Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

Un análisis estructural de la economía china muestra los siguientes patrones:

-    La elevada tasa de ahorro (51% del PIB, frente a una inversión de 43%) refleja la incertidumbre de la ciudadanía ante la escasez de prestaciones sociales públicas en educación, salud y pensiones; las dificultades de las empresas privadas para acceder a la financiación bancaria que beneficia, esencialmente, a las empresas públicas (las empresas privadas se ven obligadas a autofinanciarse); o la excepcionalidad del reparto de dividendos por parte de las empresas públicas. Para reducir la incertidumbre, las tasas de ahorro y la demanda doméstica el Gobierno sigue en proceso de la reforma del “hukou” que agilizará el proceso de urbanización. Otra de las reformas será la del sector bancario y la de los tipos de interés que permitirá mayor acceso de empresas privadas hacia la financiación.

-    La creciente importancia de la demanda doméstica: las exportaciones chinas cayeron 16% en 2009. Tras la recuperación en 2010, el volumen de exportaciones ha entrado en desaceleración. Las exportaciones, si bien siguen siendo elevadas, generan una riqueza limitada. Su aportación neta al crecimiento del PIB es, en promedio, secundaria en relación con la inversión. El valor añadido que se aporta en China a las exportaciones es relativamente modesto. Buena parte de las exportaciones son comercio de procesamiento, que supone el ensamblaje de componentes importados y que es trabajo-intensivo. El modelo de crecimiento de productividad derivado de la emigración de activos rurales poco productivos a las fábricas de las ciudades deberá depender cada vez menos de la actividad exportadora y más de la dedicada al mercado doméstico.

-    El exceso de capacidad: la elevada tasa de ahorro de familias y empresas mantiene el coste de la financiación a niveles moderados. La intervención en los precios de agua, energía y uso de la tierra con el fin de promover la actividad manufacturera, en particular la industria pesada, es importante. Ambas circunstancias han propiciado una tendencia a la sobreinversión y al exceso de capacidad en industrias pesadas, que la reducción de la demanda externa en 2009 puso de manifiesto, y que el paquete de estímulo centrado en infraestructuras no ha contribuido a corregir.

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Precios (minoristas y mayoristas)

En general durante 2019 los niveles de inflación se mantuvieron por debajo del objetivo oficial del 3%. Los precios crecieron de manera moderada, situándose la tasa de inflación en el 2,9% interanual, 8 puntos porcentuales más que en 2018. Los precios de los alimentos, que tienen un gran peso en la cesta de productos del IPC, subieron un 9,2% interanual, 7,4 puntos porcentuales más que el año anterior, los precios de los bienes de consumo crecieron un 3,6% interanual, 1,7 puntos porcentuales más que el año anterior, y los precios de los servicios aumentaron un 1,7% interanual, 0,8 puntos porcentuales menos que el año anterior. La inflación subyacente, excluyendo los productos energéticos y los alimentos sin elaborar, se incrementó hasta el 1,6%.  

En 2019 el nivel medio de los precios para los productores cayó un -0,3% interanual, frente al 3,5% del año anterior. Por industrias, destaca el descenso de los precios en la fabricación de fibras químicas (-6,1%), la fabricación de papel y productos de papel (-5%), y la extracción de petróleo y gas (-3,6%).

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Carreteras

La red de autopistas de China (“National Trunk Highway System”) es un sistema integrado de autopistas a nivel nacional y provincial que ha contribuido a disminuir significativamente la duración de los trayectos por carretera, especialmente en el este del país.

A principios de la década de 1990 se inició un plan masivo para mejorar la red de carreteras de China. Posteriormente, en enero de 2005 las autoridades chinas introducen la red 7918, más tarde renombrada red 71118, compuesta por una red de 7 autopistas radiales desde Pekín, 9 autopistas norte-sur (aumentadas a 11) y 18 autopistas este-oeste autopistas que forman la columna vertebral del sistema nacional de autopistas.

A fines de 2018, la longitud total de la red de autopistas en China alcanzó los 142.500 kilómetros, lo que la convierte en la red de autopistas más grande del mundo. Para 2020 se prevé alcanzar una longitud de 168.478 kilómetros.

La calidad de las infraestructuras en carreteras es bastante baja, lo que explica el alto gasto de China en transporte de bienes por todo el territorio. Las carreteras de alta calidad representan menos de 20%, según el Banco Asiático de Desarrollo. Paradójicamente, China tiene más dificultades logísticas en distribuir mercancía dentro de sus fronteras que en exportar bienes al resto del mundo.

Ferrocarriles

Con 131.000 km de vías en operación existentes en 2018 la red de ferrocarril china es la segunda más extensa del mundo, después de la de EE.UU.

La infraestructura ferroviaria es todavía ineficiente, especialmente en las áreas rurales y en el oeste del país, lo que explica que las autoridades estén dotando de grandes recursos económicos al sector para paliar estas deficiencias. Los ferrocarriles transportan un cuarto del total de las mercancías transportadas en el país y un tercio de los pasajeros. Entre los planes del Gobierno está alcanzar en 2020 los 150.000.000 km de vía ferroviaria, los 30.000.000 km de vía para los trenes de alta velocidad, cubriendo el 80% de las ciudades con más de un millón de residentes, 16.000 km dedicados al transporte de contenedores, y 10 líneas especializadas en el transporte de carbón del norte al sur y este.

Otro desarrollo clave será la ampliación de la red de alta velocidad. Actualmente, China cuenta con 29.000 km de vías operativas para velocidades entre 250-350 km/h. Es la red ferroviaria de alta velocidad más larga del mundo (representa dos tercios de las redes ferroviarias de alta velocidad totales del mundo), y también la más utilizada. Destacan la línea de alta velocidad Pekín-Cantón, la más larga del mundo (1.428 km), la línea de alta velocidad Pekín-Shanghái, la más rápida del mundo, y la línea Shanghai-Maglev, la primera línea de levitación magnética comercial de alta velocidad del mundo (600 km/h).

La red de metro en China ha experimentado un crecimiento creciente en las últimas décadas, con cerca de 4.600 kilómetros construidos desde que la primera línea de metro del país se abrió en Pekín en 1969. Actualmente, 33 ciudades chinas tienen metro, de las cuales 21 se han construido en los últimos 10 años.

Transporte aéreo y aeropuertos

El mercado de aviación chino es el que más crece del mundo, gracias al elevado ritmo de crecimiento de su economía, el apoyo gubernamental y una clase media en expansión. En 2018 el número de pasajeros creció un 10,7%, hasta los 611 millones desde los 552 millones el año anterior, mientras que el volumen de mercancías alcanzó 7,4 millones de toneladas transportadas. 

La reestructuración del sector empezó en 2002, cuando diez de las principales aerolíneas domésticas se unieron en tres: China Southern Airlines, China Eastern Airlines y Air China. Estas tres aerolíneas abarcan 80% de los vuelos en China.De la misma manera que la industria aérea global, las compañías chinas sufren de exceso de capacidad, márgenes reducidos y demasiados competidores.  

Actualmente, China cuenta con 235 aeropuertos civiles operativos y la Administración de Aviación Civil China (CAAC) planea construir 216 más para 2035. Actualmente, existe un aeropuerto prácticamente en todas las capitales de provincias y se puede acceder a las rutas internacionales en la mayoría de las grandes ciudades de China. El mercado está todavía bastante restringido a la inversión extranjera y al sector privado, aunque se está abriendo gradualmente. 

Puertos y vías fluviales

China se ha consolidado como la nación comercial más grande del mundo, con ocho de los 20 mayores puertos de contenedores del mundo (excluyendo Hong Kong). El puerto de Shanghái adelantó al de Hong Kong en 2007 como el segundo puerto más transitado y a Singapur en 2010 como el primero. El mejor puerto de gran calado se encuentra en Ningbo, cerca de Shanghái. Otros puertos importantes incluyen el de Dalian en el noreste, Tianjin y Qingdao en la provincia de Shandong, Xiamen en el sudeste de la provincia de Fujian, y Cantón y Shenzhen cerca de Hong Kong.

La flota china está dominada por China Ocean Shipping Co. (COSCO) y China Shipping Group (CSG). Las instalaciones portuarias han mejorado notablemente en los últimos años. Los 18.000 km de costa china tiene más de 200 puertos. La mayoría de ellos son poco profundos por lo que los grandes portacontenedores no pueden acceder a ellos en ciertos casos. Sin embargo, esto está cambiando: Shanghái está desarrollando un puerto de gran calado en Yangshan, con una capacidad de 3 millones de TEUs al año. 

Lejos de la costa, los servicios feeder (barcos más pequeños que llevan las mercancías desde los puertos grandes a puertos secundarios) son la principal forma de transporte, ya que los grandes portacontenedores solo pueden navegar en un número muy reducido de puertos fluviales. Los gobiernos locales están abordando este problema desarrollando modernas facilidades logísticas y mejorando la gestión centralizada de la cadena de distribución.

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

La población activa de China (personas entre los 16 y 60 años de edad) se situaba a final de 2018 en 805,6 millones. La población ocupada en 2018 ascendía a 775,9 millones de personas. El número de personas empleadas en zonas urbanas aumentó en 9,6 millones en 2018, poniendo de relieve el acelerado proceso de urbanización que están impulsando las autoridades chinas. En 2018 el número de personas empleadas en empresas públicas estatales (SOEs) descendió en 3,2 millones de personas respecto a 2017, y las personas empleadas en empresas privadas ascendió a 6,3 millones en las zonas urbanas y 8,7 millones en las zonas rurales con respecto a 2017. En cuanto a la distribución sectorial del empleo, los ocupados en el sector primario representan el 26,1% del total, en el sector industrial el 27,6% del total y en el sector servicios el 46,3% del total.

Hay que destacar el gran desarrollo que está experimentando el comercio electrónico como nuevo generador de empleo en China, apoyado en la existencia de gigantes chinos del sector como Alibaba o JD.com. Se estima que en 2018 el comercio electrónico haya creado más de 48 millones puestos de trabajo en el país.

En los últimos años los salarios han venido creciendo a un fuerte ritmo, aunque con diferencias notables entre las provincias. En concreto, el salario medio en las mayores ciudades de China se situó en los 8.452 RMB/mes (1.277 dólares/mes), lo que supuso un crecimiento interanual del 7,9%. Pekín registró el salario medio más alto de todo el país, 11.204 RMB/mes (1.692 dólares/mes), seguido de Shanghái con 10.662 RMB/mes (1.611 dólares/mes) y Shenzhen con 10.088 RMB/mes (1.524 dólares/mes). La diferencia de empleo y sueldos tanto entre regiones como entre las empresas públicas y las privadas es uno de los problemas a solucionar por parte de las autoridades chinas.

La tasa de desempleo en zonas urbanas en el 2018 se situó en el 3,8%. Esta cifra no debe considerarse indicativa de la situación real puesto que la tasa de desempleo, basada en encuestas en lugar de registros, marca una tasa de desempleo del 4,9%. Según los datos oficiales, en 2017 la provincia con menor tasa de desempleo fue Pekín (1,4%), mientras que Heilongjiang registró una de las tasas más elevadas de todas las provincias chinas (4%). Un dato preocupante es el aumento del desempleo de los graduados universitarios ya que cada año se incorporan al mercado laboral alrededor de 8-9 millones de nuevos graduados. Entre las medidas que están adoptando las autoridades destacan el fortalecimiento de la formación profesional, la modificación de las pruebas de acceso a la Universidad ("gaokao") y adaptación de los planes universitarios a las demandas del mercado laboral.

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PIB per capita y distribución de la renta

China ha logrado reducir de manera significativa su tasa de pobreza en las últimas décadas gracias a su fuerte crecimiento económico propiciado por la apertura al exterior en 1978, si bien este crecimiento no ha beneficiado a todos los segmentos de la población por igual, lo que ha provocado un aumento de las desigualdades sociales, y por tanto de acceso a oportunidades. El coeficiente de Gini ha pasado de 0,160 en 1978 a 0,465 en 2019, de manera que la desigualdad en la distribución de la renta en China es mayor que en la mayoría de los demás países occidentales.

Por este motivo la disminución de la desigualdad en la distribución de la renta es uno de los objetivos principales del XIII Plan Quinquenal, marco de referencia de la política macroeconómica para el periodo 2016-2020. Entre los objetivos prioritarios de los próximos años se encuentra duplicar la renta por habitante urbano y rural en 2020, tomando como base a la de 2010.

La desigualdad procede, en buena parte, del diferencial del PIB per cápita entre el ámbito rural y el urbano: en 2019 la renta por habitante urbano ascendió a 42.359 RMB (crecimiento real del 5% respecto a 2018), mientras que la renta por habitante rural a 16.021 RMB (crecimiento real del 6,2% respecto a 2018). En 2019, por décimo año consecutivo, la renta real de las familias rurales creció más que la de las urbanas, aunque la renta de las familias urbanas todavía es 2,6 veces mayor que la de las rurales (2,7 en 2018).

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Sector primario

El sector primario continúa teniendo un peso importante en la economía: emplea en torno al 27% de la población ocupada, aunque su participación en el PIB disminuye cada año, 7,2% en 2018, y las diferencias de renta entre el mundo rural y el urbano aumentan. Se trata de un sector de carácter tradicional, todavía intensivo en mano de obra, que está evolucionando rápidamente a medida que se está introduciendo la mecanización como vía de aumento de la productividad. 

La agricultura supone el 53% de la actividad del sector. La existencia de grandes zonas desérticas y montañosas hace que la superficie cultivada sea únicamente de 135 millones de hectáreas, aproximadamente 19,7% del total. Es notable la alta proporción de superficie irrigada (50,3%) y los aún bajos niveles de productividad debido al bajo grado de mecanización. El XIII Plan Quinquenal (2016-2020) otorga gran importancia y busca su modernización a través de un aumento de la producción y una mejora de las infraestructuras. En los últimos años, ya se ha producido un aumento de los rendimientos pero ha caído la superficie cultivable. Esto, en un contexto en el que se da gran importancia al autoabastecimiento de grano del país, ha puesto mucha presión sobre los recursos hídricos. Durante el XIX Congreso del Partido Comunista se acordó continuar con la introducción de reformas para conseguir producciones a mayor escala, más eficientes y avanzadas tecnológicamente. Asimismo, se ha reformado la ley que establece los derechos de los agricultores sobre sus tierras, mayoritariamente en manos de cooperativas que negocian su arrendamiento o venta sin necesidad de consentimiento por parte de los agricultores o sin predeterminar el precio del terreno.

En 2018 la producción de grano alcanzó 658 millones de toneladas, un descenso de 3,7 millones de toneladas en comparación con el año anterior, lo que supone un descenso de la producción del 0,6% respecto al año anterior. En cuanto a superficie cultivada, la superficie destinada al cultivo de grano fue de 117 millones de hectáreas, la mayor parte dedicada al cultivo de cereales (82,5%). El área utilizada para cultivar arroz fue de 30,2 millones de hectáreas, un descenso del 1,8% respecto al año anterior, para el maíz fue de 42,1 millones de hectáreas, un descenso del 0,7% respectos al año anterior, y para el trigo de 24,3 millones de hectáreas, un descenso del 0,8% respecto al año anterior. El área de cultivo utilizada para el algodón fue de 3,4 millones de hectáreas, un aumento del 0,2% respecto al año anterior, para el azúcar fue de 1,6 millones de hectáreas, un aumento del 14,3% respecto al año anterior, mientras que la superficie destinada al aceite descendió un 2,8% interanual (12,9 millones de hectáreas). La producción de cereal alcanzó los 610,1 millones de toneladas, un 0,8% menos que el año anterior, la de algodón los 6,1 millones de toneladas, un incremento del 7,8% respecto al año anterior, la de azúcar los 119,8 millones de toneladas, un incremento del 5,3% interanual, y la de té los 2,6 millones de toneladas, un aumento del 5,9% respecto al año anterior.  

La ganadería sigue en importancia a la agricultura, con un 27% del valor añadido del sector primario. La mayor concentración se da en las estepas del norte y noroeste del país, donde se encuentra la mayoría del ganado bovino y ovino. La superficie de pastos es de, aproximadamente, 220 millones de hectáreas localizadas, principalmente, en Mongolia Interior, Tíbet, Qinghai y Xinjiang. La cabaña de porcino (China es el mayor productor mundial) está criada en pequeñas explotaciones por todo el país, al igual que la cría de aves de corral. En 2018 la producción ganadera descendió un 0,3% respecto al año anterior. La cabaña de porcino en 2018 alcanzó los 428,2 millones de cabezas, un 0,3% menos respecto al año anterior. La producción de carne en 2018 alcanzó 85,2 millones de toneladas, un 0,3% menos que el año anterior, correspondiendo 54 millones de toneladas a carne de cerdo, 6,4 millones de toneladas a vacuno, 4,8 millones de toneladas a ovino, y 20 millones de toneladas a carne de ave. La producción lechera en 2018 ascendió a 30,75 millones de toneladas, un aumento del 1,2% respecto al año anterior.

China es el primer país pesquero del mundo y tiene recursos disponibles en sus propias aguas y flota en múltiples países. La aportación del sector pesquero al sector primario es del 11%. En 2018 la producción del sector pesquero aumentó hasta los 64,7 millones de toneladas desde los 64,5 millones de toneladas en 2017. En 2018 las capturas marinas ascendieron a 14,5 millones de toneladas mientras que los cultivos marinos a 50,2 millones de toneladas. 

La explotación forestal reviste escasa importancia con el 5% del total del sector primario, excepto en algunas zonas del noreste y suroeste del país, donde se encuentran las principales extensiones de bosque. La superficie cubierta de bosques es de unos 252 millones de hectáreas. Los principales productos que se obtienen de la explotación forestal son la madera, la resina de pino, las semillas para la fabricación de aceite de té y aceite de tung, y el caucho.

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Sector secundario

China tiene importantes depósitos de minerales y se encuentra entre los primeros países extractores de minerales a nivel mundial. La cantidad de reservas que acumula refuerza su posición como potencia mundial, ya que es líder mundial en reservas de minerales estratégicamente importantes como el tungsteno, molibdeno, titanio, mercurio y minerales de tierras raras. No obstante, necesita recurrir a la importación de grandes cantidades de algunos de los productos para abastecer el consumo. A consecuencia del importante papel que juega en el mercado mundial de metales por partida doble, demandante y oferente, en determinados casos actúa como fijador de precios. Las principales exportaciones son de minerales de hierro, titanio y magnesio, mientras que sus importaciones se centran en el cobre.

La composición de la producción de energía en China en 2018 provenía en un 69,3% del carbón, 7,2% del petróleo, 5,5% del gas natural y 18% de energías limpias (eólica, solar, hidroeléctrica y nuclear).

  • La balanza energética china depende, en gran medida, del carbón, cuyas reservas son las segundas mayores del mundo después de Rusia. En 2018 el 59% del consumo de energía primaria del país (exceptuando la biomasa) provino del carbón, lejos del 71,6% en 2009, mientras que la producción de carbón creció un 4,5% respecto al año anterior. Existe el compromiso por parte de las autoridades chinas de reducir la producción a 800 millones de toneladas durante los próximos cinco años, de forma que se alcance en 2020 un consumo de carbón en su mix energético por debajo del 58%. Para ello se están implementando medidas orientadas a reducir la dependencia del carbón como fuente de energía. Uno de los principales problemas del sector es la localización de los yacimientos: la mayoría están situados en el norte y noroeste del país, alejados de las zonas industriales del sudeste, lo que dificulta el transporte.
  • El petróleo cubrió en 2018 el 18,9% de la demanda energética del país. La mayor parte de los activos petrolíferos de propiedad estatal están en manos de tres empresas integradas verticalmente: China National Petroleum Corp. (CNPC), especializada en la producción de petróleo crudo; China Petrochemical Corp. (Sinopec), centrada en el refinado; y China National Offshore Oil Corp. (CNOOC), representa más de 10% de la producción de crudo nacional. Uno de los principales objetivos estratégicos de China es reducir su dependencia de la compra de petróleo de Oriente Medio y diversificar a otras fuentes de energía más cercanas. 
  • El consumo de gas natural ha aumentado paulatinamente en los últimos 10 años, al pasar del 3% en 2007 al 7,8% en 2018. El crecimiento del consumo de gas natural está impulsado por la política medio ambiental del gobierno, la competitividad de su coste relativo en los sectores industriales y de transporte, y un crecimiento económico relativamente alto. Por otro lado, el gobierno invierte en construcción de gaseoductos y demás infraestructuras, lo que ha llevado a un crecimiento de su producción, si bien también depende de las importaciones extranjeras. 
  • China planea desarrollar una capacidad de generación eléctrica procedente de la energía nuclear de 58 GW en 2020 y de 150 GW en 2030 mediante la construcción de entre seis y ocho unidades nucleares al año (44 GW en 2018). Las autoridades chinas han señalado a la industria nuclear como pilar fundamental para la innovación y desarrollo sostenible de la energía, lo que ha llevado al sector a experimentar un rápido desarrollo (actualmente, el país tiene 36 reactores operativos, otros 20 en construcción y tiene planeado la construcción de otros 30 reactores en los próximos años. Dado que se encuentra de un sector estratégico, solo las empresas nacionales pueden construir y operar centrales nucleares aunque las empresas chinas continúan adquiriendo la tecnología más punteras en el mercado internacional.
  • Con respecto a las energías renovables, China tiene previsto aumentar la capacidad instalada y alcanzar el 15% de la energía producida en 2020. La energía hidroeléctrica está altamente desarrollada en China (352 GW en 2018) gracias a las mayores inversiones y a las presas construidas en los últimos años. La generación de energía eólica ha crecido enormemente en China en los últimos años (8,3GW en 2008 y 184 GW en 2018). La publicación de la Ley de Energías Renovables en 2006 y la de tarifas en 2009 permitió a la energía eólica competir en igualdad de condiciones con el carbón, además de aprovechar las ventajas de los Mecanismos de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kyoto. Los proyectos de biomasa son también cada vez más importantes, después de que el gobierno introdujera una serie de políticas nuevas e incentivos para promover el crecimiento del sector en noviembre de 2006. Respecto a la energía solar, de acuerdo con el XXIII Plan Quinquenal (2016-2020), debían instalarse en torno a 110 GW para el año 2020, objetivo ampliamente superado puesto que la capacidad instalada en 2018 fue de 175 GW. Este rápido crecimiento se debe al fuerte apoyo del gobierno a través de subsidios y programas de I+D centrados en la mejora y eficiencia de los paneles solares chinos. Entre los desafíos del sector está la sobrecapacidad energética en algunas regiones del país (sector concentrado en el norte y noroeste de China) por esta política de subsidios, y una deficiente estructura para la transmisión y distribución de la energía solar generada al resto de regiones del país.

 La industria siderúrgica es uno de los pilares de la economía china, dominado por grandes grupos industriales estatales. Actualmente, China es el mayor productor de acero del mundo gracias a las subvenciones que ha recibido el sector en los últimos años, así como el mayor consumidor. En 2018 China produjo un total de 928 millones de toneladas métricas de acero (+6,6% interanual), el 51% de la producción mundial. No obstante, el gobierno se ha comprometido a reducir entre 2016 y 2020 su producción de acero en 150 millones de toneladas, como prueba de su compromiso con la defensa del medio ambiente y el Foro Global sobre Exceso de Capacidad del Acero.

El sector petroquímico ha sido uno de las industrias prioritarias en cuanto a inversiones recibidas. Pese a los esfuerzos realizados las nuevas instalaciones han sufrido numerosos problemas por exceso de capacidad y restricciones derivados de la política medioambiental y la contención del crédito. Actualmente, la política industrial del gobierno ("Made in China 2025") y las nuevas preferencias de consumo abren la puerta hacia productos del sector más sofisticados y de mayor valor añadido.

La industria naval tiene un peso considerable en las exportaciones chinas. En 2018 China logró mantener su primera posición en la industria de construcción naval global, al representar el 43,2% del total de nuevos barcos fabricados. Aunque hay algo más de 1.600 astilleros en China, el mercado está dominado por unos pocos: en 1999 la antigua China State Shipbuilding Corp. se dividió en la China State Shipbuilding Corp. (CSSC), con activos en el sur de China y cuyas principales filiales son Guangzhou Shipyard International, Shanghai Waigaoqiao Shipbuilding y Jiangnan Shipyard; y la China Shipbuilding Industry Corp. (CSIC), con activos en el norte y cuyo principal astillero es Dalian Shipbuilding Heavy Industry. Actualmente, el sector se encuentra en una fase de reestructuración para ajustar el exceso de capacidad.

La industria aeronáutica en China ha progresado notablemente en términos de sofisticación tecnológica, además de haber sido incluida como sector estratégico en el plan "Made in China 2025". La industria aeronáutica está en buena medida controlada por la empresa estatal China National Aviation Industry Corp. (AVIC). Las empresas extranjeras subcontratan en China la fabricación de ciertos componentes, lo que propicia una rápida transferencia tecnológica. Boeing y Airbus se reparten el mercado chino si bien las ventas de Airbus han crecido proporcionalmente más que las de Boeing en los últimos años. Por otro lado, los vuelos domésticos de pequeña capacidad son considerados un nicho de mercado por los fabricantes locales como Xi’an Aircraft Industry y Commercial Aircraft Corporation of China (COMAC). Recientemente, COMAC ha desarrollado un avión nacional con capacidad para 168 pasajeros (modelo C919) que competirá con Boeing y Airbus en los trayectos internos, y cuyas primeras entregas se prevén en 2021. El C919 ejemplifica la creciente capacidad de fabricación de China si bien es cierto que todavía de las importaciones extranjeras para componentes críticos.

La industria de automoción ha experimentado una gran expansión en los últimos años. En 2010 China se convirtió en el mayor productor de automóviles del mundo y en el mayor mercado de vehículos nuevos, así como en una importante fuente administradora de piezas de automoción para el resto del mundo. En 2015 desplazó a Estados Unidos como el mayor mercado del mundo de coches eléctricos. La gran mayoría de la producción de vehículos está destinada al mercado interno. La legislación china obliga a los fabricantes de automóviles extranjeros a establecerse mediante JV con empresas locales y limita su participación a 50% del capital para la fabricación de vehículos completos (excepto para vehículos con fines especiales y vehículos de nueva energía). Las ventas de vehículos eléctricos representan actualmente el 4,5% del total de las ventas de automóviles y se espera que en el 2025 esta cifra alcance el 20%. El mercado de automóviles está dominado por fabricantes chinos (SAIC Group, JAC, FAW, Dongfeng Motor Group, Guangzhou Automobile Industry, Chery Automobile y Geely) y por JVs entre socios locales y grupos internacionales de automoción.

La industria de maquinaria y máquina-herramienta es la segunda industria más grande del país, sólo por detrás del sector textil. China es el mayor fabricante y consumidor de máquina herramienta. En sus inicios fue un sector dominado por las empresas estatales pero con el cambio hacia una economía de mercado se ha producido una reestructuración del sector mediante privatizaciones y procesos de fusión y adquisición. Asimismo, este nuevo modelo de crecimiento ha provocado que el tejido industrial se esté orientando hacia sectores más sofisticados, lo que explica el descenso en los últimos años de la demanda de máquinas de gama baja a favor de maquinaria de alta gama. El objetivo es la creación de un sector industrial competitivo, innovador y que aporte valor añadido, en base a las directrices del plan "Made in China 2025".

En cuanto a la industria de gran consumo, China es el mayor productor y consumidor de productos electrónicos de consumo a nivel mundial, tanto de productos de línea blanca (dispositivos de mantenimiento y limpieza como refrigeradores, lavadoras y sistemas de cocina integrados) como de productos de línea marrón (dispositivos de comunicaciones o entretenimiento, como televisores, reproductores de DVD, teléfonos inteligentes, tabletas e impresoras). En términos de producción a gran escala, solo la ciudad de Shenzhen alberga a nivel nacional a más de 4.700 empresas de alta tecnología, 30.000 compañías de ciencia y tecnología, 5.000 integradores de productos y casas de diseño, y atiende los requisitos de marca blanca de la mayoría de las marcas de electrónica de consumo premium del mundo. Respecto a los fabricantes chinos, marcas como Haier, Midea, Gree, Lenovo, Xiaomi e Hisense se han establecido en el mercado internacional, aportando un mayor valor añadido a los electrodomésticos chinos gracias al desarrollo de productos tecnológicamente muy avanzados.

China produce más del 80% del total mundial de juguetes, siendo también el mayor exportador del mundo. Los principales clústeres de fabricación y exportación se sitúan en Guangdong, Jiangsu, Shanghai, Shandong, Zhejiang y Fujian. Cada cluster de producción está especializado en un tipo de juguete. El 80% de los productos del mercado proceden de empresas extranjeras y JV, cuyo destino final en la mayor parte de los casos es la exportación.

Respecto al sector del calzado, China es con diferencia el primer productor con casi el 60% de la producción mundial. No posee ninguna marca reconocida a nivel internacional. Una gran parte de la producción china de calzado se dirige a la exportación (alrededor del 70%), acaparando este país más de dos tercios de las exportaciones mundiales de calzado. Este sector es una buena muestra de la importancia de la inversión extranjera en China, ya que más del 50% de las exportaciones con origen en China provienen de empresas de capital extranjero.

En el sector textil China es, junto con EE.UU, el principal productor y el primer exportador mundial de productos textiles y prendas de vestir. La industria de la confección en China se localiza principalmente en los clústeres textiles del delta del río de la Perla, el delta del río Yangtze, la región del mar de Bohai y en otras ciudades costeras del sureste. Sin embargo, la producción está experimentando un desplazamiento gradual hacia otras provincias del centro y oeste del país, para contrarrestar el aumento de los costes de producción en las zonas costeras. El sector textil chino se encuentra en un momento de reestructuración y consolidación, reflejando una situación de madurez caracterizada por un crecimiento más moderado y unos costes laborales más elevados.

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Sector terciario

El sector servicios se ha desarrollado en China en las últimas décadas a una mayor velocidad que el resto de sectores. Su aportación al PIB supera al del sector secundario (en 2018 representó el 52,2% del PIB) y constituye la industria donde más empleo se genera: de los 55 millones que había en 1980 (13% del total empleado), se ha pasado a más de 340 millones en la actualidad (44% del total empleado). Este incremento ha sido más del doble del sector industrial y ha tenido lugar, principalmente, en la última década. Cabe destacar que este cambio es fruto de la estrategia del Gobierno chino de implantar un modelo de crecimiento sostenible y de calidad, enfocado en el consumo interno y el sector servicios.

El sector de la construcción es clave en la economía china, tal y como muestra su contribución al PIB (6,9% en 2018). Además, más allá de su importancia como instrumento de creación de empleo (en 2018 más de 55 millones de personas en zonas urbanas y rurales), resulta esencial en el desarrollo de infraestructuras, lo que beneficia el crecimiento y la competitividad de todos los sectores económicos. El propio crecimiento de la economía china y las políticas activas de mejora de infraestructuras han propiciado un gran dinamismo de este sector. 

En el sector inmobiliario se ha producido en los últimos años un proceso de inversión especulativo que ha cristalizado en una gran burbuja inmobiliaria. En 2018 la inversión en el sector inmobiliario creció un 13,4% interanual. De este total, la inversión en edificios residenciales aumentó un 13,4% interanual mientras que la inversión en edificios comerciales sufrió una caída del 9,4% interanual. En la actualidad, la legislación china restringe la inversión extranjera en actividades de promoción inmobiliaria, y la adquisición de bienes inmuebles por parte de empresas extranjeras está limitada al establecimiento de una sucursal u Oficina de Representación. 

En comercio sigue teniendo cierta importancia el pequeño comercio a pesar de la implantación de grandes superficies en las ciudades chinas. En 2018 el comercio supuso alrededor de 9,4 % del PIB. Respecto al desarrollo del comercio electrónico, su crecimiento en China ha sido exponencial y en la actualidad el 69% de los usuarios chinos realiza compras online, lo que sitúa al país asiático como primer mercado mundial de comercio electrónico. En 2018 el peso del comercio online de bienes sobre el total de ventas alcanzó el 18%. Se estima que estas cifras sigan creciendo en los próximo años puesto que el 42,3% de la población no tiene todavía acceso a Internet. El desarrollo del e-commerce en China ha venido acompañado de la aparición de empresas como Alibaba, Tencent y JD.com, las cuales se encuentran entre las mayores compañías del mundo por capitalización bursátil.

El turismo y la hostelería se han convertido en un importante actor dentro de la economía china. China se está convirtiendo en un importante destino turístico, tanto para turistas nacionales como extranjeros (se prevé que sea el país con mayor número de turistas internacionales en 2020) por lo que las autoridades consideran que este sector debe desarrollarse intensamente para cubrir esta demanda creciente, mejorando la calidad de sus instalaciones y servicios. El desarrollo turístico nacional lo ejercen, principalmente, las agencias estatales y regionales chinas, y existen oportunidades para empresas extranjeras en el desarrollo hotelero y la profesionalización del sector.

Tanto el sector de seguros como el financiero han experimentado un desarrollo significativo en los últimos años. Por un lado, el desarrollo del país ha provocado un aumento de la clase media, la cual comienza a reconocer el valor de los seguros y a considerarlos una forma de inversión y protección. No obstante, su implantación en el mercado chino todavía se encuentra en fase inicial. Por otro lado, la banca en China sigue estando dominada por los cuatro grandes bancos estatales, aunque el resto de bancos comerciales ha ganado en importancia en los últimos años. Esta situación es producto de la legislación china, en virtud de la cual la participación extranjera en valores, fondo compañías de seguros de vida, futuros y de vida solo está permitida hasta el 51%. Se prevé que tales restricciones desaparezcan a partir de 2021.

La industria de las telecomunicaciones fue objeto en 2008 de una importante reestructuración por parte de las autoridades chinas al fusionar las 6 empresas del sector con la finalidad de mejorar la eficiencia de las compañías chinas. De esa operación salieron los tres operadores actuales de telefonía: China Mobile, China Unicom y China Telecom. En relación con la telefonía móvil, China Mobile es el primer operador de China y del mundo en términos de usuarios (casi 900 millones),  y junto con China Unicom y China Telecom ostentan el 46% de conexiones existentes en el mundo. Por otro lado, iniciativas como el "Made in China 2025" e "Internet Plus" contribuyen al desarrollo de este sector.

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