Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

Un análisis estructural de la economía china muestra los siguientes patrones:

-    La elevada tasa de ahorro (51% del PIB, frente a una inversión de 43%) refleja la incertidumbre de la ciudadanía ante la escasez de prestaciones sociales públicas en educación, salud y pensiones; las dificultades de las empresas privadas para acceder a la financiación bancaria que beneficia, esencialmente, a las empresas públicas (las empresas privadas se ven obligadas a autofinanciarse); o la excepcionalidad del reparto de dividendos por parte de las empresas públicas. Para reducir la incertidumbre, las tasas de ahorro y la demanda doméstica el Gobierno sigue en proceso de la reforma del “hukou” que agilizará el proceso de urbanización. Otra de las reformas será la del sector bancario y la de los tipos de interés que permitirá mayor acceso de empresas privadas hacia la financiación.

-    La creciente importancia de la demanda doméstica: las exportaciones chinas cayeron 16% en 2009. Tras la recuperación en 2010, el volumen de exportaciones ha entrado en desaceleración. Las exportaciones, si bien siguen siendo elevadas, generan una riqueza limitada. Su aportación neta al crecimiento del PIB es, en promedio, secundaria en relación con la inversión. El valor añadido que se aporta en China a las exportaciones es relativamente modesto. Buena parte de las exportaciones son comercio de procesamiento, que supone el ensamblaje de componentes importados y que es trabajo-intensivo. El modelo de crecimiento de productividad derivado de la emigración de activos rurales poco productivos a las fábricas de las ciudades deberá depender cada vez menos de la actividad exportadora y más de la dedicada al mercado doméstico.

-    El exceso de capacidad: la elevada tasa de ahorro de familias y empresas mantiene el coste de la financiación a niveles moderados. La intervención en los precios de agua, energía y uso de la tierra con el fin de promover la actividad manufacturera, en particular la industria pesada, es importante. Ambas circunstancias han propiciado una tendencia a la sobreinversión y al exceso de capacidad en industrias pesadas, que la reducción de la demanda externa en 2009 puso de manifiesto, y que el paquete de estímulo centrado en infraestructuras no ha contribuido a corregir.

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Precios (minoristas y mayoristas)

Durante 2017 los niveles de inflación se mantuvieron muy por debajo del objetivo oficial del 3%. Los precios crecieron de manera moderada, situándose la tasa de inflación en el 1,6% interanual, cuatro décimas menos que en 2016. Los precios de los alimentos, que tienen un gran peso en la cesta de productos del IPC, cayeron un 1,4% interanual, 6 puntos porcentuales menos que el año anterior, los precios de los bienes de consumo crecieron un 0,7% interanual, 1,2 puntos porcentuales menos que el año anterior, y los precios de los servicios aumentaron un 3,0% interanual, 0,8 puntos porcentuales más que el año anterior. La inflación subyacente, excluyendo los productos energéticos y los alimentos sin elaborar, se incrementó al 2,2%.  

En 2017 el nivel medio de los precios para los productores aumentó 6,3% interanual, poniendo fin al descenso de cinco años consecutivos. Este incremento de los precios de los productores es atribuible a la  subida de los precios internacionales de las materias primas y la minería a lo largo del año, aumentando los costes industriales de los factores. No obstante, el sostenido aumento de los precios al productor no se ha traducido en mayores precios al consumidor.

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Carreteras

Tras varios años de inversión masiva en la construcción de una red de autopistas nacional, China cuenta, actualmente, con una red extensa. La duración de los trayectos por carretera ha disminuido significativamente, especialmente en el este. La red de autopistas, que ya es la segunda del mundo, ha ido creciendo desde el año 2000 a una media de 20% anual y se estima que se multiplicará por 1,5 en la próxima década.

Conviene señalar que hasta hace unos pocos años no existía una red de autopistas que conectara todas las provincias de China. El desarrollo actual de la red de carreteras se estructura en torno a una red de 36 carreteras troncales, que incluye siete autopistas radiales en Pekín, nueve autopistas norte-sur "verticales" y 18 autopistas este-oeste "horizontales". Esta "red 7918" enlazará las ciudades con una población mayor de 200.000 habitantes a través de China. En cuanto a las autopistas de peaje, hay más en China que en ningún otro lugar del mundo: suponen 70% del total mundial.

Con todo, la construcción de vías y carreteras es todavía insuficiente para la cantidad de coches que los ciudadanos chinos están comprando. Se estima que para 2.020 el tráfico de pasajeros y el transporte de mercancías por carretera habrán aumentado 150% y 40%, respectivamente. La calidad de las infraestructuras en carreteras es bastante baja, lo que explica el alto gasto de China en transporte de bienes por todo el territorio. Según fuentes oficiales, China dedica el equivalente a 20% del PIB en gastos logísticos, un dato muy representativo en comparación con el 10% de Estados Unidos. Las carreteras de alta calidad representan menos de 20%, según el Banco Asiático de Desarrollo. Paradójicamente, China tiene más dificultades logísticas en distribuir mercancía dentro de sus fronteras que en exportar bienes al resto del mundo.

Ferrocarriles

Con 127.000 km de vías en operación existentes en 2017, la red de ferrocarril china es la segunda más extensa del mundo, después de la de EE.UU.

La infraestructura ferroviaria es todavía ineficiente (especialmente en las áreas rurales y en el oeste del país), dando lugar a que en los últimos años las autoridades estén dotando de grandes recursos económicos al sector para paliar estas deficiencias. Los ferrocarriles transportan un cuarto del total de las mercancías transportadas en el país y un tercio de los pasajeros. El movimiento de materias primas, como el carbón, todavía atasca la red ferroviaria, que se encuentra congestionada y saturada por mercancías y pasajeros, en especial durante las fiestas del Año Nuevo chino. Entre los planes del Gobierno está alcanzar en 2020 los 150.000.000 km de vía ferroviaria, los 30.000.000 km de vía para los trenes de alta velocidad, cubriendo el 80% de las ciudades con más de un millón de residentes, 16.000 km dedicados al transporte de contenedores, y 10 líneas especializadas en el transporte de carbón del norte al sur y este.

Asimismo se han desarrollado planes para extender el servicio de pasajeros, para lo cual se dedicarán grandes recursos financieros con el objetivo de crear una red ferroviaria similar a las existentes en Japón y Europa Occidental. Según estimaciones del Banco Asiático de Desarrollo, estas inversiones darán su fruto en 10-15 años, cuando el sistema ferroviario chino esté entre los más modernos del mundo.

Otro desarrollo clave será la ampliación de la red de alta velocidad. Actualmente, China cuenta con 25.000 km de vías operativas de más de 200 km/h, siendo la mayor red ferroviaria de alta velocidad del mundo (66,3% del total de vía de alta velocidad a nivel mundial), por delante de España (3.100 km). Entre 2013 y 2017 se construyeron 29.400 kilómetros de vía ferroviaria, de los cuales 15.700 km se corresponden con vías de alta velocidad. La apertura en 2017 de las dos líneas de alta velocidad, Baoji-Lanzhou y Shijiazhuang-Jinan, marca un progreso significativo en la construcción de la principal red ferroviaria de alta velocidad en China, la red de cuatro rutas norte-sur y cuatro rutas de este a oeste. Ese mismo año, la velocidad máxima de los trenes bala que cubren la línea de alta velocidad Beijing-Shanghái aumentó a 350 kilómetros por hora, convirtiéndose nuevamente en el servicio de trenes más rápido del mundo.

Respecto al transporte urbano, el Consejo de Estado aprobó planes para construir las redes de metro en 22 ciudades, con una inversión total de 882 billones de RMB. A finales de 2017 China contaba con más de 2.300 km de vías en 22 ciudades. Actualmente, tienen metro las ciudades de Pekín, Shanghái, Cantón, Nanjing, Wuhan, Shenzhen, Xi´An, Chengdu, Dalian, Harbin, Tianjin, Shenyang, Hangzhou, Ningbo, Suzhou, Wuxi, Changsha, Zhengzhou, Kunming y Foshan. Además existen sistemas de tren ligero en Changchun y Chongqing. Se están construyendo, además, sistemas de metro o tren ligero en las ciudades de Guangfo, Hefei, Nanchang, Qingdao, Fuzhou, Dongguan, Nanning, Ji'nan, Lanzhou, Shijiazhuang, Changzhou, Ürümqi, Taiyuan, Xiamen y Guiyang.

Transporte aéreo y aeropuertos

El mercado de aviación chino es el que más crece del mundo, gracias al elevado ritmo de crecimiento de su economía y de la industria turística. En 2017 el número de pasajeros creció un 13% hasta los 550 millones desde los 488 millones el año anterior, mientras que el volumen de mercancías alcanzó 7,1 millones de toneladas transportadas. Actualmente, China cuenta con 228 aeropuertos civiles operativos, de los cuales 32 concentraron el 81% del volumen total de pasajeros en 2017. Capital Airports Holding Company es propietaria de más de 30 aeropuertos en nueve provincias, incluyendo el aeropuerto de Pekín, y cubre un tercio de los pasajeros de China. La Administración de Aviación Civil China (CAAC) ha proyectado un incremento anual de 14,5% y 14% en pasajeros y mercancías respectivamente hasta 2020.

La reestructuración del sector empezó en 2002, cuando diez de las principales aerolíneas domésticas se unieron en tres: China Southern Airlines, China Eastern Airlines y Air China. De la misma manera que la industria aérea global, las compañías chinas sufren de exceso de capacidad, márgenes reducidos y demasiados competidores. A pesar de que el incremento del precio del petróleo ha afectado a los beneficios de las tres aerolíneas más importantes de China, el sector ha crecido significativamente en los últimos años. Estas tres aerolíneas abarcan 80% de los vuelos en China.

El Gobierno está desarrollando una red, similar a la de EE.UU., para mover la creciente necesidad de transporte de carga por todo el país, con el objetivo a largo plazo de contar con 260 aeropuertos civiles en operación en 2020. Las tasas de aeropuerto y los ingresos comerciales (como el alquiler de espacio comercial y de publicidad) son las dos principales fuentes de ingresos para los aeropuertos.

Una de las claves del plan de desarrollo de infraestructuras aéreas es la creación de 3 centros neurálgicos: el Aeropuerto Internacional de Pekín, el Aeropuerto Internacional de Shanghái-Pudong y el Aeropuerto Internacional de Cantón. Aparte de estos tres aeropuertos, existe un aeropuerto prácticamente en todas las capitales de provincias. El tráfico nacional representa 90% del total. Actualmente, se puede acceder a las rutas internacionales en la mayoría de las grandes ciudades de China. El mercado está todavía bastante restringido a la inversión extranjera y al sector privado, aunque se está abriendo gradualmente. Recientemente, se han ido estableciendo compañías de bajo coste, aunque todavía no han tenido un gran impacto.

Puertos y vías fluviales

China se ha consolidado como la nación comercial más grande del mundo, con siete (excluyendo Hong Kong) de los 20 mayores puertos de contenedores del mundo. En 2009, el rendimiento de los principales puertos chinos cayó por primera vez en años, reflejando la recesión global. Pese a la recuperación relativa desde entonces, la desaceleración del comercio augura una nueva era, con una expansión más moderada de los puertos en China, dando a las autoridades la oportunidad de evaluar la gestión de puertos y capacidades de manipulación.

La flota china está dominada por China Ocean Shipping Co. (COSCO) y China Shipping Group (CSG). El puerto de Shanghái adelantó al de Hong Kong en 2007 como el segundo puerto más transitado y a Singapur en 2010 como el primero. El mejor puerto de gran calado se encuentra en Ningbo, cerca de Shanghái. Otros puertos importantes incluyen el de Qinhuangdao y Dalian en el noreste, Tianjin, Qingdao en la provincia de Shandong, Xiamen en el sudeste de la provincia de Fujian, y Cantón y Shenzhen, cerca de Hong Kong.

Las instalaciones portuarias han mejorado notablemente en los últimos años. Los 18.000 km de costa chinos tienen más de 200 puertos. La mayoría de ellos (incluido alguno de los más grandes, como el de Shanghái) son poco profundos, por lo que los grandes portacontenedores no pueden acceder a ellos en ciertos casos. Sin embargo, esto está cambiando: Shanghái está desarrollando un puerto de gran calado en Yangshan, con una capacidad de 3 millones de TEUs al año. El proyecto estará completado en 2020, si bien la reciente recesión económica puede retrasar dicho desarrollo.

Lejos de la costa, los servicios feeder (barcos más pequeños que llevan las mercancías desde los puertos grandes a puertos secundarios) son la principal forma de transporte, ya que los grandes portacontenedores pueden navegar sólo en un muy pequeño número de puertos fluviales. Los gobiernos locales están abordando este problema desarrollando modernas facilidades logísticas y mejorando la gestión centralizada de la cadena de distribución, especialmente en el río Yangtsé.

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

La población activa de China (personas entre los 16 y 60 años de edad) se situaba a final de 2017 en 806,4 millones. La población ocupada en 2017 ascendía a 776,4 millones de personas. El número de personas empleadas en zonas urbanas aumentó en 10,4 millones en 2017, poniendo de relieve el acelerado proceso de urbanización que están impulsando las autoridades chinas. En 2017 el número de personas empleadas en empresas públicas estatales descendió en 13,5 millones de personas respecto a 2016. El número de personas empleadas en empresas privadas no deja de crecer año tras año, tanto en zonas urbanas como en zonas rurales. En 2017 las personas empleadas en empresas privadas ascendió a 133 millones en las zonas urbanas y 62,5 millones en las zonas rurales. En cuanto a la distribución sectorial del empleo, los ocupados en el sector primario representan el 27% del total, en el sector industrial el 28,1% del total y en el sector servicios el 44,9% del total. 

En 2017 se crearon 13,5 millones de empleos en zonas urbanas, la mayor parte en el sector servicios. Hay que destacar el gran desarrollo que está experimentando el comercio electrónico como nuevo generador de empleo en China, apoyado en la existencia de gigantes chinos del sector como la multinacional Alibaba, que ha superado a la norteamericana Amazon, o JD.Com. A finales de 2017 el comercio electrónico ocupaba a más de 42,5 millones de trabajadores, un incremento del 13% interanual, cifras que dan una idea de la rápida expansión que está experimentando este sector en China. El comercio electrónico se ha convertido además en una opción para la innovación y el inicio de un negocio en las zonas rurales. Según un informe sobre el desarrollo del comercio electrónico rural en China, el empleo creado entre trabajadores rurales superó los 28 millones en 2017.

Los salarios crecieron en 2017 a mayor ritmo que el crecimiento del PIB. En concreto, el crecimiento medio de los salarios fue del 10%, pero con diferencias notables entre provincias. El salario medio en las mayores ciudades de China se situó en los 7.389 RMB/mes (1.103 dólares/mes), registrando Pekín el salario medio más alto de todo el país, 10.975 RMB/mes, seguido de Shanghái con 10.816 RMB/mes y Tianjin con 7.878 RMB/mes. Las provincias con salarios medios más bajos fueron Heilongjiang y Henan. La diferencia de empleo y sueldos tanto entre regiones como entre las empresas públicas y las privadas es uno de los problemas a solucionar por parte de las autoridades chinas. El objetivo final es el de impulsar la demanda interna a través de una mejor distribución de rentas.

La tasa de desempleo en zonas urbanas en el 2017 se situó en el 3,9%. Esta cifra no se puede considerar indicativa de la situación real (en abril de 2018 se hizo pública una nueva cifra utilizando estándares internacionales de medición basada en encuestas en lugar de registros, y marca una tasa de desempleo en torno al 5%). Según los datos oficiales publicados por el Buró de Estadísticas de China, en 2017 la provincia con menor tasa de desempleo fue Pekín, con una tasa del 1,4%, mientras que en el lado opuesto se situó Heilongjiang, que registró una de las tasas más elevadas de todas las provincias chinas, con el 4,2%. Un dato preocupante es el aumento del desempleo de los graduados universitarios, ya que cada año se incorporan al mercado laboral alrededor de 7 millones de nuevos graduados universitarios. Entre las medidas que están adoptando las autoridades para hacer frente a este reto se cuentan el fortalecimiento de la formación profesional, la modificación de las pruebas de acceso a la Universidad (gaokao) y adaptación de los planes universitarios a las demandas del mercado laboral. 

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PIB per capita y distribución de la renta

En 1970 la distribución de la renta en China era una de las más equitativas del mundo. Sin embargo, el formidable crecimiento propiciado por la apertura al exterior en 1978 ha generado una creciente desigualdad: el coeficiente de Gini ha pasado de 0,160 en 1978 a 0,47 en 2017 (0,465 en 2016, 0,462 en 2015 y 0,469 en 2014). Así, actualmente, la desigualdad en la distribución de la renta en China es mayor que en EE.UU, en Corea del Sur y en la mayoría de los demás países occidentales, pero menor que en Sudáfrica, Brasil, Chile, Rusia, México o Turquía.

Esta tendencia, no obstante, parece haber remitido. De hecho, en la última década, 400 millones de chinos han salido de la pobreza, debido, en gran parte, al incremento del gasto social en las áreas rurales y a la emigración del campo a la ciudad. Es más, la disminución de la desigualdad en la distribución de la renta es uno de los objetivos principales del XIII Plan Quinquenal, marco de referencia de la política macroeconómica para el periodo 2016-2020. Entre los objetivos prioritarios de los próximos años se encuentra duplicar la renta por habitante urbano y rural en 2020, tomando como base a la de 2010.

La desigualdad procede, en buena parte, del diferencial del PIB per capita entre el ámbito rural y el urbano: en 2017 la renta por habitante urbano ascendió a 36.396 RMB (un 8,3% más respecto a 2016), mientras que la renta por habitante rural a 13.432 RMB (un 8,6% más que en 2016). La renta de un habitante del campo representa, aproximadamente, un tercio de la renta de un habitante de la ciudad. En 2017, por octavo año consecutivo, la renta real de las familias rurales creció más que la de las urbanas, aunque la renta de las familias urbanas todavía es 2,7 veces mayor que la de las rurales (2,72 en 2016). La reforma del sistema de registro urbano (hukou), puesta en marcha a mediados de 2014, propició que ese año se registrasen en las ciudades de tamaño mediano más de 5 millones de trabajadores migrantes de las zonas rurales, pudiendo acceder a los servicios sociales. En 2017 un total de 286,52 millones de trabajadores migraron del campo a las ciudades, 4,81 millones más que el año anterior.

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Sector primario

El sector primario continúa teniendo un peso importante en la economía: emplea en torno al 27% de la población ocupada, aunque su participación en el PIB disminuye cada año, 7,9% en 2017, y las diferencias de renta entre el mundo rural y el urbano aumentan. Se trata de un sector de carácter tradicional, todavía intensivo en mano de obra, que está evolucionando rápidamente a medida que se está introduciendo la mecanización como vía de aumento de la productividad. 

La agricultura supone el 53% de la actividad del sector. La existencia de grandes zonas desérticas y montañosas hace que la superficie cultivada sea únicamente de 135 millones de hectáreas, aproximadamente 19,7% del total. Es notable la alta proporción de superficie irrigada (50,3%) y los aún bajos niveles de productividad debido al bajo grado de mecanización. El XIII Plan Quinquenal (2016-2020) otorga gran importancia y busca su modernización a través de un aumento de la producción y una mejora de las infraestructuras. En los últimos años, ya se ha producido un aumento de los rendimientos pero ha caído la superficie cultivable. Esto, en un contexto en el que se da gran importancia al autoabastecimiento de grano del país, ha puesto mucha presión sobre los recursos hídricos. Durante el XIX Congreso del Partido Comunista se acordó continuar con la introducción de reformas para conseguir producciones de mayor escala, más eficientes y avanzadas tecnológicamente. Asimismo, se ha reformado la ley que establece los derechos de los agricultores sobre sus tierras, mayoritariamente en manos de cooperativas que negocian su arrendamiento o venta sin necesidad de consentimiento por parte de los agricultores o sin predeterminar el precio del terreno.

En 2017 la producción de grano alcanzó 661 millones de toneladas, un incremento de 1,17 millones de toneladas en comparación con el año anterior, lo que supone un aumento de la producción del 0,2% respecto del año anterior. En cuanto a la superficie cultivada, el cultivo de grano supuso el 71% de la tierra cultivada, la mayor parte dedicada a cultivo de cereales (61%). El área utilizada para cultivar arroz fue de 30,75 millones de hectáreas, igual superficie respecto al año anterior, para el maíz fue de 42,4 millones de hectáreas, un descenso del 4% respectos al año anterior, y para el trigo de 24,5 millones de hectáreas, un descenso del 0,8% respecto al año anterior. El área de cultivo utilizada para el algodón fue de 3,2 millones de hectáreas, un descenso del 0,1% respecto al año anterior, para el azúcar fue de 1,4 millones de hectáreas, un descenso del 2,2% respecto al año anterior, mientras que la superficie destinada al aceite aumentó un 0,24% interanual (13,2 millones de hectáreas). La producción de cereal alcanzó los 615,2 millones de toneladas, un 0,2% menos que el año anterior, la de algodón los 5,65 millones de toneladas, un incremento del 5,8% respecto al año anterior, la de azúcar los 104,4 millones de toneladas, un incremento del 1,2% interanual, y la de té los 2,46 millones de toneladas, un aumento del 6,4% respecto al año anterior.  

La ganadería sigue en importancia a la agricultura, con 27% del valor añadido del sector primario. La mayor concentración se da en las estepas del norte y noroeste del país, donde se encuentra la mayoría del ganado bovino y ovino. La superficie de pastos es de, aproximadamente, 220 millones de hectáreas localizadas, principalmente, en Mongolia Interior, Tíbet, Qinghai y Xinjiang. La cabaña de porcino (China es el mayor productor mundial) está criada en pequeñas explotaciones por todo el país, al igual que la cría de aves de corral. En 2017 la producción ganadera creció un 0,4% respecto al año anterior. La cabaña de porcino en 2017 alcanzó los 441,6 millones de cabezas, un 0,1% menos respecto al año anterior. La producción de carne en 2017 alcanzó 86,5 millones de toneladas, un 0,3% más que el año anterior, correspondiendo 54,5 millones de toneladas a carne de cerdo, 6,4 millones de toneladas a vacuno, 4,7 millones de toneladas a ovino, y 20,9 millones de toneladas a carne de ave. La producción lechera en 2017 ascendió a 31,5 millones de toneladas, un descenso del 0,8% respecto al año anterior.

China es el primer país pesquero del mundo y tiene recursos disponibles en sus propias aguas y flota en múltiples países de todo el mundo. La aportación del sector pesquero al sector primario es del 11%. En 2017 la producción del sector pesquero aumentó hasta los 64,5 millones de toneladas desde los 63,8 millones de toneladas en 2016. En 2017 la producción de pesca marina alcanzó los 33,2 millones de toneladas, correspondiendo 13,2 millones de toneladas de capturas marinas y 20 millones de toneladas de cultivos marinos, y la producción de pesca de agua dulce alcanzó los 31,2 millones de toneladas. 

La explotación forestal reviste escasa importancia con el 5% del total del sector primario, excepto en algunas zonas del noreste y suroeste del país, donde se encuentran las principales extensiones de bosque. La superficie cubierta de bosques es de unas 252 millones de hectáreas. Los principales productos que se obtienen de la explotación forestal son la madera, la resina de pino, las semillas para la fabricación de aceite de té y tung, y el caucho.

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Sector secundario

China tiene importantes depósitos de minerales y se encuentra entre los primeros países extractores de minerales a nivel mundial. La cantidad de reservas que acumula refuerza su posición como potencia mundial, ya que es líder mundial en reservas de minerales estratégicamente importantes como el tungsteno, molibdeno, titanio, mercurio y minerales de tierras raras. No obstante, necesita recurrir a la importación de grandes cantidades de algunos de los productos para abastecer el consumo. A consecuencia del importante papel que juega en el mercado mundial de metales, por partida doble, demandante y oferente, en determinados casos actúa como fijador de precios. Las principales exportaciones son de tungsteno, antimonio, plomo, estaño y mercurio, mientras que sus importaciones se centran en el cobre.

La composición de la producción de energía en China en 2017 provenía en un 69,6% del carbón, 7,6% del petróleo, 5,4% del gas natural y 17,4% de energías limpias (eólica, solar, hidroeléctrica y nuclear).

  • La balanza energética china depende, en gran medida, del carbón, cuyas reservas son las segundas mayores del mundo después de Rusia. En 2017 el 60,4% del consumo de energía primaria del país (exceptuando la biomasa) provino del carbón, lejos del 71,6% en 2009, mientras que la producción de carbón cayó en dos décimas respecto al año anterior. No obstante, existe el compromiso por parte de las autoridades chinas de reducir la producción a 800 millones de toneladas durante los próximos cinco años, de forma que se alcance en 2020 un consumo de carbón por debajo de los 4.100 millones de toneladas y su peso en las necesidades energéticas del país represente el 58%. Para ello se están implementando medidas orientadas a reducir la dependencia del carbón como fuente de energía. Uno de los principales problemas del sector es la localización de los yacimientos: la mayoría están situados en el norte y noroeste del país, alejados de las zonas industriales del sudeste, lo que dificulta el transporte.
  • El petróleo cubre 18,8% de las necesidades energéticas del país. En 2017 China se convirtió en el primer importador bruto a nivel mundial de petróleo, con el 17% de las importaciones totales, y el segundo consumidor, sólo superado por Estados Unidos. Dentro de sus estrategia de diversificación, el 56% de sus importaciones vinieron de los países de la OPEP (67% en 2012), seguido de Rusia y Brasil. China ocupa el 13º lugar por reservas probadas de petróleo, con 25,6 billones de barriles. La mayor parte de los activos petrolíferos de propiedad estatal están en manos de tres empresas integradas verticalmente: China National Petroleum Corp (CNPC), que se especializa en la producción de petróleo crudo, PetroChina, filial suya que cotiza en Bolsa; China Petrochemical Corp (Sinopec), se centra principalmente en el refinado; y China National Offshore Oil Corp (CNOOC), que tiene derechos offshore en las aguas con profundidad superior a cinco metros y que representa más de 10% de la producción de crudo nacional. Uno de los principales objetivos estratégicos internacionales de China es reducir la dependencia de la compra de petróleo de Oriente Medio y diversificar a otras fuentes de energía más cercanas a China. 
  • El consumo de gas natural ha aumentado paulatinamente en los últimos años, al pasar del 3% en 2007 hasta el 7% del consumo energético en 2017. El Gobierno invierte en construcción de gaseoductos y demás infraestructuras. El crecimiento del consumo de Gas Natural en China está impulsado por la política medio ambiental, la competitividad del coste relativo del Gas Natural en los sectores industriales y de transporte, y un crecimiento económico relativamente alto.
  • China planea desarrollar una capacidad de generación eléctrica procedente de la energía nuclear de 58 GW en 2020 y de 150 GW en 2030 mediante la construcción de entre seis y ocho unidades nucleares al año. Las autoridades chinas han señalado a la industria nuclear como pilar fundamental para la innovación y desarrollo sostenible de la energía, lo que ha llevado al sector a experimentar un rápido desarrollo. Actualmente, China tiene 36 reactores operativos y otros 20 en construcción. En los próximos cinco años tiene planeado la construcción de otros 30 reactores más. Únicamente las empresas nacionales pueden construir y operar centrales nucleares puesto que se trata de un sector estratégico y restringido. No obstante, las empresas chinas continúan adquiriendo las tecnologías más punteras en el mercado internacional.
  • Con respecto a las energías renovables, China tiene previsto aumentar la capacidad instalada, pasando a alcanzar  el 15% de la energía producida en 2020, e imponiendo, además, objetivos muy ambiciosos en la reducción de emisiones. La energía hidroeléctrica está altamente desarrollada en China (341 GW en 2017), tras disfrutar de mayores inversiones a lo largo de las últimos décadas y gracias a las presas construidas en los últimos años (la presa de las Tres Gargantas y la de Xiloudu, principalmente). La energía hidroeléctrica tendrá un papel cada vez más relevante en el mix energético ya que el gobierno se ha propuesto triplicar la capacidad instalada para 2020. La generación de energía eólica ha crecido enormemente en China en el espacio de apenas ocho años (de 8,3GW en 2008 a 163 GW en 2017). La publicación de la Ley de Energías Renovables en 2006 y las tarifas en 2009 permitió a la energía eólica competir en igualdad de condiciones con el carbón, además de las ventajas de los Mecanismos de Desarrollo Limpio del protocolo de Kyoto. China es, actualmente, el primer productor mundial de energía eólica. Los proyectos de biomasa son también cada vez más importantes, después de que el gobierno introdujera una serie de políticas nuevas e incentivos para promover el crecimiento del sector, en noviembre de 2006. La energía solar también se está expandiendo, pasando la capacidad instalada de 2,1 GW en 2011 hasta los 130 GW en 2017, pero sigue siendo prohibitivamente cara sin los subsidios del gobierno.

La industria siderúrgica es uno de los pilares de la economía China, y también es uno de los sectores con mayor exceso de capacidad. El sector está dominado por grupos industriales públicos: Hesteel Group, Baosteel Group, Shagang Group, Ansteel Group, Shougang Group, Wuhan Iron&Steel Group, Shandong Steel Group, Bohai Steel. En 2017 China produjo un total de 831 millones de toneladas métricas de acero (+5,7% interanual), el 49% de la producción mundial. En 2017 el 91% de la producción, 756 millones de toneladas, se destinó al mercado interior, y se exportó el 9% de la producción (75 millones de toneladas). Por otro lado, el exceso de producción del acero, gracias en parte a las subvenciones que recibe del Gobierno chino, ha hecho caer su precio en el mercado internacional en los últimos años. China se ha comprometido a reducir en 150 millones de toneladas su producción de acero entre 2016 y 2010, alentado también por el problema medio ambiental.  

El petroquímico ha sido uno de los sectores prioritarios en cuanto a inversiones recibidas. Pese a los esfuerzos realizados, las nuevas instalaciones han sufrido numerosos problemas por exceso de capacidad y limitaciones en aspectos como el medio ambiente y la seguridad. En respuesta a las preocupaciones planteadas por la industria, la China Petroleum and Chemical Industry Association (CPCIA) propuso planes para la reestructuración de la industria petroquímica.

La industria naval tiene un peso considerable en las exportaciones chinas. La producción de barcos supone un 42% de la producción mundial, situando a China como el líder mundial en capacidad de construcción naval en 2017. En términos de nuevos pedidos, China ya alcanzó el primer puesto mundial en 2007. Aunque en la actualidad hay algo más de 1.600 astilleros en China, el mercado está dominado por unos pocos. En 1999 la antigua China State Shipbuilding Corp se dividió en dos: la China State Shipbuilding Corp (CSSC) con los activos en el sur de China y cuyas principales filiales son Guangzhou Shipyard International, Shanghai Waigaoqiao Shipbuilding y Jiangnan Shipyard; y la China Shipbuilding Industry Corp (CSIC) con activos en el norte y cuyo principal astillero es Dalian Shipbuilding Heavy industry. Actualmente el sector se encuentra en una fase de reestructuración para ajustar el exceso de capacidad, que según los expertos chinos debería reducirse drásticamente el número de astilleros en China.

La industria aeronáutica está en buena medida controlada por el fabricante público de aeronaves, China National Aviation Industry Corp. (AVIC). Las empresas extranjeras subcontratan en China la fabricación de ciertos componentes, lo que propicia una rápida transferencia tecnológica. China es el mayor proveedor de componentes de Boeing en el extranjero. Boeing estima que las aerolíneas chinas necesitarán 3.770 nuevos aviones (la mayoría de pequeño tamaño) en las próximas dos décadas, constituyéndose en la mayor flota fuera de Estados Unidos. A finales de 2015 China alcanzó los 4.554 aviones civiles comerciales, suministrados por Boeing, Airbus y MD en su mayoría. Boeing y Airbus se reparten el mercado chino, aunque las ventas de Airbus en China han crecido proporcionalmente más que las de Boeing en los últimos años. Airbus tiene dos plantas de producción en China, una en Harbin y otra en Tianjin. Desde mayo de 2005 Airbus posee una planta de producción del modelo A380 en Tianjin. Esta nueva planta está controlada en un 51% por Airbus y el resto por un consorcio de empresas chinas, incluida AVIC. En 2017 se inauguró una nueva planta de acabado y entrega de aviones modelo A330. Empresas como Xi’an Aircraft Industry o Commercial Aircraft Corp of China (COMAC), relacionadas con AVIC, trabajan en el desarrollo de aviones de pequeño tamaño (los vuelos domésticos de pequeña capacidad son considerados un nicho de mercado por los fabricantes locales). COMAC también ha desarrollado un avión nacional (C919) con capacidad para 168 asientos que competirá con Boeing y Airbus en los trayectos internos. En mayo de 2017 el C919 realizó su primer vuelo inaugural y las primeras entregas se prevén a partir de 2020.

La industria de automoción ha experimentado una gran expansión en los últimos años. En la actualidad, la legislación china obliga a los fabricantes de automóviles extranjeros a establecerse mediante Joint-ventures con empresas locales, y limita su participación a 50% del capital. El mercado de automóviles, actualmente, está dominado por empresas mixtas que producen modelos de Volkswagen, Citroën, Chrysler, Daihatsu, Honda, Nissan, Ford, Mazda, Toyota, GM, Fiat, Hunday, BMW y Renault. Sin embargo, en los últimos años, grupos como SAIC, FAW, Beijing Automotive Industry, Donfeng Motor Group y Guangzhou Automotive han creado marcas domésticas propias en línea con la política del gobierno de promover este tipo de iniciativas, y siguiendo el ejemplo de los dos principales fabricantes independientes chinos Chery y Geely. Esta última adquirió en 2010 al fabricante Volvo por 1.800 millones de dólares. Las empresas chinas han decidido redimensionarse para alcanzar el tamaño óptimo que les permita abastecer la creciente demanda. Este rápido crecimiento de la demanda, debido, principalmente, al aumento de la renta media, conlleva un constante crecimiento del número de matriculaciones. La producción anual de vehículos de motor alcanzó 29,1 millones de vehículos en 2017 (+3,19% interanual), situándose como el primer productor mundial de automóviles. La gran mayoría de estos está destinada al mercado interno, ya que las exportaciones son bajas. Es relevante la producción de piezas de vehículos destinadas a la exportación, siendo China uno de los principales exportadores mundiales.

La industria de maquinaria y máquina-herramienta es la segunda industria más grande del país, sólo por detrás de la textil. China es el mayor fabricante y consumidor de máquina herramienta.En sus principios fue un sector dominado por las empresas estatales pero con el cambio hacia una economía de mercado se ha producido una reestructuración del sector mediante privatizaciones y procesos de fusión y adquisición. Asimismo, este nuevo modelo de crecimiento ha provocado que el tejido industrial se esté orientando hacia sectores más sofisticados, lo que explica el descenso en los últimos años de la demanda de máquinas de gama baja a favor de productos de alta gama. El objetivo es la creación de un sector industrial competitivo, innovador y que aporte valor añadido, como recoge el plan "Made in China 2025".   

En cuanto a la industria de gran consumo, China es el primer productor de electrodomésticos de gama blanca, con un tercio de la producción mundial, así como de televisores, con un tercio también de la producción mundial. Marcas chinas como Haier, Midea, Gree e Hisense se han establecido en el mercado internacional, proporcionando un nuevo significado a los electrodomésticos chinos gracias al desarrollo de productos de altas prestaciones y tecnológicamente muy avanzados. Además, China es el tercer productor de productos informáticos y el segundo de ordenadores. 

China produce más del 80% del total mundial de juguetes, siendo también el mayor exportador del mundo. Los principales clústeres de fabricación y exportación se sitúan en Guangdong, Jiangsu, Shanghai, Shandong, Zhejiang y Fujian. Cada cluster de producción está especializado en un tipo de juguete. El 80% de los productos del mercado proceden de empresas extranjeras y JV, cuyo destino final en la mayor parte de los casos es la exportación.

Respecto al sector del calzado, China es, con diferencia, el primer productor con casi el 60% de la producción mundial. No posee ninguna marca reconocida a nivel internacional. Una gran parte de la producción china de calzado se dirige a la exportación (alrededor del 70%), acaparando este país más de dos tercios de las exportaciones mundiales de calzado. Este sector es una buena muestra de la importancia de la inversión extranjera en China, ya que más del 50% de las exportaciones con origen en China provienen de empresas de capital extranjero.

En el sector textil China es, junto con EE.UU, el principal productor y el primer exportador mundial de productos textiles y prendas de vestir. La industria de la confección en China se localiza principalmente en los clústeres textiles del delta del río de la Perla, el delta del río Yangtze, la región del mar de Bohai y en otras ciudades costeras del sureste. Sin embargo, la producción está experimentando un desplazamiento gradual hacia otras provincias del centro y oeste del país, para contrarrestar el aumento de los costes de producción en las zonas costeras. El sector textil chino se encuentra en un momento de re-estructuración y consolidación, que refleja una situación de mayor madurez caracterizada por un crecimiento más moderado y unos costes laborales más elevados.

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Sector terciario

El sector de la construcción es clave en la economía china: la contribución al PIB se estima en torno al 6,7%. Más allá de su importancia como instrumento de creación de empleo (en 2017 más de 55 millones de personas en zonas urbanas y rurales), es esencial en el desarrollo de las infraestructuras, lo que beneficia el crecimiento y competitividad de todos los sectores económicos. El propio crecimiento de la economía china y las políticas activas de mejora de infraestructuras han propiciado un gran dinamismo de este sector. 

En el sector inmobiliario durante los últimos años se ha producido un proceso de inversión especulativo que ha generado una gran burbuja inmobiliaria. En 2017 la inversión en el sector inmobiliario creció un 6,5% interanual. De este total, la inversión en edificios residenciales aumentó un 9,4% interanual mientras que la inversión en edificios comerciales sufrió una caída del 1,2% interanual. Las ventas totales de edificios comerciales y de edificios residenciales crecieron con respecto año anterior (+13,7% y 11,3% interanual, respectivamente). A finales de diciembre de 2017 los precios de la vivienda disminuyeron ligeramente en las principales ciudades debido a las medidas restrictivas de compra. En contraste, el mercado inmobiliario en las ciudades de segundo y tercer nivel está mostrando signos de repunte. 

Existen limitaciones a la inversión extranjera en actividades de promoción inmobiliaria, establecidas en la Guía de Inversión Extranjera, y además la adquisición de bienes inmuebles por parte de empresas extranjeras está limitada a los casos en los que éstas establezcan una sucursal o una Oficina de Representación en el país. Debido al fuerte incremento de los precios de las viviendas en los últimos años, el Gobierno ha aplicado medidas contra la especulación inmobiliaria, dificultando, por ejemplo, la compra de segundas viviendas. De la misma manera, se introdujo en 2013 un impuesto del 20% del valor de la vivienda (anteriormente era sólo del 1%) que grava las plusvalías obtenidas en la compraventa de viviendas.

El sector servicios se ha desarrollado en China en las últimas décadas a una mayor velocidad que el resto de sectores. Su aportación al PIB supera al del sector secundario, y en 2017 representó algo más del 51% del PIB. El incremento de los trabajadores en el sector servicios ha sido muy notable: de los 55 millones que había en 1980 (13% del total empleado), se ha pasado a más de 340 millones en la actualidad. Este incremento ha sido más del doble del sector industrial y ha tenido lugar, principalmente, en la última década. En la actualidad, el sector servicios es el que más empleo genera en China, y su importancia seguirá aumentando en los próximos años en detrimento de los otros dos sectores. 

En comercio, sigue teniendo una importancia el pequeño comercio. No obstante, en los últimos años, se están implantando las grandes superficies a lo largo de las ciudades chinas. Hoy en día, en total, el comercio supone alrededor de 9,4 % del PIB.

El turismo y la hostelería se han convertido en un importante actor dentro de la economía china. China, según los datos del Buró de Estadísticas, recibió 139,5 millones de turistas extranjeros en 2017, incluyendo los procedentes de Hong Kong, Macao y Taiwán. Los ingresos por turismo extranjero en China en 2017 crecieron hasta los 691.833 millones de dólares. El Gobierno, a través de la Administración Nacional de Turismo (CNTA), fomenta el desarrollo turístico del país. A pesar de ello, existen todavía importantes restricciones al establecimiento de empresas extranjeras en el sector. 

Tanto el sector de seguros como el bancario han experimentado un desarrollo significativo en los últimos años. Por un lado, el desarrollo de China ha provocado un aumento de la clase media del país, la cual comienza a reconocer el valor de los seguros y a considerarlos una forma de inversión y protección. No obstante, su implantación en el mercado chino todavía se encuentra en fase inicial. En efecto, el sector de seguros de vida sigue estando restringido a la inversión extranjera, por ejemplo. Por otro lado, la banca en China sigue estando dominada por los cuatro grandes bancos estatales, aunque el resto de bancos comerciales ha ganado en importancia en los últimos años. 

La industria de las telecomunicaciones fue objeto, en 2008, de una importante reestructuración, cuando el Ministerio de Industria de la Información (MIIT), junto con el de Finanzas y la CNDR (Comisión Nacional para el Desarrollo y la Reforma) decidieron fusionar a las 6 empresas que operaban en el sector, quedando así tres operadores en el mercado (China Mobile, China Unicom y China Telecom). El objetivo fue incrementar la eficacia de las grandes empresas del sector. El uso de Internet también se ha incrementado notablemente en los últimos años. China cuenta, hoy en día, con más de 500 millones de usuarios de Internet y más de 600 millones de suscripciones a telefonía móvil. 

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