Estructura de la oferta

Resumen de la estructura de la oferta

La economía de EE. UU. es la mayor economía del mundo, con un producto interior bruto en 2017 cercano a 19,5 billones de dólares. En comparación, el PIB de China son aproximadamente dos tercios del PIB estadounidense, el PIB de Japón es una cuarta parte y el de Alemania una quinta parte. El PIB de España supone el 6,8% del PIB de EE. UU. Estados Unidos alberga a casi 327 millones de habitantes (estimación de United States Census Bureau para 2018) que disponen de una renta per cápita de 59.774 dólares (estimación de Bureau for Economic Analysis para 2017), es la décima más alta entre todos los países en paridad de poder adquisitivo. Debido principalmente al tamaño de su mercado, Estados Unidos tiene una economía relativamente cerrada. Los EE. UU. dispone de una economía muy diversificada con una gran cantidad de recursos naturales, destacando las grandes reservas de hidrocarburos. Aunque el proceso de globalización ha generado la deslocalización de muchos centros de producción creando numerosas multinacionales estadounidenses con grandes cadenas de valor globales, el mercado americano es ante todo un mercado de empresas y marcas locales, y una parte importante de la población y del Congreso se declaran favorables al proteccionismo y la defensa de lo americano. El grado de apertura en 2017 se situó en el 27,1%. Estados Unidos es, al igual que otras economías desarrolladas, es una economía de servicios, ya que el sector terciario representa el 80% del PIB. El sector industrial representa el 19,% del PIB mientras el sector agrícola aporta solamente el 0,9%.

Desde el punto de vista de la estructura regional destacan las fuertes divergencias de las tasas de crecimiento económico entre los Estados, pues junto a Estados que apenas crecen en otros Estados se llegan a registrar tasas de dos dígitos.

En general, desde los años 70 se ha registrado un desplazamiento del centro de gravedad económico de la economía norteamericana desde la Costa Este y Grandes Lagos hacia la Costa Oeste y el sur del país, aunque en los últimos años, y más desde la crisis financiera de 2007, se observan grandes diferencias entre las tasas de crecimiento de los Estados dentro de las mismas regiones que no responden a esa tendencia. De acuerdo con estadísticas del Bureau for Economic Analysis de 2016, existen seis estados con una renta per cápita superior a los 60.000 dólares (Massachusets, Nueva York, North Carolina, Delaware, Connecticut y Alaska) y diez estados que no alcanzan los 40.000 dólares (Missisipi, Idaho, West Virginia, Arkansas, South Carolina, Alabama, Kentucky, Maine, Arizona y Florida).

PIB por ramas de actividad y por componentes del gasto

PIB POR SECTORES DE ACTIVIDAD Y POR COMPONENTES DEL GASTO (%) 2014 2015 2016 2017
POR SECTORES DE ORIGEN
AGROPECUARIO 1,2 1 1 0,9
AGRICULTURA - - - -
GANADERÍA - - - -
SILVICULTURA Y PESCA - - - -
INDUSTRIAL 20,3 19,6 18,9 19,1
MINERÍA 2,8 1,8 1,4 1,7
MANUFACTURAS 12 12,1 11,7 11,6
CONSTRUCCIÓN 3,9 4,1 4,3 4,3
ELECTRICIDAD Y AGUA 1,6 1,6 1,5 1,5
SERVICIOS 78,5 79,4 80,1 80
TRANSPORTE Y ALMACENAMIENTO 2,9 3 3 3
COMUNICACIONES 4,5 4,8 4,9 4,8
COMERCIO 11,9 11,9 11,8 11,8
HOTELES, BARES Y RESTAURANTES 2,8 2,9 3 3
FINANZAS 7,2 7,5 7,5 7,5
EDUCACIÓN Y SANIDAD 8,1 8,2 8,4 8,4
SERVICIOS PROFESIONALES 11,9 12 12,1 12,1
INMOBILIARIO 12,9 13 13,3 13,4
ARTE Y ENTRETENIMIENTO 1 1 1 1
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA 13,1 12,9 12,9 12,8
OTROS SERVICIOS 2,2 2,2 2,2 2,2
TOTAL 100 100 100 100
POR COMPONENTES DEL GASTO
CONSUMO PRIVADO 67,5 67,5 68,2 68,4
INVERSIÓN (FBCF) PRIVADA 17,3 17,6 16,9 17,3
CONSUMO E INVERSIÓN PÚBLICOS 18,1 17,8 17,6 17,3
EXPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS 13,5 12,4 11,9 12,0
IMPORTACIONES DE BIENES Y SERVICIOS -16,4 -15,3 -14,6 -15,0
TOTAL 100,0 100,0 100,0 100,0

Fuente: Bureau of Economic Analysis
Última actualización: Septiembre 2018

https://www.bea.gov/data/gdp/gdp-industry

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Precios (minoristas y mayoristas)

La variación interanual en diciembre de 2017 del IPC se situó en el 2,1% manteniéndose en los mismos niveles registrados el año anterior. Este comportamiento se debió principalmente al aporte de los precios de la energía que incrementaron por segundo año consecutivo. Por su parte, la inflación subyacente (la evolución de los precios excluyendo la energía y los alimentos) descendió ligeramente respecto a la registrada en 2016, situándose en un 1,8% de variación interanual en diciembre de 2017 frente al 2,2% del año anterior.

El índice de precios de la energía se situó en el 6,9% interanual en diciembre de 2017, manteniendo la tendencia alcista que se reflejó durante todo el año, en parte por los bajos precios registrados en 2016. El índice de precios que más destacó fue el de la gasolina mostró un crecimiento del 10,6% en 2017.

El precio de la vivienda, medido por el índice S&P/Case Shiller 20-City Composite no desestacionalizado, registró un aumento del 6.3% en el año 2017. El precio de la vivienda, sigue incrementando paulatinamente aunque a un ritmo menor que el que presentó en los años inmediatamente posteriores a la crisis. Según este índice, los precios se han recuperado hasta los niveles del año 2004, pero todavía se encuentran por debajo de los máximos alcanzados durante la burbuja inmobiliaria en el año 2006.

Los precios de producción para bienes terminados crecieron en términos interanuales un 2,6% en el 2017, registro superior al registrado el año anterior cuando los precios de producción experimentaron un crecimiento interanual de 1,7%.

Los precios para bienes intermedios y componentes aumentaron un 5,1% en 2017, tras registrar un incremento del 1,8% en el año 2016. Este comportamiento se debe principalmente a la evolución de los precios de la energía.

Por otro lado, el índice de materias primas aumentó un 5,0% en 2017 debido a la evolución del precio de la energía, un incremento menos acusado que el experimentado en 2016 del 13% en términos interanuales.

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Infraestructuras económicas (transporte, telecomunicaciones y energía)

La red de carreteras de EE.UU. cuenta con más de 6,5 millones de kilómetros. Las autopistas interestatales constituyen el armazón básico de la red viaria nacional, con una extensión de 47.714 millas (unos 76.300 km), que quedaron completadas a mediados de los años 90, estando aún pendiente numerosas mejoras y desdoblamientos.

La red ferroviaria tiene una extensión de 186.000 km, de los cuales más del 80% (152.000 km) corresponde a transporte de mercancías, mientras que sólo 34.000 km son, predominantemente, para transporte de pasajeros (de la compañía Amtrak).

Con más de 2.200 aeropuertos de uso público (con torres de control de vuelos) y otras 11.000 pistas de aterrizaje, EE.UU. dispone de la más extensa infraestructura aérea del mundo.

Por último, EE.UU. cuenta con más de 40.000 km de vías interiores navegables, muy principalmente el río Misisipi y sus afluentes y los Grandes Lagos. En todas las costas del país existen puertos importantes altamente informatizados y automatizados para el rápido despacho de mercancías, especialmente de contenedores. La seguridad es una prioridad en todos ellos. Algunos de estos puertos ofrecen conexión directa para el transporte por vía fluvial.

(Fuentes: https://www.bts.gov/browse-statistical-products-and-data/pocket-guide-transportation/pocket-guide-transportation y otras)

El transporte de pasajeros se realiza mayoritariamente por carretera y avión. El transporte de pasajeros por ferrocarril, servicio proporcionado por la empresa pública AMTRAK, es muy reducido en comparación a Europa. Sin embargo, el ferrocarril ofrece servicios muy extensos para el transporte de mercancías, que es enteramente privado tanto las infraestructuras como las compañías transportistas, que son muchas y suelen tener una base regional. La financiación de este conjunto de redes ferroviarias regionales para mercancías es, y ha sido siempre, casi exclusivamente privada.

En general, las infraestructuras de transporte en EE.UU han venido adoleciendo de una falta de financiación, desde los años 70, lo que se traduce en la actualidad en unas necesidades de mantenimiento y mejora muy elevadas. A pesar de que el Presidente Obama señaló al comienzo de su primer mandato las infraestructuras como uno de los tres pilares de la inversión para el futuro de EE.UU., junto con la educación y la innovación, la realidad es que las iniciativas de financiación en este campo avanzaron con lentitud, dada la situación presupuestaria de la administración federal y las discrepancias partidistas existentes en el Capitolio.

Durante su campaña el presidenteTrump prometió un ambicioso plan de infraestructuras que de momento no se ha concretado. En febrero de 2018 reveló su propuesta de dotación presupuestaria para reconstruir y reformar las infraestructuras de EEUU. La Casa Blanca aspira a movilizar 1,5 billones de dólares en 10 años, si bien la aportación del gobierno federal será de tan sólo 200.000 millones de dólares. Ante la dificultad de conseguir el apoyo del Congreso para un aumento del gasto federal, la idea es movilizar financiación privada para la inversión en infraestructuras, utilizando incentivos fiscales y tratando de reducir las trabas administrativas para la realización de los proyectos.

La financiación de las infraestructuras de transporte por carretera se vino instrumentando por medio de una ley plurianual (SAFETEA-LU), que expiró en octubre 2009. Abarcaba las carreteras y los sistemas de transporte urbano (mass transit), pero no el ferrocarril interurbano. Desde entonces el Congreso ha ido aprobando extensiones temporales ante la dificultad de aprobar otra ley plurianual. Finalmente en diciembre 2015 quedó aprobada la nueva ley del transporte terrestre, con el apoyo de ambos partidos: Fixing America's Surface Transportation (FAST) Act. La ley cubre un periodo de cinco años (hasta 2020), aportando certidumbre a los proyectos, lo que no sucedió durante una década. Además de cubrir las carreteras y las diversas modalidades de transporte urbano (mass transit) esta ley, excepcionalmente, contiene algunas disposiciones relativas al transporte ferroviario interurbano de pasajeros. El importe total del plan es de 305.000 M$, pero en realidad la financiación adicional es de sólo unos 11.000 M$ al año; los impuestos (federal y estatales) sobre los combustibles –que han sido constituido la base de la financiación del sector- siguen en vigor.

En 2008, la Administración Bush sacó adelante una ley general para el sub-sector ferroviario interurbano de pasajeros: la Passenger Rail Investment and Improvement Act (PRIIA). Esta ley confirmó las competencias y el papel central de la compañía pública Amtrak y le proporcionó financiación para el periodo 2009-2013 (5 años). La mejora del Corredor Noreste (Boston-Washington), ya existente, era una de sus prioridades, junto a la mejora de otros varios corredores interestatales e intraestatales (como el Capital Improvement Program, en DC); los corredores afectados por congestión del tráfico eran los más beneficiados.

Al poco tiempo de llegar a la Casa Blanca, la Administración Obama aprobó en abril de 2009 un plan de ferrocarril de Alta Velocidad, el High Speed Intercity Passenger Rail (HSIPR) Program, que quedó básicamente incorporado a la anterior ley PRIIA. Dicho plan contemplaba la creación de diez líneas (corredores) de alta velocidad, en general no conectadas entre sí (debido a su inevitable dispersión geográfica); una de sus prioridades era la mejora del corredor Noreste, cuyas prestaciones no alcanzan aún hoy en día las normas europeas para la AV, aunque aquí se le llama de este modo.

A fines de 2012 se había adjudicado (obligated) la totalidad de los 10.000 millones de dólares, para 150 proyectos, tanto nuevos de gran envergadura, como el tren de alta velocidad en California, como también otros menores para mejorar las líneas convencionales existentes. Del total de 10.100 millones de dólares con que se dotó al programa, 8.000 M$ procedieron del plan de estímulo económico de 2009, ARRA (American Recovery and Reinvestment Act), y el resto de las asignaciones presupuestarias ordinarias de los años fiscales 2009 y 2010. Desde abril 2011 la FRA no ha podido convocar nuevos concursos para este programa HSIPR.

En realidad, sólo el 39% de aquellos fondos iba dirigido a la alta velocidad, siendo el de California el único proyecto en ejecución. Casi 1.000 M$ se destinaron a la mejora del Corredor Noreste, que sigue teniendo unas prestaciones convencionales, no de AV.

Por lo que se refiere a la financiación del transporte aéreo (esto es, de la Federal Aviation Administration, FAA) sucede como en otros varios campos. El Congreso no ha sido capaz aún de adoptar una nueva ley general (FAA Reathorization Act), procediendo a sucesivas extensiones provisionales de la anterior ley; el 30 de septiembre de 2018 vencerá la última extensión. Tanto la Cámara de Representantes como el Senado han elaborado sus propios proyectos de ley de Reautorización de la FAA que, una vez sean aprobados por las respectivas Cámaras, deben pasar por un procedimiento para eliminar las diferencias y consensuar un único texto que pueda ser aprobado antes de septiembre de este año.

El sistema de transporte de gas natural en los EEUU se compone de 490.000 km. de gasoductos de transporte (propiamente dicho) interestatales e intraestatales, 1.400 estaciones de compresión, 11.000 puntos de entrega, 5.000 puntos de recepción, y 1.400 puntos de interconexión que permiten la transferencia de gas natural, 24 centros de distribución que proporcionan interconexiones adicionales, 400 instalaciones de almacenamiento subterráneo de gas, 49 conexiones internacionales por gasoducto y 8 instalaciones para el tratamiento de GNL (gas natural licuado) para la importación. Desde enero 2016 está operativa una primera planta de licuefacción de gas, para su exportación, dada la abundancia nacional de gas obtenido  de formaciones de esquisto (shale gas).

La red total de gasoductos, incluido el suministro a los hogares, asciende a 4,1 millones de kilómetros.

EE.UU. cuenta con 304.000 kilómetros de tuberías de transporte de petróleo crudo, gasolina, gasóleo y otros productos derivados del petróleo.

(Fuente: https://www.api.org/oil-and-natural-gas/wells-to-consumer/transporting-oil-natural-gas/pipeline)

La principal infraestructura de transporte de petróleo que ha estado en proyecto es el desdoblamiento del eje norte sur, que iría de la provincia de Alberta (Canadá), atravesando Montana, Dakota del Sur y Nebraska, extendiéndose hasta el golfo de Méjico; se trata del denominado Keystone XL. El gasoducto Keystone está en operación desde 2010. El proyecto XL reforzaría la comercialización del crudo extraído de las arenas bituminosas de los yacimientos en Alberta (Canadá). El Presidente Obama vetó su realización a comienzos de 2016, tras una interminable investigación de casi ocho años. El Presidente Trump parece decidido, sin embargo, a que el proyecto continúe y en marzo de 2017 firmó una orden presidencial para permitir a TransCanadá la construcción del gasoducto Keystone XL.

En los EEUU hay tres redes regionales de transporte de electricidad, con limitadas conexiones entre ellas:

1) el Sistema Interconectado del Este, que incorpora toda la costa este y la parte central del país (el Midwest),

2) el Sistema Interconectado del Oeste, que incluye principalmente el suroeste y el área al oeste de las Montañas Rocosas, y

3) el Sistema del Estado de Tejas.

(Fuente:https://www.eia.gov/electricity/)

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Población activa y mercado de trabajo. Desempleo

La tasa de actividad se situó en 2017 en EEUU  en el 62,7% hasta los casi 160,6 millones de personas.

Según informó la Oficina de Estadísticas Laborales (Bureau of Labor Statistics, BLS), en diciembre de 2017 se crearon 148.000 nuevos empleos y la tasa de desempleo disminuyó hasta el 4,1%. La “Current Employment Survey” (CES) (encuesta elaborada a partir de entrevistas a 149.000 establecimientos, sin incluir los sectores agrícolas, autónomos y trabajo doméstico) apunta que durante todo 2017 se crearon de media 182.000 puestos de trabajo mensuales, cifra inferior a los 195.000 puestos de trabajo del año anterior.

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PIB per capita y distribución de la renta

La renta per cápita en EE. UU. fue de 59.484 dólares en 2017 en dólares corrientes, mientras que en 2016 se situó en los 57.542 dólares.

El coeficiente de Gini en Estados Unidos se situó en el 41 en 2013, último dato disponible, aumentando el registro de 40,4 del 2010. Registro que se encuentra significativamente por encima del 36,2 de España para ese mismo año (Fuente: World Bank).

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Sector primario

El sector agropecuario representó el 0,9% del PIB en 2017. Estados Unidos es líder en los cultivos de productos genéticamente modificados.

La mayor parte de la producción se concentra en pocos productos (maíz, soja, trigo, algodón y ganadería) y en los estados agrícolas del Medio Oeste. El peso político del sector agrario, especialmente en el Senado de los EE.UU., explica una parte importante de la política económica interna (la Farm Bill) y externa (posición en la fenecida Ronda Doha en la OMC y presión por parte del sector para iniciar negociaciones con el Sudeste Asiático principalmente) de EE.UU.

Estados Unidos es líder mundial en la producción de los siguientes productos: soja, maíz, leche, almendras, fresas, arándanos, lúpulo y zahína. Según los últimos datos disponibles del año 2013 suministrados por la FAO  los principales productos de exportación norteamericana por cantidad fueron: soja, trigo, maíz, pollo, arroz, fibras de algodón y zahína. En cuanto a las importaciones, los primeros productos fueron: plátanos, trigo, maíz, azúcar, cerveza de cebada y tomates.

El sector agrario de los EE. UU. tiene una marcada vocación exportadora, con más de la mitad de la producción absorbida por mercados exteriores, potenciado por una política agraria con clara orientación al exterior. El valor de las exportaciones agrarias norteamericanas en el año 2017 fue de 144 millones de dólares, representando un 9,3% del total de exportaciones estadounidenses. Desde el año 2007 al 2017, las exportaciones americanas de productos agrícolas se incrementaron un 56% según la Oficina de Análisis Económico (BEA).

En cuanto a las importaciones norteamericanas de productos agrarios, éstas fueron de 137 millones de dólares en el año 2017 y suponen aproximadamente un 6% del total de las importaciones totales de EE. UU.

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Sector secundario

El sector secundario representó en 2017 el 19,1% del PIB de los Estados Unidos.

 PIB DEL SECTOR SECUNDARIO2014201520162017
VALOR AÑADIDO (%)20,419,518,919,1
MINERÍA2,81,81,41,7
ELECTRICIDAD y AGUA1,61,61,61,5
CONSTRUCCIÓN3,94,14,24,3
MANUFACTURAS, de las que:12,112,011,711,6
BIENES DURADEROS6,56,56,46,3
BIENES NO DURADEROS5,65,55,35,3

Fuente: Elaboración propia, a partir del Bureau of Economic Analysis
http://www.bea.gov/industry/gdpbyind_data.htm

Industria

El sector industrial americano ha sufrido durante las últimas décadas una caída en la contribución al PIB hasta representar el 11,6% en 2017. Sin embargo, el dato que más preocupa a la opinión pública y que ha acaparado gran parte del debate público en las últimas elecciones presidenciales ha sido el empleo industrial.

Con una tendencia leventemente positiva desde 2010 cuando alcanzó su mínimo, la industria ha disminuido los ocupados en este sector en un 37% en los últimos 30 años según la Bureau of Labor Statistics. Pese a la lenta recuperación del sector, todavía no se ha vuelto a los niveles de empleo previos a la crisis de 2008, cuando se destruyeron casi un millón y medio de empleos en un solo año.

El sector industrial estadounidense abarca una gran variedad de actividades. Por su importancia cabe destacar la fabricación de maquinaria eléctrica y electrónica, de productos químicos, maquinaria industrial, alimentos, bebidas y automóviles.

Estos datos han provocado un endurecimiento en las políticas de origen de los productos que se consumen en Estados Unidos por las autoridades gubernamentales como la Orden Ejecutiva “Buy American and Hire American” promulgada por el Presidente en abril de 2017. La Orden dificulta la adquisición, por parte de las administraciones públicas, de productos extranjeros con el fin de fomentar el empleo y la industria estadounidense.

Adicionalmente a estas medidas, derivado del proceso de deslocalización a países con menores costes de producción, el Gobierno comenzó en mayo de 2017 la renegociación de uno de los principales acuerdos comerciales que, actualmente, tiene firmados EE. UU.: NAFTA. Uno de los principales objetivos de la negociación es la equiparación de las condiciones laborales en todos los países firmantes del acuerdo de forma que las empresas que actualmente producen en EE. UU. no tengas incentivos para trasladar su producción al extranjero. A fecha de redacción de este informe, las negociaciones siguen abiertas sin que haya un horizonte claro para la conclusión de las mismas.

Por otro lado, el programa de atracción de inversiones a EE. UU., Select USA, establece como prioritarios dentro de la industria manufacturera la inversión de empresas del sector aeroespacial, automovilísticas, biofarmaceúticas, químicas, de transporte y logísticas o de energía.

Construcción

La construcción de viviendas nuevas  creció ininterrumpidamente hasta finales de 2005, iniciándose una ralentización a partir de 2006. Hasta principios de 2009, la construcción de viviendas cayó de manera abrupta hasta su nivel más bajo en toda la serie histórica disponible. Desde entonces y más claramente a partir de 2012, el sector se ha recuperado paulatinamente, aunque todavía en los primeros meses de 2018 la construcción de nuevas viviendas se encuentra un 40% por debajo de los niveles pre-crisis.

Energía

Estados Unidos en el séptimo producto mundial de metales y minerales industriales según la Asociación Nacional de Minería de Estados Unidos. Además, también se encuentra en el top-ten de productores de un gran número de metales como cobre, oro, plata, zinc y hierro . Todo ello, a pesar de ser el país con la industria manufacturera más grande del mundo, lo que obliga a la industria americana a importar gran parte del metal y los minerales que se utilizarán después en el proceso productivo. Tradicionalmente, las demandas de la industria minera para hacer el sector más eficiente se han centrado en la obtención de los permisos de explotación que, en términos generales, se sitúan en 10 años y reducen el retorno de la inversión en un 30% aproximadamente, de acuerdo con la Asociación Nacional de Minería.
 
En relación a la dependencia de Estados Unidos de las importaciones de minerales, en abril de 2017 a petición del Presidente, el Departamento de Comercio abrió una investigación bajo el amparo de la Sección 232 sobre el efecto de las importaciones de acero y aluminio en la seguridad nacional de EE.UU. El origen de este caso radica, según el Memorándum Presidencial,  en el exceso de capacidad de algunos países en la producción y extracción de estos metales y las prácticas contrarias a la normativa de comercio internacional que podrían estar dañando la industria nacional además de comprometer sectores estratégicos como la construcción de vehículos, aviones, barcos o semiconductores. La investigación ha concluido con la imposición de aranceles adicionales a todos los países, con excepción de aquellos que han acordado limitar sus exportaciones o establecer cuotas. El 1 de junio de 2018 entraron en vigor los aranceles para la UE.

Por otro lado, Estados Unidos es líder en la producción y distribución de energía, además de ser uno de los mayores consumidores del mundo. EE.UU. posee el 2,8% de las reservas mundiales de crudo y es, junto a Arabia Saudita, el mayor productor mundial de petróleo con una cuota mundial del 13,4%. Con la introducción de las nuevas técnicas de fracturación hidráulica EE.UU ha conseguido duplicar el número de barrilles que produce desde 2008. Asimismo, es el mayor consumidor de petróleo del mundo representando el 20,3% de la cuota mundial. Respecto al gas natural, EE.UU. dispone del 4,7% de las reservas probadas a nivel mundial y es el mayor productor y consumidor mundial.

Respecto a la producción de energía renovable la inversión total hasta 2017 ha superado los 450.000 millones de dólares, siendo la inversión en 2017 de 40.500 millones, algo menos de los 43.100 millones que se invirtieron en 2016. El tipo de energía que ha recibido más inversión en los últimos cinco años ha sido la energía solar, desplazando a la energía eólica al segundo lugar. De acuerdo con la publicación de British Petroleum Statistical Review of World Energy 2017, Estados Unidos es el segundo país consumidor de energía solar tras China, representando el 17,1% del consumo mundial en 2016 al consumir el equivalente a 56,8 TW/h, y el segundo mayor consumidor mundial de energía eólica, de nuevo detrás de China, representando el 23,8% del consumo mundial en 2016 al consumir el equivalente a 228,8 TW/h.

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Sector terciario

El sector servicios representó el 67,3% de la economía estadounidense en 2017 excluyendo los servicios prestados por la administración pública. Son especialmente relevantes el en este ámbito el comercio, los servicios profesionales o inmobiliarios.

Los servicios financieros (banca y seguros) representaron un 7,5%, mientras que los servicios inmobiliarios alcanzaron el 13,4% del PIB. El comercio (minorista y mayorista) supuso un 11,8%. Los servicios profesionales y otros dirigidos a las empresas aportaron el 12,1% del PIB y la educación y sanidad el 8,4%. 

PIB DEL SECTOR TERCIARIO 2014 2015 2016 2017
VALOR AÑADIDO (%) 78,5 79,6 80,2 80,0
TRANSPORTE Y ALMACENAMIENTO 2,9 3,0 3,0 3,0
INFORMACIÓN 4,6 4,7 4,8 4,8
COMERCIO 11,8 12,0 11,8 11,8
HOTELES, BARES Y RESTAURANTES 2,8 2,9 3,0 3,0
BANCA Y SEGUROS 7,2 7,2 7,3 7,5
EDUCACIÓN Y SANIDAD 8,2 8,3 8,5 8,4
SERVICIOS PROFESIONALES 11,9 12,2 12,4 12,1
INMOBILIARIO 12,9 13,1 13,3 13,4
ARTE Y ENTRETENIMIENTO 1,0 1,0 1,1 4,0

Fuente: Elaboración propia, a partir del Bureau of Economic Analysis
(http://www.bea.gov/industry/gdpbyind_data.htm)

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