Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

Un análisis estructural de la economía china muestra los siguientes patrones:

-    La elevada tasa de ahorro (51% del PIB, frente a una inversión de 43%) refleja la incertidumbre de la ciudadanía ante la escasez de prestaciones sociales públicas en educación, salud y pensiones; las dificultades de las empresas privadas para acceder a la financiación bancaria que beneficia, esencialmente, a las empresas públicas (las empresas privadas se ven obligadas a autofinanciarse); o la excepcionalidad del reparto de dividendos por parte de las empresas públicas. Para reducir la incertidumbre, las tasas de ahorro y la demanda doméstica el Gobierno sigue en proceso de la reforma del “hukou” que agilizará el proceso de urbanización. Otra de las reformas será la del sector bancario y la de los tipos de interés que permitirá mayor acceso de empresas privadas hacia la financiación.

-    La creciente importancia de la demanda doméstica: las exportaciones chinas cayeron 16% en 2009. Tras la recuperación en 2010, el volumen de exportaciones ha entrado en desaceleración. Las exportaciones, si bien siguen siendo elevadas, generan una riqueza limitada. Su aportación neta al crecimiento del PIB es, en promedio, secundaria en relación con la inversión. El valor añadido que se aporta en China a las exportaciones es relativamente modesto. Buena parte de las exportaciones son comercio de procesamiento, que supone el ensamblaje de componentes importados y que es trabajo-intensivo. El modelo de crecimiento de productividad derivado de la emigración de activos rurales poco productivos a las fábricas de las ciudades deberá depender cada vez menos de la actividad exportadora y más de la dedicada al mercado doméstico.

-    El exceso de capacidad: la elevada tasa de ahorro de familias y empresas mantiene el coste de la financiación a niveles moderados. La intervención en los precios de agua, energía y uso de la tierra con el fin de promover la actividad manufacturera, en particular la industria pesada, es importante. Ambas circunstancias han propiciado una tendencia a la sobreinversión y al exceso de capacidad en industrias pesadas, que la reducción de la demanda externa en 2009 puso de manifiesto, y que el paquete de estímulo centrado en infraestructuras no ha contribuido a corregir.

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Precios (minoristas y mayoristas)

A lo largo de 2020 los niveles de inflación se mantuvieron por debajo del objetivo oficial del 3%. Los precios crecieron de manera moderada, situándose la tasa de inflación promedio en el 2,5% interanual, 0,4 puntos porcentuales menos que en 2019. Los precios de los alimentos, que tienen un gran peso en la cesta de productos del IPC, subieron un 10,6% interanual, 1,4 puntos porcentuales más que el año anterior, debido especialmente a la peste porcina africana que presionó al alza los precios de la carne de cerdo. Los precios de los bienes de consumo crecieron un 3,6% interanual, manteniéndose constantes con respecto al año anterior, y los precios de los servicios aumentaron un 0,6% interanual, 1,1 puntos porcentuales menos que el año anterior. La inflación subyacente, que excluye los productos energéticos y los alimentos sin elaborar, se incrementó hasta el 0,8% frente al 1,6% de 2019.  

En 2020 el nivel medio de los precios para los productores cayó un -1,8% interanual, frente al -0,3% del año anterior, principalmente por los bajos precios bajos de las materias primas. Por industrias, destaca la caída de los precios de la extracción de petróleo y gas (-27,4%); el procesamiento de petróleo, carbón y combustible nuclear (-14,3%); y la fabricación de fibras químicas (-13,5%).

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Carreteras

La red de autopistas de China (“National Trunk Highway System”) es un sistema integrado de autopistas a nivel nacional y provincial que ha contribuido a disminuir significativamente la duración de los trayectos por carretera, especialmente en el este del país.

A principios de la década de 1990 se inició un plan masivo para mejorar la red de carreteras de China. Posteriormente, en enero de 2005 las autoridades chinas introducen la red 7918, más tarde renombrada red 71118, compuesta por una red de 7 autopistas radiales desde Pekín, 11 autopistas norte-sur y 18 autopistas este-oeste autopistas que forman la columna vertebral del sistema nacional de autopistas.

A finales de 2020 la longitud total de la red de autopistas en China alcanzó los 161.000 kilómetros, lo que la convierte en la red de autopistas más grande del mundo. La calidad de las infraestructuras en carreteras es bastante baja, lo que explica el alto gasto de China en transporte de bienes por todo el territorio.

Ferrocarriles

Con más de 146.000 km de vías en operación existentes en 2020 la red de ferrocarril china es la segunda más extensa del mundo, después de la de EE.UU.

La infraestructura ferroviaria es, sin embargo, todavía ineficiente en las áreas rurales y en el oeste del país, lo que explica que las autoridades estén dotando de grandes recursos económicos al sector para paliar estas deficiencias. Los ferrocarriles transportan un cuarto del total de las mercancías transportadas en el país y un tercio de los pasajeros. Entre los planes del Gobierno en 2020 está la expansión de la red ferroviaria en un 33% (95.000 kilómetros), con el objetivo de conectar todas las ciudades con una población superior a los 200.000 habitantes por ferrocarril antes de 2035.

Otro desarrollo clave será la ampliación de la red de alta velocidad. Actualmente, China cuenta con 37.900 km de vías operativas para velocidades entre 200-350 km/h, lo que la convierte en la red ferroviaria de alta velocidad más larga del mundo. Destacan la línea de alta velocidad Pekín-Cantón, la más larga del mundo (1.428 km), la línea de alta velocidad Pekín-Shanghái, la más rápida del mundo, y la línea Shanghai-Maglev, la primera línea de levitación magnética comercial de alta velocidad del mundo (600 km/h).

La red de metro en China ha experimentado un crecimiento creciente en las últimas décadas, con más de 6.100 kilómetros construidos desde que la primera línea de metro del país se abrió en Pekín en 1969. Actualmente, 44 ciudades chinas tienen metro. A principios de 2020 se inauguraron 41 sistemas de metro con 185 líneas de transporte.

Transporte aéreo y aeropuertos

El mercado de aviación chino es el que más crece del mundo, gracias al elevado ritmo de crecimiento de su economía, el apoyo gubernamental y una clase media en expansión. En 2020 el número de pasajeros alcanzó los 420 millones frente a los 660 millones del año anterior debido al impacto de la pandemia, mientras que el volumen de mercancías alcanzó 6,8 millones de toneladas transportadas frente a los 7,5 millones de toneladas transportadas en 2019. 

La reestructuración del sector empezó en 2002, cuando diez de las principales aerolíneas domésticas se unieron en tres: China Southern Airlines, China Eastern Airlines y Air China. Estas tres aerolíneas abarcan el 80% de los vuelos en China.De la misma manera que la industria aérea global, las compañías chinas sufren de exceso de capacidad, márgenes reducidos y demasiados competidores.  

Actualmente, existe un aeropuerto prácticamente en todas las capitales de provincias y se puede acceder a las rutas internacionales en la mayoría de las grandes ciudades de China. Las autoridades chinas tiene planeado construir 200 aeropuertos más para 2035. 

Puertos y vías fluviales

China se ha consolidado como la nación comercial más grande del mundo, con ocho de los 20 mayores puertos de contenedores del mundo (excluyendo Hong Kong). El puerto de Shanghái adelantó al de Hong Kong en 2007 como el segundo puerto más transitado y a Singapur en 2010 como el primero. El mejor puerto de gran calado se encuentra en Ningbo, cerca de Shanghái. Otros puertos importantes incluyen el de Dalian en el noreste, Tianjin y Qingdao en la provincia de Shandong, Xiamen en el sudeste de la provincia de Fujian, y Cantón y Shenzhen cerca de Hong Kong.

La flota china está dominada por China Ocean Shipping Co. (COSCO) y China Shipping Group (CSG). Las instalaciones portuarias han mejorado notablemente en los últimos años. Los 18.000 km de costa china tiene más de 200 puertos. La mayoría de ellos son poco profundos por lo que los grandes portacontenedores no pueden acceder a ellos en ciertos casos. Sin embargo, esto está cambiando: Shanghái está desarrollando un puerto de gran calado en Yangshan, con una capacidad de entre 4-5 millones de TEUs al año.

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

La población activa de China (personas entre los 16 y 60 años de edad) se situaba a final de 2019 en 811 millones. La población ocupada en 2019 ascendía a 774,7 millones de personas. El número de personas empleadas en zonas urbanas aumentó en 8,3 millones en 2019, poniendo de relieve el acelerado proceso de urbanización que están impulsando las autoridades chinas. En 2019 el número de personas empleadas en empresas públicas estatales (SOEs) descendió en 2,7 millones de personas respecto a 2018, y las personas empleadas en empresas privadas ascendió a 6,2 millones en las zonas urbanas y 8,4 millones en las zonas rurales con respecto a 2018. En cuanto a la distribución sectorial del empleo, los ocupados en el sector primario representan el 25,1% del total, en el sector industrial el 27,5% del total y en el sector servicios el 47,4% del total.

En los últimos años los salarios han venido creciendo a un fuerte ritmo, aunque con diferencias notables entre las provincias. En concreto, salario medio anual en empresas urbanas no privadas en 2019 se situó en los 90.501 RMB (1.277 dólares/mes), lo que supuso un crecimiento interanual del 9,8%. Pekín registró el salario medio más alto de todo el país, 166.803 RMB/mes (23.788 dólares/año), seguido de Shanghái con 149.377 RMB/mes (21.303 dólares/año) y Tianjin con 108.002 RMB/mes (15.402 dólares/año). La diferencia de empleo y sueldos tanto entre regiones como entre las empresas públicas y las privadas es uno de los problemas a solucionar por parte de las autoridades chinas.

La tasa de desempleo en zonas urbanas en el 2019 se situó en el 3,6%. Esta cifra no debe considerarse indicativa de la situación real puesto que la tasa de desempleo, basada en encuestas en lugar de registros, marca una tasa de desempleo del 5,2%. Según los datos oficiales, en 2019 la provincia con menor tasa de desempleo fue Pekín (1,3%), mientras que Liaoning registró una de las tasas más elevadas de todas las provincias chinas (4,2%). Un dato preocupante es el aumento del desempleo de los graduados universitarios ya que cada año se incorporan al mercado laboral alrededor de 8-9 millones de nuevos graduados. Entre las medidas que están adoptando las autoridades destacan el fortalecimiento de la formación profesional, la modificación de las pruebas de acceso a la Universidad ("gaokao") y adaptación de los planes universitarios a las demandas del mercado laboral.

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PIB per capita y distribución de la renta

China anunció la erradicación de la pobreza extrema en noviembre de 2020 gracias al fuerte crecimiento económico experimentado en las últimas décadas. No obstante, este rápido crecimiento ha dado lugar a nuevas preocupaciones, entre otras, la desigualdad social y regional que se ha generado. El coeficiente de Gini ha pasado del 0,160 en 1978 al 0,465 en 2019, lo que muestra que la desigualdad en la distribución de la renta en China es mayor que en la mayoría de los demás países occidentales.

La desigualdad procede, en buena parte, del diferencial del PIB per cápita entre el ámbito rural y el urbano: en 2019 la renta por habitante urbano ascendió a 42.359 RMB (crecimiento real del 5% respecto a 2018), mientras que la renta por habitante rural a 16.021 RMB (crecimiento real del 6,2% respecto a 2018). Por este motivo, la disminución de las desigualdad social y regional es uno de los objetivos principales que recoge el XIV Plan Quinquenal, marco de referencia de la política macroeconómica para el periodo 2021-2025.

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Sector primario

El sector primario continúa teniendo un peso importante en la economía: emplea en torno al 25% de la población ocupada, aunque su participación en el PIB disminuye cada año, 7,1% en 2019, y las diferencias de renta entre el mundo rural y el urbano aumentan. Se trata de un sector de carácter tradicional, todavía intensivo en mano de obra, que está evolucionando rápidamente a medida que se está introduciendo la mecanización como vía de aumento de la productividad. 

La agricultura supone el 53,3% de la actividad del sector. La existencia de grandes zonas desérticas y montañosas hace que la superficie cultivada sea únicamente de 135 millones de hectáreas, aproximadamente 19,7% del total. Es notable la alta proporción de superficie irrigada (50,3%) y los aún bajos niveles de productividad debido al bajo grado de mecanización. El Plan de Desarrollo Agrícola (2019-2025) busca impulsar la digitalización del campo de forma que las nuevas tecnologías representen al menos el 15% del valor añadido agrícola. En 2019 la producción de grano alcanzó 663 millones de toneladas, un aumento de 5 millones de toneladas en comparación con el año anterior, lo que supone un aumento de la producción del 0,8% respecto al año anterior. En cuanto a superficie cultivada, la superficie destinada al cultivo de grano fue de 116 millones de hectáreas, la mayor parte dedicada al cultivo de cereales (84,3%), seguido del maíz (41,3 millones de hectáreas), arroz (29,7 millones de hectáreas) y el trigo (23,7 millones de hectáreas).

La ganadería sigue en importancia a la agricultura, con un 26,7% del valor añadido del sector primario. La mayor concentración se da en las estepas del norte y noroeste del país, donde se encuentra la mayoría del ganado bovino y ovino. La superficie de pastos es de, aproximadamente, 220 millones de hectáreas localizadas, principalmente, en Mongolia Interior, Tíbet, Qinghai y Xinjiang. La cabaña de porcino se cría en pequeñas explotaciones, al igual que las aves de corral. En 2019 la producción ganadera descendió un 2,6% respecto al año anterior. La cabaña de porcino alcanzó los 310,4 millones de cabezas, un 27,5% menos respecto al año anterior. La producción de carne fue de 77,6 millones de toneladas, un 10% menos que el año anterior, correspondiendo 42,6 millones de toneladas a carne de cerdo, 6,7 millones de toneladas a vacuno, 4,9 millones de toneladas a ovino.

China es el primer país pesquero del mundo y tiene recursos disponibles en sus propias aguas y flota en múltiples países. La aportación del sector pesquero al sector primario es del 10,1%. En 2019 la producción del sector pesquero aumentó hasta los 64,8 millones de toneladas desde los 64,7 millones de toneladas en 2018. En 2019 la producción marina ascendió a 32,8,5 millones de toneladas. 

La explotación forestal reviste escasa importancia con el 5% del total del sector primario, excepto en algunas zonas del noreste y suroeste del país, donde se encuentran las principales extensiones de bosque. La superficie cubierta de bosques es de unos 252 millones de hectáreas. Los principales productos que se obtienen de la explotación forestal son la madera, la resina de pino, las semillas para la fabricación de aceite de té y aceite de tung, y el caucho.

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Sector secundario

China cuenta con importantes depósitos de minerales. Pese a ser uno de los principales países extractores de minerales a nivel mundial, necesita importar algunos de estos productos minerales para abastecer su consumo interno. En este sentido, debido al importante papel que juega en el mercado mundial de metales como demandante y oferente, en determinados casos actúa como fijador de precios.

La composición de la producción de energía en China en 2019 provenía en un 68,6% del carbón, 6,9% del petróleo, 5,7% del gas natural y 18,8% de energías limpias (eólica, solar, hidroeléctrica y nuclear).

  • La balanza energética china depende, en gran medida, del carbón, cuyas reservas son las segundas mayores del mundo después de Rusia. En 2019 el 57,7% del consumo de energía primaria del país (exceptuando la biomasa) provino del carbón, lejos del 71,6% en 2009. Existe el compromiso por parte de las autoridades chinas de reducir la producción a 800 millones de toneladas durante los próximos cinco años, de forma que se alcance en 2020 un consumo de carbón en su mix energético por debajo del 58%. Para ello se están implementando medidas orientadas a reducir la dependencia del carbón como fuente de energía. Uno de los principales problemas del sector es la localización de los yacimientos: la mayoría están situados en el norte y noroeste del país, alejados de las zonas industriales del sudeste, lo que dificulta el transporte.
  • El petróleo cubrió en 2019 el 18,9% de la demanda energética del país. La mayor parte de los activos petrolíferos de propiedad estatal están en manos de tres empresas integradas verticalmente: China National Petroleum Corp. (CNPC), especializada en la producción de petróleo crudo; China Petrochemical Corp. (Sinopec), centrada en el refinado; y China National Offshore Oil Corp. (CNOOC), representa más de 10% de la producción de crudo nacional. Uno de los principales objetivos estratégicos de China es reducir su dependencia de la compra de petróleo de Oriente Medio y diversificar a otras fuentes de energía más cercanas. 
  • El consumo de gas natural ha aumentado paulatinamente en los últimos 10 años, al pasar del 4% en 2009 al 8,1% en 2019. El crecimiento del consumo de gas natural está impulsado por la política medio ambiental del gobierno, la competitividad de su coste relativo en los sectores industriales y de transporte, y un crecimiento económico relativamente alto. Por otro lado, el gobierno invierte en construcción de gaseoductos y demás infraestructuras, lo que ha llevado a un crecimiento de su producción, si bien también depende de las importaciones extranjeras. 
  • China planea desarrollar una capacidad de generación eléctrica procedente de la energía nuclear de 58 GW en 2020. Las autoridades chinas han señalado a la industria nuclear como pilar fundamental para la innovación y desarrollo sostenible de la energía, lo que ha llevado al sector a experimentar un rápido desarrollo. En 2019 comenzó la construcción de un nuevo reactor nuclear nuevo, el primero desde 2016, pero se espera que en los próximos años lance varios proyectos nuevos, incluidos reactores interiores, para alcanzar una capacidad total de 110 GW en 2030.
  • Con respecto a las energías renovables, China tiene previsto aumentar la capacidad instalada y alcanzar el 15% de la energía producida en 2020. La energía hidroeléctrica está altamente desarrollada en China (356 GW en 2019) gracias a las mayores inversiones y a las presas construidas en los últimos años. La generación de energía eólica ha crecido enormemente en China en los últimos años (8,3GW en 2008 y 210 GW en 2019). Los proyectos de biomasa son también cada vez más importantes, después de que el gobierno introdujera una serie de políticas nuevas e incentivos para promover el crecimiento del sector en noviembre de 2006. Respecto a la energía solar, de acuerdo con el XXIII Plan Quinquenal (2016-2020), debían instalarse en torno a 110 GW para el año 2020, objetivo ampliamente superado puesto que la capacidad instalada en 2019 fue de 205 GW gracias los subsidios y los programas de I+D centrados en la mejora y eficiencia de los paneles solares chinos.

La industria siderúrgica es uno de los pilares de la economía china, dominado por grandes grupos industriales estatales. Actualmente, China es el mayor productor de acero del mundo gracias a las subvenciones que ha recibido el sector en los últimos años, así como el mayor consumidor. En 2019 China produjo un total de 996,3 millones de toneladas métricas de acero (+8,3% interanual), el 50,9% de la producción mundial. No obstante, el gobierno se ha comprometido a reducir entre 2016 y 2020 su producción de acero en 150 millones de toneladas, como prueba de su compromiso con la defensa del medio ambiente y el Foro Global sobre Exceso de Capacidad del Acero.

El sector petroquímico ha sido uno de las industrias prioritarias en cuanto a inversiones recibidas. Pese a los esfuerzos realizados las nuevas instalaciones han sufrido numerosos problemas por exceso de capacidad y restricciones derivados de la política medioambiental y la contención del crédito. Actualmente, la política industrial del gobierno ("Made in China 2025") y las nuevas preferencias de consumo abren la puerta hacia productos del sector más sofisticados y de mayor valor añadido.

La industria naval tiene un peso considerable en las exportaciones chinas. En 2019 China logró mantener su primera posición en la industria de construcción naval global, al representar el 44,2% del total de nuevos barcos fabricados. El sector se encuentra en una fase de reestructuración para ajustar su exceso de capacidad. En la actualidad el mercado está dominado por dos grandes consorcios: la China State Shipbuilding Corp. (CSSC), con activos en el sur de China, y la China Shipbuilding Industry Corp. (CSIC), con activos en el norte del país donde el principal astillero es Dalian Shipbuilding Heavy Industry.

La industria aeronáutica en China ha progresado notablemente en términos de sofisticación tecnológica gracias a su inclusión en el "Made in China 2025". La industria está en buena medida controlada por la empresa estatal China National Aviation Industry Corp. (AVIC). Las empresas extranjeras como Boeing y Airbus subcontratan en China la fabricación de ciertos componentes. Por otro lado, los vuelos domésticos de pequeña capacidad son considerados un nicho de mercado por los fabricantes locales como Commercial Aircraft Corporation of China (COMAC). COMAC ha desarrollado un avión nacional con capacidad para 168 pasajeros (modelo C919) que competirá con Boeing y Airbus en los trayectos internos, y cuyas primeras entregas se prevén en 2021.

La industria de automoción ha experimentado una gran expansión en los últimos años, actualmente dominado por fabricantes chinos y por joint ventures entre socios locales y grupos internacionales de automoción. En 2010 China se convirtió en el mayor productor de automóviles del mundo y en el mayor mercado de vehículos nuevos, y en 2015 desplazó a Estados Unidos como el mayor mercado del mundo de coches eléctricos. Las ventas de vehículos eléctricos representan actualmente el 4,5% del total de las ventas de automóviles y se espera que en el 2025 esta cifra alcance el 20%. La lista negativa de 2020 ha eliminado las restricciones al capital extranjero en la fabricación de vehículos comerciales y de nueva energía.

La industria de maquinaria y máquina-herramienta es la segunda industria más grande del país. En la actualidad China es el mayor fabricante y consumidor de máquina herramienta. Si bien en sus inicios fue un sector dominado por las empresas estatales, con el cambio hacia una economía de mercado se ha producido una reestructuración del sector mediante privatizaciones y procesos de fusión y adquisición. Asimismo, este nuevo modelo de crecimiento ha provocado que el tejido industrial se esté orientando hacia sectores más sofisticados, lo que explica el descenso en los últimos años de la demanda de máquinas de gama baja a favor de maquinaria de alta gama. El objetivo es la creación de un sector industrial competitivo, innovador y que aporte valor añadido, en base a las directrices del plan "Made in China 2025".

En cuanto a la industria de gran consumo, China es el mayor productor y consumidor de bienes electrónicos de consumo a nivel mundial, tanto de línea blanca (dispositivos de mantenimiento y limpieza) como de línea marrón (dispositivos de comunicaciones o entretenimiento). En términos de producción a gran escala, solo la ciudad de Shenzhen alberga a nivel nacional a más de 4.700 empresas de alta tecnología, 30.000 compañías de ciencia y tecnología, y 5.000 integradores de productos y casas de diseño. Respecto a los fabricantes chinos, marcas como Haier, Midea, Lenovo, Xiaomi e Hisense se han establecido en el mercado internacional, aportando un mayor valor añadido gracias al desarrollo de productos tecnológicamente muy avanzados.

China produce más del 80% del total mundial de juguetes, siendo también el mayor exportador del mundo. Los principales clústeres de fabricación y exportación se sitúan en Guangdong, Jiangsu, Shanghai, Shandong, Zhejiang y Fujian. Cada cluster de producción está especializado en un tipo de juguete. El 80% de los productos del mercado proceden de empresas extranjeras y JV, cuyo destino final en la mayor parte de los casos es la exportación.

Respecto al sector del calzado, China es con diferencia el primer productor con casi el 60% de la producción mundial. No posee ninguna marca reconocida a nivel internacional. Una gran parte de la producción china de calzado se dirige a la exportación (alrededor del 70%), acaparando este país más de dos tercios de las exportaciones mundiales de calzado. Este sector es una buena muestra de la importancia de la inversión extranjera en China, ya que más del 50% de las exportaciones con origen en China provienen de empresas de capital extranjero.

En el sector textil China es uno de los principales productores y el primer exportador mundial de productos textiles. La industria de la confección se localiza en los clústeres textiles del delta del río de la Perla, el delta del río Yangtze, la región del mar de Bohai y en otras ciudades costeras del sureste. Sin embargo, la producción está experimentando un desplazamiento gradual hacia otras provincias del centro y oeste del país, para contrarrestar el aumento de los costes de producción en las zonas costeras. El sector textil chino se encuentra en un momento de reestructuración y consolidación, reflejando una situación de madurez caracterizada por un crecimiento más moderado y unos costes laborales más elevados.

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Sector terciario

El sector servicios se ha desarrollado en China en las últimas décadas a una mayor velocidad que el resto de sectores. Su aportación al PIB supera al del sector secundario (en 2019 representó el 53,9% del PIB) y constituye la industria donde más empleo se genera: de los 55 millones que había en 1980 (13% del total empleado), se ha pasado a más de 367 millones en la actualidad (47% del total empleado). Este incremento ha sido más del doble del sector industrial y ha tenido lugar, principalmente, en la última década. Cabe destacar que este cambio es fruto de la estrategia del Gobierno chino de implantar un modelo de crecimiento sostenible y de calidad, enfocado en el consumo interno y el sector servicios.

El sector de la construcción es clave en la economía china, tal y como muestra su contribución al PIB (7,2% en 2019). Además, más allá de su importancia como instrumento de creación de empleo (en 2019 más de 20 millones de personas), resulta esencial en el desarrollo de infraestructuras, lo que beneficia el crecimiento y la competitividad de todos los sectores económicos. El propio crecimiento de la economía china y las políticas activas de mejora de infraestructuras han propiciado un gran dinamismo de este sector. 

En el sector inmobiliario se ha producido en los últimos años un proceso de inversión especulativo que ha cristalizado en una gran burbuja inmobiliaria, como refleja su contribución al PIB (7% en 2019). En la actualidad, la legislación china restringe la inversión extranjera en actividades de promoción inmobiliaria, y la adquisición de bienes inmuebles por parte de empresas extranjeras está limitada al establecimiento de una sucursal u Oficina de Representación. 

En comercio sigue teniendo cierta importancia el pequeño comercio a pesar de la implantación de grandes superficies en las ciudades chinas. En 2019 el comercio supuso alrededor de 9,7 % del PIB. Respecto al desarrollo del comercio electrónico, su crecimiento en China ha sido exponencial y en la actualidad en torno al 70% de los usuarios chinos realiza compras online, lo que sitúa al país asiático como primer mercado mundial de comercio electrónico. El desarrollo del e-commerce en China ha venido acompañado de la aparición de empresas como Alibaba, Tencent y JD.com, las cuales se encuentran entre las mayores compañías del mundo por capitalización bursátil.

El turismo y la hostelería se han convertido en un importante actor dentro de la economía china. China se está convirtiendo en un importante destino turístico, tanto para turistas nacionales como extranjeros, por lo que las autoridades consideran que este sector debe desarrollarse intensamente para cubrir esta demanda creciente, mejorando la calidad de sus instalaciones y servicios. El desarrollo turístico nacional lo ejercen, principalmente, las agencias estatales y regionales chinas, y existen oportunidades para empresas extranjeras en el desarrollo hotelero y la profesionalización del sector.

Tanto el sector de seguros como el financiero han experimentado un desarrollo significativo en los últimos años. Por un lado, el desarrollo del país ha provocado un aumento de la clase media, la cual comienza a reconocer el valor de los seguros y a considerarlos una forma de inversión y protección. Por otro lado, la banca en China sigue estando dominada por los cuatro grandes bancos estatales, aunque el resto de bancos comerciales ha ganado en importancia en los últimos años. La lista negativa de 2020 ha eliminado los límites de propiedad extranjera en las casas de bolsa, las compañías de futuros y las compañías de seguros de vida.

La industria de las telecomunicaciones fue objeto en 2008 de una importante reestructuración por parte de las autoridades chinas al fusionar las 6 empresas del sector con la finalidad de mejorar la eficiencia de las compañías chinas. De esa operación salieron los 3 operadores de telefonía actuales: China Mobile, China Unicom y China Telecom. En relación con la telefonía móvil, China Mobile es el primer operador de China y del mundo en términos de usuarios (casi 900 millones). Iniciativas como el "Made in China 2025" e "Internet Plus" contribuyen al desarrollo de este sector.

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