Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

Sector primario

Bulgaria es un país de fuerte tradición y potencial agrícola, un exportador tradicional, salvo de productos mediterráneos típicos (cítricos, olivos, etc.)
De la superficie total de Bulgaria (111.001,9 km2), un 47% (52.261 KM2) es superficie agrícola (según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Silvicultura).
La importancia del sector agrícola en Bulgaria ha sido muy alta respecto de otros países miembros de la UE de Europa Central y Oriental. Sin embargo, durante el periodo de transición hacia una economía de mercado, la participación del sector agrícola en el PIB fluctuó significativamente. Así, se pasó de representar un 14,7% del PIB en 1995 a un 24,9% en 1997. A este año le sigue una tendencia decreciente en toda la serie temporal, hasta alcanzar un 5,6% en el año 2007. En 2020 se ha reducido la participación del sector primario en el PIB, pasando a representar el 3,20%.
Los principales cultivos son el trigo (21,7% de la tierra cultivable), el girasol (14,5%), el maíz (7,1%), la cebada (4,9%) y las oleaginosas de uso industrial (4,1%).
En 2020 la producción agrícola bruta fue de 3.646,1 millones de levas (un 36,5% menos que en 2019). El descenso respecto a 2019 se debe a la caída de la producción real. El 59,5% corresponde a la agricultura; el 18,5% a la ganadería; 14,5 a productos de origen animal, y el 7,2% a servicios agrarios.

Producción agrícola (2018-2020) 2018 (millones de levas) 2019 (millones de levas) 2020 (millones de levas)
Cereales (incluye semillas) 2.823,6 2.933,3 2.451,6
Cultivos industriales 1.829 1758,5 1.588,3
Plantas de forraje 176,8 143,3 156,8
Verduras y horticultura 420 426,4 383,1
Patatas (incluye semillas) 101,7 87,6 66,8
Frutas 383,6 361,2 399,9
Vino - - -
Otros 38,4 36,4 29,6
Total de cosechas 5.773 5.746,7 3.646,1
Animales 1.102,5 1.113,6 1.138,5
Productos de origen animal 887,7 900,6 891,6
Total 1.990,2 2.014,2 2.030,1
Oferta de productos agrícolas 7.763,2 7.760,9 5.676,2
Oferta de servicios agrícolas 501,7 492,2 445,5
Oferta agrícola total 8.264,9 8.253,1 6.121,7

Fuente: Instituto Nacional de Estadística (http://www.nsi.bg), 2021

 

Uno de los principales problemas que presenta el sector es la excesiva atomización de las explotaciones, consecuencia de la redistribución de tierras que se llevó a cabo tras la caída del comunismo. El proceso de reforma agraria iniciado en 1992 consistió en la restitución de tierras en términos reales a sus legítimos propietarios antes de 1946. El resultado fue que se parcelaron grandes franjas de tierra para los herederos de las propiedades, que, en la mayor parte de los casos hacía tiempo que habían emigrado a las ciudades y cuyo mínimo conocimiento de la agricultura se tradujo en una serie de granjas independientes de escasa productividad, con escaso capital y con una mano de obra envejecida y poco formada. Los últimos años han venido marcados por la concentración a través de compra venta de terrenos y mediante el arrendamiento. Destaca la actividad de compañías y fondos de inversión Real Estates Investments Trust (REITS) que adquieren pequeñas propiedades de terreno contribuyendo así a la concentración de la propiedad y a la creación de explotaciones económicamente más rentables.
Los cultivos industriales consisten principalmente en oleaginosas, girasol y tabaco.
Respecto a la industria tabaquera, tras haber sido una de las más importantes, es preciso señalar que la adhesión a la UE supuso una grave crisis para el sector. Bulgartabac Holding (compañía estatal hasta 2011) disfrutó de unos precios privilegiados que eliminaban la competencia del tabaco importado. Una vez retirada la protección, tras la entrada en la Unión Europea, la industria búlgara se vio incapaz de competir con el tabaco de importación. Los continuos cambios en la estrategia de privatización de Bulgartabac afectaron aún más negativamente a esta industria y esto repercutió de forma muy negativa en la minoría turca, cuya principal fuente de ingresos es el cultivo de tabaco, ya que los terrenos montañosos de la región sureste del país dónde se encuentran las plantaciones no permiten un cultivo alternativo. Bulgartabac se privatizó en 2011.
Con el todavía pequeño tamaño relativo de las explotaciones agrícolas búlgaras la mayoría son incapaces de competir con los gigantes internacionales y han optado por una estrategia de especialización. También se ha desarrollado un nicho específico para la producción orgánica y existen unos numerosos proyectos dedicados a la producción de bienes de alta calidad y elevado precio que se están desarrollando en pequeñas granjas. Algunos de estos productos orgánicos dirigidos a los mercados europeos son: frambuesas, fresas salvajes, miel, yogurt o champiñones.
Con la entrada en la UE se redujeron algunos impuestos que han abierto algunos mercados a las frutas y verduras búlgaras, como el alemán, el italiano o el holandés.
En relación con la actividad vitivinícola, Bulgaria ocupó un lugar destacado durante la época socialista, por su territorio y su clima. El país era uno de los mayores productores de vino a nivel mundial en los años 70 del siglo pasado, debido al monopolio de Vinimpex, el mayor vendedor de vino del mundo de la época, que llegó a producir aproximadamente un millón de botellas al día. La producción y las exportaciones venían infladas por las cuotas de producción asignadas a Bulgaria bajo criterio político (no de mercado) en el marco del antiguo COMECON. Tras una dramática reducción del número de viñedos en los años 90 y la abolición del monopolio estatal en la producción y el comercio de los vinos búlgaros como por la restitución de las tierras agrícolas y la privatización de la industria vitivinícola, así como la adopción de las normas europeas, Bulgaria ocupa el 15º lugar en la clasificación mundial de países productores de vino. Los viñedos ocupan aproximadamente 60.000 hectáreas y los productores de vino registrados son más de 260. La producción de uva varía con las condiciones climáticas pero se encuentra en torno a los 400 millones de kilogramos anuales, destinándose casi la mitad al consumo doméstico, y con una producción anual de vino de unos 140 millones de litros. La gran mayoría de los productores tienen necesidad de realizar inversiones que mejoren su proceso productivo. Además, muchas no cuentan con viñedos propios, por lo que dependen de pequeños productores que, a su vez, encuentran difícil mantener los requisitos de calidad. En cada campaña adquieren las uvas de una región distinta y no se lleva un control del origen de la uva.
Las empresas vitivinícolas registradas declararon la producción de 1.040.650 hectolitros en 2018 lo que supuso una disminución del 3,6% respecto al año anterior.
Las exportaciones de vino en 2018 alcanzaron los 27.015 litros, aproximadamente un 14% menos que en 2017. En 2018, el destino principal de las exportaciones es: Polonia; aunque se exportan cantidades significativas a Reino Unido, República Checa y Suecia.
En el año 2018 las importaciones de vino disminuyeron un 1,9% respecto al año anterior hasta situarse en 8.560 miles de litros, aunque el importe de las importaciones aumento en un 5,5% (19.800 miles de euros).
Respecto a la ganadería, desde 1990, la cabaña ganadera se ha reducido drásticamente, debido a que los ganaderos no pudieron afrontar los altos precios de los forrajes y los piensos. Por otra parte, una privatización mal planificada llevó al sacrificio de una parte significativa de la cabaña que había sido puesta en manos de propietarios sin los recursos necesarios para realizar las inversiones imprescindibles para la explotación. La tendencia a la reducción de la cabaña se ha moderado en los últimos años.
La tendencia decreciente en el número de granjas se mantuvo en 2018, comparado con el 2017, las granjas disminuyeron un 16,8%, las que se dedican a la cría de ovejas y cabras en un 21,4% y 17,1%, las de cerdos un 19,8% y las de búfalos en un 2,5%.
La cabaña ganadera esperada en diciembre de 2018 según el ministerio de Agricultura fue la siguiente:

 

Ganado Número de cabezas
Bovino 526.491
Búfalos 15.625
Porcino 654.554
Ovino 1.350.033
Caprino 271.734

Fuente: Ministerio de Agricultura, 2020

 

Bulgaria ha aplicado la normativa comunitaria en lo relativo al control veterinario, alimentación del ganado e introducción de unos estándares mínimos de sanidad e higiene, sin los cuales los productos de origen animal no podrán tener acceso al mercado único.
En relación con la normativa veterinaria, ésta ya está alineada con la comunitaria, excepto en lo relativo al comercio con la UE. También se está procediendo a la mejora de los establecimientos ganaderos, con la creación de un registro de establecimientos y un plan nacional de mejora de los mismos. Bulgaria adoptó ya en 2002 parte del ordenamiento UE en relación con la protección de la vegetación, alimentación del ganado, vino, bosques y legislación secundaria del acervo de la PAC.
Bulgaria ha comprometido en el periodo 2007-2013 11.358 millones de euros del programa de la PAC para Desarrollo Rural. Para el periodo de programación 2014-2020 estaban previstos fondos por un importe de 2.338 millones de euros para el desarrollo rural , así como cerca de 5.000 millones de euros en pagos directos.
El sector pesquero en Bulgaria no es un sector de gran relevancia ya que representa menos del 1% del PIB. El país tiene una balanza comercial deficitaria en lo que a productos de este sector se refiere. En 2016, las capturas totales de la pesca marina (Mar Negro) alcanzaron casi 8.600 toneladas, lo que supone un ligero descenso con respecto a la producción anterior de capturas, que rondaban las 10.000 toneladas. La acuicultura es de 15.754 toneladas, lo que supone un 64,7% de la producción total (24.368 toneladas).


En el período 2021-2027, 336.400 millones de euros van a ir destinados a la PAC en total, si bien aún se desconoce la distribución por países (3 de agosto de 2021).

 

Minería y recursos energéticos
Bulgaria depende en gran medida de las importaciones para atender sus necesidades energéticas, según datos de 2018, importa el 60,76% de los recursos energéticos que necesita. El único recurso natural del que dispone de manera abundante es el carbón de bajo poder calorífico (lignitos marrones) que se transforma en briquetas para su uso en las centrales térmicas.
En los últimos años el sector minero se está reanimando, sobre todo en lo referente a la extracción y refino de metales no ferrosos (cobre, cinc, plomo, oro) y de minerales, recuperando cierto protagonismo en la atracción de inversiones exteriores, sobre todo en la extracción y refino de cobre y oro debido al fuerte aumento de precios en los mercados internacionales.
Por otra parte, Bulgaria es uno de los principales productores de electricidad de la Península Balcánica, lo que le ha permitido generar excedentes que exporta a los países vecinos como Macedonia del Norte, Grecia, Montenegro, Rumania, Serbia y Turquía.
Su situación geográfica estratégica convierte a Bulgaria en zona de tránsito natural del gas y petróleo desde Rusia y Oriente Medio. Tras varios años de reflexión y altibajos, en diciembre de 2020 finalizó la construcción del gaseoducto “Balkan Stream” (ramificación del “Turkish Stream”) que atraviesa Bulgaria y Serbia, y está previsto llegue a Hungría. En total, el gaseoducto cuenta con 474 km de largo y recorre 11 regiones del país. El valor del proyecto asciende a 2.100 millones de BGN (1.072 millones de €).
El segundo gran proyecto gasístico es la interconexión con Grecia. Se trata de una línea de 182 Km (151 km en territorio búlgaro) que une el conector de Komotini con el de Stara Zagora y que se comenzó a construir en mayo de 2019, con nueva fecha prevista de finalización finales de 2021. Esta interconexión permitirá además el suministro de gas natural a Bulgaria desde la estación flotante de LNG de Alexandroupolis (fecha prevista de puesta en funcionamiento: 2022).
Se espera que los tres proyectos contribuyan a mantener unos precios del gas natural muy competitivos para los consumidores búlgaros en los próximos años.
 

Evolución del sector energético

En la etapa de economía planificada, Bulgaria recibía de la URSS petróleo y gas natural a precios inferiores a los de mercado. Esto generó un modelo de desarrollo económico e industrial intensivo en energía, siendo una de las principales causas de los actuales problemas de eficiencia energética del país. Bulgaria sigue siendo la economía más intensiva en energía y gases de efecto invernadero de la UE: en 2017 para generar una unidad de PIB, necesitaba 3,8 veces más energía y generaba 4,4 veces más emisiones de carbono que la media de la UE.

La liberalización del sector eléctrico comenzó formalmente en 1998, introduciendo sucesivas reformas legislativas para la privatización y desmantelamiento del monopolio de generación, transmisión y distribución de electricidad de la Compañía Nacional Eléctrica (NEK, www.nek.bg), aunque hasta 2006 ésta seguía manteniendo el monopolio de importaciones y exportaciones y el control total de la red de alto voltaje. En el proceso, NEK ha tenido que reestructurarse separando las actividades de generación, distribución y venta de energía, y desprendiéndose de las siete entidades de distribución eléctrica con las que contaba el país, de parte de sus unidades de generación, en especial centrales hidroeléctricas de pequeña capacidad, así como de cuatro de los seis reactores la central nuclear de Kozloduy.

Actualmente toda la red de distribución final de la energía eléctrica y una parte importante de las plantas de generación térmicas y de las Calefacciones Centrales de las grandes ciudades son de propiedad privada.

También fue privatizada la compañía nacional del petróleo (Petrol) que ahora compite en igualdad de condiciones con, entre otras, Lukoil, Shell, OMV, EKO, o ROMPETROL.

Finalmente, se han concedido más de 80 licencias para la distribución local de gas natural.

Situación actual del sector energético

El sector energético es uno de los principales de la economía búlgara. En cuanto a las materias primas energéticas cabe destacar las prospecciones de gas en el Mar Negro como parte de la estrategia del país para limitar la dependencia energética respecto a la Federación Rusa. El Gobierno tiene como prioridad la política energética, y resalta la importancia estratégica de Bulgaria en materia energética, por ser miembro de la UE y de la OTAN y puerta de entrada a Europa desde Asia. La voluntad de Bulgaria es diversificar sus fuentes y rutas de abastecimiento, así como el desarrollo de los interconectores, lo que requiere tiempo y recursos financieros. Se desarrollan los interconectores con Grecia, Serbia y Rumanía.

En virtud de diferentes acuerdos con la CE, Bulgaria desmanteló los cuatro viejos reactores VVER-440 V230 de la central nuclear de Kozloduy, mientras que las unidades 5 y 6, integradas por los más modernos VVER-1000, e instalados en 1988 y 1993 respectivamente, continúan en funcionamiento. Como consecuencia de este cierre, aumentaron los precios de la electricidad y la capacidad exportadora del sector.

Pero las principales causas del pobre rendimiento del sector energético búlgaro deben buscarse en la falta de transparencia, el insuficiente respaldo regulatorio y en los constantes retrasos de los proyectos para la rehabilitación de instalaciones termoeléctricas e instalación de nuevas capacidades administrados por el Estado.

En este sector existe, además, un doble factor que desempeña un importante papel: por un lado, la existencia de un mercado que todavía no ha sido completamente liberalizado y en el que los precios finales de la electricidad para el consumidor se fijan por las autoridades sin criterios de mercado. Las presiones de los distintos grupos de intereses con presencia en las térmicas y renovables, que intentan imponer un "policy mix" más favorable para dichos grupos, han promovido en el pasado políticas que han generado excesos de oferta de energía relativamente más cara (especialmente la renovable, frente a la nuclear) y que en la actualidad se traducen en un grave desequilibrio entre ingresos (mantenidos artificialmente bajos) y pagos (responden a políticas pasadas y son difícilmente ajustables sin perjudicar a los inversores).

El mercado de las energías renovables ha evolucionado mucho desde que en 2008 Bulgaria aprobara el primer esquema de apoyo oficial a las energías renovables, que incluía un sistema de tarifas reguladas (Feed-in Tariffs), con contratos de compra a largo plazo a precios pactados y conexiones a la red en condiciones preferenciales.
En 2011, con la aprobación de una nueva Ley de Energías Renovables se fija la vida de los contratos, dando comienzo a un despliegue incipiente de la fotovoltaica y la eólica (en 2012, el 15% de la capacidad instalada en Bulgaria era renovable: 1GW fotovoltaica y 0,7GW eólica). Sin embargo, con la intención de enfriar el mercado y de controlar el gasto público destinado a incentivos a las renovables, en 2012 se reduce el período de vida de los contratos, afectando directamente a la rentabilidad de las futuras inversiones, por lo que a partir de ese año se desarrollaron muy pocos proyectos. En 2015, Bulgaria alcanzó, varios años antes de tiempo, el objetivo establecido por la UE para 2020 consistente en lograr que el 16% del consumo final de energía proviniera de fuentes de energía renovables, por lo que los apoyos oficiales (el esquema Feed-in Tarrif) fue eliminado para los nuevos proyectos.
Actualmente, y desde 2019, rige un sistema de primas: todas las generadoras renovables con potencia instalada superior a 1 MW deben vender la electricidad en el mercado mayorista al precio de mercado (Independent Bulgarian Energy Exchange - IBEX) para recibir cuando acaba el año una compensación en forma de prima (en virtud de un Contrato de Compensación a través de Prima -CCP-) por la diferencia entre el precio al que vendieron su electricidad en el mercado y el precio fijado por el regulador.
En este contexto y en el marco del objetivo de la Comisión de tener una economía europea climáticamente neutra en 2050, Bulgaria se ha comprometido a que el 27% (ampliable al 33%) de la generación en 2030 provenga de energías renovables. Si bien hasta 2019 la ausencia de un marco normativo estable ha actuado de freno a la llegada de nueva inversión extranjera, a la vez que penalizaba a los inversores ya existentes (caso de la española ENHOL), asociaciones y expertos valoran positivamente el nuevo marco normativo y son optimistas respecto al volumen de financiación extranjera (fundamentalmente europea: NGEU, Fondos de Cohesión, Pacto Verde UE, Mecanismo para la Transición Justa), vaticinando un aumento de la capacidad instalada renovable en los próximos años superior a 3 GW. El reciente aumento de los precios de los derechos de emisiones en el mercado europeo ETS, hasta máximos históricos, podría suponer un impulso adicional a la transición energética.

La estrategia de Bulgaria en materia de política energética sigue las siguientes directrices:

- Lucha contra el cambio climático: existe un Plan de Asignación de Derechos de Emisión con el doble objetivo de reducir la emisión de CO y de paliar la crisis a través de la venta de los derechos de emisión. Tienen un Fondo de Carbono ya agotado proveniente de Suiza y un acuerdo con Austria de compra-venta de derechos de emisión con un GIS asociado a eficiencia energética. No prosperaron, sin embargo, las negociaciones entre el Gobierno búlgaro y el Banco Mundial para un fondo de carbono de capital español que se destinaría al aprovechamiento forestal y lucha contra incendios.

 - Dentro del Plan 2020 de la UE, Bulgaria se ha comprometido a un consumo final de energías renovables del 16% del total para el año 2020. Se considera un objetivo realista para Bulgaria, dado su potencial energético, pero a la vez, complicado de conseguir: la Ley para las Energías de Fuentes Renovables y Alternativas y Biocombustibles, aprobada en abril de 2011 para evitar sanciones de la UE, tiene como principal objetivo establecer un marco normativo claro y un procedimiento de control más estricto aunque desincentiva la entrada de nuevos actores en el mercado eólico y fotovoltaico, dejando la biomasa y la minihidráulica como únicas oportunidades en este campo.

- En febrero de 2012 se prohibieron las prospecciones de gas de esquisto en el territorio del país que parecía presentar buenas perspectivas. No obstante, a partir de 2012 se han dado concesiones de prospección de gas natural en el Mar Negro. En dos de ellas ha participado participa REPSOL.

- En 2019 se ha reactivado el concurso para la construcción de una nueva central nuclear (NPP) en Belene, de dos reactores de 1.000 MW de capacidad cada uno. A principios de 2013 mediante referéndum Bulgaria confirmó que desea ampliar su capacidad de generación de energía nuclear. Desde diciembre de 2019, se confirmó una lista corta de 5 compañías para la licitación sobre la construcción de la nueva central nuclear en Belene. De ellas, 3 se postulan como potenciales inversores estratégicos: la rusa Rosatom, la china CNNC y la coreana Hydro & Nuclear Power. Por su parte, la francesa Framatome y la estadounidense General Electric centran su interés en el suministro de equipos y participar en la obtención de fondos para el proyecto.
Aunque el proceso se ha retrasado debido al impacto de la pandemia por COVID-19, se siguen produciendo avances. De cara a conseguir posicionarse como inversor estratégico, Rosatom alcanzó un acuerdo de cooperación con Framatome y General Electric en junio de 2020.

- Inversiones en el desarrollo, rehabilitación y mejora de la red de distribución para minimizar las pérdidas de energía.

- Desarrollo de las fuentes de energías renovables (en adelante RES), principalmente la hidroeléctrica a través de minicentrales hidráulicas y la biomasa. No se contemplan proyectos hidráulicos que impliquen grandes obras de infraestructuras.

- Mejora de la eficiencia energética, especialmente en la industria, que en el año 2005 absorbía un 38,5% del consumo final de energía, frente al 28% de la media UE-27. Se considera difícil mejorar la eficiencia energética de la industria a corto plazo, por ello los esfuerzos se centran en los edificios públicos, las viviendas y el transporte. Cabe resaltar la apuesta de Bulgaria por el vehículo eléctrico.

Sector secundario

 Sector industrial
Durante el período comunista, Bulgaria desarrolló una estructura industrial autárquica típica de las economías de posguerra. Posteriormente, dentro de la división internacional del trabajo del bloque socialista, se especializó en industria química, electromecánica y ligera (textil, alimentaria, electrónica). Tras el cambio del sistema en 1989, la industria búlgara encontró enormes dificultades para adaptarse a la nueva situación. Desde mediados de 1996, los precios de los combustibles y el gas se equipararon a los internacionales, obligando a la industria búlgara a competir en igualdad de condiciones con sus rivales comerciales. Otra debilidad que tuvo que afrontar fue la escasa demanda interna debido al tamaño del mercado, y el escaso poder adquisitivo de la población, la no adecuación a los estándares de calidad internacionales y la urgente necesidad de modernización y reestructuración, en un entorno mundial cada vez más competitivo, en el que irrumpían con fuerza, nuevos competidores de Asia e Iberoamérica. El resultado final fue el mantenimiento de cierta industria química, farmacéutica, textil y calzado y metalurgia.
La producción industrial representa un 17,56% del PIB búlgaro en 2020. El peso del sector se ha mantenido más o menos estable desde el año 1996 en torno al 20% del PIB, aunque dese el 2018 se aprecia una tendencia descendente.
Los sectores químico y metalúrgico se beneficiaron hasta 1996 de los precios subsidiados de la energía y de la continua depreciación de la moneda, que propiciaron el crecimiento en la competitividad nominal. Las industrias química y de refino de petróleo han afrontado mejor la crisis dada su orientación exportadora en derivados del petróleo, química básica, farmoquímica, y abonos nitrogenados. La regulación ambiental más laxa permitió hacer competitivos sus costes con respecto a los de productores europeos.
La industria metalúrgica fue uno de los pocos sectores que no sufrieron la recesión del principio de la transición a la economía de libre mercado, debido a su orientación exportadora. La industria metalúrgica no ferrosa evoluciona favorablemente debido a la existencia de materia prima, la inversión realizada en reestructuración, y la entrada de inversores estratégicos que han mejorado la competitividad al introducir nuevas tecnologías y renovar los equipos.
Con la liquidación en 2010 de Kremikovtzi, el mayor productor de acero de Bulgaria y uno de los mayores de los Balcanes, la industria siderúrgica búlgara se redujo considerablemente perdiendo buena parte de su capacidad exportadora.
La industria textil y la del calzado sufrieron la pérdida de los mercados ex-soviéticos y la caída del poder de compra de los consumidores búlgaros. Esto llevó a los fabricantes a especializarse con éxito en la subcontratación para fabricantes occidentales de confección. Actualmente, el tráfico de perfeccionamiento es la principal fuerza que mueve el sector, como se aprecia observando el crecimiento del comercio en ambas direcciones en los rubros de productos textiles, que consiste fundamentalmente en este tipo de operaciones.
Por otra parte, en los últimos años se ha observado cierta tendencia a la deslocalización industrial de producciones incluidas en la Directiva de Comercio de Emisiones de CO2 desde países comunitarios de mayor renta o menores cantidades de derechos de emisión asignados hacia Bulgaria. Asimismo, ha habido algunas implantaciones en la industria alimentaria, en particular los sectores de lácteos, cerveza, confitería y vinos.
En los últimos años se está apostando fuertemente por la industria automovilística con el resultado de una planta de producción de vehículos eléctricos con capital británico, así como varias implantaciones de fabricantes de componentes de automoción en las regiones de Ruse y Plovdiv.
En el sector electrónico, también se han registrado nuevas inversiones de multinacionales (ABB, Schneider). Lo mismo ocurre con las TIC, sector en que la formación técnica y la experiencia búlgara durante la época soviética juegan a favor del desarrollo de ciertas ramas (software, servicio técnico, soluciones integradas, entre otras).
Por último, se ha observado un gran interés en la implantación de producciones relacionadas con la madera: puertas, somieres, aprovechando los recursos madereros naturales de Bulgaria.

 

Construcción

Bulgaria presenta déficit de infraestructuras y gran parte de las existentes necesitan ser renovadas. Para ello existe una importante financiación con fondos europeos que hasta ahora no se está utilizando a plena capacidad.
Los sectores de la construcción y servicios inmobiliarios en Bulgaria son muy relevantes. Entre ambos aportaron el 13,01% del PIB en 2020 (3,98% el inmobiliario y 9,03% la construcción), lo que supone un aumento ligero aumento del 0,89% respecto al año anterior (12,9% del PIB (3,6% el inmobiliario y 9,3% la construcción).

Tras la crisis financiera de 2008, durante los últimos años, el mercado de la construcción de viviendas ha experimentado un importante crecimiento. Las empresas extranjeras, entre ellas varias empresas españolas, vienen desarrollando proyectos residenciales y comerciales de escala moderada.
La construcción turística en el Mar Negro está saturada, a pesar de que Bulgaria se esté beneficiando en los últimos años de un incremento del turismo de sol y playa de bajo coste proveniente de Inglaterra, Alemania, Rumania y Rusia.
 

Infraestructuras

El desarrollo de las infraestructuras del país está recibiendo un fuerte impulso gracias a los fondos estructurales asignados por la UE a Bulgaria en sus Perspectivas Financieras 2007-2013 y 2014-2020. Concretamente, se destinaron al sector transporte 1.624 millones de euros en el periodo 2007-2013, esto es, el 23,7% de los fondos estructurales.

Para el período 2014-2020, Bulgaria tiene asignada una cifra total de 15.152,5 millones de euros provenientes de los fondos de la Unión Europea, sin incluir los fondos destinados al Programa de Desmantelamiento Nuclear (293 millones de euros). Esta cifra abarca tanto los Fondos Estructurales y de Cohesión como los Fondos destinados a la Agricultura y Pesca.

Las prioridades para el periodo 2014-2020 son en primer lugar la mejora de la infraestructura ferroviaria y, en segundo lugar la infraestructura de carretera, con una distribución de fondos del 50/50.

De estas infraestructuras, es necesario renovar el sistema ferroviario y rehabilitar la red de carreteras nacionales, incluyendo las autopistas transeuropeas que unen Sofía con el Mar Negro, Grecia, Macedonia del Norte y Turquía.
Existe un importante retraso en la ejecución de proyectos debido principalmente a la interferencia de la CPC (Comisión Protectora de la Competencia) y la presión de diferentes grupos empresariales locales.

Sector terciario

Dentro del sector servicios, las principales aportaciones al PIB corresponden al turismo, transporte, comunicaciones, comercio, intermediarios financieros y otros. Este sector supuso el 61,4% en 2020.

Turismo 

El turismo es un sector prioritario para Bulgaria. Desde mediados del S.XX es un centro de atracción turística tanto para los aficionados a los deportes de invierno como para los de sol y playa. Los países emisores son o bien países sin infraestructuras para los deportes de invierno (Reino Unido, Rusia, Grecia) o bien países ribereños de mares fríos (Reino Unido, Alemania, Rusia, Polonia, Irlanda, etc.). En ambos casos, los principales atractivos de los destinos búlgaros son la novedad y los bajos precios. El desarrollo de este sector requiere continuar invirtiendo en mejorar las infraestructuras de acceso por carretera, transporte aéreo y ferrocarril y una planificación del desarrollo de las zonas turísticas.
Es parte de la estrategia el diversificar el tipo de turismo, fomentando el turismo de “spa & wellness”, el cultural, de congresos, y otras alternativas, como el turismo rural, de caza o golf.
Entre 2014 y 2019 el número de visitantes extranjeros aumento en 3,1 millones de personas, lo que supuso un incremento del 33,41% en el periodo.
En 2020, en el contexto de la pandemia mundial donde se produce una abrupta reducción de la movilidad entre países, Bulgaria registra un desplome en la cifra de turistas extranjeros hasta situarse en los 4,9 millones de personas, lo supone una reducción del -60% respecto al año anterior (12,5 millones de personas). Hasta el 2020, la cifra de turistas extranjeros crecío a una tasa media interanual del 6%.
El 2019 se registró una cifra récord de 12,5 millones, de los que el 57% procedían de la Unión Europea, con Rumania a la cabeza (17,2%), seguido por Grecia (10,2%) y Alemania (7,6%). Los viajeros extranjeros procedentes de países europeos no comunitarios representaron el 32% sobre el total en 2019, con Turquía a la cabeza representando el 13% sobre el total, seguido por Serbia 5,4% y Macedonia del Norte (4,8%). De España procedían el 0,7% (93.535 personas) frente al 0,8% del año anterior. 

Telecomunicaciones y tecnologías de la información

El sector de las telecomunicaciones se caracteriza por una penetración de telefonía fija y móvil relativamente alta, una digitalización lenta, y una penetración de Internet baja pero que crece a buen ritmo. Con la privatización de BTC (2004) y la liberalización impuesta por la UE, el sector está experimentando un crecimiento importante y la entrada de nuevos competidores ha supuesto un incentivo para su modernización.
En 2020, el 78,9% de los hogares tenía acceso a Internet, lo que supone un aumento de 3,8% respecto al año anterior (el 99% con banda ancha), mientras que en 2012 este porcentaje representaba sólo el 50,9%. Ello mantiene a Bulgaria en la cola de la UE y muy por detrás de la media europea (90% en 2019).
El 21,7% de la población realizó compras a través de internet en 2019, lo que supone el 31,9% de los usuarios de internet. En Bulgaria hubo un total de 7.912.958,16 suscripciones de teléfonos móviles en 2018. Esto hace una media de 118,12 suscripciones por cada 100 habitantes. Según el NSI el 63,2% de la población búlgara entre 16 y 74 años utilizó en 2019 un teléfono móvil o smartphone para conectarse a internet, siendo la media en la Unión Europea del 75%. Los sistemas operativos en los smartphones de Bulgaria en 2020 fueron Android 44,45%, Windows 43,36%, iOs 7,17% y otros 5,02%. La cuota de mercado de las diferentes marcas de telefonía móvil en Bulgaria durante 2020 fueron: Samsung 36,14%, Huawei 26,06%, Apple 13,39%, Xiaomi 9,24%, Nokia 4,11% y Lenovo 2,94%.
En lo referente a las tecnologías de la información, los sectores más informatizados son la banca y los seguros. El mayor problema al que se enfrenta la industria informática del país es que el mercado laboral doméstico no es capaz de retener a los empleados más valiosos que emigran atraídos por unas mayores posibilidades profesionales. No obstante, en los últimos años se observa un incremento de las inversiones extranjeras en TIC en el país, especialmente en outsourcing, de software y servicios técnicos online.
En lo que respecta a administración electrónica (eGovernment), Bulgaria sigue progresando, aunque a un ritmo más lento que otros países de la Unión Europea. Desde el punto de vista del marco estratégico en 2016 se creó la Agencia Estatal de Administración Electrónica.
El número de usuarios de la administración electrónica ahora está en línea con la media de Unión Europea e incluso se ha superado la media europea en cuanto a servicios públicos digitales para empresas. Sin embargo, la cumplimentación de formularios online sigue siendo muy reducida.
Otro indicador que mide el nivel tecnológico del país es el Índice de Innovación Global 2019, publicado por INSEAD. Bulgaria se encuentra en el puesto 40 del ranking sobre 127 países, bajando 3 puestos respecto al informe de 2018.
Respecto a la implantación de la red de comunicación de 5G, en septiembre de 2020, Vivacom hizo el lanzamiento comercial de su red 5G. El operador nacional lo está proveyendo mediante la tecnología de compartición dinámica del espectro (DSS), usando la red 4G de la que ya dispone, cubriendo zonas céntricas de las principales áreas urbanas (27 ciudades). En noviembre del mismo año, el proveedor nacional A1, también está ofreciendo este servicio a sus clientes en zonas céntricas y lugares de negocios en Sofía. Telenor también se ha interesado en la tecnología 5G.

Transporte 

La localización geográfica de Bulgaria hace del transporte un sector particularmente importante. Bulgaria tiene una situación estratégica como cruce de caminos en las rutas que unen la UE con Turquía y Oriente Medio, con Ucrania y Asia Central y los mares Egeo y Báltico. Por ello cinco de los diez corredores trans-europeos proyectados atraviesan territorio búlgaro (los números IV, VII, VIII, IX y X).
La modernización de las infraestructuras de transporte sigue siendo una de las prioridades del gobierno búlgaro, pero la insuficiencia de inversión durante muchos años ha favorecido el deterioro de las infraestructuras.
Por ello, además de la financiación de la UE y las IFI’s, Bulgaria quiere desarrollar sus infraestructuras, especialmente las portuarias y aeroportuarias mediante PPP.
Actualmente, Bulgaria tiene 19.876 Km de carreteras en uso. La densidad media de la red vial es de 0,39 Km/Km2, sensiblemente menor a la media de la UE-15 que es de 0,51 Km/ Km2. Existen 757 Km de autopistas. El estado de las carreteras es, por lo general, deficiente.
Bulgaria tiene 4.070 Km de vías férreas (de los cuales el 71% se encuentran electrificados), dos puertos principales (Varna y Burgas) y uno fluvial (Ruse) que despachan el 60% del comercio internacional del país. Además, cuenta con 5 aeropuertos internacionales. De estos, los de Varna y Burgas son operados bajo concesión por la alemana FRAPORT. Recientemente, en 2020, se ha adjudicado la concesión del aeropuerto de Sofia al consorcio liderado por la francesa Meridiam Eastern European Investments, en cooperación con Munich Airport, mientras que se ha prolongado el periodo de presentación de ofertas para el aeropuerto de Plovdiv por falta de candidatos.
De estas infraestructuras, es necesario renovar el sistema ferroviario y rehabilitar la red de carreteras nacionales, incluyendo las autopistas transeuropeas que unen Sofía con el Mar Negro, Grecia, Macedonia del Norte y Turquía.
El desarrollo de las infraestructuras del país está recibiendo un fuerte impulso gracias a los fondos estructurales asignados por la UE a Bulgaria en sus Perspectivas Financieras 2007-2013 y 2014-2020. Concretamente, se destinaron al sector transporte 1.624 millones de euros en el periodo 2007-2013, esto es, el 23,7% de los fondos estructurales. La corrupción, las dificultades para obtener la necesaria cofinanciación y la escasez de personal cualificado están siendo los mayores problemas a los que se enfrenta Bulgaria.
Para el período 2014-2020, Bulgaria tenía asignada una cifra total de 15.152,5 millones de euros provenientes de los fondos de la Unión Europea, sin incluir los fondos destinados al Programa de Desmantelamiento Nuclear (293 millones de euros). Esta cifra abarcaba tanto los Fondos Estructurales y de Cohesión como los Fondos destinados a la Agricultura y Pesca.
Las prioridades para el periodo 2014-2020 fueron en primer lugar la mejora de la infraestructura ferroviaria y, en segundo lugar la infraestructura de carretera, con una distribución de fondos del 50/50.
El 30% del dinero se destinó a inversiones en infraestructura básica, el 18% provenía del Fondo Social Europeo y el 52% del FEDER. Bajo el programa operativo de Conectividad del Trasporte 2021-2027 cofinanciado por fondos de la Unión Europea, está prevista la inversión de 3.300 millones de euros en la construcción de infraestructuras para el ferrocarril, de entre las que destacan: la modernización de la estación Elin Pelin-Kostenets, mejora de las línea Sofía – Pernik y Karnobat – Sindel.

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Precios (minoristas y mayoristas)

 

En Bulgaria los precios de los productos básicos no están sometidos a control del Estado y se fijan libremente. Existen algunas excepciones, tales como los medicamentos o la energía eléctrica para las que el Estado fija los precios o el método para su formación.
El mercado de la electricidad en Bulgaria se ha caracterizado históricamente por estar regulado por la Comisión Estatal Reguladora de la Energía, DKER-. Sin embargo, en los últimos años, para dar cumplimiento a las directivas de la Comisión Europea, Bulgaria está realizando modificaciones en su Ley de Energía, con el objetivo de poner fin a la regulación de los precios de la electricidad en el mercado mayorista. De esta forma, para 2025 Bulgaria debería haber finalizado completamente su transición y todos los consumidores, tanto minoristas como mayoristas, deberían poder elegir libremente a quién comprar su electricidad en el mercado.
La Ley de Defensa del Consumidor recoge el acervo comunitario en esta materia y prohíbe la competencia desleal y las prácticas desleales en el comercio minorista y mayorista. Los órganos responsables de velar por el cumplimiento de la Ley son la Comisión de Defensa del Consumidor y la Agencia Estatal de Metrología y Supervisión Técnica.
Por su parte la Ley de Defensa de la Competencia de 2008, enmendada varias veces desde entonces, recoge la legislación sobre la materia y establece la Comisión de Defensa de la Competencia como órgano especializado e independiente financiado por los presupuestos generales del Estado. Esta Comisión es la encargada de velar por la aplicación de la normativa comunitaria en materia de competencia. Dadas las dimensiones del país, algunas de las actividades económicas (distribución de electricidad, de combustibles líquidos, medicamentos, gran distribución minorista) son desarrolladas por un número reducido de empresas. La Comisión de Defensa de la Competencia vigila para que en estos sectores no se produzcan abusos por la posición dominante o de cartelización.
La depreciación del Euro (la Leva tiene un tipo de cambio fijo respecto del Euro) y la flexibilidad cuantitativa del BCE, junto con la recuperación en los precios de la energía, han presionado al alza el nivel de precios tras la deflación del periodo 2013-2016. El año 2020 cerró con una inflación del 0,5%, atribuible al bajo consumo derivado por la pandemia (COVID-19).

 

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

Transporte
La localización geográfica de Bulgaria hace del transporte un sector particularmente importante. Bulgaria tiene una situación estratégica como cruce de caminos en las rutas que unen la UE con Turquía y Oriente Medio, con Ucrania y Asia Central y los mares Egeo y Báltico. Por ello cinco de los diez corredores trans-europeos proyectados atraviesan territorio búlgaro (los números IV, VII, VIII, IX y X).
La modernización de las infraestructuras de transporte sigue siendo una de las prioridades del gobierno búlgaro, pero la insuficiencia de inversión durante muchos años ha favorecido el deterioro de las infraestructuras.
Por ello, además de la financiación de la UE y las IFI’s, Bulgaria quiere desarrollar sus infraestructuras, especialmente las portuarias y aeroportuarias mediante PPP.
Actualmente, Bulgaria tiene 19.876 Km de carreteras en uso. La densidad media de la red vial es de 0,39 Km/Km2, sensiblemente menor a la media de la UE-15 que es de 0,51 Km/ Km2. Existen 757 Km de autopistas. El estado de las carreteras es, por lo general, deficiente.
Bulgaria tiene 4.070 Km de vías férreas (de los cuales el 71% se encuentran electrificados), dos puertos principales (Varna y Burgas) y uno fluvial (Ruse) que despachan el 60% del comercio internacional del país. Además, cuenta con 5 aeropuertos internacionales. De estos, los de Varna y Burgas son operados bajo concesión por la alemana FRAPORT. Recientemente, en 2020, se ha adjudicado la concesión del aeropuerto de Sofia al consorcio liderado por la francesa Meridiam Eastern European Investments, en cooperación con Munich Airport, mientras que se ha prolongado el periodo de presentación de ofertas para el aeropuerto de Plovdiv por falta de candidatos.
De estas infraestructuras, es necesario renovar el sistema ferroviario y rehabilitar la red de carreteras nacionales, incluyendo las autopistas transeuropeas que unen Sofía con el Mar Negro, Grecia, Macedonia del Norte y Turquía.
El desarrollo de las infraestructuras del país está recibiendo un fuerte impulso gracias a los fondos estructurales asignados por la UE a Bulgaria en sus Perspectivas Financieras 2007-2013 y 2014-2020. Concretamente, se destinaron al sector transporte 1.624 millones de euros en el periodo 2007-2013, esto es, el 23,7% de los fondos estructurales. La corrupción, las dificultades para obtener la necesaria cofinanciación y la escasez de personal cualificado están siendo los mayores problemas a los que se enfrenta Bulgaria.
Para el período 2014-2020, Bulgaria tenía asignada una cifra total de 15.152,5 millones de euros provenientes de los fondos de la Unión Europea, sin incluir los fondos destinados al Programa de Desmantelamiento Nuclear (293 millones de euros). Esta cifra abarcaba tanto los Fondos Estructurales y de Cohesión como los Fondos destinados a la Agricultura y Pesca.
Las prioridades para el periodo 2014-2020 fueron en primer lugar la mejora de la infraestructura ferroviaria y, en segundo lugar la infraestructura de carretera, con una distribución de fondos del 50/50.
El 30% del dinero se destinó a inversiones en infraestructura básica, el 18% provenía del Fondo Social Europeo y el 52% del FEDER. Bajo el programa operativo de Conectividad del Trasporte 2021-2027 cofinanciado por fondos de la Unión Europea, está prevista la inversión de 3.300 millones de euros en la construcción de infraestructuras para el ferrocarril, de entre las que destacan: la modernización de la estación Elin Pelin-Kostenets, mejora de las línea Sofía – Pernik y Karnobat – Sindel.

Telecomunicaciones y tecnologías de la información
El sector de las telecomunicaciones se caracteriza por una penetración de telefonía fija y móvil relativamente alta, una digitalización lenta, y una penetración de Internet baja pero que crece a buen ritmo. Con la privatización de BTC (2004) y la liberalización impuesta por la UE, el sector está experimentando un crecimiento importante y la entrada de nuevos competidores ha supuesto un incentivo para su modernización.
En 2020, el 78,9% de los hogares tenía acceso a Internet, lo que supone un aumento de 3,8% respecto al año anterior (el 99% con banda ancha), mientras que en 2012 este porcentaje representaba sólo el 50,9%. Ello mantiene a Bulgaria en la cola de la UE y muy por detrás de la media europea (90% en 2019).
El 21,7% de la población realizó compras a través de internet en 2019, lo que supone el 31,9% de los usuarios de internet. En Bulgaria hubo un total de 7.912.958,16 suscripciones de teléfonos móviles en 2018. Esto hace una media de 118,12 suscripciones por cada 100 habitantes. Según el NSI el 63,2% de la población búlgara entre 16 y 74 años utilizó en 2019 un teléfono móvil o smartphone para conectarse a internet, siendo la media en la Unión Europea del 75%. Los sistemas operativos en los smartphones de Bulgaria en 2020 fueron Android 44,45%, Windows 43,36%, iOs 7,17% y otros 5,02%. La cuota de mercado de las diferentes marcas de telefonía móvil en Bulgaria durante 2020 fueron: Samsung 36,14%, Huawei 26,06%, Apple 13,39%, Xiaomi 9,24%, Nokia 4,11% y Lenovo 2,94%.
En lo referente a las tecnologías de la información, los sectores más informatizados son la banca y los seguros. El mayor problema al que se enfrenta la industria informática del país es que el mercado laboral doméstico no es capaz de retener a los empleados más valiosos que emigran atraídos por unas mayores posibilidades profesionales. No obstante, en los últimos años se observa un incremento de las inversiones extranjeras en TIC en el país, especialmente en outsourcing, de software y servicios técnicos online.
En lo que respecta a administración electrónica (eGovernment), Bulgaria sigue progresando, aunque a un ritmo más lento que otros países de la Unión Europea. Desde el punto de vista del marco estratégico en 2016 se creó la Agencia Estatal de Administración Electrónica.
El número de usuarios de la administración electrónica ahora está en línea con la media de Unión Europea e incluso se ha superado la media europea en cuanto a servicios públicos digitales para empresas. Sin embargo, la cumplimentación de formularios online sigue siendo muy reducida.
Otro indicador que mide el nivel tecnológico del país es el Índice de Innovación Global 2019, publicado por INSEAD. Bulgaria se encuentra en el puesto 40 del ranking sobre 127 países, bajando 3 puestos respecto al informe de 2018.
Respecto a la implantación de la red de comunicación de 5G, en septiembre de 2020, Vivacom hizo el lanzamiento comercial de su red 5G. El operador nacional lo está proveyendo mediante la tecnología de compartición dinámica del espectro (DSS), usando la red 4G de la que ya dispone, cubriendo zonas céntricas de las principales áreas urbanas (27 ciudades). En noviembre del mismo año, el proveedor nacional A1, también está ofreciendo este servicio a sus clientes en zonas céntricas y lugares de negocios en Sofía. Telenor también se ha interesado en la tecnología 5G.
 

Situación actual del sector energético
Históricamente, en la época soviética, en Bulgaria destacó la abundancia de carbón y energía nuclear. Además, la URSS suministraba petróleo y gas natural a precios inferiores a los de mercado, lo que generó un modelo de desarrollo económico e industrial intensivo en energía, así como consecuentes problemas de dependencia y eficiencia energética del país. A partir de 2002, las principales fuentes de energía para la producción eléctrica en Bulgaria han sido el carbón -con un 51% de la electricidad producida- y la energía nuclear -con el 36%, respectivamente-. Hoy en día, el reparto de la producción nacional de energía primaria en Bulgaria es el siguiente: combustibles fósiles sólidos 40%, energía nuclear 37%, energías renovables 22% y otros 1%.
Por otro lado, durante los años anteriores Bulgaria se ha caracterizado por ser un agente exportador de energía, debido a la abundancia de carbón de bajo poder calorífico -lignito marrón- que representa prácticamente el 40% del consumo primario, así como de energía nuclear. No obstante, estas exportaciones han disminuido en los últimos años por el cierre de cuatro reactores nucleares, entre otras razones. Actualmente, se divisa una leve dependencia energética del exterior con el fin de abastecer el consumo doméstico y en 2019 se importó el 38.1% de la energía utilizada.
A pesar de que en el país todavía se usa el carbón de forma generalizada -lo que aumenta las emisiones nocivas de CO2- y la generación de energía nuclear es estable -gracias a las Plantas de Kozloduy y Belene-, paulatinamente se está comenzando a diversificar las fuentes energía.
Si bien el uso de las energías renovables es aún reducido, debido al débil crecimiento de la demanda en los últimos años, al reciente impacto negativo del COVID19 y el limitado interés de los inversores privados, su utilización está aumentando en los últimos años -principalmente por el endurecimiento de la regulación medioambiental comunitaria-. En 2020 alcanzó un 21.,6% de utilización , posicionándose así entre los once Estados miembros de la UE que han alcanzado su objetivo de energía renovable para ese año .
Asimismo, cabe destacar que en el pasado la totalidad del sector eléctrico estaba nacionalizado. A finales de 2004, aproximadamente el 67% de la red eléctrica se privatizó y en 2007, el mercado de la electricidad fue totalmente liberalizado. Hoy en día, la distribución eléctrica del país se divide en tres grandes áreas (oeste, nordeste y sudeste) y solo aquellas empresas que hayan obtenido una licencia de producción podrán generar energía, mediante una cuota para acceder a las redes de las tres distribuidoras eléctricas que operan en el país: las checas CEZ y Energo-Pro, y la austriaca EVN.
Pero las principales causas del pobre rendimiento del sector energético búlgaro deben buscarse en la falta de transparencia, el insuficiente respaldo regulatorio y en los constantes retrasos de los proyectos para la rehabilitación de instalaciones termoeléctricas e instalación de nuevas capacidades.
 

 

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

En el mercado de trabajo la recuperación tras la crisis es estable, rozando ya el desempleo friccional (7,1 % en 2017, 6,1 % en 2018; 5,1% en 2020.). No obstante, siguen existiendo problemas estructurales, entre los que destacan la escasa empleabilidad de los desempleados a largo plazo, el paro y la inactividad de los jóvenes, así como la no adecuación entre la formación requerida por la demanda y la poseída por la oferta. El salario mínimo mensual es de 332 euros (650 BGN) desde el 1 de enero de 2021.

Principales indicadores del mercado laboral en 2020
La tasa de actividad de la población de 15 a 64 años fue del 72,2% un 1% menos en comparación con el 2019. En esta misma franja de edad la tasa de desempleo fue de un 5,2%, lo que supone un aumento de un 0,9% si lo comparamos con el año 2019. Además, hubo 610,4 mil personas inactivas entre 15 y 64 años, lo que representa el 5,3% de la población económicamente inactiva en el mismo grupo de edad.
 

Empleo

 

En 2020 había 3.121,7 mil personas empleadas de más de 15 años de las cuales 1.676,1mil eran hombres y 1.445,6mil mujeres. El porcentaje de personas empleadas respecto a la población total de 15 años y más fue del 52,7% (59,1% para los hombres y 46,9% para las mujeres).
En el mismo periodo, 577,7 mil (18,51%) trabajaban en el sector industrial, 526,9 mil (16,88%) en el comercio mayorista y minorista, 250,4 mil (8,02%) en la construcción y 228,5 (7,32%)en la administración pública. De todas las personas empleadas, el 3,59% (112 mil) eran empleadores, el 6,88% (214,7 mil) eran trabajadores por cuenta propia sin empleados, el 88,9% (2.776,1 mil) eran empleados y el 0,61% (18,9 mil) eran trabajadores familiares no remunerados. De todos los empleados, 2.090,8 mil (75,31%) trabajaban en el sector privado, mientras que 685,3 mil (24,68%) lo hacían en el sector público.
El número de empleados con trabajo temporal disminuyó en un 24,9% aumentó en un 14,5% en comparación con 2019 el tercer trimestre de 2018 y alcanzó los 100,8 mil, lo que representa el 3,63% de todos los empleados.
 

Desempleo

En 2020 hubo 168,6 mil desempleados, de los cuales 96,3 mil (57,11%) hombres y 72,3 mil (42,88%) mujeres.
La tasa de desempleo fue de 5,1% en 2020, aumentando un 21,4% respecto año anterior. La tasa de desempleo fue del 5,4% para los hombres y del 4,8% para las mujeres.
Entre todas las personas desempleadas, 25,9 mil (tasa de desempleo: 2,5%) tenían educación superior, 86,2 mil (tasa de desempleo: 4,7%) había completado la educación secundaria y 12,4 mil (tasa de desempleo: 17,8%) tenía como máximo la educación primaria.
En 2020 había 75,9 mil desempleados de larga duración, lo que representa el 45,01% de todas las personas desempleadas.
De todas las personas desempleadas 9,3 mil (5,45%) estaban buscando el primer trabajo.

A nivel territorial las diferencias son enormes, mientras en Sofia (capital y provincia) o Stara Zagora, la tasa de paro se encuentra por debajo de la media nacional, en provincias como Vidin, Vratsa, Silistra, Smolyan, Targovishte o Razgrad, la tasa triplica o más la media alcanzando tasas de hasta el 24,5 %.


Población no activa
En 2020 había 2.633,2 mil personas económicamente inactivas de 15 años y más, de las cuales el 40,47% hombres y el 59,52% mujeres. En cuanto a la tasa de actividad, esta era de un 55,5% (62,4 en hombres y 49,2% en mujeres). Además, teniendo en cuenta el nivel de educación, la tasa de actividad es de un 75,1% en personas con educación superior; 60,3% en personas con educación secundaria; y un 26,8% en personas con educación primaria o inferior.

 

 

 

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PIB per capita y distribución de la renta

PIB per cápita y distribución de la renta 

El PIB per cápita para 2021 es de 19.268 levas (9.851 euros). El Índice de Desarrollo Humano del PNUD de 2019, arroja una puntuación para Bulgaria de 0,816, que corresponde con un nivel de desarrollo humano “muy alto”, ocupando la posición 56ª (igualando su posición respecto a 2017 y 2018) por detrás de Uruguay y antes que Panamá. No obstante, la demanda está restringida por el bajo poder adquisitivo de ciertos colectivos más vulnerables de la población, entre los que destacan los pensionistas y algunas minorías étnicas. El salario mínimo interprofesional es de 710 levas (363 €) y la pensión mínima es de 370 levas (189,15€). Las restricciones de demanda derivada de las grandes desigualdades. Bulgaria tiene el Índice de Gini más elevado de la UE (40,8 en 2019) y, a lo largo de los últimos años, continúa siendo creciente. Una reforma de los instrumentos redistributivos, tanto por el lado de los ingresos públicos (reforma tributaria) como por el lado del gasto público (reforma del sistema de previsión social) contribuiría a mitigar esta situación.

 

 

 

 

 

 

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Sector primario

Bulgaria es un país de fuerte tradición y potencial agrícola, un exportador tradicional, salvo de productos mediterráneos típicos (cítricos, olivos, etc.).
De la superficie total de Bulgaria (111.001,9 km2), un 47% (5,2M Ha) es superficie agrícola (según datos del Ministerio de Agricultura).
La importancia del sector agrícola en Bulgaria ha sido muy alta respecto de otros países miembros de la UE de Europa Central y Oriental. Sin embargo, durante el periodo de transición hacia una economía de mercado, la participación del sector agrícola en el PIB fluctuó significativamente. En 2020 se ha reducido la participación del sector primario en el PIB, pasando a representar el 3,20%.
Los principales cultivos son el trigo (21,7% de la tierra cultivable), el girasol (14,5%), el maíz (7,1%), la cebada (4,9%) y las oleaginosas de uso industrial (4,1%).
En 2020 la producción agrícola bruta fue de 3.646,1 millones de levas (un 36,5% menos que en 2019). El descenso respecto a 2019 se debe a la caída de la producción real. El 59,5% corresponde a la agricultura; el 18,5% a la ganadería; 14,5 a productos de origen animal, y el 7,2% a servicios agrarios.
 

Producción agrícola en – 2018-2020 2018 (millones de BGN ) 2019 (millones de BGN 2020 (millones de BGN) Precios (índice) 2019 = 100
Cereales (incluye semillas) 2.823,6 2.933,3 2.608,5 106,0
Cultivos industriales 1.742,4 1.675,8 1.667 105,6
Plantas  forrajeras 176,8 143,3 131,2 109,3
Verduras y horticultura 420 426,4 373,8 108
Patatas (incluye semillas) 100,1  86 73,1 90,8
Frutas 336,8  333,6 343,5 108,9
Otros 37,2 35,4 40,9 73,4
Total de cosechas 5.636,9 5.633,6 5.238 100,3
Animales 894,1 963,2 899,2 102,2
Productos de origen animal 957,4 946,9 973,8 98,8
Total productos animales 1.851,5 1.910,1 1.962 100,5
Oferta de productos agrícolas 7.488,4 7.543,7 7.200 100,3
Oferta de servicios agrícolas 501,7 492,2 462 102,3
Oferta agrícola total 7.990,1 8.035,9 7.662 101,3

Fuente: Instituto Nacional de Estadística (http://www.nsi.bg) .

Uno de los principales problemas que presenta el sector es la excesiva atomización de las explotaciones, consecuencia de la redistribución de tierras que se llevó a cabo tras la caída del comunismo. El proceso de reforma agraria iniciado en 1992 consistió en la restitución de tierras en términos reales a sus legítimos propietarios antes de 1946. El resultado fue que se parcelaron grandes franjas de tierra para los herederos de las propiedades, que, en la mayor parte de los casos hacía tiempo que habían emigrado a las ciudades y cuyo mínimo conocimiento de la agricultura se tradujo en una serie de granjas independientes de escasa productividad, con escaso capital y con una mano de obra envejecida y poco formada. Los últimos años han venido marcados por la concentración a través de compra venta de terrenos y mediante el arrendamiento. Destaca la actividad de compañías y fondos de inversión Real Estates Investments Trust (REITS) que adquieren pequeñas propiedades de terreno contribuyendo así a la concentración de la propiedad y a la creación de explotaciones económicamente más rentables.
Los cultivos industriales consisten principalmente en oleaginosas, girasol y tabaco.
Respecto a la industria tabaquera, tras haber sido una de las más importantes, es preciso señalar que la adhesión a la UE supuso una grave crisis para el sector. Bulgartabac Holding (compañía estatal hasta 2011) disfrutó de unos precios privilegiados que eliminaban la competencia del tabaco importado. Una vez retirada la protección, tras la entrada en la Unión Europea, la industria búlgara se vio incapaz de competir con el tabaco de importación. Los continuos cambios en la estrategia de privatización de Bulgartabac afectaron aún más negativamente a esta industria y esto repercutió de forma muy negativa en la minoría turca, cuya principal fuente de ingresos es el cultivo de tabaco, ya que los terrenos montañosos de la región sureste del país dónde se encuentran las plantaciones no permiten un cultivo alternativo. Bulgartabac se privatizó en 2011.
Con el todavía pequeño tamaño relativo de las explotaciones agrícolas búlgaras la mayoría son incapaces de competir con los gigantes internacionales y han optado por una estrategia de especialización. También se ha desarrollado un nicho específico para la producción orgánica y existen unos numerosos proyectos dedicados a la producción de bienes de alta calidad y elevado precio que se están desarrollando en pequeñas granjas. Algunos de estos productos orgánicos dirigidos a los mercados europeos son: frambuesas, fresas salvajes, miel, yogurt o champiñones.
Con la entrada en la UE se redujeron algunos impuestos que han abierto algunos mercados a las frutas y verduras búlgaras, como el alemán, el italiano o el holandés.
En relación con la actividad vitivinícola, Bulgaria ocupó un lugar destacado durante la época socialista, por su territorio y su clima. El país era uno de los mayores productores de vino a nivel mundial en los años 70 del siglo pasado. Tras una dramática reducción de la superficie de viñedos en los años 90 y la abolición del monopolio estatal en la producción y el comercio de los vinos búlgaros como por la restitución de las tierras agrícolas y la privatización de la industria vitivinícola, así como la adopción de las normas europeas, Bulgaria ocupa el 15º lugar en la clasificación mundial de países productores de vino. Los viñedos ocupan aproximadamente 60.000 hectáreas y los productores de vino registrados son más de 260. La producción de uva varía con las condiciones climáticas pero se encuentra en torno a los 400 millones de kilogramos anuales, destinándose casi la mitad al consumo doméstico, y con una producción anual de vino de unos 140 millones de litros. La gran mayoría de los productores tienen necesidad de realizar inversiones que mejoren su proceso productivo. Además, muchas no cuentan con viñedos propios, por lo que dependen de pequeños productores que, a su vez, encuentran difícil mantener los requisitos de calidad. En cada campaña adquieren las uvas de una región distinta y no se lleva un control del origen de la uva.
Las exportaciones de vino en 2020 alcanzaron los 22.859,5 litros, aproximadamente un 8,65% menos que en 2019. En 2020, el destino principal de las exportaciones es: Polonia; aunque se exportan cantidades significativas a Reino Unido, República Checa y Suecia.
En el año 2020 las importaciones de vino aumentaron un 7,45% respecto al año anterior hasta situarse en 9.668,1 miles de litros, aunque el importe de las importaciones disminuyó en un 2,6% (20.239,22 miles de euros).
Respecto a la ganadería, desde 1990, la cabaña ganadera se ha reducido drásticamente, debido a que los ganaderos no pudieron afrontar los altos precios de los forrajes y los piensos. Por otra parte, una privatización mal planificada llevó al sacrificio de una parte significativa de la cabaña que había sido puesta en manos de propietarios sin los recursos necesarios para realizar las inversiones imprescindibles para la explotación. La tendencia a la reducción de la cabaña se ha moderado en los últimos años.
En 2020, había alrededor de 71.500 explotaciones ganaderas con familias de ganado, aves de corral y abejas. Cerca de 31.000 explotaciones criaron 608.600 cabezas de bovino, 12.000 explotaciones 244.000 cabras, 22.000 explotaciones 1.276.800 ovejas y algo más de 3.000 explotaciones criaron 642.000 cerdos. El número de cabezas de ganado aumentó un 6% en 2020 en comparación con 2010. En 2020, el número medio de cabezas de ganado en las explotaciones fue significativamente superior al de períodos anteriores. El promedio de cabezas de ganado vacuno en una explotación ganadera alcanzaba los 20, los caprinos hasta 21, los ovinos hasta 58 y los porcinos hasta 190.
La cabaña ganadera en diciembre de 2020 y según el ministerio de Agricultura fue la siguiente:

 

Ganado Número de cabezas
Bovino 608.600
Búfalos 15.625
Porcino 642.000
Ovino 1.276.800
Caprino 244.000

Fuente: Ministerio de Agricultura.


Bulgaria ha aplicado la normativa comunitaria en lo relativo al control veterinario, alimentación del ganado e introducción de unos estándares mínimos de sanidad e higiene, sin los cuales los productos de origen animal no podrán tener acceso al mercado único.
En relación con la normativa veterinaria, ésta ya está alineada con la comunitaria, excepto en lo relativo al comercio con la UE. También se está procediendo a la mejora de los establecimientos ganaderos, con la creación de un registro de establecimientos y un plan nacional de mejora de los mismos. Bulgaria adoptó ya en 2002 parte del ordenamiento UE en relación con la protección de la vegetación, alimentación del ganado, vino, bosques y legislación secundaria del acervo de la PAC.
Bulgaria ha comprometido en el periodo 2007-2013 11.358 millones de euros del programa de la PAC para Desarrollo Rural. Para el periodo de programación 2014-2020 estaban previstos fondos por un importe de 2.338 millones de euros para el desarrollo rural , así como cerca de 5.000 millones de euros en pagos directos.
El sector pesquero en Bulgaria no es un sector de gran relevancia ya que representa menos del 1% del PIB. El país tiene una balanza comercial deficitaria en lo que a productos de este sector se refiere. En 2016, las capturas totales de la pesca marina (Mar Negro) alcanzaron casi 8.600 toneladas, lo que supone un ligero descenso con respecto a la producción anterior de capturas, que rondaban las 10.000 toneladas. La acuicultura es de 15.754 toneladas, lo que supone un 64,7% de la producción total (24.368 toneladas).
En el período 2021-2027, 336.400 millones de euros van a ir destinados a la PAC en total, si bien aún se desconoce la distribución por países (3 de agosto de 2021).

 

 

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Sector secundario

Sector industrial
Durante el período comunista, Bulgaria desarrolló una estructura industrial autárquica típica de las economías de posguerra. Posteriormente, dentro de la división internacional del trabajo del bloque socialista, se especializó en industria química, electromecánica y ligera (textil, alimentaria, electrónica). Tras el cambio del sistema en 1989, la industria búlgara encontró enormes dificultades para adaptarse a la nueva situación. Desde mediados de 1996, los precios de los combustibles y el gas se equipararon a los internacionales, obligando a la industria búlgara a competir en igualdad de condiciones con sus rivales comerciales. Otra debilidad que tuvo que afrontar fue la escasa demanda interna debido al tamaño del mercado, y el escaso poder adquisitivo de la población, la no adecuación a los estándares de calidad internacionales y la urgente necesidad de modernización y reestructuración, en un entorno mundial cada vez más competitivo, en el que irrumpían con fuerza, nuevos competidores de Asia e Iberoamérica. El resultado final fue el mantenimiento de cierta industria química, farmacéutica, textil y calzado y metalurgia.
La producción industrial representa un 17,56% del PIB búlgaro en 2020. El peso del sector se ha mantenido más o menos estable desde el año 1996 en torno al 20% del PIB, aunque dese el 2018 se aprecia una tendencia descendente.
Los sectores químico y metalúrgico se beneficiaron hasta 1996 de los precios subsidiados de la energía y de la continua depreciación de la moneda, que propiciaron el crecimiento en la competitividad nominal. Las industrias química y de refino de petróleo han afrontado mejor la crisis dada su orientación exportadora en derivados del petróleo, química básica, farmoquímica, y abonos nitrogenados. La regulación ambiental más laxa permitió hacer competitivos sus costes con respecto a los de productores europeos.
La industria metalúrgica fue uno de los pocos sectores que no sufrieron la recesión del principio de la transición a la economía de libre mercado, debido a su orientación exportadora. La industria metalúrgica no ferrosa evoluciona favorablemente debido a la existencia de materia prima, la inversión realizada en reestructuración, y la entrada de inversores estratégicos que han mejorado la competitividad al introducir nuevas tecnologías y renovar los equipos. Con la liquidación en 2010 de Kremikovtzi, el mayor productor de acero de Bulgaria y uno de los mayores de los Balcanes, la industria siderúrgica búlgara se redujo considerablemente perdiendo buena parte de su capacidad exportadora.
La industria textil y la del calzado sufrieron la pérdida de los mercados ex-soviéticos y la caída del poder de compra de los consumidores búlgaros. Esto llevó a los fabricantes a especializarse con éxito en la subcontratación para fabricantes occidentales de confección. Actualmente, el tráfico de perfeccionamiento es la principal fuerza que mueve el sector, como se aprecia observando el crecimiento del comercio en ambas direcciones en los rubros de productos textiles, que consiste fundamentalmente en este tipo de operaciones.
Por otra parte, en los últimos años se ha observado cierta tendencia a la deslocalización industrial de producciones incluidas en la Directiva de Comercio de Emisiones de CO2 desde países comunitarios de mayor renta o menores cantidades de derechos de emisión asignados hacia Bulgaria. Asimismo, ha habido algunas implantaciones en la industria alimentaria, en particular los sectores de lácteos, cerveza, confitería y vinos.
En los últimos años se está apostando fuertemente por la industria automovilística con el resultado de una planta de producción de vehículos eléctricos con capital británico, así como varias implantaciones de fabricantes de componentes de automoción en las regiones de Ruse y Plovdiv.En el sector electrónico, también se han registrado nuevas inversiones de multinacionales (ABB, Schneider). Lo mismo ocurre con las TIC, sector en que la formación técnica y la experiencia búlgara durante la época soviética juegan a favor del desarrollo de ciertas ramas (software, servicio técnico, soluciones integradas, entre otras).
Por último, se ha observado un gran interés en la implantación de producciones relacionadas con la madera: puertas, somieres, aprovechando los recursos madereros naturales de Bulgaria.

Construcción
Bulgaria presenta déficit de infraestructuras y gran parte de las existentes necesitan ser renovadas. Para ello existe una importante financiación con fondos europeos que hasta ahora no se está utilizando a plena capacidad.
Tras la crisis financiera de 2008, durante los últimos años, el mercado de la construcción de viviendas viene experimentado un importante crecimiento. Las empresas extranjeras, entre ellas varias empresas españolas, vienen desarrollando proyectos residenciales y comerciales de escala moderada.
La construcción turística en el Mar Negro está saturada, a pesar de que Bulgaria se esté beneficiando en los últimos años de un incremento del turismo de sol y playa de bajo coste proveniente de Inglaterra, Alemania, Rumania y Rusia.
Los sectores de la construcción y servicios inmobiliarios en Bulgaria son muy relevantes. Entre ambos aportaron el 13,01% del PIB en 2020 (3,98% el inmobiliario y 9,03% la construcción), lo que supone un aumento ligero aumento del 0,89% respecto al año anterior (12,9% del PIB (3,6% el inmobiliario y 9,3% la construcción).
 

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Sector terciario

Dentro del sector servicios, las principales aportaciones al PIB corresponden al turismo, transporte, comunicaciones, comercio, intermediarios financieros y otros. Este sector supuso el 61,4% en 2020.

Turismo
El turismo es un sector prioritario para Bulgaria. Desde mediados del S.XX es un centro de atracción turística tanto para los aficionados a los deportes de invierno como para los de sol y playa. Los países emisores son o bien países sin infraestructuras para los deportes de invierno (Reino Unido, Rusia, Grecia) o bien países ribereños de mares fríos (Reino Unido, Alemania, Rusia, Polonia, Irlanda, etc.). En ambos casos, los principales atractivos de los destinos búlgaros son la novedad y los bajos precios. El desarrollo de este sector requiere continuar invirtiendo en mejorar las infraestructuras de acceso por carretera, transporte aéreo y ferrocarril y una planificación del desarrollo de las zonas turísticas.
Es parte de la estrategia el diversificar el tipo de turismo, fomentando el turismo de “spa & wellness”, el cultural, de congresos, y otras alternativas, como el turismo rural, de caza o golf.
Entre 2014 y 2019 el número de visitantes extranjeros aumento en 3,1 millones de personas, lo que supuso un incremento del 33,41% en el periodo.
El 2019 se registró una cifra récord de 12,5 millones, de los que el 57% procedían de la Unión Europea, con Rumania a la cabeza (17,2%), seguido por Grecia (10,2%) y Alemania (7,6%). Los viajeros extranjeros procedentes de países europeos no comunitarios representaron el 32% sobre el total en 2019, con Turquía a la cabeza representando el 13% sobre el total, seguido por Serbia 5,4% y Macedonia del Norte (4,8%). De España procedían el 0,7% (93.535 personas) frente al 0,8% del año anterior.En 2020, en el contexto de la pandemia mundial donde se produce una abrupta reducción de la movilidad entre países, Bulgaria registra un desplome en la cifra de turistas extranjeros hasta situarse en los 4,9 millones de personas, lo supone una reducción del -60% respecto al año anterior (12,5 millones de personas). Hasta el 2020, la cifra de turistas extranjeros crecío a una tasa media interanual del 6%.


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Privatizaciones

El gobierno espera recaudar 217 millones de levas del programa de privatizaciones de 2014. Entre las 37 empresas a privatizar (enteras o partes minoritarias) destacan la Bolsa de Valores de Bulgaria y el Depositario Central, y los paquetes minoritarios de BMF (Flota Oceánica de Bulgaria) y de Plovdiv Fair. 

El nuevo gobierno ha sacado de la lista BDZ Cargo (Ferrocarriles del Estado Búlgaro), el resort turístico Sunny Beach, y el mastodonte VMZ - Sopot (parte del complejo militar-industrial búlgaro).

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