Estructura de la oferta

Precios (minoristas y mayoristas)

La inflación, medida por el deflactor del PIB, por su parte, está proyectada en 2,3% para 2018 frente a 2,5% para 2017. Debido a la debilidad de los precios de las materias primas y el petróleo la inflación debería mantenerse contenida en un contexto de atonía de demanda global.

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Según la DPEE el sector contribuye en torno al 4,7% del PIB, y según la ANSD el sector ocupa aproximadamente un 8,6% del gasto de los hogares. El sector está en pleno crecimiento (12% en 2016, 13% proyectado para 2017), gracias sobre todo al dinamismo del sector portuario.

La red de carreteras se puede considerar buena para los estándares de África Occidental, en 2016, la red de carreteras clasificadas en Senegal según datos de Ageroute contaba una longitud de 16.496 km (18 063 Km según el Banco Mundial), incluidos 5.956 km de carreteras pavimentadas (36%) y 10.540 km de carreteras sin pavimentar (64%). Incluye, entre otros, 3.835 km de carreteras nacionales pavimentadas y 1.940 km de carreteras nacionales sin pavimentar. En lo que respecta a la red de carreteras urbanas pavimentadas esta es de 1.097 km. El porcentaje de rutas en buen y medio estado se elevó a 77% en 2016, según el último Informe de evaluación de la política económica y social del Plan Senegal Emergente (RAC, mayo 2017 en adelante). Por su parte, el índice de accesibilidad rural (porcentaje de personas en acceso a una ruta practicable todo el año) se situó en un 70%. Las tres vías de comunicación más importantes son las que unen Dakar con Kidira (frontera con Malí); Dakar con Gambia y la región sureña de Casamance (Corredor transgambiano); y Dakar con la frontera mauritana, continuando a lo largo del río Senegal. Existe además un ambicioso plan de puesta en marcha de un hub logístico integrado en el marco del Plan Senegal Emergente (PSE) a través de partenariados público- privados. El primer proyecto de esta clase (siendo además la primera infraestructura de este tipo en PPP en todo África Subsahariana) fue la construcción del primer tramo (25 Km., Dakar-Diamniadio) de la autopista de peaje Dakar –AIBD, gestionada a través de una concesión a 30 años a la empresa francesa EIFFAGE, y financiada por el Estado senegalés, la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), Banco Mundial (BM), Banco Africano de Desarrollo (BAfD), y la propia Eiffage. El segundo tramo Diamniadio-AIBD (16,5 Km.), siguiendo el mismo modelo, está puesto en servicio desde enero 2017. El otro tramo finalizado en 2016 ha sido AIBD- Sindia, estando en construcción además AIBD-Thiès; AIBD-Mbour y Thies-Touba (113 Km), en los tres casos por empresas chinas.

Por lo que respecta a la red ferroviaria, destaca la actual reorganización de la línea Dakar y Bamako, tras la retirada de la concesión a TRANSRAIL, retomada por ambos gobiernos con la creación de una nueva estructura: DAKAR-BAMAKO-FERROVIAIRE (DBF). El proyecto goza de gran interés para muchos operadores económicos (muy especialmente en el sector de la minería). Diversos actores (BM, UE) están buscando formas de relanzar el proyecto con iniciativas público-privadas. Por el momento, el gobierno está lanzando licitaciones parciales para cubrir los tramos más urgentes: en 2016 ha sido la línea Dakar-Tambacounda, así como la construcción de un puerto seco en Tambacounda. En cualquier caso, el proyecto por el que ha mostrado más interés el gobierno es el Tren Express Regional (TER), que deberá unir Dakar con nuevo el Aeropuerto Internacional Blaise Diagne (AIBD) a través de 57 Km. de vía. El proyecto ha sido adjudicado a empresas francesas (Alstom, Engie, Eiffage y Thales) y comenzó las obras en diciembre 2016 Se financia entre la BAD (alrededor de 182 M €) y la AFD y la BID (unos 200 M € cada uno). El tesoro francés también financia algunos de los componentes del proyecto, como el material rolante. Las fechas previstas de realización del proyecto son entre 2018 y 2019 y cuenta con un coste estimado superior a los 600 M€ en su primera fase de construcción.

Entrando en el transporte marítimo, el Puerto Autónomo de Dakar (aumento del tráfico de 12M Tn en 2012 a 17 M Tn en 2016) es, junto al de Lagos y Abijan, uno de los más importantes de la región de África Occidental. Es explotado entre otras por Bolloré (tráfico rodado); Dubai Port (contenedores) y Necotrans (granel). Otros puertos secundarios de Senegal son Ziguinchor (2º puerto de Senegal), Kaolack y Saint Louis. Por otra parte, Senegal cuenta con tres ríos navegables: el Senegal, el rio Saloum y el río Casamance. Es líder en el corredor maliense, con 70% del tráfico de contenedores y 60% convencional.

En materia de tráfico aéreo, Senegal cuenta con 15 aeropuertos, de los cuales 4 son internacionales (Dakar, San Luís, Ziguinchor y Cap Skirring). El Aeropuerto Internacional Léopold Sédar Senghor de Dakar tenía capacidad para 1,8 millones de pasajeros anuales y 30.000 Tm. de carga. En 2007, se inició la construcción del nuevo Aeropuerto Internacional Blaise Diagne (en Ndiass, a 47 Km de Dakar), que pretende duplicar el actual número de pasajeros. Sus obras terminaron al final de 2017, pudiendo encontrarse operativo a finales de ese mismo año, cuando se hizo efectiva la transferencia de todos los vuelos desde el aeropuerto Dakar Léopold Sédar Senghor al aeropuerto Dakar Blaise Diagne. Es uno de los aeropuertos más dinámicos del continente africano y de los de principal rango en número de viajeros de entre los países de la UEMOA. Tras la crisis de la última compañía aérea nacional, la nueva Air Senegal S.A. deberá iniciar sus actividades a principios de este año.

La economía digital tuvo una participación en el PIB en 2016 de 8,7% (RAC, mayo 2017), con un índice de desarrollo de las telecomunicaciones del 2,53 (frente a 2,41 en 2015), lo que sitúa a Senegal en el país nº 15 del ranking africano según los últimos datos de la Union internacional de Telecomunicaciones. Según los últimos datos del Ministerio de telecomunicaciones (RAC, mayo 2017), la tasa de penetración de internet se situó en 58,06% frente a los 58,79% del trimestre anterior. El número de líneas móvil es de 15.281.488 líneas en 2017, con una tasa de penetración de 103,25%. Por su parte, la tasa de penetración del fijo continúa a la baja, aunque ha aumentado levemente (1,95% en 2017 frente a 1,93% en 2016). Según el último informe de la autoridad reguladora recogidos en el informe DUE 2017 (2º semestre de 2016), los principales proveedores son Orange (SONATEL; 55% en el sector del móvil en 2º semestre 2016 y 97,1% de las líneas fijas), Tigo (MILICOM INTERNATIONAL CELLULAR; 23%), Expresso (SUDATEL, 22% móvil y 2,9% fijo). SONATEL, lider del sector, es propiedad de France Telecom (42%), el Estado senegalés (27%), el personal (6%); siendo el 25% capital flotante. Una de las principales debilidades del sector radica, en cualquier caso, en el desigual reparto de las infraestructuras en el territorio. En 2016 el país ha puesto en marcha la Estrategia Digital 2025, cuyo objetivo es situarse en el TOP 5 africano en economía digital. Los diferentes proyectos previstos en la estrategia tienen un coste aproximado de 2.000 M€, entre los que destacan la actualización del código de telecomunicaciones; reforzar la implicación de las comunidades locales en el desarrollo digital y la puesta en marcha de la Plataforma de Tecnologías Digitales, la llamada “villa digital” de Diamandio, parcialmente financiada por la BAD, cuyo objetivo es transformar a Senegal en una plataforma digital para el desarrollo de las TICs en la región.

La energía es uno de los sectores más ineficientes de la economía senegalesa, si bien el coste del mix energético mantiene una tendencia a la baja (69,79 FCFA/Kwh en 2015 frente a 45,17 FCFA/Kwh en 2016) gracias a la reducción de los precios del petróleo (que ha permitido eliminar toralmente las subvenciones en 2016), el aumento de capacidad instalada (la capacidad de generación de energía eléctrica instalada ha pasado de 898MW en 2015 a 1168 MW en 2016, RAC mayo 2017) y las importaciones de Mauritania (40MW). En cualquier caso, el coste del plan de reestructuración del sector energético se estima en 304,9 M € entre 2016-2018, sea un 2,4% PIB, y se apoya técnica y financieramente en la BAD y el BM. El sub sector habría crecido en 2016 un 7,5%.

Actualmente la tasa de penetración de electricidad es del 61%, entre un 85%-90% en zonas urbanas y un 33,2 % en zonas rurales en 2016 (RAC mayo 2017). Las fuentes de energía son principalmente el petróleo (abastece un 89,2% en capacidad instalada y un 88,2% de la energía eléctrica producida en 2014, último dato disponible), quedando la parte restante dividida entre hidráulica (en torno a un 9% y un 10% respectivamente de forma aproximada), y correspondiendo la parte residual a gas, si bien esta parte se espera pueda incrementarse en el corto plazo con las infraestructuras actualmente en curso para la importación de gas de Mauritania.

La producción total de electricidad se situó en 2017 en 3.284.884 MWH (variación de un 9,7% respecto al periodo anterior), de los cuales un 59% fueron producidos directamente por SENELEC. En 2016 se ha finalizado y puesto en marcha la central de Taiba Hdiane de 70 MW (estando en marcha una ampliación de la misma de 53MW), y la central de Cap de Biches, con 53 MW adicionales (y una extensión en curso de 32 MW más).  La estrategia del gobierno pasa por priorizar el carbón y las renovables, cuya presencia a día de hoy es aún reducida (se persigue que estas generen un 20% del mix energético en 2017). En 2016 se han inaugurado las centrales solares de Bokhol (20 MW, la más grande de África del Oeste) y Malicouda (11MW), lo que serían las 2 primeras de las 11 centrales fotovoltaicas programadas. Si unimos el proyecto eólico en curso de Taiba Ndiaya (de 3* 50 MW) -en curso- supone un aumento de la capacidad instalada de alrededor de 270 MW entre 2016 y mediados de 2017.  Adicionalmente, en 2016 han sido lanzados nuevos proyectos solares en régimen de PPP y con el apoyo técnico y financiero de IFC (Grupo BM).

En lo que se refiere a la electrificación rural, el país está dividido en 10 concesiones a operadores privados, de las cuales 10 están atribuidas y 4 pendientes. El subsector presenta numerosos problemas, destacando el desequilibrio financiero de las empresas concesionarias (lo que limita la capacidad de inversión del sector) y la falta de capacidad de la Agencia de electrificación rural (ASER). Recientemente se ha lanzado un nuevo Programa Nacional de Urgencia de electrificación valorado en alrededor, de 350 M €, y que trata de alcanzar el objetivo intermedio de electrificación de 60% en 2017, con un mínimo de 30% en todos los departamentos, bajo la óptica de garantizar el acceso universal en 2025.

En materia de producción de hidrocarburos propiamente dicha, el país no es aun productor de petróleo, y las importaciones suponen en torno a 10% de su PIB. En 2014 contaba con 18 bloques (10 off shore- 8 on shore) en su mayoría en exploración y solo uno en producción de gas. Las actividades de importación petrolera en bruto permiten que la refinería (Joint venture entre Total, Shell y la empresa pública PETROSEN), garantice alrededor del 60% de las necesidades del país. Recientemente se han descubierto importantes yacimientos de petróleo y gas que podrán cambiar el panorama: por un lado, la norteamericana Kosmoss ha encontrado importantes yacimientos de gas entre Senegal y Mauritania (Grand Tortue), unos 700.000 M de m3 de gas, lo que sería el yacimiento de gas más importante de África del Oeste). Komoss, aliada con BP, prevén la puesta en marcha de una planta de gas licuado en 2022, con una producción de 227.000 m3 / 30 años. La compañía estima que el gas podrá contribuir en 27.000 M€ al PIB de cada uno de los dos países. Con respecto al petróleo, los descubrimientos offshore han sido de la británica Cairn Energy, quien a su vez se ha aliado con la francesa Total. Las estimaciones son de 473 M de barriles a partir de 2021 (de 100.000 a 120.000 barriles /día). Por su parte, la china CNOOC se ha posicionado en la frontera de Guinea Bissau.

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

Según la última Encuesta Nacional de Empleo elaborada por la ANSD (datos del cuarto trimestre 2017), la tasa de actividad se sitúa en 57,4%, y la tasa de ocupación, incluyendo asimismo el trabajo familiar, es de 34,1%, 53,1% en el medio urbano y 61,9% en el medio rural.

Aproximadamente un 30,4% de los trabajadores ocupados lo haría con un empleo asalariado, destacando la enseñanza (12,3%); industria (11,4%); construcción (10,9%). El salario medio es de 186.710 FCFA (284,63 €). Por su parte, el 69,6% de la población ocupada lo haría por cuenta propia, casi un 42,5% de los mismos en comercio reparación de automóviles, y un 27,2% en agricultura o pesca.

La tasa de desempleo se situaría en 10,8% (16,5% entre las mujeres y 5,9% entre los hombres). El paro es mayor también en las zonas urbanas (13,8) que en las zonas rurales (7,6%).La mayor incidencia de paro es entre 15- 34 años (60,3%) y en formación universitaria (19,9%).

Por otra parte, hay que considerar a Senegal como un país de alta emigración. Según la última estimación nacional (Recensement Général de la Population, de l’Habitat de l’Agriculture et de l’Elevage; RGPHAE 2013), se estima en torno a 165.000 senegaleses emigrados entre 2008-2012, un 44,5% de los mismos establecidos en Europa y un 27,5% en África del Oeste. Según la ONU, el número de senegaleses establecidos en el exterior era de 533.000 personas en 2013, si bien la diáspora senegalesa se estima en torno a 2,5 -3 millones de personas (Rapport économique et commérciale DUE 2016 -2017). 

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PIB per capita y distribución de la renta

El PIB per cápita estimado es de 1080 USD en 2018 (datos FMI, WEO octubre 2017) 2830 USD si consideramos el PIB pc en términos de paridad de poder adquisitivo.

El 46,7% de la población vive por debajo del umbral de pobreza según la ANSD, en su última Encuesta de Seguimiento de la Pobreza en Senegal (2011, publicada en mayo 2013), con un gasto medio por persona /día estimado en 780 FCFA (1,20 €). 

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Sector primario

 

Según los últimos datos publicados por la Dirección de Previsiones y de Estudios Económicos del Ministerio de Economía y Finanzas (noviembre 2017), el sector primario supuso en 2017 un 18,1% del PIB, de los cuales 9,9% corresponderían al sector agrícola (y sólo 2% a la agricultura de exportación), 3,9% la ganadería, 1,8% la pesca, 0,5% la silvicultura y un 2,0% a las actividades de extracción. Se espera que la actividad en este sector se mantenga dinámica, con un crecimiento esperado del 7,4%, sufriendo una ligera desaceleración en comparación con el año 2016 (+7,9%). Esta buena dinámica en el sector primario se vincularía principalmente con el desempeño en el subsector agrícola y actividades relacionadas, ganadería y actividades mineras. Por su parte, los subsectores de pesca y silvicultura se espera que crezcan con relativa debilidad..

La FAO estima que la superficie cultivable de Senegal supera los 3,8 M Ha (equivalente al 19% de la superficie del país), de las que, como media, se cultivan 2,4 millones de Ha (63%). Las explotaciones agrícolas industriales de cierto tamaño son escasas y se limitan al cacahuete (Senegal es el 2º exportador en África del oeste después de Nigeria, con alrededor de 991 427 Tn en 2016), el azúcar, el algodón y, en menor medida, el tomate industrial. Por su parte, el sector de frutas y hortalizas (alrededor de 1 206 810 Tn, en 2016), se mantiene orientado fundamentalmente a satisfacer la demanda interna, que absorbe el 92% del total de la producción (en 2016 se exportaron 91106 Tn).  Sin embargo, se está prestando cada vez más atención al potencial exportador en este sector, especialmente en lo que concierne a las frutas y verduras de fuera de temporada, concretamente en la cuenca del río Senegal.

Entre los cultivos de cereales (producción de 2 124 668 Tn en 2016, 1,3% menos que en 2015 y muy por debajo del objetivo de 2 541 000 Tn) destacan el mijo y sorgo (alrededor de 39% de la producción total) y el maíz como cultivos de secano, y el arroz como cultivo de irrigación. En este sentido, se prevé una intensificación de las cuencas agrícolas irrigadas, en el marco de garantizar la seguridad alimentaria, y muy especialmente la autosuficiencia de arroz en 2017, habiéndose situado la producción de arroz paddy (no transformado) en 2016 en las 945 617 Tn (lo que supondría un 4,3% más que en la campaña anterior, pero lejos aún del objetivo de autosuficiencia de arroz y producción de 1,6 M Tn para la campaña 2017/18).

Para todos estos datos es preciso matizar en cualquier caso que, entre los profesionales y analistas, existe una opinión generalizada de la falta de veracidad de las cifras estadísticas agrícolas, lo que a veces es corroborado también por las discrepancias estadísticas entre la ANSD y el Ministerio de agricultura y equipamiento rural.

En relación con el sector de la agricultura y sus actividades anexas, la actividad se proyecta en un 10,4%, en relación con la implementación continua del Programa de Aceleración Agrícola Senegalesa (PRACAS), para el que el año 2017 es un punto de referencia fundamental en términos de alcanzar los objetivos establecidos por el programa. Este programa se enfoca en sectores prioritarios como el arroz, la cebolla, la patata, el cacahuete y otros productos hortícolas fuera de temporada. En 2017, el objetivo de este programa fue lograr la autosuficiencia, especialmente en arroz, cebolla y patata, y generar un buen impulso de la producción de cacahuete y productos hortícolas, con el fin de impactar positivamente en la balanza comercial.

La ganadería y la caza ocupan el 2º lugar en creación de valor añadido en el sector primario. Se espera un alza del 5,9% en el año 2017 respecto al 5,8% en 2016, este ligero aumento se debe especialmente al aumento en la producción de leche, huevos y aves de corral pero también por la positiva evolución de la ganadería. Las principales cabañas son de bovino, caprino y ovino. La producción avícola se beneficia todavía de la prohibición de importación de carnes de ave, decretada en 2005 con motivo de la gripe aviar, y ha permitido el desarrollo de la avicultura industrial, alrededor del 64% de la producción total) con una demanda estimada de 615 millones de unidades para el consumo. Por su parte, la producción lechera resulta insuficiente para cubrir la demanda (53% en 2016), por lo que la importación de leche en polvo es imprescindible para la elaboración de productos lácteos. Al ser esta producción la más castigada por la competencia de los productos importados, el Gobierno está apostando por mejorar la raza bovina, con programas de inseminación artificial para aumentar la producción de leche.

Por último, la importancia de la pesca radica en gran parte de variables, y en especial su fuerte peso social: supone aproximadamente ¾ del consumo de proteínas de origen animal y emplea alrededor de 600.000 personas. Fue el primer sector de exportación en 2016 (14,6%). La pesca artesanal (con alrededor de 20.000 piraguas registradas) supone alrededor del 90% de las descargas (397 871 Tn en 2016), y más del 60% del abastecimiento de las compañías de exportación. El sector industrial está compuesto por alrededor de 100 navíos (menos del 10% de la captura total), pertenecientes en su mayor parte a sociedades mixtas de capitales europeos-con fuerte presencia española-, chinos y coreanos. Las banderas extranjeras (europeas y cabo verdiana) solo suponen un 1% -2% de las capturas totales. El sector está entrando en una profunda crisis debido a la sobreexplotación de la pesca artesanal (acceso libre al recurso; no aplicación de la restricción efectiva a la construcción de nuevas piraguas; débil supervisión de las reglamentaciones existentes).  A ello se une el peso importante también de la pesca ilegal, no declarada, que introduce un nuevo elemento de presión sobre el recurso, tanto desde el punto de vista cuantitativo como por la utilización de técnicas no autorizadas. Según un estudio de USAID de 2013, la pesca ilegal causaría a Senegal pérdidas anuales en torno a 2% de su PIB (alrededor de 230 M€). El nuevo código pesquero promulgado en julio 2015 ha sido un importante avance para el sector, tanto desde el punto de vista de las prácticas de pesca como de la lucha contra la pesca ilegal, si bien ha perdido gran parte de su credibilidad al introducir una excepción para que los barcos senegaleses incluyan inspectores oficiales. Se espera que el subsector sufra una fuerte ralentización  después de la recuperación registrada en los años 2015 y 2016

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Sector secundario

La economía senegalesa se caracteriza por una base enormemente estrecha de producción. En 2016, el peso del sector secundario fue del 19,0% PIB, donde destaca el sector construcción (2,3%), la industria agroalimentaria (4,1%) y electricidad- agua y gas (2%) y las actividades extractivas (2,2%). Se ha registrado un crecimiento agregado del sector en un 5.9% en 2017 frente al 4.8% del año anterior, gracias al buen comportamiento, especialmente en los subsectores de la fabricación de productos agroalimentarios, materiales de construcción, refinación y fabricación de productos químicos, así como aserrado y cepillado de madera, combinado con la construcción de obras públicas y energía. El sector debería contribuir con un 1,2% al crecimiento del PIB real en comparación con el 1,0% en 2016.

Según últimos datos del “Centre Unique de Collecte de l’Information”, publicados en noviembre 2016, el parque industrial (incluyendo en este también la industria minera) estaba constituido, en el año 2015, por 1 508 empresas, un 12,3% del total de empresas registradas en el país. La mayor parte pertenecen a la industria alimentaria (45%) o manufacturera (36%), 12% para la industria química y 36% para la industria extractiva (DPEE). Un 92,5% de las empresas son PYMES y el 91% de las mismas están registradas en Dakar.

En la actividad extractiva destacan los yacimientos de fosfatos, calcáreos, atapulgita y también oro, hierro, mármol, turba, zircón y titanio. Según el último estudio de ITIE 2015 (Iniciativa para la transparencia de la industria extractiva en Senegal), habría concedidos alrededor 181 títulos, destacando 18 concesiones mineras; 99 permisos de investigación y 15 permisos de explotación de pequeña mina. En 2016 se promulgó el nuevo código minero, que -aunque fuertemente criticado por el sector por romper el marco de estabilidad fiscal- introduce importantes modificaciones en torno a la duración de los permisos de investigación, el cuidado del medio ambiente y el refuerzo del control.

En general, el sector industrial es poco competitivo y -salvo en la actividad minera- con escasa proyección exportadora. Entre los factores explicativos se encuentra el alto coste energético (ver 2.2), el débil clima de negocios existente (lo que explica la débil atracción de IDE del país) y la falta de una política industrial real. El PSE coloca la industria como uno de los motores del crecimiento, con especial atención a las industrias extractivas. Uno de los elementos más importantes en este ámbito es el desarrollo de suelo industrial y zonas económicas especiales, bajo la estrategia de “un país- dos sistemas”, donde destaca la Plataforma Industrial Integrada de Diamandio (P2ID) y la nueva ZEE junto al nuevo aeropuerto, construido como zona franca industrial y bajo la tutela del APIX.

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Sector terciario

Por último, el sector terciario sería el principal creador de riqueza, con un peso en el 2017 de 62,9% PIB. Destacan como principales subsectores el comercio (11,7%), transportes (3,9%) y telecomunicaciones (5,1%), sector público (5,2%) y actividad inmobiliaria (8,6%), donde destaca la actividad de las empresas públicas SICAP y la SNHLM en la actividad de la vivienda social.

Aunque su contribución al PIB es mucho mayor que la del sector primario, el efecto es inverso en términos de empleo (22% del terciario frente al 45% del sector primario, según datos del BM, 2015). La tasa de crecimiento en 2016 se situó en 6,6%.

El mantenimiento del dinamismo del sector estaría impulsado principalmente por el buen desempeño de los servicios comerciales, de transporte, alojamiento y alimentación, servicios financieros, servicios de información y comunicación y actividades inmobiliarias. Se espera que su contribución al crecimiento del PIB real se sitúe en el 3,2%, el mismo nivel que el año anterior.

Mención especial merece el sector financiero que, si bien está experimentando un importante crecimiento gracias al Plan Senegal Emergente, continúa siendo un sector limitativo para el desarrollo de la economía senegalesa, por las dificultades de acceso al crédito. La tasa de financiación de la economía senegalesa no llego al 35% del PIB y la tasa de bancarización fue de 17,94% en 2015. El sector conoce una fuerte concentración: de 27 establecimientos de crédito registrados a 31 12 2015, 4 de ellos concentraban el 60% de los activos: CEBAO (Grupo Attijariwaffa Bank), SGBS (Société Générale); ECOBANK y BICIS (BNP- Paribas). La cifra de bancarización es muy baja (18,3% en 2016) frente a una media de 25% en los países emergentes (RAC, mayo 2017). Las estimaciones sitúan la negativa al crédito bancario en un 80% (DUE, 2017), esencialmente a PYMES.

En lo que se refiere al sector de microfinanzas, a junio de 2017 se contaba con 208 instituciones y más de 2 millones de cliente, lo que supone una tasa de penetración de 16,9%. Una vez más existe una fuerte tasa de concentración: las 6 principales redes concentran alrededor del 90% de los clientes. 

 

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  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex