pero siguió siendo superior al de inmigrantes,lo que unido a la baja tasa de natalidad ha dado lugar a un nuevo descenso de la población. En 2019 se observa una pequeña estabilización de la población en torno a los 2,79 millones, pero todavía es pronto para prever un cambio de tendencia. 

 

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  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex