Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

La economía del Líbano está orientada principalmente a los servicios. El turismo, la construcción y la banca constituyen los pilares fundamentales de la economía libanesa. Las actividades agrícolas e industriales representan poco más de una décima parte del PIB debido a su escaso valor añadido.

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Precios (minoristas y mayoristas)

El precio de los bienes y servicios ha aumentado como resultado de la depreciación de la libra en el mercado negro y de la limitada disponibilidad de dólares que encarece las importaciones y por consiguiente la cesta de consumo de los libaneses.

En diciembre 2020, la tasa de inflación anual del Líbano se disparó alcanzando un nivel record: según la Administración Central de la Estadística (CAS) del Líbano los precios aumentaron de media un 89,7% frente al 2,9% de 2019. Los productos que más se encarecieron fueron el mobiliario (+655%), los hoteles y restaurantes (+609%), la ropa y el calzado (+560%) y los alimentos (+402%).

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

El Líbano cuenta con tres medios de transporte: el marítimo, con 2 puertos principales; el aéreo, con un único aeropuerto, el internacional Rafic Hariri; y el terrestre, a través de una red de 7.200 kilómetros de carreteras pavimentadas. Por su parte, la red ferroviaria quedó inservible tras la Guerra Civil del país.

El marco normativo del sector es competencia del Ministerio de Obras Públicas y Transportes. Sin embargo, la desregulación del transporte terrestre de pasajeros ha sido casi total, lo que produce congestión, contaminación y numerosos accidentes.

Transporte Marítimo

Inaugurado en 1894, el puerto de Beirut (PoB) ha sido el principal puerto comercial del Líbano y un centro de distribución clave para el comercio marítimo en el Mar Mediterráneo y la región MENA.

Antes de la explosión del 4 de agosto de 2020, tenía vínculos directos con 56 puertos de tres continentes y exportaba mercancías indirectamente a otros 300 puertos de todo el mundo. Con un total de 16 muelles distribuidos en sus 4 cuencas (la quinta está en fase de construcción), el puerto de Beirut aglutinaba el 82% de las importaciones y exportaciones del país y al año, generaba alrededor de 250M$. En 2019, sus principales socios comerciales fueron Suiza, EAU, Arabia Saudita, Siria e Iraq. Sin embargo, en el Índice de Conectividad Bilateral, Italia ocupa la 1era posición seguida de España y China.

En los últimos 15 años, el PoB había experimentado un rápido aumento del tráfico de contenedores, pasando de gestionar 200.000 TEU en 2004 a 1.2 millones en 2019. Sin embargo, en los últimos 2 años se ha visto disminuido debido a la crisis económica y financiera, el impacto de la pandemia COVID-19 y por supuesto la explosión del 4 de agosto que redujo las exportaciones un 27,1% en ese mes. En términos generales, durante los primeros 10 meses de 2020 el comercio exterior se contrajo notablemente en el Líbano: las importaciones sufrieron una caída del 45,4% y las exportaciones cayeron un 4,2%.

El puerto de Trípoli (PoT), el segundo más importante del Líbano, tiene la capacidad logística y marítima para recibir las naves más grandes del mundo. Es la puerta de entrada al norte del Líbano, y también fue la puerta de entrada a Siria antes del conflicto sirio. Con una capacidad de 400.000 TEU por año, que se prevé ampliar a 700.000 TEU para 2023, PoT manejó alrededor de 65.000 TEU en 2019. Así, se erige como el perfecto sustituto para acoger los flujos comerciales que el PoB no puede gestionar actualmente.

Otros puertos secundarios como el de Sidón, Tiro, Jounieh, y Jieh-Zahrami sirven de base para la actividad pesquera local.

Transporte aéreo

El Aeropuerto Internacional Rafic Hariri (BEY) situado en el suroeste de Beirut, es el único aeropuerto comercial actualmente en funcionamiento en el Líbano, donde la aerolínea nacional libanesa Middle East Airlines (MEA) y la compañía de carga libanesa Trans Mediterranea Airways (TMA) tienen su base. Además, existen dos compañías charter Med Airways y Wings of Lebanon.

Situado a unos 9km del centro de la capital, BEY es el principal punto de entrada al Líbano junto con el puerto de Beirut. Actualmente la terminal tiene una superficie de alrededor de 150.000m2 y tiene capacidad de 6 millones de pasajeros al año. Con el proyecto de ampliación del aeropuerto, se espera que para 2035 el tránsito de pasajeros alcance los 16 millones al año. El proyecto a largo plazo ampliará el tamaño de la terminal, añadirá máquinas de inspección adicionales, generadores de energía, transportadores de equipaje y un sistema de acoplamiento de aviones. El aeropuerto se ha financiado a través de la conferencia CEDRE en abril de 2018, donde se adquirieron compromisos financieros de 11.800 millones de dólares.

En el último año el BEY ha sido testigo de una gran disminución en el número de pasajeros debido al coronavirus. El número total de pasajeros se contrajo en un 71,7% o 2,45 millones de pasajeros en 2020 en comparación con 2019, según las últimas cifras publicadas por las autoridades del aeropuerto. El número de llegadas al Líbano alcanzó su nivel mensual más bajo registrado en marzo debido al cierre del aeropuerto desde el 18 de marzo hasta finales de junio.

El transporte aéreo de mercancías también se vio afectado en 2020: las importaciones cayeron un 38,9% mientras que las exportaciones lo hicieron en un 10,3%.

Red de carreteras

La red viaria libanesa consta de 7.200 kilómetros articulados alrededor de tres ejes principales a partir de la capital: Beirut-Trípoli (norte), Beirut-Tiro (sur), y Beirut-Masnaa (al este) que conecta al Líbano con otros países de la región como Iraq y Jordania a través de Siria.

La red de carreteras necesita de grandes inversiones para alcanzar su nivel óptimo, máxime después de la destrucción causada por las operaciones bélicas de julio y agosto de 2006: se calcula que sólo el 15% de la red de carreteras está en buenas condiciones. Sin embargo, los dos principales proyectos que se pusieron sobre la mesa, la circunvalación de Beirut y la autovía a Siria, han sido aplazados. El Ministerio de Rehabilitación y Reconstrucción y el Consejo para el Desarrollo y la Reconstrucción (CDR) son los responsables de construir y conservar las carreteras.

El parque automovilístico del Líbano se estima en 1,6 millones de vehículos para 4 millones de habitantes. La carencia de aparcamientos públicos y el mal acondicionamiento de la mayoría de las carreteras libanesas dificultan mucho los flujos de transporte.

Red ferroviaria

La red ferroviaria del país fue completamente destruida durante los quince años de Guerra Civil libanesa (1975-1990). Una línea recorría toda la costa permitiendo conectar las principales ciudades del país, y de ellas partían enlaces hacia el interior y hacia otros destinos internacionales, con un tendido ferroviario que contaba con 399 kilómetros.

En los últimos años existía un proyecto de reconstrucción de una vía de 40 kilómetros que uniría la frontera norte del Líbano (Trípoli-Abboudieh) con la ciudad siria de Homs para el transporte de mercancías, pero el proyecto ha quedado paralizado debido al conflicto armado en el país vecino. Por otro lado, existe otro proyecto que consiste en la construcción de una vía férrea entre Beirut y el puerto de Trípoli que incluye la rehabilitación de las estaciones que existían a lo largo de este trayecto, además de la construcción de nuevas estaciones.

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

El Líbano no dispone de información oficial creíble y actualizada sobre las cifras del mercado laboral. Los últimos datos oficiales facilitados por CAS apuntan una tasa de desempleo del 11,9% para 2019. No obstante, el desempleo aumentó considerablemente desde principios del año 2020: actualmente diversas fuentes estiman que esté por encima del 40% y del 60% entre los jóvenes. 

Según el Departamento de Empleo e Industria de Pensilvania, las industrias que más empleo generaron en el Líbano en 2020 fueron el sector industrial (18,2% del total) seguido del sanitario y asistencial (14,4%) y del comercio minorista (12,3%). El salario medio anual de 2019 fue 43.610$, destacando por encima de la media los puestos en dirección de empresas (98.330$), ciencias de la vida (76.150$) y matemáticas e informática (75.490$). Por el contrario, los empleos menos remunerados fueron los servicios relacionados con la preparación de comida (25.340$), mantenimiento y limpieza (28.700$) y cuidado personal (29.600$).

Las ya preocupantes condiciones económicas se han agravado considerablemente a causa de la pandemia del COVID-19 y de la explosión del puerto de Beirut. Según el Banco Mundial, se prevé que el PIB se contraiga drásticamente, hasta un -19,2% en 2020, lo que limitará aún más las oportunidades de empleo.

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PIB per capita y distribución de la renta

Los datos existentes sobre pobreza y distribución de la renta apuntan a que el Líbano es uno de los países donde la distribución de la renta parece ser menos homogénea, coexistiendo un lujo desmedido con una gran pobreza. Según el Banco Mundial, en 2020 el PIB per cápita ajustado a la paridad del poder adquisitivo se situó en torno a 12.087$. 

El Líbano posee un índice de desarrollo humano de 0.744, ocupando el puesto 92 de un total de 189 países que encabeza Noruega y que cierra Nigeria (UNDP). Según ACNUR, en septiembre de 2020 se registraron alrededor de 880.000 refugiados sirios en el país. Dado que muchos de ellos dependen de las oportunidades laborales ocasionales, sus medios de vida y su situación de seguridad alimentaria se han deteriorados en medio de la crisis. Además, según el Plan de Respuesta a la crisis del Líbano, la inseguridad alimentaria ha aumentado significativamente entre los refugiados sirios: un 46% está ahora en inseguridad alimentaria frente al 29% de 2019. 

De manera similar, la pobreza extrema entre los refugiados sirios aumentó del 51% en 2018 al 88% en 2020 y del 8% al 23% entre la población libanesa. En agosto de 2020, la Comisión Económica y Social para Asia Occidental (CESPAO) estimó que más del 55% de la población vive en la pobreza y lucha por satisfacer sus necesidades. 

Es probable que la pobreza en el Líbano se empeore durante el 2021. Una contracción del PIB per cápita en términos reales y una inflación de dos dígitos en 2020 han resultado en un aumento sustancial de las tasas de pobreza y una importante disminución del poder adquisitivo, entre otros.

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Sector primario

El sector agrícola del Líbano mantiene una posición sólida dentro de la región del Medio Oriente. A pesar de que la topografía no permite alcanzar grandes economías de escala, el clima moderado junto con la fertilidad de las tierras y los abundantes recursos hídricos indican que el Líbano posee un mayor potencial agrícola del que está actualmente utilizando.

En el Líbano existen dos grandes tipos de agricultura: la comercial, generalmente eficiente, se orienta a la exportación, depende de recursos financieros y funciona como un negocio con ánimo de lucro. Este tipo de agricultura abarca alrededor del 25% del total de las explotaciones agrícolas. El segundo tipo de agricultura se practica por la mayoría de los agricultores y se dedica principalmente a la preservación de la tradición y herencia familiar. Considerado como una actividad de subsistencia, el cultivo en minifundios genera limitadas oportunidades de inversión, crecimiento y rentabilidad.

De acuerdo con Invest In Lebanon, en 2018 el sector agrícola generó aproximadamente 1.800M$, lo que equivalió al 3,2% del PIB del Líbano, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 2% entre 2010 y 2018. En el mismo año, el 4% del empleo nacional (63.616 trabajadores) provino de este sector. Sin embargo, según un estudio publicado por la FAO en septiembre 2020, 12% del mercado laboral trabaja a tiempo completo en el sector agrícola, y otro 13% adicional, en su mayoría familiares no remunerados, lo hace a tiempo parcial. La población rural del Líbano representa el 12% del total y es significativamente más pobre que el resto de la población. En las zonas más pobres del país como Akkar, Dinnyeh, el norte de Beqaa y las regiones del sur, las actividades relacionadas con la agricultura generan el 80% del PIB local.

El sector agrícola depende en gran medida de las políticas proteccionistas implantadas a través de aranceles, cuotas y licencias a la importación. En 2018, la cláusula de Nación Más Favorecida (MFN, por sus siglas en inglés), aplicaba un arancel del 15,4% a la importación de productos agrícolas frente al 4,1% aplicado a otros productos no agrícolas. En el Líbano existe un sentimiento generalizado de que los subsidios del sector agrícola de los principales competidores a nivel mundial son responsables de la falta de competitividad de la agricultura libanesa.

Según la metodología ITC para evaluar el potencial de exportación de un país, dentro del sector agroalimentario del Líbano, 900M$ están aún sin explotar. Casi la mitad de éstos (47,7%) provienen de la producción hortofrutícola y la otra cuarta parte (23,8%) de productos alimenticios preparados o en conserva. Los principales productos con mayor potencial de exportación son las manzanas frescas y las patatas. Los acuerdos GAFTA, EMAA y EFTA facilitan la explotación de la capacidad instalada, además de la depreciación de la libra libanesa que impulsaría las exportaciones.

En 2019, el valor total de las exportaciones de productos agrícolas ascendió a 193M$. El café abarcó la mayor parte de las exportaciones totales de cultivos con el 11,7% del total. La segunda y tercera posición la ocupan las uvas frescas y pasas (7,6%) y las patatas frescas y refrigeradas (7,6%). El auge en las exportaciones de productos agrícolas de los últimos 2 años se debe mayoritariamente al incremento de la demanda de productos frescos por parte de los países del Golfo. Los países árabes siguen siendo los principales mercados de exportación para el Líbano en productos agrícolas, representado el 77,8% del total en 2019. Dentro de estos países se incluyen Arabia Saudita, Qatar y Siria con un 22%, 17% y 12% del total respectivamente.

La superficie agraria del Líbano asciende a 332.000 hectáreas, de las cuales 232.000 están cultivadas, la mitad en régimen de regadío. Un 40% de los cultivos se realiza en terrazas acondicionadas en terrenos montañosos, regados por aguas subterráneas. En 2018, los cultivos más prominentes fueron las patatas (387.791 toneladas) seguido por los tomates (300.157) y los pepinos y pepinillos (151.558).

Ventajas Competitivas

A continuación, se recogen las principales ventajas competitivas del Líbano dentro del sector agrícola:

  • Condiciones agroecológicas favorables: clima mediterráneo, variedad de productos.
  • Amplias y diversificadas parcelas agrícolas: el Líbano tiene la mayor proporción de tierras agrícolas del Medio Oriente (63%).
  • Ubicación geográfica: proximidad a mercados con gran potencial como Europa, África, Medio Oriente y Rusia.
  • Alto potencial de innovación: cultivos hidropónicos, invernaderos, de cultivos de alto valor añadido... 
  • Gran oportunidad para las exportaciones: depreciación de la libra.
  • Desarrollo de la demanda interna: la crisis financiera y el consiguiente deterioro del poder adquisitivo de los libaneses es una oportunidad para el Líbano de expandirse dentro de su propio mercado. 

Oportunidades de Inversión

  • Agritech: Los agricultores están implementando nuevas técnicas avanzadas e innovadoras en la cadena de valor de la agricultura, incluidas aplicaciones robóticas y digitales con el objetivo de expandir su producción y las exportaciones.
  • Acuicultura: La alta dependencia del Líbano de la importación de productos acuáticos y pesqueros podría constituir una oportunidad clave para sustituir las importaciones mediante la implementación de nuevos sistemas agrícolas más eficientes.
  • Empaquetado e almacenamiento de productor agrícolas.

El censo ganadero registra 67.000 cabezas de ganado bovino, 236.000 de ganado ovino y 367.000 de la especie caprina. Éste ha experimentado un crecimiento del 5% entre 2010 y 2018. El valor de producción de 2018 fue de 410.155 toneladas, destacando la leche de vaca, el pollo y la carne de bovino. En 2019, se exportaron 16.1M$ de productos procedentes de los animales. Los animales vivos tales las cabras y ovejas y las vísceras componen la mayor parte de las exportaciones.

La producción de leche ha experimentado un notable crecimiento durante los últimos años, gracias a la creación de modernas industrias lácteas, y apoyo facilitado por programas multilaterales, Unión Europea, así como gobiernos nacionales con el fin mejorar la gestión de las explotaciones existentes.

La actividad pesquera no tiene un gran peso dentro de la economía libanesa. La pesca costera es una actividad tradicional en el Líbano que practican aficionados y unos pocos profesionales. La pesca se realiza en aguas poco profundas, lo que conlleva una sobreexplotación y extinción de algunas especies marinas. Existen 29 puertos de pesca, que en su mayoría no reúnen las condiciones técnicas para el buen desarrollo de esta actividad. La mayor parte de las embarcaciones pesqueras no exceden los 10 metros y el número de grandes barcos es inferior a los 100.

Las actividades de acuicultura, piscifactorías en su mayoría, se encuentran principalmente en Beqaa, Akkar, Monte Líbano y el sur del Líbano, cuya producción se destina principalmente a restaurantes y establecimientos turísticos.

La producción local de pescado está muy por debajo de su capacidad: en total, genera una cuarta parte del consumo de pescado. En 2019, las importaciones de pescado y otros productos marinos alcanzaron 82,3M$ (20.525 toneladas), lo que supuso un CAGR de 1.4% entre 2010 y 2019. Por su parte, las exportaciones se cifran en 178 toneladas.

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Sector secundario

El sector industrial es un importante contribuyente a la economía libanesa. Genera numerosos puestos de trabajo cualificado y supone una importante fuente de divisas extranjeras. Con el desarrollo de nuevos productos y procesos innovadores, el sector manufacturero del Líbano es cada vez más sofisticado y atractivo a los ojos de inversores. Además, con el auge del sector del petróleo y el gas y los proyectos de construcción de varias zonas industriales en el país, se espera que este sector sea más competitivo y sea testigo de un aumento de las inversiones.

En los últimos años, la contribución del sector industrial a la economía libanesa ha ido aumentando hasta situarse en un 8,0% del PIB en 2018, lo que supone un aumento del 11,6% respecto a 2017. Esta subida está motivada principalmente por una mayor demanda interna y un incremento de los permisos industriales (1.086 en 2018) que experimentaron una tasa de crecimiento anual (CAGR) del 16% desde 2011. El sector emplea a unas 318.000 personas, lo que equivale al 20,0% del mercado laboral. Después del sector público es el que más puestos de trabajo genera.

Según Invest In Lebanon, en 2019 las exportaciones relativas a este sector ascendieron a 3.500M$, aglutinando el 95% del total de las exportaciones libanesas. Los productos más exportados fueron perlas y piedras preciosas (41%), maquinaria (6%), equipamiento y maquinaria eléctrica (5%), plásticos (4%) y aceites esenciales y cosméticos (4%). En el mismo año, los principales destinos de las exportaciones industriales fueron Suiza (30%), Emiratos Árabes Unidos (12%), Arabia Saudita (6%), Siria (5%) e Irak (4%).

El tejido empresarial de este sector está compuesto por alrededor de 4.700 empresas. Se caracteriza por su bajo nivel de diversificación: el 86% de las empresas se concentran en 10 sectores en donde destacan las áreas de agroalimentación (26,0% del total), construcción (12,0%) y productos químicos (8,0%). La mayoría de las empresas industriales del Líbano son de pequeña dimensión: el 78% de las empresas emplean entre 5 y 19 trabajadores, el 18,8% entre 20 y 100 y sólo el 3% tiene más de 100 trabajadores.

Casi la mitad de las plantas industriales (49,8% del total) están ubicadas en la región central del Monte Líbano. En el valle de la Beqaa se localizan unas 260 (7,65%), principalmente de la industria alimenticia (envasado de frutas y verduras), que emplean a 13.500 trabajadores. En la región del Norte, donde la industria cementera tiene gran importancia, operan 440 plantas industriales (13,19%). Por último, en la región del Sur se localizan 230 unidades (6,85%), 350 en Beirut (10,46%) y 54 en Nabatiye (1,61%). 

El sector agroalimentario es el mayor contribuyente al sector industrial libanés: según las Cuentas Nacionales Libanesas, en 2018 lo hizo en un 38,0%. Además, generó alrededor del 2,9% del PIB, con un tamaño estimado de 1.600M$ y un CAGR del 9,5% entre 2010 y 2018.

Actualmente emplea a más de 20.600 trabajadores, lo que representa el 25% de la fuerza laboral del sector industrial, considerado como el mayor empleador dentro de éste. Las empresas agroalimentarias representan la mayor parte de los establecimientos industriales del Líbano, con alrededor de 1.245 empresas, 48% de las cuales se encuentran en el Monte Líbano. El sector está compuesto mayoritariamente por pequeñas empresas familiares, que emplean de media a 6 trabajadores.

Los productos agroalimentarios representaron el 11,7% de las exportaciones totales y el 12,4% de las exportaciones industriales en 2019. A pesar de todos los desafíos externos e internos, las exportaciones agroalimentarias han crecido a una tasa anual acumulada del 2% desde 2010.

La producción agroalimentaria libanesa está diversificada con una amplia gama de productos tradicionales e innovadores que se exportan a mercados regionales e internacionales. Los tres principales productos agroalimentarios exportados en 2019 incluyeron frutas secas y nueces (10% del total), seguidos del chocolate procesado (8%) y otras verduras y preparaciones alimenticias (7%).

En 2019, el 48,0% de las exportaciones agroalimentarias se destinaron a los países árabes, con Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Iraq y Kuwait importando más del 35%.

Ventajas Competitivas

A continuación, se recogen las principales ventajas competitivas del Líbano dentro del sector agroalimentario:

  • Mano de obra cualificada con salarios competitivos: el sector agroalimentario se beneficia de una mano de obra rentable que puede respaldar su desarrollo y crecimiento.
  • Apoyo gubernamental: el sector agroalimentario es una prioridad para el gobierno que brinda apoyo a través de diversos servicios técnicos y financieros, incentivos fiscales...
  • Tratados y acuerdos internacionales: los exportadores agroalimentarios del Líbano se benefician de condiciones favorables en el acceso a los mercados externos gracias a un número considerable de acuerdos bilaterales y multilaterales, incluidos GAFTA y EFTA.

Oportunidades de Inversión

  • Vino: el vino libanés ha conseguido un buen posicionamiento mundial con altas tasas de penetración en países con una gran población de diáspora. En 2019, las exportaciones de vino alcanzaron los 21M$, con Reino Unido (33% del total) y EE. UU. (17%) encabezando los destinos.
  • Aceite de oliva: las exportaciones de aceite de oliva libanés crecieron un 6% en el 2010-2019.
  • Chocolate: Líbano es el principal proveedor de chocolate para los países del CCG que ofrece productos de alta calidad.
  • Productos lácteos: La disponibilidad de ganado en el país allana el camino para invertir en la fabricación de productos lácteos de alta calidad.

El incipiente mercado farmacéutico del Líbano está experimentando un rápido crecimiento, convirtiéndose en un mercado competitivo a nivel regional y mundial. Existen crecientes oportunidades de inversión en la fabricación de medicamentos sin receta, genéricos y medicamentos patentados bajo licencias de empresas internacionales.

El tamaño del mercado farmacéutico fue de 1.820M$ en 2017 y se prevé que crezca a un CAGR del 5% hasta 2022. En el mismo año, las exportaciones supusieron 52.5M$, lo que supuso una tasa anual de crecimiento compuesto del 11% desde 2014. Los principales países importadores fueron Iraq (23% del total), EAU (20%), Arabia Saudita (19%) y Kuwait (11%).

Los medicamentos patentados aúnan el 50% del mercado. Los medicamentos sin receta y los genéricos se reparten la otra mitad del mercado a partes iguales. Pharmaline tiene la mayor cuota de mercado, con el 40% de ésta, seguido de Benta Pharma (32%), Algorithm (15%) y Mediphar (12%).

El Líbano presenta interesantes oportunidades de inversión al ser un importante centro de distribución de productos farmacéuticos de la región MENA. En cuanto a los productos con mayor potencial de crecimiento dentro de este subsector, destacan los fármacos genéricos y los cosméticos naturales.

El sector químico del Líbano ha consolidado su posición a lo largo de los años, posicionándose como un importante actor en el mercado regional. La producción de la industria química en el Líbano se concentra principalmente en plásticos (37%), pinturas y derivados (16%) y jabones y derivados (15%).

La industria química generó un total de 437M$ en 2017. Las compañías químicas representan el 13% (633) dentro del sector industrial. El 60% de éstas están ubicadas en el Monte Líbano y más del 10% en el valle de Beqaa.

Las exportaciones se valoraron en 417M$ en 2017. Los plásticos agruparon la tercera mayor cifra del total de todas las exportaciones del Líbano en el mismo año. Los mayores importadores fueron de productos químicos fueron Iraq (14%), EAU (13%) y Arabia Saudita (10%). Sin embargo, el Líbano presenta un déficit comercial en este sector: en 2017, importaron 1.620M$ de estos productos principalmente a Alemania (12%), Francia (9%) y Estados Unidos (8%).

Existen oportunidades de mercado relacionadas con:

  • El primer acuerdo de exploración y producción de petróleo y gas en el mar firmado en 2018.
  • Sector de construcción libanés y sirio.

A raíz de la digitalización de la información, el sector de la imprenta se ha transformado enormemente durante la última década. El Líbano, líder desde hace tiempo en servicios de impresión en la región MENA, ha podido mantener su participación en este mercado adoptando las últimas tendencias innovadoras. El embalaje, especialmente para la industria agroalimentaria y la impresión 3D son las mayores oportunidades disponibles en este sector. En cuanto a la aportación al PIB, en 2017 este sector generó 156M$. Las exportaciones alcanzaron los 142M$ lo que coloca a sector en el top 10 de las exportaciones libanesas.

El Líbano cuenta con destacados artesanos y diseñadores dentro del sector mobiliario con productos distintivos de alto valor añadido competitivos a nivel regional y mundial. Esta industria está formada por alrededor de 400 empresas que en 2017 aportaron 139M$ al PIB.

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Sector terciario

Las Cuentas Nacionales del Líbano apenas suministran información individualizada del comportamiento de los distintos componentes del sector terciario, por lo que hay que acudir a otras fuentes de información adicionales. Según éstas, el turismo y la banca son los pilares fundamentales de la economía del Líbano, volcada hacia el exterior.

Turismo

El turismo ha sido tradicionalmente uno de los principales sectores económicos del Líbano y representa una importante fuente de ingresos y empleo. Los principales atractivos turísticos son el patrimonio cultural y religioso, la gastronomía y las actividades relacionadas con el conjunto de playas y montañas.

La contribución directa de los viajes y el turismo se valoró en 3.800M$ en 2018, lo que representa el 7% del PIB del Líbano. Sin embargo, se estima que, en el mismo año, la contribución total de este sector ascendió a 10.400M$, equivalente al 19,1% del PIB libanés. No es por tanto de extrañar que sea uno de los mayores empleadores del Líbano. En 2018 generó alrededor de 145.000 puestos de trabajo directo (6,7% del empleo total) y 395.000 en total (18,4%).

Es uno de los sectores que más rápido crece, a un ritmo del 10% anual desde 2014. En cuanto a la inversión de capital en este sector, se prevé que aumente a un 2,7% anual hasta 2028. El gasto en turismo aumentó en 2017 con la vuelta de los turistas del Golfo al Líbano. Los ciudadanos de Arabia Saudita registraron la mayor parte del gasto, representando el 14% del total, seguidos por los Emiratos Árabes Unidos (12%) y Kuwait (7%).

Las últimas cifras publicadas por el ministerio de turismo sostienen que, a finales de 2018, la llegada de turistas alcanzó 1.9M, la cifra más alta registrada desde 2010. De los turistas de 2018 se calcula que un 36% proceden de países europeos y un 29% de países árabes. Sin embargo, el turismo es quizás el sector económico que se ha visto más perjudicado por la inestabilidad política e inseguridad del país, agravadas por la guerra de Siria, la crisis sanitaria y la explosión en el puerto de Beirut.

Oportunidades de crecimiento

  • Líbano cuenta con más de 190 hoteles con una capacidad de alrededor de 12.300 habitaciones. Con la mayoría de los hoteles concentrados en Beirut de categorías de 4 y 5 estrellas, existen amplias oportunidades de abrir nuevos hoteles más allá de la capital y de otras categorías, incluidos hoteles boutique, casas de huéspedes, albergues juveniles y apartamentos.
  • El Líbano está considerado como unos de los mayores hubs de servicios de atención médica de alta calidad en el Medio Oriente debido a sus hospitales y sus médicos acreditados internacionalmente. Existen nuevas oportunidades de inversión en bienestar y medicina alternativa, centros de mayores, de rehabilitación y deportivos.
  • El Líbano cuenta con un número limitado de grandes centros de convenciones y negocios, la mayoría de los cuales se encuentran dentro de los propios hoteles. Por tanto, hay lugar para nuevos proyectos de este tipo en el país.
  • Beirut fue clasificado como el mejor destino internacional de alimentos y bebidas en 2016 por la revista Travel and Leisure, por lo que sería interesante seguir explotando su faceta gastronómica.

Banca

El Líbano tiene una larga tradición bancaria, con 54 bancos comerciales y 14 bancos especializados en la concesión de créditos. La banca libanesa da empleo a 21.337 personas que trabajan en 912 sucursales. Los principales bancos del país (Bank Audi, Blom Bank, Bank Byblos, Bank of Beirut, BLC, Fransabank y Bemo Bank) cotizan en la Bolsa de Beirut.

El Banco Central del Líbano (BCL), Banque du Liban (BdL), establecido en 1964, realiza, entre otras, las siguientes funciones: emisión de divisas, prestamista, banquero del Estado y consejero en materias financieras y económicas. Su gobernador y los cuatro vicegobernadores son nombrados por el Consejo de Ministros y el primero tiene autoridad total en lo referente al funcionamiento del Banco.

El sistema bancario libanés, uno de los más desarrollados y eficientes de la región, parecía haberse librado de la crisis financiera mundial e incluso se ha beneficiado de ella debido a que numerosos depositantes, libaneses de la diáspora o inversores de los países del Golfo Pérsico, atraídos por la legislación local de secreto bancario y el mantenimiento de altos tipos de interés de la deuda pública, han transferido grandes cantidades de dinero al refugio rentable de la banca libanesa.

La expansión de la banca libanesa en los mercados extranjeros responde principalmente a que el tamaño tanto de la economía como el de la población es reducido. No obstante, también se debe a otras razones, entre las que se incluyen las continuas tensiones políticas, la falta de seguridad y la consecuente inestabilidad, que obligan a los libaneses a emigrar, en particular a los jóvenes.

En el 2018 los activos de la banca comercial ascendieron a unos 186.000M$, representando un incremento de 5,0% con respecto al mismo período del año anterior. En cuanto a los pasivos financieros, los depósitos totales de la banca comercial del sector privado residente alcanzaron los 120.000M$ representando un incremento de 4,7% con respecto al año anterior. Los depósitos del sector privado no residente fueron de 32.000M$ en 2018, lo que constituyó un incremento de 4,3%.

Una partida destacada de la balanza de pagos libanesa son las remesas que alcanzaron en 2018 la cifra de 7.160M$USD según el Banco Mundial, un 3,3% menos que en el año anterior. Este dato sitúa al Líbano como el decimosexto país receptor de remesas a nivel mundial. Las remesas supusieron en 2018 alrededor de un 15% del PIB. No obstante, la tendencia bajista ha continuado en el 2019 alcanzando la cifra más baja de los últimos 30 años.

Desde finales del año 2019, el país se encuentra inmerso en su peor crisis económica. La libra se ha devaluado más de un 80% en el mercado paralelo, los bancos han impuesto límites a la retirada de divisas y no se pueden hacer transferencias, pagos por importaciones, excepto a los importadores de algunos productos considerados estratégicos. Se trata de un corralito no reconocido oficialmente. En 2019, los depósitos totales de contrajeron un 8%. En paralelo, los préstamos bancarios al sector privado cayeron un 15%. Desde noviembre 2020, los bancos tienen que cumplir con una nueva normativa que les obliga a incrementar su capital en un 20%. Hoy en día, la mayoría de los bancos siguen sin cumplirlo.

En noviembre de 2015 se aprobaron en el parlamento una serie de propuestas de ley contra el blanqueo de capitales, financiación del terrorismo e intercambio de información fiscal en un esfuerzo del sector bancario libanés por satisfacer las demandas de la Oficina para el Control de Activos Extranjeros (OFAC). Sin embargo, el Líbano ha sufrido durante mucho tiempo la corrupción y la mala gestión económica por parte de los políticos que promueven sus propios intereses a expensas del pueblo libanés. La OFAC por su parte emitió a principios de 2016 un comunicado en el que anunciaba que el Líbano cumplía con sus estándares en medidas contra el blanqueo de capitales y financiación del terrorismo. No obstante, Las transacciones con personas y entidades relacionadas con el partido chiita Hezbollah siguen en el punto de mira de las instituciones internacionales y estadounidenses.

Energía

El sector eléctrico lleva desde hace décadas siendo uno de los retos más importantes para la gobernanza libanesa. Este sector requiere de importantes subsidios gubernamentales debido a un sistema de recaudación poco eficiente que no permite cubrir los costes de producción y distribución.

La insostenibilidad del sector eléctrico, provocada por la carencia de infraestructuras adecuadas y debilidades en la gestión de la red eléctrica existente, está afectando a la estabilidad macroeconómica del país, y supone una restricción importante para el crecimiento económico.

Así pues, son frecuentes los cortes de luz, las variaciones en el voltaje, y las bajadas o subidas de tensión, que sumado al aumento de la demanda de electricidad que crece a un ritmo anual del 7%, obliga a la industria y a los hogares a disponer de generadores de electricidad y reguladores de voltaje para asegurar el suministro y el buen funcionamiento de los equipos eléctricos. Según el Banco Mundial, esta situación supone una limitación importante para el desarrollo tanto del sector agrícola como industrial.

Las tarifas, por debajo del coste de producción, junto a un deficiente control en la red de distribución se traducen en unas pérdidas importantes para la empresa pública EdL, cuya supervivencia se garantiza por las transferencias fiscales recibidas por el gobierno. Esto repercute por tanto en el déficit y deuda pública del país. Las transferencias presupuestarias a la empresa pública EdL supusieron de media el 3,8% del PIB durante la última década, representando cerca del 50% del déficit fiscal durante el mismo período. En 2012, el Gobierno transfirió la mayor suma de fondos a EdL (2.200M$) equivalente al 5,1 por ciento del PIB. A pesar de los subsidios recibidos, en 2018 EdL apenas cubrió el 60% de la demanda de electricidad.

Por otro lado, el sistema de subvenciones al sector eléctrico es socialmente injusto: beneficia a las clases sociales más altas, cuyo consumo de energía es mayor dado que el 40% de la energía es suministrado por generadores, pudiendo únicamente las clases más pudientes tener electricidad las 24 horas.

Los retos de este sector no son nuevos. Se han realizado numerosos estudios entre los que destaca el Plan de Electricidad desarrollado en 2010 por el Ministerio de Energía y Agua (MEW). Se trata de un proyecto con una inversión de 1.200M$ para incrementar en 700MW la producción de electricidad, mediante la ejecución de obras de mejora en la producción, transporte y distribución. El objetivo principal es establecer un sector energético sólido, capaz de cubrir la demanda de electricidad del país durante las 24 horas del día. En 2019, el MEW actualizó este plan para centrarse en la reducción de pérdidas de red de EdL, recuperar las facturas atrasadas y aumentar de las tarifas eléctricas. Así mismo, cabe destacar que el MEW firmó el Power Purchase Agreement con Lebanon Wind Power, Hawa Akkar y Sustainable Akkar para la construcción de tres granjas solares de una capacidad superior a 200MW en el norte del país, Akkar. Esta iniciativa es una continuación de la licitación de octubre 2017 para la creación de granjas solares con una capacidad de unos 180MW. El siguiente paso será el desarrollo de energía hidráulica.

Por otro lado, el Plan de Acción Nacional de Eficiencia Energética (NEEAP) que se inició en 2011 situó al Líbano en el primer país árabe en adoptar un plan de eficiencia energética y energías renovables. Su objetivo es que los proyectos de energía solar, eólica e hidroeléctrica suministren el 12% de la energía producida por el país para el año 2020.

Así mismo, durante la Conferencia de los Cedros, que tuvo lugar en abril 2018 en París, el gobierno libanés consiguió la promesa de los países donantes de conseguir financiación a medio y largo plazo por importe de 11.000M$.

Finalmente, el Lebanon Power Sector Emergency Action Plan desarrollado por el Banco Mundial en 2020 sugiere cuatro áreas de actuación clave a nivel de:

·         Gobernanza:

o    Establecer un marco regulatorio para el sector.

o    Garantizar la planificación integrada de la infraestructura energética.

o    Avanzar en la modernización de EDL.

·         Seguridad:

o    Incrementar el desarrollo de energías renovables dentro de los servicios públicos.

o    Aumentar la capacidad de generación de energía en más de 3GW para 2025.

o    Acelerar la introducción de gas para la generación de energía.

o    Ampliar y renovar las redes de transmisión de EDL.

o    Promover el comercio regional de electricidad y gas

·         Estabilidad:

o    Reforma de las tarifas eléctricas.

o    Reducir las pérdidas en la red de distribución y fortalecer la recaudación de ingresos de EdL.

·         Sostenibilidad:

o    Promover la aplicación descentralizada de energías renovables.

o    Implementar medidas energéticas más eficientes.

Sanidad

El sector sanitario del Líbano es muy heterogéneo: por un lado, está reconocido a nivel mundial por la calidad de sus servicios médicos y prestigiosos médicos, mientras que, por otro, necesita de la ayuda externa para cubrir la asistencia médica de refugiados y de los propios libaneses que carecen de cobertura sanitaria.

El Líbano, y en particular Beirut, posee algunas de las instalaciones y servicios médicos más avanzados de la región MENA. Así, el sector sanitario se ha convertido en uno de los sectores de mayor importancia para la economía libanesa gracias a la atracción del turismo sanitario regional, especialmente de los países del Golfo.

Varios rankings internacionales de atención médica indican que el Líbano se encuentra en una trayectoria de mejora continua en cobertura y desempeño. El índice de 2018 Healthcare Access and Quality (HCAQ) que mide el acceso y la calidad de los servicios sanitarios, colocó al Líbano en el puesto 33, codeándose con países europeos como Estonia y Portugal. También ocupó el primer lugar entre todos los países de Oriente Medio y registró el mejor desempeño entre los países sociodemográficos de nivel medio-alto, junto con Arabia Saudita y Turquía. Dentro de este mismo índice, el Líbano también se posiciona a tan sólo 4 puestos por debajo de Estados Unidos y por delante de Taiwán e Israel. Según el Ministerio de Salud Pública (MoPH), en 2017 el gasto nacional en el sector sanitario fue equivalente al 7,8% del PIB del Líbano, o 4.000M$.

Después de la explosión del 4 de agosto de 2020 en el puerto de Beirut Líbano recibió un gran apoyo financiero y médico de la comunidad internacional, lo que aseguró una atención de primer nivel a las víctimas de la explosión. Sin embargo, esto obligó al Líbano, considerado como el hub médico de Oriente Medio, a convertirse exclusivamente en un proveedor de atención primaria.

La prestación de atención médica para tratamientos hospitalarios la realiza una red de hospitales públicos y privados. Según el sitio web del MoPH, los hospitales públicos representan el 18% del total de camas hospitalarias del país. Las clínicas privadas se utilizan más para los servicios ambulatorios. Además, una red ampliada de centros de atención primaria administrados por el MoPH y organizaciones benéficas atienden a los segmentos de la población de menores ingresos que no pueden pagar la atención ambulatoria privada. Así, el gobierno se apoya principalmente en los hospitales privados (116 aproximadamente vs. 27 públicos) para dar cobertura médica a su población. Éstos, a su vez, transfieren parte de sus costes al gobierno, el cual suele retrasarse en el pago debido a la insuficiencia presupuestaria. En consecuencia, los hospitales privados sufren de problemas financieros para hacer frente a sus gastos corrientes. A pesar de que existen líneas de financiación específicas para hospitales a través de préstamos blandos, éstos sólo están destinados a la adquisición de equipamiento sanitario.

Si bien los precios de los medicamentos están sujetos a las estructuras de precios establecidas por el MoPH, muchos medicamentos siguen siendo inasequibles para los pacientes de bajos ingresos. A través de la red de centros de atención primaria (238 en total), el MoPH, en colaboración con ONGs, dispensa medicamentos esenciales para enfermedades crónicas de forma gratuita.

En 2017, el gobierno, a través del MoPH y fondos militares que cubren al ejército libanés y sus familias, financió el 21,4% del coste de los bienes y servicios de salud. Los fondos basados ​​en las contribuciones del empleador como el Fondo Nacional de Seguridad Social (NSSF) y la Cooperativa de Funcionarios Públicos cubrieron el 23%. Las compañías de seguros privadas y las ONGs cubrieron el 19,1% y el 3,1% respectivamente. Según el MoPH el resto son desembolsos directos de los consumidores que representan el 33,1% del gasto sanitario. Las personas que no cumplen los requisitos para beneficiarse de los fondos de empleo y que no tienen los medios para obtener un seguro médico privado están, en principio, cubiertas por el MoPH. Además, desde 2016, todos los libaneses mayores de 65 años o más están en principio cubiertos por el MoPH para hospitalizaciones.

La NSSF ha registrado un déficit presupuestario durante varios años, y algunos hospitales han rechazado a los pacientes cubiertos por la MoPH ya que éste no está pagando a aquellos que teóricamente califican para la cobertura. Dado que la NSSF es el mayor contribuyente entre los fondos de empleo y el MoPH es la red de seguridad final para los ciudadanos sin cobertura, su incumplimiento de las obligaciones afecta significativamente el objetivo de la cobertura sanitaria universal.

El presupuesto del MoPH ha experimentado un aumento significativo de 232.945M$ en 2005 a 485.899M$ en 2018 (asumiendo el tipo de cambio oficial de 1$=1.500 LBP). Los desembolsos más altos del MoPH corresponden a facturas hospitalarias y medicamentos que en 2018 representaron el 64% y el 22% respectivamente.

En los últimos 15 años, el gasto en salud del Líbano aumentó en un 57% hasta alcanzar los 719$ per cápita en 2017. En relación con su PIB, el Líbano tiene uno de los gastos en salud más altos entre los países árabes (8,20% en 2018). Aunque el sistema de salud libanés ha logrado buenos estándares de calidad, el alto gasto en salud no elimina las disparidades en el acceso.

Finalmente, cabe destacar que la política, el confesionalismo y la afiliación religiosa han afectado al acceso a la atención médica en el Líbano, y es probable que el acceso a la cobertura del MoPH también se vea afectado por estos mismos factores. Con el aumento de las tasas de desempleo, más ciudadanos ya no serán elegibles para los fondos de empleo y dependerán de los gastos de MoPH o sus propios fondos para cubrir sus gastos de salud.

Telecomunicaciones

La creciente demanda de servicios móviles y de IT en el Líbano y la región MENA ha impulsado inversiones masivas en la infraestructura de telecomunicaciones del Líbano. El sector ha logrado un crecimiento notable en los últimos años, impulsado por varias iniciativas políticas y decisiones gubernamentales para modernizar y apoyar la expansión del sector.

El 1 de julio de 2015, el Ministerio de Telecomunicaciones lanzó la Lebanon 2020 Digital Telecom Vision. Este proyecto es un plan de 5 años que tiene como objetivo modernizar la infraestructura de las telecomunicaciones en el país, cuya inversión se estima en 600M$. Su objetivo era hacer que la conectividad de fibra óptica y las conexiones 5G estuvieran disponibles en todo el país para el año 2020, pero lamentablemente no se ha cumplido el objetivo.

Según Invest in Lebanon, en 2016 las tasas de penetración de banda ancha fija alcanzaron el 25,6%, un aumento considerable del 9,9% desde 2013. Esta tasa de penetración es la más alta entre los países del Levante y otras economías de la región MENA. En el mismo año, la tasa de penetración de la telefonía fija alcanzó el 30,2%, muy superior al promedio de la de los países árabes (7,6%) y al promedio mundial (13,5%). Por último, la tasa de penetración de la telefonía móvil alcanzó el 79%.

El gobierno libanés es consciente de que aún es necesario mejorar el servicio de Internet actual y por ello se está planteando ampliar el cable marítimo entre Chipre y Líbano, para que aumente la rapidez de los servicios de Internet.

Finalmente, The Investment Development Authority of Lebanon (IDAL) estima que el sector de Tecnologías de Información y Comunicación ha crecido en el 2017 y 2018 en torno a un 7%, con una contribución al PIB de alrededor el 3%.

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Privatizaciones

El Consejo Superior para la Privatización (HCP), creado por la Ley general de privatizaciones 228 de 31/5/72000, es la autoridad encargada de la planificación y ejecución del programa de privatización de los sectores de Telecomunicaciones, Electricidad, Agua, Exploración de gas y Puertos. El marco regulador de las privatizaciones se rige por la citada Ley general 228, la Ley 431 de 23/7/2002 sobre privatización del sector de Telecomunicaciones y la Ley 462 de 5/9/2002 sobre privatización del sector de Energía. Desde hace más de seis años sigue pendiente de aprobación en el Parlamento el proyecto de Ley de asociación público-privada (PPP).

HIGHER COUNCIL FOR PRIVATIZATION
Grand Serail- Beirut Central District
Beirut - Lebanon
Phone:+961 1 987500
Email: hcp@hcp.gov.lb
Website: www.hcp.gov.lb

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