Estructura de la oferta

Precios (minoristas y mayoristas)

La inflación, medida por el deflactor del PIB, por su parte, está proyectada en 2,3% para 2019 frente al 1.8% estimado para 2018 por el FMI. Para el BCEAO la inflación de 2018 sería del 1.8%. El FMI prevé que la inflación seguirá en torno al 2% hasta 2023 mientras que el Economist Intelligence Unit cree que en 2022 y 2023 aumentará por encima de esa cota debido a la aceleración que provocará en la demanda el inicio de la explotación de los yacimientos de hidrocarburos.
Durante el primer trimestre de 2019, la economía senegalesa ha registrado una ganancia de competitividad-precio del 3% respecto a sus principales socios comerciales. Este resultado traduce los efectos de una depreciación del franco CFA (-1,4%) y de un diferencial de inflación favorable (-1,6%). Este diferencial ha reforzado esa competitividad/precio frente a los principales socios miembros de la zona Euro, y de modo contrario con aquellos de la UEMOA por un diferencial desfavorable.

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Según la DPEE, la inversión medida en términos de Formación Bruta de Capital Fijo tiene una perspectiva de crecimiento de 17,7% ligada a la orientación favorable de sus componentes de inversión pública (+9,5%) y privada (+21,2%). La inversión pública seguirá evolucionando a través de la ejecución de grandes proyectos de infraestructuras de última generación, como el TER, proyectos de carreteras e infraestructuras en medio rural, además del nuevo compact del Millenium Challenge Corporation cuyo objetivo esencial es la mejora de la oferta energética. El sector contribuye en torno al 4,7% del PIB, y según la ANSD el sector ocupa aproximadamente un 8,6% del gasto de los hogares. El sector está en pleno crecimiento (12% en 2016, 13% proyectado para 2017), gracias sobre todo al dinamismo del sector portuario.
Transporte
La red de carreteras se puede considerar buena para los estándares de África Occidental, en 2017, la red de carreteras clasificadas en Senegal según datos de Ageroute contaba una longitud de 16.496 km (18 063 Km según el Banco Mundial), incluidos 5.956 km de carreteras pavimentadas (36%) y 10.540 km de carreteras sin pavimentar (64%). Incluye, entre otros, 3.835 km de carreteras nacionales pavimentadas y 1.940 km de carreteras nacionales sin pavimentar. En lo que respecta a la red de carreteras urbanas pavimentadas esta es de 1.097 km. El porcentaje de rutas en buen y medio estado se elevó a 77% en 2016, según el último Informe de evaluación de la política económica y social del Plan Senegal Emergente (RAC, mayo 2017 en adelante). Por su parte, el índice de accesibilidad rural (porcentaje de personas en acceso a una ruta practicable todo el año) se situó en un 70%. Las tres vías de comunicación más importantes son las que unen Dakar con Kidira (frontera con Malí); Dakar con Gambia (Puente transgambiano) y la región sureña de Casamance (Corredor transgambiano); y Dakar con la frontera mauritana, continuando a lo largo del río Senegal (puente de Rosso). Existe además un ambicioso plan de puesta en marcha de un hub logístico integrado en el marco del Plan Senegal Emergente (PSE) a través de partenariados público- privados. El primer proyecto de esta clase (siendo además la primera infraestructura de este tipo en PPP en todo África Subsahariana) fue la construcción del primer tramo (25 Km., Dakar-Diamniadio) de la autopista de peaje Dakar –AIBD, gestionada a través de una concesión a 30 años a la empresa francesa EIFFAGE, y financiada por el Estado senegalés, la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), Banco Mundial (BM), Banco Africano de Desarrollo (BAfD), y la propia Eiffage. El segundo tramo Diamniadio-AIBD (16,5 Km.), siguiendo el mismo modelo, está puesto en servicio desde enero 2017. El otro tramo finalizado en 2016 ha sido AIBD- Sindia, y los tramos AIBD-Thiès; AIBD-Mbour y Thies-Touba (113 Km), construidas por empresas chinas, han sido inauguradas entre finales de 2018 y enero de 2019.
Por lo que respecta a la red ferroviaria, el país cuenta con tan solo dos líneas (vía métrica) que suman 906 km, de las cuales una es inoperativa (Dakar-Saint Louis). La segunda línea es Dakar-Bamako un corredor cuya rehabilitación está impulsada por el Banco Mundial tras la retirada de la concesión a TRANSRAIL, retomada por ambos gobiernos con la creación de una nueva estructura: DAKAR-BAMAKO-FERROVIAIRE (DBF). La extensión del proyecto es de 1.355km (714Km en Senegal) y se espera conseguir una velocidad de 100km/h (transporte pasajeros) y 80km/h (mercancías). El montante total del proyecto se estima en 380 millones de USD (326 millones de €), siendo 230 millones de USD de material rodante. El proyecto goza de gran interés para muchos operadores económicos (muy especialmente en el sector de la minería). Diversos actores (BM, UE) están buscando formas de relanzar el proyecto con iniciativas público-privadas. Por el momento, el gobierno está lanzando licitaciones parciales para cubrir los tramos más urgentes: en 2016 ha sido la línea Dakar-Tambacounda, así como la construcción de un puerto seco en Tambacounda. En cualquier caso, el proyecto por el que ha mostrado más interés el gobierno es el Tren Express Regional (TER), que deberá unir Dakar con nuevo el Aeropuerto Internacional Blaise Diagne (AIBD) a través de 57 Km. de vía. El proyecto ha sido adjudicado a empresas francesas (Alstom, Engie, Eiffage y Thales) y Se financia entre la BAD (alrededor de 182 M €) y la AFD y la BID (unos 200 M € cada uno). . Las obras de construcción comenzaron en diciembre 2016 y la inauguración oficial tuvo lugar en enero de 2019, aunque la puesta en funcionamiento aún no es efectiva. El tesoro francés también financia algunos de los componentes del proyecto, como el material rodante. Las fechas previstas de realización del proyecto son entre 2018 y 2019 y cuenta con un coste estimado superior a los 600 M€ en su primera fase de construcción.
Con un litoral de 718 km, Senegal está dotado de uno de los principales puertos de la subregión: el PAD. Debido a su excelente ubicación, el Puerto Autónomo de Dakar (PAD) es, junto al de Lagos y Abijan, uno de los más importantes de la región de África Occidental y ocupa una posición estratégica en la intersección de líneas marítimas que unen los diferentes continentes. Es explotado entre otras por Bolloré (tráfico rodado); Dubai Port (contenedores) y Necotrans (granel).En la actualidad existen multitud de conexiones con diferentes puertos del mundo, tanto europeos y africanos como asiáticos y americanos. El PAD, que concentra más del 90% del comercio exterior de Senegal se configura además como puerta de entrada de mercancías a países de la subregión, muy particularmente a Malí.
Otros puertos secundarios de Senegal son Ziguinchor (2º puerto de Senegal), Kaolack y Saint Louis. Por otra parte, Senegal cuenta con tres ríos navegables: el Senegal, el rio Saloum y el río Casamance. Es líder en el corredor maliense, con 70% del tráfico de contenedores y 60% convencional.
Senegal es el segundo hub aéreo después de Nigeria en la región de África del Oeste. La red aeroportuaria de Senegal cuenta actualmente con un aeropuerto internacional, el aeropuerto Blaise Diagne (AIBB) y otros aeropuertos regionales como el de Ziguinchor, Cap Skirring (estacional: octubre-mayo) o el de Tambacounda (estacional: diciembre-marzo) Desde diciembre de 2017 está operativo el aeropuerto Blaise Diagne (AIBB), situado a 47 km de Dakar, en la zona de Ndiass, próxima a la región turística de Mbour-Sally, que había empezado a construirse 10 años antes con el objetivo de resolver los problemas de saturación y lentitud del aeropuerto anterior. En 2017 se registraron un total de 2.061.702 pasajeros y las personas en tránsito representaron un 7,1%. La compañía aérea nacional, Air Senegal, retomó su actividad en 2018.
Telecomunicaciones
La economía digital tuvo una participación en el PIB en 2016 de 8,7% (RAC, mayo 2017), con un índice de desarrollo de las telecomunicaciones del 2,53 (frente a 2,41 en 2015), lo que sitúa a Senegal en el país nº 15 del ranking africano según los últimos datos de la Union internacional de Telecomunicaciones. Según los últimos datos del Ministerio de telecomunicaciones (RAC, mayo 2017), la tasa de penetración de internet se situó en 58,06% frente a los 58,79% del trimestre anterior. El número de líneas móvil es de 15.281.488 líneas en 2017, con una tasa de penetración de 103,25%. Por su parte, la tasa de penetración del fijo continúa a la baja, aunque ha aumentado levemente (1,95% en 2017 frente a 1,93% en 2016). Según el último informe de la autoridad reguladora recogidos en el informe DUE 2017 (2º semestre de 2016), los principales proveedores son Orange (SONATEL; 55% en el sector del móvil en 2º semestre 2016 y 97,1% de las líneas fijas), Tigo (MILICOM INTERNATIONAL CELLULAR; 23%), Expresso (SUDATEL, 22% móvil y 2,9% fijo). SONATEL, líder del sector, es propiedad de France Telecom (42%), el Estado senegalés (27%), el personal (6%); siendo el 25% capital flotante. Una de las principales debilidades del sector radica, en cualquier caso, en el desigual reparto de las infraestructuras en el territorio. En 2016 el país ha puesto en marcha la Estrategia Digital 2025, cuyo objetivo es situarse en el TOP 5 africano en economía digital. Los diferentes proyectos previstos en la estrategia tienen un coste aproximado de 2.000 M€, entre los que destacan la actualización del código de telecomunicaciones; reforzar la implicación de las comunidades locales en el desarrollo digital y la puesta en marcha de la Plataforma de Tecnologías Digitales, la llamada “villa digital” de Diamandio, parcialmente financiada por la BAD, cuyo objetivo es transformar a Senegal en una plataforma digital para el desarrollo de las TICs en la región.

Energía
La energía es uno de los sectores más ineficientes de la economía senegalesa, si bien el mix energético ha aumentado la producción y reducido el precio en un 10% gracias a la reducción de los precios del petróleo (que permitió eliminar totalmente las subvenciones en 2016 aunque ahora es una de las principales causas del déficit fiscal). Las diferentes inversiones y reformas han doblado la capacidad instalada que ha llegado hasta 1.250 M W en 2018. el aumento de capacidad instalada y las importaciones de Mauritania (20MW). En cualquier caso, el coste del plan de reestructuración del sector energético se estima en 304,9 M € entre 2016-2018, sea un 2,4% PIB, y se apoya técnica y financieramente en la BAD y el BM. Según los últimos datos disponibles, el sub sector habría crecido en 2016 un 7,5%.
Destaca la nueva regulación del sector eléctrico que ofrece posibilidades de inversión con la implantación de nuevas centrales de producción (carbón, renovables, ciclo combinado) y la explotación de las áreas de electrificación rural a través del Programa Nacional de Electrificación Rural (PNER) que pretende cubrir un 60% de las zonas rurales.
Por otro lado, el nuevo Compact de cooperación del Millenium Challenge Corporation (MCC) con una financiación de 550 Millones de USD a partir de 2020 pretende modernizar y fortalecer las redes de transmisión de energía, mejorar el acceso a la electricidad en el medio rural y periurbano y desarrollar las capacidades y entornos de habilitación del sector eléctrico.
Actualmente la tasa de penetración de electricidad es del 61%, entre un 85%-90% en zonas urbanas y un 30,4 % en zonas rurales en 2016 (Senelec 2017). Las fuentes de energía son principalmente el petróleo (abastece un 74,78% en capacidad instalada y un 88,2% de la energía eléctrica producida en 2017, último dato disponible), solar (9,70%), térmica a vapor (8,36%) e hidráulica (7,18%).
La producción total de electricidad se situó en 2017 en 3.284.884 MWH (variación de un 9,7% respecto al periodo anterior), de los cuales un 59% fueron producidos directamente por SENELEC. En 2016 se ha finalizado y puesto en marcha la central de Taiba Hdiane de 70 MW (estando en marcha una ampliación de la misma de 53MW), y la central de Cap de Biches, con 53 MW adicionales (y una extensión en curso de 32 MW más). La estrategia del gobierno pasa por priorizar el carbón y las renovables, cuya presencia a día de hoy es aún reducida (se persigue que estas generen un 20% del mix energético en 2017). En 2016 se han inaugurado las centrales solares de Bokhol (20 MW, la más grande de África del Oeste) y Malicouda (11MW), lo que serían las 2 primeras de las 11 centrales fotovoltaicas programadas. Si unimos el proyecto eólico en curso de Taiba Ndiaya (de 150 MW) -en curso- supone un aumento de la capacidad instalada de alrededor de 270 MW entre 2016 y mediados de 2017. Adicionalmente, en 2016 han sido lanzados nuevos proyectos solares en régimen de PPP y con el apoyo técnico y financiero de IFC (Grupo BM).
En lo que se refiere a la electrificación rural, el país está dividido en 10 concesiones a operadores privados, de las cuales 10 están atribuidas y 4 pendientes. El subsector presenta numerosos problemas, destacando el desequilibrio financiero de las empresas concesionarias (lo que limita la capacidad de inversión del sector) y la falta de capacidad de la Agencia de electrificación rural (ASER). Respecto a esta entidad, queda por ver si la renovación de su cúpula mejora la capacidad de gestión. Recientemente se ha lanzado un nuevo Programa Nacional de Urgencia de electrificación valorado en alrededor, de 350 M €, y que trata de alcanzar el objetivo intermedio de electrificación de 60% en 2017, con un mínimo de 30% en todos los departamentos, bajo la óptica de garantizar el acceso universal en 2025.
En materia de producción de hidrocarburos propiamente dicha, el país no es aun productor de petróleo, y las importaciones suponen en torno a 10% de su PIB. En 2014 contaba con 18 bloques (10 off shore- 8 on shore) en su mayoría en exploración y solo uno en producción de gas. Las actividades de importación petrolera en bruto permiten que la refinería (Joint venture entre Total, Shell y la empresa pública PETROSEN), garantice alrededor del 60% de las necesidades del país. Recientemente se han descubierto importantes yacimientos de petróleo y gas que podrán cambiar el panorama:
- Gas: En diciembre de 2016, BP firmó un acuerdo con Kosmos Energy en Mauritania y Senegal para adquirir una importante participación, incluida la operación, en los bloques de exploración de Kosmos en Mauritania y Senegal. Se trata del proyecto Grand Tortue / Ahmeyim (GTA), campo transfronterizo offshore situado a 120 km de las costas senegalo-mauritanas, a unos 2.800 metros de profundidad, y del que se estima que tiene unas reservas de alrededor de 20 TCF. El desarrollo y la explotación se llevarán a cabo dentro del acuerdo interestatal de repartición de recursos y procedimientos jurídicos y fiscales acordados entre ambos países. El consorcio en Senegal se estructura de la siguiente manera: - BP 60% - KOSMOS 30% - PETROSEN 10% con una opción de aumentar al 20% Se estima que los beneficios serán del orden de 71.000 millones de USD entre 2019 y 2051, con alrededor de 24.000 millones de USD para Senegal (Estado Senegalés + Petrosen). Las reservas descubiertas podrían llevar a Senegal al "top 10" de principales productores africanos. Para un país de 16 millones de personas, con una población muy joven, y donde existen grandes desafíos en educación y salud, estos descubrimientos suponen una inmensa oportunidad de crecimiento y desarrollo.
- Petróleo: El proyecto SNE localizado a unos 90 km de las costas, a unos 500 y 1.500 metros de profundidad, presenta según las estimaciones unos recursos petrolíferos de 300 a 800 millones de barriles, pero también gas, por alrededor de 1,3 TCF. El consorcio se estructura de la siguiente manera: - CAIRN 40% - WOODSIDE 35% - FAR 15% - PETROSEN 10% con una opción de aumentar a 18% Los beneficios estimados serán del orden de los 27.000 millones de USD en el periodo 2022 a 2046, lo que supondrá unos 14.000 millones para Senegal (Estado Senegalés + Petrosen). Las previsiones estiman que Senegal producirá aproximadamente los mismos volúmenes que Ghana, unos 100.000 barriles por día.
Los primeros barriles de petróleo producidos en el país se esperan para el año 2022 y, en el caso del gas, para 2021. Con esta previsión y perspectivas de desarrollo, Senegal está centrando sus esfuerzos en desarrollar el sector industrial. Sin embargo, el éxito de este objetivo precisa de una modernización del sector. En lo que respecta al gas, las primeras reservas de gas natural descubiertas en la costa de Senegal (más de 700.000 millones de metros cúbicos, equivalen a siete veces toda la producción anual del continente africano) son lo suficientemente grandes para considerar, a medio plazo, el desarrollo de una verdadera actividad industrial rentable.
 

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

Según la última Encuesta Nacional de Empleo elaborada por la ANSD (datos del cuarto trimestre 2017), la tasa de actividad se sitúa en 57,4%, y la tasa de ocupación, incluyendo asimismo el trabajo familiar, es de 34,1%, 53,1% en el medio urbano y 61,9% en el medio rural.
Aproximadamente un 30,4% de los trabajadores ocupados lo haría con un empleo asalariado, destacando la enseñanza (12,3%); industria (11,4%); construcción (10,9%). El salario medio es de 186.710 FCFA (284,63 €). Por su parte, el 69,6% de la población ocupada lo haría por cuenta propia, casi un 42,5% de los mismos en comercio reparación de automóviles, y un 27,2% en agricultura o pesca.
La tasa de desempleo se situaría en 10,8% (16,5% entre las mujeres y 5,9% entre los hombres). El paro es mayor también en las zonas urbanas (13,8) que en las zonas rurales (7,6%).La mayor incidencia de paro es entre 15- 34 años (60,3%) y en formación universitaria (19,9%).
Por otra parte, hay que considerar a Senegal como un país de alta emigración. Según la última estimación nacional (Recensement Général de la Population, de l’Habitat de l’Agriculture et de l’Elevage; RGPHAE 2013), se estima en torno a 165.000 senegaleses emigrados entre 2008-2012, un 44,5% de los mismos establecidos en Europa y un 27,5% en África del Oeste. Según la ONU, el número de senegaleses establecidos en el exterior era de 533.000 personas en 2013, si bien la diáspora senegalesa se estima en torno a 2,5 -3 millones de personas (Rapport économique et commérciale DUE 2016 -2017).
 

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PIB per capita y distribución de la renta

Desde el 1 de julio de 2019, Senegal es considerado con un país de renta media, aunque se encuentra dentro de la clasificación inferior de este grupo (PIB per cápita comprendido entre 1.026 y 3.995 dólares). El PIB per cápita estimado es 1.490 USD en 2018 (datos FMI). La agencia nacional de estadística (ANSD, por sus siglas en francés) establece, para el primer trimestre del año 2019, un PIB de 3.256 millardos de FCFA, gracias al reciente crecimiento y al cambio y al cambio de base de la contabilidad nacional para el cálculo del PIB. Desde el 1 de julio, el Banco Mundial ha reflejado el aumento del PIB y del ingreso nacional bruto en Senegal en su edición de junio de “Perspectivas económicas mundiales”
No obstante, según os últimos datos disponibles de la Encuesta de Seguimiento de la Pobreza en Senegal (2011, publicada en mayo 2013), el 46,7% de la población vive por debajo del umbral de pobreza según los estándares nacionales, este porcentaje se ve reducido hasta el 31,1% en las ciudades, mientras que en entornos rurales, se incrementa hasta el 57,1%.
El gasto medio por persona /día en estimado en Senegal es de 780 FCFA (1,20 €). El 12,8% de la población vive con menos de 1,90 dólares diarios y el 29,6% con menos de 3,10 dólares.
En medio urbano, la media de componentes por familia es de 8 miembros y el gasto medio por familia al mes es de 104.100 FCFA.
Fuentes: World Bank Data; Enquête de Suivi de la Pauvreté au Sénégal (ESPS-II)

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Sector primario

 

Según los últimos datos publicados por la Dirección de Previsiones y de Estudios Económicos del Ministerio de Economía y Finanzas (noviembre 2018), el sector primario supuso en 2018 un 17,1% del PIB, de los cuales 10,2% corresponderían al sector agrícola, 4,2% la ganadería, 1,7% la pesca y 0,4% la silvicultura. En el primer trimestre de 2019 la actividad en este sector se ha contraído , con un crecimiento del 6,0%, sufriendo una ligera desaceleración en comparación con el año 2018 (+7,9%). Esta dinámica en el sector primario se vincularía principalmente con el desempeño en el subsector agrícola y actividades relacionadas, ganadería y caza. Circunstancias como la disminución del volumen de lluvias y la especulación del cacahuete, arroz y cereales influyen esta tendencia. En lo que respecta al sector de la agricultura y de sus actividades relacionadas, hay una proyección a la baja de un 6,4% contra 9,1% en 2017. No obstante, la producción hortícola ha aumentado un 8,7% por la producción de verduras, y responde a las previsiones de la 1ª fase del PRACAS, el Programa de Aceleración del Crecimiento de la Agricultura Senegalesa, que es el eje de desarrollo agrícola del Plan Senegal Emergente, y que se encuentra en su segunda fase de ejecución (2019.2023). En esta segunda fase se prevé la mejora de la producción y de la productividad de los cultivos locales (mijo, sorgo, maíz, niébé-especie local de judía), la optimización del rendimiento de los sectores de agricultura industrial, el desarrollo de las exportaciones de frutas y verduras y la mejora de las tasas de cobertura de las necesidades nacionales de cebolla, patata y plátano. Los objetivos de producción fijados para los cultivos locales son de 2,1 millones de toneladas para arroz, 1,3 millones de toneladas para el mijo, 350.000 toneladas para el sorgo, 7000 toneladas de fonio y 180.000 toneladas de niébé. En lo que respecta a los sectores de agroindustria, los objetivos se han fijado en 2 millones de toneladas para el cacahuete, 120.000 toneladas para el tomate y 45.000 toneladas para el algodón. Senegal tiene por ambición consolidar la producción y el nivel de exportaciones de frutas y verduras con un objetivo de 200.000 toneladas para las judías verdes, el plátano, el mango y el melón. El Estado senegalés desea igualmente asegurar la producción hortícola con niveles de 650.000 toneladas para la cebolla y 210.000 toneladas para la patata.
En el primer trimestre de 2019 el precio medio de la cebolla importada ha disminuido un 9,4%. Ello resulta de una disminución progresiva de los stocks del producto en un contexto marcado por una oferta abundante de la cebolla local. Los precios de los cereales locales han aumentado en su mayoría. En el caso concreto del arroz, los precios locales han disminuido. La relación producción local/importación sigue marcando una diferencia significativa (28698 toneladas importadas frente a 4.553 toneladas producidas localmente).
La FAO estima que la superficie cultivable de Senegal supera los 3,8 M Ha (equivalente al 19% de la superficie del país), de las que, como media, se cultivan 2,4 millones de Ha (63%).
Para todos estos datos es preciso matizar en cualquier caso que, entre los profesionales y analistas, existe una opinión generalizada de la falta de veracidad de las cifras estadísticas agrícolas, lo que a veces es corroborado también por las discrepancias estadísticas entre la ANSD y el Ministerio de agricultura y equipamiento rural.

La ganadería presenta un crecimiento de 6,9% en 2018 contra 7,1% en 2017. Esta progresión se debe sobre todo a la producción de leche y a la producción avícola, y también por la evolución positiva del ganado.
Las principales cabañas son de bovino, caprino y ovino, con una evolución del 4,6%, 22% y 15,8% respectivamente.Esta evolución positiva se debe sobre todo al refuerzo de la lucha contra la matanza clandestina y la mayor frecuentación de estructuras profesionales. La producción avícola se beneficia todavía de la prohibición de importación de carnes de ave, decretada en 2005 con motivo de la gripe aviar, y ha permitido el desarrollo de la avicultura industrial, alrededor del 64% de la producción total) con una demanda estimada de 615 millones de unidades para el consumo. Por su parte, la producción lechera resulta insuficiente para cubrir la demanda (en 2016 la tasa de cobertura era de un 53% y en los últimos años hay una tendencia a la baja tanto por el lado del volumen de producción como por el aumento de la demanda), por lo que la importación de leche en polvo es imprescindible para la elaboración de productos lácteos (entorno al 60%). Al ser esta producción la más castigada por la competencia de los productos importados, el Gobierno está apostando por mejorar la raza bovina, con programas de inseminación artificial para aumentar la producción de leche.
Por último, la importancia de la pesca radica en gran parte de variables, y en especial su fuerte peso social: supone aproximadamente ¾ del consumo de proteínas de origen animal y emplea alrededor de 600.000 personas. Sigue siendo el principal sector de exportación (a finales de 2017 los ingresos procedentes de la exportación se elevaban a 329 millones de euros). El crecimiento de este sector en 2018 ha sido del 3,3%, empujado por la pesca industrial (+25,1%), cuyas capturas principales son el pulpo, la sepia, el lenguado, pez raya, salmonete y atún. El sector industrial está compuesto por alrededor de 100 navíos (menos del 10% de la captura total), pertenecientes en su mayor parte a sociedades mixtas de capitales europeos-con fuerte presencia española-, chinos y coreanos. Las banderas extranjeras (europeas y cabo verdiana) solo suponen un 1% -2% de las capturas totales. La pesca artesanal (con alrededor de 20.000 piraguas registradas) supone alrededor del 90% de las descargas (397 871 Tn en 2016), y más del 60% del abastecimiento de las compañías de exportación. El sector está entrando en una profunda crisis debido a la sobreexplotación de la pesca artesanal (acceso libre al recurso; no aplicación de la restricción efectiva a la construcción de nuevas piraguas; débil supervisión de las reglamentaciones existentes). A ello se une el peso importante también de la pesca ilegal, no declarada, que introduce un nuevo elemento de presión sobre el recurso, tanto desde el punto de vista cuantitativo como por la utilización de técnicas no autorizadas. El nuevo código pesquero promulgado en julio 2015 ha sido un importante avance para el sector, tanto desde el punto de vista de las prácticas de pesca como de la lucha contra la pesca ilegal, si bien ha perdido gran parte de su credibilidad al introducir una excepción para que los barcos senegaleses incluyan inspectores oficiales.
 

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Sector secundario

La economía senegalesa se caracteriza por una base enormemente estrecha de producción. En 2018, el peso del sector secundario fue del 22,7% PIB, donde destaca la industria agroalimentaria (8,1%), el sector construcción (2,6%), las actividades extractivas (2,3%), la fabricación de textiles (2,1%) y la electricidad- agua y gas (1,8%). Se ha registrado un crecimiento agregado del sector en un 6,0% en 2018 frente al 4.5% del año anterior, gracias al buen comportamiento, especialmente en los subsectores de la fabricación de productos agroalimentarios, materiales de construcción, refinación y fabricación de productos químicos, así como aserrado y cepillado de madera, combinado con la construcción de obras públicas y energía.
Según últimos datos disponibles del “Centre Unique de Collecte de l’Information”, publicados en noviembre 2016, el parque industrial (incluyendo en este también la industria minera) estaba constituido, en el año 2015, por 1 508 empresas, un 12,3% del total de empresas registradas en el país. La mayor parte pertenecen a la industria alimentaria (45%) o manufacturera (36%), 12% para la industria química y 36% para la industria extractiva (DPEE). Un 92,5% de las empresas son PYMES y el 91% de las mismas están registradas en Dakar.
Minería
En la actividad extractiva destacan los yacimientos de fosfatos, calcáreos, atapulgita y también oro, hierro, mármol, turba, zircón y titanio. Según el último estudio de ITIE 2015 (Iniciativa para la transparencia de la industria extractiva en Senegal), habría concedidos alrededor 181 títulos, destacando 18 concesiones mineras; 99 permisos de investigación y 15 permisos de explotación de pequeña mina. En 2016 se promulgó el nuevo código minero, que -aunque fuertemente criticado por el sector por romper el marco de estabilidad fiscal- introduce importantes modificaciones en torno a la duración de los permisos de investigación, el cuidado del medio ambiente y el refuerzo del control.
El subsector de las extractivas continúa sosteniendo la actividad del sector secundario con un crecimiento del 9,8% en 2018 frente al 5,6% en 2017. Esta situación se explica por la evolución positiva de la producción de fosfatos, de circón y de oro, y se ve atenuado por el retroceso de la producción de atapulgita y de sal. En lo que respecta a la producción de fosfatos, se proyecta al alza (32,4%) ligado a la finalización de la fase de inversión de la empresa “Industries Chimiques du Sénégal (ICS)” y al refuerzo de la producción por la “Société Minière de la Vallée du Fleuve (SOMIVA) y de “Phosphates de Lam-Lam”. En lo que respecta a la producción de circón, la evolución positiva se debe a la aceleración de la explotación en los yacimientos “Grande côte” y Niafarang, con una producción anual estimada en 90.000 toneladas por año. La producción de oro debería alcanzar el 8,2% de la producción y la de atapulgita, 3,5%. Por el contrario, la producción de sal disminuiría en -9,2% debido a una contracción de la demanda, sobre todo extranjera.
Industria agroalimentaria
La orientación positiva del subsector de la fabricación de productos agroalimentarios está ligada a matanza, transformación y conserva de carne, a la fabricación de azúcar, chocolate y confitería, a la fabricación de grasas alimenticias y a la fabricación de productos a base de cereales. Globalmente, se espera que el crecimiento del subsector de productos agroalimentarios sea de un 4,1%.

Construcción
El subsector de materiales de construcción está marcado por un alza de la actividad de un 3,8% en 2018, que se explica por la consecución de trabajos de infraestructuras de carreteras y ferroviarias. En lo que respecta al subsector de la construcción, este se consolida en 14,2% en 2018 frente a 9,6% en 2017, lo cual refleja el crecimiento de la demanda local impulsada por la continuación de las obras públicas y privadas. Sólo en los primeros 8 meses del año 2018, las ventas locales eran comparables a las de todo el 2017.
Energía
En el sector de la electricidad y del gas, se espera un alza de la producción de la electricidad, sobre todo la de baja tensión para una clientela cada vez mayor que se explica por el rápido crecimiento urbano y por los esfuerzos de la SENELEC que pretende reforzar su producción minimizando las pérdidas sobre la red de distribución. Además, la producción de electricidad ha sido reforzada con la puesta en servicio de nuevas centrales solares. Globalmente, el crecimiento del sector se sitúa en un 4,8% en 2018 frente al 8,9% en 2017.
Agua y saneamiento
En lo que respecta al subsector de agua, saneamiento y tratamiento de residuos, ha habido una evolución del 3,0% en 2018 por la inversión pública para controlar el déficit en la oferta en la región de Dakar.
En general, el sector industrial es poco competitivo y -salvo en la actividad minera- con escasa proyección exportadora. Entre los factores explicativos se encuentra el alto coste energético (ver 2.2), el débil clima de negocios existente (lo que explica la débil atracción de IDE del país) y la falta de una política industrial real. El PSE coloca la industria como uno de los motores del crecimiento, con especial atención a las industrias extractivas. Uno de los elementos más importantes en este ámbito es el desarrollo de suelo industrial y zonas económicas especiales, bajo la estrategia de “un país- dos sistemas”, donde destaca la Plataforma Industrial Integrada de Diamandio (P2ID) y la nueva ZEE junto al nuevo aeropuerto, construido como zona franca industrial y bajo la tutela del APIX. La creación de una Zona Económica Especial (ZEE) es uno de los objetivos del PSE (Plan Senegal Emergente) como herramienta de desarrollo económico en el país para (1) Favorecer la competitividad de la economía senegalesa y atracción de inversión directa extranjera/nacional del sector privado, (2) Disminuir los costes de producción del conjunto del país y (3) alcanzar un desarrollo sostenible, social y mejora del clima de negocio.

Cabe destacar igualmente la decidida apuesta del Gobierno de Senegal por invertir en la creación de centrales eléctricas que utilicen los hidrocarburos como principal fuente de energía y disminuir el coste del Kw/hora a 8 kw/hora, todo ello recogido en la segunda fase del Plan Senegal Emergente para el periodo 2019-2023.
Globalmente, pese a las deficiencias en términos de competitividad de ciertos subsectores, el sector secundario presenta una trayectoria positiva de crecimiento, necesaria para conseguir la apuesta de transformación estructural de la economía senegalesa preconizada por el Plan Senegal Emergente.

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Sector terciario

Por último, el sector terciario sería el principal creador de riqueza, con un peso en 2018 de 60,7% PIB. Destacan como principales subsectores el comercio (11,3%), transportes (4,2%), telecomunicaciones (4,2%) y el sector público (5,1%). Aunque su contribución al PIB es mucho mayor que la del sector primario, el efecto es inverso en términos de empleo (22% del terciario frente al 45% del sector primario, según datos del BM, 2015). La tasa de crecimiento en 2018 se situó en 9,5%.

El mantenimiento del dinamismo del sector estaría impulsado principalmente por el buen desempeño de los servicios comerciales, de transporte, alojamiento y alimentación, servicios financieros, servicios de información y comunicación y actividades inmobiliarias. Su contribución al crecimiento del PIB real ha sido del 2,9% en 2018.

Sector financiero
Si bien está experimentando un importante crecimiento gracias al Plan Senegal Emergente, continúa siendo un sector limitativo para el desarrollo de la economía senegalesa, por las dificultades de acceso al crédito. La tasa de financiación de la economía senegalesa no llegó al 35% del PIB y la tasa de bancarización fue de 19,0% en 2017. El sector conoce una fuerte concentración: de 27 establecimientos de crédito registrados a 31 de diciembre de 2015, 4 de ellos concentraban el 60% de los activos: CBAO (Grupo Attijariwaffa Bank), SGBS (Société Générale); ECOBANK y BICIS (BNP- Paribas). La cifra de bancarización es muy baja (18,3% en 2016) frente a una media de 25% en los países emergentes (RAC, mayo 2017). Las estimaciones sitúan la negativa al crédito bancario en un 80% (DUE, 2017), esencialmente a PYMES. La mayoría de los rechazos se deben a la falta de garantías (51%) o archivos incompletos (35%).

Cabe destacar los avances que se está produciendo en los últimos años en el sistema bancario:
• Publicación de sus cuentas auditadas a finales de año
• Una asimilación gradual de las nuevas normas contables por parte de los bancos a partir del 1 de enero de 2018.
• Un proceso de identificación de deudores, a través de la Oficina de Información de Crédito (BIC), está en curso con el registro de 224,717 clientes a 31 de enero de 2018, frente a 120,647 clientes al 31 de diciembre de 2016. Un dispositivo que va a reducir significativamente la asimetría de la información entre los bancos y los demandantes de crédito y construir una cartera de clientes para fortalecer la solidaridad del sistema bancario
• Un aumento en el número de cuentas bancarias en 2017 a 1,916,479 cuentas contra 1,597,066 cuentas del año anterior;
• Una disminución constante en los requisitos de financiamiento y facturación para los servicios bancarios. Cabe señalar que las tasas medias de préstamos, a pesar de un aumento del 6% en 2017 frente al 5,7% en 2016, siguen siendo "las más débiles" en la UEMOA, que registra una tasa del 7% en 2017.
• Optimización del Banco Digital que reorganiza completamente la relación con el cliente.
La dificultad de acceso a la financiación, así como los altos tipos de interés aplicados por la banca comercial (oscilan entre 7 y 14% ) siguen siendo una de las principales barreras identificadas por los inversores en todos los rankings internacionales (Doing Business, Índice de Competitividad Global, etc.).

En lo que se refiere al sector de microfinanzas, a junio de 2017 se contaba con 208 instituciones y más de 2 millones de cliente, lo que supone una tasa de penetración de 16,9%. Una vez más existe una fuerte tasa de concentración: las 6 principales redes concentran alrededor del 90% de los clientes.

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