Marco jurídico

Resumen del marco jurídico para los negocios

La situación económica actual implica que las empresas interesadas en hacer negocios con Cuba deben tomar precauciones a la hora de entrar en el país. Determinar el sector, la empresa o grupo empresarial idóneos (con capacidad de contar con divisas convertibles), el cliente final y escoger una forma de pago correcta puede significar el éxito o fracaso de una operación. Conocer el país o entrar en él de la mano de alguien que lo conozca es, en estos momentos, de vital importancia.

Los factores decisivos de las compras públicas cubanas han sido históricamente el precio y la financiación; la calidad y el servicio postventa quedaron históricamente en un segundo plano, salvo contadas excepciones. Las dificultades que existieron en el pasado para obtener el pago en el plazo acordado dependían, en muchos casos, del cuidado que el vendedor tuviera a la hora de formalizar debidamente los contratos y las garantías de cobro. Desde 2009 esta situación se regulaba con los controles del Banco Central y el Ministerio de Economía a través de la asignación de divisas para cualquier importación. A la hora de hacer un negocio había que tener muy presente si el contrato en cuestión contaba con la Capacidad de Liquidez (llamada popularmente CL) aprobada por las autoridades centrales. Sin embargo, desde finales de 2016 a la actualidad, hay importantes retrasos en los pagos a proveedores. Se trata en la mayor parte de los casos de pagos instrumentados en créditos documentarios a 360 días impagados a su vencimiento.

Actualmente, es importante detectar también quien es el cliente final de la operación. Si se trata del Estado, hay que analizar si es alguna de las áreas prioritarias de su gasto (en la actualidad éstas parecen ser los suministros para el turismo, alimentación, productos farmacéuticos y algunos productos específicos, necesarios o de difícil sustitución para inversiones priorizadas) y ver la forma de pago propuesta. Si se trata de una cooperativa o un Trabajador por Cuenta Propia-TCP (y dentro de sus, en principio, modestas posibilidades) se supone que el pago no deberá tener problemas ya que debe contar con divisas convertibles para que una empresa intermediaria de comercio exterior realice la operación.

Las compras públicas se someten a varios mecanismos de control. Esto da lugar a registros de suministradores en Carteras de Proveedores, concursos y licitaciones limitados a las empresas en Cartera, etc. Las compras privadas (gestionadas igualmente por una empresa estatal pero cuyo cliente final es un TCP o cooperativa) pueden tener, en principio, menos burocracia toda vez que se permite al cliente final escoger al proveedor. De todas formas, esta segunda opción ha comenzado a instrumentarse a finales de 2020 por lo que aún es pronto para analizar en detalle su calado y operatividad.

En general, la delicada situación económica del país implica ser precavido a la hora de firmar contratos y contrastar la forma de pago propuesta con bancos españoles o con la Oficina Comercial de España en La Habana.  

Las concesiones y privatizaciones no están previstas en la actual legislación.

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Organismos de apoyo a la inversión extranjera

Hay dos organismos principales relacionados con la inversión extranjera en Cuba:

a) El Ministerio del Comercio Exterior e Inversión Extranjera (MINCEX), a quien se presentan los proyectos de inversión extranjera que se pretendan poner en marcha en el país. El MINCEX se encargará de, si procede, encauzar el proyecto ante las autoridades correspondientes y elevarlo para su aprobación o denegación por la autoridad competente, habitualmente el Consejo de Ministros. También puede comenzarse la negociación con los Ministerios /organismos involucrados en el sector de la misma. En estos casos, igualmente se involucra finalmente el MINCEX.

Dentro del MINCEX, existe desde 2020 una Ventanilla Unica- VUINEX que es el organismo responsable de canalizar intereses de inversión extranjera en el país y tramitar, en su caso, la materialización de los mismos. Puede contactarse al VUINEX a través de su web https://vuinex.mincex.gob.cu/

b) La Zona Especial de Desarrollo de Mariel-ZED Mariel, organismo ante el que hay que presentar cualquier proyecto relacionado con esa Zona Especial. Los proyectos se presentan ante su Ventanilla Unica. La Zona Especial de Desarrollo tiene un funcionamiento más independiente y es ella misma la que determina si un proyecto de inversión es viable y/o de interés. www.zedmariel.com

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Detalle del APPRI con España

El documento del Acuerdo de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones puede ser solicitado a la Oficina Comercial.

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Zonas francas y ZEE

No existen zonas francas en Cuba.

En 2013 se creó la Zona Especial de Desarrollo Mariel- ZED Mariel. Está regulada por una reglamentación específica al margen de la Ley de Inversión Extranjera.

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Contratación Pública. Criterios de adjudicación de contratos

Pese a la naturaleza estatal de la economía, no existe una regulación específica al respecto. No existe una ley de Contratos del Estado ni figura legal asimilada. Sí se manejan unos contratos tipo para las compras a empresas extranjeras en base a una legislación emitida por el Ministerio del Comercio Exterior e Inversión Extranjera. Existe la posibilidad de negociar algunas cláusulas de los contratos.

Habitualmente las contrataciones se realizan en base a negociaciones directas con una lista corta de proveedores, aquellos que están previamente inscritos en la Cartera de Proveedores de la empresa estatal que lanza el pedido. Las indicaciones del Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera recomiendan contratar directamente con fabricantes o representantes exclusivos y obviar a intermediarios, lo cual no siempre les es factible. Una variable importante a la hora de cerrar un contrato de compraventa la determina el precio del producto pero, sobre todo, la financiación que la empresa extranjera ofrezca al cliente cubano por delante, en muchos casos, de factores como la calidad, rapidez en el suministro, etc.

Las empresas cubanas exigen a aquellas empresas extranjeras que pretendan hacer negocios con ellas una documentación determinada antes de comenzar una relación comercial, requisito para ser introducido en su Cartera de Proveedores y, por lo tanto, ser incluido en la lista de licitantes. La documentación puede variar ligeramente entre una y otra empresa, aunque suele comprender lo siguiente: Registro Mercantil de la empresa, Escritura de Constitución, Aval Bancario, último Balance auditado, poderes de la persona que actuará en nombre de la empresa, etc. Estos documentos deben ser presentados, debidamente protocolizados ante notario, en el Consulado cubano en España para su validación y posteriormente en Cuba hay que presentarlos nuevamente ante el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba y Notaría cubana. Todo ello debe realizarse a través de persona con poder de la empresa y, en el caso de Cuba, consultoría estatal cubana y conlleva, evidentemente, unos costes para la empresa que pretende comenzar una relación con el mercado cubano. Con toda esta documentación se elabora un "dossier" que el proveedor mantiene en su poder y que es el que posteriormente se fotocopia para entregar a cada una de las empresas cubanas de interés.

Excepcionalmente se convocan concursos abiertos y públicos, asimilados a licitaciones internacionales con términos de referencia predeterminados. Esto solo ocurre cuando media algún socio extranjero que lo solicita como condición o en los proyectos financiados por programas de ayuda de Naciones Unidas, Unión Europea o donantes bilaterales.

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Régimen de inversiones

La inversión extranjera en Cuba comenzó a fines de los 80 como respuesta necesaria a la situación económica y se impulsó en los 90 con la Ley 77/1995, liberal en su redacción pero restrictiva en su aplicación. Admitía inversiones en todos los sectores excepto en salud, educación y defensa pero en la práctica se excluyeron sectores como el comercio minorista y otros. La ley tampoco limitaba la participación del socio extranjero. Sin embargo la participación extranjera en una empresa mixta raramente se autorizaba por encima del 49% —el 51% restante sería de participación estatal—.

Esta Ley estuvo en vigor sin prácticamente modificaciones ni cambios reseñables en la política de captación de inversión extranjera hasta 2013 y 2014 cuando se aprobaron dos normas importantes, una específica para la Zona Especial de Desarrollo Mariel y otra, la Ley 118 de Inversión Extranjera, aplicable a todo el país.

La Ley 118 se justificó con el argumento de que Cuba requería crecimientos del PIB de un 7% anual, lo que implicaría crecimientos superiores al 20% de la inversión. El crecimiento del PIB se había mantenido por debajo del 3% y la tasa de acumulación era insuficiente, por lo que la entrada de la inversión extranjera debía contribuir al esfuerzo inversor con financiación. Se estimó en torno a 2.000 - 2.500 millones de dólares el flujo anual necesario de inversión extranjera.

La antigua Ley 77/1995, la de la ZED de Mariel y la nueva Ley de Inversión Extranjera responden a una misma filosofía y tienen muchos principios en común:

  • En todas ellas se requiere autorización expresa para cualquier tipo de inversión.
  • Se mantiene el concepto de «plazo en la inversión». Más que una inversión contempla una ·concesión".
  • Se mantiene la intermediación de una entidad empleadora para la contratación de trabajadores.
  • Se recoge la libertad de repatriación de dividendos pero es necesaria autorización para la transferencia de divisa. Esto hace que hablar de liberalización de la transferencia de dividendos sea ilusorio. Lo mismo es aplicable a la libertad de importación en los casos que se permite.

En este sentido, las nuevas normativas no varían sustancialmente de la anterior. Sin embargo sí incorporan beneficios fiscales y especifican actividades priorizadas y políticas específicas en 11 sectores (algunos de los cuales estaban antes en la práctica excluidos). Por otro lado, hay reformas en curso para aumentar la eficacia del sistema productivo, a lo que deberá también contribuir la inversión extranjera.

• Zona Especial de Desarrollo de Mariel.

El Decreto Ley 313/2013 crea la Zona Especial de Desarrollo Mariel y regula su funcionamiento. Sus características más relevantes son las siguientes:

  • Ventanilla Única para la autorización de expedientes de inversión.
  • El Consejo de Ministros podrá autorizar empresas con capital 100% extranjero (aunque también puede haberlas en el resto del país).
  • La contratación de personal se hará a través de empresas empleadoras designadas.
  • Contempla un régimen tributario favorable respecto al general tributando a una cuota ligeramente menor.
  • El régimen aduanero se autorizará caso a caso, según la actividad desarrollada.
  • Las transacciones entre concesionarios y usuarios se realizarán en divisas internacionales. 

• Ley de Inversiones Extranjeras.

Ley 118/2014 de Inversión Extranjera. Las características más reseñables son las siguientes:

  • Aprobación caso a caso de los proyectos y la autorización se concede por un plazo prorrogable. 
  • Ventanilla Unica-VUINEX en el Ministerio del Comercio Exterior e Inversión Extranjera, creada en 2020.
  • Existen tres modalidades de inversión: 
  1. Empresa 100% extranjera, solo para inversiones cuya complejidad o importancia lo requiera. Esta empresa no cuenta con los beneficios fiscales contemplados para el resto de modalidades.
  2. Empresas mixtas en el porcentaje que se autorice (habitualmente es 50%-50%) aunque unas declaraciones (pendientes todavía de ser ratificadas por la legislación) del ministro del MINCEX a finales de 2020 mencionan la posibilidad de mayoría extranjera en algunos sectores, entre otros el turismo.
  3. Contratos de Asociación Económica Internacional-AEI que incluyen: contratos a riesgo para explotación de recursos naturales no renovables, construcción, producción agrícola, administración hotelera, productiva y servicios. 
  • El socio cubano es el Estado a través de sus empresas. La inversión extranjera podrá asociarse excepcionalmente con cooperativas, pero éstas siempre deben estar bajo la tutela de empresas estatales cubanas. No se permite la asociación con "trabajadores por cuenta propia-TCP" (autónomos).
  • Se mantiene la entidad empleadora para la contratación de trabajadores.
  • No se permite participación mayoritaria extranjera en la explotación de recursos naturales, prestación de servicios públicos, comercio mayorista, turismo y biotecnología aunque, como queda dicho, las declaraciones del Ministro, pendientes de ratificación legal, la contemplaban en algunos de estos sectores.
  • Se priorizarán sectores que generen encadenamiento productivo, transferencia de tecnología, que generen energía, producción agrícola y agroalimentaria, hidrocarburos, minería, turismo y salud.
  • Inversión en inmuebles. Se puede obtener la propiedad u otros derechos reales en viviendas y edificios para fines turísticos, oficinas y desarrollos inmobiliarios con fines de explotación turística. La tierra se podrá tener en usufructo.
  • No se otorgarán derechos de exclusividad en el mercado cubano al socio extranjero, que podrá ser suministrador o cliente del negocio en igualdad de condiciones.
  • Se garantiza la importación y exportación de lo necesario para el fin productivo aunque se adquirirán preferentemente bienes y servicios nacionales, ofrecidos en iguales condiciones.
  • El régimen tributario (no aplicable salvo autorización a las empresas 100% extranjeras) establece una exoneración del impuesto sobre utilidades durante los primeros 8 años y excepcionalmente por un periodo superior y otras exenciones o exoneraciones (algunas temporales) en otros impuestos.

La Ley 118 será de aplicación a la inversión extranjera que se establezca en la ZED Mariel en los casos en que pueda ser más beneficiosa.

Para promover la inversión extranjera se publica anualmente una Cartera de Oportunidades de Inversión. Ello no implica que no puedan prosperar proyectos que sin estar en la Cartera puedan ser interesantes para ambas partes. Esta Cartera es actualizada anualmente, generalmente durante la Feria Internacional de La Habana (noviembre). Se puede obtener copia de la versión de 2020-2021 en la web de Procuba (www.procuba.cu).

El Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera (MINCEX) es el organismo responsable de la promoción y coordinación de las negociaciones con los posibles socios extranjeros. También existe responsabilidad en los Ministerios sectoriales de quienes depende el área objeto de la inversión, aunque todo proyecto debe ser valorado y presentado ante el MINCEX, que se encargará de valorarlo y elevarlo a la instancia gubernamental que corresponda para su aprobación o denegación.

La Ley Helms-Burton y otras leyes de EE. UU. amenazan con actuaciones legales contra los inversores extranjeros en Cuba cuando utilizan propiedades reclamadas por ciudadanos cubanoamericanos. En 2019 se activó el Título III de la Ley Helms Burton que se mantenía inactivo desde 1996. La aplicación de esta normativa otorga derecho a titulares norteamericanos a reclamar por los bienes confiscados contra cualquier tercero que opere con ellos. La UE y España rechazan su aplicación y defienden mediante su propia normativa que respalda a quienes se viesen amenazados por ellas ("normas antídoto"). Aunque puedan tener escaso efecto real, en la práctica suponen una influencia negativa sobre algunas posibles inversiones y han desanimado a inversores relacionados comercial o financieramente con EE.UU.

Por último, cabe destacar el hecho de que entre España y Cuba está en vigor un Acuerdo de Promoción y Protección Recíproca de las Inversiones (APPRI).

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Propiedad inmobiliaria

La posibilidad de invertir en propiedad inmobiliaria por parte de extranjeros en Cuba se puso en marcha con la Ley 77/95, momento en el que arrancaron varios proyectos de inversión extranjera dentro del sector inmobiliario. Se construyeron en aquel momento, sobre todo en La Habana, varios edificios de apartamentos para venta a extranjeros.

Pasados pocos años las promociones inmobiliarias para venta a extranjeros se paralizaron y no volvieron a ponerse en marcha a pesar de que no se excluyeron expresamente de la ley de inversión extranjera. La nueva Ley de Inversión Extranjera, Ley 118/2014, vuelve a mencionar expresamente la posibilidad de autorización de inversiones en el sector inmobiliario, tanto destinadas a viviendas particulares como relacionadas con el sector turístico. No obstante, en las Carteras de Proyectos de Inversión (proyectos de interés para el Gobierno cubano) que se publican anualmente desde el 2014 se mencionan solamente proyectos de desarrollo de campos de golf que incluyen viviendas. No aparecen otras posibilidades.

Al margen de lo anterior, hasta la fecha no hay posibilidad de invertir en viviendas en Cuba. Aunque desde 2011 se ha liberalizado la compraventa de viviendas en el país (hasta entonces solo se permitían permutas), esta liberalización es únicamente entre cubanos, por lo que ningún extranjero (salvo los que sean residentes permanentes en Cuba) puede comprar legalmente una vivienda en Cuba a un particular cubano.

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Incentivos a la inversión (fiscales, sectoriales, regionales y locales)

La filosofía de Cuba respecto a la inversión extranjera no es la habitual en otros países. Se habla de «autorizaciones a la inversión extranjera» circunscritas a la aprobación puntual de las mismas y siempre en función de las necesidades e intereses del país y no de un sistema de aplicación de «incentivos a la inversión extranjera». Por ello no existen incentivos generales a la entrada de empresas extranjeras en el país.

A pesar de ello, tanto la Ley de Inversión Extranjera como el Decreto que regula la Zona Especial de Mariel permiten exenciones fiscales y arancelarias temporales, así como regímenes especiales para algunas inversiones siempre que exista interés gubernamental. En cualquier caso, todo está sujeto a la negociación entre las partes.

No se prevén especiales incentivos sectoriales. La elegibilidad de los proyectos se realiza centralizadamente en función de criterios discrecionales que no favorecen a unos sectores frente a otros. Tampoco existen incentivos regionales ni locales salvo, naturalmente, lo dicho anteriormente respecto a la ZED Mariel.

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Representación y agencia

A la hora de instalarse en Cuba hay que diferenciar si s hace con una finalidad productiva (regulado por la Ley 118/14 de Inversión Extranjera o por el Decreto Ley 313/13 de la Zona Especial de Desarrollo Mariel) o con una finalidad comercial (comprar o vender productos).

Los trámites para instalarse por una u otra vía son diferentes. En el caso de producir en Cuba las modalidades serían: empresas 100% extranjeras, Empresas Mixtas y Asociaciones Económicas Internacionales-AEI (que comprende contratos a riesgo, contratos de administración-CAD hotelera y de producción, contratos de prestación de servicios profesionales); en el caso de comerciar con Cuba las formas de radicación más relevantes son: la sucursal, el contrato de agencia, el depósito aduanero y la consignación de mercancías.

La Representación Comercial (conocida como Sucursal en Cuba) es la forma más habitual de implantación para empresas extranjeras que venden o compran en el país. Una Sucursal es una oficina de representación de una empresa extranjera que realiza gestiones de apoyo comercial de las exportaciones que su casa matriz realiza. La apertura de una sucursal en Cuba no da derecho a importar o exportar directamente, ni a distribuir o transportar mercancías dentro del territorio nacional. Las licencias de sucursales se aprueban para un nomenclador concreto de productos que son los únicos que estarán autorizadas a comerciar.

La concesión de licencias de Sucursales corresponde al Ministerio del Comercio Exterior e Inversión Extranjera-MINCEX y la tramitación a su organismo dependiente, la Cámara de Comercio de Cuba. Entre los requisitos exigidos destacamos los siguientes:

  • la empresa extranjera tiene que tener un mínimo de 5 años de antigüedad y un capital social mínimo de 50.000 dólares norteamericanos.
  • la empresa extranjera debe tener un mínimo de 3 años de relaciones comerciales previas con Cuba con cifras de ventas superiores a los 500.000 dólares anuales.
  • la empresa debe presentar una serie de "avales comerciales" de empresas y organismos cubanos, firmados al más alto nivel, que apoyen la solicitud de apertura de sucursal y acrediten la duración y monto de las relaciones comerciales existentes.

Se tiende a facilitar las solicitudes de fabricantes y de distribuidores oficiales sobre las de los pequeños intermediarios. La licencia tiene una validez inicial de 5 años y posteriormente se renueva cada 3 años. Puede ser cancelada en el caso de irregularidades o de insuficiente actividad comercial.

La apertura de una sucursal da derecho a alquilar oficinas, líneas de teléfono, contratar personal cubano (siempre a través de una empresa empleadora estatal), comprar vehículos en plaza (con autorización puntual de la Cámara de Comercio de Cuba) y, en definitiva, mantener una radicación comercial que facilite la búsqueda de operaciones comerciales y dé sustento a las que ya estén en marcha.

Las empresas extranjeras con sucursal se consideran sujetos pasivos del Impuesto de Utilidades (beneficios) y, como tales, tienen la obligación de llevar una contabilidad auditada anualmente por organismos cubanos y de tributar al fisco cubano, cuando corresponda, por los beneficios generados por las actividades de su sucursal en Cuba. Las actividades gravadas son: posesión de un almacén en depósito aduanal, operaciones directas realizadas desde la casa matriz de productos similares a los que puedan tener en su depósito aduanal y refacturación entre la casa matriz y la sucursal. En base a ello, las sucursales que realizaran únicamente labores de gestión comercial o intermediación entre la casa matriz y la empresa cubana importadora no tenían obligación de pagar impuestos por este concepto, aunque sí de presentar sus liquidaciones anuales. La Ley Tributaria-Ley 113/12- establece nuevas condiciones para el impuesto de utilidades que afectarían a las sucursales extranjeras y que implicarían, en principio, que sí debieran tributar en territorio cubano. No obstante hasta la fecha no se aplica este impuesto concreto y no hay información por parte del Ministerio del Finanzas y Precios de cómo se va a aplicar. También están sujetos a imposición los vehículos y el personal cubano que trabaja en la sucursal.

Otra posibilidad de implantación es la utilización de un Agente Comercial que promueve operaciones en nombre de una empresa extranjera. El Agente es una empresa estatal cubana, a veces especializada en un sector económico concreto, que está autorizada por el Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera para "representar" a empresas extranjeras. Estas empresas no tienen licencia de importación ni pueden pertenecer a sistemas empresariales que administren cadenas de tiendas en el mercado minorista en divisas. Al igual que la sucursal, no puede realizar importaciones. Las condiciones para la aprobación de un contrato de Agencia con una empresa cubana son similares a las indicadas en el caso de sucursales. No existe ni está autorizada en la legislación cubana la figura de Agente Comercial individual.

En años pasados hubo varias empresas cubanas que realizaban la labor de agente comercial para empresas extranjeras pero en la actualidad queda una sola generalista, Representaciones Platino, perteneciente al MINCEX. Además de ella, existen otras empresas de representación en sectores muy concretos de la actividad comercial, como pueden ser el sector de suministros para la aviación, sector cultural, etc.

Los Depósitos Aduaneros (almacenes in bond) son almacenes situados en territorio cubano, pero asimilables a una zona franca de carácter comercial y no productivo, en los que pueden radicarse almacenes de empresas extranjeras. Las empresas sitúan en estos almacenes sus mercancías y desde ahí gestionan su venta a las importadoras cubanas, quienes pagan los aranceles en el momento de la compra de la mercancía. Este sistema permite agilidad y eficacia en la introducción de los productos en el mercado cubano. Solo pueden solicitar depósito aduanero aquellas empresas extranjeras que tengan algún otro tipo de establecimiento comercial aprobado (sucursal y/o agente).

Los Contratos de Consignación son formas de implantación que también permiten mantener un almacén en el país. La empresa extranjera (Consignador) suministra a una empresa estatal cubana (Consignatario) mercancías que serán liquidadas periódicamente según se comercialicen, bien por consumo propio, bien por venta a terceros. Por su menor coste operativo y facilidades a la hora de vender (la mercancía ya está nacionalizada y por tanto el número de clientes que pueden comprarla es mayor), durante un tiempo fueron preferidos a los depósitos aduaneros en algunos productos. No obstante, en los últimos años y a tenor de la delicada situación económica y financiera que atraviesa el país, este tipo de implantación está decreciendo por la escasa disponibilidad de divisas existente para mantener mercancías almacenadas priorizándose la compra venta directa. El contrato de Consignación de Mercancías tiene que estar autorizado por el Ministerio del Comercio Exterior e Inversión Extranjera y la empresa cubana debe tener licencia para importar y vender los productos en cuestión. No es necesario que la empresa extranjera tenga previamente otro tipo de establecimiento comercial para la aprobación de un Contrato de Consignación. Para garantizar el cobro existe un mecanismo que, en principio, garantiza el CL para estos contratos para evitar problemas en transferir al extranjero los montos cobrados en Cuba.

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Formación de "joint-ventures". Socios locales

El Socio Local en cualquier Joint-Venture en Cuba será siempre el Estado a través de una de sus empresas y la inversión extranjera solo podrá asociarse excepcionalmente con cooperativas, pero en estos casos también debe participar una empresa estatal cubana que será quien tutele a la cooperativa.

No está prevista en la legislación la asociación de empresas extranjeras con particulares cubanos (los llamados Trabajadores por Cuenta Propia-TCP) ni siquiera después de las liberalizaciones de su actividad de principios de 2021.

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Tipos de sociedades

Las figuras societarias para empresas extranjeras que se instalan en el país con finalidad productiva se regulan por la Ley de Inversión Extranjera-Ley 118/14. Son las empresas mixtas, asociaciones económicas internacionales (AEI), y empresas de capital totalmente extranjero. Dentro de las asociaciones económicas internacionales se incluyen las siguientes: contratos a riesgo para la explotación de recursos naturales no renovables, construcción, producción agrícola, administración hotelera, productiva o de servicios y los contratos para la prestación de servicios profesionales.

Las empresas inversoras pueden radicarse en la Zona Especial de Mariel (ZED Mariel) (www.zedmariel.com ), regulada por una normativa especial- el DL 313/13-. Se trata de una zona con régimen y políticas especiales para fomentar el desarrollo económico a través de la inversión extranjera, la innovación tecnológica y la concentración industrial, con vistas a incrementar las exportaciones, la sustitución de importaciones y la generación de nuevas fuentes de empleo. La radicación en Mariel puede hacerse como empresa 100% extranjera (una filial), como empresa mixta y como asociación económica internacional.

Las empresas mixtas y asociaciones económicas internacionales son entidades jurídicas sujetas al derecho cubano en las que participan socios extranjeros y cubanos (estos últimos, siempre empresas estatales). En el caso de las empresas mixtas, éstas toman forma de sociedades anónimas pero en el caso de asociaciones económicas internacionales no se crea una nueva persona jurídica, ya que cada uno de los socios mantiene la suya propia. La gestión se rige por los órganos societarios habituales: Junta de Accionistas y Consejo de Administración. En ellos los representantes de la parte cubana siguen las directrices del Ministerio que los tutela.

Según la Ley 118/14 las empresas mixtas y AEI pueden ponerse en marcha en cualquier sector económico salvo en aquellos expresamente excluidos (prestación de servicios de salud, defensa y enseñanza). En la práctica, históricamente ha habido otros sectores en los que nunca se aprobaron proyectos de inversión extranjera.

Existe una Cartera de Oportunidades de inversión extranjera aprobada por el Consejo de Ministros y que es publicitada por el Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera. Está disponible en la web de Procuba www.procuba.cu. Fue publicada por primera vez en 2014 y se actualiza anualmente. La última versión disponible es la de 2020. Cualquier organismo de la Administración Central del Estado y demás entidades nacionales patrocinadoras de la inversión extranjera deben presentar al Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera las propuestas de negocios con inversión extranjera. Este, a su vez, informará anualmente al Consejo de Ministros el estado de conformación y actualización de la Cartera de Oportunidades.

En cuanto a los contratos de administración, implican un contrato entre una empresa extranjera y una empresa estatal cubana por el cual la parte extranjera asume la dirección de la empresa cubana. En ningún caso existe traspaso de propiedad. Hasta ahora se han puesto en marcha sobre todo en el sector hotelero.

Constitución de sociedades

Tanto la constitución de entidades mercantiles, cubanas y extranjeras, como sus relaciones y operaciones se rigen, en general, por criterios e instrucciones administrativas. De esta forma queda en desuso la mayoría de la legislación que regulaba la vida societaria y las relaciones privadas. Esto ha originado una práctica paralización de la legislación mercantil hasta el punto que la norma básica que sigue parcialmente en vigor es el Código de Comercio Español de 1885.

La normativa relacionada con la implantación de empresas extranjeras mediante una sucursal y la operación a través de agentes comerciales la establecen el Ministerio del Comercio Exterior y la Cámara de Comercio de Cuba, como organismos rectores de la actividad comercial entre empresas cubanas y extranjeras.

En cuanto a la instalación productiva, existen dos organismos rectores: el Ministerio del Comercio Exterior e inversión Extranjera para empresas aprobadas al amparo de la Ley 118/14 y la Oficina de la Zona Especial de Mariel para empresas aprobadas al amparo del Decreto-Ley 313/13.

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Régimen de Franquicias

En cuanto a franquicias, destacar que no existe la figura de franquicia como tal. Algunas marcas reconocidas internacionalmente sí están presentes en Cuba a través de acuerdos con distribuidores estatales minoristas que les alquilan tiendas en exclusividad o parcialmente (hay alguna multimarca) para la venta de sus productos. Es el formato más parecido a una franquicia mediante el cual hay presencia en Cuba de marcas como Benetton, Mango, Guess, Paul & Shark y otras.

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Propiedad industrial (marcas, patentes, diseños, licencias)

La Oficina Cubana de Propiedad Industrial (www.ocpi.cu) perteneciente al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medioambiente (CITMA) es el ente regulador de las actividades relacionadas con la propiedad industrial, registros de marcas y patentes.

Las empresas extranjeras que quieran proteger sus marcas o patentes en el mercado cubano deben hacerlo a través de alguno de los bufetes cubanos especializados en este sector (Lex, Claim, Consultoría Jurídica Internacional, Conas, etc.) quienes les gestionarán la solicitud de registro de patente o marca ante la OCPI.

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Razones y ventajas para la implantación de empresas españolas

Hay atractivos fiscales y de mercado para establecerse en Cuba con un proyecto de inversión extranjera. Sin embargo, Cuba es un país con unas características especiales muy distintas a las de las economías occidentales que requiere un análisis pormenorizado del mercado y de la normativa de inversiones que hace que haya muchas incertidumbres a analizar con cuidado.

Entre los principales problemas están la discrecionalidad en la regulación del mercado y precios; que las inversiones son en realidad concesiones con un plazo de vencimiento; que los dividendos y las importaciones requieren una autorización adicional para obtener la divisa convertible; que la capacidad de consumo del mercado interior es muy limitada y muchas otras que generan muchas incertidumbres a la hora de invertir en Cuba.

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Barreras de entrada para inversores españoles

Las principales barreras a la inversión son: a) la discrecionalidad a la hora de aceptar proyectos de inversión, b) la inseguridad jurídica, la discrecionalidad en la regulación del mercado y precios, c) que las inversiones son en realidad concesiones con un plazo de vencimiento que pueden o no ser renovadas en iguales o distintas condiciones, d) que la convertibilidad de los dividendos no está asegurada (requiere una autorización adicional) a pesar de que la Ley contempla la libre transferibilidad de dividendos, e) que, también a pesar de la libertad de importación que contempla la Ley, se requiere una autorización adicional para obtener divisa convertible para su pago, f) que la capacidad de consumo del mercado interior es muy limitada y, g) y sobre todo por los cambios en la normativa introducidos con la unificación monetaria y cambiaria, normativa aplicable a las cuentas bancarias de inversiones extranjeras y empresas mixtas que establece un tipo de cambio (1 CUC, peso convertible = 1 CUP, peso nacional)  diferente a la norma general de cambio establecida  (1 CUC = 24 CUP). La incertidumbre creada por esta normativa, acentúa las dificultades para efectuar inversiones en este país.  Que junto con lo que supuso la entrada en vigor del Título III de la Ley Helms-Burton constituye una barrera de primer orden a la inversión extranjera directa en Cuba.

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  • Movilidad Internacional
  • Barreras Comerciales
  • ICE
  • Datainvex