Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

Lituania es un país pequeño (65.286 km2 de extensión), con una población de 2,795 millones de habitantes (junio de 2021) fundamentalmente urbana, en torno al 67% reside en ciudades. A pesar de que su poder adquisitivo continúa estando por debajo de la media europea, éste ha mejorado de manera ostensible en los últimos años, hasta situar a Lituania en 2019 en el puesto 18 dentro del ranking de países UE (España se sitúa en el puesto 14).

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Precios (minoristas y mayoristas)

Lituania pasó de ser una economía comunista, donde la cantidad de bienes disponibles se establecía por la planificación estatal del gobierno, a una economía de mercado. Hoy en día, Lituania es una economía que forma parte de la UE y ocupa el puesto 15 en el Índice de Libertad Económica.
 
El control de los precios ha sido un elemento central de la política económica del país hasta su incorporación al euro. No en vano, en 2006 se negó la entrada de Lituania a la zona euro por su elevada inflación. En el año 2015, año en que Lituania adopta el euro, los precios descendieron un 0,7%. En 2020, la inflación anual se sitúo en un 1,2%. Por sectores, es importante destacar el comportamiento del mercado en algunas industrias:

a) Electricidad: En cuanto al mercado minorista, Lituania presenta uno de los precios de electricidad más bajos en lo que respecta al consumo doméstico de toda la Unión Europea (el sexto después de Hungría, Bulgaria, Dinamarca, Polonia y Estonia - España es el onceavo país con el precio más alto). Sin embargo, se sitúa como uno de los países con precios más altos para consumidores no domésticos (el quinto después de Irlanda, Malta, Chipre y Eslovaquia). Cabe señalar que el mercado minorista está muy concentrado; de los 21 minoristas que hay en Lituania, 6 agrupan casi el 90% de la cuota de mercado. Los precios están regulados por la Comisión Nacional para el control de Energía y precios (www.regula.lt), quien establece unos precios máximos para cada operador del mercado en función de varios criterios. No obstante, a partir de 2020 Lituania empieza la liberalización del mercado de distribución minorista de energía eléctrica y está previsto que en 2023 todos los consumidores domésticos tendrán que elegir a un proveedor en el mercado libre.


b) Gas: Respecto al mercado minorista, Lituania vuelve a situarse como uno de los países de la UE con precios más bajos para consumo doméstico (0,0218 € por kWh), superado por Letonia (España es el segundo con precios más caros). En cuanto a suministro para consumidores no domésticos es el más barato. En este sector, las 3 principales empresas suministradoras de gas en el país acumulan más del 95% de la cuota de mercado. No obstante, la concentración del sector es algo extendido también en el resto de los países de la UE. En la mayoría de los países, las principales entidades acumulan más del 80% de la cuota de mercado. Los precios también están regulados por la Comisión Nacional para el Control de Energía y Precios, que fija unos precios máximos según criterios de transmisión, regasificación, almacenamiento y distribución.

c) Inmueble: En el caso de las oficinas, a pesar de la fuerte y continua demanda de espacios de oficinas y de unas tasas de ocupación récord, la abundante oferta de nuevos locales inyectados en el mercado de capital cada año ha estabilizado sustancialmente los alquileres de oficinas que han crecido solo de manera marginal desde 2015.

El año 2020 no fue una excepción y el precio en los alquileres de oficinas se mantuvo estable con respecto al año anterior. A finales del año 2020 en la ciudad de Vilna, los alquileres de oficinas de la clase B costaban entre los 9 a los 13,5 euros por metro cuadrado y de 14 a 16,7 euros el metro cuadrado para las oficinas de la clase A. Los alquileres de clase superior podían alcanzar los 17 euros por metro cuadrado en los proyectos más exclusivos en locales de menor tamaño.
 
El crecimiento se debe a la escasez de oferta y el efecto arrastre que ejerce el sector servicios -en auge- sobre el parque de oficinas. Sirva como ejemplo el hecho de que las vacantes en oficinas de categoría A representan el 5,2% del total, mientras que las de categoría B son el 6,8%. La alta ocupación de las oficinas ha supuesto que aumente el número de proyectos inmobiliarios de oficinas. Vilnius registró un record de oferta de nuevos espacios en 2020, impulsado por la fuerte demanda en el sector en los años anteriores (el anterior record registrado fue en 2008). Tras la finalización de estos nuevos proyectos, la superficie total de espacio (clase A y B) creció un 13% hasta alcanzar los 887.000 m2 a finales de 2020. 
 
En lo que respecta a locales comerciales, la situación es similar. Dada la escasa oferta y la creciente demanda, los precios se han incrementado en casi un 40% en los últimos 10 años. No obstante, cabe señalar el fuerte impacto de la pandemia en el sector inmobiliario minorista. La pandemia mundial y sus medidas de control provocaron una serie de cambios en el sector de los locales comerciales de Lituania en 2020. Aunque la tasa de vacantes a mediados de 2020 era superior a la de hace 8 años, el número de locales comerciales en las calles principales ha aumentado en casi un 11%. 
 
Los precios de alquiler en las calles comerciales de las ciudades están entre 15 y 40 € por metro cuadrado al mes. 
 
En cuanto a los centros comerciales, el 40% de la superficie comercial de los mismos se encuentra en Vilnius. Mientras que la superficie comercial de estos centros ha aumentado sólo un 7% en los últimos cinco años, la población de Lituania ha disminuido más de un 3% en el mismo periodo. Estadísticamente, el indicador de superficie comercial per cápita ha aumentado casi un 11% en los últimos cinco años.
 
La vivienda residencial vivió en 2019 uno de los períodos más activos en el mercado inmobiliario lituano en la historia de la Lituania. En 2020, se produjeron menores aumentos en los precios de los apartamentos en comparación con el año anterior. En un año, los precios de los apartamentos en las cinco ciudades importantes de Lituania (Vilnius, Kaunas, Klaipeda, Siauliai y Panevezys) aumentaron en promedio un 4,1%; esto fue notablemente menor en comparación con el crecimiento del 7,2% en 2019 (cuando se produjo el mayor aumento anual de precios desde 2007). 
 
Dependiendo de la ciudad, los precios de los apartamentos aumentaron aproximadamente del 3% al 5% en 2020. A pesar de la gran incertidumbre debida a la pandemia de mediados de 2020, hubo factores fundamentales que impulsaron tanto la demanda como los precios en el mercado. Entre estos factores, se encuentran el aumento de la población de la ciudad de Vilnius, el aumento de los ingresos, los bajos tipos de interés de las hipotecas y la rápida recuperación de la confianza en la economía del país y la situación financiera personal. Los precios de compra se mueven entre los 1.000 y 3.600 euros por metro cuadrado según el tipo de apartamento, la ubicación, y años de antigüedad (para apartamentos no de lujo). El precio del alquiler está entre los 10 y los 20 euros por metro cuadrado y varía atendiendo a los mismos criterios del párrafo anterior.

d) IPC: Lituania registró una inflación anual del 1,2% en 2020, mientras que en 2019 la inflación fue de 2,3%. La educación, la salud, la restauración, el tabaco y las bebidas alcohólicas fueron las partidas que registraron un mayor incremento de precios durante el año 2020. El FMI considera que la inflación en Lituania puede alcanzar el 3,2% este año (la proyección anterior era del 1,5%), mientras que el próximo año debería descender al 2,8%.

Entre los principales factores de la recuperación de la inflación en el país, pronosticada para 2021 en un 2,6%, destacan el crecimiento de la demanda tanto interna como externa, los precios del petróleo más altos y el aumento de sueldos, pensiones y subsidios. Por otro lado, “The Economist Intelligence Unit” prevé que este brusco crecimiento se desacelere hasta alcanzar un promedio del 1,9% en el período 2022-2025. 

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

TRANSPORTE POR CARRETERA: La red total de vías urbanas y carreteras se extiende a lo largo de 84.000 Km. La red nacional de carreteras cuenta con 21.249 Km, de los cuales 1.750 Km corresponden a vías principales, 4.926 Km a carreteras nacionales y 14.574 Km a carreteras regionales. De las carreteras principales 309 Km son autopistas y 1.639 carreteras con el estándar europeo E. Las rutas con una mayor densidad de circulación son las de Vilnius-Kaunas-Klaipéda y Vilnius-Panevezys, y son autopistas que cumplen con los estándares europeos.
 
Actualmente, existen en Lituania 5.742 licencias de transporte -de mercancías o pasajeros- con una flota de camiones de más de 46.000 unidades Esta modalidad de transporte supone el 50% del total en cuanto a transporte de mercancías y el 97% del total de transporte de pasajeros. 
 
En 2020, el sector de transporte por carretera transportó 55.292 millones de toneladas por kilómetro, un 4,0% más con respecto al año anterior (53.117 millones de toneladas por kilómetro en 2019).  
 
TRANSPORTE FERROVIARIO: Con una longitud de 1.869 Km, el sistema ferroviario lituano tiene conexiones con las redes del resto de los países Bálticos, así como con los países del CIS.  La mayor parte de la red ferroviaria lituana (97%) no tiene el ancho estándar europeo, si no el de 1520 mm característico de todos los países que pertenecieron a la extinta URSS o estaban bajo su influencia. Es por ello que, para mejorar las conexiones con el resto de Europa, tanto para pasajeros como para mercancías, se está desarrollando un macroproyecto ferroviario de velocidad alta, tanto para pasajeros (240 km/h) como para mercancías (120 km/h), denominado Rail Baltica que conectará Estonia con Polonia a través de los países bálticos, con ancho de vía europeo (1435 mm). El proyecto se financia principalmente con los fondos del CEF (Connecting Europe Facility) y está previsto que esté operativo en 2026. 
 
En junio de 2016, Lituania inauguró un tramo de ancho europeo de 120 km de longitud que une un tramo situado entre Kaunas con Bialystok (Polonia). Sin embargo, el diseño del tramo no reúne los estándares necesarios para poder ser considerado velocidad alta por lo que se están realizando los estudios necesarios para proceder a las pertinentes modificaciones y conseguir su integración final en el proyecto de Rail Baltica.
 
Simultáneamente al proyecto de Rail Baltica, Lituania prevé realizar un plan de mantenimiento, modernización y electrificación de su red ferroviaria tradicional, por valor de 2.205 millones de euros (sin incluir los 3.418 millones de euros destinados a Rail Baltica) en el horizonte temporal 2021-2030.
 
Las prioridades en el sector a corto plazo son la modernización de las líneas ferroviarias transeuropeas, y renovación de la infraestructura actual, la electrificación de la red y la construcción de segundas vías.
 
En 2020, los ferrocarriles lituanos transportaron 53,4 millones de toneladas de mercancías, un 3,2% menos que en 2019. Principalmente se transportaron productos químicos, coque y productos refinados de petróleo, minerales metálicos y otros productos de la minería, carbón, crudo y gas natural y productos alimenticios, bebidas y tabaco.
 
TRANSPORTE MARÍTIMO: El único puerto relevante de Lituania se ubica en Klaipėda, puerto que cuenta con una capacidad de carga anual de más de 65 millones de toneladas. En 2020, se registró un volumen de carga y descarga de 47,8 millones de toneladas, el mayor resultado registrado hasta el momento, y anotó un aumento del 3,3% con respecto al resultado del año anterior. En comparación con el resto de los puertos del báltico, el puerto de Klaipėda fue el que más contenedores manejó, ligeramente por delante del puerto de Riga y con bastante diferencia respecto al de Tallin. Es considerado como un puerto estratégico y por ello sigue en manos del Estado, si bien muchos de los servicios e infraestructuras auxiliares al puerto (astilleros, estibadores, etc.) están ya privatizados.
 
Teniendo en cuenta que el puerto mantiene una tendencia creciente en su actividad desde 2013, se ha aprobado un plan estratégico para el desarrollo del mismo, en el que se recogen inversiones por un valor aproximado de 400 millones de euros para el período 2021-2024. Las actuaciones se centrarán en la mejora de las condiciones del mismo como la reconstrucción y ensanchamiento de la entrada al puerto, el dragado del canal de entrada al puerto y del canal interno de navegación, la reconstrucción de dos diques, y construcción de muelles. Todas estas actuaciones son consistentes con el plan elaborado por el gobierno lituano para ampliar el puerto, plan que incluye la extensión del puerto hacia las zonas sur y norte del mismo. El desarrollo de la zona sur está previsto para 2026, mientras que la expansión norte no cuenta por el momento con plazos concretos para su implementación. De importancia logística es también la terminal petrolera de Butinge.
 

TRANSPORTE AÉREO: En Lituania existen tres aeropuertos internacionales de pasajeros: Vilnius, Kaunas y Palanga, a los que se suma el aeropuerto militar de Siauliai, actual base de la OTAN. Los cuatro aeropuertos son también de carga.

En 2019, el número de pasajeros en los tres aeropuertos internacionales alcanzó la cifra récord de 6,5 millones de pasajeros, un 4% más que en 2018. La tendencia muestra una evolución positiva desde el año 2017. No obstante, la actividad de los tres aeropuertos disminuyó drásticamente en 2020 como consecuencia de la pandemia, con un descenso interanual en el número de pasajeros del -72% y del número de vuelos del -52%. Por el contrario, el volumen de carga de mercancías en el conjunto de los tres aeropuertos aumentó en un 16% con respecto al año anterior, debido principalmente al aumento en la demanda de transporte de carga internacional, una mayor demanda de comercio electrónico y de carga médica. El mayor crecimiento se registró en el aeropuerto de Kaunas, donde se anotó un aumento del tráfico de mercancías del 70%. En total, en 2020, 1,8 millones de pasajeros, agrupados en 29.962 vuelos, hicieron uso de los tres aeropuertos (un 52% menos que en 2019). El aeropuerto de Vilnius fue el que más afluencia recibió, con un 69,91% del total.

En 2019, el aeropuerto de Kaunas dio unas cifras sorprendentes en cuanto a la tasa de crecimiento más alta, ya que el número de pasajeros aumentó en un 15% en comparación con 2018. Esta tasa de crecimiento fue la más alta no solo en Lituania, sino también en toda la región, ya que superó la de los aeropuertos de Riga, Tallin y Varsovia.

Lietuvos Oro Uostai presentó en 2020 el Plan Estratégico para el periodo 2020-2025, en el que se incluyen las inversiones necesarias para la expansión y modernización de sus tres aeropuertos. La estrategia se estructura sobre dos principales objetivos para 2034; por un lado, la gestión eficaz del flujo de pasajeros entre los tres aeropuertos y, por otro, la valoración de la idoneidad de construir un nuevo aeropuerto. El Plan prevé la inversión de 165,15 millones de euros en varios proyectos, entre los que destaca la construcción de una nueva terminal de salidas en el aeropuerto de Vilnius.

 
COMUNICACIONES: El sector de comunicaciones está dominado por la operadora TELIA LIETUVA en el mercado de telefonía fija y las empresas TELIA LIETUVA, BITE LIETUVA y TELE2 en el mercado de telefonía móvil. La empresa TELIA LIETUVA es fruto de la fusión de dos empresas líderes en el sector de telecomunicaciones: TEO LT y OMNITEL que fueron compradas por el grupo TELIA SONERA.
 
En 2020, el índice de penetración de telefonía móvil en Lituania fue de 3,67 millones de teléfonos móviles para un país de 2,8 millones de personas. Es decir, existen 131,4 teléfonos por cada 100 habitantes. Por el contrario, sólo existen 322 mil líneas de telefonía fija, lo cual representa 10,9 líneas por cada 100 habitantes, una cifra que sigue una tendencia de decrecimiento desde el año 2000, dado que la población se está pasando a la línea móvil. 
 
La penetración de la red de banda ancha (el número de abonados por cada 100 residentes) en 2020 creció aproximadamente un 6,1 % y alcanzó el 53,6 %. A finales de 2020, el 48,3% de los hogares podía utilizar una velocidad de Internet de 30 Mbps o superior, y el 29,5% podía utilizar una velocidad superior a los 100 Mbps.
 
Otros hitos destacables en materia de comunicaciones son la existencia de una red de Internet móvil 4G que cubre el 100% de la población.
 
ENERGÍA: Lituania cuenta con 2.113 Km de gasoductos y aproximadamente 8.300 Km de redes de distribución. El sistema de gas de Lituania está conectado con los sistemas de gas de Letonia, del enclave ruso de Kaliningrado y de Bielorrusia. El país no posee recursos propios de gas natural, por lo que la totalidad del gas consumido en el país es importada. El mercado se abastece de gas procedente de la terminal de GNL de Klaipeda, de la instalación letona de almacenamiento subterráneo de gas y de Bielorrusia. De hecho, los mayores volúmenes de gas natural se importan a través del gasoducto de Bielorrusia.
 
Con la puesta en marcha en 2014 de la terminal de gas natural licuado (GNL), se desarrolló una fuente de suministro alternativa ya que, anteriormente, la totalidad del gas natural era suministrado por la compañía rusa "Gazprom". No obstante, a pesar de contar con esta nueva fuente, el país no está conectado a la red de gasoductos de Europa continental. El objetivo actual del país es, por tanto, asegurar el suministro de gas y garantizar la seguridad energética, de manera que se han desarrollado los siguientes proyectos: la construcción de la interconexión de gas Polonia-Lituania (GIPL), el alquiler de una unidad de almacenamiento y regasificación para la terminal de GNL de Klaipeda (FSRU Independence), la interconexión Lituania-Letonia (ELLI).
 
En cuanto al sistema eléctrico, Lituania importa aproximadamente el 70% de la energía eléctrica consumida y, hasta la fecha, es parte del anillo eléctrico BRELL (Bielorrusia, Rusia, Estonia, Letonia y Lituania). Este sistema sincroniza las redes de los cinco países y se gestiona de forma centralizada desde Moscú, por lo que es percibida como un riesgo para la seguridad energética de Lituania y de los demás países bálticos. Por lo tanto, el objetivo principal de los Estados Bálticos es la integración de su sistema eléctrico con las redes de Europa Continental. Asimismo, como parte del proceso de adhesión a la Unión Europea (UE), Lituania aceptó desmantelar la central nuclear de Ignalina y desde el cierre de la central, Lituania se convirtió en importador de electricidad de Bielorrusia, Letonia, Rusia y Suecia. En la actualidad, existen diversos proyectos de sincronización eléctrica en Lituania. Entre ellos, la construcción del Harmony Link, el proyecto de mayor envergadura.
 
Por otro lado, Lituania dispone de importantes recursos hidroeléctricos. La central de almacenamiento por bombeo de Kruonis tiene una capacidad total de 900 MW (4 unidades de 225 MW cada una). La central hidroeléctrica de Kaunas tiene 99 MW de capacidad y suministra aproximadamente el 3% de la demanda eléctrica de Lituania.
 
Las políticas gubernamentales en materia de energía eléctrica van encaminadas hacia dos principales objetivos: la desincronización de las redes lituanas del Anillo BRELL y su conexión con las redes europeas, prevista para 2025, y el impulso de las energías renovables. Lituania pretende para 2050 autoabastecerse de electricidad y que para 2030 el 70% de la electricidad provenga de las energías renovables.

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

El mercado de trabajo en Lituania ha evolucionado de manera simultánea al ciclo económico, pasando de unos niveles de desempleo de tan solo el 4,2% en 2007, justo antes del inicio de la crisis, a una tasa del 17,8% en 2010, encabezando las listas del paro en la UE (3ª posición según Eurostat en 2010). Sin embargo, desde 2011 la tasa de desempleo ha ido disminuyendo de forma paulatina. En 2018 se redujo al 6,1%. Sin embargo, debido a la pandemia la tasa de desempleo en 2020 alcanzó de nuevo el 8,5%. El desempleo ha afectado más a las zonas urbanas. No obstante, en proporción con el número de habitantes, la situación es bastante peor en las zonas rurales; hasta 4 puntos porcentuales de diferencia. El aumento del desempleo con respecto al año 2019 se debe principalmente al impacto de la pandemia. La OCDE prevé la disminución del desempleo, pero este se mantendrá por encima del nivel anterior a la crisis en 2021. El desajuste de competencias y la escasez de mano de obra, sobre todo de trabajadores altamente cualificados, también pueden ralentizar el ajuste del mercado laboral, aunque la mejora de las tendencias migratorias y el aumento del mercado de trabajo son factores que contribuyen a la reducción del desempleo.
 
Este cambio se debe, en parte, a la reducción de la población activa donde una de las principales razones es la emigración, que se vio especialmente exacerbada con la crisis económica y con la posterior adhesión de Lituania a la UE, con la consecuente libertad de movimiento de la población. En los años posteriores a la crisis económica de 2008-2009, la población se redujo en aproximadamente un 10%. En 2019, la tendencia se ha suavizado: cerca de 29.273 personas abandonaron el país este año, mientras que en 2018 fueron cerca de 32.206 y en 2020, 23.103. El Brexit ha hecho que el gobierno, a través de organismos públicos como Invest Lithuania, adopte medidas con la esperanza de atraer de nuevo a los lituanos afincados en el extranjero. Las medidas empiezan a dar sus frutos y en 2019, 20.412 nacionales que estaban afincados en el extranjero volvieron a Lituania. Por segmentos de edad, la tasa de desempleo muestra grandes diferencias. Los jóvenes (15-24 años) presentaron una mayor tasa en 2020 (19,6%), mientras que los adultos (25-54 años) son los que menor tasa de paro mostraron (7,4%); una diferencia significativa de 12,2 puntos porcentuales.

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PIB per capita y distribución de la renta

Lituania ha sido uno de los países de la UE que ha registrado un mayor crecimiento del PIB real per cápita en la última década, pasando de tan solo 9.050 € de PIB per cápita en términos reales en 2010 a 13.890 € en 2020 lo que le sitúa en el puesto 21 dentro de la UE.

A pesar de esta mejora, el nivel de desigualdad continúa siendo significativo, de acuerdo con el índice GINI, que en 2019 situaba a Lituania en la penúltima posición en términos de desigualdad dentro de la UE, tan solo por delante de Bulgaria (España ocupa también un mal puesto, el 23). En efecto, los niveles de desigualdad continúan siendo una de las asignaturas pendientes de la economía lituana, origen además de uno de sus principales problemas, el descenso de su población, tanto por la emigración como por el bajo índice de natalidad, lo que pone en riesgo la sostenibilidad del propio sistema. En 2019 los ingresos del 20% de la población más rica fueron 6,4 veces mayores que los del 20% de la población más pobre (índice S80/S20 de desigualdad de ingresos según Eurostat - en España 6,0). La desigualdad afecta especialmente a las personas mayores y a la población rural. El impacto que el sistema tributario y de beneficios sociales tiene sobre la lucha contra la desigualdad es mucho más reducido que en otros países de la UE, sin que la última reforma fiscal, aprobada en 2018, haya cambiado sustancialmente esta situación según se recoge en "European Semester 2020: Lithuania Country Report".

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Sector primario

El sector agrícola y ganadero en Lituania en los primeros años de independencia ha ido perdiendo su peso en beneficio de otros sectores, fundamentalmente el sector servicios, no obstante, en los últimos años la situación se ha estabilizado y la proporción del VAB generado por el sector primario (agricultura, silvicultura y pesca) respecto el total de la economía se mantiene en torno a un 3,5%. Lo que sí que se está reduciendo es la proporción de población ocupada en el sector primario debida a la mecanización y automatización de procesos y consolidación de granjas.  

Sector primario

2017

2018

2019

2020

% VAB

3,9%

3,2%

3,6%

3,7%

% Población ocupada

7,8%

7,2%

6,4%

5,7%

% Crecimiento población ocupada

-2,9%

-6,4%

-10,1%

-12,9%

Tras la independencia del país se procedió a la privatización de las tierras, creándose dos tipos de explotaciones agrícolas: las de empresas y sociedades agrarias (las llamadas farmer's farms, las compañías agrícolas que sustituyeron los antiguos koljoses, granjas colectivas de la época soviética) y los agricultores individuales. Si bien en un primer momento se crearon numerosas granjas individuales de tamaño pequeño, el número de éstas fue descendiendo con el tiempo en beneficio de las grandes sociedades agrarias, en 2005 el número total de las granjas ascendía a 253 mil, mientras que en 2016 se redujo hasta 150 mil. En 2005 el tamaño medio de una granja agrícola era de 11,1 ha, mientras que en 2016 ya de 19,6 ha y a pesar de que el segmento más numeroso sigue siendo granjas pequeñas de 2-5 ha, su número durante este periodo se ha reducido dos veces, mientras que se ha duplicado el número de granjas de tamaño superior a 50 ha que en 2016 superó 10 mil.  

Los principales cultivos son de trigo, centeno, colza, leguminosas y avena. Las tierras agrícolas cubren más del 50% de Lituania.

En cuanto a la exportación de productos agrícolas, durante el año 2020 se exportaron un total de 1.819,5 millones de €, lo que supuso el 6,3% del total de las exportaciones del país.

Las importaciones de productos agrícolas alcanzaron en el año 2020 los 853,7 millones de €. 

Por otro lado, el sector forestal tiene relevancia teniendo en cuenta que aproximadamente el 33% de la superficie del país es bosque y está orientado principalmente a la exportación a países del norte de Europa (Alemania, Holanda, Dinamarca, Letonia y Reino Unido). Los terrenos forestales se dividen en reservas (2%), ecológica (5,8%), protegida (14,9%) y comercial (77,3%). Respecto del sector pesquero, no tiene especial impacto en la economía del país.

El sector ganadero está experimentando una reducción significativa en el número de granjas, acompañada de una reducción en el número de animales. Según los datos del Centro de Información Agrícola y Negocio Rural, a enero de 2021 en Lituania hubo 635 mil de animales vacunos, 555 mil cerdos, 140 mil ovejas, 14 mil cabras, 15 mil caballos, 10.398 mil aves de corral, 74 mil conejos y 209 mil colmenas de abejas. Las empresas más relevantes del sector agrícola son Linas Agro, Kauno Grudai, Agrokoncerno Grudai, Baltic Agro, Vilniaus Paukstynas, Kaisiadoriu Paukstynas, Idavang, etc.

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Sector secundario

El sector industrial ha sufrido una completa reconversión desde la independencia del país, diversificando su composición y adaptándose a un nuevo entorno abierto a la competencia internacional, y ha conseguido mantener su peso en el VAB generado en el país. En el año 2020, el sector secundario (actividades manufactureras y construcción) supuso alrededor del 27,7% del VAB del país, y empleó a 348.500 trabajadores (el 25,4% del total).  

Sector secundario

2017

2018

2019

2020

% VAB

28,8%

28,5%

28,1%

27,7%

% Población ocupada

25,1%

25,8%

25,7%

25,4%

% Crecimiento población ocupada

-0,1%

1,0%

-3,6%

-4,6%

La industria manufacturera en 2020 generó el 17,4% del total del VAB, mientras que la construcción un 7,4%. Dentro de las actividades de manufactura o subsectores, destaca en 2019 (últimos datos disponibles del desglose por subsectores) la importancia de la industria alimentaria (20,5% del VAB generado por la industria manufacturera), la fabricación de madera (11,6%), la industria química (8,5%) y la industria textil y de prendas de vestir (6,5%).

Destaca el crecimiento, en los últimos años, del peso de las manufacturas de alto valor añadido, que atraen buena parte de la IED en el sector manufacturero lituano. La mayor parte de las compañías que se han instalado en el país en la última década se dedican a la producción de maquinaria y componentes industriales, automóviles, electrónica, etc.  Otros subsectores manufactureros de relevancia son los de materiales de construcción, plásticos, industria química y biotecnología, estos dos últimos impulsados por la creación de tres centros públicos integrados de ciencia, estudios y negocios -parques tecnológicos- diseñados para ayudar al desarrollo de la industria química y del país.
 
Lituania cuenta con competencias históricas en la producción de plástico, metal, electrónica y maquinaria. Además, posee uno de los niveles más bajos de sindicalización en la Unión Europea y ostenta el tercer puesto en cuanto al impuesto de sociedades más bajo en la región de CEE. Todo ello hace que sea muy atractivo para las empresas manufactureras que buscan donde instalarse.
 
El crecimiento interanual del sector de manufacturas es manifiesto y puede observarse tanto en el número de empresas que se han ido implantando en el país en los últimos años (126 empresas en el periodo 2010-2018) como en la cuantía promedio de capital invertido por proyecto, que se ha duplicado en 2018 con respecto al 2010 y el número de puestos de trabajo por proyecto, que se ha cuadriplicado. Junto con las empresas de origen nórdico, los fabricantes alemanes siguen siendo uno de los mayores y más influyentes grupos de inversores extranjeros que han establecido operaciones en Lituania entre 2010 y 2018. 
 
Cabe señalar que Lituania se encuentra en el Top 10 del ranking mundial “Manufacturing Risk Index 2020” realizado por Cushman & Wakefield, que examina los riesgos y costes de un país en cuanto al sector de manufacturas, por lo que es de esperar que el sector siga creciendo en los próximos años.  
 
Por regiones, el sector manufacturero está segmentado por ramas.  Así, por ejemplo, en la región de Siauliai se encuentra un clúster de producción de muebles y de textil, mientras que en la región de Vilnius se encuentran las ramas de ingeniería avanzada, sector IT, Fintech y biotecnología. Kaunas concentra empresas también de IT, además de ingeniería mecánica y eléctrica. La región de Panevezys concentra al sector de la automoción y equipos eléctricos y Klaipeda agrupa las manufacturas relacionadas con químicos, plásticos, metales e industria naval. 
 
Mención aparte requiere la industria petrolífera, que juega un papel muy importante en la balanza de energía primaria del país. Lituania no dispone de reservas de petróleo, pero cuenta con la única refinería de los países bálticos, la refinería de Mazeikiai, con una capacidad de refino anual de 10 millones de toneladas de petróleo crudo.  Lituania importó crudo por valor de aproximadamente 2.400 millones de euros en 2019, el cual es refinado en el país y posteriormente exportado en buena parte. En 2019, Lituania exportó en torno a 3.670 millones de euros en petróleo refinado (la balanza del refinado es de +1.270 millones de euros), siendo este el producto más exportado en Lituania ese mismo año.  La importancia estratégica del petróleo se comprende cuando se observa que en 2018 alrededor del 17,6% de los flujos comerciales de Lituania se debieron únicamente a este producto.
 
En este sector se encuentra la empresa más grande del país, ORLEN Lietuva AB, que pertenece al grupo polaco PKN Orlen y que opera la mencionada planta de Mažeikiai. Otras empresas relevantes son: NEO Group (fabricante de plásticos), Achema (fabricante de abonos y compuestos nitrogenados), Thermo Fisher Scientific Baltics (biotecnologías), Ignitis (producción y distribución de energía), Lifosa (producción de abonos), etc.  
 
En cuanto a la industria de la construcción, ésta ha vuelto a la senda del crecimiento tras la grave contracción en su actividad consecuencia de la crisis económica y la posterior pandemia.  La producción del sector aumentó en un 37,09% entre 2016 y 2020, mientras que el número de empresas creció en un 23,3% en el mismo período. Por otro lado, el número de empleados en la construcción ha aumentado también en un 3,8% desde 2016.
 
Si consideramos el sector de la construcción en sentido amplio, incluyendo a las actividades inmobiliarias, el número de empresas del sector ascendía a 14.393 en 2020, representando las empresas de inmobiliarias el 37,4% del total, seguidas de las empresas de construcción en sentido estricto (30,6%). Un 28,7% se corresponde con las empresas especializadas en servicios de construcción y el 3,4% restante son empresas dedicadas a actividades de ingeniería civil.
 
Respecto del comercio exterior, las exportaciones lituanas ligadas a la industria de construcción están relacionadas principalmente con los productos de la madera.

 

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Sector terciario

El sector servicios generó en 2020 el 68,6% del VAB de Lituania y el 68,9% del empleo. Dentro de los servicios, los sectores más relevantes fueron el comercio, transporte y logística y las actividades inmobiliarias (en conjunto, supusieron un 36,8% del VAB en 2020).
   

Sector terciario

2017

2018

2019

2020

% VAB

67,3%

68,3%

68,3%

68,6%

% Población ocupada

67,1%

67,0%

67,9%

68,9%

% Crecimiento población ocupada

-0,2%

1,4%

1,5%

0,1%

 
Comercio: Este sector aportó el 16,8% del VAB a la economía en el año 2019 (últimos datos disponibles). El comercio en Lituania se está concentrando en torno a grandes superficies, tendencia que se ha agudizado en los últimos años. El grupo más importante es el lituano, VP Market (Vilniaus prekyba), propietario de cadenas de tiendas de distinto tamaño y sectores bajo los nombres de Maxima, Euroapotheca, Ermitazas y el centro comercial Akropolis presente en varias ciudades de Lituania. VP Market es hoy un gran imperio con más de 527 tiendas en Lituania y con presencia en Letonia, Estonia, Bulgaria, Polonia y Suecia. Otras cadenas importantes son IKI, RIMI, Norfa y LIDL. 
 
Transporte y comunicaciones: El subsector de transportes y comunicaciones es otro de los sectores estratégicos para Lituania. La buena ubicación geoestratégica como vía de comunicación entre el este y el oeste han favorecido un gran desarrollo del transporte terrestre de mercancías. Al mismo tiempo la actividad portuaria sigue aumentando su importancia gracias a las inversiones realizadas en los últimos años. En 2019 (últimos datos disponibles), sin efectos de la pandemia, la contribución del sector de transporte y almacenamiento aumentó hasta representar el 12,8% del VAB, confirmándose como uno de los principales sectores exportadores de servicios (casi el 65% del total de exportaciones lituanas de servicios). En general, en los últimos años este sector ha experimentado un crecimiento sostenido. 
 
El sector de transporte y logística emplea alrededor de 129 mil trabajadores o el 13,4 % del empleo total en Lituania. Hoy, más de 6.200 empresas están activas en el sector de transporte y logística de Lituania, incluidos nombres globales como DSV, DHL, DB Schenker y DPD. También hay gigantes locales como Girteka Logistics, que probablemente se convierta en la primera compañía europea en poseer 10.000 camiones.
 
Turismo: Lituania resulta un destino atractivo como lugar de recreo favorecido por sus recursos naturales (bosques, parques naturales, playas y balnearios). A esto se suma el potencial de desarrollo del turismo de congresos y los viajes de negocios. El emplazamiento geoestratégico del país sitúa a Lituania en un lugar clave para el comercio entre el Este y el Oeste de Europa. Además, suele ser la puerta de entrada para aquellas empresas interesadas en los países bálticos. 
 
Del turismo extranjero entrante, cabe señalar que la cuota de turistas procedentes de Alemania es la más elevada (5,78% de los turistas que visitaron Lituania en 2019), seguida de Polonia y Rusia (4,94% y 4,87% respectivamente). Los países que cierran el Top 5 son Bielorrusia y Letonia (4,48% y 4,18% respectivamente). 
 
En 2019, la contribución directa del turismo al PIB fue del 2,88% (1.250 millones de euros). En una situación similar se encuentra el empleo en la industria; el sector da empleo directo a 51.500 trabajadores. 
 
En 2020, el panorama fue diferente debido al fuerte impacto de la pandemia en el sector y a la paralización del turismo mundial. Las cifras totales en Lituania se redujeron en un 46,0% y los turistas provinieron principalmente de países vecinos como Letonia (3,2% del total), Ucrania (2,72%) o Polonia (2,3%).
 
La Oficina de Turismo de la Embajada de España en Copenhague es la competente en materia de turismo en Lituania.

 

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Privatizaciones

El proceso de privatización en Lituania se empezó con la declaración de la independencia en el 1990 cuando el país hizo una transición de una economía planificada a una economía de libre mercado. La gran mayoría de las empresas estatales fueron privatizadas durante los primeros 10 años, aunque en ciertos sectores de más importancia para el estado (por ejemplo, telecomunicaciones, energía) las principales empresas se privatizaron durante la siguiente década. En los últimos años la privatización se centra en los bienes inmuebles que son propiedad de estado y los importes de las operaciones son relativamente bajos.

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